domingo, 12 de agosto de 2018

El escritor José Joaquín Burgos en el programa Ruta literaria.




Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de hacerles llegar este programa producido por la televisora de la Universidad de Carabobo. Aquí podrán observar el parque de Los Enanitos o HUMBOLTD y la vieja sede de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo, que fue  tomada por la alcaldía de Valencia, que servirá de marco para esta breve entrevista realizada por Teresa Morán al escritor José Joaquín Burgos que falleció el 7 de agosto de 2017. 

Parte 1.


Parte 2.




1 comentario:

  1. Actos de amor
    El ladrón le robó la chistera al mago.
    Después, en su guarida, sacó del sombrero
    dos policías que lo arrestaron.
    Luis Carlos Neves



    Después de treinta años, el circo donde yo trabajaba volvió a la ciudad. Junto con mi esposa yo hacía el clásico acto de desaparición. Laura entraba en un gabinete de madera, y yo cerraba tras ella unas cortinas. Seguidamente le daba unos golpecitos a la caja con mi varita mágica, la hacía girar varias veces y abría las cortinas. Se escuchaba entonces el rumor de asombro del público: la caja estaba vacía. Mi esposa ya no estaba en su interior. Pedía un voluntario para que comprobara que, efectivamente, no había nadie en la caja y verificara su solidez. La persona entraba al gabinete y constataba la imposibilidad de salir de él. Después del examen, el voluntario regresaba a su asiento. Yo volvía a cerrar las cortinas, le daba vueltas a la caja, esta vez en sentido contrario, le daba unos golpecitos con mi varita mágica y abría las cortinas. Y de nuevo el asombro del público se dejaba oír: mi esposa estaba otra vez en el interior de la caja.
    Durante una de las funciones conocí a Manón, mi segunda y actual esposa. Cuando me dirigí al público solicitando un voluntario, nuestras miradas se buscaron, se encontraron y se tocaron. Sentí la magia del amor por primera vez. Y cuando le di los golpecitos a la caja, lo deseé con todas mis fuerzas.
    Hoy, cuando Manón me dijo que quería volver a ver el acto, tuve un feo presentimiento y sentí miedo. Al principio me negué rotundamente. Pero después pensé que ya había pasado mucho tiempo ¡treinta años!; que ya todo el mundo habría olvidado el incidente y que sería imposible que regresara. Lo cual era mi verdadero y único temor. Porque de Manón, estaba absolutamente seguro.
    Esa noche, cuando nos sentamos a cenar, puse las dos entradas sobre la mesa.
    Durante todo el acto Manón estuvo como hechizada. No le quitó la mirada de encima al mago ni por un instante. Y cuando él pidió un voluntario y miró a Manón, me estremecí. Sus miradas se parecían a las nuestras hacía treinta años. Manón se zafó de mi mano y subió al escenario. Comprobó, con unos golpecitos de los nudillos, como hacía treinta años, la solidez de la caja y volvió a mi lado. El mago cerró las cortinas, tocó la caja con su varita mágica y la hizo girar. Y cuando abrió las cortinas de nuevo, dio un salto hacia atrás del susto. Yo me levanté de mi asiento y salí corriendo del teatro: Laura, mi primera esposa, había reaparecido después de treinta años.

    Autor: Pedro Querales. Del libro "Fábulas urbanas"


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