viernes, 11 de enero de 2013

"El pasado es una guía, pero lo viene será maravilloso". Gregory Benford recuerda a Arthur C. Clarke



Arthur C. Clarke  Gregory Benford, 1988



RECORDANDO A ARTHUR


por: Gregory Benford



La primera vez que lo conocí fue en 1979 en  la convención mundial de Ciencia Ficción de Brighton, a pesar de que ya había aparecido en mi vida muchas décadas atrás. A los cinco minutos de nuestra amistad , dijo entre el atestado piso de la convención: “subamos a mi cuarto para que podamos pensar”. En el ascensor dijo que quería apartarse de la presión de la muchedumbre porque se estaba sintiendo “frágil” – primeros signos del postpolio que  iba a apagar su vida años después.
Entonces nos sentamos en el cuarto de su hotel y divagamos  sobre el futuro, las ideas e  historias que amábamos. Él veía el pasado como una guía, pero lo que podría venir lo llenaba de maravilla. En Profiles of the future (1962)[1]enunciaba elegantemente  estar “indagando dentro de los límites de lo posible”. Balanceaba conocimiento con su lado ficcional, explorando  qué podía ser alcanzado dentro de los límites de la ley científica. Los libros sobre futurología expiran notoriamente, pero este no lo ha hecho, porque Clarke no temía ser arriesgado.
Hablando con él, recordé que antes, en 1962, Clarke predijo que el teléfono móvil significaría que nadie podría escapar enteramente de la sociedad,  incluso en el mar o en la cima de una montaña. Además describió gigantescas librerías electrónicas, el fracaso de la censura y las pantallas electrónicas de alta definición. Casi todas sus premoniciones fueron correctas.
Sobre estas ideas era  irónicamente agudo. Puedo traer a la memoria su mente precisa y veloz, evidenciada en muchos de sus aforismos. Sobre la religión: “No creo en Dios pero estoy muy interesado en ella.”  Del espacio y la política: “Hay un simbolismo esperanzador en el hecho de que las banderas no ondulen en el vacío.” Sobre el progreso: “Las nuevas ideas pasan por tres períodos: No puede hacerse; Probablemente puede hacerse pero no vale la pena; ¡Yo supe que era una buena idea desde el principio!
Su visión entusiasmaba porque él permanecía casi ajeno, más allá de las disputas.  ”La política y la economía se preocupan por el poder y la riqueza, y ninguna de estas debería ser la preocupación primordial y mucho menos la preocupación exclusiva de los hombres maduros.”  Pero la especulación debería ser rigurosa. “El conocimiento exacto es el amigo, no el enemigo, de la imaginación y la fantasía.”
Estaba bastante consciente  de que su gran éxito fue su coautoría con Stanley Kubrick de la película y la novela: Una odisea al espacio 2001. Su mezcla de tecnología dura y la apertura mística fue un gran punto de referencia cultural, trayendo a la vida la afirmación de que “cualquier tipo de problemas que la humanidad pueda enfrentar en el futuro, el aburrimiento no está entre ellos.” Kubrick observó que “él era ese tipo de mente de la que el mundo jamás puede tener suficiente, un derroche de imaginación, inteligencia, conocimiento y una curiosidad caprichosa, que ocasionalmente devela más de las tres primeras cualidades”. Clarke posteriormente disfrutaba contando la historia de cuando, en una visita a Estados Unidos,  un oficial de inmigración miró su pasaporte y le dijo, “no te dejaré entrar a menos que me expliques el final de 2001.”


Desde 1980, ocasionalmente usaba una silla de ruedas pero pudo continuar con una de sus pasiones de toda la vida, el buceo.  Fundó el primer almacén de buceo en Asia, habiéndose mudado permanentemente a Sri Lanka en 1956. Él se sentía “perfectamente operacional debajo del agua” y  reestableció el negocio después del tsunami del 2004. Yo iba a ir a bucear con él en 1995, pero el mal clima de Sri Lanka le dió a Clarke un aislamiento creativo. Se volvió el primer ciudadano de la aldea global, viajando  y, más tarde, manteniéndose en contacto con amigos, colegas y fans vía correos electrónicos diarios. Rodeado por la picante cocina tropical,  nunca dejó su gusto por la ligera dieta de la cocina inglesa, prefiriendo el roast beef y el pudín Yorkshire. Durante mis dos visitas a Sri Lanka, comía esto obedientemente en su casa, y cenaba en animados locales curríes el resto del día.
En el 2007, cuando lo visitamos de nuevo en Colombo, parecía trastornado por la interminable guerra de los Tigres Tamil. Los Tigres fascistas habían estado asesinando a las principales figuras públicas para atraer la atención: habían guardias armados en ambas intersecciones para su casa, y una cerca a su calle. Arthur odiaba la pequeña mentalidad, y los Tamil estaban obsesionándolo. Afortunadamente, ellos ya no están están. Arthur no vivió para verlos retirarse, por desgracia.
Nos llevó al club de Natación para el almuerzo, un lugar soleado del océano,  retirado del Raj.  Se sentía bien, de alguna manera, observar el Océano Índico enroscándose, rompiéndose contra las rocas,  hablando del Espacio, el último, grandioso océano. Nuestro hotel, con una vista similar del océano, el Galle Face, es el más viejo hotel gran Raj en el Este de Suez, data de antes de la Guerra Civil, y posee la atmósfera. Como el Gakke Face está al lado del  reciento del Alto Comando Británico, y justo abajo de la calle de la residencia presidencial, la seguridad encubierta estaba al acecho por  todos lados. Una  ametralladora  sobre una torre cercana se fijaba sobre nosotros mientras nadábamos en la piscina. Arthur reflexionó, “Todo este esfuerzo, toda esta muerte, cuando podríamos estar construyendo el área estacionaria para un ascensor de un transbordador espacial”. En Las Fuentes del Paraíso, se había mudado de la isla cinco grados al sur para poder sentarse en el ecuador.
En el  ”Cuarto del Ego” de su casa, entre muchos premios, noté una página escrita por el astronauta del Apollo 11,  Neil Armstrong, diciendo, “Para Arthur – que visualizó los matices del vuelo lunar antes de que yo lo experimentara.”
Sus últimos deseos fueron para la expansión más allá de los horizontes humanos, diciendo a la Mars Society (Sociedad de Marte), “Sea que nos convirtamos en una especie multiplanetaria con horizontes ilimitados, o estemos confinados por siempre a la Tierra, esto será decidido, en el siglo veintiuno, entre las vastas llanuras, ásperos cañones y encumbradas montañas de Marte.”
Es fácil verlo como un monumento ahora, pero era más interesante como hombre. Esto es lo que más extraño.
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Este texto fue publicado originalmente en la página del autor: http://www.gregorybenford.com/

Traducción: Mil inviernos.

Tomado de Mil inviernos


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