viernes, 31 de marzo de 2017

Acá estoy




Estimados Amigos

Hoy 31 de marzo, último día del mes, compartimos con ustedes este ejercicio literario de nuestra amiga Graciela Bonnet. En este momento estamos trasnochados pero sin tomar café. El café, al igual que el azúcar o el pan de trigo-habrá más de uno que dirá que el el gobierno bajó el pan pero ese alguien es una persona que no contabiliza las horas que gastas en colas para compra el pan-, es un lujo en la Venezuela de hoy.

Deseamos disfruten de la entrada.


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Acá estoy, trasnochada pero sin poder dormir. Como me he tomado dos millones de tazas de café en estos días, creo que la cafeína es acumulativa y por más que me acuesto y apago la luz no logro dormirme. Terminé el libro esta tarde. Un coñazo. Mañana iremos a la imprenta a llevarlo. Como siempre, estoy aterrada. Desde que era una niña esta sensación no me abandona y es en todos los ámbitos. Siempre estoy esperando que se descubra que no soy lo que los demás creen. 

Que si sacaste ese libro en tiempo récord, bah si, pero no creas, no fue tanto. Que si te quedó muy bien este postre. No, no, la receta original tiene más canela. Que qué bien que bajaste dos kilos. Pero todavía me faltan otros. 

Te ves bien. ¿Desde cuando no te revisas los lentes?

Y así infinitamente. De modo que mañana llevaremos este libro, pero seguro cuando lo editen caerán miles de demandas porque el libro es una porquería. Divorcio y pérdida de la custodia de las niñas. Nadie me acepta en su casa porque les doy vergüenza. Estoy rodando tierra y sin casa.

Por fin alguien buena gente me acepta de empleada en una charcutería. Haciendo sandwiches pero duro solo una semana porque no soy lo suficientemente rápida. 

Toda esta lista de temores sé que es compartida por mucha gente, claro, no exactamente así, pero es por el estilo de cosas. Es divertido. Me divierto creando situaciones extremas, todo me da miedo, todo es una preocupación.... ya, ya... acude a mi la voz suave de mi abuelo que está tan remoto en la distancia. Eso sí. Creo que el tiempo se va llevando lejos, muy lejos las cosas que alguna vez estuvieron tan cerca. Mi remoto abuelo era maquinista, que es decir, chofer de locomotora. Un gran oficio. Era un hombre calmado, sabio. No se preocupaba nunca por nada. Usaba un traje y un sombrero gris. Cuando lo conocí ya estaba jubilado. Se sentaba a tocar la guitarra en una salita preciosa que tenía en su casa. La casa de mi abuela, volveré a hablar de eso en otra parte. Mi abuelo se recogía los pantalones al sentarse, para que no se le marcaran las rodillas. Cuando uno se preocupaba por algo decía que había muy poco de qué preocuparse realmente. Una cosa a la vez, como los borrachos. Bueno, esto no lo decía mi abuelo, lo digo yo, pero igual es la verdad.


Graciela Bonnet


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Graciela Bonnet


 Nació en Córdoba, Argentina, en 1958. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1984). Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones por contrato para todas las editoriales venezolanas, entre ellas Monte Avila, Planeta, Biblioteca Ayacucho, ediciones de la Casa de la Poesía, Pomaire, Eclepsidra, Santillana, Editorial Pequeña Venecia, La Liebre Libre. Experiencia de tres años como redactora free lance para una editorial de libros de autoayuda. Escritora fantasma (sin firma) realizó investigaciones para crear libros, novelas, tesis y monografías.Es dibujante amateur. En 1997 el grupo editorial Eclepsidra publicó su poemario "En Caso de que Todo Falle." En 2013 editorial Lector Cómplice editó "Libretas Doradas, Lápices de Carbón" En el año 2000 participó del encuentro de Mujeres Poetas en Cereté, Colombia.






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