viernes, 31 de agosto de 2018

A favor del ciclismo urbano en Venezuela. Un comunicado emitido por diversas asociaciones de ciclistas




Estimados Liponautas

Hoy compartimos con ustedes este comunicado emitido por diversas organizaciones de ciclistas de Venezuela.

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En nuestro país, un número alarmante de ciclistas mueren o resultan heridos cada año por conductores agresivos e imprudentes, o son víctimas de robo o asalto con saldos que van desde la pérdida de la bicicleta hasta la vida misma. En abril de 2014, perdimos 3 atletas de Carabobo, cuyo asesino, en estado de ebriedad para el momento del accidente, permanece en libertad, disfrutando de la vida que le robó a nuestras(os) compañeras(os).

La comunidad ciclista se sube a la bicicleta con amor, respeto por la vida y una profunda convicción de querer generar un cambio positivo en nuestra sociedad, y lograr ciudades más humanas, donde se privilegie el deporte, se abran espacios para la recreación, y en donde al circular en la vía, el peatón y el ciclista sean prioridad. Para seguir haciendo uso de la bicicleta sin miedo, exigimos:

  1. A los cuerpos de seguridad y fuerzas armadas: cumplir con su labor de asistir a la comunidad ciclista en casos de arrollamiento o asaltos en la vía. Somos parte de la ciudadanía y merecemos el mismo trato que los propietarios de vehículos automotores.

  1. A los alcaldes, gobernadores, concejales, autoridades locales y gremios: Que formemos planes maestros, enfocados en mejorar las condiciones de movilidad para el ciclista, integrando de manera efectiva a la bicicleta con el transporte público y permitiéndonos participar en el planeamiento urbano, invertir en educación vial y cultura de respeto a la vida.

  1. Al Gobierno y la Asamblea Nacional: Que generen acciones en la política nacional para dar cumplimiento al Quinto Objetivo histórico del plan de la patria, y darle prioridad a los modos de transporte no motorizados, fomentar la práctica deportiva compartiendo la vía y promoviendo los cierres de calles para uso de las personas. Es indispensable promover el uso de la bicicleta con seguridad bajo mesas permanentes de trabajo y evaluación


  1. A la Asamblea Nacional: trabajemos por la reforma de nuestras leyes de tránsito y transporte e incluir la Seguridad Vial como eje principal de la circulación por vía terrestre, es menester desarrollar normas que deben cumplir los vehículos automotores frente a un ciclista o peatón, (por ejemplo: distancia al pasar a uno en la vía, maniobras permitidas y prohibidas en tal momento) y las respectivas sanciones.

  1. A la ciudadanía: que nos ayuden a construir una mejor ciudad, asuman plena responsabilidad al conducir un vehículo, no subestimen el daño que pueden causarle a una vida en bicicleta y por favor no corneteen, griten, o irrespeten el espacio de seguridad de 1,5 mts de distancia de la bicicleta y sumense a otras formas de movilidad.

Nuestra disposición es a seguir trabajando por ciudades humanas, por una sociedad que fomente el deporte, la recreación y la movilidad sustentable a través de la bicicleta, por lo que exigimos pleno respeto por la vida y reducción de las muertes por atropello o robo a cero.

Suscriben,
Asamblea de Ciclismo Urbano de Caracas (ACUC)
Asamblea de Ciclismo Urbano del Zulia (ACUZ) 
Bici En Praxis –
Ciclovía para Barquisimeto –
 Barqui en Bici  
Fundación Ciclovía Bolívar –
Ciclistas Urbanos de Carabobo –
Afiche o cartel de la actividad pautada el pasado 19 de abril de 2018


Tomado de Análitica

jueves, 30 de agosto de 2018

Richard Sennett: Ahora los intereses de la izquierda son diferentes a los intereses del pueblo





Richard Sennett un sociólogo clarividente.


Hoy les traigo una interesante entrevista que la periodista de El País, Anatxu Zabalbeascoa, realiza el 18 de Agosto de 2018 al sociólogo estadounidense Richard Sennett, que como suele ocurrir en estos casos presentará en breve la traducción al castellano de su nuevo libro. Concisa pero aditiva la entrevista desgrana las opiniones políticas y sociológicas del entrevistado, mientras afloran anécdotas de su vida familiar.
La entrevista está plagada de joyas como: “el camino del infierno está empedrado de buenas intenciones” pero dicho en términos sociológicos, claro está.

Sennett cultiva una sociología encuadrada en el Pragmatismo corriente que se apoya en la economía cuestión que, a mis ojos, la hace atractiva y comprensible. Ahondando en lo económico, Sennett reitera que el ideal neoclásico del MERCADO está muerto, lo mataron los monopolios. Técnicamente los economistas lo llamamos competencia monopolística y es el escenario donde cada empresa ha conseguido fidelizar a sus clientes  a través de sus marcas comerciales, por lo que se comporta como un monopolio sobre la demanda de sus clientes fidelizados. Es cierto que existe competencia entre empresas, pues la fidelización no es sinónimo de esclavitud, y el cambio de marca entre los consumidores es posible. En cualquier caso la fijación de precios dista mucho de seguir el paradigma neoclásico, alejando la economía de la anhelada eficiencia de la que presumen los adoradores del MERCADO.

Sennett ataca el trabajo precario que se nos vende como trabajo flexible y amoldable a nuestras necesidades, recuperando el rejuvenecido concepto de la alienación marxista.

Termino,  que si sigo les privo del placer de descubrir por ustedes mismos los pildorazos de sabiduría que abundan en la entrevista. Supongo que en sociología podríamos definir estos “pildorazos de sabiduría” como opiniones políticas compartidas con el lector… soy consciente de ello, pero me encanta. Sólo destacar el profundo conocimiento que Sennett tiene de la realidad española sobre todo política, como atestigua su afirmación:

“…Los intereses de los partidos de izquierdas —de derechas ya no hablamos— han pasado a ser más importantes que los intereses de la población. …”
¿No le he de querer? Pues claro, les dejo con Anatxu y Richard, disfruten.

by PacoMan


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ENTREVISTA

Richard Sennett: “Lo gratuito conlleva siempre una forma de dominación”


Anatxu Zabalbeascoa


18 AGO 2018


La vida intelectual de este sociólogo, chelista y escritor transcurre entre Harvard, el MIT y la London School of Economics. En su vida privada se añade Nueva York, desde Washington Square, donde domina el Manhattan bohemio. A sus 75 años, este antropólogo de la vida cotidiana repasa su vida, desde Hannah Arendt hasta Bernie Sanders; critica a Obama y a Trump y disecciona una sociedad en la que las nuevas tecnologías esclavizan más a las personas que nunca

Richard Sennett por Erik Tanner.



SON MUCHAS LAS CUESTIONES que definen nuestra sociedad que él vio antes que nadie. El sociólogo Richard Sennett (Chicago, 1943) lleva varios ensayos alertando contra los peligros del trabajo flexible que deriva de la autoexigencia y la falta de arraigo. Alejado de las estadísticas, utiliza la sociología como literatura. En una docena de libros —Construir y habitar. Ética para la ciudad es el más reciente, de próxima publicación en Anagrama—, Sennett descubre qué tipo de sociedad somos y cómo hemos llegado hasta aquí.


En su luminoso apartamento en Washington Square, Sennett anuncia que nunca se retirará. Hace cinco años sufrió un infarto. Ha perdido peso, pero no ha dejado de beber café. Ni de escribir. Ni de tocar el piano. Pasa las primaveras en Nueva York, ahora dará clase en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y en Harvard. Durante los inviernos enseña en la London School of Economics, “donde he encontrado los estudiantes más implicados en cuestiones públicas mientras los americanos se inclinan hacia la parte académica”.

De todas sus ocupaciones —fue también chelista profesional—, escribir se ha convertido en su rutina. 

“Soy una persona de rituales. Escribo por la mañana y tengo mi vida en el mundo después de comer”.

¿Cuánto tiempo se ganó la vida tocando el chelo? 

Cinco años. No había cumplido 20 cuando empecé con un grupo que tocaba música barroca de cámara en ambientes no burgueses: iglesias, fábricas —un lugar horroroso para tocar— o en asociaciones de mineros.

¿Ya no toca en público? 

Tengo un grupo en el que solo se puede entrar si has fracasado como músico. Tocamos para nosotros: un director de periódico, el decano de una universidad… Si no hubiera tenido la lesión en la mano, hoy sería director de orquesta, como Toscanini.

¿Qué hizo que su madre le apuntara a la famosa Juilliard School de Nueva York?

 No lo hizo. ¡La odiaba! La idea de que me convirtiera en músico la aterrorizaba. Quería que fuera médico o abogado, pero con 16 años me vine a Nueva York a vivir solo. En las familias europeas judías tocar un instrumento es parte de tu educación. Pero la posibilidad de que te obsesione es un desvío en esa educación. Y yo estaba obsesionado. Cualquiera que se dedica a tocar lo está.

Richard Sennett por Erik Tanner


Sus abuelos llegaron de Europa. Ambos eran judíos, uno alemán y el otro ruso, y se casaron con mujeres cristianas.

Esa “atrocidad social” de casarse fuera de la fe amplió mi mundo.

En sus ensayos ha adelantado muchos de los problemas de la sociedad actual: la fragmentación de las experiencias, los peligros de la flexibilidad que nos iba a mejorar la vida y ha acabado llevando el trabajo hasta cada minuto y rincón de nuestra vida privada… 

Simplemente veo lo que sucede. Muchas veces la gente ve más con la imaginación que con los ojos.

Richard Sennett por Erik Tanner


¿Qué ha pasado para que lo que entendíamos como derechos hoy sea visto como privilegios? 

El capitalismo moderno funciona colonizando la imaginación de lo que la gente considera posible. Marx ya se dio cuenta de que el capitalismo tenía más que ver con la apropiación del entendimiento que con la apropiación del trabajo. Facebook es la penúltima apropiación de la imaginación: lo que veíamos como útil ahora se revela como una manera de meterse en la conciencia de la gente antes de que podamos actuar. Las instituciones que se presentaban como liberadoras se convierten en controladoras. En nombre de la libertad, Google y Facebook nos han llevado por el camino hacia el control absoluto.

¿Cómo detectar el peligro en las nuevas tecnologías sin convertirse en un paranoico que sospecha de todo?

Uno debe indagar sobre lo que se presenta como real. Eso es lo que hacemos los escritores y los artistas. Yo no sospecho. Sospechar implica que hay algo oculto y yo no creo que Facebook tenga nada oculto. Sim­plemente no lo queremos ver. No queremos afrontar que lo gratuito implica siempre una forma de dominación.

En tiempos de redes sociales, ¿cómo preservar la intimidad?

Lo que ocurrió con Cambridge Analytica es un delito: alguien robó y vendió información privada. No hay misterio. Es un negocio ilegal que han camuflado con charlas sobre protección de datos. Quien recibió la información pagó por ella. Pero el truco es llevar una discusión que no debería existir a los medios de información. Los delitos deben ser castigados.

¿Sus ensayos se leen de otra manera después de la quiebra de Lehman Brothers? 

Tras ese colapso, las ventas de mi libro La cultura del nuevo capitalismo se dispararon. Hasta entonces las críticas al orden económico eran consideradas nostálgicas. Muchas de las cosas que están pasando son tan increíbles que tendemos a no creerlas, aunque las tengamos delante.

“Obama hablaba con una elocuencia maravillosa, pero la desigualdad aumentaba. Hubiera sido un gran juez del Supremo, pero no un gran presidente”

A Trump no lo anticipó. Ni al Brexit tampoco.

Quedaron más allá de mis poderes. Aunque sí tuve una intuición. El problema de Obama es que hablaba con una elocuencia maravillosa, pero la desigualdad seguía aumentando. No logró controlarla. Apoyó la sanidad pública, pero el resto se quedó en palabras. Y eso es muy peligroso. Hubiera sido un gran juez del tribunal supremo, pero no actuó como un gran presidente.

¿De qué maneras pueden actuar hoy los políticos para defender los derechos de los ciudadanos frente a las presiones de los poderes económicos?

La historia lo explica. Hace 100 años Theodore Roosevelt decidió que el Estado debía romper los monopolios. Era conservador. Pero era el presidente de todos los americanos. El capitalismo tiene tendencia a pasar con gran facilidad del mercado al monopolio. Y ahí, con la represión de la competencia, empiezan los grandes problemas, la gran desprotección. Con monopolios, el capitalismo pasa de ser el sistema de la competencia a ser el de la dominación. Aumentar la brecha salarial entre los ricos y los pobres tanto como está sucediendo ahora es la vía para todos los populismos. Eso ha sido Trump. En Reino Unido tuvimos el equivalente a Obama en Tony Blair. Peor que Obama. Obama es un hombre de total integridad personal. Y Blair es solo un político.

¿Por qué el Estado de bienestar solo parece sostenible en los países nórdicos?

Me resisto a esa idea. No se necesita ser rico para que ese sistema prospere y se mantenga. En Colombia existe con muchos menos recursos. En Botsuana hay un modelo justo, aunque la equidad cuando tienes poco significa poco. Bismarck construyó el Estado de bienestar en Alemania con malas intenciones: quería evitar que los trabajadores se rebelaran. Con el Estado de bienestar la gente se vuelve conservadora. La destrucción de esas políticas que se está dando en España es una tragedia. ¿Sabe que mis padres lucharon en la guerra civil española?

He leído que por ser hijo de brigadistas le ofrecieron la nacionalidad española. 

Ojalá. Escriba eso: ojalá. La aceptaría enseguida. Soy americano y británico, pero también me gustaría ser español. Escríbalo.

Se levanta para contárselo a su esposa, la socióloga Saskia Sassen, que trabaja en la habitación de al lado. “Ya sabes lo que van a preguntar nuestros amigos españoles: ‘¿Española o catalana?’. Tenemos que tener cuidado”, contesta ella.

Creció en un barrio pobre de Chicago, Cabrini Green.

Mi madre era trabajadora social. Trabajó para el partido comunista y fue perseguida por McCarthy hasta que, como casi todos los comunistas americanos, se dio cuenta de en qué se había convertido el comunismo soviético y dejó de ser comunista. Dedicó casi una década a idear la legislación para un sistema público de salud pionero. Pero ella y mi padre eran los típicos comunistas burgueses.




¿A su padre lo conoció?

No. Y eso es parte de mi drama personal. Conocí a su hermano mayor, mi tío Bill, que también luchó en España con los republicanos.

¿Supo por qué se fue su padre?

Estoy seguro de que fue por otra mujer. Mi madre no me dio ninguna explicación. Pero, ya que pregunta, el momento de mayor tensión con mi madre no fue por eso. Fue por mi decisión de convertirme en chelista profesional. Tenía miedo a cualquier cosa que se apartara de esa seguridad. Y veía la música como una vida bohemia.

Pero usted eligió esa vida.

Tuve un lustro de vida bohemia en Nueva York. Luego regresé al orden. Me llamaron a filas para ir a la guerra de Vietnam y decidí evitarlo regresando a Chicago para volver a la universidad. Luego, en Harvard, me operaron porque el túnel carpiano en la mano de muchos músicos y algunos atletas se tensa de tal manera que los músculos se enrollan unos con otros. En los últimos 40 años, he tenido que encontrar maneras de compensar la debilidad de algunos dedos cuando toco el chelo. Eso me apartó de la música profesional.

En La corrosión del carácter describe la falacia de que la flexibilidad laboral mejora la vida. ¿Qué tipo de carácter van a producir Uber o Deliveroo? 

Vidas sin columna vertebral. Un carácter cuyas experiencias no construyen un todo coherente. Algo muy circunscrito a nuestro tiempo y preocupante porque los humanos necesitamos una historia propia, una columna vertebral.

¿Cómo ve el futuro de sus estudiantes?

Trato de quitarles de la cabeza que la vida intelectual depende de las universidades. En cualquier profesión uno puede y debe tener una vida intelectual activa. Es fundamental que cualquier persona tenga conciencia de su capacidad intelectual y de su necesidad de contribuir a ese desarrollo. Incluso si no tiene una carrera universitaria.

Usted no parece un teórico. Como sociólogo se sirve del trabajo de campo, no de las estadísticas. Habla de personas con nombres y apellidos…

Siempre me he sentido arraigado en la antropología de la vida cotidiana. Eso era sospechoso para la Escuela de Fráncfort de los años treinta, excepto para Benjamin, que usaba sus propias experiencias para tratar de entender el mundo. Por eso sufrió el desprecio de la Escuela de Fráncfort. La única persona que lo protegió fue Hannah Arendt.




Se le considera discípulo de Arendt. ¿Qué recuerda de ella? 

La conocí en 1959. Mi grupo tocaba los cuartetos de Bartók en la Universidad de Chicago y al terminar una mujer pequeñita subió al escenario a felicitarnos. Dijo que había conocido a Bartók. Cuando volví a Chicago, cogí su curso de estética y odié la estética. Creo que la defraudé y que ella significó mucho más para mí de lo que yo supuse para ella.

¿Qué significó para usted? 

Fue una piedra de toque intelectual en mi trayectoria. Pero le enseñé un borrador de mi libro El declive del hombre público y lo odió. Fue ese tipo de relación... Ella tenía una conexión mejor con gente que era filosóficamente más sofisticada que yo. Por eso me da miedo que se sobrevalore esta relación. Me hubiera gustado ser su discípulo, pero no creo que lo sea. Creo que a la gente le resulta difícil entender que alguien pueda influirte profundamente sin ejercer un rol posesivo sobre ti. Sentí una gran tristeza hacia ella cuando publicó Eichmann en Jerusalén y se convirtió en una paria ante la mayoría de la comunidad judía que había huido de los nazis.

Ha escrito que los maestros ofrecen lecciones y los grandes maestros dudas. Usted terminó cuestionando a ­Arendt.

Lo que me chocaba de ella es que tenía cierta sordera cultural. Estaba en contra de forzar algunas formas de integración racial en América. Escribió un artículo muy oscuro sobre eso. No ignoraba que los negros necesitaban forzar esa vía. Pero se quedaba en el análisis de la propuesta abstracta: ¿Deben los negros ser forzados a convivir con los blancos? Theodor Adorno dijo que odiaba el jazz porque era una música primitiva. Pues lo mismo, para mí esa generación de filósofos tenía un problema: la sordera ante el presente. Lo vimos con la generación de nuestros padres: a ellos les costaba entender que no cayéramos rendidos en los brazos del partido comunista. En su ecuación, ser anticomunista era igual a ser nazi, o algo así.

Hoy ¿dónde se sitúa usted políticamente?

Atravesé un periodo muy conservador. Fui liberal. Pero ahora estoy de nuevo a la izquierda. Soy un socialista de Bernie Sanders.

¿Por qué la izquierda ya no conecta con la voluntad de cambio de la gente? 

Eso es lo que me pone tan triste sobre la izquierda española. Los intereses de los partidos de izquierdas —de derechas ya no hablamos— han pasado a ser más importantes que los intereses de la población. Y así no se puede avanzar.

¿Qué va a pasar después de Trump?

 Es evidentemente un criminal. La cuestión es si será considerado responsable de sus delitos o no. El mundo está lleno de criminales sueltos. Y puede que él se una a ese grupo. Lo único que me consuela es que Trump es un juez tan penoso de los demás que eso le lleva a cometer grandes errores. Cuando uno llega a ser tan egocéntrico, deja de ver al resto. Pero… de momento es el hombre más poderoso del mundo. Incluso sus votantes saben que es un delincuente.




¿Y por qué lo apoyan?

Es un enigma. Pero no es un fenómeno únicamente americano. Ya lo vivimos con Berlusconi. La gente sabía cómo era y, aun así, lo querían para mostrar su enfado, para fastidiar. Trump es la expresión de la política del agravio. En este país hemos dejado ya atrás la idea de cazarlo. Ya ha sido cazado. Lo que no sabemos todavía es si pagará o no por ello. Berlusconi fue capaz de destrozar el sistema judicial italiano. Y puede que Trump consiga hacerlo aquí.

¿Hoy la creatividad es clave en todos los trabajos?

Sí. En sociología, creativo es buscar una voz propia. Pero uno solo la tiene cuando le habla a alguien. No se tiene voz propia para hablar solo.

Tomado de El País



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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po






miércoles, 29 de agosto de 2018

Decálogo de la bicicleta. Recomendaciones para que conozca sus derechos y deberes en la vía siempre y cuando no estemos en Venezuela.




Por ley en Venezuela la distancia mínima a la que deben estar los vehículos automotores de un ciclista es 1,5 metros. Esta norma es una de las más violentadas


Estimados Liponautas

Hoy compartimos con ustedes estás normas para transitar en bicicleta, aunque será muy poco útiles en Venezuela ya que en nuestro país es usual que los chóferes de vehículos automotores menosprecien a los ciclistas, ese desprecio incluye a los peatones. En el año 2014 en el mes de abril  3  atletas del ciclismo murieron en el estado Carabobo a causa de conductores imprudentes que siguen libres. En Venezuela tampoco es muy común ver las ciclovías razón por la cual es usual ver que los ciclistas en Venezuela se desplacen por las aceras. Tampoco el apoyo de las autoridades viales en Venezuela es notable hacia los ciclistas ademas que es muy común que sufran el azote del hampa. Gracias a las políticas desacertadas del gobierno venezolano el precio de las bicicletas y sus implementos ha subido de manera bárbara. Aunque a decir verdad en Venezuela todo ha subido de forma astronómica.



Pueden conseguir mas información sobre los accidentes que han sufrido los ciclistas visitando la página de AVEPAE pulsando aquí.

Realmente nos gustaría que el día a día del ciclista urbano venezolano fuese más llevadero pero en los actuales momentos toda la población venezolana vive en una absoluta inseguridad. Esperemos que que todos podamos remontar las futuras cuestas que vienen en lo que resta del año 2018 y el resto de los años siguientes.

Hacemos la aclaratoria de que el texto que aparece en    cursivas es de nosotros.
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Decálogo de la bicicleta

Bogotá

26 Feb 2018 

-Redacción Bogotá -bogota@elespectador.com

Recomendaciones para que conozca sus derechos y deberes en la vía.


1. Elementos de protección básicos

Hay cuatro cosas que un ciclista debe usar para ir seguro: Elementos de protección, como casco, frenos, reflectivos y luces, estos últimos para uso en lugares de baja visibilidad. Objetos de asistencia, como kit de despinche (suponemos que se refiere al la caja de parchos o parches), parrilla o alforja, que permita sujetar las cosas que se carguen. Complementarios, como candado o guaya, campana o pito, guardabarros (en Venezuela les llamamos parafangos) y elementos de confort, como gafas, guantes y un impermeable, que hacen más cómodos los recorridos de un ciclista.

Con la inflación galopante que padece Venezuela cada día es más difícil tener el equipamiento mínimo para andar en bicicleta y para poder comprar la bicicleta misma. Esperamos poder culminar con vida este 2018.

2. ¿Cómo girar?

Antes de realizar cualquier movimiento en vía se recomienda mantener contacto visual con el conductor más próximo. Si la idea es girar a la derecha, el ciclista debe ubicarse adelante o detrás del vehículo y hacer la señal de giro (vea imagen). Si, por el contrario, se quiere ir a la izquierda, se puede hacer un giro directo cambiando al carril que se va a tomar, y una vez allí moverse con el tráfico. O, si no se puede, hacer un giro indirecto, el recomendado y más seguro, que consiste en avanzar hasta el semáforo y realizar el cruce como peatón.



En Venezuela es común que los conductores de carros ni siquiera usen la señalización lumínica es muy poco probable que nos presten atención cuando hagamos estas señales.

3. Conductas viales

Un ciclista debe saber que el peatón tiene prelación, respetar las señales de tránsito, no transitar por los carriles exclusivos de Transmilenio, ir por la parte derecha de las vías, no hacer adelantos entre dos vehículos ni sujetarse de ellos, no cargar personas o artículos en lugares que dificulten la visibilidad o el nivel de maniobra, no usar celulares o audífonos, tener siempre las manos en el manubrio y nunca intentar hazañas peligrosas.

4. Cuándo parar o virar

En caso de que un carro frene al frente del camino para dejar a una persona, el ciclista debe tratar de adelantar por la izquierda y con al menos un metro de distancia. Si es imposible, debe frenar detrás. Por otra parte, en ciclorruta recuerde darle prelación al  peatón, algo que los ciclista venezolanos y conductores de carros olvidan con frecuencia en Venezuela. Si va por un puente peatonal o la zona está demarcada con la señal SRC-02, el ciclista debe bajarse y caminar con la bicicleta al lado.

5. ¿Dónde parquear?

Hay parqueaderos (en Venezuela los estacionamientos para bicicletas son prácticamente inexistentes. Generalmente terminamos encadenando la bicicleta a postes de luz o rejas, cualquier objeto que no pueda ser movido, cuando necesitamos dejar la bicicleta fuera de alguna tienda u oficina que vayamos a visitar) en los portales de TM, suponemos que se refiere al Transmilenio, en puntos de encuentro del IPES y en espacios públicos, donde el servicio es gratuito. También hay en universidades, parqueaderos y centros comerciales, donde no deben cobrar más de $10 el minuto. Se recomienda usar un candado tipo u y cerciorarse de que la bicicleta quede amarrada a un mobiliario anclado.


Transmilenio. Tomado de Wikipedia


6. Derechos en la vía

Los vehículos deben dar prioridad a los ciclistas en caso de que estos quieran girar y en la vía en que no haya semáforos. Asimismo, no deben sobrepasar a una persona en bicicleta a menos de un metro de distancia (en Venezuela la distancia es de 1,5 metros pero nadie respeta esa norma) y respetar su espacio en la vía, en caso de que en el sector no haya ciclorrutas.

En Venezuela la norma es que los vehículos automotores normalmente no le dan ninguna prioridad a los ciclistas, ni hablemos de los peatones.

7. Tipos de ciclorrutas

Las más comunes son las que están al costado de un andén; las que tienen un carril exclusivo en vía, demarcadas por una separación vertical o con pintura, y las que están sobre las troncales de Transmilenio, en el separador de la vía. A estas se suman las calles demarcadas con prioridad para ciclistas y vías interbarriales, que sirven como conexión a las ciclorrutas. Finalmente están las demarcadas en parques y alamedas.

Algo que es sumamente escaso en Venezuela son las ciclorrutas o ciclovías. En Valencia, la de Venezuela solo hay ciclovías demarcadas al sur de la ciudad. Algo que debemos recordar es que en Venezuela es el poco respeto por la demarcación en las vías. Recordemos que es muy común que los carros pisen el paso peatonal o de cebra.

8. Quién tiene la vía?

Después de los peatones, los ciclistas son los actores más importantes, una afirmación como esta será incomprensible para el conductor promedio en Venezuela, ya que son los más vulnerables cuando transitan, no son contaminantes y la bicicleta es uno de los medios más usados en la ciudad. Según el Distrito, en una semana se realizan en la ciudad 784.000 viajes en bicicleta, y en jornadas como la ciclovía nocturna participan más de dos millones de personas.

9. En caso de emergencia

En caso de hurto, busque testigos, fotos o videos, luego vaya a un lugar seguro o al CAI de la zona para ser atendido y presentar la denuncia. Si se trata de un accidente, debe mantener la calma, llamar al 123 (en Venezuela es el 171 y lo más seguro es que no te atiendan o que suene ocupado  mientras te desangras)  y evitar que se altere la escena. De ser la víctima, no se quite el casco y muévase del sitio sólo si hay un riesgo inminente.


10. Señalización en la vía

Las señales reglamentarias, como el pare, obligado descender y circulación no compartida, son de cumplimiento obligatorio y se reconocen porque son rojas y redondas. Las señales preventivas e informativas, como fin de la ciclorruta, zonas compartidas y vehículo en la vía, son cuadradas y amarillas o verdes. Las marcas longitudinales  y transversales señalan dónde hay un paso vehicular, en qué zonas hay tránsito de peatones y de resguardo en las que se les da prelación a las bicicletas en la vía.

La medida anterior sería fabulosa de ser implantada en Venezuela.


Tomado de EL ESPECTADOR


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Ahora compartamos con todos ustedes el comunicado emitido por diversas asociaciones de ciclistas en Venezuela el 19 de abril de 2018:




La comunidad ciclista se sube a la bicicleta con amor, respeto por la vida y una profunda convicción de querer generar un cambio positivo en nuestra sociedad, y lograr ciudades más humanas, donde se privilegie el deporte, se abran espacios para la recreación, y en donde al circular en la vía, el peatón y el ciclista sean prioridad. Para seguir haciendo uso de la bicicleta sin miedo, exigimos:




  • A los cuerpos de seguridad y fuerzas armadas: cumplir con su labor de asistir a la comunidad ciclista en casos de arrollamiento o asaltos en la vía. Somos parte de la ciudadanía y merecemos el mismo trato que los propietarios de vehículos automotores.




  • A los alcaldes, gobernadores, concejales, autoridades locales y gremios: Que formemos planes maestros, enfocados en mejorar las condiciones de movilidad para el ciclista, integrando de manera efectiva a la bicicleta con el transporte público y permitiéndonos participar en el planeamiento urbano, invertir en educación vial y cultura de respeto a la vida.




  • Al Gobierno y la Asamblea Nacional: Que generen acciones en la política nacional para dar cumplimiento al Quinto Objetivo histórico del plan de la patria, y darle prioridad a los modos de transporte no motorizados, fomentar la práctica deportiva compartiendo la vía y promoviendo los cierres de calles para uso de las personas. Es indispensable promover el uso de la bicicleta con seguridad bajo mesas permanentes de trabajo y evaluación






  • A la Asamblea Nacional: trabajemos por la reforma de nuestras leyes de tránsito y transporte e incluir la Seguridad Vial como eje principal de la circulación por vía terrestre, es menester desarrollar normas que deben cumplir los vehículos automotores frente a un ciclista o peatón, (por ejemplo: distancia al pasar a uno en la vía, maniobras permitidas y prohibidas en tal momento) y las respectivas sanciones.




  • A la ciudadanía: que nos ayuden a construir una mejor ciudad, asuman plena responsabilidad al conducir un vehículo, no subestimen el daño que pueden causarle a una vida en bicicleta y por favor no corneteen, griten, o irrespeten el espacio de seguridad de 1,5 mts de distancia de la bicicleta y sumense a otras formas de movilidad.



Nuestra disposición es a seguir trabajando por ciudades humanas, por una sociedad que fomente el deporte, la recreación y la movilidad sustentable a través de la bicicleta, por lo que exigimos pleno respeto por la vida y reducción de las muertes por atropello o robo a cero.



Suscriben,

Asamblea de Ciclismo Urbano de Caracas (ACUC)

Asamblea de Ciclismo Urbano del Zulia (ACUZ) 

Bici En Praxis –

Ciclovía para Barquisimeto –

 Barqui en Bici  

Fundación Ciclovía Bolívar –


Ciclistas Urbanos de Carabobo –

Tomado de Análitica