domingo, 6 de junio de 2010

“¡Vivir! representa la lucha contra la adversidad”

Entrevista al escritor chino Yu Hua






Se publica en castellano la primera gran novela del escritor chino, escrita en 1992 

La editorial sigue con su propósito de traducir toda la obra de Yu Hua, uno de los escritores chinos actuales más leídos y traducidos dentro y fuera del país. Tras publicar en 2009 su éxito más reciente, “Brothers”, llega “¡Vivir!”, su primera gran novela. Fugui es un campesino que pierde toda su fortuna en apuestas y burdeles a principios del siglo XX, pero que sobrevive a las dificultades impuestas por la guerra civil, la llegada del comunismo y la Revolución Cultural

Es una historia de superación, según el propio Yu Hua, autor tan popular como controvertido en China, donde no siempre se acepta bien la dureza con la que describe los episodios más oscuros de la historia de su país. 


 
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¡Vivir!” es una novela sobre la voluntad de sobrevivir, una historia dura y vital a la vez, con una fuerte presencia de la muerte. 
 
Sí, representa la lucha contra las adversidades.

¿Cómo ve la novela ahora, dieciocho años después de haberla escrito?
 
Es una novela que me trae muchos recuerdos y me hace aflorar muchos sentimientos. Me cuesta recordar qué emociones sentía cuando la escribía, pero cada vez que se ha reeditado la he releído y revisado y este proceso me ha aportado una sensación muy especial. Como lector, cada vez que la releo me emociono y me pongo a llorar, a veces me ha pasado incluso en público. 

¿Esta novela supuso un punto de inflexión en su carrera?
 
Sí, “¡Vivir!” marcó mi carrera de escritor porque cambié la forma de escribir. Hasta ese momento, yo formaba parte del vanguardismo chino, más formalista y experimental, y escribía relatos cortos que eran difíciles de entender para muchos lectores. “¡Vivir!” fue la primera novela larga, me convertí en más realista, pasé a escribir en primera persona y empecé a oír las voces de los personajes que tomaban vida dentro de mí. También trabajé mucho para simplificar el lenguaje y adaptarlo a la forma de hablar de un campesino sin cultura. Muchos escritores, cuando consiguen el éxito, consolidan un estilo de redacción, pero a mí no me importa adaptar mi estilo a cada obra para abrir nuevos caminos. 



La versión cinematográfica realizada por Zhang Yimou, ganadora del Gran Premio del Jurado de Cannes en 1994, fue prohibida en China. Cuando escribía la novela, ¿pensó que tendría problemas con la censura? 
 
No, mientras escribía no pensaba en factores externos a la novela, ni en la censura ni en si tendría éxito. Se ha reeditado muchas veces y nunca he tenido problemas con el gobierno, aunque evidentemente tampoco he recibido alabanzas. La diferencia con la película es que el proceso de censura de libros y películas es diferente, y en aquel momento los funcionarios que controlaban el cine eran muy estrictos. Seguramente hoy la película tampoco tendría problemas porque el país ha cambiado mucho. 

¿Le gustó la adaptación de Zhang Yimou? Introdujo importantes cambios, como situar la acción en la ciudad y no en el campo…
 
Nunca estuve de acuerdo con este cambio, además su único argumento fue que estaba aburrido de hacer películas en el campo. He visto la película más de veinte veces y me gusta, pero no me reconozco como autor de la historia. Zhang Yimou quiso introducir muchos cambios para evitar la censura y al final no le funcionó. Fue una colaboración accidentada pero divertida, y debo decir que me pagó muy bien por los derechos. 



Estudió odontología y trabajó como dentista cinco años. ¿Cómo decidió empezar a escribir? 
Empecé a trabajar como dentista en 1978 y entonces el gobierno no nos dejaba escoger, nos asignaban el oficio que les parecía mejor. A mí me tocó el peor, dentista, ¡pero yo odiaba mirar dentro de las bocas! Por eso empecé a pensar alternativas. 

Fue educado durante la Revolución Cultural, cuando era casi imposible conseguir libros, ¿cuáles fueron sus primeras experiencias como lector?
 
Crecí en una época sin libros, en casa sólo había libros de medicina de mis padres y la colección de obras de Mao, pero yo la leí porque me interesaban sus apéndices. Mao introducía muchas referencias interesantes en las notas de sus libros. Luego, cuando llegué a secundaria, la única posibilidad de leer eran los carteles de los guardias rojos colgados en las paredes explicando las denuncias que se hacían unas familias a otras. También leía los periódicos que mi padre usaba para tapar los agujeros del techo y que siempre estaban encima de mi cabeza cuando iba a dormir. La primera novela que leí la encontré. No tenía título y le faltaban páginas del principio y del final. No entendía nada, pero había escenas de sexo y como adolescente me interesaba mucho. Después de la Revolución Cultural, con Deng Xiaoping, empezaron a llegar libros y un día compré la novela “Une vie” de Guy de Maupassant y descubrí que era la de mi adolescencia. 

¿Cuáles han sido sus referentes literarios? 
 
La lista de escritores que me han influido sería muy larga, pero quisiera mencionar especialmente a Yasunari Kawabata, a quien intenté imitar durante años, a Kafka y a Faulkner. Con el tiempo me doy cuenta de que hay muchos que me han influido, constantemente estamos absorbiendo de las buenas obras que leemos. 

“¡Vivir!” es su segunda novela publicada en español, tras “Brothers”. ¿Considera que son sus dos obras más representativas? ¿Cómo las sitúa dentro del conjunto de su obra?
 
Diría que son mis dos obras más populares. Escribí “¡Vivir!” en 1992 y “Brothers” en 2005, así que con trece años yo había cambiado, China había cambiado y en consecuencia son dos obras muy diferentes.

Antes de publicar “Brothers” pasó casi diez sin publicar novelas.

Tras la publicación en 1995 de “Crónica de un vendedor de sangre” empecé a trabajar para un amigo que puso en marcha una revista. Daba mi opinión sobre autores extranjeros y mi columna tenía bastante éxito. Después de este paréntesis de tres o cuatro años me costaba volver a escribir y decidí dedicar unos años a viajar, leer y estudiar a otros autores, como Borges y Faulkner. Estuve siete meses en Estados Unidos y allí pude leer mucho sobre la Revolución Cultural, ya que en China era más difícil conseguir información. Supongo que esto, junto con las sensaciones que me produjo tener que explicar a mis amigos occidentales mis vivencias en China fueron el impulso para escribir “Brothers”. 



Sus libros explican la parte negra de la historia del siglo XX en China. ¿Siente como escritor la responsabilidad de dar a conocer a las jóvenes generaciones este periodo?

No, no escribo pensando en una responsabilidad. Todo lo que he escrito ha salido de mis sentimientos, mis sensaciones, era mi vida y necesitaba expresarlo. Pero sí que es verdad que tengo muchos lectores jóvenes y cuando participo en encuentros con estudiantes veo que para ellos mis libros son una oportunidad para entender y conocer un pasado que no vivieron. También es verdad que el segundo volumen de “Brothers”, que ya no habla de la Revolución Cultural sino de la China más reciente, sufrió muchas críticas por la falta de perspectiva. Fue una polémica que me sorprendió, pero creo que con el tiempo los lectores se han vuelto más tolerantes. 

De hecho, “Brothers” llega hasta nuestros días y lleva implícita una fuerte crítica al desarrollo del país en las últimas décadas. ¿La visión que da en el libro refleja su opinión personal sobre la transformación de China?

Sí, mi punto de vista sobre los últimos 40 años, desde la Revolución Cultural a hoy, es la base de “Brothers”. La apertura económica ha traído riqueza al país pero ha provocado múltiples problemas. La corrupción y las desigualdades hoy son enormes. Los problemas sociales que quedaron ocultos por el crecimiento económico empiezan a aflorar. En estos años, considero que las protestas de Tiananmen han supuesto un punto de inflexión. Tras la Revolución Cultural la gente había acumulado la necesidad de expresarse, pero en cambio, visité la Universidad de Pekín pocos meses después de la matanza en Tiananmen y los estudiantes habían cambiado completamente. Se volvieron apáticos políticamente y empezaron a preocuparse sólo por el dinero. China decidió renunciar a la apertura política y se centró en la económica, y creo que ahora se dan cuenta de que no se puede caminar con una sola pata, pero el gobierno no se atreve a cambiar.

¿Seguirá reflejando este punto de vista en sus obras?
 
De hecho, como todas mis opiniones no tenían espacio en la novela, con lo que me quedó por decir he escrito un nuevo libro que se ha publicado en China en febrero y que este verano llegará a Francia y Alemania. El título es algo así como “China en diez palabras” y no sabría como clasificarlo, pero no es ficción. 

Eva Queralt

12/05/2010


Tomado de Asiared


2 comentarios:

  1. Adriana María Sosa3 de julio de 2011, 17:16

    Le escribo desde buenos aires, Argentina. Hace un tiempo estoy buscando escritores Chinos y me alegra haberlo encontrado.Solo puede encontrar a Dai Sijie y autores japoneses.Buscaré en las librerias de mi pais su libro.

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  2. Hola Adriana¡ gracias por visitar el blog y dejar tu comentario. Nos alegra que esta entrada te haya servido de algo. Esa es la razón por la cual este blog existe. procuraremos difundir mas material sobre autores chinos en particular y asiáticos en general.

    Gracias por visitarnos

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