domingo, 27 de octubre de 2013

"Si hay frustraciones en esta obra o en cualquiera de los libros míos la culpa no es mía sino de la sociedad en que yo vivo".
Entrevista al escritor venezolano MIGUEL OTERO SILVA (n. 26 de octubre de 1908 — m. 28 de agosto de 1985)





Estimados amigos 

Ayer fue el cumpleaños del escritor venezolano Miguel Otero Silva (n. Barcelona, Venezuela, 26 de octubre de 1908 — m. Caracas, 28 de agosto de 1985) y hoy deja de salir publicado en papel el "Papel Literario", un suplemento literario que editaba el diario El Nacional. Este diario fue fundado Miguel Otero Silva y su padre Henrique Otero Vizcarrondo y su primer número, bajo la dirección de Antonio Arraiz, apareció el 3 de agosto de 1943. El Papel Literario apareció por vez primera el 22 de agosto de 1943 siendo dirigido en ese momento por el escritor Juan Liscano. El Papel Literario es una publicación fundamental en la literatura de Venezuela (a pesar de las muchas criticas que recibió en la actualidad) y es lamentable que debido a las dificultades para obtener dolares para la compra de papel (todo el papel en Venezuela se importa hasta el estraza con el que hacen las bolsas para el pan y obviaremos las colas que debemos hacer para obtener papel higiénico) se deje de publicar de forma analógica (en papel). Sabemos que se seguirá publicando en formato digital pero su aparición dominical en el diario El Nacional ya es una tradición venezolana. Consideramos que todas las dificultades para tener acceso a los dólares necesario para comprar el papel (mejor sería que fuésemos capaces de fabricarlo aquí en el país) como la decisión de dejar de publicar el Papel Literario son graves desaciertos que deben corregirse en el menor tiempo posible. Miles de voces son las que se alzan en protesta por la desaparición del mundo real del Papel literario y desde aquí nos sumamos a esas voces indignadas por tal suceso.



Richard Montenegro




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MIGUEL OTERO SILVA | 3 DE JULIO DE 1970 
"Mis novelas no están escritas con ira"

Por Lorenzo Batallán



Una nueva novela de Miguel Otero Silva. El ejemplar para el autor, sobre la mesa. Es su quinta novela. Es su novela más extensa. Dedicatoria, a su hijo.



Aparición en el mercado, inminente. Su título: Cuando quiero llorar no lloro.



Cuto Lamache llama la atención sobre esta involuntaria coincidencia: La primera novela la titulaba una sola palabra: Fiebre, la segunda, dos palabras: Casas muertas, la tercera, tres palabras: Oficina N° 1, la cuarta, cuatro palabras: La muerte de Honorio, y la quinta, cinco palabras en el título: Cuando quiero llorar no lloro.







‹¿Te hice esperar mucho?



‹El primer acierto de un periodista, está en saber esperar.

‹Te advierto que yo tengo pavor ‹dice Otero Silva‹ a dar declaraciones, de manera especial cuando me preguntan sobre mis libros. La opinión que ellos pueden merecer, debe venir de sus lectores o de sus críticos. En todo caso, he aquí mi última novela ‹dice mostrando el ejemplar de autor‹ y esperemos comprobar la suerte que corre.


Miguel Otero Silva invirtió cinco años en preparar la novela y en su opinión, rompe estilísticamente con la tradición narrativa de sus obras anteriores. Como suponíamos vemos en la nota de la solapa, que los fenómenos juveniles están presentes en el texto.

‹¿Tiene justificación la cólera de los jóvenes?

‹El término "justificación" es una palabra excesivamente complicada. Yo diría que tiene  ‹al menos‹ explicación. De ahí que se habla de "cóleras con causa", que tendrían si no justificación, sí explicación.




‹¿Sus novelas son coléricas?

‹No. Mis novelas son de denuncia, pero no están escritas con ira.


‹Es infrecuente encontrar al joven o al niño como protagonista de la novela venezolana. Cuando se piensa que 65% de la población es menor de 20 años, ¿cómo explicar esa ausencia?

‹Creo que habría varias y múltiples explicaciones. Así, a priori, se me ocurre ésta: una gran cantidad de escritores, los venezolanos no serían la excepción sino precisamente comprobación, hacen el relato a través de vigencias personales. Y no recuerdan en esas vigencias, ni su infancia ni su adolescencia, acostumbran a poner la vigencia personal en presente y como los niños y los adolescentes no escriben libros obviamente no tienen presente. Claro que hay excepciones, ahí está el libro de Antonia Palacios, Ana Isabel, una niña decente y algunos otros escritores másque han puesto a la infancia en sus libros.


‹¿El ser un buen periodista le ha ayudado a ser un buen escritor?

‹En primer lugar no puedo aceptar esas expresiones de "buen periodista" y de "buen escritor". Creo que el ser periodista a mí personalmente me ha ayudado a ser escritor. Se dice que el periodista daña al escritor. No lo sé. En realidad yo nunca he separado al escritor del periodista. Cuando escribo literatura a veces peco de periodista, si acaso fuese un pecado ser periodista, cosa que se me nota incluso en la poesía, y se me acusó por ello.




‹¿Escribe usted con facilidad, lo hace todos los días aunque no publique o solamente cuando siente el pálpito?

‹Escribo con mucha dificultad. Corrijo mucho. La gente se imagina que soy un repentista, porque hago décimas en las parrandas, pero la verdad es que me cuesta muchísimo trabajo escribir literatura y reviso mucho lo que escribo.

Desgraciadamente no escribo todos los días, mas no porque me falta lo que se pudiera llamar inspiración, sino porque no tengo gran capacidad de trabajo ni de concentración. Yo necesito mucho aislamiento para poder escribir, que en esta ciudad no consigo jamás.


‹Una vez que están publicadas, ¿reescribiría usted alguna de sus obras?

‹Particularmente Fiebre. Es el libro más espontáneo. Es una obra casi autobiográfica, pero releyéndola encuentro en algunas páginas deficiencias, falta de madurez en el oficio sobre todo, de ahí que me gustaría reescribirla. Arturo Uslar Pietri, por cierto, dice que eso es "una trampa", que un escritor no debe acomodar a los 60 años un libro que escribió a los 20.

‹¿Piensa que ya ha escrito su obra maestra?

‹No, de ninguna manera y creo que no la escribiré nunca.




‹La nota explicativa que figura en la solapa de Cuando quiero llorar no lloro señala la existencia de tres personajes fundamentales llamados los tres Victorino, y apellidados respectivamente Pérez, Perdomo y Peralta. Es decir, tres iniciales V.P; más aún V.PER, ¿tiene este hecho alguna significación?

‹Absolutamente no. Uno de los personajes pertenece a "las clases desposeídas", como dicen los sociólogos del Guarataro, y le puse Pérez. Otro pertenece a la clase media, hijo de una maestra de escuela y lo bauticé Perdomo y el tercero pertenece a las capas oligárquicas y le puse Peralta.

Pero en modo alguno he buscado encontrar un símbolo.


‹¿Expone simplemente, o intenta demostrar algo?

‹Todos mis libros a la larga intentan demostrar algo, aunque yo no quiera.

No es una obra pesimista. Si hay frustraciones en esta obra o en cualquiera de los libros míos la culpa no es mía sino de la sociedad en que yo vivo.

Sin embargo, trato de sacarle a esas frustraciones toda la luz y toda la esperanza posibles.




Tomado de El Nacional



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


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