martes, 26 de mayo de 2026

ARGENIS RODRÍGUEZ: En Venezuela para obtener un premio literario solo se necesita ser amigo del del jurado.

 



ARGENIS RODRÍGUEZ: En Venezuela para obtener un premio literario no se necesita que la obra sea buena, sino ser amigo del del jurado. 



La farsa de los premios literarios…



ARGENIS RODRÍGUEZ..


Es claro que los premios literarios se han desprestigiado a niveles vergonzosos. Para obtener un premio no se necesita que la obra se presente a un concurso, sea buena, sino que participante sea amigo de los miembros del jurado. El único que verdaderamente premia las obras de arte es el tiempo. El tiempo es el que dice en definitiva si una obra vale o no.


Son muchas las obras premiadas en el pasado que hoy no le dicen nada a nadie. Y más aquí en Venezuela que, como se sabe, primero los interesados en premiar se ponen de acuerdo en qué obra se debe premiar, y luego se busca a unos sujetos que llaman jurado para que premien la obra (o la persona) escogida.


Recuerdo que una vez envié una novelita a un concurso nacional de prosa y le pregunté a uno de los miembros del jurado que si la habían leído y me respondió:


¡Ay, mi hijo, se han mandado tantas obras que no hay tiempo para leerlas todas!

AUGUSTO MIJARES


¿Qué dicen ustedes? ¿Cómo puede un hombre sopesar el valor de varias obras si no las lee todas? De lo que se piensa que ni siquiera leyó la obra que se le impuso premiar. Y para que no crean que lo que digo es mentira pondré aquí el nombre de tan bella personalidad: AUGUSTO MIJARES. Lo encontré por esos días en una fiesta del Ministerio de Justicia y me respondió eso cuando le pregunté lo que le pregunté. La verdad que fue mucha necedad mía.


Pero que ya se había señalado, con meses de anticipación, la obra que debía ser premiada. Ese año, la obra premiada fue un libro sobre preceptiva literaria que se llama o se llamaba “LAZO MARTÍ, VIGENCIA EN LA LEJANÍA.



Desde esa vez me hice el propósito de no enviar más mis libros a concurso literario alguno que se imponga en Venezuela. Porque si no es el partido en el poder el que premia, es el grupito, la asociación o los cerveceros tales.

Alberto Arvelo Torrealba (1905-1971), poeta y diplomático venezolano, autor de Florentino y el Diablo, símbolo del llano y la identidad cultural.   Imagen tomada de aquí.


Según veo ahora, muchos escritores están poniendo en práctica el incómodo desoficio de retirar sus libros de sus concursos. Lo que no es ni mala idea. Tal vez esto ayude a sanear ese mal vicio de premiar por interés y no lo que realmente vale. Y lo que realmente vale, como digo, sólo el tiempo lo dictamina.

https://www.ensartaos.com.ve/la-farsa-de-los-premios-literarios/






Santa María de Ipire, 1935- San Juan de los Morros, 2000)

Desde joven, se trasladó a Caracas, donde realizó diversas labores y al par que empezó a mostrar interés por la escritura. Fue miembro del partido comunista de Venezuela. En la década de los 60 se unió a la guerrilla; sin embargo, abandonó la lucha armada, convirtiéndose en crítico de sus dirigentes. Se suicidó en el año 2000.​


Obras: El tumulto (1961); Sin cielo y otros relatos (1962); Entre las breñas (1964); Donde los ríos se bifurcan (1964); La fiesta del Embajador (1968); Bajos del cielo sin tiempo (1970); Memorias (1970); Gritando su agonía (1970); La muerte como un caballo blanco (1971); Los caminos nocturnos (1975); El muchacho, el viejo y la vaca (1976); La ciudad desnuda (1978); El viento y la lluvia (1979, cuentos); La vez que nos perdimos (1979, cuentos); Relajo con energía (1980); La amante del Presidente (1980); El juicio final (1980); El ángel del pozo sin fondo (1984); El vuelo de los gavilanes (1985); Como hierba es el pueblo (1988); Cruz de silencio (1990); Febrero (1990); Poder (1992); La soledad del guerrillero (s.f.); La caída de un presidente (1994); Palabras de mujer (1998).


https://eldienteroto.org/wp49/argenis-rodriguez/




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