jueves, 31 de mayo de 2018

El violín de Tacho. Fragmento de la novela Al sur del Equanil, de Renato Rodríguez




Al sur del Equanil, de Renato Rodríguez

Fragmento de novelas

VI

El violín de Tacho

Yo nunca supe el verdadero nombre de Tacho. Una vez le pregunté, me contestó con un raro gruñido; no volví a preguntarle más, podría haberse ofendido por mi curiosidad. Tacho era un hombre muy delicado. Una vez su hermano Nicomedes le increpó por el estado de semiebriedad en que se mantenía constantemente y él se sintió tan humillado que juró no volver a pedirle dinero a Nicomedes, ni siquiera en calidad de préstamo. Además, era más fascinante que fuera sólo Tacho y más de acuerdo con las costumbres de allá. Mi nombre nadie lo sabía, yo era sólo el hijo de Rafael y Chabolito era el hijo de Chabolo, a pesar de llamarse Ramón y de que Chabolo se llamaba Salvador y Tacho era Tacho y antes de ser Tacho tal vez fuera el hijo de… yo ni siquiera sé cómo se llamaba su papá.

Tacho era músico, tocaba el violín con extraordinaria habilidad y Nino decía que incluso sabía leer música. Yo no sé si era un virtuoso, un gran músico, pero habilidad, eso sí que no se le podía negar, hasta un sordo se la habría atribuido; había que verlo ¡Cómo se movía! ¡Qué de raras contorsiones realizaba! Y todo, sentado en su silla de cuero de chivo sobre el tablado de los músicos que alegraban las fiestas. Cuando Tacho tocaba todo mi ser se concentraba en los ojos, ni le oía. Me parece estarlo viendo, en su silla, con sus ojos vidriosos medio muertos, sus dientes negros tal vez a causa de los pestilentes tabacos baratos que fumaba y su enorme nariz. Siempre con la misma actitud y su mismo aspecto; año tras año.



Tacho tenía un violín que sobre mí ejercía una extraordinaria fascinación. Algo tenía aquel violín, sin embargo era, al parecer, igual a todos los violines que yo había visto ¡Cómo me habría gustado tocarlo! Pero yo, decididamente, no tenía habilidades para tocar el violín. ¡Cuántas veces ensayé con el violín de mi padre sin ningún resultado! Me convencí haciéndolo de que tocar el violín era muy difícil. Mi padre, según decían, tocaba muy bien y yo reconocía esa cualidad, pero algo le faltaba, porque a pesar de todo ni él ni su violín ejercieron nunca sobre mí, la fascinación del violín de Tacho.

¡Cómo me gustaría ser como Tacho —me decía— poder tocar el violín así y poseer desde luego su violín! pero no su tristeza. Héctor y José me lo envidiarían y también Miguelito, el hijo de doña Josefa.

Mi padre era muy aficionado a la música; frecuentemente Tacho y otros músicos de allá, venían a mi casa a tocar con él. Tacho no hablaba, se limitaba a comentarios musicales y bebía su copa silenciosamente. Una vez oí que mi padre le reconvenía en tono muy amistoso. “Has perdido mucho por tu afición a la bebida —le decía— Nicomedes y Juancho se sienten muy apenados por ti.” Tacho guardaba silencio, parecía sentirse también apenado, como si le pesara haber desmerecido a los ojos de sus hermanos. En los días siguientes no dejó de embriagarse con la misma frecuencia de siempre.

Me molestó descubrir que Francisco, el sobrino de Tacho, guardaba por él una profunda admiración. Yo empezaba a considerar a Tacho así como una cosa mía y muy a menudo me veía con su violín entre las manos. Cuando Francisco me reveló el secreto de su violín, encontré justificada su admiración.



—Si mi tío Tacho —me dijo orgullosamente— hubiera seguido fabricando muebles, a lo mejor tendría hasta dinero.

—¿Cómo? —pregunté— Tacho ¿Es carpintero?

—Sí —me dijo Francisco sorprendido de que yo no supiera eso— y muy bueno; los muebles que tiene mi abuela son muy bonitos y fue él quien se los hizo.

—Pero yo siempre le he visto con su violín —repliqué.

—¡Ah —exclamó Francisco— y el violín también lo hizo él!

No pude hacer ningún comentario. Mi asombro llegó a sus límites y mi admiración por Tacho creció infinitamente. ¡Oh! —pensaba—. Nunca podré tener un violín como el de Tacho, yo creía que todos los violines son hechos en Europa y resulta que aquí también se pueden hacer. El de mi papá tiene un letrero por dentro, un poco borroso, que dice Cremonensis faciebat anno 1… en letras como las del libro que siempre carga el padre Jacinto; él es alemán, a lo mejor el violín de mi papá también lo es, pero a mí, así y todo, me gusta más el de Tacho. Quizá cuando Tacho se muera me lo deje, pero ¿Y si se lo deja a Francisco?

Me mandaron al colegio, creo que allí aprendí muchas cosas, no estoy muy seguro. Nunca pude olvidarme de Tacho. Algunos de mis compañeros aprendían a tocar el violín, yo no aprendí. Yo les oía desde el salón de estudio en sus fastidiosos ejercicios. Nunca —me decía— podrán hacerlo como Tacho y, mucho menos, tener un violín como el suyo.

¿Qué será de Tacho? —pensaba alguna vez— ¿Beberá siempre tanto y andará por las calles tambaleante como los marineros en la cubierta de los barcos cuando la mar está picada? Seguro que siempre tiene la misma habilidad para tocar el violín, y lleva sus ropas arrugadas. ¿Cómo será la mujer de Tacho? Me sorprendía pensar en la mujer de Tacho, nunca le había conocido mujer. Era seguro que no la tenía, si no ¿Por qué andaba siempre tan desarrapado? ¿Qué clase de mujer sería esa que no le planchaba los pantalones ni le cepillaba la chaqueta ni el sombrero?

Un joven Renato Rodríguez.


Pasé varios años en el colegio y cuando terminé la secundaria volví allá. Mi padre siempre me había estado regañando por mi poco empeño en estudiar, pero no manifestó ninguna especial alegría cuando regresé con mi diploma en la mano. Mi madre estaba muy orgullosa de mí y algunas señoras me ponían como ejemplo para sus hijos. A mi padre como que le fastidiaba un poco la cosa. Él era músico, estaba acostumbrado a que se le acogiera. La vida, frecuentemente, es tan aburrida en esos lugarejos que los que tienen el don de alegrarla con música, chistes, coplas, son muy estimados; siempre alguien les está diciendo: Te invito a…

Yo pensaba que con mi diploma en la mano, a pesar de no saber sonar nada, ni componer coplas, podría también incorporarme a la cofradía de notabilidades locales. No fue así; tal vez por el poco tiempo que permanecí allá. Tuve que marcharme después de las festividades locales a seguir estudiando en la universidad.

Ese año fui por primera vez en mi vida a las fiestas, antes no me dejaban ir, coincidían con la época de luto anual por la muerte de mi tío, veinte años atrás, justo el día de la feria. La gente no lo habría visto con buenos ojos. ¡Qué descaro —habrían dicho— el hijo de Rafael en la fiesta! ¡En el aniversario de su tío! Para mí aquello era un poco oscuro, privarme de la fiesta por alguien a quien ni siquiera había conocido.

La fiesta se celebraba en un pequeño villorrio vecino, pero como el santo patrono de la misma gozaba de la devoción de los habitantes de una extensa zona, la considerábamos como cosa propia. Era de ver aquel gentío llegando por los medios más dispares de transporte, en auto, en barco, en caballos, a pie. Y eran de verse todos los preparativos que desde muchos días antes empezaban a hacerse y la increíble actividad que empezaban a desplegar esas gentes, de ordinario tan reposadas y calmosas. Era la ocasión que esperaban todos para estrenar trajes, zapatos, sombreros; para remozar la apariencia de sus casas con una buena mano de pintura. Eran los tiempos de la abundancia, los sastres, los zapateros, los pintores, no daban abasto; un ejército de músicos hacía su aparición. A veces los talleres habituales no eran suficientes y surgían algunos improvisados que desaparecían una vez pasada la gran fecha. Se hacían suficientes utilidades como para equilibrar en los presupuestos los escuálidos ingresos del resto del año. Entre todo ese gentío iba también Tacho, violín en mano. El día anterior era horrible. Todo el mundo iba a cortarse el pelo y los barberos quedaban extenuados, no sólo los habituales del pueblo, sino también los que llegaban para la ocasión, muchos de los cuales no habían encontrado local para instalarse y ejercían su oficio a la sombra de los frondosos árboles de la plaza.

En el villorrio surgían como por ensalmo lugares de diversión, bailes populares, juegos de azar, bazares provistos de toda clase de chucherías, puestos de refrescos, restaurantes. En un sitio despejado se instalaba el carrousel, con tigres, perros, leones, jirafas, caballos, lujosamente enjaezados, que daba vueltas y vueltas gracias a un complicado mecanismo que multiplicaba la fuerza de dos peones. También, en un lugar discreto, surgía el llamado “Baile de las putas”.

Y allí, en el mejor de los bailes por supuesto, estaba Tacho, en una silla de cuero, sobre el tablado de los músicos, quien con su gran nariz, sus dientes negros, sus ojos tristes medio muertos ya y su aspecto general como de quien ha dormido vestido, hacía sonar con la misma habilidad de siempre su raro violín.

Días después, antes de irme a la universidad, marchaba por la calle con ganas de ir a ver a Tacho y vi a Francisco, que muy agitado venía hacia mí a toda carrera.

—Francisco —le grito— ¿Qué te pasa?

—Tacho, mi tío Tacho —me dijo Francisco sin detenerse— voy a avisarle a mi abuela.

Yo corrí rápidamente hacia el cuarto de tacho, situado en la planta baja de la casa de Evaristo Pérez. A lo mejor ha bebido más de la cuenta y se ha golpeado —pensaba— ¿Quién le manda a beber tanto? Y me acordaba del día de la fiesta, en que yo me había emborrachado y de lo mal que me había sentido y de cómo me habían reñido en casa. Pero él —me decía— ni mujer tiene ¿Quién le va a reñir?

Llegué a la casa, había varias personas allí congregadas, me abrí paso bruscamente y entré. De un golpe de vista lo contemplé todo. Por lo menos veinte botellas vacías en el suelo, algunas rotas, el ropero y un pequeño estante con libros en total desorden. De una de las vigas del techo pendía una cuerda y en el extremo se balanceaba Tacho con los ojos abiertos, sin expresión ninguna, y una mueca que a mí me pareció una burla a ciertas ambiciones de mi infancia cuando posé los ojos, primero en la caja del violín, en el suelo vacía, y luego en la cama, donde estaba el violín de Tacho completamente destrozado.

Al sur del equanil (Monte Ávila)

Renato Rodríguez. Foto tomada de aquí

Tomado de Ficción Breve


miércoles, 30 de mayo de 2018

Hoy me levante en la madrugada para llorar, mientras los dueños del poder celebran: Adios Evio Di Marzo





Hoy me levante en la madrugada para comenzar a llorar. Mientras los dueños del poder celebran.



Por: Yuri Valecillo | Martes, 29/05/2018

La visita de mi hermano de muchos años, un fotógrafo de esos geniales que da nuestra tierra, me llenó de nuevas noticias, de cosas bonitas y otras no tanto, además tuvo la gentileza grande de enviarle unos medicamentos que mi madre necesita y otros para otro familiar. Cada ocasión que mando medicamentos me doy cuenta de que los comentarios de algunos personeros del gobierno de que se "tienen garantizados los medicamentos" son mentira, así como los bonos del hambre, la lucha contra la corrupción y la posibilidad de disentir.



Pero un pana que se regresa a Venezuela y otro que se queda para siempre sembrado en su tierra, el caso del asesinato de Evio Di Marzo me cayó como plomo fundido; lo leí en una nota de Luisana Colomine donde informaba de lo ocurrido. La última ocasión que hable con el Cantante, compositor, hombre recto y noble y además musulmán o que se había puesto a la sombra de las enseñanzas del profeta Mahoma y que junto a su fe platicaba de la vida y de los sueños que se tenían, siempre apreciado por los amigos y critico tremendo de lo que consideraba negativo o malo para la suerte del país. A Evio lo habían despojado de manera perversa de una pizzería que tenía en Caracas, comí varias veces en la misma. Evio un hombre amable y frontal a la hora de discutir y dulce y solidario al final de la conversa que segundos antes había ocurrido.



El hecho es que Evio parece ser para el gobierno, sí el gobierno de Nicolás Maduro y de Erika Farías en Caracas una cifra más en las estadísticas. Caracas la herencia de Jorge Rodríguez para Erika Farías sigue, es tan mortal con sus hijos, no les bastó a los del gobierno de "izquierdas" desterrar a Evio de actos, de eventos. Evio fue señalado por el dedo flamígero del sectarismo, sacado del camino por tener palabras libres como pájaros, por su talante y su genio y por su honestidad. Evio uno de los grandes músicos del país, de esos iconos de los 80s es despojado de su vida y la patria despojada de Evio. Ya nos habían despojado de su presencia en los medios, ya no aparecía, ya no estaba para escucharlo. Ya casi habían puesto recompensa contra quien lo aplaudiera.

 

Evio era de hecho censurado en los medios del Estado, por ahí lo veíamos caminado y conversando hace más de diez años participamos en un foro en el 23 de enero, los chicos del MINCI colocaron un aviso en un diario " HAY FORO EN EL 23" lo cierto es que Evio y yo celebramos la ocurrencia, en el 23 nos recibieron tan bien, que salimos a comer algo no recuerdo qué, pero hablamos largo y me indico antes de retirarnos "ponte el casco, ya me caí una ocasión y lo primero que pega contra el piso es la cabeza" .


Evio cumplió su palabra y se quedó en Venezuela como decía una de sus populares canciones:


 La Caracas bonita va desapareciendo de la mano de sus gobernantes, estos que dirigen el timón de un barco llamado Venezuela y lo van llevando a los arrecifes. Los ofrecimientos de Erika Farías quedaron en el depósito de las promesas incumplidas de nuestros gobiernos.

Si Erika, tú al igual que Jorge Rodríguez y Bernal cuánto daño le hicieron y le hacen a esa ciudad. Los depositarios de la poesía, de la música, de la palabra van quedando sembrados en las calles, ni una palabra de aliento, ni un comentario para salvar la herencia de nuestros padres, ni un lamento por una ciudad desesperada por sobrevivir a pesar de ustedes.






Te nos adelantaste Evio, solo eso te nos adelantaste y la lluvia cae, la ciudad llora y los gobernantes de Caracas ni enterados de que se fue un trovador inmenso más grande en la historia de la palabra y el canto que todos los discursos de quienes nos gobiernan.


Escrito sin editar

Notas a pie de página: Pasan los días, los meses y los años y la flema del gobierno chorrea y salpica. Alcedo Mora sigue desaparecido y la pregunta salta ¿cuántos cómplices en las altas esferas de los patrones del poder? Y es que la fórmula del silencio ha servido, y como diría Evio "NO HAY POSIBILIDAD DE CRITICA" 




Tomado de Aporrea





martes, 29 de mayo de 2018

Tom Gauld o cómo reírse a lo british del mundillo literario




Tom Gauld o cómo reírse del mundillo literario

El historietista británico publica En la cocina con Kafka, su segunda recopilación de tiras cómicas sobre literatura para The Guardian




FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO | 11/05/2018 





Viñeta de En la cocina con Kafka, de Tom Gauld (Salamandra Graphic, 2018)

En la escuela de arte, Tom Gauld (Aberdeenshire, Escocia, 1976) intentó dar con un estilo virtuoso, apasionado, oscuro, “pero era siempre terrible, a nadie le gustaba”, recuerda el dibujante. “Noté que lo que más disfrutaban mis amigos y mis tutores eran los dibujos tontos que hacía para divertirme en el pub o los de mi cuaderno de bocetos, antes de convertirlos en pinturas espantosas”. Así fue como Gauld, dejando de buscar un estilo propio, se topó con él: esas formas simples y cabezas redondas a menudo sin facciones, tan reconocibles, con las que desde hace 13 años se ríe (con cariño) de los clichés del mundo literario en las tiras cómicas que publica semanalmente en The Guardian, además de colaborar en otros medios de prestigio como The New York Times, The New Yorker, New Scientist o Granta.



El escritor consagrado, el escritor novato, el crítico estirado, el librero con ínfulas, el bibliófilo compulsivo, los grandes tópicos literarios, los clásicos obligatorios, las adaptaciones de cine que tergiversan el libro original, las injerencias de las nuevas tecnologías y el marketing... Estos son los mimbres con los que Gauld, considerado “el dibujante de los amantes de los libros” construye sus tiras, siempre con una vuelta de tuerca descacharrante: Kafka haciendo un pastel de limón mientras lanza comentarios desmoralizantes sobre el sentido de la vida, un Dickens traído al presente al que su agente intenta convencer para que se haga influencer, ideas de Samuel Beckett para nuevas telecomedias o las distopías de J. G. Ballard en versión infantil protagonizadas por un osito de peluche.



Gauld, de visita en Madrid y Barcelona por su participación en el festival Primera Persona, ha recopilado hasta la fecha sus tiras cómicas para The Guardian en dos libros: Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora (2015) y En la cocina con Kafka (2018), ambos publicados en inglés por el sello canadiense Drawn and Quarterly y en España por Salamandra Graphic. La segunda de estas compilaciones ha sido nominada en la categoría de cómic de humor para la próxima edición de los premios Eisner, los Óscar del noveno arte.

Tom Gauld

“Creo que el trabajo que hago para The Guardian proyecta la idea de que soy una especie de bibliotecario increíble o un cerebro metido en un tarro que no hace otra cosa que leer, pero en realidad se trata simplemente del trabajo que tengo encomendado: escribir y dibujar cada semana una tira sobre literatura”, explica Gauld quitándose mérito. “De alguna manera mi amor por la literatura y por hacer historietas sobre literatura han crecido juntos. Siempre me gustó leer, pero no al nivel que la gente imagina. Desde niño me han gustado más los cómics que las novelas”.

Max

Humor gráfico literario: Gorey, Max, Gauld

No es habitual, como reconoce Gauld, que un autor de tiras cómicas se especialice en chistes sobre literatura. El autor británico se siente parte de un “linaje” en el que destaca como influencias al español Max, primer ganador del Premio Nacional del Cómic instaurado en 2007 y “autor de historietas maravillosas sobre literatura”, y al estadounidense Edward Gorey, conocido por sus ilustraciones de aire victoriano, “que era un gran lector y cuyas obras estaban muy inspiradas también por la literatura”.

Edward Gorey

Pregunta.- Dice no ser tan experto en literatura como creemos sus lectores, pero lo cierto es que parece conocerse al dedillo los entresijos del mundillo editorial, las frustraciones de los escritores, las estrategias narrativas…

Respuesta.- Bueno, muchas de las ansiedades y problemas que tienen que afrontar los escritores son bastante universales para todos los artistas; muy a menudo extraigo las ideas de cosas que me ocurren a mí como autor de cómics e ilustrador. Aparte de eso, claro, leo el periódico y libros que me dan ideas que muchas veces acaban en mis viñetas.



10 % de postureo, 90 % de gente razonable

P.- ¿Hay mucho postureo en el mundillo cultural, como vemos en sus viñetas?

R.- No creo que esté lleno de gente pretenciosa, pero es más divertido reírse de ellos que del 90 % restante de personas atentas, razonables e interesantes. De todas formas mi humor está hecho con amor, muchos autores de tiras políticas parten de la rabia y de lo horribles que son los políticos. Lo mío no puedo calificarlo siquiera de sátira, una palabra que asocio a la indignación. Se trata de hacer gracias sobre cosas que me gustan, que entiendo y con las que soy feliz bromeando.



Además de los dos libros recopilatorios mencionados y sus primeros cómics autoeditados con su sello Cabanon Press, Gauld ha publicado dos novelas gráficas: Goliat (2012), que cuenta la famosa historia bíblica desde el punto de vista del gigante; y Un policía en la luna (2016), que también obtuvo una nominación a los Eisner. En ambas vemos una faceta distinta de Gauld, con un tono más intimista y personajes taciturnos.




P.- ¿Cómo empezó su carrera como dibujante?

R.- Empecé a dibujar cómics cuando estaba estudiando, primero en Edimburgo, y luego en el Royal College of Art de Londres, pero especialmente en esta última ciudad. Cuando llegué quería ser ilustrador de los textos de otros, pero luego me di cuenta de que me gustaba más hacerlo todo yo mismo: dar con la idea, escribir la historia y dibujarla, e incluso autopublicar mis cómics. Y así empecé, dibujando mis historias, fotocopiándolas y vendiéndolas en pequeñas tiendas de cómics.



P.- ¿Y cómo llegó a trabajar para The Guardian y otros medios como The New York Times, New Yorker o Granta?

R.- En 2001 me gradué y fui por revistas y periódicos contactando con sus directores de arte para ofrecerme como ilustrador. Conseguí el número de Roger Browning, que era el director de arte de The Guardian en ese momento, y tras ver mi portfolio me dijo que le había gustado y que en un futuro esperaba poder encargarme algo. Unos seis meses después, Posy Simmonds, la gran estrella de los humoristas gráficos británicos, la auténtica “dibujante de los amantes de los libros”, quiso tomarse ocho semanas de vacaciones y me llamaron para sustituirla. Yo estaba aterrorizado, pero a todo el mundo pareció gustarle mi trabajo y siguieron contando conmigo a menudo hasta que hace 13 años empecé a publicar de manera regular estas historietas semanales.



P.- ¿Cómo funcionan estos encargos? ¿Le dan el tema o lo elige libremente?

R.- Ellos me dan el tema cada semana y creo que es una de las razones por las que he podido hacerlo durante 13 años. Si además de pensar la tira y dibujarla tuviera que buscar el tema sería una gran tarea. Ellos me dicen, por ejemplo, que haga una tira sobre Jane Austen, pero me dejan interpretar el tema muy libremente y a veces incluso de manera tangencial.



Humor ‘british'

P.- Estados Unidos y Francia-Bélgica son las dos grandes mecas del cómic occidental. ¿Qué tal está el panorama en su tierra?

R.- Los cómics y las novelas gráficas están mejor que nunca en el Reino Unido. Durante mucho tiempo no hemos sido grandes fans del cómic, que se consideraba una cosa para niños, pero afortunadamente eso cambió y ahora se hacen y editan cómics maravillosos. Soy muy positivo al respecto.



P.- ¿Y las tiras cómicas en prensa?

R.- En el ámbito de los periódicos y las revistas la situación es peor. Tengo amigos que publicaban tiras en prensa y ya han prescindido de ellos. Yo me siento muy afortunado de poder publicar aún cada semana en The Guardian.



P.- ¿Su humor socarrón, sus diálogos lacónicos y la inexpresividad de sus personajes se podrían considerar reflejo de eso que solemos llamar “humor británico”?

R.- Aunque no hablo otros idiomas lo suficiente como para apreciar las sutilezas de su humor, puedo ver que hay algunas características de mi trabajo, como esa sequedad en el humor, que podríamos considerar británicas. No me gusta que los personajes alcen los brazos y digan: “¡Hey, hey! ¡Divirtámonos!” Me gusta ese humor socarrón de rostro impasible; ser gracioso pero pretendiendo que no quieres ser gracioso. De todas formas, es un tipo de humor que podemos ver en todas partes porque las variantes de la comedia son mucho más internacionales ahora que cuando era niño.

@FDQuijano 




Tomado de El Cultural.


lunes, 28 de mayo de 2018

Declaración de Patrimonio Cultural del Municipio San Diego de la Cofradía Hermandad Diablitos Danzantes de San Diego de Alcalá



Estimados Amigos

Hoy compartimos con ustedes este recuerdo que ratifica la pervivencia de una tradición en San Diego, en la Valencia de Venezuela.  


El decreto municipal que hace la Cofradía patrimonio de San Diego fue emitido un 28 de mayo del 2016. Hace dos a.ños

Esperamos disfruten de la entrada.


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Diablitos Danzantes de San Diego


Cofradía Hermandad Diablitos Danzantes de San Diego de Alcalá.
Patrimonio Cultural del Municipio San Diego 28/05/16.

-Habla El Capataz: Declaración de Patrimonio Cultural del Municipio San Diego (28/05/16), Recibir este reconocimiento en nombre de nuestras familias, músicos y bailadores de la “Cofradía Hermandad Diablitos Danzantes de San Diego de Alcalá”, es un gran compromiso, el cual correspondemos con toda nuestra disposición de custodiar esta tradición, como parte del acervo histórico y que hoy por hoy, se ha convertido en orgullo de nuestro gentilicio “Sandiegano”, y que nos anima igualmente a mantener vigente el esfuerzo de concientizar a nuestra gran comunidad, en el empeño por demostrar el valor y sostenerla como una de nuestras manifestaciones históricas, culturales, religiosas, artísticas y de expresión autóctona, que identifican a nuestro Pueblo de San Diego de Alcalá, La Candelaria y Sandieguito. Haciendo que todos; cofradías, vecinos, promotores, cultores, artistas, investigadores, amigos y familiares, nos reencontremos en sus calles escribiendo la historia, para honrar este legado cultural y devoción de fe, con la misma alegría de nuestro “Diablito” Francisco “Pancho” Herrera, quien con su colorido traje, cencerros, música de cuatro en “Tono de Quinto” y acompañando sus danzas, se rindiera y manifestará la grandeza de Dios, saliendo al encuentro con su pueblo y junto a todos, pidiéndole y rogándole a “Cristo Sacramentado” por la salud, la paz y la prosperidad de los habitantes de este hermoso valle.


Con mucha alegría y entusiasmo, hemos recibido esta distinguida y honorable mención, igualmente en nombre del pueblo nuestro, obligándonos a volver la mirada hacia todo San Diego, pero en nombre también de nuestras costumbres, devociones y manifestaciones culturales, que nos revelan la grandeza que tenemos como población. Aunque primeramente, ya hemos sentido la identificación e identidad de nuestros vecinos y de la comunidad en general, que nos asume y ha reconocido como parte de si, haciéndonos uno con ella, así como de sus tradiciones y su historia. De igual forma nos compromete de manera expresa, a continuar difundiendo, investigando, revisando e identificando, las formas y maneras en que podamos mostrar y exponer, todo cuanto hay del gran valor con las que nuestros actos de fe y devoción, puedan contribuir para ostentar una mejor sociedad. Así como salvaguardar y defender nuestra identidad local y hechos culturales.

Nuestro Pueblo de San Diego y este generoso gran valle, ha sido por siempre, una acogedora y gran tierra fértil, que ha mantenido todas sus puertas y ventanas siempre abiertas, para recibir con regocijo, a todo quien viene a favorecerle con su esfuerzo y trabajo, y tener una mejor comunidad. En San Diego tenemos la mejor gente, porque hemos aprendido a conocernos, a valorarnos y a convivir en un espacio que propicia la buena sociedad. De San Diego somos los mejores, porque nos empeñamos en trabajar, estudiar y prepararnos, para desarrollar nuestros talentos y ofrecerlos a la colectividad. San Diego es el mejor Municipio de nuestro estado y de nuestro país, porque aquí todos practicamos la sana convivencia, la solidaridad y la hermandad, respetándonos, apoyándonos y también reconociéndonos. San Diego es tierra de músicos, pintores, poetas, deportistas, artistas, académicos, artesanos, cantantes, bailadores, y tantos otros constructores de sociedad, que también deben ser reconocidos, valorados y promovidos, para darlos a conocer y honrarles igualmente. Conocer a San Diego y su cultura, es amarlo.


Son muchas y muchos, a quienes tenemos que agradecer, su estimulo, sus palabras y sobre todo su acompañamiento, solidaridad y apoyo; desde familiares, vecinos, amigos y personalidades, hasta instituciones, agrupaciones y fundaciones. Nuestro eterno agradecimiento, por sus gestos y acciones, que nos motivan y comprometen a continuar la importante responsabilidad y encargo, de proyectar y mantener la tradición de celebración en las fiestas del “Corpus Christi” en nuestro Pueblo de San Diego. Deseando que la Bendición de Dios y del Santísimo Sacramento del Altar, sea siempre con ustedes.


Pablo Herrera

Capataz de la Cofradía Hermandad

Vías de Contactos: 0414-4116742 / 0416-3300709 / 0412-7462379 /movimientojap@gmail.com / movimientojap@hotmail.com

domingo, 27 de mayo de 2018

Mario Briceño Iragorry: “NO HAY ABISMOS, HAY CAMINOS”


Mario Briceño Iragorry



Crónicas del Olvido


“NO HAY ABISMOS, HAY CAMINOS”


Alberto Hernández

1.-

¡Cuánta Venezuela latió en la incertidumbre de aquel hombre que pasó por muchos esteros, avatares y pruebas que hoy aparecen en medio de tantas espinas¡ ¡Cuánto país olvidado se reveló en las páginas de una obra que sigue siendo ardor en quienes recurren a ellas para encontrarse con los mismos acentos extraviados, los amagos verbales y hasta las heridas incurables que hoy son llagas dolorosas¡ ¡Cuántos momentos para no olvidar a quien hizo mapa y patria a través del insomnio, la cárcel, el exilio y la responsabilidad al frente de algunos cargos burocráticos¡
Mario Briceño Iragorry encarnó aquel país que hoy es un ladrido silencioso provocado por cierta jauría irrelevante. Este humanista e intelectual, nacido en Trujillo el 15 de septiembre de 1897, emerge de su silencio en boca de alguien que ha decretado otra muerte, la que le asigna la intemporalidad de la ignorancia, la bravuconada de una apuesta falsa. A muchos años de su nacimiento, Mario Briceño Iragorry retorna al mapa vivo de esta Venezuela irredente, rebelde y enloquecida por la fiebre histórica de saberse dolor ajeno, levantisco, oscuro, sembrado en la imaginación de la retórica, en la quebradiza pronunciación de alguien que jamás ha leído una de sus brillantes páginas. 

¡Cuánta Venezuela, entonces, será necesario recorrer y vivir para que el absurdo no nos siga carcomiendo el alma, no nos siga alterando el destino, el mensaje que no termina de llegar desde lo más profundo de la racionalidad¡

Briceño Iragorry dejó sembrada una semilla. No ha germinado en algunos de sus coterráneos. El país, el que entra y sale de ciertos asombros, sabe que MBI es un temblor en nuestra historia, un aparte como también lo es Mariano Picón Salas.

Mariano Picón Salas.
2.-

Hoy, el nombre de Mario Briceño Iragorry se revuelca en su tumba, sobre todo en la tumba que los venezolanos llevamos en la sangre. En la migraña de un pasado decreto regional que intentaba borrarlo de su terrón por “traidor a la patria”. De modo que estamos frente a una de las calumnias más horrendas que se hayan enunciado en nuestro país. Mario Briceño Iragorry fue un hombre que pasó por muchos caminos tortuosos, como le ocurrió, por ejemplo, a Ramos Sucre, a Rómulo Gallegos, a Teresa Carreño, a Pedro Emilio Coll, a tantos otros que vivieron, trabajaron o sufrieron el ritmo circadiano de la política criolla. MBI ejerció la burocracia como muchos que dejaron páginas brillantes para regocijo de quienes hoy somos sus herederos.

Allá en Trujillo, donde un muy reducido grupo la tomó contra su memoria y obra, el nombre de Mario Briceño Iragorry continuará siendo factor de discusión para bien, para seguir haciendo país, nacionalidad y orgullo.




3.-
Algunas obras de Briceño Iragorry lo revelan como uno de los intelectuales más preclaros del país. Así, Lecturas Venezolanas, páginas que –como afirma José Nucete Sardi- contienen una “colección de páginas literarias de escritores nacionales, antiguos y modernos”. El caballo de Ledesma que avanza en la historia para contarnos la de un Quijote americanizado que hace frente a los piratas que atacaron Caracas. Oviedo y Baños lo escribe así al comienzo de la obra del trujillano: “Sólo Alonso Andrea de Ledesma, aunque de edad crecida, teniendo a menoscabo de su reputación el volver la espalda al enemigo sin hacer demostración de su valor, aconsejado, más de la temeridad que del esfuerzo, montó a caballo, y con su lanza, y adarga salió a encontrar al corsario, que marchando con las vanderas tendidas, iba avanzando la ciudad, y aunque aficionado el Draque a la bizarría de aquella acción tan honrosa dio orden expreso a sus soldados para que no lo matasen…”.

La historia, por demás fascinante, se hace en la prosa de MBI un espacio donde palpitan las acciones de un anciano que salió solo a defender un país. Una lección que merece ser estudiada para salirle al paso a tanto estrafalario.


4.-
En Casa León y su tiempo nos encontramos con el verdadero camaleón de la política. Un sujeto que cambiaba de traje de acuerdo con las circunstancias. Pues bien, Mario Briceño Iragorry lo desnudó, lo dejó a merced de su propia ambición, de sus intereses oscuras, de sus traiciones y perversiones. Se trata entonces de un personaje que vive en el diario devenir de la historia de este país.
Tres, sólo para mencionar tres obras, abrevan en la memoria de este terruño engullido por la miseria intelectual, por la arrogancia política, por la avilantez de quienes no miden la boca para ensordecer la atmósfera social e histórica de un mapa aturdido por tanto sismo verbal.
Mario Briceño Iragorry pertenece a los inmortales. Por allí anda, solitario pero fortalecido por la acritud de quienes jamás han sabido ser aceptados por el mundo de la cultura.
Alguien sufre de pesadillas en estos días.



5.-
Una vez el maestro dijo: “No hay abismos, hay caminos”, y así quedó escrito. En 1991, incorrupto su cuerpo luego de 50 años de su muerte, fue exhumado y cortado para extraer su corazón. Ese evento describe muy bien una de las tantas muertes de este hombre, como lo ha dicho Miguel Ángel Campos. Sumemos la del insulto, el de hace unos años en Trujillo, para enviarlo a la eternidad donde aún palpita su corazón


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

En Venezuela ha publicado sus trabajos en la Revista Nacional de Cultura, Imagen, Solar, Poda, et al. Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Integrante de “Crear en Salamanca”, página digital de la ciudad castellana. Igualmente, en Cervantesmileshighcity de la ciudad de Denver, Estados Unidos. Y en diferentes blog nacionales e internacionales.

Ha publicado ensayos y textos poéticos en las revistas Turia de España, Arcos de la Frontera, Piedra de molino, España,  en Il foglio volante de Italia, ; ,  entre otras.

Ha participado como conferencista o lector de su obra en varias ediciones de la Feria Internacional del Libro de la Universidad de Carabobo (FILUC), en Venezuela.


En 2018 fue reconocido en la XVII Edición del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana por su novela “El nervio poético”.



Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Stravagnza (Italia 2012), 70 poemas burgueses (Caracas 2014), Ropaje (Cancún, México. 2012), Los ejercicios de la ofensa (Estados Unidos. 2010)
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