miércoles, 31 de julio de 2013

«Vidas rotas»: Cuando contar el sufrimiento de los soldados franceses en la Primera Guerra Mundial estaba prohibido








  • Bénédicte des Mazery novela la historia del cruel control del correo de los soldados franceses en la I Guerra Mundial




 16/05/2012




Primera Guerra Mundial, la Gran Guerra. Aquellos valientes, casi siempre héroes anónimos, podían con todo. Con el frío, con la nieve, con el barro, con las trincheras infestadas de ratas, con el gas clorhídrico de los boches, con una lata de sardinas para dos como todo alimento, con los cadáveres de sus compañeros a tres metros sin poder ser enterrados, con las cargas suicidas a bayoneta calada, con el terror, con el insomnio, con las noches iluminadas por los obuses de los temibles cañones Bertha. Durante cuatro larguísimos años, los soldados franceses lucharon hasta la extenuación ante un enemigo generalmente mejor armado, preparado y comandado.

Bénédicte des Mazery

Sangre en las tierras de Francia

 

Mientras ellos regaban generosamente con su sangre las tierras de Francia, en la retaguardia los mandos, los políticos y la Prensa solo hablaban y se vanagloriaban de victorias sin cuento, de hazañas bélicas galas que ponían pies en polvorosa a los germanos, de días y senderos de gloria en los que siempre ondeaba en lo más alto la bandera tricolor.

La gran Bertha
Pero en el frente, bajo el diluvio interminable de las balas enemigas, la realidad que los combatientes sentían en carne propia era muy otra, y su sincero patriotismo, su esforzada valentía, no siempre podían evitar el desánimo, la soledad, el desamparo, el sufrimiento, el dolor, sentirse abandonados en medio de la nada por los prebostes y burócratas de París.
El ardor guerrero fue sustituido por el ardor del alma, y aquellos soldados empezaron a dejar constancia de su estado de (des)ánimo, en las cartas que remitían a sus novias, a sus hermanos, a sus padres: «Día y noche es un diluvio de hierro y de acero que se abate sobre nosotros. Nos echamos a tierra como bestias acorraladas. ¿Cómo no he muerto ya cien veces? Quiero salir de aquí. Quiero vivir...». La sinceridad (quién le mentiría a una madre) de los soldados es tan elocuente como sobrecogedora: «Mamá, tengo muy baja la moral y tengo miedo de no volver. Mamá, reza por mí. Tu Henri, que lo intenta todo por aguantar».



Sin novedad en el frente occidental. Trailer de la película de 1930

Cartas sin destino

 

Esas cartas «antipatrióticas» nunca llegaron a su destino. La Unidad de Censura Postal del Ejército se encargó de ello, unas cuatrocientas. La retaguardia no estaba para malas y desmoralizantes noticias. De ese hilo ha tirado Bénédicte des Mazery para novelar (aunque las cartas que aparecen son totalmente reales) esta desoladora historia en «Vidas rotas» (Alianza).
Todo empezó cuando unos amigos de Mazery le enseñaron unas misivas de su abuelo, Théophile, olvidadas en un desván. Théophile murió en el frente, en 1915, pero a Bénédicte se le despertaron el olfato y la curiosidad: «Fui al Servicio Histórico del Ejército y consulté los diarios de su regimiento. Empecé a darme cuenta de que muchos soldados ocultaban a su familia la realidad de lo que vivían en el frente. Y descubrí que lo hacían debido a la existencia de un control de la correspondencia organizado en comités por toda Francia. Estaba claro, era un sistema de censura».

Todas reales

 

Des Mazery optó por la novela, pero «todas las cartas son reales, porque quería darles voz a aquellos soldados a los que se la habían robado ».
A la terrible experiencia bélica, aquellos hombres tuvieron que añadir la crueldad de sus propios camaradas y jefes. «Negarles la palabra fue algo muy violento. Para quienes luchaban y también para Louis, el censor y protagonista, porque él estuvo en las trincheras y sabía que lo que cuentan sus compañeros es verdad».
No contentos con mandarles al matadero, les censuraron su dolor, su sufrimiento. Descansen en paz.

Carta de Louis Targe a su padre

martes, 30 de julio de 2013

"...ofrecemos un reto: imponerle la paz con canto y poesía en nuestro idioma y en otras lenguas a un sector de la derecha fascista".

Entrevista al poeta venezolano, actual presidente de Casa de letras Andrés bello, William Osuna




William Osuna: "Chávez nos dejó su ejemplo humanista"

  • "Me parece más letal arte y mercancía, el mercado como soporte estético de la cultura"

  • "Personalmente pienso que todo gobierno está en su legítimo derecho de promocionar su política cultural. Lo ha sido en la China comunista como en los Estados Unidos y en los países capitalistas de Europa."



lunes 3 de junio de 2013  



William Osuna (Caracas, 1948) pasó de la editorial El Perro y La Rana a la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello. El poeta venezolano, sustituto de Luis Alberto Crespo en el cargo, asumió el reto de dirigir la institución que organiza el Festival Mundial de Poesía (este año se realizará del 14 al 22 de junio en todo el país, en homenaje a Hugo Chávez y a los autores Chelías Villarroel, José Antonio Escalona Escalona y Carlos César Rodríguez). Vía correo electrónico, el bardo habló de sus nuevas responsabilidades en la cultura.

-El nuevo cargo lo asumo desde una visión de continuidad en lo que se refiere a sus acciones formales: talleres literarios, conferencias, programas de radio, ediciones y Festival Mundial de Poesía. Los contenidos de cada acción tendrán que variar de acuerdo con la búsqueda y el diálogo con el momento histórico y sus factores hegemónicos predominantes. Desde ese punto partimos y tenemos que avanzar hacia una gerencia de calle al lado de las bases sociales, tal como lo requiere el actual escenario y lo ejemplifica en su acción gubernamental el presidente obrero Nicolás Maduro.

-Su política en la editorial El Perro y La Rana era publicar de manera masiva. ¿Cuál será la estrategia a seguir al frente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello? ¿Qué planes tiene para lograr los objetivos de promover la lectura y la escritura en el país?


-En la Casa Andrés Bello debo publicar lo que señala nuestra política editorial: libros ganadores de bienales donde somos parte activa, libros de los concursos que promovemos y todo lo que anime y exalte el idioma de don Andrés Bello. Por lo que se refiere a la promoción de lectura somos disciplinados funcionarios, seguimos los preceptos metodológicos que indique la mesa técnica donde asistimos conjuntamente con el Centro Nacional del Libro, Monte Ávila Editores Latinoamericana, Biblioteca Ayacucho, Distribuidora del Libro, Librerías del Sur, la Imprenta Cultural y sapientes intelectuales. Somos una modesta partícula del todo.


José “Chelías” Villarroel


-La décima edición del Festival Mundial de Poesía rinde homenaje a tres poetas. ¿A qué se debe la particularidad de hacer un tributo conjunto en vez de individual? ¿Qué otras novedades podría adelantar de la versión de este año del evento?


-En esta ocasión se premia a un juglar, a un extraordinario decimista, poeta, Chelías Villarroel, memoria y canto de nuestra tierra, específicamente de Margarita, un valor olvidado por la cultura excluyente bajo los estrechos cánones de belleza, poesía y calidad. En Chelías Villarroel reconocemos una nueva forma de leer a nuestro país. José Antonio Escalona Escalona y Carlos César Rodríguez, poetas, docentes, académicos, ambos de extensa y extraordinaria obra, reconocida por críticos como Mariano Picón Salas, Vicente Gerbasi y Luis Beltrán Guerrero. Con ellos en trinidad verbal nos sentimos orgullosos de tenerlos presentes en canto y verso del décimo festival. Más que una novedad le ofrecemos un reto: imponerle la paz con canto y poesía en nuestro idioma y en otras lenguas a un sector de la derecha fascista. 


José Antonio Escalona Escalona


-El Festival Mundial de Poesía también homenajeará al fallecido presidente Hugo Chávez. ¿Cree que la poesía, o la literatura, deba rendirle culto al poder?


-Estamos homenajeando a un hombre que con su desaparición física nos dejó su ejemplo humanista, un hombre que encarnó las virtudes del hombre nuevo, como decía el Che Guevara. El Comandante Supremo nos legó su programa de gobierno 2013-2019, entregó su vida con el fin de superar todo poder imperial, despótico y belicista. No me diga que ahora tenemos más poder que quienes poseen el dedo en el botón nuclear. En esto del poder pregúntele a los firmantes del caso Econoinvest, los que aúpan invasiones contra su propio país, a los que reniegan de su poesía alabando a la democracia de torturados y desaparecidos, los que detestan la publicación de libros masivos, los subvencionados por ONG de dudosa actividad cultural; pregúntele a los que organizaron recitales a los militares fascistas de la plaza Altamira 2002. ¿En qué balanza se está pesando el poder?


Carlos César Rodríguez



-Arte y revolución es una dupla peligrosa. ¿Puede un artista ser militante y no estar al servicio del poder? ¿Puede el arte revolucionario no ser servilista?


-Me parece más letal arte y mercancía, el mercado como soporte estético de la cultura. ¿Arte y revolución? La mano que dibujó el bisonte de Altamira, el Guernica de Picasso, los manifiestos del Surrealismo, Neruda, Vallejo, García Márquez, Cortázar, Arguedas, Wilfredo Lanz, Juvenal Ravelo, la salsa, el rock, el joropo, la fulía, los Beatles, Mozart, Roque Dalton, Alí Primera, el Chino Valera Mora, Borges y sus infames, el reto igualitario de don Carlos Marx, Cristo sobre las aguas con su pan y su vino.


 
-Luis Alberto Crespo reconoció que el último Festival de Poesía terminó convertido en propaganda política, que eso había que vigilarlo. ¿Qué se puede hacer para que la próxima edición no se transforme, también, en proselitismo político?


-Personalmente pienso que todo gobierno está en su legítimo derecho de promocionar su política cultural. Lo ha sido en la China comunista como en los Estados Unidos y en los países capitalistas de Europa.





-El festival suele hacer de la poesía un evento masivo. ¿La poesía no se caracteriza por ser un acto íntimo? ¿De qué o para qué sirve realizar un festiva como ese?


-La poesía es un acto íntimo contagiado por el homo Faber, y es de todos los hombres y mujeres, como dice el poeta andaluz cuando los receptores se cuentan más allá de dos dígitos. Es un hecho que se socializa mediante lecturas compartidas y festivales de poesía como este que disfrutaremos en Caracas y en todo el país. La poesía vincula al hombre y a la mujer desde la experiencia que le ofrece su mundo interior como lectores frente a sus particularidades opciones de vida.


-El último Encuentro Internacional de Narradores que organizó Monte Ávila terminó en polémica: Gisela Kozak escribió un artículo titulado No me siento con escritores(as) chavistas. ¿La literatura no debería unir al país? ¿Cómo lograr que alguien de la oposición se anime a participar en un evento que organiza el Estado en tiempos de polarización?

-¿Qué come la profesora Kozak que desde sus vísceras nos previene de su irreductible propósito? Tengo amigos opositores inteligentes, leales adversarios, cultos. No entiendo por qué a la hora de plantearle su participación en los eventos se han negado. No obstante, un grupo de ellos se ha atrevido a romper la autocensura. En este momento nos acompañan desde su disidencia en algunas actividades pautadas.


Gisela Kozac


  -¿Hay apertura o inclusión en el festival para que participen escritores sin importar su ideología política? ¿Por qué no se rinde homenaje a alguien como Rafael Cadenas, por ejemplo? 

 
 
-Esa apertura siempre ha estado en pie, desde el primer festival de poesía hasta el actual. Desde hace un buen rato las voces más relevantes de los opositores decidieron ocupar otros escenarios. En tanto al poeta Rafael Cadenas se le ha invitado en diferentes oportunidades. Este ha manifestado en recitales, conferencias, homenajes, contradicciones antagónicas con la revolución bolivariana, la tilda de dictatorial y de otros juicios que uno lee y ve en los medios oposicionistas.


 -Personalidades de la cultura, con cargos en instituciones del Estado, reconocen que tienen una deuda en la promoción de nuestros escritores. ¿Qué cree que hace falta para que los poetas venezolanos se terminen de dar a conocer en el mundo?


-¡Audacia!



dfermin@eluniversal.com

 



 Tomado de El Universal 

 

 Pulsando aquí podran escuchar más canciones de José “Chelías” Villarroel

 

Enlaces relacionados: 

"Antes en Venezuela no había apartheid en la poesía". ENTREVISTA AL POETA VENEZOLANO SANTOS LÓPEZ.

"En general a los antichavistas, o simplemente no chavistas, nos llaman fascistas, terroristas y lacayos del imperio, así que estalinistas quizá represente un mejoramiento en la categoría de lo indeseable; al menos, una novedad". La risa de Ricardo Piglia, por Ana Teresa Torres
 

Los escritores del antichavismo “ Actúan como los estalinistas” Entrevista al autor argentino Ricardo Piglia

 

"La literatura no suele despertar polémicas en Venezuela". No me siento con escritores(as) chavistas, por Gisela Kozak Rovero

 

 

lunes, 29 de julio de 2013

"En general a los antichavistas, o simplemente no chavistas, nos llaman fascistas, terroristas y lacayos del imperio, así que estalinistas quizá represente un mejoramiento en la categoría de lo indeseable; al menos, una novedad".

La risa de Ricardo Piglia, por Ana Teresa Torres










Por Ana Teresa Torres | 10 de Julio, 2013




  •  "No poner nuestro nombre al servicio de las “instituciones” del gobierno y su promoción internacional es ese pequeño granito de arena que no nos pueden quitar a quienes, de derecha o de izquierda, nunca nos hemos planteado el dilema –Piglia dixit– de leer o no a Borges."



El escritor argentino, ganador del Premio Rómulo Gallegos  2011 y jurado de la edición 2013, Ricardo Piglia, dice que (le) “da un poco de risa lo que han hecho algunos autores venezolanos al abstenerse de participar en el certamen por su posición política” (en entrevista con texto de Vanessa Davies, Correo del Orinoco, 10 de julio, 2013). Frase seguida, califica a los que tal actúan “como estalinistas, primero le preguntan a una persona lo que piensa y después se deciden a leerla”. (Personalmente no me abstuve en esta edición –no tenía novela para concursar–, pero sí lo hice públicamente, al igual que otros novelistas venezolanos, en ediciones anteriores, y lo volvería a hacer, desde luego, si las circunstancias fuesen las mismas).



En general a los antichavistas, o simplemente no chavistas, nos llaman fascistas, terroristas y lacayos del imperio, así que estalinistas quizá represente un mejoramiento en la categoría de lo indeseable; al menos, una novedad. Que a los opositores al régimen chavista nos insulten desde las mas variadas tribunas, incluyendo las intelectuales y académicas, es tan frecuente y común que casi nadie se da por aludido ni se molesta en replicar. Y yo tampoco lo haría si no fuese por dos razones particulares en este caso: una, el hecho de que en Venezuela Piglia es un novelista leído, admirado y maestro para las nuevas generaciones; y la otra, su particular sentido del humor, la posibilidad de reír cuando piensa en este país en el que la risa se ha puesto tan difícil. Aunque, no crea, don Ricardo, nosotros también sabemos reír, y a mí, por ejemplo, me hace gracia que usted piense que “esos señores (los que llama estalinistas) parecen señoras virtuosas. No sé a que temen”. ¿A qué tememos aquí en Venezuela? A un montón de cosas, a salir a la calle, a que nos graben en nuestras casas, a que nos roben los procesos electorales, a los negocios que hacen con nuestro dinero otros países “hermanos”, a que finalmente no haya medios de comunicación opositores, y hasta no tener electricidad ni agua. Si yo le contara, la cantidad de cosas que dan miedo en esta patria de Bolívar.



Me divierten también las preguntas: “¿Diría que el Gallegos es un premio confiable”?, o esta otra perla: “¿En algún momento se le preguntó a una autora o autor su militancia política”? Hubiésemos, quizás, esperado de la periodista algo más complejo que no fuesen estos subtextos que quieren obviamente decir: por favor, confirme que el premio no se ha echado a perder. Y es tan cómico el asunto que el entrevistado responde lo que de verdad parece un chiste estalinista:




“Le quiero decir dos cosas: el Celarg no tenía ningún miembro en el jurado; es decir, no había ninguna influencia de la institución que organiza el premio en relación al trabajo del jurado, y en ningún momento nos preguntaron nada. Segunda cuestión: nadie nos preguntó nada respecto a qué pensábamos hacer, y lo mismo ha sucedido con el llamado del premio. En ningún momento, señala, el Gobierno Bolivariano tuvo algún tipo de intervención en las deliberaciones. A nadie se la ha ocurrido decir que las novelas tengan que ser de tal manera, o que deben ser premiadas en el concurso”, remarcó”.



En realidad –y esto puede parecerle risible o virtuoso al señor Piglia–, a mí personalmente no me parece que el premio se haya echado a perder. Desde que el gobierno bolivariano lo convoca lo han ganado escritores importantes, unos mejores, otros peores, como es lo usual en cualquier concurso. Y otro tanto diría de los jurados. El problema no es el premio Rómulo Gallegos, ni el Celarg, ni los ministros de Cultura. El problema para los venezolanos antichavistas (más del 48% según cifras oficiales) o simplemente no chavistas, no es un premio literario por significativo y latinoamericano que sea. Y aquí entramos en otro territorio que también es risible. Dice Piglia que algunos escritores venezolanos han trasladado “los conflictos electorales a las complejidades del mundo cultural”. Bueno, los conflictos electorales a veces son muy complejos, pero de todos modos quien piense que esto es un “conflicto electoral” no debe saber mucho de Venezuela, creo yo. O sabe tanto que prefiere decir eso. Aquí lo que hay es un conflicto existencial, un conflicto histórico, entre un gobierno que quiere la hegemonía de la sociedad en todos sus niveles y ámbitos, y una mitad de esa sociedad que no se ha dejado hegemonizar. Y el conflicto nos ha costado tantas pérdidas que resumirlas sería un irrespeto.



Lo que modestamente algunos escritores hemos querido significar al no participar en el Gallegos (sin juzgar a los que sí participan porque eso es cosa de cada quien), no es que somos de derecha, o de izquierda (el chavismo, por cierto, no resume la izquierda, ni el antichavismo la derecha), o de centro, o de lo que sea. Lo que hemos querido decir con nuestra, repito, modesta ausencia no es que no leemos a los “autores de izquierda”, o que nos preocupe que ganen concursos. Lo que hemos querido decir, y seguiremos queriendo decir, es que no participamos en esta farsa que tanto daño le hace, y le hará, al pueblo de Venezuela. Y la farsa no es, desde luego, el premio en cuestión, que es una insignificancia comparada con las situaciones que aquí vivimos. No poner nuestro nombre al servicio de las “instituciones” del gobierno y su promoción internacional es ese pequeño granito de arena que no nos pueden quitar a quienes, de derecha o de izquierda, nunca nos hemos planteado el dilema –Piglia dixit– de leer o no a Borges.


 Tomado de Prodavinci

domingo, 28 de julio de 2013

Los escritores del antichavismo “ Actúan como los estalinistas”

Entrevista al autor argentino Ricardo Piglia







Según la Real Academia española Estalinismo se define como:  Teoría y práctica políticas de Stalin, estadista y revolucionario ruso del siglo XX, consideradas por él como continuación del leninismo.

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7 julio 2013


Piglia, integrante del jurado del XVIII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, critica a quienes no participaron en el galardón por ser opositores. “El mundo cultural y el mundo político tienen lógicas distintas”, asevera  




Formó parte del jurado del XVIII Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, y por ello, sufrió la dentellada de la impertinencia del antichavismo en Venezuela. El escritor argentino Ricardo Piglia, quien en 2011 obtuvo el galardón por su obra Blanco nocturno, no rehuye el debate sobre el quehacer literario en Venezuela y en América Latina, pero tampoco escatima críticas para referirse a quienes hablan de intolerancia pero al mismo tiempo la ponen el práctica.

“Me da un poco de risa lo que han hecho” algunos autores venezolanos al abstenerse de participar en el certamen por su posición política, reprochó, en conversación con el Correo del Orinoco. “Actúan como los estalinistas: primero le preguntan a una persona lo que piensa y después se deciden a leerla”, comparó.

“El mundo cultural y el mundo político tienen lógicas distintas. No podemos trasladar de una manera directa y mecánica las oposiciones políticas a las posturas literarias”, sostiene.

-Pero hay autores en Venezuela que se abstuvieron de participar en el premio por esa razón.

-A eso me refiero. Actúan como los estalinistas, quienes primero le preguntaban a una persona qué pensaba políticamente y después leían su novela. Nosotros no le vamos a preguntar a una persona a qué partido está afiliada antes de leerla. No. Ellos son los que tienen allí una posición dogmática. Yo puedo ganar el Premio Cervantes y eso no quiere decir que sea monárquico.

-¿Habría que separar los criterios?

-No es que la literatura y la cultura no tengan un mundo político propio. Quiero decir que no se puede usar el mismo tipo de situaciones de la política y trasladarlas inmediatamente, porque no podríamos entender la cultura contemporánea. La cultura tiene una manera propia de plantear, de formular y resolver las cuestiones políticas. No es un modo directo.

En Argentina, relata Piglia, “se discutió a mucho a Jorge Luis Borges, porque tenía posiciones políticas muy reaccionarias. La gente de izquierda de los años 60 luchamos para que Borges fuera leído, y para que viéramos en su obra si estaban presentes esas ideas, y no estaban presentes del mismo modo”.

El escritor toma un planteamiento de Carlos Marx, “quien decía que Honorato de Balzac era un monárquico, pero que sus novelas decían más sobre la sociedad francesa de su época que las posiciones de mucha gente de izquierda. Esto quiere decir que la cultura es política a su manera, y que no podemos trasladar de una manera mecánica las posiciones políticas de la sociedad a la cultura. Eso es lo que hacen estos señores que parecen señoras virtuosas. No sé a qué le temen”.



PREMIO CONFIABLE

 

 

Para Piglia los horizontes de la escritura deben ser mucho más amplios que como los dibujan algunos sectores. “Decir que porque tienen diferencias políticas deben tener mucho cuidado porque les será muy difícil… Yo he vivido en Estados Unidos y nunca he estado de acuerdo con Bush ni con Reagan, Si tuviéramos ese criterio para tomar decisiones culturales estaríamos en el mundo en el que solo con los amigos conversaríamos; solo con aquellos que piensan igual que nosotros haríamos planes culturales”, manifestó.

-¿Diría que el Gallegos es un premio confiable?

-Este es un premio que se da en América Latina. En este momento la situación de las editoriales y de cierta tradición colonial de España en su manera de actuar con América Latina, pareciera que es España la que decide sobre la legitimidad de los escritores en América Latina, porque los premios más importantes están en España, porque las instituciones culturales donde a veces los escritores latinoamericanos hacemos nuestras reuniones están en España.

Es muy importante, añade, “que en América Latina empecemos a construir instituciones propias de América Latina para discutir nuestros problemas, hagamos nuestros propios premios para plantear cuáles son los escritores que nos interesa que sean leídos”. Y en ese sentido “este premio es muy importante: es dado en América Latina, y me parece muy irresponsable que, por sus posiciones electorales, los escritores tomen decisiones sobre situaciones culturales que deben ser discutidas con mayor inteligencia y rigor”.
Recordó que el galardón surgió en los años 60 del siglo XX, que ha mantenido su continuidad y que las autoras y los autores “debemos tratar de que persista”.

Insiste en que, entre escritoras y escritores, “las diferencias literarias son lo que importa”, por lo que “no podemos empezar preguntándonos a qué partido estamos afiliados antes de comenzar a hablar”.

-¿En algún momento se le preguntó a alguna autora o autor su militancia política?

-Le quiero decir dos cosas: el Celarg no tenía ningún miembro en el jurado; es decir, no había ninguna influencia de la institución que organiza el premio en relación al trabajo del jurado, y en ningún momento nos preguntaron nada. Segunda cuestión: nadie nos preguntó nada respecto a qué pensábamos hacer, y lo mismo ha sucedido con el llamado del premio.

En ningún momento, señala, el Gobierno Bolivariano tuvo algún tipo de intervención en las deliberaciones. “A nadie se la ha ocurrido decir que las novelas tengan que ser de tal manera, o que deben ser premiadas en el concurso”, remarcó.





DISCUSIÓN CONCRETA

 

 

Piglia subraya que debe quedar claro de qué de manera funciona la política en la cultura. “Yo creo que un intelectual se politiza a partir de lo propio”, estimó, porque si no “la politización es muy abstracta”. En consecuencia, “cualquiera que esté en Venezuela debe estar atento a cómo se están distribuyendo los libros, cómo hay una política de amplitud de las posibilidades de lectura, más allá de lo que luego tome como conclusión respecto al momento electoral”.

sábado, 27 de julio de 2013

"Antes en Venezuela no había apartheid en la poesía".

ENTREVISTA AL POETA VENEZOLANO SANTOS LÓPEZ.




Fue el organizador de la Semana de la Poesía (Gustavo Bandres)


"Hoy se le da prevalencia (por su ideología) a obras y creadores que no lo merecen " "Juan Liscano me decía: 'aléjate del poder, el poder es enemigo de la poesía'", señala el poeta.

 

 

DANIEL FERMÍN |  EL UNIVERSAL 


lunes 17 de junio de 2013  

Santos López (El Tigrito, 1955) fue de los primeros que demostró que el público venezolano sí puede acercarse de forma masiva a ver recitales poéticos. Antes de que el Estado le quitara el apoyo, el otrora organizador de la Semana Internacional de la Poesía se dedicó por 12 años a realizar un evento que convocó a decenas de escritores ante cientos o miles de personas. Ese fue el precedente del actual Festival Mundial que organiza la Casa Andrés Bello, sólo que con una diferencia: "Nosotros no metíamos la política, no había apartheid", asegura el también periodista, que lamenta que la división del país haya llegado a las letras.

-El día que anunció la desaparición de la Semana Internacional de la Poesía usted dijo que "la poesía no es revolución sino rebeldía". ¿Hay rebelión en un festival, me refiero al actual, que rinde culto al poder?

-Una de las características del festival es su rasgo político. Yo no comparto esa idea. La poesía es el más libre de los oficios, que involucra la libertad creadora. Cuando tamizas un festival con política será difícil encontrar esa libertad. 

William Osuna


-William Osuna justificó la propaganda política del festival al decir que todo Gobierno está en su derecho de promocionar su cultura.

-Es que el Gobierno no es todo el país. Uno debe ser sensato cuando dice esas cosas (...) La política es una herramienta que no siempre nos tendría que poner en la mesura. No es la práctica que hemos visto en los ministros de Cultura que han antecedido a Pedro Calzadilla. Un ministro que organiza un festival y se incluya como poeta es un disparate, sobre todo cuando es mal poeta.

Pedro Calzadilla


-¿Francisco Sesto?

-Sí.

-Luis Alberto Crespo llegó a decir que Chávez es el poeta más grande del país. Fidel Barbarito también lo llamó así. ¿Tiene el ex presidente los elementos o característica necesarias para ser el homenajeado de un festival mundial de poesía?

-Ese es el peor error que están pagando, el de haberle dado la puerta franca al criterio político en un evento artístico. Es una cuestión que quedará a juicio de la Historia, pero el haberle dado puerta franca a un sentimiento como ese está jalado por los cabellos.

Luis Alberto Crespo


-Hay personas que desestiman el festival por su sesgo político. ¿Se debe desmeritar el talento de poetas participantes en el evento por la ideología que tiene?

-Hay poetas que están al margen de eso, que vienen por otras razones. Algunos porque desconocen la realidad política venezolana; otros, porque les resulta atractivo. No deberían descalificar a todos los poetas. Habrá algunas excepciones.

-¿La poesía que se convierte en militancia no es peligrosa? ¿La escritura que se acerca al poder no pierde el poder de la escritura?

-Eso dicen las enseñanzas de poetas que han estado cerca del fuego del poder: terminan calcinados. Tenemos muchos ejemplos en Venezuela. Recuerdo que Juan Liscano me decía: 'Aléjate del poder, el poder es enemigo de la poesía' (...) El poeta es un creador que ejerce su oficio, no en función de una ideología o una militancia, sino en función de la libertad del hombre. Creo que todo lo que atente contra ello se desnaturaliza y se corrompe. El compromiso del poeta es con la libertad y con el hombre en el sentido de transmitirle un alimento a su alma que lo haga ser un hombre elevado, cercano a la sabiduría de la vida.

Juan Liscano en 1980


-Todos los homenajeados de los festivales anteriores son afines al Gobierno. De hecho, se reunirán el domingo para hacer un recital en el Cuartel de la Montaña.

-Ese es un acto proselitista, eso está ajeno al oficio del poeta. Entre esos homenajeados hay muchos que tienen credenciales importantes, pero hay otros que, en mi criterio, son absolutamente mediocres.

Francisco Sesto

-Parece que se valora a la persona y no a la obra.

-Se valora la filiación política, no la persona. Si fuera la persona, muchos poetas merecerían ser homenajeados, el caso de Rafael Cadenas y tantos otros. La amalgama de la ideología es una cosa peligrosa en el camino de un creador.

-Osuna criticó a Cadenas porque él está en contra de la actual revolución.

-Que tenga una ideología distinta no descalifica su obra. En la Semana Internacional de la Poesía nunca nos detuvimos a registrarle la cartera al poeta, a ver si era adeco, copeyano o comunista. Siempre se le dio cabida a todos valorando estrictamente su aporte artístico, no si era musulmán, judío, cristiano, o era mágico religioso. Interesaba que el poeta hubiese dedicado su esfuerzo, su vida, a la creación o a hacer aportes a un arte como la poesía.

Rafael Cadenas


-Hace ocho años que dejó de hacerse la Semana de la Poesía. ¿Hoy en el país no están dadas las condiciones para que se realice un evento sin apoyo estatal?

-Hoy se han copado todas las esferas de las tomas de decisiones de los poderes, se ha ejercido la posesión, y eso ha oprimido cualquier iniciativa que merezca recursos o aportes, así todo se hace cuesta arriba.

-¿Y qué le queda, entonces, a un poeta de la oposición que no quiera formar parte de los eventos del Gobierno? ¿Protestar? ¿Esperar? ¿Organizar recitales solo?

-Lo que está planteado es esperar que pase la tormenta.

-La literatura hoy está polarizada: hay escritores del oficialismo y de la oposición. ¿Cree que la división del país le ha hecho daño al sector o a las letras nacionales?

-Bastante. Porque se ha priorizado lo que tiene que ver con la ideología del Gobierno. Es doloroso ver que hay poetas que han sido marginados, execrados, por ese mismo hecho. Es un error llevar la gestión con un criterio tan mezquino, tan miserable de ver el país a través de la ideología. La ideología es una peste, es como un cáncer producto de la mente (...) Hoy se le da prevalencia a obras y a creadores que, sencillamente, no la han merecido.

Juan Antonio Pérez-Bonalde


-La Casa de la Poesía Pérez Bonalde, que usted dirigía, tenía un concurso internacional, se preocupaba por la traducción de los autores. Hoy los poetas nacionales se conocen poco afuera. ¿Qué falta para lograr la ansiada internacionalización?

-Uno de los programas nuestros era el intercambio con editoriales hispanoamericanas para poder colocar las voces de nuestros poetas mayores en otros escenarios. Fue así como en muchos eventos invitábamos a directores de editoriales importantes del mundo para que vinieran a familiarizarse, de ahí salieron muchos libros en España, México o Argentina, que eran negociados durante el evento y promovidos en otras latitudes. Ese es uno de los programas que haría falta en este momento para difundir la literatura venezolana que todavía sigue siendo desconocida en el mundo. Hay que darle mayor proyección afuera.

-¿Cree que tenemos poetas para reconocimientos internacionales importantes?

-Hay muchos autores que están escondidos que necesitarían un rescate. La poesía venezolana es una de las más brillantes en el mundo. Aquí hay un gran linaje de poetas.

-¿Y qué otra cosa debería resolver el sector?

-El foco debe estar en las escuelas, en los más jóvenes (...) El mandarriazo tan fuerte que le propinó "Farruco" Sesto a la institucionalidad cultural del país, sólo dejó en pie al sólido Sistema de Orquestas y Coros desarrollado por el maestro José Antonio Abreu, quien inventó la gran fórmula social y cultural para que nuestros niños, desde la escuela primaria, aprendan a convivir y a enamorarse del valor de la palabra poética. El Sistema, que exhibe el rostro más luminoso que tiene Venezuela, es la única fórmula que tendríamos que aplicar en todas las artes para volver a tener en las próximas décadas una élite preparada y experimentada, que sustituya a la mediocre, improvisada y desfasada que entronizó Sesto.



dfermin@eluniversal.com



Tomado de El Universal

 

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