domingo, 26 de marzo de 2017

De cómo me enteré de la existencia de un círculo secreto de escritores fantásticos venezolanos y de sus mimetizados lectores.







Estimados Amigos

Hoy es domingo, el día del suplemento infantil en el periódico y por esta razón compartimos este festivo acercamiento al que hace el escritor Guillermo Moreno al ensayo de Richard Montenegro “La Extraordinaria historia de la literatura fantástica en Venezuela” publicado en la revista Tiempos Oscuros Número 8. Revista elaborada por la dupla dorada Ricardo Acevedo Esplugas Carmen Rosa Signes Urrea

Deseamos disfruten de la entrada y que descarguen la Revista Tiempos Oscuros número 8 dedicada a la literatura fantástica venezolana.


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Guillermo Moreno



Nunca fui —y creo que en estos momentos no lo soy y no lo seré— buen jugador de pelotica de gomas, futbol, básquetbol y cualquier otra actividad que uno de joven realizará al aire libre. Dada esa característica, yo tendía a pasar mí tiempo, cuando no era rechazado a la hora de conformar los equipos para jugar pelotica de goma, viendo TV o leyendo. Esta última actividad se me dio siempre muy bien — a pesar de que aprendí a leer cuando la mayoría de las personas normales, grises y comunes aprenden a leer—  pues mi madre es educadora, por lo tanto, nuestra biblioteca era extensa, aunque escasa en lo referente a textos literarios.

Ricardo Acevedo Esplugas Carmen Rosa Signes Urrea. Directores de la la revista Tiempos Oscuros

Me encontré en su momento, siendo un niño que estaba en tercero o cuarto grado de educación básica, leyendo las enciclopedias de de 5to y 6to grado. Gracias a ello me enamore de las ciencias sociales, la historia y la literatura.



En búsqueda del último amor me embarqué a las profundidades de la biblioteca de mis padres, donde encontré un volumen de las Mil y una noches, que solía leer a escondidas, porque tenía imágenes subidas de tono… ¡Oh! ¡Sett Zobeida!, y la Docta Simpatía. Y otras que me espantaban, la imagen del gigante de negro que empalaba y devoraba a los hombres de Simbad, el marino, no era muy agradable a la vista. Otro libro que devoré con ahincó fue la Biblia. El antiguo testamento estaba lleno de imágenes interesantes. El Éxodo, Los Jueces luchando contra los cananitas, moabitas y amorritas. Sansón y Dalila, David y Goliat. El pobre Job, Jeremías, Ezequiel e Isaías… y si hablamos del nuevo testamento el Libro del Apocalipsis con sus imágenes tan perturbadores, inquietantes como atrayentes.  Como sea, más que un texto doctrinario, el Santo Libro fue para mí un catalizador para mi imaginación.



Y así, las cosas fueron sucediendo hasta que llegando a mi adolescencia descubrí cuatro cosas que cambiarían mis percepciones:

 1) La Odisea y la Ilíada. 

2) La existencia de la biblioteca Don Luis y Misia Virginia en Guatire

3) Que con una tarjeta podías sacar libros de la biblioteca por un mes 

4) una amiga me enseñó una novela titulada El Cantico de los Saurios de Jeff Grubb y Kate Novak

Luego me prestaría una titulada El Legado, de R.A Salvatore. Ese número de préstamos aumentaría, hasta que decidió no facilitarme más textos porque yo corría el riesgo de perder varias materias.



Esta última situación me obligó a dos cosas: 1) conseguir mis propios textos y 2) ponerme a escribir. Y sí, claro, aprobar las materias… ¡Que las 3 Marías ( en Venezuela son Físca, Química y Matemática) y Dibujo Técnico fueron mi tormento, curiosamente una María también me atormenta, pero de buena gana!



 La mayoría de mis escritos pertenecían al género que hoy se denomina Fantasía Medieval, y que yo conocía como Fantasía Épica. También escribí algunos de Espada y Brujería, e intente con el terror. Recuerdo un cuento, tétrico, donde un alumno mata a un profesor y luego se suicida; y otro donde trataba de emular a Oscar Wilde.  

Oscar Wilde

En fin, que esto se está haciendo largo, lo cierto es que escribí mucho, y cuando en casa compramos el primer ordenador escribí más. Practique tanto que, me jactó al menos entre mis familiares, de ser el que más rápido mecanografía. Esta nueva fase seria alentada por el descubrimiento del internet. Encontré allí las listas de correo yahooNeraka y Qualinost sería mi casa y una suerte de escuelita—, páginas y foros donde había concursos de escrituras —El Orbe de los Dragones y Los Premios Encrucijada—, otros sitios donde te leían y te comentaban. Otros lectores que discutían las novelas que habían leído. Durante mucho tiempo estuve informado, e hice muy buenos amigos…. Todo suena bien, salvo por una cosa: Todos esos amigos eran de otros Estados. La mayoría españoles, mexicanos y argentino ¿Y los venezolanos? Pues brillaban por su ausencia. Para mí la literatura fantástica y de ciencia ficción nacional no existía. Tenía la impresión, errada sin duda, que toda expresión artística venezolana o era comercial o iba por los derroteros de la crítica social. Hasta ahora, la TV no me había demostrado lo contrario.

Conocería, a escritores venezolanos entrados el siglo XXI —aunque no descartó que conociera a paisanos en los otros foros, pero como uno no anda preguntando nacionalidades, siempre me ha parecido feo— creo que el contacto más memorable  fue con Vladimir Vásquez y su blog.

Vladimir Vásquez

Si han llegado hasta aquí, se preguntaran sobre ¿El por qué de tan pretencioso preámbulo? La respuesta es sencilla, pues todas estas suposiciones que estoy planteando aquí se vinieron abajo, de forma paulatina. Resulta ser que sí hay un círculo movido de escritores y lectores de fantasía venezolanos. Gente que ha aportado mucho al género aquí y fuera de nuestra tierra, que son poco conocidos por eso de que “uno no es profeta en su tierra”. Y, porque sin duda, soy una suerte de ermitaño… pero lo que tambaleó con mayor fuerza mis percepciones y prejuicios fue el ensayo titulado “La Extraordinaria historia de la literatura fantástica en Venezuela” del autor  Richard Montenegro. Este texto fue publicado en la revista Tiempos Oscuros Nº 8 dedicado al panorama literario venezolano, al menos este número.



En este ensayo, el Señor Montenegro se embarca en una tarea interesante: hacer un recorrido cronológico de la evolución de la literatura fantástica, de ciencia ficción y ciencia fantástica en Venezuela. Para esta tarea titánica partirá desde varias categoría, entre ellas: el tiempo, donde tratara de determinar ¿Cuál fue la obra más vieja de ciencia ficción o fantasía escrita por un venezolano? Pero también ¿Cuál es la más vieja ambientada en Venezuela? La otra variable será el escenario ¿Qué obras, sin importar el autor, está ambientada en Venezuela? Y el autor ¿Cuáles obras, sin importar donde y cuando estén ambientadas, fueron escritas por venezolanos? Déjenme decirle, que el ensayo barrió el piso con mis preconcepciones.



Resulta que Venezuela tiene una tradición de literatura fantástica y de ciencia ficción muy vieja y rica. Que muchos autores han aprovechado, y aprovechan, a Venezuela como escenario; en este punto se puede observar una transición un poco desagradable, pues pasamos de ser un mundo desconocido —gracias a las selvas densas que tenemos— a un sitio donde cualquier pillo, o inculpado, puede escapar para esconderse. El autor señala series de anime como Black Lagoon, y a mí me viene a la mente la segunda temporada de True Detective.  


También me percaté que existe una generación que en su momento se esforzó por mantener viva la antorcha y el amor por la ciencia ficción, y que esta gente venía del mejor sitio del universo: La Academia (Estoy haciendo alusión tanto a la USB como a la UCV, esta ultima mi Alma Mater) en fin, que esa idea que quien les escribe tenia, donde esto era un erial literario era puro error.



Gracias al trabajo del señor Richard, y a esta revista, he descubierto una historia interesante, y un legado —muy faramallero yo— que perfectamente puedo reclamar y del cual puedo sentirme participe.




A su vez, debo decir que este es un texto interesante que vale la pena leer. Es ameno, educativo y envolvente. Aclaró muchas de mis inquietudes, a la par que generó otras tales como  ¿Qué le espera a la literatura fantástica y de ciencia ficción en Venezuela? ¿Cómo ha afectado el contexto histórico y político a la literatura de fantasía y ciencia ficción? Al margen de eso ¿Cuáles subcorrientes de la fantasía y ciencia ficción son más atractivas para el escritor y lector venezolano? ¿Tenemos futuro aquellos que nos gustan la Espada y Brujería, y la fantasía medieval? ¿Cómo será un elfo, enano, mediano y orco caraqueño? Uyyy ya se me fundió el coco.



Por último, no me queda más que recomendar este ensayo, si quieres conocer el “Estado del Arte” en Venezuela, al margen de tu nacionalidad y origen,  la rica historia — ¡Vaya que es rica!— de la literatura no convencional en este país de las maravillas; el ensayo de Richard Montenegro no tiene perdida. Es, como diría un profesor que tuve en pregrado: ¡puro lomito, y sin el grasero!

¿Todo fue bueno? Lo único malo que le encontré al ensayo fue la maquetación. Vamos, leer un texto en doble columna resultó molesto y muy lento. Especialmente para quien, como yo, lo hizo en un dispositivo electrónico. De paso, este texto es ambrosia literaria que me ha llenado de esperanza, ojala nuestra literatura en este género siga creciendo… y quiera la Diosa Fortuna —Señora de nosotros los politólogos— que algún día el panorama editorial cambie, y se pueda ver en cualquier tienda textos de diversos géneros escritos por venezolanos, pero en especial fantasía y ciencia ficción— Sin importar las pretensiones o si es puro y sucio escapismo— y menos autoayuda, menos bestseller de autores extranjeros y otros textos de señoras que sin bien estar de muy buen ver, son colirio para los ojos, me parece una pérdida de papel —y es una opinión personal de la cual este blog no se hace responsable— los textos “escritos por ellas”.


En conclusión: La Extraordinaria historia de la literatura fantástica en Venezuela, es una lectura obligatoria, que no tiene desperdicio y que vale la pena degustar. 




Guillermo J. Moreno R.

Especialista en Derecho y Política Internacional de la UCV.  Amante de la literatura, especialmente la fantástica. Aficionado a maltratar teclados y disparar relatos. Bloguero a medio tiempo y reseñador pretencioso de oficio. Autor del blog Antesala al Portal Oscuro. He trabajado con páginas de fanfiction como Action Tales y Blogs como La Cueva del Lobo,  y LosForjadores, también participe  en las Antología Action Tales, Western Tales  de la Editorial española Dlorean.   Participó en el primer concurso  Venezolano de Literatura Fantástica y Ciencia Ficción: Solsticios del 2014, en la categoría Fantasía, donde obtuvo mención honorifica con el relato La Soldada. 


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


1 comentario:

  1. Hace unos diez años, Jorge de Abreu y yo publicamos dos extensos artículos en la revista Nautilus. Se trataba, respectivamente de "La ciencia ficción en Venezuela" y de "La literatura fantástica en Venezuela". En ellos estudiábamos la evolución de ambos géneros desde el siglo XIX hasta 2007. Carlos Abraham.

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