miércoles, 6 de marzo de 2013

El Ojo de Horus es también una compleja ecuación matemática






El Ojo de Horus es tu protección, Osiris, Señor de los Occidentales,
constituye una salvaguarda para ti: rechaza a todos tus enemigos,
todos tus enemigos son apartados de ti.

Libro de los Muertos: capítulo 112


Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes esta entrada dedicada al Udyat, ese talismán que colgado del cuello lleva mucha gente en Venezuela, y en el resto del mundo también, y que por mucho tiempo por estos lares simplemente era llamado el ojo egipcio hasta que con el correr del tiempo la gente comenzó a llamarle correctamente el Ojo de Horus (en egipcio Hor).

Aún recordamos las graciosas situaciones  que se generaban cuando le decíamos a alguna persona amiga que tenía un Udyat en el cuello y ella estremeciendose y contorsionándose  decía:

- ¿Donde, donde? ¡Quítamelo, quítamelo!


 
Horus (en egipcio Hor)


Horus, el dios halcón era hijo del dios de los muertos Osiris (en egipcio Asir) que fue asesinado por su hermano Seth (en egipcio Sutej) Para vengar a su padre, Horus tuvo encarnizados combates contra su tío Set perdiendo el ojo izquierdo en uno de ellos. La pérdida de su ojo fue compensada por el dios Thot (en egipcio Dyehuthy) con el Udyat un ojo artificial con las mas variadas cualidades mágicas. Un aditamento tan poderoso que le permitió llegado el momento resucitar a su padre Osiris

Arthur C. Clarke


Esta prótesis con cualidades especiales nos hizo volar la imaginación haciendonos  recordar la Tercera ley de Clarke que afirma lo siguiente: Toda tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia. ¿Y si el Udyat no fuera un objeto mágico? Probablemente sería un elaborado mecanismo tecnológico desconocido para nosotros y esto convertiría a Horus en el primer cyborg de la humanidad. Pero esa sospecha se las dejamos para que la aprovechen los innumerables hijos de Däniken que estan desperdigados bajo el vasto cielo.

Seth (en egipcio Sutej)


Despues de conocer la breve simplificación de la historia original es fácil comprender que el Udyat se convirtiera en un talisman preñado de tantos significados que aún en el siglo XXI sigue tan campante a lo largo y ancho de este pequeño punto azul pálido.

Thot (en egipcio Dyehuthy)


Pero lo que la mayoría de las personas no conocen es el contenido matemático que alberga este viejo símbolo que nació en las riberas del Nilo.

Osiris (en egipcio Asir)


Esperamos disfruten de la entrada y que el Udyat proteja su peregrinar en la vida.


Richard Montenegro



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La unión de lo divino y lo cotidiano: el Ojo de Horus no solo destaca por su arquetípica estética y su relevancia semiótica, sino que era aprovechado también en un plano práctico.


El ocultismo occidental se encuentra empapado de la herencia legada por la tradición mística de Egipto. Ya sea que hablemos del magno arte alquímico, del camino donde convergen la cruz y la rosa, del intrigante código masónico, o del dorado amanecer que acaricia el árbol más sagrado, lo cierto es que invariablemente terminaremos remitiéndonos, con tan solo profundizar un poco, a antecedentes impresos en el misticismo egipcio.

Entre el interminable tapiz de símbolos que dan vida al sagrado hermetismo de esta cultura, existe uno de particular relevancia: el ojo de Horus. Deidad de los cielos, representada por un halcón peregrino, Horus es uno de los dioses de mayor importancia dentro de la mitología egipcia. Y su ojo terminaría por encarnar uno de los más poderosos talismanes, al estar asociado con la restauración, la salud, y la protección.

 



La importancia de este símbolo ha motivado a lo largo de siglos su análisis minucioso, gracias a lo cual investigadores han confirmado que más allá de su jerarquía semiótica, y de su arquetípica estética, el Ojo de Horus también contiene una sofisticada ecuación matemática que se utilizaba, entre otras cosas, para expresar fracciones de volumen. En el ojo podemos observar un sistema de notación lineal, en donde la esquina interior representa un medio, el iris un cuarto, la ceja un octavo, la esquina exterior 1/16, mientras que los ornamentos debajo del ojo continuaban la secuencia 1/32, 1/64, etc. Combinados permitían medir la cantidad de granos que se intercambiaban cotidianamente. Pero las bondades pragmáticas de este ícono no terminaban ahí, ya que su estructura pictográmica también era aprovechada como un ábaco, permitiendo agrupar unidades y distinguir diversos planos de cantidades.

Lo que resulta más interesante de esta descodificación del Ojo de Horus, es que en este símbolo confluyen exquisitamente los planos de lo místico y de lo pragmático. Lo cual a la vez sugiere que la sociedad egipcia de hace milenios vivía envuelta en un equilibrio de religiosidad y funcionalidad, es decir, no existía una franca distinción entre la vida cotidiana y el plano espiritual (como bien decía G.K. Chesterton, “deja que tu religiosidad se asemeje más a un affair amoroso que a una teoría”). Y en este sentido el Ojo de Horus se convierte en una valiosa lección para la sociedad contemporánea: desde el comercio hasta el sexo, pasando por la ciencia, las relaciones humanas, o el contacto con la naturaleza… todo es sagrado.


Tomado de Pijamasurf





Ahora disfruten del tema Ojo en el cielo de Alan Parsons project

 




Ahora podrán escuchar una version que realizó la cantante isaraelí Noa en el año 2002 y que esta incluída en su album NOW









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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


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