viernes, 29 de abril de 2016

EL QUIJOTE DE AVELLANEDA



Estimados Amigos

Hoy compartimos con mucho placer un nuevo texto de nuestro amigo Carlos Yusti sobre el Quijote de Avellaneda. Con nuestro país patas arriba, lleno de cortes eléctricos, ya es más que quijotesco escribir aún.

Deseamos disfruten del texto.

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EL QUIJOTE DE AVELLANEDA

“Al lector desprejuiciado y curioso (el lector por antonomasia) que se acerque a esta obra le espera una sorpresa. Desde las primeras páginas se verá ante una obra bien escrita, muy divertida, desvergonzada... y asombrosamente respetuosa con la de Cervantes. Respetuosa porque es perfectamente coherente con el hilo argumental de la primera entrega, y hace un buen ejercicio de continuación”.
José Antonio Millán




Carlos Yusti



El 23 de abril de cada año se celebra el día del idioma y por supuesto el Quijote escrito por Cervantes, no obstante el otro Quijote, el de Avellaneda apenas se menciona.

Antes de la publicación de su obra magna, como lo es Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) era lo que se dice un escritorzuelo del montón. Eclipsado por un conjunto de autores, con un dominio bastante excepcional de la prosa y el verso, Cervantes no encuentra su tono, ni la musa ni la suerte parecen estar de su lado.

Por esa razón decide probar suerte escribiendo teatro. Como autor teatral tampoco brilló mucho debido a que Lope de Vega era el dramaturgo que daba la hora para ese momento. En fin que Cervantes, era un redomado fracasado tanto como soldado, poeta, novelista y escritor dramático. Hasta como funcionario le fue fatal.

En 1594 se le encargó el cobro de los tributos en el reino de Granada. Durante tres años se dedicó a tarea tan poco espiritual. Depositó lo recaudado en un banco de Sevilla, que a los pocos días se declaró en quiebra y Cervantes al no poder rendir cuentas fue a parar a la cárcel, de dónde salió tres meses después bajo fianza. Por esas fechas comienza a escribir el Quijote.

En el año 1605 se publica en Madrid la primera parte de "El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha", compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra. El éxito del libro fue inesperado, incluso para su autor. Pasaron los años y la gente pedía con entusiasmo la segunda parte en la que presuntamente trabajaba Cervantes.

Emiliano M. Aguilera en el prólogo del libro, "Nuevas andanzas del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", de Alonso Fernández de Avellaneda informa: "Nueve años después de aparecida la primera parte del Quijote cervantino y uno antes de que la segunda viese la luz, un novelista que decía ser licenciado y llamarse Alonso Fernández de Avellanada publicó en Tarragona, con los correspondientes permisos eclesiásticos e impreso en los talleres de Felipe Roberto, un segundo tomo del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras".

Desde la aparición del libro de Avellaneda, conocido también como el Quijote apócrifo, ni su autor ni el libro gozaron de popularidad alguna y menos todavía al publicarse en el 1615, la segunda parte escrita por Cervantes, que agotó en un año la primera edición realizada por Juan de la Cuesta en Madrid.

Sobre Alonso F.Avellaneda se han producido infinidad de conjeturas y pesquisas, las cuales barajan algunos nombre, pero nada solido se ha decido todavía. Algunos señalan como el cerebro de plan tan elaborado fue Lope de Vega, enemigo declarado de Cervantes.

Con el correr del tiempo el Quijote de Avellaneda se convirtió en un libro si se quiere maldito. Su autor fue tachado de advenedizo, resentido y envidioso. En el prólogo escrito por el propio Avellaneda explica las razones que lo impulsaron para escribirlo y de paso aprovecha la oportunidad para clavarle algunas banderillas críticas a Cervantes: “COMO casi es comedia toda la historia de don Quijote de Mancha, no puede ni debe ir sin prólogo; y así, sale al principio desta segunda parte de sus hazañas éste, menos cacareado y agresor de sus letores que el que a su primera parte puso Miguel de Cervantes Saavedra y más humilde que el que segundó en sus Novelas, más satíricas que ejemplares, si bien no poco ingeniosas. No le parecerán a él lo son las razones desta historia, que se prosigue con la autoridad que él la comenzó y con la copia de fieles relaciones que a su mano llegaron —y digo mano pues confiesa de sí que tiene sola una; 20 y hablando tanto de todos, 21 hemos de decir dél que, como soldado tan viejo en años cuanto mozo en bríos, 22 tiene más lengua que manos—; pero quéjese de mi trabajo por la ganancia que le quito de su segunda parte. Avellaneda buscaba, aparte de dinero, un poco de la fama que el Quijote Cervantino había deparado a su autor”.

Lo cierto de todo este asunto es que el libro no tuvo resonancia de ningún tipo, al punto tal que tardó más de un siglo en imprimirse de nuevo en castellano por allá en el año de 1732, también existía una versión francesa de 1702, cuya traducción al francés fue hecha por el escritor Le Sage.

Algunos escritores españoles vieron en el Quijote de Avellaneda una intervención directa del Santo Oficio, que buscaba sustituir el Quijote liberal de Cervantes por un Quijote más apegado a los preceptos ortodoxos de la iglesia.

Nabokov han expresado en su estudio sobre el Quijote cervantino, que Cervantes no le interesaban las cuestionares religiosas y que el libro en unos pasajes era en extremo cruel. Por su parte Marthe Robert escribe: “Al pretender elevar su baratija literaria a la altura de una teología, por el contrario, corre el riesgo de perder mucho de su dignidad. Este resultado secundario de la imitación le proporciona una argumentación a la crítica humanista que en Cervantes ante todo un hombre del Renacimiento, un pionero del racionalismo moderno que emprendió con su mente y su talento una lucha sorda contra el oscurantismo de su época”.

El Quijote de Cervantes es una novela prolífica y caótica, el de Avellaneda es más coherente y versátil. Además, es bueno dejar claro que Avellaneda no imitó el Quijote cervantino, sino que se sirvió de los personajes principales, para escribir una continuación con una atmósfera y con un estilo propio.

Avellaneda elimina algunos personajes, convierte al Quijote en el caballero desenamorado y otros aspectos por el estilo. Su narración es directa, aunque bastante lenta. Los personajes pierden su halo irreal y se hacen más corrientes y descarnados. Los diálogos no poseen sutileza y rozan la escatología castiza sin pruritos intelectuales.

Jorge Luis Borges en algún texto enumeró como una de esas magias parciales del libro de Cervantes, que los personajes sean lectores del Quijote e incluso del Quijote de Avellaneda y, que, además, emitan opiniones y juicios traspapelando la realidad y la ficción. Como sucede en la segunda parte: "Y poniéndole un libro en las manos, que traía su compañero, le tomó don Quijote, y sin responder palabra comenzó a hojearle, y de allí a un poco se le volvió diciendo: "En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera, en algunas palabras que he leído en el prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos, y la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia; porque aquí dice que la mujer de Sancho Panza se llama Mari Gutierrez, y no llama tal, sino Teresa Panza".

Nabokov ha escrito que Cervantes critica en el autor del Quijote espurio, errores y descuidos que él mismo cometió en proporciones alarmantes sea por falta de inspiración, cansancio etc. O como lo escribe Nabokov: "Al escribir la obra, Cervantes parece haber pasado por fases alternativas de lucidez y vaguedad, planificación meditada y descuido desaliñado, del mismo modo que su protagonista está loco a trozos. La intuición lo salvó".

Al parecer mientras escribía la segunda parte del libro no tuvo a la mano la primera parte y recordó el libro de manera desordenada y a fogonazos como lo hubiese hecho un lector común y como quizá lo recordó Avellaneda.

En el Quijote de Avellaneda, según lo escrito por Segundo Serrano Poncela, los personajes eran como más terrestres, más mundanos. Don Quijote y Sancho dejaron de ser personajes trajeados de palabras y hazañas metafóricas para adquirir rasgos menos líricos y como más  cercanos a la cotidianidad.  Poncela escribe: "El honrado Avellaneda debió trazarse mentalmente un esquema a su modo del orbe cervantino. Tenía por delante un loco cuya singularidad estaba en confeccionar ciertos tipos de locuras y unos cuerdos que gozaban del disparate con un placer elemental y de superficie tal como en los pueblos se goza del espectáculo del tonto o el chiflado,."

Con esos personajes, un loco que se cree caballero andante, un glotón ordinario que vomita refranes y que le acompaña en su travesía enajenada, Avellaneda trató de allanar otro terreno narrativo, se apropió de los personajes creados por Cervantes y los movió desde una perspectiva normal, dando rienda suelta a una segunda parte más vulgar y realista, desechando lo quijotesco de la vida y presentando la existencia hispana de la época de manera desnuda y sin asomo alguno de humor o poesía. Ese puede ser el pecado de Avellaneda, no obstante su obra puede ser considerada hoy como la otra cara de la moneda de un personaje mucho más vital y grande que su autor.

Nabokov escribió que eso de considerar el Quijote como la mejor de todos los tiempos es una soberana tontería y que la verdad es que no es siquiera una de las mejores novelas del mundo, pero su protagonista es en si la invención más genial y extraordinaria de Cervantes.

La publicación del Quijote de Avellaneda ha sido para los cervantistas posteriores sólo un amago inútil, un artilugio vano. Jamás consideraron que Avellenada fue el primero en darle importancia al libro de Cervantes, es decir el primer cervantista que se interesó en la obra.

Para los escritores contemporáneos Cervantes no existía en lo absoluto. Ni Lope de Vega, ni Quevedo ni Baltasar Gracian se dieron por aludidos con la publicación del Quijote y mucho menos se preocuparon por su autor, cuya biografía es tan difusa como la España que recorre el caballero de la triste figura. Nabokov escribió: "Debemos, pues, imaginarnos a Don Quijote y su escudero como dos siluetas pequeñas que van caminando allá a lo lejos, sobre un fondo dilatado crepúsculo encendido, y cuyas negras sombras, enormes, y una de ellas especialmente flaca, se extiende sobre el campo abierto de los siglos y llega hasta nosotros".

Avellaneda tuvo la virtud de sentir la sombra de esas dos siluetas gigantescas y no pudo escapar al embrujo y es así que con, villana o ingenua intención, quiso escribir un Quijote más manejable a los esquemas mentales del hombre de su tiempo y se entregó a la tarea de escribir su espurio Quijote, prefigurando con ello a Pierre Menard, el personaje de Borges que quería escribir no otro Quijote, sino el Quijote.

Hoy día el acto de Avellaneda tiene más de metáfora que de acto vil, tiene más de poética literaria que de empresa quijotesca. El Quijote de Avellaneda ha pasado la prueba y hoy en día puede considerarse otra obra imprescindible de la literatura clásica española.



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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.


Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia


jueves, 28 de abril de 2016

Abril en Movimiento:

Cierre del mes de la danza






Estimados Amigos



Tenemos el gusto de compartir con ustedes la programación que servirá de cierre para la actividad Abril en movimiento. Esperamos asistan y apoyen el trabajo y el talento de nuestros bailarines.

Cosas buenas esperan por ustedes


Richard Montenegro


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  • El 29 de abril: En el Museo de la Cultura (Espacios Abiertos):


  • “Danza Negra De Curiepe”, Coreografía: “Magia, Ritmo Y Tambor”; Nacionalista - Estado Miranda.


  • “Colegio Los Robles”, Coreografía: “Cheerleader / Venezuela Paraíso Con Nombre De Mujer”; Nuevas Tendencias - Naguanagua.


  • “Danzas Niños Cantores de Carlos Arvelo”, Coreografía: “Popurri Joropo Carabobeño Con Zumba Que Zumba”; Tradicional / Nacionalista - Carlos Arvelo.


  • “Danzas Angeliz”, Coreografía: “Margarita Y Oriente Tierra De Contraste”; Nacionalista - San Diego.


  • “Danzas Nuevo Corazón”, Coreografía: “La Vida Es Un Carnaval”; Nacionalista - Valencia.


  • “Danzas Ateneo Naguanagua”; Nacionalista - Naguanagua.


  • “Danzas Simón Rodríguez”; Nacionalista - Naguanagua.


  • “Danzas Estado Apure”; Nacionalista - Estado Apure.


  • “Danza Polifacética Yocelyn Falconetti”, Coreografía: Collage “La Galería”; Danza, Jazz, Contemporáneo - Naguanagua.


  • El 29 de abril: En el CUAM Industrial de Valencia:


  • “Danza Nuevo Stilo”, Coreografía: “Tributo A José Leonardo Chirinos”; Nacionalista - Valencia.


  • “Danza Negra De Curiepe”, Nacionalista - Estado Miranda.


  • “Belinda Show”, Coreografía: Explosión Urbana; Nuevas Tendencias - Valencia.


  • Asociación Civil “Danzas Futuro”, Coreografía: “Joropo Instrumental Numerao Barajustao”; Nacionalista - Valencia.


  • “Fundación Cultural Danzas Folklóricas Y Nacionalistas Un Nuevo Amanecer”, Coreografía: “Gaita Tambora”; Tradicional - Valencia.


  • “Danzas Folklóricas Nacionalistas Libertador De Carabobo”, Coreografía: “Venezuela, Arpa, Cuatro Y Maracas”; Nacionalista - Libertador.


  • Asociación Civil “Danzas Maguari”, Coreografía: “Alegría En La Plaza”; Contemporánea - Valencia.
  • “Danzas Estado Apure”; Tradicional - Estado Apure.




  • El 30 de abril: En el Museo de la Cultura (Salón de Exposiciones): “Congreso de la Danza” desde las 9:00 am, hasta las 5:00 pm.



            En relación a las actividades que se desenvolverán en el “Congreso de la Danza”, con el fin de favorecer un ámbito para el encuentro e intercambio de experiencias, conocimientos e inquietudes, se realizaran una serie de discusiones, basados en “Ejes Temáticos”; donde los creadores del arte en movimiento y otras expresiones artísticas y culturales, sin distingo alguno de ellas, y que plantean la posibilidad absoluta y plena de inclusión, abriéndose a la participación de cualquier interesado en los temas a discutir y que estos puedan analizar, compartir y desarrollar sus ideas, propuestas, así como la revisión de las problemáticas que se les presentan y las alternativas que puedan proponer sus organizaciones, promoviendo las distintas y diversas manifestaciones tradicionales, así como las nuevas expresiones modernas o contemporáneas.

            Este “Congreso del Arte en Movimiento”, se realizara el 30 de abril, iniciando a las 9:00 am y culminará a las 5:00 pm. Los “Ejes Temáticos” que se plantearán, para la discusión en el congreso son los siguientes:

“La Gramática Dancística Social Existente se Debate entre sus Creadores y Creadoras”.


  • La danza como propuesta socio estética: La danza tradicional es parte de nuestra herencia histórica. La danza contemporánea de hoy. Las danzas nacionalistas y sus elementos. Las danzas urbanas, expresiones sociales.


  • La infraestructura para la danza: Espacios de promoción y difusión de la danza.


  • La danza es un asunto político: la organización y el poder popular. La danza en red.


  • La danza y salud: utilidad sanadora de la danza, prevención, seguridad social para el creador y creadora.


  • Financiamientos para la danza: Producción y gerencia artística. Empresas de producción social artísticas.


  • Programas de formación para la danza: formación, investigación para la danza, UNEARTE Danza, programa de formación “Oscar Castillo” (Red de Danza).

            La metodología que seguirán los participantes en este “Congreso del Arte en Movimiento”, a través de la conformación de las distintas mesas de trabajo o discusión, se orientará de la siguiente manera:

Metodología en las mesas de participación en el congreso:


  • Realizar mesas de trabajo que permita discutir, analizar las fortalezas y debilidades de cada eje temático planteado.


  • En cada mesa de trabajo se elegirán: Un director de debate encargado del orden y orden de las mesas. Un encargado de sistematizar los acuerdos planteados en la discusión. Un relator que se encargue de ser el vocero de la mesa para los acuerdos finales. En cada mesa se leerá el eje temático correspondiente y se arrancara con la discusión. El derecho de palabra de cada participante en mesa será de 4 minutos, teniendo opción a participar hasta tres veces. Se creará una comisión multidisciplinaria conformada por cada relator o vocero de la mesa que se encargará de sistematizar todos los aportes generales  para la futura creación del plan político de la danza del Estado Carabobo. El documento se presentará en las asambleas de la Red de Danza y se masificarán los resultados a través de las redes públicas, correo, internet, prensa y medios digitales.

            El Programa del “Congreso del Arte en Movimiento”, de 9:00 am a 5:00 pm. Es la siguiente:

De 9:00 p.m. a 12:00 p.m.:


  • Himno Nacional


  • Palabras de bienvenida, a cargo del Vocero Principal de la Red de Danza Carabobo Lcdo. José Luis Aguiar.


  • Presentación de Danza Tradicional, por Los “Diablitos Danzantes de San Diego de Alcalá”. Presentación de Ponencia.


  • Improvisación de Danza Contemporánea- Interprete Ana Rosa Bocanegra. Presentación de Ponencia.


  • Clase abierta de la Escuela de Danza Contemporánea, a cargo de la Maestra Milagros Bordones.


  • Explicación de la metodología a desarrollar en las mesas de discusión, a cargo del Vocero Suplente de la Red de Danza Carabobo Lcdo. William Delgado. Discusión en mesas.


  • Receso.




De 1:00 p.m. a 5:00 p.m.


  • Lecturas de los acuerdos por mesa de discusión.


  • Video “memorias de Oscar Castillo” (Homenajeado).


  • Presentación dancística del “Tacón Y Cuerdas”.

Palabras de cierre, a cargo del Vocero Suplente de la Red de Danza del Estado Carabobo, Lcdo. William Delgado.

            Para la organización y distribución del “Congreso del Arte en Movimiento”, se tomaran los espacios abiertos del Museo de la Cultura para desarrollar la “Expo Dancística”, con la participación de los grupos o compañías que son parte de la Red. Los stands, ya sean Informativos y/o de ventas estarán ordenados por disciplina dancística, donde se ofertarán desde material audiovisual, libros, fotos, revistas, comidas típicas, artesanías, alimentos y bebidas, con el fin de recaudar fondos para la red. El objetivo principal del stand es publicitar, promocionar y difundir la actividad dancística que realiza cada una de las organizaciones. Se establecerá una ruta multimedia dancística en toda la infraestructura del museo que garantice la diversión y recreación de los asistentes al congreso (música, poesía, danzas y otros). Para la participación hay que realizar una “Pre-Inscripción”, por medio de una planilla, la cual se debe solicitar a través del “Correo Electrónico” siguiente: reddedanzascarabobo@gmail.com y luego debe ser consignada el día del Congreso el 30-04-16 en físico, con un aporte de 200,00 Bs. Que cubrirá gastos relativos.

            Tenemos un universo de posibilidades que pueden ofrecer un aporte invalorable para la consolidación necesaria y posible, de un gran movimiento de danzas en el Estado Carabobo, que se oriente siempre a la búsqueda de la unión de los artistas y agrupaciones, que deben estar integrados continua y profundamente, sin ningún tipo de complejos, diferencias, ni temores, para poder así exhibir acciones positivas e interesantes, donde se expongan y aprecien las diferentes tendencias y posiciones que demuestren la pluralidad en cuanto a opiniones y experiencias de todos los que conforman el movimiento dancístico y artístico en general y propicie el intercambio con todas agrupaciones del Estado Carabobo.

            Esperando contar como siempre, con el apoyo, participación, difusión y acompañamiento de su agrupación dancística, cultural o artística. Se despide quedando a sus completas órdenes. Somos Red.
           
            Atentamente por la Red de Danza Carabobo;




Lcdo. José Luis Aguiar
Vocero Principal de la Red de Danza Carabobo




Lcdo. William Delgado                     Lcdo. Pablo Herrera
Voceros de la Red de Danza Carabobo

Contactos: 0424-412.08.18 / 0412-743.49.13 / 0424-408.82.63

reddedanzascarabobo@gmail.com

Red de Danza Carabobo

Comisión de Medios y Prensa:

Yannelis Morantez 0412-469.60.29

Jonel Augusto Laboren 0412-745.12.48

William Delgado 0424-412.08.18



lunes, 25 de abril de 2016

El Tapiz Invisible de Juan Antonio Fernández Madrigal

Una Crónica bien presentada





Estimados Amigos

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes una deliciosa y efectiva crónica realizada por  nuestro amigo PacoMan, sobre la presentación del libro El tapiz invisible, que vuelve al ruedo de las publicaciones digitales. Esperamos que Pacoman nos deleite con sus nuevas entregas y que el mercado editorial español alternativo siga creciendo.

Deseamos que disfruten de la entrada.



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Alejandro Castroguer y Juan Antonio Fernández Madrigal


A las 19 horas de este pasado sábado 23 de Abril de 2016, día del libro en el año del 400 aniversario de la muerte de Cervantes, en la malagueña librería En Portada se ha presentado la última novela publicada del escritor cordobés pero afincado en Málaga,  Juan Antonio Fernández Madrigal El Tapiz Invisible, editada por la joven editorial malagueña: Ediciones El Transbordador.  Tras una breve introducción de la editora, Pilar Márquez cedió la palabra al escritor malagueño Alejandro Castroguer (Premio Jaén de Novela 2015 con su última novela: Glenn y asiduo del fantástico con títulos como:La guerra de la doble muerte (2010)). Alejandro hizo un breve repaso de la obra de Juan Antonio Fernández y se centró en esta nueva publicación.El Tapiz Invisible es una novela coral, que resulta ser la primera novela que escribió, hace más de veinte, pero que ve la luz en estos momentos. 





La presentación rápidamente se convirtió en dialogo de ambos autores, desgranando la novela, eso sí sin arruinar su lectura por revelaciones indebidas. Esta novela se integra en un universo más rico, ya visitado por su autor en parte de sus obras. Fernández Madrigal confesó que esta obra tiene influencias de Dune de Frank Herbert y de la obra Ursula K. Le Guin. Ambos autores defendieron las virtudes de sus respectivos métodos de escritura: “mapa” o “brújula”, métodos antagónicos. Tras las preguntas de rigor del público entregado, el autor procedió a la firma de los libros de aquellos lectores que se lo solicitaron.





Ediciones El Transbordador arrancó su singladura en Octubre de 2015 y este es su quinto libro en el mercado: ¡Casi un libro por mes! Este veterano aficionado, que suscribe, no recuerda ninguna editorial de género fantástico que haya ni tan siquiera igualado este ritmo de edición. Le deseo una larga y prospera singladura a esta nave editorial. Mayor mérito tiene, lo realizado hasta hoy, si recordamos que seguimos en medio de una crisis económica de la que no se vislumbra el final y que sólo editan en papel… cuando muchos dábamos por finiquitados este soporte. 


Juan Antonio Fernández Madrigal

Una parte de los asistentes alargamos la jornada tomando unos refrigerios en la terraza de un local restaurador cercano, gracias al benigno clima que disfruta la capital de la costa del sol. Al calor de las bebidas espiritosas surgió el recuerdo del lejano 8 de Junio de 2001, cuando en la misma librería (pero en su anterior ubicación) tuvo lugar la presentación de la primera novela publicada por Fernández Madrigal: Ciclo de Sueños, editada por Espiral ciencia ficción. Pero también se habló de futuro, en particular del avanzado estado de gestación de Termal, la Tertulia Malagueña de Ciencia Ficción. Ojala en breve os pueda traer la noticia de que a la TerBi le ha nacido una hermana. 



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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.


Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.


Y colabora con el blog de Grupo Li Po


lunes, 11 de abril de 2016

Rafael Bolívar Coronado: Un escritor tapa amarilla





Un escritor tapa amarilla

Carlos Yusti


Como viajero frecuente del transporte público escuché a dos damas conversar. Una le decía a la otra: “¿Te acuerdas de Manuel, con el que salía?; bueno, en la cama resultó todo un tapa amarilla”.

Hubo un tiempo, lejano, muy lejano, en que los anaqueles se vieron invadidos por unos productos de limpieza (cloro, desinfectantes, etc.) carentes de marca y cuyo único distintivo era una tapa de color amarillo. Eran más económicos y su calidad era un tanto desigual. Se hizo común utilizar lo de la tapa amarilla como signo de calidad dudosa, o sin ningún rasgo sobresaliente.




De pronto recordé a Rafael Bolívar Coronado (1884-1924). ¿Hay un escritor más estrambótico, atronado y alucinante que el autor de la letra del Alma llanera? Si tienen interés en conocer los entretelones de un escritor que rompe los esquemas, de un polígrafo inverosímil, deben leer el libro de Rafael Ramón Castellanos, Un hombre con más seiscientos nombres (Rafael Bolívar Coronado) o el libro El hombre que nació para el ruido. Biografía de Rafael Bolívar Coronado, de Oldman Botello.




Sus pecados como escritor fueron muchos, pero el peor quizá sea la letra del Alma llanera. Escribió con un buen número de seudónimos (más de 600 si se consideran los datos investigados por Castellanos), sin mencionar que usurpó la identidad de otros escritores para estamparla a sus libros, cuentos y artículos.

Nació en Villa de Cura, estado Aragua. Su madre fue Emilia Coronado y su padre Rafael Bolívar, quien fue escritor costumbrista que ejerció el periodismo a la vez que era comerciante y político. Bolívar Coronado comenzó a escribir en los periódicos de su localidad. Pronto buscará nuevas rutas para su inigualable talento como trampista y buscavidas profesional. Ah, claro y como escritor nada convencional. En Caracas sus textos consiguen espacio en diferentes revistas y diarios. Escribe cuentos, crónicas, artículos e incluso una zarzuela (Alma llanera) en un acto y tres cuadros, con una sobredosis de clorofila y campo, que se representa con música de Pedro Elías Gutiérrez. El éxito de la pieza fue relativo, pero la música era un tanto pegajosa. Obtuvo incluso un premio como cuentista con jurado de lujo: Santiago Key-Ayala, Jesús Semprum y Laureano Vallenilla Lanz.




Coqueteó con la dictadura de Juan Vicente Gómez y gracias a sus contactos en el régimen consigue dinero para embarcarse a España. En Madrid, luego de algunos meses, rompe sus nexos con sus antiguos aliados. El poeta Francisco Villaespesa, director de la revista Cervantes, lo recibe y le ofrece trabajo como corrector. La revista se edita y todos los escritores que en ella colaboraron montan en cólera. Los textos no fueron corregidos y salió plagada de errores. Como es lógico Villaespesa, molesto, lo despide. La excusa del escritor es que él en verdad no sabía un ápice de corrección, pero necesitaba el trabajo. Bolívar Coronado debió ser un tipo hábil con el verbo. Quienes le conocían sabían a todas luces que era un mitómano y un escurridizo embustero, sin embargo sus cuentos e historias (sin asidero real por supuesto) eran cautivantes. Villaespesa le perdona debido a que le gustan sus salidas ingeniosas y sus historias siempre chispeantes. Escribía crónicas de viaje sin moverse de Madrid. Describía al detalle costumbres, sitios (sin equivocarse) de ciudades españolas que nunca había visitado. Hay que considerar que hizo esto sin el Internet y de seguro debió meterse por horas en alguna biblioteca para recabar información. No cabe duda de que debió tener una mente prodigiosa.

Sin amigos ni empleo y perseguido por los patriotas cooperantes del gomecismo, está decidido a no regresar al país y se declara antigomecista, revolucionario y anarquista. El percance con la revista Cervantes no le sirve de escarmiento ni nada que se le parezca. Para conseguir dinero, o “para sacarle las telarañas a las muelas”, como escribiera con lacónica ironía, urdirá nuevas triquiñuelas, pero todas circunscritas al ámbito literario.

Por ese tiempo Rufino Blanco Fombona dirige la Editorial América y una de sus secciones es La Biblioteca Americana de Historia Colonial. Blanco Fombona lo emplea en la editorial y pronto Bolívar Coronado comienza a desempolvar manuscritos (alrededor de siete) escritos por cronistas de la colonia en la Biblioteca Nacional y con esmero los copia para ser editados. Rafael Ramón Castellanos escribe: “Lo que ignoraba Blanco Fombona es que había sido engañado, ya que no existían los autores de tales libros ni los añejos originales, pues fueron producto de la mente de Bolívar Coronado, quien confesó mucho tiempo después esta y otras travesuras literarias, como creador de obras apócrifas”. También para la misma editorial escribió El llanero adjudicándoselo a Daniel Mendoza e hizo lo propio con Letras españolas de Rafael María Baralt y Las obras científicas de Agustín Codazzi. La acotación de Castellanos es oportuna: “…pero no puede pasar inadvertida la encomiable circunstancia de este hombre que en tres o cuatro semanas era capaz de producir textos que, por mal o por bien, le aseguraron a ser digno de una biografía”.

Pero estas trapacerías literarias no eran tan ingenuas como la de la revista, sin mencionar que Blanco Fombona no era una caricatura de escritor. Era un fortachón de irascible carácter, pendenciero armado con fama de duelista y uno que otro muerto. Descubierto el timo, Fombona buscó afanosamente a Bolívar Coronado por Madrid para reclamarle con una bala entre ceja y ceja, pero éste había huido a Barcelona. Para vengarse Fombona, publicó Memorias de un semibárbaro en la que Bolívar Coronado hace un recuento de su desencuadernada vida. Como era de esperarse allí le atribuye frases a escritores connotados que son de su invención nítida y galopante.

En Barcelona recurre a las antologías poéticas para redondear su trabajo como articulista de prensa y corresponsal de guerra. Con su estilo inconfundible, nunca estuvo en el frente de batalla. Se iba al puerto disfrazado de bucanero venido a menos y conversaba con los marineros que sí estuvieron allí y armaba las crónicas. Daba datos de bajas, número de combatientes, estrategias militares de ambos bandos y nunca se equivocaba. Las antologías poéticas se denominan Parnaso y recopiló varias: El Parnaso Boliviano, El Parnaso Ecuatoriano y El Parnaso Costarricense. También llevó a cabo una antología de poetas americanos. Cuando le faltaba algún poeta sencillamente lo inventaba y con él sus poemas. Pasada la página de los “parnasos” escribe artículos y entradas para la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-americana de Espasa-Calpe.




Bolívar Coronado fue un escritor inigualable del pastiche. Su estilo cortaypega llega incluso a imitar sin rubor al escritor Arturo Uslar Pietri, lo que dice bastante de su osadía creativa. Era un adelantado en eso de la hipertextualidad. Escribía cualquier género y hasta hizo lo propio con dos libros infantiles: Los cuentos de Fernandillo y El baúl maravilloso. Incluso redactó un biografía, a dos manos, sobre Lenin (Vladimir Ilich Ulianov), quien por esos años todavía no despuntaba como una figura sobresaliente en la foto de la revolución rusa.

Lo que siempre me ha intrigado de Bolívar Coronado es su desapego a escribir una obra. Derrochó esfuerzo, tiempo y talento escribiendo textos espurios y obras apócrifas sin otro fin que el de ganar algunas monedas. Esta actitud despreocupada por la alta literatura lo hace actual y lo acerca bastante al dadaísmo, al surrealismo y a ese grupo experimental OuLiPo: “(acrónimo de Ouvroir de littérature potentielle, en castellano Taller de literatura potencial) es un grupo de experimentación literaria creado en 1960 y formado principalmente por escritores y matemáticos de habla francesa” (el maestro Wikipedia dixit). OuLiPo asumió la literatura como un juego combinatorio, especie de rompecabezas cambiable en contraposición de la literatura formal un tanto tiesa, pero utilizando con creatividad el pastiche, el lipograma (que no es más que escribir eludiendo una determinada letra), el S+7 que es tomar un texto escrito por otro autor y a cada sustantivo encontrado sustituirlo, de manera deliberada, por el que aparece en séptimo lugar en el original o en un diccionario cualquiera. Esta manera de asumir lo literario desde la invención y el descubrimiento, como lo postularon en uno de sus manifiestos, fue para no apegarse a recetas gastadas, para darle otra vuelta de tuerca a los géneros y otorgarle un descanso a la inspiración para crear desde ese costado de inventiva imaginativa y tener el texto como un aparato desmontable que se crea y volatiliza sobre la marcha. Para Bolívar Coronado la literatura era también un divertimento que se podía alterar, agregar, combinar (estilos, frases, modos, estructuras, etc.) y crear algo distinto, quizá no con la calidad del obsesivo meticuloso, sino más bien con esa pasión del quisquilloso curioso y risueño.

Bolívar Coronado siempre estuvo consciente de que esta escritura de toma y daca no cumplía con los estándares de calidad necesarios, pero él tenía como acicate su estrechez económica. Escribir era sólo un trabajo a destajo. Escribía con una efervescencia de poseído y con regularidad redactaba en una mañana cinco o seis artículos; luego los enviaba para distintos periódicos españoles. Cada texto era firmado con algún nombre inventado. Bolívar Coronado sabía que este trabajo duro e impaciente de calderilla era efímero. Las musas lo visitaban mucho y le mostraban sus encantos, pero él escribía como un perturbado sin plazo, sin tiempo desechando la inspiración y practicando eso que Arturo Pérez-Reverte denomina “el plagio entreverado y el picoteo de lo ajeno”. Tuvo claro que su escritura tapa amarilla no era para la posteridad, sino para resolver el día a día. En una carta, al referirse a las antologías poéticas, escribe: “Estas antologías las hice en poco menos de veinte días; ¡considere usted cómo habrán quedado! Mas estos horrorosos pecados me los absolverá usted al evocar el principio alemán cuando el brusco levantamiento de Bélgica: la necesidad carece de ley. Y más si se entera usted de que yo carecía de todo”.

Nunca comprendí a cabalidad esa paranoia de Bolívar Coronado por ser muchos escritores para al final no ser ninguno. Se ocultaba (o mejor dicho ocultaba su obra) con una suma suculenta de seudónimos, voces y heterónimos, que Fernando Pessoa haga su cola respectiva y se quite el sombrero. Bolívar Coronado estaba en ese estadio conceptual, algo así como esos artistas conceptuales actuales, los cuales se interesan no tanto por la obra en sí como por la idea que la motoriza. Bolívar Coronado estaba en esos abismos. Sin duda especulo y quizá sólo escribía por eso de la paga, pero no es normal que pasara horas escribiendo libros, artículos, crónicas y reportajes para ganar unos pocos centavos. Tenía que haber algo más de fondo.

Ficharlo como un escritor raro sería lo más benevolente, pero tampoco encaja del todo en los parámetros si se revisa lo escrito por Cecilio Alonso en su texto Sobre la categoría canónica de raros y olvidados: “El concepto de la rareza literaria tiene un precedente en el Rubén de Los raros (1896). Raro en toda la extensión de la palabra, es no canónico, no aceptado en su contemporaneidad: Verlaine, Lautréamont, Ibsen, Nietzsche en 1896 eran desconocidos para la mayoría de los lectores hispanos y hoy son indiscutibles en el canon occidental. La excelencia de aquellos predestinados se confirmó con el tiempo. Pero raro es también quien se prodiga poco, quien se esconde o no congenia con la común opinión de críticos y lectores, lo que comporta cierto grado de autoexclusión que conduce al olvido. Ahora bien, poquísimos escritores, por rebeldes que sean, suelen renunciar a la pequeña porción de gloria que pueda proporcionarles su propia rareza. Sin contar que cuanto más raro más original”.

Ahormarlo en ese recuadro de escritor de culto tampoco es hacerle un favor, además para eso ya tenemos al friki pavoso (aparte de gomecista) de Ramos Sucre, cuyo insomnio y sus poemas escritos con diccionario y enciclopedia universal le han permitido salir del armario del olvido y colarse en nuestros cibernáuticos días.





Bolívar Coronado, hay que decirlo, es nuestro escritor maldito por excelencia. Echó por tierra esa pomposidad vanidosa de ser autor de una obra, de ser el comodín letrado a la diestra del poder, de convertirse en el secretario acucioso de la sociedad, o en el peor de los casos en el mecanógrafo tarifado que escribe sin faltas ortográficas ni políticas para no inquietar a la administración. Era un artesano de la escritura, un jornalero de las palabras, y su meta fue malvivir de escritor a tiempo completo. Era un maldito con una desazón quemante y la cual sobrellevó con un humor desfachatado de encantador de serpientes. Era un escritor que perfectamente puede formar cofradía con ese grupo de escritores malditos que han atravesado la literatura sin tiempo. Leila Guerriero ha escrito que a los escritores malditos “los une, a veces, esa materia que se llama olvido, esa cosa esquiva que se llama genio, y una forma, muy humana, del desasosiego, de la insatisfacción y de la rabia”. Bolívar Coronado cumple con el perfil. En él hubo como ese punto de quiebre que lo impulsaba, o como lo dijo la misma Leila en una entrevista: “Los malditos tienen que tener, inevitablemente, un punto de tortura interna, estar a la intemperie, ser frágiles para resolver cuestiones que a otros no les cuestan demasiado, un retorcijón fuerte de la conciencia, del ánimo, una sensibilidad exacerbada, son sobrevivientes de ellos mismos, gente muy arrojada a los lobos…”.

Bolívar Coronado supo defenderse de la jauría de lobos de su tiempo, tanto exteriores como internos. Entró en ese laberinto de la escritura y no salió jamás, se perdió en su euforia de nombres y voces. Fue muchos escritores y ninguno. Fue un hombre dotado con un enorme talento para escribir, pero nulo para ser un autor de gloria póstuma. Dotado de un luminoso ingenio para el timo literario, para el cuento oral y la mitomanía. El éxito literario nunca fue el incentivo de su trabajo, era algo más. Su obra, si es que la hubo, se ha desencuadernado en muchos nombres, se ha desparramado en mucho poeta inventado, en mucha enciclopedia olvidada. Su vida tiene la fetidez de un folletín de aventuras, sin duda lo único salvable. Fue un escritor tapa amarilla, pero con un malditismo fuera de serie y una genialidad extravagante. Quizá a futuro se convierta en una atracción insólita e importante de nuestro circunspecto circo de acróbatas (para conseguir premios), contorsionistas (para colarse en la foto con el poder), equilibristas (para ser ni fu ni fa), hombres bala (dan en el blanco para la zancadilla), magos (desaparecen a los enemigos en las instituciones culturales), malabaristas (con las becas y las prebendas culturales), tragasables (tragando grueso para no opinar), etc., y que algunos con ridiculez pomposa de selfie llaman letras nacionales. Ante semejante panorama se debe colocar a Bolívar Coronado en un altar, como joda, claro, para amargarle el día al dueño del circo.


Tomado de Abismo Letrado




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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.



Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


 Tomado de Letralia