viernes, 31 de octubre de 2014

Octubre nos trae a Colón, a Edgard Allan Poe , el Halloween y el número 7 de la Revista Valinor





Estimados Amigos

Octubre es un mes lleno de conmemoraciones y celebraciones. Un 7 de Octubre pero de 1849 fallece el genial Edgard Allan Poe, un 12 de Octubre
de 1492 Colón  llegó a lo que hoy llamamos América  (de celebración para algunos y de tristeza para otros)  y el 31 de Octubre como todos los años se celebrará el Halloween o Noche de brujas, una peculiar amalgama entre la conmemoración celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos, celebrada por los cristianos católicos el 1 de Noviembre.

Y este Octubre sin ningún tipo de truco la ibérica Editorial Valinor, formada por Diego Bober López, Myriam Crespo Ripoll, Violeta Moreno Triviño y Jessica Tornos Yebes, nos obsequia este gran dulce que es el número 7 de la Revista Valinor. Una publicación dedicada a la Fantasía, el terror y la ciencia ficción.

En este número podrán disfrutar de la participación de nuestro amigo Richard Montenegro en las paginas 69 - 71 con El capricho de un Dios y en 83 con su pasado encerrado en una botella. Conforman el resto de la tripulación de este valiente navío: Alejandro Valiente, Álvaro Gutiérrez Castillo, Arthur Charlan, Diego Bober, G. Escribano, Géraldine de Janelle, Hugo A. Ramos Gambier,  Isabel Cisneros, Teresa Pilar Mira de Echeverría,Virginia S.V. Riesco y Paola Vecchi.





Recomendamos la lectura de esta magnífica revista que mantiene un alto standard de calidad tanto en la maquetación como en los contenidos.

Degusten los trucos y dulces de la Revista Valinor de Octubre

A continuación podrán leer el sumario de este número. Este índice fue tomado de La Tercera Fundación:


Ilustración de cubierta

(2014)
 
(2014)
 
14−19 Garcan. El juicio de Tanit [Relato Corto] de G. Escribano
(2014)
 
(2014)
 
(2014)
 
40−44 Anselmo Lorenzo [Relato Corto] de Hugo A. Ramos Gambier
(2014)
 
(2014)

51−57 Matar a Castro [Relato Corto] de Alejandro Valiente
(2014)
 
58−64 Pirámides de barro [Relato Corto] de Virginia S.V. Riesco
(2014)
 
69−71 El capricho de un dios [Relato Corto] de Richard Montenegro
(2014)
 
72−76 Eddan y Kiri. El gato [Relato Corto] de Isabel Cisneros
(2014)
 
(2014)
 
(2014) 


Disfruten ahora de la lectura en linea de la Revista Valinor, numero 7 correspondiente al mes de octubre:









Enlace relacionado:

¡¡EXTRA, EXTRA!! Llegó la Revista Valinor número 08 de Noviembre de 2014




Llegó el número 23 de Alfa Eridiani, en su tercera época



sábado, 25 de octubre de 2014

ELOGIO RETICULAR DEL LIBRO EN RÚSTICA Y SUS ALREDEDORES








Estimados Amigos

Hoy compartimos conustedes el texto de presentación que realizó nuestro amigo José Carlos De Nóbrega al escritor valenciano Pedro Téllez en la Feria Internacional del libro de la Universidad de Carabobo.


Deseamos disfruten de la entrada

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José Carlos De Nóbrega


Toda ética de la soledad supone el poderío.  
Albert Camus.
 

Mendigo de lo que no conoce,
Mi ser en la carretera sin lugar
Entre estragos amanece…
Camina solo sin procurar.  
Fernando Pessoa.

 
Pedro Téllez. Fotografía de Yuri Valecillo



     La obra ensayística de Pedro Téllez se solaza en la consideración sensual, objetual y conceptual del libro. Por supuesto, dista de una apología fetichista de la literatura, pues el oficio de los escritores de raza se sustenta, entre otras cosas, en su vinculación dialógica con las letras que lo anteceden y la vida misma que acarrea sus objetos voluptuosos, manjares y bebidas. Por ejemplo, Añadir comento (1997), su primera entrega, representa una aproximación lúdica, desmitificada y humorística, si se quiere, a la literatura clásica que hace llevadera y digna la existencia de los hombres. Fichas y remates (1988) es un ready made lingüístico que relaciona dinámica y dialécticamente los bares, los remates de libros a la intemperie y las bibliotecas personales; de modo que las ficheras, las putas, los comerciantes portugueses, los mesoneros y los lectores de a pie se muevan en espacios aparentemente contrapuestos, preñados de la peripatética e insensata consistencia del gran Imperio de la Utopía encarnado en la ciudad de Esquilda. La Última Cena del Ensayo (2005) se nos antoja una transfiguración ensayística de los cuatro evangelios, por supuesto, configurada por un ateo en pos de una escurridiza ars poética del género que invoca y trastoca a Montaigne, Bacon, José Solanes y el padre Carías. Un naipe en el camino de El Dorado (2007), además de la revisita a clásicos como San Juan de la Cruz, de explorar personalidades disímiles e inquietantes como las de Páez y el tirano Aguirre, introduce una preocupación sociológica y lúdica por instituciones como el Hospital Psiquiátrico y la Seguridad Social. Este volumen lo cierra una crónica de intrínseco tenor lírico: “La otra mitad”, la cual entronca la autobiografía con la prosa poética despojada de pretensiones esteticistas que, sin embargo, conmueve por una ternura poco común. Hoy nos corresponde, de nuevo y por fortuna, presentar a la comunidad lectora su más reciente colección de ensayos, Elogio en cursiva del libro de bolsillo, bajo el sello amigo y alternativo de Ediciones Protagoni, c.a. de Luis García. Valga mi entusiasmo como lector y comentarista, nos parece que este título no sólo confirma la recapitulación obsesiva de los temas que siempre han ocupado a Pedro Téllez, amén del afilado instrumental de disección crítica y expresiva, sino también la evolución y consolidación de una de las voces más interesantes y comprometidas del momento literario en Venezuela.
 
Añadir comento (1997)

     El arranque que nos refiere Bestiario Doméstico empalma con La otra mitad, lo cual redunda en la estructuración contingente, poética y camaleónica de todos sus libros: El ensayista muta en entómologo, bibliotecario y reportero del mundo que lo embarga en sacudidas que colindan entre la revelación poética y el malabarismo intelectual que despotrica de los convencionalismos academicistas. Sí, el ensayo es la encrucijada que hermana a la filosofía y la poesía como iguales. Los trece comensales de la cena del ensayo, paradójicamente, se trasladan a la carnadura de las trece especies animales que se desplazan con suma vivacidad por el jardín que alude, a su vez, al Paraíso y el Infierno del cual nos habló Malcolm Lowry en sus desquiciantes novelas. Las ratas que no leen pero sí orinan, defecan y habitan los bloques de la biblioteca, nos remiten al poema objeto –Lucas Cranach mediante- que es el ensayo homónimo de este libro: El libro de bolsillo desorganiza la biblioteca, selvatiza las lecturas, multiplica los lectores y pasa de mano en mano, de mujeres a hombres como pretexto de nuevos encuentros, la devolución y el comentario. En su venganza se acompaña de su “pareja”: el cuaderno de notas. El culto al libro como objeto y texto cobra suma vitalidad en un discurso harto amoroso: No nos imaginamos a Francisco de Miranda recorriendo el mundo sin sus preciados libros, pues el desplazamiento físico va a la par del encabritado y febril viaje del lector; Colombeia, si bien fracasó como asentamiento político y geográfico, persiste aún en el asombro de conspicuos y solidarios lectores como Uslar, Picón Salas, Grases, Meneses, Denzil Romero y el mismísimo Téllez. No nos sorprende entonces la inmediatez y la oralidad picante de una conferencia como Biblioteca Personal del Diablo, en el marco del ciclo de charlas “Septiembre Diabólico” del Grupo Li Po: Su texto vivo, afín a un espíritu sedicioso y charlatán, centra su desnudez en el cambio frenético de la vestimenta, desde el retruécano hasta la sátira y la carnavalización de su discurso: El Diablo se excita con los místicos del Siglo de Oro español, con las traducciones del Cantar de los Cantares de Fray Luis de León, y con la tercera redacción del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz y con la Séptima Morada de Santa Teresa. De manera que el texto ensayístico estriba en la impostura más cruel, pues no podemos acceder a la humanidad en el confortable y pío despropósito de los vendedores de indulgencias religiosas y políticas (no es casual que escritores de medio pelo le endosaron en el siglo XX los cuatro sonetos atribuidos a Miguel de Guevara, Ignacio de Loyola y la referida Santa Teresa). 

Septiembre Diabólico” del Grupo Li Po


     No podemos pasar por debajo de la mesa de la dupla San Jerónimo / cardenal Alberto de Brademburgo, un libro carnal, callejero y desternillante: Conversaciones con Taxistas que, al igual que la despiadada esencia objetual de Fichas y Remates, complace y se conduele del morbo de todo lector que se precie de serlo y vivirlo. Persiste la mirada entomológica que excede la del psiquiatra y el sociólogo, pues no sólo aprisiona los testimonios contra el papel como coleópteros clavados con chinches, sino clasifica a los taxistas además de incorporar categorías como “taxear” y “ruletear”. Incluso nos podríamos topar con un pastiche que involucra los géneros de la crónica urbana, el cuento breve o la fábula que troca en bestiario envilecido. Se mixtura lo académico con lo popular, no obstante lo que le dice el taxista As a su colega Travis Bickle en el film “Taxi Driver” de Martin Scorsese: No soy Bertrand Russell, tan sólo soy un taxista. La simulación de las voces ambulantes y urbanas, conduce a escrutar la humanidad de estas almas esquivas y perdidas, por lo cual el discurso gana humanidad no en balde la atmósfera satírica y amarillista. El taxista pareciera pues falsificar la voz poética y revulsiva de Juan Calzadilla: A mí no me gusta mujer con perro, porque al perro le encanta lamer cuca. Otro conductor explotado se redime estrellándose contra las grandes tetas de una mujer: ¡esto es una maravilla! Quizá dentro de muy poco tiempo, Pedro se reencuentre con Paul Schrader y el mismo Scorsese de la película Bringing out the dead,  cuando nos ofrezca su mirada descarnada sobre los taxistas de la muerte, esto es los paramédicos que vuelan en las aterradoras y estruendosas ambulancias.  

Tela de Araña (1999)

      Otro de los hallazgos notables de este conjunto ensayístico es el fabuloso Mapa Temporal del Ensayo en la Venezuela del Siglo XX. ¿Persiste entonces el tono entomológico  o  epidemiológico? Por fortuna, Téllez construye una cartografía crítica invaluable del género en el país nacional y contemporáneo que, junto al Paisaje del ensayo venezolano (1999) de Oscar Rodríguez Ortiz, han de tenerse en cuenta como aproximaciones que se oponen al clima insulso de las Universidades venezolanas, bonapartistas o no. Este mapa díscolo, en clave de ensayo,  asemeja a los mapas multicolores y terroristas de Miguel Von Dangel que tienen como soporte la superficialidad abandonada de diarios amarillistas: Coexisten en un sancocho cruzado, diverso y disímil el conservadurismo sociológico de Laureano Vallenilla Lanz, la escritura goda y clasicista de Arturo Uslar Pietri, el egotismo vitalista de Rufino Blanco Fombona adosado a su comentarista Ángel Rama, y la heterodoxia marxista de Ludovico Silva, por supuesto, en la multiplicidad factorial de sus afectos y repulsiones en el campo político, cultural y estético. En un futuro, a corto o mediano plazo, nos tocará incluir este magnífico mural ensayístico en un Canon nacional flexible, problematizador y dialéctico.

José Carlos De Nóbrega. Fotografía Andrés Cerceau
      He aquí otro salto en la discontinuidad reticular de este elogio al libro en rústica: Amistad y Sabiduría, homenaje que festeja a su padre, el Doctor Téllez Carrasco, y a sus amigos Humberto Giugni, Roman Prypchan y Rafael Carías. Se nos antoja que su discurso fue concebido en el laberinto de los sueños y las anécdotas familiares, tendido su autor al lado de la presencia inasible del Padre: el amigo es un espejo donde mirarse, y define a la amistad como una unidad de almas, que comparten virtud. Pertenece al linaje dulce, no empalagoso ni cursi, del Bestiario Doméstico y La otra mitad. Permítanos citar este último texto, uno de los que más preferimos: Mi padre vivió lo suficiente para que terminara tratándolo como a un hijo: de él heredé los bienes –que tardó años en acumular- y la profesión; los bienes los gasté en meses y todavía trabajo como psiquiatra. La relación con la figura paterna no es para nada kafkiana, ni se identifica con la filmografía de Paul Thomas Anderson (recordemos a “Magnolia” o “Petróleo Sangriento”). Por el contrario, nos remite a una visión plena de ternura y de muy buen humor, tal como lo celebran y lo poetizan los cuentos del escritor y dibujante polaco Bruno Schulz (como si ocurriese en la pista humilde y dionisíaca de un circo latinoamericano). 


La Última Cena del Ensayo (2005)
        Recomendamos también la lectura de cuatro textos políticos que se ubican en el último tercio de esta faena apasionada de la palabra: Anatomía del Bonapartismo Universitario, El Intelectual Post Orgánico, Del Lockout y el Sabotaje a la Renacionalización y El Sistema de Estado y el Instituto Armado (El primer año del gobierno de Chávez). Priva, en este apartado, la conjunción dinámica y dialógica del conocimiento científico y social y la más ardiente y polémica de las militancias. La cercanía en el tiempo no deprecia la maquinaria crítica, pues adversa con intensidad la banalización del discurso político y mediático de la Venezuela de hoy.  

Un naipe en el camino de El Dorado (2007)


     Leer y revisitar este estupendo libro no es un desangrar del corazón, sino un abrazo fraternal y solidario con el lector de a pie. No nos queda duda, es uno de los mejores libros publicados en los últimos treinta años por los valencianos de San Simeón el estilita, San Desiderio o Rasputín el monje bonchón. Si no lo creen así, sugerimos cruzar y contrastar su lectura con títulos tales como Antología del Decir de Luis AlbertoAngulo, La luna no es de pan de horno de Laura Antillano, Acento de Cabalgadura de Enrique Mujica, Círculo Croata de Slavko Zupcic, Matadero de ReynaldoPérez Só y Última luna en la piel de Orlando Chirinos. Este libro objeto de Pedro Téllez muestra impúdicamente su carnadura, sus coyunturas y cartílagos.




En Valencia, sede de la Cofradía de San Desiderio y el Colectivo Místico Anarquista Rasputín Vive, sábado 11 de octubre de 2014.

   
 
            

martes, 21 de octubre de 2014

Es el amor el destinado a salvar la poesía en todas las épocas.

Una conversación con el poeta venezolano Eugenio Montejo (Caracas,19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008)



Un joven Eugenio Montejo (Caracas,19 de octubre de 1938 - Valencia, 5 de junio de 2008). Fotografía de Héctor López Orihuela. Tomada del libro "Rostro y Poesía". 1996

Estimados Amigos

El  19 de Octubre fue el cumpleaños del desaparecido poeta venezolano Eugenio Montejo. Por esta razón decidimos compartir con ustedes esta entrevista como una forma de hacerle un pequeño homenaje a Montejo y de hacerles un obsequio a ustedes.

Deseamos disfruten de la entrevista.


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Pavana para una dama egipcia

Yo sé que un día aquí sobre la tierra
     no estaré nunca más. Habré partido
     como los viejos árboles del bosque
     cuando los llama el viento. Y esto que escribo
     no me lo dicta apenas una idea
     pues ya se ha hecho sangre de mis venas.

También sin meditar suelen los árboles
     tener claro su fin. Como toda materia
     guarda memoria de su nada póstuma.
     No es preciso pensar para decirse
     —cada quien a sí mismo— adiós por dentro.
     Con ver las hojas en otoño basta;
     con ver la tierra allá a lo lejos, roja,
     flotando en el abismo, sin nosotros,
     se aprende casi todo...

Yo sé que un día con tus egipcios ojos
     me buscarás sin verme aquí en la tierra,
     y no estaré ya más.
     Y no es la mente quien me lo dice ahora,
     sino tu cuerpo donde puedo leerlo;
     aquí en tus brazos, tus senos, tu perfume,
     porque lo eterno vive de lo efímero
     como en nosotros el dios que nos custodia
     con tanto enigma en su perfil de pájaro
     y su vuelo que siempre está a la puerta. -

 

 Eugenio Montejo

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Wendolyn Lozano Tovar

Lo eterno vive de lo efímero. Una conversación con Eugenio Montejo

Eugenio Montejo nació en Caracas, Venezuela, en 1938. Ha sido editor y diplomático. Es autor de los siguientes libros de poesía: Élegos (1967), Muerte y memoria (1972), Algunas palabras (1976), Terredad (1978), Trópico absoluto (1982), Alfabeto del mundo (1986), Adiós al siglo XX (1992), Partitura de la cigarra (1999) y Papiros amorosos (2002). Asimismo, ha publicado dos colecciones de ensayos: La ventana oblicua (1974) y El taller blanco (1983), así como varios cuadernos de escritura heteronímica, entre los que figuran: El cuaderno de Blas Coll (1981), Guitarra del horizonte por Sergio Sandoval (1992), El hacha de seda por Tomás Linden (1996) y Chamario por Eduardo Polo (2004). Antologías de su obra poética han sido publicadas en Brasil, España, México, Bogotá, Londres, Caracas y Valencia. En 1998 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura en Venezuela y en 2004 el Premio Octavio Paz de Poesía y Ensayo en México. Los poemas que acompañan a esta entrevista pertenecen a Geometría de las horas, antología realizada por Adolfo Castañón, recientemente publicada por la Universidad Veracruzana.


* * *


Wendolyn Lozano Tovar: La musicalidad cobra importancia en su poesía, con mayor énfasis en La partitura de la cigarra (1999). Me comentaba antes que ha experimentado cierto jamais vu con música que lo lleva a recordar cosas que en verdad no le han sucedido. ¿Cómo lo acompaña la música en su quehacer poético?

Eugenio Montejo: Creo que el poema debe partir de una música que, por así decirlo, guíe la significación de las palabras, que interfiera en el significado de éstas y lo modifique hasta crear una representación distinta. En todo verdadero logro poético la música cumple una parte importante. Tal vez sea necesario repetirlo ahora pues desde comienzos del pasado siglo se acentuó cierta “cerebración progresiva”, que ha antepuesto las deducciones del intelecto a la necesidad de una armonía verbal. Ahora bien, rozamos aquí un asunto que no se deja simplificar fácilmente. Una música estereotipada basta para matar un verso. El aporte musical de un poema ha de ser parte indiscernible de su hallazgo, al punto que no se pueda hablar de una música y un significado en solitario, sino que ambos resulten ser, por obra del poema mismo, una misma cosa. Mi maestro Blas Coll decía que “la poesía no es verdad ni es mentira, sino lo que diga su ritmo”. Cuando se comprueba el hallazgo, sea en un poema propio o ajeno, puede ocurrir que su lectura nos induzca a acordarnos de cosas que nunca nos han sucedido.


WLT: Su poesía es una celebración de la vida y del instante presente. ¿Hacia dónde torna los ojos Eugenio Montejo, hacia lo eterno o hacia lo efímero? ¿De dónde surge su “Pavana para una dama egipcia”?

EM: Creo que el sentimiento del tiempo ha marcado todo lo que he intentado escribir. Me refiero a la percepción de nuestra efímera y frágil existencia y a la impermanencia de cuanto nos rodea. Nada existe aquí que al momento siguiente no pueda ser distinto. Siempre he pensado que el sentido de percepción del tiempo varía de un ser a otro, y que en algunos se aguza con un registro casi superior al de sus sentidos naturales. Los místicos resaltan siempre la importancia del ahora como lo único nuestro, el ahora, esa palabra que más que cualquiera otra de nuestra lengua debería ser monosilábica.


El poema “Pavana para una dama egipcia”, como otros que he escrito, se confronta con estas afirmaciones que apunto arriba. Se nutre de una visión circular del tiempo, por eso afirma que “con ver la tierra allá a lo lejos, roja, / flotando en el abismo sin nosotros / se aprende casi todo”. El tiempo de nuestras postrimerías, en que erramos desasidos de todo, ya parece haberse vivido o soñado y las palabras lo anticipan. El poema cierra con una alusión a ese dios que espera siempre a la puerta con su cara de pájaro, el venerado Toth, el dios egipcio de la escritura.

WLT: Cavafis, el “poeta de la historia” como usted lo ha llamado, además de rescatar la memoria va en pos del conocimiento como va Ulises hacia Ítaca. ¿Podría decirse que Eugenio Montejo es un poeta que viaja hacia sí mismo?

Toth, el dios egipcio de la escritura.

EM: Cavafis es un gran poeta, un creador que ciertamente dialoga poéticamente con la historia, lo cual viene a ser un recurso para acentuar su devoción por la memoria. Es también, como se ha dicho, un poeta de la vejez, un hombre que madura plenamente antes de manifestarse, y que desconfía casi maniáticamente de cualquier intento precipitado de publicación. Todos estos son rasgos que lo definen, pero que no nos explican sus hallazgos, me refiero a la escritura de algunos poemas que se han vuelto símbolos definitivos de toda una época. Finalmente, en cuanto a mí, guardando las proporciones, no sé a cuál Ítaca viajo, ni si ésta se encuentre dentro o fuera de mí mismo. El caso es que vivimos tiempos de mayor peligro que los de Cavafis, tiempos de amenaza atómica, y ello cambia el sentido del viaje y hasta la brújula de que nos valgamos. Como dice Álvaro Mutis, la verdadera brújula es el dolor y el sufrimiento para poder orientarse ante las situaciones y los acontecimientos.

De izquierda a derecha: J. M. Villarroel París, Eugenio Montejo, Reynaldo Pérez Só, Alejandro Oliveros y Teófilo Tortolero

WLT: Si nuestro cuerpo es furtivo y “es a medias tuyo, a medias mío y de la tierra”, considera usted que estamos hechos de lo que el Cosmos está hecho?

EM: Sí, ya los antiguos hablaban de la correspondencia entre el macro y el microcosmo. Sin embargo, el poema dialoga con otra verdad, aquella que afirma que “una parte de la vida está en nuestras manos y la otra no”, como decía Epicteto. La poesía viene a ser un diálogo entre la parte de la vida que poseemos y aquella que no sabemos dónde se encuentra, un diálogo con el misterio. Y ese misterio se comprueba en el amor, los asombros, la memoria, la muerte y en todos los hechos de nuestra vida.

WLT: Ese duende que lo ha acompañado en su juventud, ¿qué le decía? ¿Qué le sigue diciendo usted a ese joven Montejo que de noche escribía poemas?

EM: Su pregunta se refiere al poema “El duende”, el mismo que abre mi último libro y que ha sido publicado y leído en México en forma anticipada. El poema nació de un encuentro con una vieja calle donde ciertamente viví un tiempo. Desde el balcón de un edificio que entonces habitaba solía escribir por las noches. Sentí que, con el paso de las cuatro décadas transcurridas ya no era yo ciertamente el mismo que regresaba, sino el viejo duende de aquel muchacho, el que estaba con él entonces agazapado en los pliegues del futuro. ¿Qué le decía? Los duendes, más que hablar, miran siempre en silencio, aunque algo delata su invisible presencia. Por lo demás, el poema tiene tres partes, aunque allí se haya dado a conocer sólo la primera. En la tercera parte la voz del poema la asume el duende directamente.

 
Epicteto
 El Duende   Esta misma calle, pero antes,

a bordo de mis veinte,

de noche en noche, con tabaco y lámpara,

escribía poemas.

Alrededor la multitud dormida

soñaba con dinero

y alguna que otra estatua recosía

el azul de su sombra.

Nunca supe qué duende a mis espaldas

–volátil e insistente–

fijos los ojos me seguía

frase por frase y letra a letra.

No, no era aquel azul casi corpóreo

arrancado del mármol,

ni mi ángel de la guarda anochecido

y en ardua vela,

ni tampoco un espectro hamletiano,

veraz hasta el misterio,

ni ninguna presencia subitánea

de aquella época.

Nada de nada ni de nadie,

sino yo mismo, yo mismísimo.

Pero no aquél de entonces: –éste

que cifra ya sesenta,

–éste era el duende…

El que aquí vuelve buscándome de joven,

en esta misma calle, a medianoche,

y me llama

y no es sueño.



WLT: Su poesía del ser y renacer de vidas antepasadas y futuras convergen en una (“luz al fondo de sus ojos”). Si su mayor deseo fue nacer y cada vez aumenta ese deseo, ¿de dónde proviene su motivación vital?

EM: La primera parte de su pregunta concierne a la visión circular del tiempo, por oposición al tiempo lineal que ha prevalecido en la cultura de Occidente. En cuanto a la segunda, la remitiría a unos versos de otra Pavana, donde se lee: “Pavana para mi vida aquí en la tierra / en esta tierra que no atormenta tanto con la muerte, / sino con la belleza.”

Dicho en otras palabras, el asombro ante la belleza del mundo es el que retiene al hombre sobre la tierra y le estimula todos sus emprendimientos. De una tierra más bien lóbrega, sin colores, sin árboles ni pájaros, sería más fácil desprenderse.

WLT: Si “un solo amor puede salvarlo todo”, ¿podría la poesía salvar al amor?

EM: El penúltimo poema de mi libro Papiros amorosos abre con ese verso. El poema se llama “Anillo”, pues comienza y termina por el mismo verso. Cierta vez, un periodista, al interrogarme, me dijo si no me parecía demasiado obvia la afirmación allí contenida. Le dije que reparara en que abre y termina la secuencia del poema; puede parecer al principio una trivialidad, como casi todas las palabras que convoca el amor, pero está escrito de modo que el lector se interrogue al término de su lectura si aún le parece trivial. Me pregunta finalmente si la poesía puede salvar al amor. Pues creo todo lo contrario: es el amor el destinado a salvar la poesía en todas las épocas. Y aún en la difícil e incierta época que vivimos.



 Tomado de Literal








En la pelicula de 2003 21 Gramos escrita por Guillermo Arriaga y dirigida por Alejandro González Iñárritu leen el trozo inicial de un poema de Eugenio Montejo, especificamente  La tierra giro para acercarnos. Aqui lo tienen completo:  



La tierra giró para acercarnos

La tierra giró para acercarnos
giró sobre sí misma y en nosotros,
hasta juntarnos por fin en este sueño
como fue escrito en el Simposio.

Pasaron noches, nieves y solsticios;
pasó el tiempo en minutos y milenios.
Una carreta que iba para Nínive
llegó a Nebraska.

Un gallo cantó lejos del mundo,
en la previda a menos mil de nuestros padres.

La tierra giró musicalmente
llevándonos a bordo;
no cesó de girar un solo instante,
como si tanto amor, tanto milagro
sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito
entre las partituras del Simposio.








A continuación el dialogo de la película donde se recita el fragmento del poema: 
 

Paul Rivers (Sean Penn) Cristina Peck (Naomi Watts)
 


Paul Rivers: -Hay un número oculto en cada acto de la vida, en cada aspecto del universo, fractales, materia… hay un número que clama por decirnos algo…. te estoy aburriendo.

Cristina Peck: -No, no, yo…, lo siento.

Paul: -Lo se, lo que intento explicar es que los números son una puerta para entender un misterio que es mayor que nosotros. El modo en que dos personas desconocidas llegan a conocerse. Hay un poema de un escritor venezolano que empieza: “La tierra giró para acercarnos más, giró sobre si misma y en nuestro interior hasta que por fin nos reunió en este sueño”

 

Cristina: -Muy bonito

Paul: -Tienen que ocurrir tantas cosas para que dos personas se conozcan. En el fondo, eso son las matemáticas.



La transcripcion del dialogo fue tomada de Jaquemate




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Wendolyn Lozano Tovar

 

Egresada de la Licenciatura en Derecho por la Universidad Iberoamericana. Ha colaborado en despachos corporativos, así como en el sector público, en la Secretaría de Educación del Distrito Federal. Ha pertenecido a talleres de Creación Literaria dirigidos por maestros como Antonio Tenorio Muñoz Cota, Maricruz Patiño y Andrés Acosta. Asimismo, ha participado en diversos cursos literarios ofrecidos por Casa Lamm- México, dirigidos por Hugo Gutiérrez Vega e Iván Portela.

Ha impartido clases de Derecho Positivo Mexicano, así como Talleres de Expresión y Apreciación Literaria en el Instituto Cultural México-norteamericano y el Colegio Hebreo Magen David. Actualmente reside en Toronto, Canadá, donde ha impartido talleres literarios para maestros de español en la Universidad de Toronto, así como en la Universidad de York. Recientemente, su primera novela en inglés fue seleccionada por el Muskoka Novel Marathon 2004. Su mayor interés reside en la expresión poética. Evocación Poética (1995), Tiempo de Agua (2002) y Poesía eres Mujer (2004) constituyen sus primeros trabajos poéticos.

Esta reseña fue tomada de Toronto Hispano



lunes, 13 de octubre de 2014

Reflexiones sobre Cine Arte Patio Trigal




Estimados Amigos 

Hace unos día se celebró otro aniversario más del Cine Arte Patio Trigal, exactamente el 29 de septiembre, y por esta razón compartimos con ustedes esta refelexión que  Rafael Simón Hurtado escribió en el momento del irregular cierre de la sala de cine en el año 2012.


Ahora es el momento de hacer un balance del alcance de la funcion cultural del Cine Arte Patio Trigal y como se ha articulado con la ciudad de Valencia tomando en cuenta el pasado, el presente y el futuro  de las actividades cinematográficas culturales en este ingrato burgo.


Disfruten del texto 

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8 de septiembre de 2012



Con la anuencia del administrador de este sitio, me permito colocar algunas reflexiones de espectador sobre la experiencia que, como sala de exhibición cinematográfica, ha sido para mí Cine Arte Patio Trigal, -y lo que debe ser-, respondiendo a la solicitud de los propios administradores y como punto central de la propuesta. Aclaro, que de ninguna manera son reflexiones expertas.



EL CINE, EN CUANTO ACTO DE MAGIA, existe para satisfacer la necesidad de la ilusión, que es, como se sabe, una indispensable necesidad humana. Cuando se escribe, se pinta, se componen o se ejecutan piezas musicales, se recrea la ilusión, es decir, se abre la puerta de la realidad por donde se ingresa a aquello que anhelamos como seres humanos hacia lo que creemos que es la belleza, o lo estético. De esta manera, quienes somos espectadores de la representación cinematográfica sabemos que el cine es una representación del mundo, mediante una ilusión; eso sí, viviendo esa ilusión como si fuese una realidad.



Cine Arte Patio Trigal, durante más de 20 años (incluidos sus períodos de cierre), ha contribuido a recrear esa ilusión, con la cual se ha confirmado que “las fronteras son inventos de los hombres, de acuerdo a la película La gran ilusión de Jean Renoir.




Ha habido aciertos, también errores; pero lo incuestionable ha sido que ese tránsito ha venido dejando una huella en la mirada del espectador.



Este foro puede ser un testimonio de esa huella.




Hoy, cuando se promueve la reapertura de la sala, por distintas vías y conforme a diferentes puntos de vista, se vuelve a insistir en las razones que han impedido que esa huella sea más profunda o que la pisada del espectador sea más frecuente.



Se cuestiona las decisiones de las autoridades universitarias, -actuales y pasadas-, en cuanto a la remoción o nombramiento de las directivas. Se discute sobre el acierto de algunas iniciativas que han conducido al cierre temporal de la sala. Una de las “quejas cronificadas” es la ausencia de público. En este sentido se habla de promoción insuficiente, de apatía del espectador, de las causas externas al propio cine, como un servicio de transporte público que desestimula la asistencia, sobre todo en las funciones nocturnas; del miedo a la inseguridad, que algunos admiten.



A ello se agregan la falta de iluminación callejera, la vigilancia nocturna, la pérdida en el poder adquisitivo de los salarios, la inflación, y hasta el cine mismo que, sometido a fórmulas ya superadas, no ha sido capaz de sortear la desbandada con mejor calidad de la que ofrecía en otras épocas.



Otro tema es el de la carencia presupuestaria institucional, que también otros aceptan como verdad y otros no. Del poco o inexistente apoyo de la empresa privada, sin que ello suponga la sustitución del gasto público…




Al parecer, de lo que nadie duda es sobre la calidad de las muestras, la necesidad de la propuesta y la efectividad de los convenios que, hasta ahora, han garantizado esas muestras. Incluso, hay quienes consideran que la presencia del profesor Daniel Labarca, -dentro de los cuales me incluyo-, fue fundamental para sostenerse y permanecer con criterios de un cine de arte. El profesor Daniel Labarca (con sus errores, que seguramente los tuvo, y sus aciertos, que son los más evidentes), mantuvo una iniciativa desde la pasión y el gusto personal por el cine.



En este punto de la historia, cuando la UC vuelve a abrir la sala, se renuevan las preocupaciones: ¿Se mantendrá el estatus de Cine de Arte? ¿Es idónea la directiva para asumir estas responsabilidades? ¿Es adecuada la nueva imagen que se le está dando a la sala?, por sólo nombrar algunas.



Todavía no tengo las respuestas para estas preguntas.



De lo que no tengo dudas es que debe ser la Universidad de Carabobo, con sus autoridades actuales y futuras, la responsable legal de la ejecución de una política cultural de exhibición cinematográfica. Es la institución la que debe actuar para desatar los nudos que han distanciado a los estudiantes, profesores y empleados, -y al público en general-, del ejercicio de la ilusión cinematográfica, según lo ha manifestado reiteradamente, por ejemplo, el periodista Alfredo Fermín en El Carabobeño.



Yo, como espectador, como amante del cine, puedo exponer mis pareceres, dar mi opinión, en cuanto a lo que este espacio debe ser. Someter mis juicios a la directiva con la esperanza de que puedan ser tomados en cuenta.

La nota de Alfredo Fermín dice lo siguiente: DESCONCERTADOS ESTAMOS con la información que nos trajeron los profesores Pedro Crespo, Faver Páez, Alberto Subero y Alexis Pavel, según la cual el Cine Arte Patio Trigal ha
sido cerrado definitivamente por problemas presupuestarios.
Si esto es cierto, quienes amamos el Séptimo Arte, habremos perdido la única sala que existe en el estado Carabobo para apreciar el cine de calidad. La Universidad de Carabobo
no puede perder esta extensión artística alegando problemas presupuestarios, porque podría ser el mismo argumento para clausurar la galería Braulio Salazary la Revista Poesía,
dos emblemas culturales del país. La comunidad artística espera que haya una rectificación de esta sorpresiva decisión.



Más allá del valor de la sensibilidad, de la creatividad, del conocimiento, de la comunicación y de la expresión humana que el Cine Arte Patio Trigal proporciona, mis planteamientos como espectador se dirigen a manifestar mis preocupaciones para que la sala no pierda su humanidad. Esta es una de las materias pendientes de la Universidad de Carabobo.



La naturaleza original de la proyección visual pública, es una propuesta de viaje, para la que se requiere que el espectador sea debidamente provisto de la atmósfera necesaria. 



Entendida cada sesión cinematográfica como una puesta en escena colectiva, ver una película, sin embargo, es un acto individual, que se reconoce en la finalidad última de llegar al momento mágico del encuentro con el contenido de la cinta.



Es así como el ritual de presenciar una película, debe rodearse de una particular forma de recibir, atender y guiar al espectador en un itinerario especial.



Ante la avalancha de las nuevas realidades, el cine universitario –y sus espacios de proyección-, desde la entrada misma tienen que trabajar para conseguir establecer esa diferencia, usando, incluso, algunas de las herramientas de las que se vale el cine llamado comercial, pero sin perder su espíritu.



El entretenimiento es cada vez más elaborado y exigente por la perfección de la imagen, al ambiente de proyección y a la comodidad que busca el espectador. Por eso es necesario desarrollar toda una cultura que tome en consideración una ubicación estratégica, que ya se tiene: el Centro Comercial Patio Trigal, en donde se pueda incorporar el centro comercial al cine, y no el cine al centro comercial. Un lugar rodeado de magia, desde que se ingresa al mismo centro comercial.




En esto puede contribuir la apertura de tiendas, librerías, exposiciones, que aborden el hecho cinematográfico. El diseño de los carteles, los anuncios en electrónicos de publicidad en lugares estratégicos del centro comercial, la comodidad de las antesalas, el cuidado de los cuartos de baño, la decoración con cuadros y esculturas, la atención de los acomodadores, el diseño del empaque para la venta de chucherías, la humanización del comercio de la imagen, con dignidad; la elaboración creativa de los anuncios en prensa, radio, televisión e internet, deben estar dirigidos a envolver al espectador de esa magia.



Y no me digan que sueño, porque no hago otra cosa que seguir uno de los postulados del propio cine.



Pero además, como acto social, la puesta en escena debe revelar una cultura que nos identifique a todos sin excepción. Aumentando estos atributos se puede competir en algunos aspectos con la televisión e Internet. 



A ello hay que añadir lo que es esencial a la exhibición: las películas. Aquí entra en juego la planificación de la creación, la clasificación de las películas por géneros, la tipología de los actores, las tendencias, los directores, en cuyo trabajo de expertos, no deben quedar por fuera las sugerencias del espectador.

Fachada nueva del Cine Arte Patio Trigal



Ante la iniciativa de reapertura ya propuesta, creo que se deben presentar aportes que den respuestas, además de los necesarios cuestionamientos.



El gran reto del Cine Arte Patio Trigal es presentarse como una propuesta para la intimidad respetuosa de la exhibición, en contra de los “grandes centros comerciales cinematográficos”; para poder vivir la ilusión de la que ya hemos hablado, desde la comodidad de nuestros asientos; un poco antes y un poco después…



Además del lucro financiero, al que no se le debe tener miedo, si fuese el caso, la sala debe cumplir con objetivos esenciales: culturales, artísticos o educativos. Las ganancias económicas que se obtengan por el uso del espacio como un recurso de autofinanciamiento (sala de usos múltiples, por ejemplo), debe y tiene que interesar en la medida en que ayuden a mejorar el cumplimiento de los objetivos anteriores.



Se debe aprender a vivir en un mercado competido ofreciendo servicios de calidad, humanizados. Por esa razón se debe tratar de distinguir a la sala no sólo por los criterios de programación, por la excelencia de su proyección y sonido, por la calidad física y el buen trato del material que se exhibe, por la seguridad y comodidad de sus espectadores, sino también por la eficiencia de los servicios adicionales que se ofrezcan, como los de información, crítica, publicaciones, en beneficio de la formación de un público.




Cine de Arte Patio Trigal debe hacer énfasis en lo alternativo como un atributo de distinción que la diferencia de otras salas, en medio de un comportamiento estandarizado, común. Lo alterno es una fortaleza con la que se debe hacer referencia a la variación, al cambio, a lo que es diferente, a lo tradicional, lo institucional, lo clásico. 



Esto no significa que se deba descartar el llamado cine comercial. Como sala alternativa, se debe presentar el cine comercial, y cualquier otra tendencia, con dinámicas de reflexión que permitan situar y comprender el contexto de realización de cada película; porque lo comercial no se contradice con lo estético y lo cultural. Una producción audiovisual cuyo interés es fundamentalmente económico, no la hace mejor ni peor, estética o culturalmente hablando. De la misma manera que una producción nacida de meritorios propósitos culturales o políticos, pueden ser tanto exitosas como desafortunadas, estética y comercialmente hablando.



Uno de los grandes retos a vencer es la propia cultura audiovisual como público, que tras años de ver el mismo tipo de cine y la misma televisión, seguramente estamos demasiado condicionados a satisfacer nuestro gusto con el mismo tipo de películas y programas.

El  nuevo recibidor del Cine Arte Patio Trigal



A ese cine que se ofrece ahora masivamente, al lado de la ropa, los comederos, los grandes estacionamientos, los bancos, los servicios de vigilancia y seguridad, que a veces no funcionan, y las comunicaciones de todo tipo, que nos mantienen convenientemente aislados, debemos oponer un cine que nos garantice el disfrute democrático y la comunicación; un cine que abra las puertas del mundo, sin sesgos de ningún tipo, un cine de la diversidad, que nos asegure nuestro propio imaginario, y que nos permita recuperar y proponer nuevas imágenes nuestras.



Otra propuesta es la desarrollar foros como éste, con becas servicios entrenados y supervisados por un personal que esté en capacidad de responder a las inquietudes de los espectadores, y en donde se genere un intercambio de opiniones y sugerencias para enriquecer la programación de la sala.



Las posibilidades son amplias, y aunque estoy consciente de los obstáculos, -financieros, culturales, sociales y hasta políticos-, pienso que la Universidad de Carabobo debe y puede procurar el encuentro, el diálogo, la participación, el reconocimiento, en procura del funcionamiento de la sala, de la formación de un público espectador crítico, pero tolerante; y más allá, en la configuración de un ciudadano culto, imaginativo, emprendedor y libre.



Perdonen lo largo.