martes, 20 de junio de 2017

“El arte dramático muestra desnudo al ser humano”.

Entrevista a la actriz Juana Sujo




Estimados Liponautas

Hoy es miércoles de estreno pero compartiremoscon ustedes un reestreno. Como sabran ya desde hacce tiempo una de las finalidades de este blog es la de difundir los más variados aspectos de la historia venezolana. Una labor que venimos haciendo de forma constante y silenciosa desde hace tiempo sin esperar retribución alguna y generalmente logrando una cobertura muy pequeña. Pero a pesar de esto seguimos contribuyendo con nuestro grano de arena.

La entrevista que hoy pueden leer  fue colgada en su sitio web por el diario El Nacional por poco tiempo porque finalmente este material fuedesterrado del ciberespacio. Hoy rescatamos las palabras de esta actriz argentina que echó raíces en Venezuela y cuyos aportes aún en este siglo ventiuno siguen dando frutos.

Deseamos disfruten de la entrada.


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JUANA SUJO | 16 DE FEBRERO DE 1950 

“El arte dramático muestra desnudo al ser humano” 




Juana Sujo nació en Argentina de padres rusos. Pero se educó en Brasil. Posee un tipo extraño en el que predominan los rasgos eslavos. Cuando habla de su arte se siente exaltada. Toda ella se conmueve, de vuelca en la pasión del teatro.

“Estuve en Berlín por primera vez cuando contaba 9 años. Después regresé a los 18. Iba a seguir y perfeccionar mis estudios pianísticos. Durante dos años cumplí con el propósito inicial, pero el arte dramático me reclamaba a mi misma, imperativamente. Y un buen día me preparé para un examen previo a fin de ingresar en alguna escuela teatral…

–¿Con quién cursaba estudios de piano?, y dispense la interrupción.

–Con Bruno Eisner.

–¿Y nunca sintió usted la vocación de concertista?

–No tanto como la de actriz. Además mis hermanas se estaban realizando en ese terreno. Yo quería coger mi propio camino. El sentido profundo de mi inclinación se trocó en convicción absoluta precisamente durante los dos años en que estuve estudiando el piano en Berlín.


–Se decidió entonces por el teatro.

–Exactamente. Entré a estudiar en la Escuela de Arte Dramático de Ilka Grüning, que eclipsaba entonces la del propio Max Reinhardt y las academias oficiales. (…) ¡Cuán diferente la enseñanza que se imparte en los estudios privados, como aquel de Ilka Grüning! Fueron días de maravilla que todavía recuerdo con emoción, uno sentía cómo el maestro iba moldeando al alumno hasta despojarlo de sus temores, de sus vergüenzas, de sus inhibiciones. En cambio he conocido muchos casos de estudiantes de academias oficiales que salían de ellas tan duros, tan incapaces, como cuando ingresaban un tiempo antes.

–Y ha obtenido honrosos premios, como lo sabe, por estas tierras donde el público cineasta admira sus interpretaciones.

–Gracias por el elogio. Pero le diré que no todos los papeles son igualmente interesantes.

–Pero usted los desempeña todos muy bien y allí están sus laureles: en 1948 Premio de la Mejor actriz dramática de Reparto con la adaptación al cine de la obra de Kalser Un Día de Octubre bajo el título de Como tú lo soñaste, inclusión en la terna para el Premio de la Academia Cinematográfica de su tremendo personaje de La Trampa…

–Ya veo que está usted muy enterado (…)

Juana Sujo en una de sus actuaciones

–Y en teatro, Premio Municipal a la Mejor Actriz Cómica en 1943 con La voz de la Tórtola.

–Sería usted un magnifico agente de publicidad.

–No lo diga porque acepto de antemano. Aunque la verdad, Juana, creo que mi destino no me llevará nunca a recorrer esos caminos por usted tan hollados del arte dramático. Ni siquiera en calidad de agente de publicidad. Me limito a ser un humilde escritor sin público.

–El público del escritor es otro al del público del autor de teatro o del actor.

–Sí; es un público que tiene sobre el de ustedes la gran ventaja que no hace nunca intervenciones digamos, directas. Se limita a no comprar los libros. Es un público negativo. El suyo, Juana, es activo. Y si bien en el momento de los aplausos eso constituye una ventaja, en otros momentos, quizás…

Juana Sujo ha acogido la insinuación con una ancha risa expresiva, franca.


–Pero eso si es lo admirable, precisamente, la lucha con el público, la lucha viva.

–Además, Juana, hay el asunto de las máscaras… yo me pierdo… el teatro tan vestido… tan…

–Oiga, usted está equivocado. El arte dramático es el que muestra más al desnudo el ser humano. Se está mucho más al desnudo siendo intérprete dramático que sublimando a través del ritmo, del ballet, de la pintura, del acorde en música. El actor se vale de lo más directo, que es el idioma, la palabra hablada, la cual de todo es lo que resulta más inteligible. No es lo mismo decir, por ejemplo: “Te amo”, en verbo que escribirlo musicalmente. El actor quedó entregado a las posibilidades más escuetas de una acción exclusivamente directa. Está desnudo en palabra, en piel de palabra limpia.

–Tiene razón, para el actor, actuar, interpretar, crear la vida, son una prueba y una acción grandiosa, pero que tienen también sus inconvenientes.

Juana Sujo se ha transformado. La risa cordial, la afabilidad, el discurrir al filo de la charla, en abandono manso, se ha trocado en tensa expectativa, en atención, en urgencia de palabras. Hemos logrado provocar en ella el destello vehemente con que se anuncia una personalidad viva, profunda, consciente de su propio destino.

“Usted no se imagina –no se puede imaginar– lo que significa interpretar la vida, poder ser otros. No se imagina hasta qué punto la vida de los personajes interpretados interfiere, influye en la propia vida del actor. El personaje va tomando posesión de uno, se existe en él, en su clima, en su atmósfera, en sus reacciones. (…)

Carlos Márques y Juana Sujo

–Desearía hacerle una pregunta indiscreta, pero que siempre me ha preocupado: ¿en qué medida los personajes interpretados, el estado constante de no ser uno para ser otros destruye la personalidad propia, el yo, profundo, ya no como actor, sino como ente humano?

–Quiere usted preguntarme hasta qué punto somos víctimas de nuestros personajes. Bien. Ellos suelen victimarnos y al mismo tiempo multiplicar nuestra vida.

–Sus actores predilectos, Juana, me los quisiera decir? Es una pregunta clásica en un tipo de entrevista como esta.



Tomado de El Nacional


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