lunes, 15 de mayo de 2017

GUILLERMO CABRERA INFANTE: En Cuba me consideran un enemigo, y tienen razón





Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes esta entrevista que tomamos de la edición aniversaria número 69 del diario venezolano El Nacional. Seguramente es una versión editada de la edición impresa  Tomamos el texto de versión digital del periódico. Esperamos compartir el resto de las entrevistas de esta edición aniversaria en futuras entradas. 

Deseamos disfruten la entrada.



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17 DE ENERO DE 1998 

GUILLERMO CABRERA INFANTE 

Por Rubén Wisotzki

Siempre vivió rodeado de agua, siempre amó rodeado de agua, siempre escribió rodeado de agua. Su vida podría haberse visto reducida al brinco entre una isla y otra. Pero, afortunadamente, sus trabajos literarios se han convertido en verdaderos puentes que lo unen, indefectiblemente, a la tierra más firme del mejor quehacer literario de la lengua española contemporánea. El cubanísimo escritor Guillermo Cabrera Infante, nacido en Gibara en 1929, Premio Cervantes 1997, exiliado en Londres, Inglaterra, desde hace más de 30 años, permitió que otro puente “civilizatorio” (en contadas ocasiones) como el teléfono lo acerque a esta orilla tan gratificada por el galardón como por su más reciente libro Cine o sardina, el cual empezó a agotar ediciones en España.



―¿Esperaba este premio?

―Yo no espero premios o reconocimientos. Este, particularmente, me sorprende mucho. En otras ocasiones mi nombre sonó con fuerza y al final no pasó nada. Por lo tanto, en esta oportunidad me quedé muy tranquilito en la casa. Claro que este es el premio más importante de la lengua, el equivalente del Premio Nobel en español. La tranquilidad ya pasó.

Miriam Gómez y Guillermo Cabrera Infante en Londres.


―Para algunos este premio es el reconocimiento a su primera etapa como escritor, una etapa marcada por grandes títulos como Tres tristes tigres o La Habana para un infante difunto.

―Se supone que es por toda la obra, no por un libro determinado.



―¿Usted lo siente así también?

―Yo lo recibo como me lo dan. Así son las bases del premio y, además, no creo que haya otra manera de ver lo que he escrito si no es en conjunto.



―Sucede que Delito por bailar Chachachá, que es una suerte de recreación de textos escritos, o Cine o sardina, que es una recopilación de artículos suyos en torno a lo cinematográfico, no representan lo más encumbrado de su obra. ¿O nos equivocamos?

―Lo que se ha considerado para el premio es toda mi obra, desde Así en la paz como en la guerra hasta Cine o sardina.



―¿Las letras del exilio, sus letras, han ayudado en algo para que se den cambios fundamentales en Cuba?

―No puedo hacer otra cosa que responder cuando me preguntan y criticar cada vez que tengo una oportunidad. Pero mis libros no circulan en Cuba, los cubanos no pueden leer lo que escribo. Intente pasar por la aduana uno de mis libros más inocentes, Tres tristes tigres, por ejemplo, un libro que no tiene nada que ver con la política, y se lo decomisarán inmediatamente.

Miriam Gómez, esposa de Guillermo Cabrera, en la Estación de Trenes de La Habana, 1959. (Fuente)


―Pero por lo menos ese acto simbólico significa algo, ¿no?

―Significa que no quieren saber absolutamente nada de mí, significa que me consideran un enemigo acérrimo. Y están en lo cierto.



―¿Se divierte escribiendo?

―Lamento mucho no poder evitarlo: soy un niño.

Cuando niño su madre le preguntaba, “con una frase festiva” si prefería ir al cine o comer: ¿Cine o sardina?



―En el libro dice que nunca escogió la sardina. Pero, ¿se pregunta todavía si cine o sardina?

―Sí, a veces, y todavía hasta el día de hoy, prefiero ver una película que comer.



Fuente:



http://especiales.el-nacional.com/69aniversario/90s/p_en-cuba-me-consideran-un-enemigo-y-tienen-razon.html


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