jueves, 31 de diciembre de 2015

DESPEDIDA.

Un poema de Jorge Teillier para cerrar el año 2015






Estimados Amigos

Hoy cierra el año 2015, un año lleno de aciertos y fracasos para nosotros. Algunas cosas aprendimos y otras deberemos vivirlas nuevamente para poder sacar una enseñanza de ellas.
El día es apropiado para agradecer a todos los integrantes que hacen posible este blog, tanto a los que recolectan y redactan las entradas como a todos aquellos que gastan un poco de tiempo para leernos. Es un placer trabajar en este blog con la esperanza de que le sea útil a muchas personas, lectores que con frecuencia llegan a esta isla gracias al azar, ese lector aleatorio a veces se hace asiduo visitante y se convierte en Liponauta, un marinero del saber y de la vida.

Ya hace cierto tiempo que navegamos en este mar de silicio y no sabemos por cuanto tiempo lo seguiremos haciendo, a veces nos cuesta mantener firme el timón y amarrar las velas, pero mientras no atraquemos nuestro bajel en el puerto y que el viento de los tiempos hinche nuestras velas, si saben dirigir sus mirada podrán vernos bordeando el horizonte de este mundo soportado por microprocesadores pero alimentado con sueños.

Le obsequiamos este poema titulado Despedida del escritor chileno Jorge Teillier   (Lautaro24 de junio de 1935 - Viña del Mar22 de abril de 1996), para decirle adios a este año. Deseamos sea de su agrado.

Gracias a ustedes por la compañía.



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DESPEDIDA




...el caso no ofrece
ningún adorno para la diadema de las Musas.
Ezra Pound



Me despido de mi mano
que pudo mostrar el paso del rayo
o la quietud de las piedras
bajo las nieves de antaño.

Para que vuelvan a ser bosques y arenas
me despido del papel blanco y de la tinta azul
de donde surgían los ríos perezosos,
cerdos en las calles, molinos vacíos.

Me despido de los amigos
en quienes más he confiado:
los conejos y las polillas,
las nubes harapientas del verano,
mi sombra que solía hablarme en voz baja.

Me despido de las Virtudes y de las Gracias del planeta:
Los fracasados, las cajas de música,
los murciélagos que al atardecer se deshojan
de los bosques de casas de madera.

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino,
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas que se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia 
-la sal y el agua
de mis días sin objeto -

y me despido de estos poemas:
palabras, palabras -un poco de aire
movido por los labios- palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.



De El árbol de la memoria, 1961
También en: Los dominios perdidos, 1992.



martes, 29 de diciembre de 2015

FÁBULA VIII . DE 13 FÁBULAS Y OTROS RELATOS





Creíste en tu corazón, creíste en él. ¿Volviste a ese lugar para que? Para recordar las tristezas. Te escapaste de los brazos de tu tierno protector ¿solo para sollozar? No sabes si es ira o amor lo que sientes por ese extranjero. Por los celos y el deseo renegaste de tu casa y derramaste tu sangre. Los hombres nunca perdonaran que tu sangre haya sido el sudor de su espada. Ahora llevas la marca de Caín en tu frente. Un marino solo le es fiel al mar. Sollozabas cuando a lo lejos vistes el corcel de las olas con henchidas velas alejándose. Pero no lo maldijiste. Luego llegó él con su séquito. Era bello y resplandeciente. Te acogió, consoló y sació tus ansias de mujer. Sin embargo estás aquí, sola en la arena, sin creer que cada vez que te despliegas y acoges a un  dios veas reflejado en sus ojos el rostro de Teseo.

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Enlaces relacionados:







Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



lunes, 28 de diciembre de 2015

Aprendiendo a vivir de forma sencilla:

DESIDERATA, POEMA DE MAX EHRMANN


Max Ehrmann

Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de acercarle un texto de nuestro amigo Luis Alberto Angulo que aborda un escrito que es bastante conocido en nuestro país. En Valencia es común verlo reproducido en afiches, en tarjetas y es divulgado con frecuencia por medio de fotocopias. También es recitado con con cierta regularidad por locutores en la radio local, es famosa en Venezuela la versión de Luis Gerardo Tovar, por lo que es un texto bastante familiar, aunque de un autor desconocido para  la mayoría de la gente. Hoy muchos de ustedes conocerán al autor de este poema guiados por la vivencia de nuestro amigo.

Deseamos disfruten de la entrada.

Richard Montenegro

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Luis Alberto Angulo

 Hay quienes no son considerados al principio grandes poetas en la historia de la literatura pero dicen grandes cosas con profundidad y belleza y poco a poco, se imponen por la voluntad de sus lectores. Para una navidad lejos de casa, Mercedes, mi madre,  quien no era literata pero sí de gran sensibilidad e inteligencia, me envió un recorte de prensa con el texto DESIDERATA  sin la firma de Max Ehrmann (Indiana, 1872-1945) de quien sabemos ahora pertenece. También hay quienes dicen todavía que el mismo fue encontrado en Baltimore fechado en 1692.  En realidad se publicó en 1949 por primera vez con el nombre de Ehrmann, en una edición póstuma de poemas titulado  Desiderata of Happiness, la cual aparece como recopilación de su viuda.

Treinta y cinco años después del obsequio, hoy nuevamente en la Navidad de 2015, al encontrarlo entre viejos papeles familiares imagino que es un signo y lo entrego a quien pueda valorarlo. Nunca supe a quien agradecer su traducción, creo que el periodista y editor fusionó varias versiones y no mantuvo la secuencia versificada que aparece en el poema original.

Avanza serenamente entre el ruido y la prisa y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. Hasta donde te sea posible, sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Di tu verdad serena y claramente y escucha a los demás, incluso a los aburridos e ignorantes, también ellos tiene su propia historia.

Evita a las personas agresivas y escandalosas, son espinas para el alma. Si te comparas a los demás puedes envanecerte o amargarte, siempre habrá personas más y menos capaces que tú. Goza tus logros lo mismo que tus proyectos. Guarda interés en tu ocupación por humilde que este sea, es una real posesión con el cambiar del tiempo.

Sé cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños. Pero no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe, muchas personas se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, la vida está llena de heroísmo. Sé tú mismo, y en especial no finjas el afecto, y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, él es perenne como la hierba. Acepta el paso del tiempo con cariño y entrega con gracia las cosas de la juventud. Alimenta la firmeza interna para que te proteja y sostenga de las adversidades repentinas.

No te atormentes con pensamientos oscuros, muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Además de seguir una autodisciplina saludable, sé gentil contigo mismo.

 Tú eres una criatura del universo igual a los árboles y las estrellas. Tienes derecho a estar aquí, ya sea te resulte claro o no, el universo marcha como debe.

Por eso debes estar en paz con Dios no importa cómo lo concibas, y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz de tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con sus farsas,  penalidades y sueños fallidos, el mundo es hermoso todavía. Ten cuidado. Lucha por ser feliz.”


Estatua de Max Ehrmann  en Terre Haute (Estado de Indiana),  creada por el escultor Bill Wolfe. Fotografía de Wabash Valley Art Spaces, Inc.)


Versión del venezolano Luis Gerardo Tovar



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Para todos aquellos que quieran el acceso a la versión original le dejamos a continuación el texto en inglés:



Go placidly amid the noise and haste,
and remember what peace there may be in silence.
As far as possible, without surrender,
be on good terms with all persons.
Speak your truth quietly and clearly;
and listen to others,
even to the dull and ignorant;
they too have their story.
Avoid loud and aggressive persons;
they are vexations to the spirit.
If you compare yourself with others,
you may become vain or bitter,
for always there will be greater
and lesser persons than yourself.
Enjoy your achievements as well as your plans.
Keep interested in your own career, however humble,
it's a real possession in the changing fortunes of time.
Exercise caution in your business affairs,
for the world is full of trickery.
But let this not blind you to what virtue there is;
many persons strive for high ideals,
and everywhere life is full of heroism.
Be yourself.
Especially do not feign affection.
Neither be cynical about love;
for in the face of all aridity and disenchantment,
it is as perennial as the grass.
Take kindly the counsel of the years,
gracefully surrendering the things of youth.
Nurture strength of spirit
to shield you in sudden misfortune.
But do not distress yourself with dark imaginings.
Many fears are born of fatigue and loneliness.
Beyond a wholesome discipline,
be gentle with yourself.
You are a child of the universe
no less than the trees and the stars;
you have a right to be here.
And whether or not it is clear to you,
no doubt the universe is unfolding as it should.
Therefore be at peace with God,
whatever you conceive him to be.
And whatever your labors and aspirations,
in the noisy confusion of life,
keep peace in your soul.
With all its sham, drudgery and broken dreams,
it is still a beautiful world.
Be cheerful.
Strive to be happy".

Tomado de Wikipedia


Versión del mexicano Arturo Benavides

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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



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Luis Alberto Angulo (Barinitas -Estado Barinas, 1950). Los libros "La sombra de una mano" (Monte Ávila Editores, Colección Altazor. Caracas, 2005), y "Fusión poética" (Universidad de Carabobo, Valencia - Venezuela, 2000), recogen cinco de sus poemarios publicados a partir de 1982. Premio del IV Concurso Internacional Poesía UC, por "Antípodas" (1994). Premio de la Bienal de Poesía del Ateneo de Calabozo Dr. Francisco Lazo Martí, por "Fractal". Premio de Poesía Universidad Rómulo Gallegos por "De Norte a sur". Es coautor de "Viento barinés" (UC, 1978), "Rostro y poesía" (UC, 1996), "Setenta poetas venezolanos en solidaridad con Palestina, Iraq y Líbano" (Minci, 1977), y antólogo de "Poemas de San Juan de la Cruz" (Cuadernos Cardinal, UC 1992), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, 2006), "Antología poética de Ernesto Cardenal" (Monte Ávila, 2005). 


Co-fundador de la Red Nacional de Escritores. Director de la revista Redve (2005).




Miembro de la Comisión Rectoral fundadora del Encuentro Internacional Poesía UC



domingo, 27 de diciembre de 2015

El Terrorista Estético:

Los deseos ocultos del venezolano de a pie





Estimados Amigos

Hoy le traemos una tira inédita en la red de El Terrorista Estético, historieta creada por nuestro amigo el dibujante El Chon y que tuvo su debut en el número 1 de la desaparecida revista valenciana Ojos de perro Azul, el  mejor amigo del comic. Estas viñetas que ya tienen tiempo publicadas se acoplan con pásmosa precisión en la realidad que vivimos en Valencia en la actualidad donde el transporte  público es terriblemente deficiente.

Deseamos disfruten de la entrada.



viernes, 25 de diciembre de 2015

Belén.

Un poema navideño de Andrés Eloy Blanco



Santuario El Tisure. Mérida. Venezuela.  Fotografía tomada de aquí



Estimados Amigos


Hoy 25 de Diciembre compartimos con todos ustedes el poema navideño de 1946 del poeta del pueblo venezolano Andrés Eloy Blanco (Cumaná, Venezuela, 6 de agosto de 1896 – Ciudad de México, 21 de mayo de 1955) titulado Belén. Ahora tendrán el gustó de disfrutar ese texto inédito en la red hasta hoy. 


Andrés Eloy Blanco

La norma para el internauta venezolano es que tenga grandes dificultades para conseguir material sobre la literatura venezolana en la red. Mejor aclaramos nuestro punto, el material reciente es relativamente fácil de conseguir, los mismos escritores se encargan de mantener el interés por sus obras y a través de la redes sociales es común que se reseñen entre ellos y se celebren mutuamente. Pero la mayoría de las veces es cuesta arriba tener acceso al material original de los grandes escritores venezolanos, esos que algunos llaman escritores de siempre, que todo el mundo nombra pero que pocos leen. Y los escritores venezolanos actuales,  maestros en la divulgación de su material y el de su entorno en la red generalmente no colocan al alcance de un mouse el material de esos maravillosos autores que los antecedieron en  el tiempo.


Jají. Mérida. Venezuela

Esperemos que esa actitud cambie este año que se inicia y que todos los escritores venezolanos pongan su grano de arena para aumentar la presencia venezolana en la red  de redes. Pero no es necesario ser escritor para aumentar el caudal de obras venezolanas en la web, solo se necesita tener amor por lo nuestro y destinar un poco de trabajo y tiempo transcribiendo o digitalizando aunque sea un solo poema o un cuento de un autor venezolano que no exista en la red y de esta forma poner al alcance de todos un poco de las buenas cosas que hacemos los venezolanos. 

Disfruten del poema y tengan una Feliz Navidad.


Richard Montenegro



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Belén


Para nacer otra vez
me fui detrás del pastor
que hace viajes a Belén.


Era de estarse dos días
viendo aquel día tan fresco,
aquel día de nacer
que siempre estaba naciendo.


Era de colgarse al cuello
la medalla de aquel día
que nunca se pone negro.


Pero yo dejé al pastor
y me fui con una oveja
y llegamos a una casa
y estaba una niña enferma.


    Y a su lado, una mujer
me miró con unos ojos
que venían de Belén.


    Con unos ojos cansados
de trasnochar maravillas,
con unos ojos con hilos
de luz entre las pupilas.


    No habló sino con los ojos,
para contarme la historia.
Sus ojos eran tan bellos,
que no pudo abrir la boca.


   En un belén de Belenes,
a las pascuas de los ojos
se le asomaba el pesebre.


    Y   me dijo que la estrella
era gemela del niño.
La oveja se me marchó
detrás de lo que me dijo.


    Cuando le dolió en los ojos
un dolor de nacimiento,
se formó un aire de palmas
y un canto de carpintero.


     Y   yo me encontré conmigo,
que venía de sus ojos,
anciano y recién nacido.


     Así le nací de nuevo,
y nacieron otra vez
el hombre que viaja en mula
y el que va detrás del buey
y el mundo, que va de pascua
detrás del Belén de amor
que ella amanece en las marchas.


     Era el día de querer
y a querer se puso el mundo,
entre la mula y el buey;
y estoy llegando de lejos,
con mi rebaño de ovejas;
y el cordero de la nube
trae un balido de estrella.


     Ella me tiende las manos
y en el portal de su casa
desagua la voz del hijo
que le puse en la mirada.


      Y al punto en que con los ojos
vamos estrenando a Dios
una alondra siembra un canto
 en la estrella del pastor.


Caracas, 1946


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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


jueves, 24 de diciembre de 2015

De cómo Panchito Mandefuá fue a cenar con el Niño Jesús



Descarga esta versión ilustrada pulsando aquí


Estimados Amigos

El 18 de Diciembre pasado se cumplió otro año del nacimiento de José Rafael Pocaterra  (ValenciaEstado Carabobo18 de diciembre de 1889 - MontrealCanadá18 de abril de 1955), escritor valenciano, autor de los siguientes libros: Política feminista: o, El doctor Bebé (1910), Vidas oscuras (1912), Tierra del sol amada (1917), Memorias de un venezolano de la decadencia (1927), La casa de los Ábila (1946) y quizás el más conocido: Cuentos grotescos (1922, colección de relatos). Y por esta razón pensamos que lo más adecuado sería compartir con ustedes algún relato de su autoría para rendirle homenaje al enorme  talento local que tantas veces olvidamos.


José Rafael Pocaterra

Por ser 24 de Diciembre nos pareció que el cuento mas adecuado para obsequiarles era De cómo Panchito Mandefua fue a cenar con el Niño Jesús, relato perteneciente al libro Cuentos Grotescos. Este cuento tan duro y tan nuestro refleja la increíble capacidad de dar que tienen aquellos que poseen tan poco y también la posibilidad de alguien de crearse así mismo. Panchito un niño de la calle carente de apellido fue capaz de forjarse uno a su medida, es inevitable ver cierto paralelismo con el guerrero cimeriano que se coronó rey por propia mano. Este detalle no es más que una evidente referencia a ese rasgo tan valenciano de prestarle más atención a los apellidos (orígenes) que al buen hacer cotidiano de las gentes.  

Este cuento fue adaptado al cine en 1985 con el título Panchito Mandefuá dirigida por Silvia Manrique y protagonizada por Adrián Guacarán en el papel de Panchito. A continuación podrán escuchar el tema musical del filme interpretado por Adrián Guacarán.





Este cuento es de 1922 y se nos ocurre pensar que su desenlace de alguna manera entronca con la despedida del doctor José Gregorio Hernández, el médico de los pobres.

Hoy mucha gente esta contenta y de fiesta sin percatarse que la desdicha visita la vida de miles de prójimos con los que alternamos sin brindarles un ápice de atención en las aceras de este burgo y de tantos otros repartidos en la cristiandad.

Hoy no esta de más recordar que tradicionalmente en nuestro país, nación de fuertes cimientos católicos, se suele decir que los pobres y mansos heredarán los cielos y desde este lugar recordamos que día a día debemos trabajar con ahínco para construir el Cielo en la Tierra.

Al final del relato podrán escuchar una adaptación radiofónica del cuento realizada por el locutor valenciano Victor Cadet.

Deseamos disfruten de la entrada y que tengan unas archipetaquiremandefuá festividades.


Richard Montenegro


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I

 A ti que esta noche irás a sentarte a la mesa de los tuyos, rodeado de tus hijos, sanos y gordos, al lado de tu mujer que se siente feliz de tenerte en casa para la cena de navidad; a ti que tendrás a las doce de esta noche un puesto en el banquete familiar, y un pedazo de pastel y una hallaca y una copa de excelente vino y una taza de café y un hermoso “Hoyo de Monterrey”, regalo especial de tu excelente vicio; a ti que eres relativamente feliz durante esta velada, bien instalado en el almacén y en la vida, te dedico este cuento de Navidad, este cuento feo e insignificante, de Panchito Mandefuá, granuja billetero, nacido de cualquiera con cualquiera en plena alcabala, chiquillo astroso a quien el Niño Dios invitó a cenar.

 II

 Como una flor de callejón, por gracia de Dios no fue palúdico, ni zambo, ni triste; abrióse a correr un buen día calle abajo, calle arriba, con una desvergüenza fuerte de nueve años, un fajo de billetes aceitosos y paltó de casimir indefinible que le daba por las corvas y que era su magnífico macferland de profundos bolsillos profundos, con bolsillito un pequeño para los cigarrillos, que era su orgullo, y que le abrigaba en las noches del enero frío y en los días de lluvia hasta cerca de la madrugada, cuando los puestos de los tostaderos son como faros bienhechores en el mar de niebla, de frío y de hambre que rodea por todas partes en la soledad de las calles, al pobre hamponcillo caraqueño. Hasta cerca de media noche, después de hacer por la mañana la correría de San Jacinto y del Pasaje y el lance de doce a una en las puertas de los hoteles, frente a los teatros o por el boulevard del Capitolio, gritaba chillón, desvergonzado, optimista: 

-Aquí lo cargooo…El tres mil seiscientos setenta y cuatro, el que no falla nunca ni fallando, ¡archipetaquiremandefuá…! 

El día bueno, de tres mil billetes y décimos, Panchito se daba una hartada de frutas; pero cuando sonaban las doce y sólo- después de soportar empellones, palabras soeces, agrios rechazos de hombres fornidos que toman ron- contaban en la mugre del bolsillo catorce o dieciséis centavos por pedacitos vendidos, Panchito metíase a socialista, le ponía letra escandalosa a “La maquinita” y aprovechaba el ruido de una carreta o el estruendo de un auto para gritar obscenidades graciosísimas contra los transeúntes o el carruaje del General Matos o de cualquiera de esos potentados que invaden la calle con un automóvil enorme entre una alarido de cornetas y una hediondez de gasolina…; y terminaba desahogándose con un tremendo “Mandefuá” donde el muy granuja encerraba como en una fórmula anarquista todas sus protestas al ver, como él decía, las caraotas en aeroplano. Quiso vender periódicos, pero no resultaba; los encargados le quitaron la venta: le ponía el “mandefuá” a las más graves noticias de la guerra, a las necrologías, a los pesares públicos:  
-Mira hijito- le dijeron- mejor es que no saques el periódico, tú eres muy Mandefuá.

 III

 Tuvo, pues, Panchito su hermoso apellido Mandefuá, obra de él mismo, cosa esta última que desdichadamente no todos son capaces de obtener, y él llevaba aquel Mandefuá con tanto orgullo como Felipe, Duque de Orleans, usaba el apelativo de Igualdad en los días un poco turbios de la Convención, cuando el exceso de apellidos podía traer consecuencias desagradables. Pero Panchito era menos ambicioso que el Duque y bastábale su “medio real podrido”- como gritaba desdeñosamente tirándoles a los demás de la blusa o pellizcándoles los fondillos en las gazaperas del Metropolitano. 

-Una grada para muchacho, bien ¡Mandefuá! De sus placeres más refinados era el irse a la una del día, rasero con la estrecha sombra de las fachadas, y situarse perfectamente bajo la oreja de un transeúnte gordo, acompasado, pacífico; uno de esos directores de ministerio que llevan muchos paqueticos, un aguacate y que bajan a almorzar en el sopor bovino del aperitivo: 

- El mil setecientos cuarenta y siete ¡mandefuá! 

- Granuja ¡atrevido! 

Y Panchito, escapando por la próxima bocacalle, impertérrito: 

-Ese es premiado, ¡no se caliente mayoral! 

El título de Mayoral lo empleaba ora en estilo epigramático, ora en estilo Elevado, ora como honrosa designación para los doctores y generales del interior a quienes les metía su numeroso archipetaquiremandefuá. Y con su vocablo favorito, que era panegírico, ironía, apelativo –todo a su tiempo-, una locha de frito y un centavo de cigarros de a puño comprado en los kioscos del mercado, Panchito iba a terminar la velada en el Metro con “Los misterios de Nueva York”, chillando como un condenado cuando la banda apresaba a Gamesson advirtiéndole a un descuidado personaje que por detrás le estaba apuntando un apache con una pistola o que el leal perro del comandante Patouche tenía el documento escondido en el collar. Indudablemente era una autoridad en materia de cinematógrafo y tenía orgullo de expresarlo entre sus compañeros, los otros granujas: 

-Mira, vale, para que a mí me guste una película tiene que ser muy crema. 

IV

Panchito iba una tarde calle arriba pregonando un número “premiado” como si lo estuviese viendo en la bolita… Detúvose en una rueda de chicos después de haber tirado de la pata a un oso de dril que estaba en una tienda del pasaje y contemplando una vidriera donde se exhibían aeroplanos, barcos, una caja de soldados, algunos diávolos, un automóvil y un velocípedo de “ir parado”… Y, de paso rayó con el dedo y se lo chupó, un cristal de la India a través del cual se exhibían pirámides de bombones, pastelillos y unos higos abrillantados como unas estrellas.

En medio del corro malvado, vio una muchachita sucia que lloraba mientras contemplaba regada por la acera una bandeja de dulces; y como moscas, cinco o seis granujas, se habían lanzado a la provocación de los ponqués y de los fragmentos de quesillo llenos de polvo. La niña lloraba desesperada, temiendo el castigo. Panchito estaba de humor; cinco números enteros y seis décimos ¡ochenta y seis centavos! La sola tarde después de haber comido y “chuchado”… Poderoso. Iría al Circo que daba un estreno, comería hallacas y podría fumarse hasta una cajetilla. Todavía le quedaban dos bolívares con que irse por ahí, del Maderero abajo para él sabía qué… 

¡Una noche muy crema!

Seguía llorando la chiquilla y seguían los granujas mojando en el suelo y chupándose los dedos… 

Llegó un agente. Todos corrieron, menos ellos dos.

 -¿Qué fue? ¿Qué pasó? 

 Y ella sollozando: 

- Que yo llevaba para la casa donde sirvo esta bandeja, que hay cena para esta noche y me tropecé y se me cayó y me van a echar látigo… Todo esto rompiendo a sollozar. Algunos transeúntes detenidos encogiéronse de hombros y continuaron.

 -Sigan, pues- les ordenó el gendarme. 

 Panchito siguió detrás de la llorosa.

 -Oye, ¿cómo te llamas tú? 

 La niña se detuvo a su vez, secándose el llanto.

 -¿Yo? Margarita 

 -¿Y ese dulce era de tu mamá?

 -Yo no tengo mamá. 

 ¿Y papá? -Tampoco

 -¿Con quién vives tú? 

 -Vivía con una tía que me “concertó” en la casa en que estoy.

 -¿Te pagan? 

-¿Me pagan qué? Panchito sonrío con ironía, con superioridad:

 -Guá, tu trabajo: al que trabaja se le paga, ¿no lo sabías? 

Margarita entonces protestó vivamente:

-Me dan la comida, la ropa y una de las niñas me enseña, pero es muy brava.

 -¿Qué te enseña? 

-A leer… Yo sé leer, ¿tú no sabes? 

 Y Panchito, embustero y grave: 

-¡Pauh! Como un clavo… Y sé vender billetes, y gano para ir al cine y comer frutas y fumar de a caja…

 -Dicho y hecho, encendió un cigarrillo… Luego, sosegado:

-¿Y ahora qué dices allá?

 -Diga lo que diga, me pegan…- repuso con tristeza, bajando la cabecita enmarañada. 

-¿Y cuánto botaste? 

-Seis y cuartillo, aquí está lista- y le alargó un papelito sucio. 

-¡Espérate, espérate!- le quitó la bandeja y echó a correr. 

 Un cuarto de hora después volvió:

 -Mira, eso era lo que se te cayó, ¿nojerdá? 

Feliz, sus ojillos brillaron y una sonrisa le iluminó la carita sucia. 

-Sí…,era... 

Fue a tomarla, pero él la detuvo:

 - ¡No, yo tengo más fuerza, yo te la llevo!

 -Es que es lejos- expuso tímida.

 -¡No importa! Por el camino él le contó, también que no tenía familia, que las mejores películas eran en las que trabajaba Gamesson y que podían comerse un gofio…

 -Yo tengo plata, ¿sabes?- y sacudió el bolsillo de su chaquetón tintineante de centavos. 

Y los dos granujas echaron a andar. 

Los hociquillos llenos de borona, seguían charlando de todo. 

Apenas si se dieron que llegaban.

 -Aquí es… dame. 

 Y le entregó la bandeja. 

 Quedarónse viendo ambos los ojos: 

-¿Cómo te pago yo?- le preguntó con tristeza tímida. Panchito se puso colorado y balbuceó: 

-Si me das un beso. 

-¡No, no! ¡Es malo! 

-¿Por qué…? 

-Guá, porque sí… 

Pero no era Panchito Mandefuá a quien se convencía con razones como ésta; y la sujetó por los hombros y le pegó un par de besos llenos de gofio y de travesura. 

-Grito…, que grito… 

Estaba como una amapola y por poco tira otra vez la dichosa dulcera. 

-Ya está, pues, ya está. De repente se abrió en anteportón. Un rostro de garduña, de solterona fea y vieja apareció: 

-Muy bonito el par de vagabunditos estos!- gritó. El chico echó a correr. Le pareció escuchar a la vieja mientras metía dentro a la chica de un empellón. 

-Pero, Dios mío, ¡qué criaturas tan corrompidas éstas desde que no tienen edad! ¡Qué horror!

 V

 ¡Era un botarate! No le quedaban sino veintiséis centavos, día de Noche Buena… Quien lo mandaba a estar protegiendo a nadie…

 Y sentía en su desconsuelo de chiquillo una especie de loca alegría interior… No olvidaba en medio de su desastre financiero, los dos ojos, mansos y tristes de Margarita. ¡Qué diablos! El día de gastar se gasta “archipetaquiremandefuá…

VI

 A las once salió del circo. Iba pensando en el menú: hallacas de “a medio”, un guarapo, café con leche, tostadas de chicharrón y dos “pavos rellenos” de postre. ¡Su cena famosa! Cuando cruzaba hacia San Pablo, un cornetazo brusco, un soplo poderoso y Panchito Mandefuá apenas quedó, contra la acera de la calzada, entre los rieles del eléctrico, un harapo sangriento, un cuerpecito destrozado, cubierto con un paltó de hombre, arrollado, desgarrado, lleno de tierra y de sangre.. Se arremolinó la gente, los gendarmes abriéndose paso…

 -¿Qué es? ¿Qué sucede allí?

 -¡Nada hombre! Que un auto mató a un muchacho “de la calle”

 -¿Quién…? ¿Cómo se llama…?

 -¡No sé sabe! Un muchacho billetero, un granuja de esos que están bailándole a uno delante de los parafangos…- informó, indignado, el dueño del auto que guiaba un “trueno”.

VII

 Y así fue a cenar en el Cielo, invitado por el Niño Jesús esa Noche Buena, Panchito Mandefuá…


 
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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.