martes, 1 de noviembre de 2011

El 'Walter Art Museum' restaura y exhibe

"El palimpsesto de Arquímedes"



Reparación de grietas y desgarros en el palimpsesto. ©the owner of The Archimedes Palimpsest, licensed for use under Creative Commons Attribution 3.0 Unported Access Rights.

Vía: Art Daily | 17 de octubre de 2011 (Traducción: Guillermo Caso de los Cobos para Terrae Antiqvae)




En 1999 el Walters Art Museum y un equipo de investigadores comenzaron un proyecto para leer los textos borrados de "El palimpsesto de Arquímedes", la copia sobreviviente más antigua de las obras del genio matemático más grande de la antigüedad. Durante más de 12 años muchas técnicas fueron empleadas por más de 80 científicos y académicos en los campos de la conservación, imágenes y estudios clásicos.

 La exposición "Pérdidas y hallazgos: Los secretos de Arquímedes" cuenta la historia del viaje de "El palimpsesto de Arquímedes" y el descubrimiento de nuevos textos científicos, filosóficos y políticos, del mundo antiguo. Este manuscrito medieval demuestra que Arquímedes descubrió la matemática del infinito, la física matemática y la combinatoria, una rama de las matemáticas utilizada en la informática moderna. Esta exposición estará abierta al público en el Walters Art Museum desde el 16 de octubre 2011 hasta el 1 de enero de 2012.


Arquímedes vivió en la ciudad griega de Siracusa en el siglo III a. C. Fue un brillante matemático, físico, inventor, ingeniero y astrónomo. En el siglo X, un escriba anónimo de Constantinopla copió el tratado de Arquímedes, en su lengua griega original, en un pergamino. En el siglo XIII, un monje borró el texto de Arquímedes, cortó las páginas a lo largo del pliegue central, giró las hojas 90 grados y las dobló por la mitad. El pergamino fue así reciclado, junto con el pergamino de otros libros, para crear un libro de oración para la iglesia ortodoxa griega. Este proceso se llama palimpsestear y el resultado del proceso es un palimpsesto.

 El 28 de octubre de 1998 "El palimpsesto de Arquímedes" fue comprado en la casa de subastas Christie's por un coleccionista anónimo por dos millones de dólares. Es considerado por muchos como el manuscrito científico más importante jamás vendido en una subasta, ya que contiene los textos borrados de Arquímedes.


"En 1999 el coleccionista depositó la obra en el Walters Art Museum para su conservación, obtención de imágenes, estudio y exhibición, pero muchos pensaron que nada se podía recuperar de este libro. Estaba en condiciones horribles, habiendo sufrido durante miles de años el paso del tiempo, los viajes y el abuso", dijo Will Noel, director del "Proyecto Arquímedes" y conservador de manuscritos y libros raros del Walters Art Museum. "Un trabajo de investigación detallado, y el descubrimiento casual de importantes documentos y fotografías, nos ha permitido reconstruir lo que le sucedió al palimpsesto en el siglo XX, cuando fue objeto de un tratamiento espantoso y pintado con falsificaciones. Un equipo de dedicados investigadores, usando la última tecnología en imágenes, fueron capaces de revelar y descifrar el texto original".

 Antes de comenzar el análisis de imágenes, el manuscrito tuvo que ser estabilizado. La conservación del manuscrito tomó 12 años, incluyendo cuatro años sólo para coger el libro aparte, debido a la natural fragilidad del pergamino dañado por el moho y una espina dorsal cubierta de goma sintética moderna.





"He documentado y guardado todos los pequeños trozos del libro, incluyendo pequeñas motas de pintura, fragmentos de pergamino e hilo, y los puse en unas fundas. De este modo sabemos de qué páginas  provienen", dijo Abigail Quandt, conservadora del Walters Art Museum. "Estabilicé la tinta desescamada en el pergamino con una solución de gelatina, realicé innumerables reparaciones con papel japonés y volví a colocar los folios separados".

 En el año 2000, un equipo comenzó a recuperar los textos borrados. Utilizaron técnicas de imagen que se basan en el procesamiento de diferentes longitudes de onda de luz infrarroja, visible y ultravioleta, en una técnica llamada imagen multiespectral. Mediante el empleo de diferentes técnicas de procesamiento, incluyendo análisis de componentes principales, el texto fue expuesto, después no haber sido visto en miles años.

 Para el año 2004, alrededor del 80% del manuscrito había sido fotografiado. Las páginas más difíciles de la izquierda estaban cubiertas con una capa de suciedad o con pinturas falsificadas del siglo XX. Estas hojas fueron llevadas a la Stanford Synchrotron Radiation Lightsoure (SSRL), uno de los laboratorios más avanzados de luz en el mundo, donde un pequeño, pero potente, haz de rayos-X escanea las láminas. Los rayos-X detectan y registran en dónde rebotan los átomos de hierro, y, dado que la tinta del palimpsesto que se halla bajo el texto está escrita con hierro, puede ser trazada la escritura de la página. Esto permitió a los investigadores leer grandes secciones de texto que antes estaban ocultos.

Reciclaje en palimpsesto: 1º separación de una hoja doble; 2º borrado de la escritura; 3º separación de las hojas; 4º giro de 90 grados de las mismas; 5º nueva escritura sobre ellas, 6º encuadernación de las hojas, 7º formación del libro.

Los descubrimientos en el palimpsesto de Arquímedes


 Arquímedes, en su tratado "El método de los teoremas mecánicos", trabaja con el concepto de infinito absoluto, y este palimpsesto contiene la única copia sobreviviente de este importante tratado. Afirma que dos conjuntos de líneas diferentes son iguales en número, si bien se entiende claramente que son infinitos. Este enfoque es muy similar a las obras de los siglos XVI y XVII que conducen a la invención del cálculo.

 También se encuentra sólo en el palimpsesto el "Stomachion", el cual es el primer tratado occidental existente sobre combinatoria. Se cree que Arquímedes estaba tratando de descubrir de cuántas maneras se puede recombinar 14 piezas fijas y obtener así un cuadrado perfecto. La respuesta es elevada y contraintuitiva: 17.152 combinaciones. La combinatoria es fundamental en la informática moderna.




 Además de las obras de Arquímedes, otros seis libros borrados de historia y filosofía fueron descubiertos. Veinte páginas del palimpsesto fueron creadas a partir de los textos borrados de diez páginas de un manuscrito que contiene los discursos de Hipérides, un orador ateniense de la época dorada de la democracia griega. Veinte y ocho páginas del texto se borraron de 14 páginas que contenían un comentario sobre las "Categorías" del antiguo filósofo griego Aristóteles. Las "Categorías" de Aristóteles es un texto fundamental para la filosofía occidental. Este comentario no ha sobrevivído en ninguna otra parte.

 Cuando el palimpsesto fue fotografiado en el Stanford Synchrotron Radiation Lightsource, el nombre del escriba que borró los escritos de Arquímedes fue descubierto en la primera página del mismo. Su nombre era Johannes Myronas, el cual terminó la transcripción de las oraciones el 14 de abril de 1229 en Jerusalén.



Conservación e investigaciones futuras

 La exposición "Pérdidas y hallazgos: El secreto de Arquímedes" demuestra lo que el Walter Art Museum  ha descubierto al respecto de este palimpsesto. En las dos últimas galerías de la exposición se puede ver lo que el museo espera descubrir en el futuro y cómo los descubrimientos científicos pueden mejorar nuestro entendimiento y apreciación de las obras de arte. En las salas de aprendizaje interactivo de estas galerías se incluyen cinco piezas de la colección del museo y se demuestra cómo el personal del Walters Art Museum colabora para aprender sobre el arte y la mejor manera de mantener y preservarlo para la posteridad. La conservación, interpretación y autenticidad, de las obras también se exploran, así como las nuevas técnicas científicas que se utilizan en el Walters Art Museum.

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La historia del manuscrito de Arquímedes (Walters Art Museum / THE ARCHIMEDES PALIMSEST)



A las 2 de la tarde, el 29 de octubre de 1998, en la casa de subastas Christie's, en Nueva York, un viejo libro muy especial fue vendido a un coleccionista anónimo por 2 millones de dólares. Este coleccionista depositó el manuscrito en el Walter Art Museum, en Baltimore, con el fin de conservarlo, fotografiarlo y estudiarlo. El libro es especial, porque contiene siete tratados del antiguo matemático griego Arquímedes. Dos de estos tratados, el "Stomachion" y "El Método", no existen en ningún otro lugar del mundo. Este libro es también la única fuente del tratado de Arquímedes sobre los cuerpos flotantes en lengua griega original.



"El palimpsesto de Arquímedes", tal como este libro es llamado, tiene verdaderos aspectos de importancia: es el manuscrito sobreviviente más antiguo de Arquímedes con cerca de 400 años; es la fuente más importante de los diagramas que Arquímedes hizo en la arena en Siracusa, en el siglo III a. C.; y es, de lejos, la evidencia más importante que tenemos de la grandeza de Arquímedes. Y Arquímedes fue un gran hombre.

 La paleografía, o el estudio de textos antiguos, nos puede permitir datar aproximadamente cuándo los manuscritos fueron escritos. El manuscrito de Arquímedes fue hecho probablemente en la segunda mitad del siglo X. Es casi seguro que fue escrito en Constantinopla, por la sencilla razón de que no hay otro lugar que conozcamos donde la matemática antigua se haya estudiado de forma sistemática y se haya copiado.


 Constantinopla era el único lugar con una tradición constante en la copia y preservación de los textos antiguos, desde la propia antigüedad hasta la Edad Media. En concreto, el estudio de los textos de Arquímedes se puede asociar con la obra de Leo el Geómetra. Leo el Geómetra era primo de Juan VII Morocharzianus, quien fue patriarca de Constantinopla entre los años 837 y 843. En el 820, Leo estaba dando clases particulares en Constantinopla. Evidentemente, él tuvo éxito al inspirar a sus estudiantes: uno de ellos, que había leído a Euclides bajo su supervisión, fue capturado por los árabes en el año 830. Su informe sobre el aprendizaje aquirido con Leo fue suficiente para que el Califa invitara a Leo a Bagdad. Pero él no fue. En su lugar asumió el cargo que le ofreció el emperador bizantino Teófilo (829-842) para educar al público en la iglesia de los Cuarenta Mártires en Constantinopla.

Leo era claramente algo así como un gran erudito, y, por otra parte, un  práctico. Mientras estuvo al servicio del emperador Teófilo construyó estaciones de fuego entre la ciudad y la frontera del Imperio. En caso de una emergencia en la frontera norte de Tarso, un mensaje podía llegar a la capital en menos de una hora. A finales del año 850, el asistente del emperador, Bardas, fundó una escuela en el Palacio Imperial bajo la dirección de Leo. Otros profesores fueron nombrados también: Cometas, un estudioso de la literatura, Theodegius, un astrónomo, y, quizás lo más importante para nosotros, Teodoro, un geómetra. Sabemos algunos de los detalles de la escuela de Leo, pero podemos suponer que se trataba de un centro de aprendizaje. Dos manuscritos conservados, que contienen  textos de Arquímedes, llevan inscripciones alabando a Leo el Geómetra. Parece muy probable que, como resultado de su trabajo, los manuscritos de Arquímedes fueran copiados en este período.

 Los siglos IX y X fueron siglos de gloria para el imperio bizantino. Constantinopla era inmensamente rica y físicamente segura. El palacio imperial era un centro de cultura y los monasterios florecían.

 Este es el clima en el cual es más fácil ver que el manuscrito de Arquímedes se hubiera copiado. Sin embargo, el largo periodo de prosperidad terminó abruptamente en 1204. En ese año la Cuarta Cruzada fue proclamada por el Papa Inocencio III para ir a Tierra Santa. No obstante, no llegó a su meta, y saqueó Constantinopla. Constantinopla era la ciudad más rica de Europa, y durante más de 700 años había sido un refugio seguro para los textos antiguos.




Pero los años después del saqueo de Constantinopla no fueron años en los que hubiera una gran necesidad de tratados avanzados de matemáticas de Arquímedes, o de los discursos antiguos de Hipérides, o un comentario sobre las "Categorías" de Aristóteles. Por ello, bien pudo haber sido, a raíz de estos eventos, que los siete manuscritos fueran palimpsesteados para hacer un libro de oraciones, si bien dicho libro no se hizo en Constantinopla. De hecho, casi seguro fue realizado en Jerusalén. Sabemos esto porque muchas de las oraciones son específicas para los ritos de la Iglesia en Jerusalén y sus alrededores. Bastantes de estos manuscritos fueron hechos en Jerusalén, o bien pudieron llegar allí, si bien esto no está del todo claro. Hubo una gran cantidad de viajes entre Tierra Santa y Europa en este momento, y no sólo a causa de las cruzadas.

En 2002, el profesor John Lowden, del Courtauld Institute, utilizando luz ultravioleta logró descifrar un colofón en la parte inferior del folio 1 del manuscrito, el cual contenía la fecha del 13 de abril de 1229. Esta fecha es casi seguro el día en que se terminó el libro de oraciones. También era una fecha que correspondía a unas pocas semanas después de que Federico II, emperador del Sacro Imperio, ante el estupor mundial, declarara que Jerusalén había quedado bajo control musulmán. Es evidente que había un clima político volátil. Bajo tales circunstancias el material de pergamino podría haber sido muy escaso, y esta sería una razón por la cual el escribano del libro de oraciones podría haber reciclado el pergamino de los antiguos manuscritos.

El manuscrito sobrevivió, pues, como un libro de oraciones a partir de ese día, hasta que fue catalogado por Papadopoulos-Kerameus. En 1899 este erudito elaboró un catálogo de los manuscritos que pertenecieron al patriarca griego de Jerusalén, pero que fueron alojados en el Metochion -o en la casa de su hija- del Santo Sepulcro, en Constantinopla. El libro era el manuscrito número 355 de este catálogo. Un detalle de los registros de Papadopoulos, el cual no vivió mucho, es que el libro contenía una inscripción del siglo XVI diciendo que pertenecía al monasterio de San Sabbas.



Tradicionalmente fundado en el año 483 por San Sabbas, este monasterio fue un centro intelectual y espiritual en Tierra Santa en una fecha temprana. Se encuentra a pocos kilómetros al sur de Jerusalén y en línea recta al este de Belén, en la ribera occidental. La comunidad del monasterio de Sabba tenía un "scriptorium" bien organizado para escribir libros, algunos de ellos espléndidamente iluminados, al menos en el siglo XII, y en 1834 ostentaba más de 1.000 manuscritos en su biblioteca. El monasterio es espectacular, y se ve tanto como una fortaleza como una casa de Dios, una necesidad en los difíciles tiempos en que la comunidad tuvo que enfrentarse al paso de los siglos. Una aspecto más llamativo del monasterio lo proporciona el reverendo George Croly, quien, acompañado por el artista David Roberts, de la Real Academia, llegó al monasterio de San Sabbas el 4 de abril de 1839. Croly recuerda:

"La aproximación inmediata al convento es sorprendente... Era de noche cuando, después de haber descendido por el lecho de un barranco, donde el Kidron pasa al Mar Muerto, y llegar a los pies de la montaña de San Sabba, avistamos el convento por encima de nosotros merced a la incierta luz de la luna. Parecía una estructura sublime y colosal, repleta de historias. Con terrazas, una encima de otra, a los lados de la montaña hasta la cima, y ​coronadas con nubes. Un viejo monje de barba blanca, apoyado en su vara, trabajaba duro por la ladera de la colina dirigiendo una larga procesión de devotos. Por debajo, aparentemente crecía fuera de las rocas una gran palmera que decían había sido plantada por la mano del santo en el siglo IV. La historia, probablemente leyenda, contribuía por su parte al efecto. En una capilla detrás de una reja de hierro, en una de las grutas, había un montón de cráneos. La tradición del convento decía que eran de los ermitaños que, en la cantidad de varios miles, habían sido asesinados por los osmanlíes.

Seguimos la trayectoria de los pasos, subimos por una escalera y nos deslizamos a través de una pequeña puerta que sólo admitía a uno de cada vez, y nos encontramos en una antecámara rodeada por encima de cientos de peregrinos griegos... Era la Semana Santa. Los monjes recibían a los forasteros con cortesía, y no sólo permitían al artista dibujar su capilla, sino que su servicio se inició antes de que él hubiera terminado su diseño y no molestaban para que dejara a un lado el lápiz".

No sabemos cuándo el palimpsesto llegó a San Sabbas, pero resulta claro que estaba allí en el siglo XVI. También está claro que se había movido de nuevo en 1840, y fue en el Metochion en ese tiempo. El erudito bíblico Constantine Tischendorf visitó el Metochion a principios de los años 1840 y escribió un relato de sus viajes titulado "Viajes en el Oriente", en 1846. Él dijo que había visitado el Metochion, pero no encontró nada de particular interés a excepción de un palimpsesto que contenía algo de matemáticas. Es evidente que Tischendorf encontró este libro muy interesante, puesto que una hoja de "El Palimpsesto de Arquímedes" fue vendida a la biblioteca de la Universidad de Cambridge en 1876, desde su estado.






Tischendorf, por supuesto, no sabía que el palimpsesto contenía los escritos de Arquímedes, y tampoco Papadopoulos-Kerameus en 1899. Sin embargo, Papadopoulos-Kerameus hizo transcribir unas pocas líneas de debajo del texto. Éstos llamaron la atención de Johan Ludwig Heiberg (foto a la izquierda), quien era una autoridad mundial sobre Arquímedes. Heiberg reconoció que el texto que había debajo correspondía al "Tratado de la  Esfera y el Cilindro" de Arquímedes, y que probablemente fuese un manuscrito inédito que él necesitaba ver. Heiberg visitó el Metochion en 1906 y descubrió la verdad, que este libro contenía siete tratados de Arquímedes, incluyendo la única fuente de "El Método", el "Stomachion", y "Sobre los cuerpos flotantes", todos ellos en griego.

Heiberg tomó fotografías del manuscrito y las utilizó ampliamente para sus trabajos sobre el manuscrito. Heiberg incorporó sus hallazgos en una edición completamente nueva de las obras completas de Arquímedes, la cual publicó entre 1910 y 1915.


No se sabe cómo el palimpsesto dejó de estar en el  Metochion después de que Heiberg lo estudiara por última vez en 1908. Fue subastado en Christie's, en Nueva York, el 28 de octubre de 1998, anunciándose como perteneciente a una colección privada francesa. El día antes de la venta, el Gobierno y el Patriarca de Grecia promovieron un requerimiento judicial contra Christie's, en un intento de detener la venta. Ellos argumentaban que el libro había sido robado. La orden judicial fracasó y la venta salió adelante. Los registros judiciales del requerimiento y los procedimientos posteriores dejaban claro que el manuscrito había estado en la colección francesa al menos desde la década de 1960, y la familia afirmó que, de hecho, les había pertenecido desde la década de 1920. Sea como fuere, el libro había sufrido mucho desde el momento en que lo vio Heiberg.

Tomado de Terrae Antiqvae

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