lunes, 24 de febrero de 2020

… Y pueda Ud. hallar un día una tierra de donde nadie lo exilará”:
Los exilios de José Solanes







 Alejandro Oliveros



A Rosalía


“… y pueda Ud. hallar un día una tierra de donde nadie lo exilará porque será digna y sufriente como ella y la tierra, como su alma, no soportará más la separación”. El autor de estas líneas es el malogrado Antonin Artaud,  tal vez el más interesante de todos los talentos que surgieron del movimiento surrealista. En el mezquino tiempo que le concedió la esquizofrenia, Artaud escribió, aparte de una reveladora y dilatada correspondencia, estudios fundadores sobre los hongos alucinógenos de México; un ensayo insoslayable acerca de van Gogh; una pequeña e iluminada colección de aforismos, publicada con el inquietante título de El pesa-nervios. Así como uno de los ensayos más influyentes del teatro contemporáneo; el difundido El teatro y su doble, el cual ha sido leído y aprovechado por directores como Peter Brook, cuyo Marat-Sade tiene mucho de homenaje al francés; Grotowsky, Peter Stein y, más recientemente, Krzysztof Warlikowski o Calixto Bieito. Cuando Artaud escribió esas palabras se encontraba recluido en el sanatorio de Rodez, en el suroeste de Francia; a donde había sido llevado por Robert Desnos quien, como miembro activo de la resistencia, conocía el destino escogido para los enfermos mentales en una aplicación de  la “solución final”. Allí, en Rodez, estará bajo los cuidados del estudioso,  e injustamente vilipendiado, doctor Gaston Ferdière; uno de cuyos asistentes era el joven exiliado catalán, y psiquiatra también, José Solanes, el destinatario de la carta de Artaud, de la cual hemos citado las últimas frases.

Solanes, nacido en  Pla de Santa Maria (Alt Camp, Tarragona) en 1909, había llegado a Francia a la caída de la República Española. Se había graduado de médico-psiquiatra en Barcelona y, bajo la guía de su maestro, Emilio Mirá y López, y, en compañía de otros jóvenes médicos, como Ferenc Tosquelles, habían puesto en práctica una nueva manera de entender al paciente mental en el legendario hospital Pere Mata de Reus. De manera distraída, a menudo se han querido precisar los orígenes de la psiquiatría moderna  en lugares como París o Londres, ignorando las rupturas que la psiquiatría catalana adelantó en fecha tan temprana como los años treinta del pasado siglo. No obstante, los discípulos de Mira y López se encargarán de difundir y profundizar, debería decir radicalizar, las enseñanzas del maestro en los países en los cuales se exiliaron. No existiría psiquiatría institucional ni antipsiquiatría sin estas experiencias fundadoras, llevadas por Tosquelles a Francia ;y, más tarde,  por Solanes a Venezuela.

A finales de 1939, comienza el dilatado exilio de Solanes; sus servicios como capitán asimilado del IV Cuerpo del Ejercito Republicano, así como su activismo como miembro del P.O.U.M., no le dejaban otra opción. Primero en el país galo, donde trabajará con Eugene Minkowski y Paul Guirard, en la Sainte Anne, de París; y con Ferdière en Rodez.  Y luego en Venezuela, hasta su muerte en 1991. Desde sus primeros días en el exilio, Solanes se dedicó, con una constancia envidiable, a reflexionar sobre su nueva condición, la del desterrado, como Ovidio, cuyo retorno a la patria era el más incierto. Un exiliado más entre los cientos de miles de exiliados que habían dejado España con el triunfo de la usurpación y la dictadura. Un destino compartido con innumerables compatriotas que será el objeto de estudio del joven médico catalán. Las preguntas para el que cambia de país son innumerables. ¿Cómo se vive bajo un nuevo cielo? ¿Y este mismo cielo extraño será un día tan nuestro como de los nativos? ¿Por cuántos años voy a estar aquí? ¿Qué seré con el tiempo, más o menos español, más o menos francés o venezolano? Toda segunda patria es un pobre consuelo y el desterrado lo sabe. En lo sucesivo su condición será  de irreversible minusvalía ciudadana ¿Y el idioma, esa casa del ser? ¿Llegaré, lo cual es harto improbable, a hablar sin acento? Las consideraciones de Solanes serán tan dilatadas como su exilio. Diez, veinte, treinta años y aun más, porque su exilio es una elección y no hay vuelta atrás. Visitará España poco antes de la muerte de Franco, pero solo para cerciorarse de que ha dejado de ser catalán, o español, y se ha convertido en venezolano, y que en estos trópicos quiere que sean enterrados sus blancos huesos. Por aquellos primeros tiempos de su destierro francés, en 1940, escribe a su amigo, también en el exilio Joaquín Torrens-Ibern, sobre el sujeto de sus investigaciones:

Lo que me va mejor es dedicarme al trabajo del que te hablé
(Sobre el exilio) y en el que paso muy buenos ratos. Este trabajo ha tenido la virtud de no hacerme escribir mucho, sino de hacerme leer mucho… Voy metiéndome por esos campos más o menos filosóficos que la psiquiatría moderna por contraste con la de la época de las luces, tiene en tanta estima, y en la que yo me siento tan cómodo.



Santa María de Pla

Como tantos europeos de estos tiempos oscuros, siempre quiso Solanes, en busca de un poco de paz, imagino, trasladarse a un país hispanoamericano, Argentina, Brasil o Venezuela. No obstante, un nuevo enfrentamiento bélico, tan feroz como el que le tocó en su país del 1936 al 39, fue  lo que se encontró al poco de llegar a Francia. Los de la Segunda Guerra, y los siguientes, por lo menos hasta 1952, son los años menos documentados de la vida de nuestro personaje. Lo que sabemos nos permite situarlo, como hemos dicho, trabajando con Minkowski, en París, y con Ferdière en Rodez; casado con una enfermera francesa y viviendo durante un tiempo en Toulouse. En Biographie croisé, la minuciosa crónica sobre las relaciones entre Gilles Deleuze y Felix Guattari, François Dose incluye una inquietante mención a nuestro escurridizo psiquiatra. Escribe Dose que, hacia 1949, cuando Jean Oury llega de Paris a Saint Alban, el “asistente de Tosquelles, Solanes, había dejado su cargo para marcharse a Venezuela”. La información de Dose, que es la única que conozco al respecto, es de lo más reveladora.

Saint-Alban es un viejo castillo en el medio de la nada del suroeste francés, en el llamado macizo central, transformado en manicomio en tiempos post-napoleónicos. Para la llegada de los psiquiatras catalanes, a finales de 1939, la clínica se encontraba en penosas condiciones. Una serie de hechos imprecisos conducen a Ferenc Tosquelles, del campo de concentración de Septfonds, donde había  sido recluida buena parte de los refugiados republicanos, a ingresar al instituto hospitalario como enfermero, habida cuenta  de que su título de médico se encontraba extraviado. Con la llegada del psiquiatra comunista Lucien Bonnafé, el anti-estalinista y pro-trotskysta Tosquelles va ganando posiciones hasta llegar a compartir, con Bonnafé, que se convertirá en su gran amigo, las funciones de director. No pasaría mucho sin que se presenten las condiciones para que se produzca la más fecunda revolución psiquiátrica del novecientos. Los pacientes comenzaron a ser tratados, seriamente, como seres humanos, y sus servicios requeridos para las más variadas ocupaciones (agricultores, artesanos), con lo que se integraban a una comunidad más amplia que la del solo sanatorio. Son los fundamentos de la influyente “psiquiatría institucional”, que será adaptada por todas las instituciones modernas, fuera de la Unión Soviética, claro está. Se comenzó a pensar en las posibilidades de curación para estos enfermos, hasta entonces condenados a “cadena perpetua” por la medicina tradicional, poniendo en práctica avanzadas terapias que serían adoptadas por el resto de los sanatorios. Por otra parte, y político heterodoxo hasta el final (“Yo nunca sé a dónde voy”, le gustaba repetir), Tosquelles abrió las puertas  de Saint Alban para resistentes, poetas, artistas e intelectuales víctimas del asedio nazi-vichysta. Como pacientes fueron internados, para protegerlos, creadores como Paul Eluard, quien escribió un hermosos texto sobre el cementerio de pacientes de la clínica, y Jean Dubuffet. No es improbable que el mismo Lacan, uno de los ídolos  de Tosquelles, haya visitado la clínica en los tiempos de la ocupación. Después de la guerra, el prestigio de la experiencia, animó a estudiosos de otras generaciones, como Deleuze y Guattari, a acercarse a la remota Saint Alban. Tan extraordinarias circunstancias, y de acuerdo con la observción de François Dose, explicarían la familiaridad de Solanes con muchos de estos intelectuales, como Eluard (del cual tenía algún libro dedicado) y Dubuffet. Así como su aporte a la organización de la Colonia Psiquiátrica de Bárbula (Venezuela), en su momento una de las más avanzadas de Latinoamérica, y de la cual dirigiría uno de los pabellones más importantes. No obstante, el primer destino de Solanes en Venezuela no fue Bárbula, sino Anare, en el litoral de La Guaira, en cuyo hospital trabajaría algunos años hasta que el Ministerio de Sanidad decidió su traslado. El ejercicio profesional del exiliado catalán en Venezuela estuvo marcado por su experiencia en Saint Alban. Los principios de la psiquiatría institucional serían puestos en práctica. Se vería a sus paciente ejerciendo todo tipo de actividades, hasta la insólita de publicar, con el nombre de Nanacinder, una revista de arte y literatura enteramente producida por los pacientes, los cuales además de imprimirla, publicaban sus colaboraciones literarias y  plásticas, muestras preciosas del exaltado “art brut”, de Dubuffet. La práctica médica la compartirá Solanes con la docencia, en su condición de Jefe de la Cátedra de Psicología Médica de la facultad de Medicina de la Universidad de Carabobo.

Sin embargo, la idea del exilio nunca se alejó mucho de su reflexión (¿acaso es posible para un exiliado olvidarse del exilio?). Y, en silencio, siguió trabajando en su tesis para optar al Doctorado de Estado por la Universidad de Toulouse,  al cual accedería con honores en 1980. El asunto del trabajo no podía ser otro: Les noms de l’exile et l’espace de l’émigration: étude anthropologique, publicado, de manera póstuma, después de imperdonables esperas e infinitas correcciones, por Monte Avila Editores, en 1993, con el título de Los nombres del exilio. El abandono sostenido de las instituciones culturales del estado venezolano, no hicieron posible la reedición del valioso ensayo, la cual, gracias al entusiasmo de su propietario y los cuidados de la editora, fue finalmente adelantada por la editorial Acantilado, de Barcelona en 2016.

En tierra ajena. Exilio y literatura desde la Odisea hasta Molloy, que es como se le llamó a esta nueva edición, es uno de los estudios más apasionantes y reveladores que se haya escrito sobre el doloroso asunto en muchas décadas, en cualquier idioma. En sus seis secciones, más bien cinco y un post-logo (“El campo de las representaciones”, “Los nombres del exilio”, “El espacio del destierro”, “El tiempo del destierro”, “Personas y personajes” y “Resolución del exilio”), Solanes, en una de las prosas más brillantes de su generación, una generación (Reyes, Borges, Paz, Valencia Goelkel, Picón Salas) no precisamente ayuna de prosas brillantes, Solanes dialoga, como “suele el pueblo fablar a su vecino”, con un número indeterminado de “compañeros de ruta”, desde Homero y Ovidio a los familiares Pérez Bonalde y Cajigal. Y de lo que hablan es el asunto de este libro. Desde las primeras páginas de su estudio, nos sorprende Solanes, hasta las últimas. Comienza recordándonos que, “El exiliado es el paradigma del hombre. Se considera a los exiliados como hombres por excelencia”, para terminar con los comentarios  consagrados a la “Resolución del exilio”. Una serie de intuiciones conmovedoras y  memorables. Este último es el Solanes extrañamente autobiográfico, el que ha salido obligado de su patria, ha regresado a ella por su propia cuenta y ha preferido convertirse en re-exiliado, en reincidente del desarraigo. El regreso al país natal ha sido un acto fallido, como los personajes de Viaje al pasado, de Zweig; aquellos amantes que, al reencontrarse, después de veinte años, encuentran que son unos completos desconocidos. El que regresa lo hace en búsqueda, no del tiempo perdido, sino del yo extraviado “dejado”. Volver no es siempre regresar. El que vuelve, “acaba por creer que en algún rincón va a descubrir el personaje que él había encarnado”; una historia de dobles, nos dice Solanes, como cualquier otra. Para continuar:

Se tenía al regreso como vuelta al pasado y a la vez irrupción al futuro.
Se vivía para el regreso pero el que así vivía en su intimidad
pensaba que no habría en realidad vida sino después del regreso…
el futuro propiamente dicho no empezaría sino al retorno.

Entre este puñado de páginas, de una belleza a ratos shakesperiana, y el comienzo, Solanes hace un raro despliegue de erudición y claridad que nos enfrenta, nos pone al lado, mejor, de los más distintos protagonistas de la condición del exilio. En el centro, el capítulo dedicado a los “Nombres del exilio”, las diversas maneras con las que se ha ingeniado el exiliado para nombrar lo innombrable, esa experiencia límite, la más humana, después de todo; y la más urgente para los venezolanos, los habitantes de una tierra que, de la noche a la mañana, que es lo que son dieciocho años, así sean los más amargos, pasó de ser puerto de llegada para los desterrados de todo el mundo, a aeropuerto de salida para cientos de miles de sus habitantes. No debe haber un venezolano que no haya sido afectado por esta trágica situación. El exilio de los seres queridos implica asimismo un exilio para los que se quedan, exiliados de afecto, no menos duro que el exilio físico. No se me ocurre una lectura más urgente, y gratificante, para los venezolanos que este estudio de José Solanes, aquel nativo de Santa María de Pla que un día, en su consultorio de Valencia, me dijo, “Usted es apenas  un año más venezolano que yo; usted nació en 1948, y yo llegué en 1949”.



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Alejandro Oliveros. Fotografía de Yuri Valecillo.Tomada del libro "Rostro y Poesía". 1996

Alejandro Oliveros, poeta y ensayista, nació en Valencia el 1 de marzo de 1948. Fundó y dirigió la revista Poesía, editada por la Universidad de Carabobo. Ha publicado diez poemarios entre los que figuran El sonido de la casa (1983) y Poemas del cuerpo y otros (2005). Entre sus libros de ensayos destacan La mirada del desengaño (1992) y Poetas de la Tierra Baldía (2000).


Tomado de Prodavinci.




domingo, 23 de febrero de 2020

La influencia de Harlan Ellison en Blade Runner: El demonio de la mano de cristal.







Tras el esfuerzo que supuso sacar el Neutron número 5 de setiembre 2015: Bichos malos en el cine donde yo participé con Proyecto Fórmico (publicado en esta su web amiga el 5 de setiembre de 2017, consultable en este enlace), quizás el ensayo de cine del que me siento más orgulloso, el bueno de Txema Gil nos fue llamando a sus colaboradores para proponernos un nuevo reto. En este caso se trataba de escribir algo con absoluta libertad, lo que nos diese la gana. Finalmente el proyecto vio la luz en el Neutron número 6 el de mayo de 2016 y yo colaboré con el artículo que sigue a continuación.




Recuerdo perfectamente su génesis. De un tiempo a esta parte la mayoría de productos de ocio que adquiero los han realizado amigos. Tengo esa suerte. En este caso en concreto el gran Carlos Díaz Maroto es el responsable del libreto que acompaña el lanzamiento en DVD de Historias para no dormir de Chicho Ibañez Serrador por la Editorial 39 escalones. Ni que decir tiene que lo primero que hice fue leerme el magnífico libreto. Hoy día no he acabado de ver la magnífica serie de Chicho. Es algo común, leo los prefacios, ensayos firmados por mis amigos y pocas veces acabo leyendo el resto del libro.


Carlos Díaz Maroto. Imagen tomada de aqui

En aquella ocasión algo me chirrió en los comentarios de Carlos. Lo investigué, ni que decir tiene que me lo paso mucho mejor indagando que escribiendo. Para mi escribir es un tormento, actividad ingrata e insana. Los resultados de aquellas indagaciones aparecen en el Anexo de este artículo. Las investigaciones, las indagaciones tienen efectos colaterales a veces muy deseables. En esta ocasión descubrí el episodio La mano (Demon with a Glass Hand, 1964, Byron Haskin) el resto lo podrá comprobar en el artículo que sigue a esta entradilla. Sin embargo en aquellos momentos estaba buceando en los materiales necesarios para vestir una idea sobre la excelsa Los Pájaros (The Birds, 1963, Alfred Hitchcock). Idea que había estado comentando con Carlos Díaz Maroto. Pero este artículo irrumpió con tal virulencia que aparqué el de los pájaros y ahí siguen, en el parking acompañando a otro grupito de mítico artículos o cuentos jamás escritos y que me revisitan cada tanto, como fantasmas en navidad, para atormentarme por mi desidia. En este caso concreto se ubicó entre el postergado ensayo: Batman es republicano… y Superman monárquico y el proyecto de cuento Marsuf y El Príncipe. Se da la agradable circunstancia que tras 26 años de demora he empezado a escribir ese cuento. ¡Qué desilusión! ¡Qué pesadumbre! El borrador no llega ni a la décima parte de lo valioso que lo imaginaba en mi cerebro. Una vez en el procesador de texto, el relato se expande y me tiraniza con el camino a seguir. A la mierda las brújulas y demás señalizaciones preconcebidas. Es el propio texto el que elige su camino. Ahora mismo estoy en el dolorosísimo parto, esta entradilla es un descanso emocional de tan devastadora tarea. Es posible que Marsuf y su príncipe no lleguen a buen puerto, que se hundan y retomen su lugar entre el Batman republicano y Los Pájaros, el tiempo y mi dolor lo determinarán. Mientras tanto les dejo con las influencias de Harlan Ellison en Blade Runner

Un placer como siempre.



by PacoMan, Málaga a 21 febrero 2020.



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Harlan Ellison, flanqueado por Leonard Nimoy y William Shatner, en el rodaje de uno de los capítulos de la serie Star Trek. Imagen tomada de aqui.


Se ha escrito mucho sobre la influencia del escritor y guionista norteamericano Harlan Ellison[i] en Terminator (The Terminator, 1984, James Cameron),  pero nada o casi nada[ii] de su influencia en Blade Runner (1982, Ridley Scott).



Los dos capítulos de Rumbo a lo desconocido guionizados por Harla Ellison que influyeron en el Terminator de Cameron son precisamente de la segunda temporada, en particular el primero: Soldado (Soldier, dirigido por Gerd Oswald) estrenado el 19 de Septiembre de 1964 y el quinto: La mano (Demon with a Glass Hand, dirigido por Byron Haskin[iii]) estrenado el 17 de Octubre de 1964 por lo tanto James Cameron tenía 10 años y a Ridley Scott le faltaba un mes para cumplir los 27 años, cuando vieron por primera vez estos episodios. En el anexo desarrollo la curiosa historia de cómo llegó a ser emitido este capítulo (La mano) en España.



Argumento de Soldado: Dos soldados del futuro se hallan combatiendo cuando por efecto secundario de una explosión son enviados al pasado (nuestro presente… bueno el de 1964). Uno de ellos, Qarlo Clobregnny (interpretado por Michael Ansara) llega primero, mientras que su antagonista queda retenido en un remolino temporal. Qarlo es interceptado por las autoridades americanas (¿por qué todos los alienígenas y viajeros temporales siempre llegan a los EE.UU.?). Todo el empeño de Qarlo es recuperar el ardor guerrero adormecido en los humanos del presente (¿ardor guerrero adormecido en 1964?…  recordemos que, en esos momentos, los EE.UU. estaban inmersos en plena guerra del Vietnam). Ardor guerrero necesario para estar preparados para luchar en la guerra futura, guerra en la cual él estaba combatiendo cuando fue lanzado a 1964. Sin embargo el remolino temporal se atempera y su enemigo, por fin, llega a la Tierra “del presente”, produciéndose la inevitable confrontación mortal, donde finalmente Qarlo se sacrifica para salvar a la familia que lo tenía acogido.

Es evidente la influencia que este capítulo ha ejercido en Terminator. Menos evidente es la influencia de Demon with a Glass Hand; tanto es así, que incluso la serie The Big Bang Theory (The Big Bang Theory, desde 2007 hasta la actualidad, creada por Chuck Lorre y Bill Prady) en el capítulo de la temporada séptima:  The Mommy Observation (estrenado el 13 de Marzo de 2014), ningunea la influencia de La mano[iv] en Terminator.




Argumento de La mano: Un hombre; Trent (interpretado por Robert Culp, bien conocido en España por su papel en El gran héroe americano (The Greatest American Hero, 3 temporadas, entre 1981 y 1983, creado por  Stephen J. Cannell) nacido hacía 10 días se encuentra desorientado, sin recuerdos y perseguido por los Kyben, alienígenas con aspecto humano (eso sí, un poco risible). La mano izquierda de Trent es una mano robótica de cristal, a la que le faltan tres dedos  y que le va a informando, guiando y asesorando. En realidad la mano es un ordenador que guarda información en sus cinco dedos. Trent acaba descubriendo que ha sido enviado al pasado para salvar a la humanidad, desde un futuro donde esta ha sido derrotada en 90 días por los Kyben.  Éstos poseen los tres dedos que faltan para completar la mano de Trent. Lo persiguen, pues  la mano robótica es la clave para encontrar a los 70.000 millones de humanos que han desaparecido de la Tierra tras su conquista. Los Kyben son enviados de dos en dos desde el futuro a través de un Espejo del Tiempo, para cazar a Trent en el presente. Tras una ardua y continua lucha con los Kyben que van llegando y gracias a un hábil ardid (dejarse matar…  para luego revivir) consigue destruir el Espejo del Tiempo (lo que frena inexorablemente la llegada de más Kyben desde el futuro) y arrebatarles los tres dedos que completan su mano de cristal. Es una victoria agridulce ya que la mano le revela  que él es un robot, que los 70.000 millones de humanos han sido convertidos en corriente eléctrica y conservados en un alambre y que este alambre se encuentra enrollado en su torso. La guerra la perdió la humanidad pero no sin antes liberar una plaga que destruirá todo tipo de vida; tanto la humana como la de los Kyben. Por esa la razón la humanidad ha hibernado cibernéticamente en el pecho de Trent, a la espera que transcurran la docena de siglos necesarios hasta que la Tierra pueda volver a ser habitable y poder volver a ocuparla.



Se aprecia que la influencia de este argumento en la película Terminator es como mínimo tangencial…  pero existir: existe.



Influencia en Blade Runner.





La influencia es más estética (diseño de producción) que argumental, aunque algún efecto si tuvo en este área. Y más concretamente en el diseño de producción de una de las subtramas de la magistral película de Scott.



Bradbury building Los Angeles




1.- El edificio Bradbury[v]

Casi un personaje más en la película de Scott.  Curiosamente este edificio que fue diseñado para disfrutar de la máxima luz solar, en ambos films, aparece oscuro, tenebroso y porque no decirlo ominoso. 



Sus magníficas escaleras y pasillos lucen magistralmente y muy apropiadas para cualquier obra de ciencia ficción, no en vano su arquitecto se inspiró en Mirando atrás desde 2000 a 1887 (Looking Backward: from 2000 to 1887) escrito por Edward Bellamy y publicado en 1887.

Edificio BradburyEn sentido horario: (500) Days of Summer (2009), El Artista (2011), Blade Runner (1982), Shockproof (1949)

2.- El maquillaje facial de Pris.



Pris es una replicante interpretada por Daryl Hannah. Modifica su maquillaje una vez que se establece en el apartamento de Sebastian (interpretado por William Sanderson) sito  en el edificio Bradbury. El diseño de producción de La mano está resuelto con muy pocos medios… seguramente el alquiler el edificio Bradbury y la fabricación de la mano robótica consumió todo el presupuesto. Para solventar la caracterización de los alienígenas se optó por un simple, pero efectista, efecto del maquillaje; consistente en ensombrecer el contorno de ambos ojos, lo que se acentúa al estar el resto de la cara muy blanquecina. 



Hay que admitir que este efecto se multiplica cuando los Kyben aparecen con una media en la cara. Ciertamente no se llega a aclarar porque unas veces los alienígenas aparecen con la media en la cara y otras veces no.  Pris no llegó a lucir medias en la cara (prefirió hacerlo en el lugar más usual: sus piernas), pero es cierto que intentando esconderse de Dekcard (interpretado por Harrison Ford) se disfrazó de una novia muñeca, cubriendo su cara con un velo, lo que le da un aspecto semejante a los Kyben con media en la cara.  



3.- La persecución dentro del edificio.



Ambos protagonistas: Trent y Deckard, son implacablemente perseguidos por los Kyban y por Roy, un replicante modelo Nexus 6 (interpretado por Rutger Hauer). En esta persecución, un Kyben y el propio Trent atraviesan una ventana del edificio mientras pelean.




Roy atravesará una pared con su cabeza para atemorizar aún más a Deckard. Ambas persecuciones acaban en la cornisa del tejado del edificio Bradbury. SI bien es cierto, que en La mano el zénit argumental no se alcanza en el tejado, sino cuando es revelada su condición de robot a Trent, lo que le condena a la más absoluta soledad, la soledad del guardián y albacea de la humanidad.



4.- La búsqueda del sentido de la vida.

Trent y los Nexus 6 nacen adultos, no en vanos son robots, y acaban preguntándose por el sentido de sus vidas. Trent, que se cree humano, pues desconoce que es un robot, busca afanosamente su misión en la vida: proteger la vida de la humanidad. La replicante Rachael (interpretada por Sean Young) desconocía que era un robot, la revelación de su condición le pone en la senda de la eterna búsqueda de los humanos (parece ser que compartida por los futuros robots): dotar de sentido su existencia. Los demás Nexus 6, si saben que son robots, ellos buscan alargar su efímera vida, misión en la que fracasan. Sin duda alguna la aceptación final de Roy, que como todo buen héroe griego se enfrenta a la irrevocabilidad de su destino para sucumbir finalmente a él, nos depara una de las escenas más líricas e impresionantes del cine. El alegato a favor de la vida en boca de un robot en pleno trance de su final, sirve de inspiración al estupefacto Deckard, que hasta ese momento había llevado una vida vacua, una vida asemejada a la de un robot.

En conclusión, una influencia más estética que argumental, pero ¿no es de eso de lo que se trata? ¿Qué diferencia fundamental hay en el argumento de Blade Runner y el de los clásicos dramas griegos?



ANEXO: LA EMISIÓN DE LA MANO EN ESPAÑA.

Inicio el anexo comentando que he conocido este episodio gracias a la reedición de la mítica serie española Historias para no dormir de Chicho Ibáñez Serrador recientemente reeditado en DVD por la editorial 39 escalones y que se acompaña con una magnífica guía de capítulos elaborada por el colaborador habitual de Neutrón: Carlos Díaz Maroto. La serie estuvo en antena tres temporadas iniciándose el viernes 4 de febrero de 1966 a las 23:15 horas por UHF (canal 31, lo que con el paso del tiempo devino en La 2 de TVE). A la siguiente semana pasó a la VHF (La 1 de TVE actualmente) precisamente con el capítulo que nos ocupa: La Mano con un más que evidente doblaje latino al castellano. Por lo tanto, podemos concluir que se emitió el viernes 11 de Febrero de 1966 a las 23:15 horas.  Díaz Maroto explica lo siguiente en su comentario sobre este capítulo:

“… tal como refiere Chicho en la presentación, en realidad se trata de “una película americana de ciencia ficción”; en concreto, un episodio de la mítica serie Rumbo a lo desconocido  (The Outer Limits; 1963-65), y uno de sus mejores episodios, ya emitido por TVE dentro de la propia serie como “El demonio de la mano de cristal” …”
Nota: El resaltado en negrita es mío.

Gracias a la estupenda hemeroteca virtual de La Vanguardia [vi] puedo decir que en realidad el estreno en TVE (la única cadena de televisión en esos momentos en España) fue esta emisión de La mano en Historias para no dormir. La serie Rumbo a lo desconocido inició su emisión el viernes 4 de Noviembre de 1966 a las 21:45 horas en UHF (nótese que son casi nueves meses después), sustituyendo en la programación a Dimensión desconocida. La serie se emitió todos los viernes hasta el domingo 22 de Enero de 1967 que pasó a emitirse los domingos a las 10:15 horas en UHF hasta su finalización: el domingo 3 de septiembre de 1967, siendo sustituida en la parrilla por Gama 67.

Historias para no dormir se adelantó en 9 meses a Rumbo a lo desconocido; seguro que en más tiempo, en concreto, yo calcularía que en 1 año y 9 meses. No en vano La mano es el quinto episodio de la segunda temporada y lo razonable es suponer que TVE respetaría el orden original de emisión de los capítulos de ambas temporadas.

Es fácil imaginar que ocurrió. Volviendo a citar a Díaz Maroto en sus comentarios sobre el capítulo:

“… Según parece, la emisión fue debido a que la producción de la serie se retrasó y hubo que emitir esto (ver nota).

 Nota: En la presentación del capítulo primero Chicho anunció que se recurriría a esto cuando no diera tiempo en una semana a rodar el episodio previsto, y refirió en concreto que se emitirían telefilmes “americanos, ingleses o alemanes”. Que sepamos no volvió a darse esa circunstancia. …”


Imagen tomada de aqui.

No dio tiempo a rodar el capítulo siguiente: La bodega, una adaptación del cuento de…. ¡Como no! de Ray Bradbury: ¡Muchachos! ¡Cultiven hongos gigantes en el sótano! ( Come Into My Cellar, Boys! Raise Giant Mushrooms inYour Cellar!, 1962) seguramente por su duración ya que se debió emitir en dos episodios. TVE salió del impasse como había avanzado Chicho tirando de película extranjera, en este caso La Mano; pues TVE ya habría adquirido los derechos de emisión para España, para reemplazar en la parrilla a la exitosa Dimensión Desconocida. No parece lo más sensato reponer un capítulo ya emitido previamente, en el segundo capítulo de una nueva serie (Historias para no dormir) y aún más, si recordamos que con este capítulo concretamente, se dio el salto de la UHF a la todo poderosa VHF en una España inmersa en pleno franquismo, sin excesivas alternativas de ocio… ni dinero con que pagarlo.


by PacoMan



[i] NOTA: Los cuatros enlaces a páginas de internet que aparecen en estas notas al pie eran operativos el 31 de enero de 2016.

Nacido en 1934, Harlan ha escrito infinidad de cuentos y novelas fantásticas, básicamente de ciencia ficción. Es más conocido por su faceta de guionista de series de televisión como: Star Trek, Babylon 5, Dimensión desconocida (The Twillight Zone) y la serie que nos ocupa The Outer Limits.
Sin embargo no quisiera dejar de destacar su importante aportación a la revolución en la ciencia ficción que supuso la publicación de la antología de cuentos seleccionados por él: Visiones peligrosas (Dangerous Visions, 1967) que supuso el nacimiento de la New Wave… efímera Nueva Ola, pero que ha dejado profunda huella en todo lo que vino después en la Ciencia Ficción.

[ii] Mark Hodgson posteó el 16 de septiembre de 2011 en su blog de reseñas de películas y series de televisión la entrada: Demon With a Glass Hand (1964) – a monochrome Blade Runner, artículo donde se avanzan muchas de las influencias que enumero en este artículo. 

José Pedro Urraburru en su blog: TVCLASICA.COM ubicó la entrada: “… Nosotros controlamos la emisión. …”  título que homenajea el impactante inicio de la serie Rumbo a lo desconocido. En este post sobre la serie menciona el capítulo que nos ocupa, haciendo hincapié en que Blade Runner filmará parte de sus escenas en el edificio Bradbury.


[iii] Haskin es también el director de Cuando ruge la marabunta (The naked jungle; 1954) y protagonista principal de mi artículo: Proyecto Fórmico publicado en el anterior número de Neutrón.

[iv] Enlazo un interesante artículo sobre el capítulo: Soldier que concluye con el video de la escena de The Big Bang Theory que nos ocupa:


[v] El Bradbury Building se construyó en 1893 y está situado en el 304 de la South Broadway intersección con  West 3rd Street en el centro de Los Ángeles, California (EE.UU.). Este soberbio edificio ha aparecido en docenas de películas, capítulos de series y videoclips. El edificio se llama Bradbury pero no en honor al escritor de Ciencia Ficción Ray Bradbury (que nación en 1920… 37 años después de su construcción) sino en honor de su propietario: el millonario Lewis L. Bradbury. El edificio fue diseñado inicialmente por Summer Hunt y modificado por George Wyman.

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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po