jueves, 20 de octubre de 2016

LA ESPERA IMPOSIBLE DE CECILIA ORTIZ LLEGÓ A SU FIN EN LA FILUC 2016

Y EL 22/10/2016 MARIA CLARA SALAS DISERTARÁ SOBRE ELLA



Estimados Amigos

Hoy tenemos el placer de hacerles llegar   la presentación del libro La espera imposible  de la poetisa  Cecilia Ortiz que nuestro amigo   Alberto Hernández tuvo el gusto de leer el pasado domingo 16 de octubre de 2016 en el salón Teresa de la Parra en la Feria del Libro de la Universidad de Carabobo FILUC. En un espacio pequeño ante un publico ávido de poesía Alberto Hernández nos dio las claves para adentrarnos en la obra de Cecilia Ortiz. Hernández  con un eficaz manejo verbal nos guió cualcicerone literario hasta los versos de Ortiz. Al finalizar Hernández  su lectura la poetisa Cecilia Ortíz derramó sus palabras de agradecimiento a la culminación de su espera y compartió algunos versos con el selecto público.


Teresa de la Parra

El sábado 22 de octubre a las 11:30 am el libro "La espera imposible" será presentado nuevamente en Caracas en la librería Kalathos por la escritora María Clara Salas.




La Librería esta ubicada en la 8va transversal con 3a Av de Los Chorros. Centro de Arte Los Galpones., Caracas, Venezuela.




La edición de La espera imposible  se logró gracias al aporte del Teampoetero, grupo promotor de la poesía en facebook y twitterTeam Poetero es una iniciativa sin fines de lucro que difunde poesía a través de redes sociales y medios tradicionales. Es un esfuerzo entusiasta que apoya iniciativas como "Proyecto Sonorámica", recitales poéticos como "El amor no es de astutos" y el Concurso Nacional de Poesía Joven "Rafael Cadenas". Además, Team Poetero coordina, junto a otras organizaciones, diversos proyectos relacionados a la movida literaria actual. Su objetivo es impulsar la lectura, reconocimiento y publicación de la poesía venezolana. @TeamPoetero




Luego del acto de presentación habrá una degustación de vino, cortesía de Casa Donoso, una propuesta única traída directamente de los terrois del Valle del Maule en Chile.




Deseamos sigan disfrutando de la entrada y de la FILUC. Y recuerden apoyar a la producción poética nacional con la adquisición de este libro.



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Cautiverio

No puedo salir más de la casa
respeto la sombra
sólo hay tiempo para la poesía
riega la abundancia interior
florezco

y el perfume queda para después

Cecilia Ortiz

Poema extraído de La espera imposible


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Crónicas del Olvido

LA ESPERA IMPOSIBLE

Alberto Hernández

1.-

El poema siempre es uno. Y el riesgo de escribirlo no deja de ser múltiple. Por eso se decanta, madura. Es teoría y luego escritura. Es sombra en lo adentro y luego luz sombría en el afuera. En su hacer no deja de ser.

El poema silencia a quien lo escribe porque el poema es de naturaleza silenciosa.

Un poema, el poema, siempre hace nido en quien lo aparta un tiempo. El poema se cuece a fuego lento mientras la madrugada del poeta se asienta en el silencio del insomnio. Quien no duerme fabrica poesía. Y hasta retorna del silencio en medio de la más densa realidad.

He allí entonces la metáfora, la capa que cubre lo que fue pensamiento y ahora es voz, palabra o tachadura.

Cecilia Ortiz es una poeta hija de esos silencios. De los tantos que se advierten poesía en el lector, en quien ahora es también metáfora de esa zona a veces oscura que es la palabra.

“La espera imposible” es un poemario cuya razón misma es la poesía. Es un libro donde la voz del poema, digamos la poesía, es el personaje. Es la materia dirigida a quien la tome: 

“así estoy con los otros, 

 soy por los otros”.

Esa es la palanca que mueve esta voz silenciosa, publicada por Oscar Todtmann Editores, en la Caracas de este año 2016, y en la que el lector nada hasta alcanzar el epígrafe que también se lee como epílogo escrito por Miguel de Cervantes y Saavedra:

“…andarse por los bosques y prados cantando y tañendo, y, lo que sería peor, hacerse poeta que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza”.




2.-

Esperar el poema. Esperar lo imposible. Todo poema es un imposible, porque la realidad en el poema no existe. Pero el poema en la realidad sí existe, toda vez que se trata de un artefacto, de un artilugio que contiene lo imposible. De allí la espera. Y así el cuerpo del poeta: una arquitectura hecha de espera, de edades, de un tiempo silencioso. De sueños que no son.

Y mientras se da el poema, la espera acontece y desata la vocación de quien dice: “A la poesía hay / que abandonarla // Sucumbirla// para quedar con sus mejores retoños”.

El poema germina y después florece, entonces, con la savia de la espera. Con la clorofila del silencio, con la luz del insomnio.

Quien hace poesía es “voz antigua”, voz de los tantísimos otros, pero también de los que no han sido. Ambos, guarnecidos por el silencio. Hay un silencio del pasado y un silencio del futuro. Sólo el presente habla, pero posibilita el eco de ambos extremos y se dice, se decanta, vibra desde el instante en que quien combina las palabras se hace a sí mismo.

Cecilia Ortiz, atada a este y otros tiempos, reza:

“Ahora hay 

que guardar silencio 

para que venga 

la metáfora 

ideal 

y no escape 

a la realidad imposible”.

Dos realidades, la metáfora como posible y el bullicio como realidad que no se da. La poesía anda en el silencio: construye su tectónica con la transmigración de los significados. Viajan y se cruzan, se metamorfosean: son metáfora en la medida en que lo imposible no sea realidad.

La metáfora es lo posible.


Sandy Juhasz, Alberto Hernádez y Cecilia Ortiz en el Salón Teresa de la Parra. Fotografía de Alberto H. Cobo.

3.-

La traslación de significado alude una metástasis. Si bien la metáfora, esa espera que se hace desde lo imposible, atiende, como afirma Derrida, a la “composición de las enfermedades”. Y si la poesía es un mal pegadizo, deviene éste en reforzamiento de la realidad, del dolor, de la palabra como una patogenia. La cura: el poema como raíz silenciosa, como permanente espera, como ese imposible que inflama el alma y se hace actividad onírica:

“Estoy soñando un libro 

escrito en las tinieblas 

La realidad urge…”

Y de todo lo anterior: el sueño en un poema. El poema en un sueño insomne. Se asoma Pessoa un instante. Y habla la poeta de la musa, de las diosas que aparecen y desaparecen. De allí que:

“No estaba listo el poema 

me detuve en la ventana”.

Y sonó Rilke. Y quedó nombrado, una referencia, un estadio nominal.

La lectura desnuda a quien la aproxima a su soledad, tan humana que orbita en lo imposible. No hay nada más imposible que lo que sueña el ser humano.

Así:

“Vivir en el latido de un poema”.

La poética de Cecilia Ortiz, en casi toda su obra, transita por esta preocupación: escritura, hondura de pensamiento y la palpitación incesante del insomnio como ente creativo:

“Mejor escribir

que dormir 

así veo los sueños 

con los ojos abiertos…”



Cecilia Ortiz en el Salón Teresa de la Parra. Fotografía de Alberto H. Cobo.


4.-

Para confirmar todo lo anteriormente expresado, “La espera imposible” se hace aforística. Habla de lo que se puede hacer. De lo que no se puede decir, en tanto creación esquiva, en tanto enfermedad, insania de la que no se sale ileso.

Y una vez revelada, una vez despierto el ánimo, posibilitada la espera, admite que

“No llego a la palabra”.

Aunque ésta ya quedó escrita. El poema ha sucumbido, existe.


Cábala

Callar como si hubiera
razón de silencio
espiral poético
con el esfuerzo pertinaz

del que actúa sobre la nada

Cecilia Ortiz

Poema extraído de La espera imposible
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Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua. 

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Recientemente ha publicado «Poética del desatino» y «El sollozo absurdo».

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