martes, 31 de julio de 2018

Visibilidad y valoración social de lenguas y literaturas indígenas en Venezuela.



                                    Niña yanomami (2001). © National Geographic Society




Visibilidad y valoración social de lenguas y literaturas indígenas en Vzla.



“Si bien en la actualidad los idiomas y literaturas indígenas, igual que los pueblos amerindios y sus culturas, gozan de una relativa visibilidad social y aprecio colectivo y de un marco jurídico que garantiza su protección, no siempre y solo desde hace poco tiempo esto ha sido así”

 

Por Horacio Biord Castillo

18 de abril de 2018 

0.- Introducción

Las lenguas indígenas forman parte del patrimonio cultural intangible de la humanidad. Para Venezuela se trata de una riqueza especial y de una expresión de la diversidad sociocultural del país, a la vez que constituye un importante corolario de su alta biodiversidad. Además de varios instrumentos jurídicos internacionales (como el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo y la Declaración Universal sobre los Derechos Lingüísticos de 1996), en Venezuela se hallan protegidas por la constitución de la República, la ley de Idiomas Indígenas, la ley orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, los decretos 1795 (del año 2002) y 283 (del año 1979) sobre lenguas indígenas y educación intercultural bilingüe, respectivamente, la ley del Patrimonio Cultural, la ley de Patrimonio Cultural Indígena y la ley orgánica para la Protección de Niños, Niñas y Adolescentes. Aunque contar con un marco jurídico adecuado es importante y, al mismo tiempo, constituye una conditio sine qua non, lo esencial no es, sin embargo, la cuestión legal sino más bien lo social (de lo cual lo jurídico forma parte). Las leyes y reglamentos son una manera de reconocer situaciones de hecho y de proporcionarles un adecuado marco jurídico de protección como, especialmente, en este caso, por tratarse de manifestaciones culturales de minorías sociales o sectores sociales históricamente minorizados.

Si bien en la actualidad los idiomas y literaturas indígenas, igual que los pueblos amerindios y sus culturas, gozan de una relativa visibilidad social y aprecio colectivo y de un marco jurídico que garantiza su protección, no siempre y solo desde hace poco tiempo esto ha sido así (1). En este ensayo abordaré la trayectoria reciente que en Venezuela han tenido la visibilidad y la valoración sociales de las lenguas, literaturas y pueblos indígenas.

En Venezuela se hablan en la actualidad una treintena de idiomas indígenas, agrupados en diversas familias o troncos lingüísticos y algunos aún sin clasificar. La constitución de 1999 ordena su oficialidad regional junto con el español o castellano y, con ello, se provee de una alta norma jurídica para amparar las respectivas comunidades lingüísticas y promover su uso social, escolar y administrativo, en consonancia con la disposición programática de refundar la República para asegurar una sociedad pluriétnica y multicultural, como lo establece el preámbulo del texto constitucional.

Las lenguas indígenas, como expresión cultural de los pueblos indígenas, contribuyen a enriquecer el patrimonio lingüístico y sociocultural del país desde varias dimensiones:

1. Una dimensión sustancial: es decir, las lenguas y variedades lingüísticas amerindias que se hablan en la actualidad en nuestro país en cuanto que códigos lingüísticos propiamente dichos y sus variadas manifestaciones lingüísticas y sociolingüísticas (como serían la literatura y los usos sociales de dicha lenguas y variedades lingüísticas).

2. Una dimensión dialectológica, constituida tanto por los aportes lingüísticos (léxicos y dialectales) al español de Venezuela, a sus variedades locales y regionales y al español general; y, dos aspectos estrechamente relacionados que, dada su importancia y especificidad, pueden separarse del anterior como lo son la toponimia y la onomástica, en un sentido más general (2);

3. Una dimensión histórico-cultural, expresada en la memoria histórica y el conocimiento etnográfico de lenguas y variedades lingüísticas desaparecidas así como en el sustrato literario y lo que de manera vaga, aunque no del todo imprecisa, se denominan manifestaciones folclóricas.

Estas dimensiones serán discutidas por separado para una mejor y más sólida comprensión de conjunto de la visibilidad y valoración social de las lenguas y literaturas indígenas en Venezuela.




1.- Las lenguas indígenas en Venezuela

1.1.-Dimensión sustancial

Las lenguas y variedades lingüísticas amerindias habladas en Venezuela pueden ser agrupas en cuatro grandes familias o troncos lingüísticos, además de un número de lenguas aún sin clasificarse. Esta diversidad lingüística se sintetiza en la Tabla N° 1.

Tabla Nº 1



Fuente: Oficina Central de Estadísticas e Informática, Censo Indígena, 1992 (tomado de Biord 2004: 270).

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Como es posible advertir en la tabla, el número de los hablantes de las lenguas indígenas varía de unos pocos a varias decenas de miles, dependiendo del caso. Se toma como base el censo indígena de 1992 por tratarse de los últimos datos disponibles, desagregados por pueblo indígena, relativos a los idiomas amerindios en Venezuela. Aunque con seguridad la situación haya podido variar durante las dos últimas décadas, dichos datos sirven de referencia. También es necesario resaltar que aún quedan discusiones pendientes sobre el estatus lingüístico de algunas lenguas y sus variedades, es decir, si se trata de un idioma con dialectos o si son dos lenguas separadas (el caso del idioma caribe yukpa de la Sierra de Perijá, en el estado Zulia, y el japreria, por ejemplo).

Varias de las lenguas indígenas, sin que tengamos un estimado confiable, han desaparecido desde la época colonial o, al menos, durante el período republicano. Entre ellas, debe mencionarse el caribe septentrional (que incluiría variedades dialectales ampliamente descritas como el chaima y el cumanagoto), hablado en el centronorte y el nororiente de Venezuela; el gayón, hablado en el piedemonte occidental de Los Andes y otros idiomas andinos, denominados genéricamente timoto-cuicas, sin que dicho nombre corresponda claramente a una entidad étnica suficientemente descrita como una sociedad indígena cultural y lingüísticamente diferenciada. Los miembros actuales de estos pueblos, o sus descendientes, protagonizan complejos procesos de etnogénesis y recuperación lingüística.

Entre los pueblos y lenguas también ya desaparecidas, pudieran citarse como ejemplo los tamanacos del Orinoco medio (cuyo idioma fue descrito por el misionero Felipe Salvador Gilij), el caquetío, hablado en la porción noroccidente del país (un idioma arahuaco, escasamente documentado, pero del que sobrevive una abundante toponimia y probablemente relacionado con el achagua de los Llanos orientales del Orinoco); el jirajara, idioma hablado en el occidente del país y muy poco conocido. Aún está por estudiarse el impacto y la cuantía de la pérdida lingüística en nuestro país, es decir de la glotofagia o lingüicidio (término equivalente a etnocidio y genocidio, aplicado a las lenguas).




1.2.- Dimensión dialectológica

La dimensión dialectológica estaría constituida tanto por los aportes lingüísticos (léxicos y dialectales) al español de Venezuela (a sus variedades locales y regionales) y al español general. En virtud de su importancia y especificidad formativa de nuevos aportes lingüísticos al español de Venezuela y aun al español general, un aspecto que puede separarse o, mejor dicho, destacarse de la creación léxica es la toponimia y la posibilidad de crear lexías derivadas como gentilicios combinando elementos léxicos indígenas y sufijos derivacionales del español. Igual sucede con otros campos de la onomástica (como los patronímicos, los antropónimos y los etnónimos). Visto de esta manera, cada lengua indígena ha hecho aportes fundamentales a las variedades locales del español de Venezuela y aun, en algunos casos, al español general. Sin embargo, una mirada de conjunto permite advertir que estos aportes dialectológicos, sobre todo los más específicos, han sido escasamente estudiados todavía.

Dada su relevancia, tomemos el caso de los cumanagotos, que ilustra de manera no solo amplia sino también proyectiva para estudios similares la relevancia dialectológica de un idioma o variedad lingüística indígena. El cumanagoto, desaparecido como idioma adquirido como primera lengua por una comunidad lingüística y en consecuencia hablado de manera fluida por sus miembros (todo un largo circunloquio para evitar llamarlo taxativamente un idioma muerto, pues muchos idiomas indígenas tenidos como extintos perviven de distintas maneras) (3), debió constituir –de acuerdo a los conocimiento actuales– un dialecto de un hipotético idioma que pudiéramos denominar descriptivamente caribe septentrional o chotomaimú. Se trataría de una lengua agrupada en el tronco lingüístico caribe. El cumanagoto se hablaría, entonces, desde la porción oriental de la penillanura de Barlovento (actual estado Miranda) hasta la serranía del Turimiquire, tramo final de por el oriente de la cordillera de la Costa (actuales estados Anzoátegui, Monagas y Sucre).

Sobre el idioma de los cumanagotos han quedado diversos testimonios escritos (diccionarios, anotaciones gramaticales, textos religiosos) producidos por los misioneros franciscanos que los misionaron desde la segunda mitad del siglo XVII hasta las primeras década del XIX (4). El cumanagoto aportó un gran número de vocablos al español local, pero también al general. Se estima que muchos indigenismos presentes en el español general provienen del cumanagoto. Entre los aportes locales podemos citar palabras como aripo (budare) y catuche (guanábana). Entre los generales destacan cachicamo (armadillo), arepa (pan de maíz) y auyama (calabaza o zapallo).

Volviendo a los aportes del cumanagoto al español local, podemos señalar el reforzamiento de la confusión entre los fonemas consonánticos líquidos, fenómeno que no es exclusivo del español del oriente de Venezuela sino que ha tenido orígenes y desarrollos independientes en otras regiones y áreas del dominio hispánico universal. Son de destacarse también la entonación dialectal y un gran número de lexías, entre ellas referidas a cultura material (mara o cesta grande, ture o asiento, *chusmo o nasa de pesca), patronímicos (Caguana, Guarepe, Quiaro, Yaguarán), fitónimos (maya: Bromelia chrysantha, píritu: Bactris piritu) y zoónimos (acure: Dasyprocta sp., cucuy: Pyrophorus sp.); así como una amplia toponimia (Güere, Uchire, Unare, Caigua, Tocomiche, Putucual).

Aunque se trata más bien de un aporte sociocultural pero se expresa lingüísticamente, debe resaltarse el uso del sustantivo “primo(a)” como término genérico de parentesco extendido tanto para egos masculino como femenino y el uso del adjetivo posesivo antes del sustantivo como forma vocativa e incluso referencial para diversos parientes: “mi tía”, “mi primo”, “mi abuelo”. Igual sucede en comunidades kari’ñas (otro pueblo caribehablante), en el centro y el sur de Anzoátegui. En el español del estado Amazonas, en cambio, es común el empleo de “pariente” para significar indígena o incluso “hermano indígena”.




1.3.- Dimensión histórico-cultural

La tercera dimensión mencionada es de carácter histórico-cultural y se expresa fundamentalmente en la memoria histórica y el conocimiento etnográfico de lenguas y variedades lingüísticas desaparecidas así como en el sustrato literario y cultural y la memoria acerca de los orígenes indígenas.

Dentro de esta dimensión podemos distinguir dos componentes claramente diferenciados: uno indirecto y otro directo, el primero muchas veces construido a partir del segundo y este último a veces incluso enriquecido por los aportes del primero.

El componente indirecto estaría conformado fundamentalmente por todas aquellas producciones de tipo escrito, sean académicas o intelectuales, provenientes de crónicas, obras historiográficas o diversos estudios que recogen el pasado aborigen y sirven para actualizar y reforzar la memoria histórica. Un ejemplo claro de ello serían los contenidos transmitidos por la educación formal que, más allá de su carácter etnográficamente fidedignos, contribuyen a ampliar y reforzar la memoria histórica. En otras palabras, sería lo que sabemos o creemos saber colectivamente sobre los pueblos indígenas y sus legados.

El componente directo, por su parte, generalmente se expresa de manera oral y coincide grosso modo con lo que serían las supervivencias del pasado indígena, bien como elementos aislados, recuerdos, manifestaciones folclóricas de origen indígena o incluso de carácter sincrético. Buen ejemplo de ello serían los cuentos folclóricos y leyendas.

Un caso muy interesante que me ha tocado documentar ocurre en Los Altos mirandinos, en la zona de Laguneta de Montaña, cerca de Los Teques. Por allí tuvieron lugar diversos enfrentamientos de los conquistadores españoles con los indígenas (los caribes septentrionales en su bloque occidental) que resistían ante el avance de Diego de Losada y su hueste o comitiva. Muchos campesinos actuales recuerdan episodios relativos a esa gesta. Sin embargo, pienso que con el tiempo se han ido mezclando sucesivamente de manera muy dinámica elementos directos e indirectos que se han influido e interpolado una y otra vez. Para un analista no es fácil establecer si las narraciones fragmentarias sobre las batallas entre indios y españoles provienen exclusivamente de la memoria colectiva o si son el producto de una apropiación y posterior reelaboración de los relatos que sobre esos enfrentamientos proporciona José de Oviedo y Baños (1967) en su Historia de la conquista y población de la provincia de Venezuela. Este autor relata que una depresión de esa zona es llamada, por corrupción, “salto del fraile”, aunque en realidad se refiere a Francisco Freire, quien hacia 1567 protagonizó un escape por un escarpado precipicio saltando desde unas altas rocas. Ya en la segunda mitad de la década de 1970 (hacia 1978) recogí una versión relativa a un salto protagonizado por un supuesto religioso. ¿Pervivencia de la memoria o apropiación y reelaboración del relato de Oviedo y Baños? (5). No hay manera de establecerlo. En cualquier caso, puede haber ocurrido una mutua interpolación de historias provenientes de la tradición oral local y del mencionado libro.

Integra esta dimensión histórico-cultural gran parte de lo que el imaginario venezolano le atribuye a los indios y a lo indio, como herencia cultural colectiva. Entrarían tanto atribuciones positivas (como el valor y la fortaleza de los indios) como, lamentablemente, muchos de los prejuicios que perduran sobre los indios (flojera, atraso, hablantes de supuestos “dialectos” por carecer de gramática o de una apropiada variedad y riqueza léxica).

2.- Visibilidad y aprecio de las lenguas indígenas

Como sucede en todo el continente americano y de manera muy especial en Latinoamérica, en Venezuela existen profundos y arraigados dilemas sociales sobre los indios y lo indio, sus culturas, lenguas y aportes a la cultura sincrética con frecuencia llamada criolla, mayoritaria o nacional. Ello ocurre en virtud de la paradójica ambivalencia definida, a su vez, por un pensamiento fundamentado en premisas coloniales (ser o no ser igual o distinto al colonizador). Esto se expresa de manera patética y nuevamente contradictoria en el imaginario social relativo a la diversidad lingüística. Un rasgo bastante difundido lo fue durante mucho tiempo lo relativo al carácter subalterno de los idiomas indígenas en cuanto que códigos en sí mismos. La consecuencia inmediata de ello es la negación de su esencia y de su validez como códigos expresivos. Lo primero se expresa en la idea de supuestos dialectos rudimentarios (y no propiamente lenguas o idiomas) carentes de gramática y lo segundo en su pretendida incapacidad para transmitir ideas, conceptos y conocimientos. La infravaloración de los idiomas indígenas los condenaba, a su vez, a la invisibilidad. Se producía, en consecuencia, un razonamiento de este tipo: como no sirven o son tan imperfectos es casi como si no existieran y si existen no tienen ninguna importancia, por lo que pueden desaparecer sin ninguna consecuencia. Esa idea, consciente o inconscientemente, alimentó el imaginario lingüístico venezolano. De allí que a los idiomas indígenas no se les atribuyera importancia intrínseca como realizaciones culturales ni como objetos relevantes de estudios y reflexiones académicas, ni siquiera de carácter lingüístico ni sociolingüístico ni de otro orden (histórico, sociológico, antropológico).

No obstante importantes excepciones (6), se produjo una doble invisibilidad (social y académica) de los idiomas indígenas en tanto realidades sociales del presente y no solo del pasado. Era demasiado temprano quizá para considerar aspectos como la insustituible riqueza que representaban los idiomas indígenas en cuanto que códigos empleados por sus hablantes para transmitir conocimientos ancestrales, cosmogonías, ecogonías, memoria histórica y diversas manifestaciones literarias así como conocimientos asociados a la biodiversidad y las técnicas apropiadas para su aprovechamiento sostenible. Probablemente no se trataba de una absoluta invisibilidad, pero sí de carácter parcial y también, de haberla habido, de una relativa visibilidad de las lenguas y culturas indígenas. En pocas palabras, se las apreciaba de manera mínima o, en todo caso, ambivalente.

Durante las últimas décadas esa situación ha ido cambiando por la concurrencia de varias causas:

1. Las luchas de los pueblos indígenas y otras minorías y grupos excluidos, conjuntamente con aliados que podían ser, según el caso, analistas sociales (antropólogos, lingüistas, sociólogos, historiadores, ecólogos), misioneros e intelectuales, en su más amplia acepción.

2. Una creciente preocupación internacional, traducida tanto en la formación de corrientes favorables de opinión pública, legislación internacional, mayor sensibilidad hacia el tema de las minorías socioculturales y lingüísticas o grupos minorizados, discriminados, excluidos y sometidos así como un aprecio de los modos de vida de comunidades locales y grupos con conocimientos tradicionales.

3. El progresivo efecto de esos cambios en la opinión pública latinoamericana y, como parte de ello en la venezolana, traducida en la adopción de legislaciones, políticas e instituciones, gubernamentales y no gubernamentales, en pro de los pueblos indígenas y otros grupos sociales excluidos e invisibilizados (como los afrodescendientes).

4. El discurso oficial y la consiguiente praxis administrativa que, como consecuencia de todas las causas anteriores, se adoptó en Venezuela a partir de la constitución de 1999. Esta última incluye, en su capítulo 8, un estatuto indigenista que reconoce a los pueblos indígenas y sus culturas amplios derechos. El Preámbulo de dicha constitución, como se ha comentado, habla de establecer una sociedad pluriétnica y multicultural.

Podemos decir, pues, que la visibilidad y valoración sociales de los pueblos indígenas en Venezuela han evolucionado favorablemente desde una fuerte invisibilidad y un acentuado desprecio colectivo hacia una mayor visibilidad y aprecio social, quizá no del todo suficientes pero sí mayores que en el pasado reciente. A ello se debe sumar el hecho de que representantes indígenas cuenten con representación en los órganos de gobierno representativo tanto a nivel federal (“nacional”) como en niveles regionales (estadales) y locales (municipales) (7).

Aunque el protagonismo principal reside indudable e incuestionablemente en los propios dirigentes y sabios indígenas que orientaron el proceso y sus estrategias de resistencia, deseo resaltar el papel de la academia. Este se cumplió de varias maneras: tanto de investigadores que generaban conocimientos y descripciones sistemáticas, o apoyaban programas aplicados y divulgaban sus resultados de manera amplia e, incluso, bidireccional (hacia no indígenas y hacia los propios indígenas), como mediante la docencia y la difusión y la publicación de libros y trabajos especializados o dirigidos al gran público.

La elaboración de materiales dirigidos especialmente para indígenas se derivó de un fuerte compromiso con las poblaciones estudiadas y comunidades locales, como una manera de devolver conocimientos y de transferir hallazgos y resultados relevantes, así como técnicas novedosas para empoderar a poblaciones locales. De esta manera se buscaba contribuir a reducir niveles de exclusión, inequidades y pobreza y también se intentaba evitar pérdidas culturales y lingüísticas significativas. Paulatinamente, todo esto fue generando un diálogo de saberes y haceres de grandes perspectivas futuras, tanto en lo práctico como en lo epistemológico.

3.- Reflexiones finales

El año 1984 marcó un punto de inflexión en el indigenismo venezolano. Tras una agresión contra una comunidad indígena wótuja en el estado Amazonas, se desencadenó una extensa campaña de prensa que evidenció no solo una fuerte ideología antiindígena sino un profundo desconocimiento de los indios y lo indio en Venezuela. Ello ocurría en un momento de profunda crisis económica que apenas si permitía evidenciar otras de mayores consecuencias en lo político y social, que aún estaban soterradas. Desde ese momento, en lo referido a los pueblos indígenas y sus culturas, se han dado cambios, algunos muy grandes y significativos, tanto en lo ideológico, como en lo axiológico y lo afectivo. Como parte de ello, ha aumentado la visibilidad social de los pueblos indígenas, sus culturas y lenguas y se ha generado una mayor valoración de tales manifestaciones, lo cual se expresa de diversas maneras. Incluso, como parte de ello, han ocurrido procesos de autorrenombramiento de los propios pueblos indígenas, a partir de una redefinición de sí mismos, de su identidad, y una asunción o reasunción de nombres étnicos ancestrales y la superación de nombres o motes coloniales.

Entre las acciones pendientes para apoyar el proceso de visibilidad y reconocimiento de los idiomas indígenas, en el marco mayor de otorgarle también visibilidad y mayor aprecio social a los pueblos indígenas y sus culturas, destacan, entre otras, la necesidad de hacer investigación orientada a la descripción y clasificación de los idiomas indígenas; fomentar publicaciones analíticas y divulgativas así como materiales de apoyo y lectura para uso de las comunidades y escuelas indígenas que funcionan con la modalidad de la educación intercultural bilingüe así como fortalecer esta última.

En materia de interculturalidad debe enfatizarse que esta debe ser multidireccional y no solo orientada a los pueblos indígenas, como erróneamente se ha interpretado y ejecutado en Venezuela durante muchos años. De nada vale decirle a los indígenas que sus culturas son valiosas si el resto de la población, valga acotar el segmento mayoritario de la población, no lo asume de esa forma también.

Los logros deben impulsar las metas para consolidar un país diverso, no solo en lo biológico sino también en lo sociocultural y lingüístico, orgulloso de tal riqueza y consciente de la importancia de preservarla y aumentarla.

(Publicado en Bacoa. Revista Interdisciplinaria de Ciencias y Artes. Universidad Nacional Experimental Francisco de Miranda. Coro, estado Falcón, Venezuela. Vol. 6, N° 12: 24-39. ISSN: 2343-5542).

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Referencias

Biord, Horacio. 2003. “Rastreando los orígenes indígenas de una población campesina: Guareguare, estado Miranda, Venezuela”. Tierra Firme (Revista de Historia y Ciencias Sociales, Caracas). N° 83: 291-302.

---. 2004. “Lenguas en penumbra. Idiomas indígenas y multilingüismo en Venezuela”. En: Francisco Freites Barros y Francisco Javier Pérez (compiladores). Las disciplinas lingüísticas en Venezuela. Situación actual, otras miradas y nuevas expectativas. Maracaibo: Universidad Católica Cecilio Acosta (Colección: El nombre secreto), pp. [254]-298.

Gilij, Felipe Salvador. 1965 [1780-1784]. Ensayo de historia americana o sea historia natural, civil y sacra de los reinos y de las provincias españolas de Tierra Firme en la América Meridional. 3 vols. [correspondientes a los tres primeros de la edición original de la obra]. Caracas: Academia Nacional de la Historia (Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, Serie Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, I: 71; II: 72; III: 73).

Oviedo y Baños, José de. 1967 [1723]. Historia de la conquista y población de la Provincia de Venezuela. Caracas: Ariel (Homenaje al Cuatricentenario de la Fundación de caracas) [Reproducción facsimilar de la edición de Domingo Navas Spínola, Caracas, 1824].

Platzmann, Julius (ed.). 1888. Algunas obras raras sobre la lengua cumanagota. 5 vols. Leipzig: Teubner (edición facsimilar).

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Notas

(1) Una versión preliminar de este trabajo constituyó la sección introductoria de una conferencia sobre los aportes del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Católica Andrés Bello al estudio y valoración de las lenguas indígenas venezolanas, pronunciada en la sede de dicha institución con motivo del sexagésimo aniversario de su fundación, en Caracas, el miércoles 21 de octubre de 2015.

(2) Por ejemplo, la denominación misma de los pueblos indígenas o entidades étnicas y los nombres y apellidos de origen indígena.

(3) La pervivencia de un idioma considerado extinto por carecer de una comunidad que lo adquiera como primera lengua puede ocurrir en forma de sustrato lingüístico o de pervivencia discursiva, literaria, sociolingüística, simbólica, litúrgica o incluso cultural (memoria histórica).

(4) Ver los trabajos recogidos en Platzmann (1888).

(5) Ver otros ejemplos de apropiaciones y reelaboraciones populares de historias e, incluso, de elementos de la representación escultórica referidas a Guaicaipuro, principal jefe indígena de esa región, en Biord (2003).

(6) Un buen ejemplo lo constituye Lisandro Alvarado (1858-1929), quien no solo se interesó por los indigenismos en el español de Venezuela y por las antiguas lenguas indígenas (como el tamanaco, idioma caribe del Orinoco medio analizado en el siglo XVIII por el padre Gilij), sino que también estudió el caribe o kari’ña hablado aún actualmente en los llamados, en su época, llanos de Barcelona (estado Anzoátegui).

(7) Es decir, en la Asamblea Nacional, en los consejos legislativos estadales y en los concejos municipales.

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Horacio Biord Castillo. Licenciado en Letras, Magíster en Historia de las Américas y Doctor en Historia por la UCAB, donde actualmente es Profesor Asociado. Investigador Asociado Titular y jefe del Centro de Antropología y del Laboratorio de Etnohistoria y Oralidad del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC). Individuo de número y primer vicedirector de la Academia de la Historia del Estado Miranda. Entre 1995 y 2002 se desempeñó como Jefe de la División de Servicios Técnicos de la antigua Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio de Educación.

Tomado de El Nacional

Enlace Relacionado

Játa mákuta jájia wakúleni wéjla 
(Nunca olvidaremos nuestra lengua)




lunes, 30 de julio de 2018

El mejor terror actual es el neoliberalismo. Crónica de la presentación del libro Imagen corporativa de José Torres Criado






El mejor terror actual es el neoliberalismo.

Presentación de Imagen corporativa de José Torres Criado el jueves 26 de Julio de 2018 en El Rincón del Cervecero.


Este pasado jueves 26 de Julio a las 20 horas en el céntrico El Rincón del Cervecero se procedió al lanzamiento del SOYUZ #14: la novela corta Imagen corporativa del malagueño José Torres Criado. Nos dio la bienvenida la comodora en jefe de la editorial El Transbordador; Pilar Márquez, de copiloto tenía al capitán de cohete Miguel Ángel Villalobos y de navegante de al mismísimo autor, en lo que supone su bautismo en el espacio de las letras de molde.

Se dio la notable coincidencia que desde la incorporación de Miguel Ángel a la tripulación de la editorial, este el primer vuelo conjunto de ambos pilotos. Pilar describió la obra presentada como horror capitalista y cedió la palabra a Miguel Ángel, que indicó que los torreones góticos y las mansiones abandonadas ya no dan miedo, que ahora el terror lo producen los archivadores, el fichar todas las mañanas y el jefe de personal. Pese a la modernidad del marco, es una novela de ambientación clásica gótica. Destacó que el texto es trepidante, se lee de una sentada a pesar de ser un poco más extenso que los anteriores SOYUZ, lo que ha obligado a sustituir la tradicional grapa por un estrecho lomito (pero sin queso, eso sí). En mi opinión este ejemplar tiene una elegante factura material. Pilar y el autor apostillaron que está aderezada con notas de humor ácido y tragicómico.



Tomó la palabra el autor que reconoció que el texto vive mucho de su experiencia personal en trabajos infames y horrorosos, sobre todo en eastos años de crisis. En realidad esta obra es un homenaje al relato clásico de corte y confección gótico. Matizó que el terror de oficina ya aparece en la obra de Kafka. Incluso hay referencias en el cómic, en particular en los cómics de Asterix: en la película Las doces pruebas de Astérix (Les Douze Travaux d’Astérix, 1976, Rene Goscinny (Creador personaje y guión), Henri Gruel, Albert Uderzo (Creador, dibujante) y Pierre Watrin): el octavo trabajo es Encontrar la Forma A 38 en “La casa que enloquece” que acaba enloqueciendo a todos los burócratas. Aunque la aproximación más canónica es la del escritor contemporáneo estadounidense Thomas Ligotti. José Torres quiso remarcar la aparición de un nuevo personaje de lo más siniestro y deleznable: el coach. El coach (asesor, entrenador y acompañante) que se han especializado en soltar el discursito sobre “la crisis la lleva uno dentro y por tanto el fracaso es culpa de uno”. Cuando estás desempeñando un trabajo horrible por un sueldo de mierda y te cuentan este discurso complaciente con la dirección, acuden ganas de acercar/adelantar a tan singular personaje con la ineludible cita que todos tenemos con el Hacedor.



Pilar añadió que en la novela es muy reconocible, es el ambiente de gran empresa, donde uno es un empleado más, sin relevancia, fácilmente sustituible, realizando tareas infumables y muy mal pagadas. Ambiente que lleva a la más abyecta de las alienaciones de los trabajadores. El autor admitió que su intención era criticar al capitalismo neoliberal que campa a sus anchas sin mesura en nuestro país de pandereta. En la novela destaca el mobbing, que es el palabro anglosajón que viene a conceptuar el acoso, el puteo de jefes y compañeros que algunos sufren en estas modernas calderas de Pepe Botero que son las oficinas del post-Rajoy español.

El terror más horrible es el que está en el día a día, en lo cotidiano. Miguel Ángel y José enumeraron autores actuales de manga que trabajan el terror psicológico de oficina: eso si llenos de melenas negras.  Sirvió estos comentarios de acicate para una reflexión de Villalobos: parece que a las obras de género se les exige que el final sea contingente, cierre todos los arcos argumentales de una forma satisfactoria. Cuestión que a las obras de mainstream no se les exige. Evidenciándose una vez más, un hándicap adicional que los sufridos aficionados y autores de género fantástico padecemos.

Pilar pidió al autor que contará el argumento de la obra. Lo que hizo encantado: El protagonista acaba de ascender, porque es un trepa profesional. Al llegar a la oficina los trabajadores le informan que la trabajadora Beatriz Aguilar se ha suicidado. El protagonista acosó laboralmente hasta la extenuación a Beatriz. A partir de ese momento nuestro trepa comienza a ver “cosas” en la oficina a un ritmo trepidante.

Pilar nos recordó que en el SOYUZ #9 El silenciador de Sergi Álvarez, tiene un personaje principal tan asqueroso y repugnante como este que nos ocupa. Aunque avanza en otra dirección distinta a Imagen corporativa.

El autor aprovecho para criticar duramente el Voluntarismo, esa ideología que actualmente se ve promovida por los Coachs; al más puro estilo de autoayuda edulcorada con melaza y merengue: “si quieres puedes”…. el peor Paulo Coelho. El establishment económico ha escogido ese mantra para responsabilizar a los parados de su situación, en lugar de al capitalismo neoliberal, que no es capar de generar puestos de trabajo con sueldos dignos. Todo ello reforzado por los millones de parados (el ejército industrial de reserva descrito por Carlos Marx) y la otra parte, la parte amenazante del mantra: “si no lo haces tú, lo hará otro”.



José nos contó una terrorífica anécdota, ayer por la madrugada mientras navegaba en Facebook recibió una solicitud de amistad de Beatriz Aguilar (el mismo nombre de la suicida de su obra). En un primer momento pensó que era una broma de sus amigos, pero tras inspeccionar el perfil se percató que no era un fake (engaño). Tras el razonable acojone en sangre detectó por fin, que era una alumna de su hermana profesora de bachillerato. Estamos ante un claro ejemplo de una hiperstición (Una ficción que acaba conviirtiéndose en real, o tiene consecuencias reales porque mucha gente la considera real), con menos se han hecho películas en Hollywood.



El autor fue interpelado por el público por su próxima obra; parece ser que está enzarzado con una novela de fantasía épica. Con esto se abrió el turno de preguntas del “respetable”. No pudo ser menos y apareció la recurrente pregunta: en estos tiempos que vive el fandom fantástico ¿Cómo es que el protagonista no es una mujer? A lo que el autor contesto que hay un personaje homosexual. Tras las risas del público. Se le preguntó si la película Up in the air(2009, Jason Reitman) lo había influenciado. Película protagonizada por George Clooney que es un despedidor que es despedido al implantarse un sistema de despido por Skype (teleconferencia)). José reconoció que la había visto y que era un buen ejemplo del terror en oficina. Sin embargo reconoció que Corporate (2017, Nicolas Silhol) es la película francesa sobre los 35 suicidios de trabajadores de France Telecom, que más le ha influenciado. También fue sugerida la película Brazil (1985) del director Terry Gilliam.



Sin necesidad de movernos se inició el tercer tiempo, mientras José comenzó a firmar ejemplares. Se tiraron bastantes cervezas, no en vano nos encontrábamos en el rincón más apropiado para ello. En Málaga, las bebidas espirituosas son para el invierno. Como siempre, se habló de muchas cosas, pero al ser el final del curso académico las novedades se dejaron para septiembre.
by PacoMan



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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po

sábado, 28 de julio de 2018

Francisco Javier Pérez : En Venezuela, el régimen antidemocrático deforma la verdad





Francisco Javier Pérez : “La inclusión no se ordena ni se decreta”

El secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española es tajante al definir a aquel que piensa que el uso de los dobletes genéricos soluciona la exclusión: “O es corto de entendimiento o es un perverso manipulador”


Por HILDA LUGO CONDE | HILUGO@EL-NACIONAL.COM | @LUGUIN

23 DE JULIO DE 2018 01:50 AM

Francisco Javier Pérez, caraqueño de 59 años de edad, es desde 2015 el secretario general de la Asociación de Academias de la Lengua Española, integrada por las veintitrés que existen en el mundo. Licenciado en Letras, lexicógrafo, doctor en Historia, docente, autor de numerosas publicaciones relacionadas con la lingüística, fue presidente de la Academia Venezolana de la Lengua entre 2011 y 2015.


Desde hace una semana un debate ha encendido las alarmas en la Real Academia Española: Carmen Calvo, ministra de Igualdad y vicepresidente del gobierno español, ha solicitado que la RAE realice un estudio del lenguaje de la Constitución de su país para adecuarlo a uno que sea inclusivo para las mujeres.

El director de la Real Academia, Darío Villanueva, ha asegurado que no ve en estos momentos la “más mínima posibilidad” de reformar nada en la Constitución. Y Pérez, por su parte, destaca: “La inclusión en el lenguaje se reflejará de manera auténtica y no forzada cuando la verdadera inclusión se cumpla en la vida social y cotidiana de los hombres”.

—¿Está a favor o en contra del lenguaje inclusivo?

—No estoy a favor de eso que llaman “el lenguaje inclusivo”, pues me resulta un gesto chato frente a algo tan grave como la desigualdad y la falta de pluralidad en el mundo de hoy. La sociedad actual tiene el reto enorme de hacerse activa y pugnaz frente a cualquier forma de exclusión, sea ideológica, social, racial, religiosa, sexual, económica o cultural. El lenguaje, que es al mismo tiempo sonido y tímpano de la vida, recogerá con justicia y reproducirá con justeza cualquier avance en relación con la inclusión; pero lo hará con sus propios recursos y no movido por imposiciones políticas o por dictados gubernativos de ninguna especie. La inclusión no se ordena ni se decreta. La inclusión en el lenguaje se reflejará de manera auténtica y no forzada cuando la verdadera inclusión se cumpla en la vida social y cotidiana de los hombres. Si alguien piensa que porque se multipliquen en la lengua escrita los dobletes genéricos, pues en la lengua oral es asunto casi imposible de lograr, está solucionado el problema de la inclusión, o es corto de entendimiento o es un perverso manipulador que está buscando incautos que le crean. La inclusión necesita acciones y no gestos, pues de buenos gestos está empedrado el camino del infierno.

—Movimientos feministas proponen que, en lugar de la “o” o la “a”, se utilice la “e” para hablar de un género neutro. ¿Es necesario?

—No solo no es necesario, sino que es contrario al uso actual de la lengua. En nuestro español del siglo XXI no existe el género neutro. No es posible que ningún grupo o colectivo intente alterar la naturaleza de la lengua para acoplarla a ideas particulares o a giros ideolectales específicos, por más que ellos estén movidos por las mejores intenciones. Las lenguas son entidades sociales y no particulares.

—¿Cuáles son los verdaderos desafíos de la lengua en la actualidad?

—La lengua española vive el mayor desafío de su historia, que no es otro que asumir su crecimiento enorme. Hablamos ya de 570 millones de hablantes nativos y la inconmensurable diversidad que este crecimiento implica, sin alterar en lo sustancial la unidad de la lengua. Se trata de la aceptación de la diversidad lingüística dentro de un marco racional de unidad como su más grande fortaleza. También, supondrá asumir los retos que en este crecimiento se medirán por la adaptación del español a los nuevos lenguajes, venidos de la tecnología y la informática. Finalmente, su reto es panhispánico, es decir, no le pertenece a ninguna nación en particular. Lengua plural, el español está llamado a ser modelo de integración y de unitario policentrismo.

—¿La polarización y los extremos determinan, cada vez más, la manera en que nos comunicamos?

—Se ha querido insistir en ello, pero creo que no es siempre así. Es cierto que los extremos, y los extremismos, parecen condicionar el tiempo presente. Sin embargo, la razón también tiene sus artes y desempeña un papel determinante. Vivimos un tiempo polarizado, contenido por la razón. Nada es más importante que el sentido común lingüístico.

—¿Se adapta la Real Academia Española a los cambios de la sociedad?

—Siendo la Real Academia Española la más antigua de las corporaciones hispánicas dedicadas al estudio de nuestra lengua, es hoy, con sus más de trescientos años a cuestas, la más moderna de todas. Cree en la lingüística computacional, en la lingüística de corpus y en los apoyos de la informatización. Tiene fe ciega en la comprobación documental de cada uso. Su incidencia en el ámbito general de las academias de lengua española es muy determinante. Lo que quiero decir con esto es que la RAE, sin descreer de su historia y de sus dominios tradicionales, observa e interpreta el presente de la lengua con agudeza, amplitud y modernidad.




—¿A qué hay que prestar más atención, al lenguaje inclusivo o a la neolengua? En Venezuela, por ejemplo, el gobierno escribe una realidad paralela a través de la neolengua.

—El “lenguaje inclusivo” es un ítem en las teorías sobre la neolengua. Su aspecto más visible y, también, el más inocuo. Es un distractor o un encubridor de la acción corrosiva de la neolengua. El aspecto más dañino es el que observamos en Venezuela, en donde el régimen antidemocrático construye una verdad que adultera sistemáticamente la verdad, dañando la epistemología con la que buscamos interpretar los hechos sobre cualquier cosa. Instala la fragilidad de todo conocimiento y hace que solo se pueda conocer lo que la neolengua y su perversión permite. El conocimiento como alimento del espíritu, en paridad con los alimentos corporales, también escasea y es vilmente escatimado a todos con alevosía. La neolengua es una forma de dominación. Con cruel simetría, el gobierno decide sobre qué se piensa y cómo se piensa de algo, así como sentencia quién se cura y quién no, y así como decide quién come, cuándo come y qué come.

—¿Cuál es el poder de la palabra?

—El lenguaje funda la realidad valiéndose del lenguaje mismo, que es su único haber. Una lengua es siempre un metalenguaje. Su poder es inmenso, pues la palabra nos puede llevar a la verdad, tanto como a la falsedad. La palabra edifica y destruye. Toda la sensibilidad y todos los afectos del hombre no son más que materia magistral para que el lenguaje ejerza su recto viaje hacia la verdad o su escabroso descenso hacia la mentira.

Tomado de El Nacional




miércoles, 25 de julio de 2018

Caracas, ciudad monstruosa





Estimados Liponautas


Hoy tenemos el agrado de compartir un texto de nuestro amigo Héctor Seijas hace un acercamiento a la ciudad de Caracas en su día, el 25 de julioEs un inédito en la red.

Deseamos disfruten de esta propuesta literaria.

Atentamente

La Gerencia.

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Por Héctor Seijas


¡Ciudad monstruosa, noche sin fin! Ésta terrible exclamación, desasosegada, la profiere Arthur Rimbaud y aparece en las Iluminaciones.



El monstruo va por dentro. Nos habita –en este momento lo escucho rumiar desde la prehistoria–. Es un reptil. Sí, estoy seguro de que es un réptil. Y, repito, está adentro de cada uno de nosotros, nos habita. Y algo más –esto lo sostengo sin ser darwinista–: la edad del monstruo se remonta a los orígenes de nuestra especie.

Recorre nuestra espina dorsal y su corazón late como si durmiera un sueño de milenios. Millones de años traslucidos en escamas y garras y colmillos. Y unos ojos amarillos que nos miran desde los confines; desde cada abismo en particular.

Sus pupilas son verticales y posee un doble párpado que lo mantiene en permanente vigilia; desde la noche sin fin.

La temperatura de su sangre es fría. Misma de los glaciares y de las aguas primigenias.

Reposa con las mandíbulas abiertas, a la espera de algún bocado y su lengua es anaranjada, tirando al amarillo; siempre el color amarillo que refulge (como un sol).

El hambre del monstruo es un hambre ancestral, hambre de hambres.

Es capaz de devorar el universo entero.

Aunque puede soportarla sin morir, pues, el hambre es la esencia de su ser.

Y sin embargo palpita, su corazón palpita y palpita y no existe un reloj que pueda medir el tic tac de sus latidos.

Eso que llamamos Historia no le incumbe, dado que no contiene mitologías ni piensa ni manifiesta sentimientos similares al amor o el odio.

No llora, ni ríe.

La soledad del monstruo es inmensa, inabarcable. Lo colma todo a su alrededor y por las noches, que se confunden con los días y que forman una misma sustancia cenagosa, se mueve con sigilo. Se desplaza por el cauce de las venas.

Está allí, siempre ha estado allí. Antes y después del Diluvio.

No posee un nombre que sea único; pero hay emblemas, símbolos que lo identifican. Innumerables representaciones que nos previenen acerca de su poder, semejante a la Bestia del Apocalipsis.

No es comparable a ningún otro animal, porque la zoología no es capaz de clasificarlo, ni la Razón.

Palpita en cada célula y su respiración es tan profunda como un volcán.

Nada, a contracorriente, como un espermatozoide y está facultado para devorar a su presa sin que ésta se dé cuenta.

Tampoco hay un microscopio, por potente que sea, que pueda aislarlo con el ojo del científico y predecir su comportamiento.

Aunque no posee un tamaño específico, puede ser tan minúsculo y ser tan enorme que su presencia se confunde en una sola y única presencia inabarcable: la ciudad monstruosa.

Ah, y se multiplica, el monstruo se multiplica hasta formar una multitud, una legión, un ejército, una horda. Una muchedumbre devoradora cuyo refugio son las cloacas y las esclusas y los albañales y las alcantarillas y las avenidas atapuzadas de basura.

Y puesto que el monstruo es la encarnación masiva de la esfinge. Está en mí y está en ti y está en aquél y en aquél otro. Y es el punto, el vértice, el principio sin final.



Uno de los rostros multiplicados se refleja en las escamas de la cola retorcida. Es una joven madre que ha bajado desde los cerros de Catia a vender y a comprar basura. Como ella, deambula una legión de madres apostadas a la entrada del metro, por la esquina de Capitolio. Y más abajo, hacia el sur de la miseria. Estas madres son jóvenes y flácidas, muy delgadas, y las hay viejas, o que han envejecido prematuramente, que calman el hambre de las criaturas sacándose una teta seca que es chupada por chupar.



Grafitis alusivos reproducen un lema dibujado con plantillas: “El horizonte es de los pobres”. No “el esplendor de la pobreza”; sino la opacidad de la pobreza, la enfermedad de la pobreza, enfermedad de enfermedades.

Una mujer en cuclillas ofrece al menudeo espirales Plagatox, para espantar los zancudos, que rivalizan con otros insectos, como cucarachas, piojos y alacranes, por las escamas del monstruo que dormita: antes del Diluvio, mucho antes.

La noche del monstruo engendra más noche. Comprende el horizonte de los pobres: una selva, impregnada de malos alientos, donde los vientos se han paralizado. Olores fétidos provenientes de las entrañas podridas por la difteria, el paludismo, la tuberculosis. No hay ojos sino membranas que acechan desde cualquier ángulo. Y navajas oxidadas para despellejar perros y gatos que luego son digeridos. Medio hervidos, medio muertos.

Sobre la piel de la ciudad monstruosa, una costra impredecible, cubre de escoriaciones los edificios, los árboles y hasta los espejos, donde nadie se mira, tal como es.  Por los albañales se cuela una espuma sin líquidos. Una espuma seca; tan seca como la teta chupada por chupar, por hacer amagos, por calmar el hambre. Que no perdona. Que no permite pensar.

Ojos como membranas secas. Cerebros sin glucosa. Arterias de cloacas. Alcantarillas colapsadas. A la hora de la hora.

Raudas motos sin placa recorren las avenidas en busca de alguien que está en todas partes y a quien se debe perseguir para cumplir las órdenes dictadas por el hombre gordo, cuyos bigotes ocultan un labio leporino. El mismo que baila acompañado del grupo musical Madera junto con su esposa cuello de tortuga.

Por los lados de Quinta Crespo los hombres sin valor comercian con los huesos robados del cementerio. Éstos serán utilizados para los ritos de la palería. En la India serían los hijos de Kali, la Negra. Diosa-reina de las inmundicias, con sus collares de calaveras y sus muñones rotos. Dueña y señora de los cadáveres que andan por la ciudad monstruosa, pidiendo, gimiendo y escarbando la basura, donde procuran los restos de pellejos, los cartílagos grasientos y las verduras podridas que luego revenderán a otros cadáveres que integran una casta, una prole lumpen, una masa que no duerme ni despierta, únicamente anda, como Lázaro después de la muerte. Y este horizonte de los pobres, donde chapotean las aguas cenagosas de una maldición, ha sido arbitrariamente concebido y propiciado por el hombre gordo que baila el areito de los zamuros. Y por los funcionarios de la muerte. Por la burocracia de la muerte. Que tiene miles de cabezas y un solo estómago que no se sacia.

Los collares de Kali, la Negra, retienen el opaco brillo del cobre, el aluminio y el plomo; aleaciones sustraídas de los aparatos de aire acondicionado que gotean, desde lo alto de las oficinas, segregando las aguas residuales que impregnan las Torres del Silencio, olorosas a sobacos, a orines amanecidos, a locos sin bañar. Estas aguas riegan con su paso subrepticio, lento y persistente, breves matorrales, menudos arbustos, microscópicos líquenes, diminutos hongos y pequeños cactus que avanzan como los peones de un bosque en formación, sobre los muros, sobre los quicios, sobre los cimientos y sobre las vallas oxidadas, en cada entrada y en cada salida de la ciudad monstruosa.

   

El horizonte de los pobres muestra (en primer plano) una secuencia   de imágenes vinculadas a la corrupción que se cierne sobre la ciudad. Semejantes a las que muestra en su película Pier Paolo Pasolini: Edipo Rey. Después que Edipo lo ha transgredido todo, siendo como es, criminal incestuoso y parricida. Tanto las leyes de la sociedad como las leyes de la naturaleza. Caracas es como la ciudad de Tebas, invadida por enjambres de moscas. Mientras el gordo de labio leporino baila  el areito de los zamuros, junto a su esposa cuello de tortuga, acompañado de militares y paramilitares (tontons macoutes), armados con fusiles Kaláshnikov.

Una señora, que ha buscado refugio en la Biblia, ante tanto absurdo cuajado de miseria, previene, arengando a la multitud, con el recitado del profeta Jeremías:

Y si te preguntan: ¿Adónde hemos de ir?, les responderás: Así dice Yavé: El que a la muerte, a la muerte; / el que a la espada, a la espada; / el que al hambre, al hambre; / el que al cautiverio, al cautiverio.

Y prosigue: Yo les daré por regidores cuatro deudos, oráculo de Yavé: la espada para matar, los perros para arrastrarlos, las aves del cielo  y las fieras del campo para devorarlos y consumirlos. Y los haré el terror de todos los reinos de la tierra a causa de Manasés, hijo de Ezequías, rey de Judá, por cuanto hizo en Jerusalén. (15-2)

La señora distribuye revistas Atalaya, en compañía de un grupo de “testigos” vestidos con trajes flux y corbatas oscuras. Siente desprecio por la Babilonia que contiene el horizonte de los pobres. Para ellos las leyendas bíblicas se reiteran (literalmente) en el tiempo de los tiempos. Principalmente la idolatría y el fetichismo: dinero, oro, estatuillas de barro, propaganda, marcas de mercancías y más basura. Cualquier versículo, salmo o línea escogida al azar, lo reitera. Y así lo proclaman, por boca de la señora que, esta vez, vocifera unos versículos de La Biblia, tomados del libro Sabiduría:

Ellos, en medio de una noche realmente impenetrable, / salían del fondo del insondable hades, / durmiendo el mismo sueño. Unos, agitados por prodigiosos fantasmas; / otros, desfallecidos por el abatimiento del ánimo, / sorprendidos por un repentino e inesperado terror. (17-13/14)

Y: visiones de sueño / terriblemente los turbaron, / cayendo sobre ellos temores inesperados. (18-17)



Plegaria de Los Sepulcros Blanqueados

Banco Central de Venezuela $ Ruego por mí. / Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) $ Ruego por mí. / Carnet de La Patria $ Ruego por mí. / Ley Contra el Odio $ Ruego por mí. / Loto Activo $ Ruego por mí. / Operación de Liberación del Pueblo (OLP) $ Ruego por mí. / Guerra Económica $ Ruego por mí. / Asamblea Nacional Constituyente $ Ruego por mí. / Lotería de Animales $ Ruego por mí. / Ministerio para Servicios Penitenciarios $ Ruego por mí. / Red de Escritores Socialistas de Venezuela $ Ruego por mí. / Guardia Nacional Bolivariana $ Ruego por mí. / Instituto de Altos Estudios del Pensamiento del Comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías $ Ruego por mí. / Colectivos Paramilitares para la Defensa de la Revolución $ Ruego por mí. / Sistema Masivo de Publicaciones $ Ruego por mí. / Plan Zamora 200 $ Ruego por mí. / Arco Minero del Orinoco $ Ruego por mí. / Ley que Regula el Bono de Alimentación $ Ruego por mí. / Salario Mínimo Mensual $ Ruego por mí. / Casas de Cambio que operan desde Cúcuta $ Ruego por mí. / Ajuste de los precios de la gasolina $ Ruego por mí. / El Mono, la Culebra y el Gato $ Ruego por mí. / Transferencia Bancaria $ Ruego por mí. / Cajeros Automáticos $ Ruego por mí. / Bonos de PDVSA $ Ruego por mí. / Dólar Today $ Ruego por mí. / Pensión del Seguro Social $ Ruego por mí. / Hampa 24 x 24 $ Ruego por mí. / Policía Nacional Bolivariana $ Ruego por mí. / Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) $ Ruego por mí. / Sistema de Control Bancario y Financiero $ Ruego por mí. / Canasta Básica Alimentaria $ Ruego por mí. / La Paloma, la Iguana y la Gallina $ Ruego por mí. / Mijail Kaláshnikov $ Ruego por mí. / Depósito del Bono de la Guerra Económica $ Ruego por mí. / Mercado Negro de Divisas $ Ruego por mí. / Carro de Drácula $ Ruego por mí. / Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) $ Ruego por mí. / Punto de Cuenta $ Ruego por mí. / Tarjeta de Débito $ Ruego por mí. / Súper Intendencia de Precios Justos $ Ruego por mí. / Tarjeta de Crédito $ Ruego por mí. / Estado Mayor de la Alimentación $ Ruego por mí. / El Águila, el Mono y el Delfín $ Ruego por mí. / El Gallo, la Cabra y el Chivo $ Ruego por mí $ Ruego por mí $ Ruego por mí. A la Hora de la Hora.  


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Héctor Seijas 

Ha publicado: La posibilidad infinita (1989); La flor imaginaria (1990); Cuadernos de pensión (1994); Cruz del Sur, una revista, una librería, una causa (2002); Comprensión de nuestras ciudades (2005); Siete poetas rumanos (2009); Caracas revisited. Una poética de la nocturnidad (2010); Amada Caracas. Antología esencial de la ciudad contemporánea (2014) y El spleen de Caracas. Crónicas en el bajo mundo (2015). Ha colaborado en publicaciones periódicas de larga enumeración. Fue jefe de redacción de la revista A Plena Voz y durante la cuarta república trabajó como docente en barrios de pobreza crítica para el ministerio de la Cultura, la Biblioteca Nacional, el Ministerio de la Familia y otras instituciones. Hasta el año pasado (2015) se desempeñó como cronista en El Correo del Orinoco, pero fue desalojado de allí por una junta interventora. En la actualidad, integra el Ejército de Reserva del Proletariado, a causa del desempleo inducido por el macartismo y la lumpen burocracia que prevalece.  Por ahora. 

P.D.: En busca de editor: Los asesinos del zen. Crónica de los hombres infames (2016).