Tu opinión política es fruto de un algoritmo y otras ideas: una conversación con Ingrid Guardiola
Foto: EVA MÁÑEZ
El ojo y la navaja resume el poder que ha adquirido Internet en la realidad, convirtiendo al mundo físico en una interfaz más
26/09/2019 -
VALÈNCIA. Ingrid Guardiola ha escrito prácticamente un manual para los tiempos actuales. El ojo y la navaja (Arcàdia, 2019) reflexiona sobre un mundo contaminado por la realidad de unas redes sociales que no son un espacio de libertad ni neutras. ¿Y si nos las hemos tomado tan en serio que el mundo es una interfaz más? ¿Y si somos esclavos de una imagen y una pantalla moralizadora? Estas y otras cuestiones, que va desgranando en el libro, también las puso sobre la mesa de la primera sesión de Cine por venir, que se celebra estos días en el IVAM, Instituto Valenciano de Arte Moderno. Antes de dar su conferencia, atiende a las preguntas de Culturplaza.
- En pocos años, con el vertiginoso desarrollo de internet y las aplicaciones, se han movido los centros de poder rápidamente, porque muchos de estos productos se han vuelto imprescindibles. Además parece que estos nuevos centros de poder están más aceptados que los anteriores…
- La relación entre las redes de comunicaciones y los centros de poder siempre ha sido intrínseca, lo que pasa es que las vías de comunicación eran otras. Por ejemplo, Telefónica era pública y se privatizó y la relación entre la política y los gestores ha sido más que latente. Estuve leyendo las memorias de Edward Snowden y en ellas cuenta que el 90% de todo lo que se comparte en las redes es norteamericano, y además está concentrado en las manos de cinco empresas. Eso nos sitúa en una vulnerabilidad sistémica, porque dejamos mucha información en lugares que no son neutros ni cartesianos, sino que todo es rastreable.
- Cuando nuestra realidad era más analógica, éramos más dueños de aquello que hacíamos. La libertad como la entendíamos antes, se desdibuja con este tráfico de datos personales con el que comercian estas empresas.
- Y todo esto ha ocurrido en el corto periodo de 10 años, que para la Humanidad es poquísimo. Una fecha muy relevante es 2007, cuando nacen los smartphones y sobre todo el cloud computing de la mano de empresas como Amazon. A través de Amazon Web Services, se da servicio al 40% de la red,y eso incluye gobiernos. Hace poco, Pedro Sánchez valoró positivamente -en una reunión con la empresa- que se pudieran alojar algunos servicios gubernamentales en su red. Y eso es, o muy inconsciente, o muy perverso. Las dos opciones son nefastas.
Foto: EVA MÁÑEZ
- La militancia contrahegemónica, en la esfera de internet, ¿está menos presente? ¿se está haciendo suficiente?
- Es que no solo va de tecnología, va de relaciones. La mayoría de la gente que está en las redes sociales, lo hacen porque quieren establecer relaciones con otras personas. Así que en esta lucha hay factores sociológicos y psicosociales que hay que tener en cuenta. Internet nació como una herramienta abierta, desde el anonimato. El problema es el gregarismo con el que actuamos y que hace de no estar en un sitio un acto de resistencia. Desaparecer de Facebook da un mensaje a tus amigos o simpatizantes, les dice que si te quieren encontrar, tendrá que ser en otro lugar. También hay redes sociales libres, el llamado Fediverse, pero el componente humano te lleva a lo popular.
Pero, de hecho, las universidades -por ejemplo- muchas veces externalizan los servicios de almacenamiento o el correo con Google y Microsoft. Al final lo que es necesario es un Juramento Hipocrático de la Tecnología, como los médicos, porque en esta industria el poder se ha impuesto al deber compartido
- ¿Cuál es la respuesta de este debate, que acaba transformando la propia ontología del concepto imagen desde tu cine?
- Yo siempre digo que me dedico al ensayo, ya sea a través de este libro, de mi largometraje, del proyecto Soy cámara que desarrollo en el CCCB,Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona... El ensayo provoca nuevas sincronías y diálogos entre elementos que no esperan ser relacionados. Yo intento recuperar historias y memorias, y con ello debates e ideas que no están en la esfera pública, capitalizada por las redes sociales y cuatro cadenas de televisión. La voz oficial está muy ocupada, y las artes tienen que encontrar las fisuras de esta.
- Lo pregunto porque se ha llegado incluso a aceptar que los blockbusters pueden ser un elemento transformador porque han adoptado discursos feministas, o han cedido la voz principales a diferentes razas…
- Hollywood es una escuela moralizadora muy potente, y así lo ha sido desde los años 20 del siglo pasado. Son oportunistas, y no pueden perder la ocasión de adaptarse al quórum social, así que adoptan de manera parasitaria aquello que despierta simpatía. Está bien hacer exégesis de lo que opina la gente: que de repente exista la Capitana Marvel, que remite además a los 90 y a aquellos que vivimos aquella década, es un disfraz que intenta ocultar el hecho final, que es el de hacer taquilla.
El cine de superhéroes, ya lo decía Susan Sontag, suele caer en simplificaciones, de buenos y malos, por ejemplo.
Capitana Marvel (2019) Primer Tráiler Oficial Subtitulado
Hay excepciones, como Batman, que habla de los tormentos de un capitalista neoliberal y decide entonces hacer el bien, pero no debemos olvidar de donde viene. También muchas películas apelan a la normalización del accidente, del apocalipsis, de la ruina… Y acabamos aceptando que la única solución posible es esta, la destrucción.
Foto: EVA MÁÑEZ
- Pero el contrapoder, en el terreno visual, que pueden contar con estéticas, formalismos y experimentación muy potentes, no llega a las clases populares porque su narración acaba no siendo alcanzable. ¿Cómo se puede equilibrar un cine popular a la vez que arriesgado?
- Eso depende de cada creador. Todo es una decisión política, y experimentar en lo formal también es desafiar a una industria cinematográfica. Lo que también veo es que en los grandes festivales de cine, hay una cantidad inmensa de historias intimistas, incluso nihilistas, de personajes perdidos que no salen de uno mismo, y que no salen de esa bola de vidrio que han construido alrededor nuestro. Pero eso ya pone de relieve la incapacidad social. Luego también hay sitio para los grandes humanistas, como Agnès Varda y su Caras y lugares.
- Alexander Kluge dice que hay dos tipos de autores: los domadores de leones y los jardineros, y él se situaba en el segundo, en el que entraba, por ejemplo el montaje. Creo que somos muy fáciles, no de domesticar (eso conlleva el servilismo), pero si de acomodar. Por eso es interesante el ensayo, porque desacostumbra y desnormaliza lo que damos por sentado.
- Esta nueva dictadura de la imagen ha acabado contaminando el mundo físico. ¿La política se ha convertido en una escenografía que responde a la redes sociales más que a sus propias funciones?
- No es que simplemente seamos cómodos o nos acostumbremos a la inacción a la que nos llama el capitalismo. Es que además, las nuevas formas de comunicación, como las redes sociales, nos hacen creer que tenemos una opinión propia, cuando en realidad es fruto de un algoritmo y se nos ha inducido a unas matemática concreta, y acaba siempre respondiendo a lo que se espera de nosotros. Creemos en lo que se conoce como the power of choice, pero esto se da en las urnas y en la calle, no puede estar en un sistema opresivo por naturaleza, en la jaula de oro que son las redes sociales. Pero tenemos la imagen de que estas vías de comunicación son entornos seguros y democráticos, donde tú puedes reflejar sin límites tu opinión. La tarea pendiente es explicarle a la gente la naturaleza de estos productos de internet.
- Nuestras relaciones personales también acaban cayendo en cierta escenografía... Y se crea cierta dislexia entre nuestro yo virtual, donde puedo hacer lo que me de la gana, y el yo real, donde nos ceñimos a ciertos límites sociales.
- En los 90, el anonimato en internet significaba algo diferente, porque en realidad era libertad y autonomía sobre las informaciones. Hoy en día se han juntado tanto el yo virtual y el yo real, que hemos prescindido del yo real. Dibujamos una vida normal (tener una casa, hijos, trabajo, estabilidad) que no es real, a la que no aspiramos en este sistema. Si nos calma temporalmente la intranquilidad psíquica, pues bueno, pero no debemos conformamos y pensar que la vida está solucionada, porque en realidad estará solucionada la vida de Facebook y poco más.
Franco Berardi, este lunes, en Barcelona.ALBERT GARCIA
Queridos amigos y lectores del Grupo LiPo.
Hoy les alcanzamos una entrevista con el pensador italiano Franco Berardi, quien ha estudiado la evolución del pensamiento y las consecuencias del uso constante de las plataformas de internet. Un tema fascinante y aterrador que todos vivimos de cerca y del que cada uno de nosotros tiene un criterio más o menos diferente. Se acabó el pensamiento individual o es que estamos frente a otros estadios de percepción de la(s) verdad(es)? Existe una única realidad o ya ese concepto no existe? El uso de los dispositivos de pantalla que ya funcionan como una extension de nuestro propio cuerpo está realmente supliendo las funciones cognitiva más elementales?
Graciela Bonnet
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“El problema es cómo la pantalla se ha apoderado del cerebro”
El pensador italiano Franco Berardi analiza los efectos del mundo digital en el ser humano
JOSEP MASSOT
Barcelona 20 FEB 2019
Franco Bifo Berardi combina la docencia como profesor de historia social de los medios de comunicación en la Academia de Bellas Artes de Brera (Milán) con la agitación cultural: creó el fanzine A/Traverso, Radio Alice —la primera emisora pirata de Italia— y la TV Orfeu, cuna de la televisión comunitaria en Italia. En sus libros indaga cómo las tecnologías digitales están generando una mutación del ser humano y aceleran de forma tan vertiginosa el tiempo que no deja tiempo para la pausa, la escucha o la capacidad crítica ponderada. Cartografía un tejido social en el que, como en las shitstorm [una tormenta de mierda] de las redes sociales, los individuos se mueven por los estímulos de todo tipo que reciben sin tiempo para reflexionar, y donde reina el resentimiento identitario, la desertificación del pensamiento complejo y el autismo coral. Ayer habló en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona con Ingrid Guardiolasobre cómo “los dispositivos tecnológicos se han convertido en una prótesis de nuestros cuerpos y en una herramienta de relación permanente con el mundo, devaluando así nuestra experiencia directa e inmediata de la realidad, afectando a las emociones, el psiquismo, la percepción y la relación con el otro”.
Bifo. 1978
Pregunta. ¿En qué está mutando el ser humano?
Respuesta. La modernidad nace cuando la escritura se hace medio de masas y la imprenta permite difundir el pensamiento en miles de copias. Hoy vivimos una segunda mutación técnico-comunicativa mucho más profunda, porque mutamos de una forma conjuntiva del pensamiento, de la comunicación, del afecto, a una forma conectiva.
P. ¿Cuál es la diferencia?
R. Que la presencia de la corporeidad ya no es decisiva. En la comunicación conjuntiva la creación de significado, de sentido, pertenece a la esfera de la presencia. Yo puedo decir algo que puede tener un significado diferente según la manera en que lo digo, de su contexto, de la relación afectiva que existe con mi interlocutor, pero en la comunicación conectiva es la sintaxis, la estructura técnica del medio, el formato, el sentido mismo. Además, la comunicación conectiva nos permite una aceleración, una intensificación infinita de la información, que no es solo información, este el problema, sino al mismo tiempo estímulo nervioso, es shitstorm. La consecuencia es que las capacidades críticas que la humanidad tenía en la época de la imprenta se están perdiendo. Y esta transformación está vinculada a la aceleración de la infoesfera que produce efectos en la psicoesfera, es decir, en el cerebro, en la mente, en la emocionalidad humana. Vivimos una época de patologías masivas, como las crisis de pánico, la depresión, la ansiedad, que no son patologías simplemente psíquicas, sino de la relación comunicacional.
P. ¿Hemos perdido sentido crítico de la complejidad?
R. El universo técnico se ha vuelto demasiado complejo para el entendimiento humano. Tenemos que reconocer que la posibilidad de una crítica de la discriminación racional es imposible cuando se habla de fake news, por ejemplo. El problema no son las fake news, que siempre han existido, el problema verdadero es lo que está pasando en el cerebro. El cerebro se ha vuelto incapaz de elaborar la complejidad del universo técnico. La velocidad, la intensificación, no permite que el cerebro pueda discernir, redistribuir. Cuando leemos un texto escrito o hablamos con un compañero la velocidad de esta comunicación nos permite discriminar entre bueno y malo, verdadero o falso.
P. Ya hace muchos años que vivimos un proceso de desculturización del individuo.
R. No estoy seguro de que podamos utilizar la palabra desculturización. El problema es que estamos pasando de una cultura a otra. Podemos identificar la cultura como nuestra cultura, la que nos gusta, la progresiva, la democrática, pero hay otras, estamos entrando en otra condición cultural. La mutación es más profunda, es cognitiva, lo que significa que no implica solo un cambio de las formas simbólicas, políticas, racionales, significa una mutación de la maquinaria. Lo que pasa en la esfera política, social, parece una locura porque seguimos interpretando comportamientos, sí, dementes, con las categorías de la racionalidad política. Por un lado, como decía Eco, está el crecimiento de la inteligencia artificial y por otra el crecimiento de la demencia humana. No es casual. Cuanto más atribuimos la actividad inteligente a la máquina, tanto más renunciamos a la capacidad de actuar de manera inteligente.
P. Platón creía que el paso de la transmisión oral a la escritura era una catástrofe. Zola se escandalizaba de que los primeros trenes a vapor circularan a 40 Km/h. ¿No hay un prejuicio de la generación predigital?
R. Ja, ja. Platón no se equivocó la capacidad de memorización de los hombres se ha empobrecido con la aparición de la escritura. Respecto a lo que dice, sí, creo que sí. Para la última generación alfabética o predigital, lo que está pasando es incomprensible porque las categorías en las que nos hemos formado, desde el comienzo de la modernidad, de Kant y Descartes, han definido la razón y la política. La política como técnica de discriminación entre bueno y malo y reducción del mundo a la razón, y esto está desapareciendo. ¿Qué pasa con las nuevas generaciones? El suicidio crece un 60 % en 40 años desde los noventa. En primer lugar, Corea del Sur, segundo Japón, tercero Finlandia, y cuarto Hungría. Corea del Sur es donde la aceleración informativa y el cambio digital han sido más violentos, más transformadores. Sí, la ola de depresión masiva, las crisis de pánico desconocidas hasta entonces, se explican solo a partir de esta mutación. Las nuevas generaciones viven de manera más normal que las anteriores, pero a costa de un sufrimiento psíquico y social, porque las formas de explotación, el regreso de la esclavitud de la precariedad, libre, pero esclavitud, es el precio que están pagando. Esto no se puede parar. No hablo desde la nostalgia, pues ya no existe, ni volverá, como no volverán ni la democracia ni la política. En sí la tecnología no es mala. Solo produce sufrimiento cuando se vincula con la competencia desenfrenada, con la soledad y la violencia social, con el neoliberalismo. Si no corres, mueres. Si no eres más veloz, no ganas. Los trabajadores han de competir entre ellos. La relación entre jóvenes es de competencia y soledad.
P. La democracia ha muerto, dice usted
R. Democracia es la dimensión donde nadie tiene razón porque todos tienen derecho a razonar conflictivamente en una sociedad abierta, porque no hay verdad, pues la verdad es el diálogo, y eso no significa nada hoy. Con la aceleración tecno-comunicativa el diálogo se verifica entre el individuo y la pantalla, el individuo y la máquina, y hay que respetar las reglas ineludibles de la máquina digital, que son las reglas de las finanzas. Ingresar en el mundo de la economía financiera significa entrar en una dimensión en la que las reglas están escritas en la máquina, y no se pueden discutir. La democracia está muerta porque la democracia es la posibilidad de discutir todo, principalmente las reglas. La prueba la hemos visto en Grecia, en todos los lugares. Con la democracia no se puede cambiar nada. La revuelta de los chalecos amarillos es la última demostración. ¿Con la democracia no podemos cambiar nada? Pues salgo a la calle y hago algo violento. No es fascismo, es locura, la sinrazón.
P. Una corriente de emotividad recorre como un escalofrío el cuerpo social y surgen sentimientos peligrosos: humillación, dignidad…
R. Los movimientos de renovación social, de propuestas de posibilidades nuevas, han sido cancelados por la voluntad europea y las finanzas internacionales. El sentimiento de humillación es más peligroso que el de empobrecimiento. El empobrecimiento produce ira, violencia, pero también deseo racional de ganar algo. La humillación produce deseos de venganza, incluso el de matarse a sí mismos, fíjese el carácter absurdo de lo que estamos hablando. El pueblo inglés que votó por el Brexit, ¿esperaba ganar algo? Creo que no. Lo único, reaccionar contra los que les habían humillado. Humillar a los humilladores. Igual en el conflicto de Cataluña y España. O en Estados Unidos. Trump es el máximo humillador. Humillador de humilladores.Este es el núcleo de la discusión política contemporánea. No es política, es psicopatía. Vivimos una condición que es psicopática. Las herramientas de la política no sirven, porque la venganza no atiende a razones. Es la paradoja en la que nos encontramos hoy.
P. Cuando todo es incierto y nos mueve el miedo, ¿surge el deseo punitivo, el populismo punitivo?
R. En Italia hay quien tiene obsesión es castigar la casta hasta el punto de que estamos dispuestos a perder nuestra condición democrática para castigar a los ladrones de la casta, de la elite. La identificación de la elite tiene un carácter esencialmente punitivo: Lo que ha pasado con los chalecos amarillos y Finkielkraut es antisemita, pero quién ha preparado todo esto. La razón liberal, democrática, ha producido una humillación, al identificar la razón con el algoritmo financiero.
P. ¿El sueño de la razón produce algoritmos financieros?
R. Sí. El sueño de Goya. Adorno y Horkheimer ya lo dijeron: si la razón progresiva no logra entender la oscuridad que lleva en sí misma está firmando su condena de muerte. Hablaban del nazismo, pero está ocurriendo ahora mismo, si miramos los movimientos en Estados Unidos, España, Londres o el mundo árabe.
P. ¿La falta de una alternativa no lleva a la inacción?
R. La única terapia que yo veo tras la oscuridad presente es la reactivación del cuerpo colectivo, del placer de encontrar el cuerpo del otro en la dimensión colectiva. Si miramos los movimientos en Estados Unidos, España, Londres o el mundo árabe, vemos que no eran movimientos políticos, sino de un movimiento de reactivación del erotismo de la sociedad, erotismo entendido como una dimensión del psiquismo que es la dimensión empática, la dimensión del placer del otro. La patología que estamos viviendo es de des-erotización de la relación social. Si puedo imaginar algo bueno para el futuro es la reducción de la velocidad y de reactivación del cuerpo erótico de la sociedad. Es la única forma de reactivar lo que un día llamamos democracia. Una terapia poética, estética y ética, porque cuando hablamos de ética no estamos hablando solo del bien y del mal, sino también del placer. No creo en la batalla política por la democracia, es como un círculo vicioso. Cuando hablo con los jóvenes alumnos de sufrimiento, de impotencia sexual, de la falta de placer sexual, de la falta de reconocimiento erótico, de la fragilidad psíquica, me escuchan y algo se mueve. Cuando hablo de política, no se produce ningún efecto.
P. El sexo que no habla
R. Hay muchísimo sexo, pero se ha perdido la capacidad de ser algo dialogante.
P. ¿Quién auguró mejor el futuro: Huxley, Ballard, Orwell o Philip K. Dick?
R. Philip K. Dick, sin duda. Orwell llegó muy lejos, pero Dick vio algo esencial, que el problema no era solo la pantalla como Orwell, el problema era la relación entre la máquina y el cerebro, la interconexión e interdependencia. El problema es cómo la pantalla se ha apoderado del cerebro, cómo la tecnología digital está modificando la cultura, pero también la actividad cognitiva, y a nivel más profundo, la estructura neurofísica misma del cerebro humano. La humanidad siempre se ha orientado con los sentidos, la vista, el olor… Hoy nos orientamos a través de un mapa telemático de un satélite. ¿Qué pasará dentro de dos o tres generaciones con la capacidad de mirar el panorama, detectar señales olfativas, auditivas, en el ambiente? Es la actividad cognitiva misma la que se está modificando y cuando se modifica la capacidad cognitiva, pasa a la física del cerebro. Tendremos un cerebro conectivo que funcionará a través de conexiones sintácticas que cancelarán la capacidad pragmática de redefinir el contexto.
Nació en Córdoba, Argentina, en 1958. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1984). Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones por contrato para todas las editoriales venezolanas, entre ellas Monte Avila, Planeta, Biblioteca Ayacucho, ediciones de la Casa de la Poesía, Pomaire, Eclepsidra, Santillana, Editorial Pequeña Venecia, La Liebre Libre. Experiencia de tres años como redactora free lance para una editorial de libros de autoayuda. Escritora fantasma (sin firma) realizó investigaciones para crear libros, novelas, tesis y monografías. Es dibujante amateur. En 1997 el grupo editorial Eclepsidra publicó su poemario "En Caso de que Todo Falle." En 2013 editorial Lector Cómplice editó "Libretas Doradas, Lápices de Carbón" En el año 2000 participó del encuentro de Mujeres Poetas en Cereté, Colombia.