martes, 1 de noviembre de 2016

El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho al voto

Una entrevista a Pepe Sacristán


El actor José Sacristán./ 


El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho al voto

En estos momentos de crisis de la izquierda en España, donde el PSOE y sus más valiosos  emblemas, como el expresidente socialista Felipe González, se rinden a los designios del capital (no en vano es consejero de administración de varias grandes corporaciones), hurge encontrar nuevos referentes, “buscar un centro de gravedad permanente que nunca nos haga cambiar de idea sobre las cosas”, que diría Franco Battiato. Pequeños ejemplos de integridad y honestidad en el trabajo diario. Afortunadamente hay muchos, a miles personas anónimas que mantienen este ingrato país en pie, funcionando. Pero también las hay conocidas, como el incombustible roquero Rosendo Mercado o el actor Pepe Sacristán. Hoy les traemos una entrevista a Sacristán. En voz baja y con el peso que da la autoridad moral, desgrana recuerdos que son toda una declaración de intenciones. Imposible destacar algo de su filmografía, pero dado el tono reivindicativo de esta entradilla quisiera poner el foco en una película argentina: Un lugar en el mundo (1992, Adolfo Aristarain) un film algo más que recomendable.


Quiero destacar el trabajo de la periodista Elvira Lindo. En la entrevista que sigue, hace una breve introducción para ponernos en contexto y desaparece. No vuelve a “hablar”. No hay preguntas, al menos no aparecen en la entrevista. Sacristán habla, seguramente contestando preguntas de Elvira, pero esta ha tenido la gran idea de no incluirlas en la entrevista. Dejando que las respuestas, aparentemente inconexas, cuenten su intensa historia. Bravo por Elvira. Ahora sí, les dejo con Pepe Sacristán.
by PacoMan



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“Quería ser Tirone Pover”

Con más de 80 películas a sus espaldas, Sacristán recuerda que de pequeño no quería ser actor; solo quería salir en los cromos



ELVIRA LINDO

16 OCT 2016 - 00:02



Recién cumplidos los 79, un juvenil Sacristán celebra el haber sido elegido el vigésimo mejor actor del mundo en una lista elaborada por el American Film Institute. Su esposa, Amparo, le ha enmarcado la carta que acaba de recibir de David Mamet, del que ahora protagoniza Muñeca de porcelana. Mamet le felicita por haber tenido noticias, a través de su representante, de que el actor español ha entendido mejor la obra que el infalible Pacino. Vive un momento de plenitud: se siente querido por los jóvenes colegas, y aunque diga estar todavía en 2º de Fernán Gómez, su maestría es reconocida por la profesión. Sólo le entristece la actualidad política, pero se refugia en la sal del recuerdo, un lugar que siente confortable. Y eso le pedimos, que haga memoria…

Fernán Gómez


—Mi primer recuerdo es la difteria a los tres años. La sensación de asfixia y las cataplasmas que me ponía mi madre.


—A mi padre lo conocí con seis años. Fui con mi madre a visitarlo al campo de concentración de Toledo. Era un señor con barba que me tomó en brazos y me besaba. Yo no podía sentir emoción, sino extrañeza.

—Recuerdo cuando vinimos a vivir a Madrid, a un piso para tres familias. En un cuarto dormíamos mi abuela, mis padres, mi hermana y yo. Mi padre, un campesino, llegaba de la fábrica y en aquel pisito parecía un King Kong derrotado.

—Cuando estudiaba en la escuela de la Paloma nos preguntaron que queríamos ser y yo dije que artista. Mi padre, el Venancio, dijo, ¿qué hago, lo mato? Pero su actitud fue muy a lo John Wayne: mostrar indiferencia ante lo que le parecía un disparate.

John Wayne


—Yo me alimentaba de los pucheros de mi madre pero en igual medida del cine. Me desmayé viendo Las mil y una noches. A partir de ahí me diagnosticaron “labilidad emocional”. Tengo un alma de portera que no me la merezco.

—Mi abuela solía decir para prevenirme: “Eres de miel y te van a comer las moscas”.

—Yo no quería ser actor, quería ser Tirone Pover (Tyrone Power) y salir en una colección de cromos. Y lo conseguí, en los años 70 fui cromo.

Tyrone Power


—El cine se ha desacralizado. Toda la vida del barrio estaba allí. Yo observaba el mundo desde el gallinero.

—Antes me corto un brazo que renegar de las películas que hice con los directores cercanos al Régimen. Antonio Ozores era un bendito. Y me trataron de puta madre. Aprendí mi oficio, yo por mi cuenta leía a Stanislavski y a Brecht.




—No ha habido para mí autor que me marcara más que Camus.

—Gracias a Garci me convertí en correa de transmisión del español normal: ni alto, ni bajo, ni guapo, ni feo, ni listo, ni tonto. He sido eso, un buen transmisor.

—En Pierna creciente, falda menguante conocí a una bellísima Emma Cohen y ella me condujo a Fernán Gómez. Con Fernando no cabía la impostura, tenías que ser tal cual eras.

Emma Cohen


—Cuando me eligió para El viaje a ninguna parte, me dijo: “Quiero que estés dos horas delante de la cámara y que no se te vea”. Y lo hice tan bien que ese año nadie reconoció mi trabajo.



—El día que murió Franco estaba rodando El largo verano del 36 (Las largas Vacaciones del 36). Lo celebramos a lo grande.


—La noche de la victoria de los socialistas, mi padre, el Venancio, un comunista que siempre había renegado de ellos, lloró.


—No quiero subirme a la tribuna, pero ante la impunidad de la derecha, observas dónde está ahora la izquierda y es desolador. El personaje de Mamet lo dice: “El mundo está lleno de gilipollas y muchos de ellos con derecho al voto”. ¿Qué necesitamos? Autocrítica.

David Mamet escribió Pepe en la dirección de la carta que le envió. El tío Pepe, porque de abuelo, aunque lo es, no tiene pinta.

Tomado de El País

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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po





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