Mostrando entradas con la etiqueta Bolivia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bolivia. Mostrar todas las entradas

viernes, 28 de julio de 2023

TRES MUSAS PARA INTENTAR VENCER A LA MUERTE

 

Las  Musas de Xanadu. No son las hijas de Tritón ni las  hermanas de Ariel


Estimados Liponautas


Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes dos textos: TRES MUSAS e INTENTO VENCER A LA MUERTE  de nuestro amigo Francisco Aguiar.

Esperamos los disfruten.

Atentamente

La Gerencia.

*******


TRES MUSAS 





Hoy, que desperté pensando en dos grandes maestros de la literatura universal y en mi propia vida, vienen a mi encuentro Beatriz Portinari, la dama florentina que inspiró a Dante Alighieri la Divina Comedia, Charlotte Buff, por quien Goethe creó Las cuitas del joven Werther y Mailyn Cabaña, por quien escribí Los niños de mango.


Retrato de Beatriz Portinari por William Dyce



Beatriz Portinari, no pudo querer a Dante; Charlotte Buff, en vez de amor, a Goethe le brindó rechazo y tú, que cierta mañana me partiste el corazón al decir que no era correspondido, en las playas de mi memoria presumen, una y mil veces, que pese a todo nos inspiraron. 



¿Qué le debe Dante a Beatriz? Su obra magna.


¿Qué le debe Goethe a Charlotte? Su obra más celebrada.


¿Qué te debo amor no correspondido? Páginas que de juntarlas le darían tres vueltas a la Tierra. 


Sé que en el fondo, mis maestros, hubieran preferido el afecto de sus musas. Sé que si pudieran cambiar sus páginas inmortales por ser correspondidos: lo harían. Sé todo esto, como también que un Dios burlón hizo que nos topáramos con ellas para que pudiéramos escribir. Aunque, aquí entre nos, lamento que no hubiese sido Cupido, el cual con seis flechas de oro hubiera cambiado para siempre nuestro destino literario.    


Charlotte Buff. Cuadro de Joh. Heinrich Schröder



No obstante, como al final sólo queda la poesía, lo que hizo está bien, fue perfecto, no pudo ser de otra manera. 


Olivia Newton John como Kira.


*******


INTENTO VENCER A LA MUERTE


Nunca desperté pensando en diseñar el edificio más grande del país, en vez de eso, desperté pensando en atrapar esta mañana en unos cuántos versos, o en describir el rostro de aquella mujer que señorea sobre la Tierra, o en plasmar el amor - antes de que pase - en una obra: pues intento vencer a la muerte. 


FRANCISCO AGUIAR



Xanadu (1980) - I'm Alive Scene (1/10) | Movieclips



*******




Francisco Aguiar. Escritor venezolano (San Carlos, Cojedes, 1985). Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó en 2014 el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT). La revista Memoralia publicó en 2015 su monólogo La Alcantarilla. En 2018 participó en el XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias (FIPCA). La OIM – Colombia publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabraHa publicado entrevistas, artículos y notas, en revistas, periódicos y blogs. Autor del libro El cuento más largo. 



Enlaces Relacionados:


SOBRE EL GÉNERO EPISTOLAR: VOZ DE ALERTA




Francisco Aguiar y sus palabras al Centro Cultural Las Palmeras y a la Biblioteca Distrital Raúl Gómez Jattin




Elogio a los compositores




Elogio a los traductores



Nuestros artistas venezolanos y la migración forzada.


miércoles, 13 de noviembre de 2013

"La chica mecánica".

Del ciberpunk al biopunk








Estimados Amigos

Hoy compartimos en este blog la reseña de Edmundo Paz Soldán sobre este interesante libro La chica mecánica escrito por Paolo Bacigalupi.

Esperamos sea de su agrado.


*******


Por Edmundo Paz Soldán | 5 de Agosto, 2012



Alguna vez hubo el ciberpunk, y autores como William Gibson y Neal Stephenson se convirtieron en los modelos a seguir, con novelas distópicas en las que se reflexionaba sobre el lugar del individuo en un futuro cercano regido por las tecnologías de la información, la cibernética. Pero los géneros se transforman, y el ciberpunk puro y duro abrió paso a múltiples subgéneros; de todos ellos, los más vitales hoy son el steampunk y el biopunk. A mí el steampunk no me dice mucho (novelas y comics en los que el siglo XIX es reimaginado a partir de la incorporación de ciertas tecnologías que no pertenecen a esa época), pero el biopunk me parece fundamental para entender ciertas ansiedades del presente y especular acerca de los desafíos centrales del futuro.
En el biopunk, la preocupación ya no gira tanto sobre el peso de la revolución informática en la vida cotidiana, característica de novelas ciberpunk como Neuromante (Gibson, 1984)) y Snow Crash (Stephenson, 1992) -y películas como Blade Runner (Ridley Scott, 1982)–, sino en torno a los alcances de la manipulación genética. Esta manipulación alcanza a los individuos, y también a la flora y la fauna. La distopía esta teñida de amenazas relacionadas con el cambio climático, con un mundo de ecosistemas desequilibrados por la acción del hombre.

Paolo Bacigalupi.
JT Thomas Photography

Una novela clave de este subgénero es La chica mecánica (2009; Plaza Janés, 2011), de Paolo Bacigalupi. Esta compleja y atmosférica novela, ganadora de los premios más importantes de la ciencia ficción -el Hugo, el Nebula, el Locus–, está ambientada en la Tailandia del siglo XXII, un reino que se ha salvado del cataclismo ecológico -plagas producidas en laboratorios, la subida de las aguas que se ha llevado por delante a ciudades como Nueva York y Bombay– gracias a que ha cerrado sus fronteras a los extranjeros. En ese espacio dominado por rickshaws, megadontes (animales prehistóricos recreados en el presente gracias a los laboratorios de genética del Ministerio del Medio Ambiente) y dirigibles (un guiño al steampunk), se mueve Anderson Lake, agente de una gran corporación de alimentos que busca frutas extinguidas en otras partes del planeta para robar su código genético y replicarlas. Lake es un pirata genético, un hacker de las plantas que se maravilla en los mercados de Bangkok al ver tomates, pimientos y ngaw que han regresado de la tumba.
Recubierta por un vistoso ropaje, en el fondo de La chica mecánica late una tradicional novela de espías y también una historia de amor de las convencionales. En su deambular por Bangkok Lake conocerá a Emiko, la “chica mecánica”, un “neoser”, un cyborg creado en Japón a partir de la ingeniería genética, y tratará de liberarla de su esclavitud. Los neoseres son respetados en el Japón, pero en países como Tailandia tienen un estatus inferior y son despreciados por su corazón artificial.

Con Emiko, Bacigalupi añade una creación fascinante a una larga tradición de la ciencia ficción, la de cruces entre el hombre y la máquina; los tailandeses se burlan de Emiko y la usan como un juguete sexual, pero, con los constantes avances tecnológicos, versiones de los neoseres de Bacigalupi podrían ser pronto la norma. Los movimientos mecánicos de Emiko la hacen reconocible, pero no está lejano el día en que el avance tecnológico llegue a un punto en que no se pueda distinguir a un ser humano de un neoser. Como le dice a Emiko un anciano pirata genético, “Puede que algún día los neoseres hereden el mundo, y pensaréis en nuestra especie como nosotros pensamos ahora en los pobres neandertales”. El hombre natural será una reliquia, el cruzado por la máquina la norma.
Al trabajar de manera muy lúcida con algunas ansiedades de nuestro presente, La chica mecánica puede convertirse pronto en literatura realista.

Tomado de Prodavinci

21/06/2024

viernes, 30 de septiembre de 2011

Un tajo de cemento en la selva central de Bolivia




La noticia es un poco extemporánea pero el texto es bastante ilustrativo

Un tajo de cemento en la selva central de Bolivia

Por Franz Chávez *

Las selvas del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure se encuentran en trance de ser atravesadas por una carretera.

LA PAZ, 5 sep (Tierramérica).- Un bosque de enorme riqueza natural con una superficie de 3.000 canchas de fútbol en el centro de Bolivia será la primera víctima de la carretera proyectada por el gobierno sobre el Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis).

Esto es lo que advierten los defensores del ambiente, que también temen la expansión de cultivos de coca en esa selva virgen encerrada entre los ríos Isiboro y Sécure.

El parque natural, creado en 1965, fue delimitado en 1990 con 12.362 kilómetros cuadrados. Y el territorio indígena fue titulado en 2009 con una extensión de 10.910 kilómetros cuadrados.

Sus bosques y sabanas tienden desde la llanura de Moxos, en el nororiental departamento del Beni hasta las sierras subandinas de Cochabamba, con diferentes pisos ecológicos que van desde los llanos hasta los 2.700 metros sobre el nivel del mar.

La estatal Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) estimó en septiembre de 2008 un presupuesto de 3,8 millones de dólares para el desmonte, la limpieza de acequias y de tierra en una extensión de 1.530 hectáreas del bosque.

La carretera tendrá 306 kilómetros entre Villa Tunari, en el central departamento de Cochabamba, y San Ignacio de Moxos, en Beni, con un ancho de 7,30 metros, bermas de dos metros a cada lado y un tipo de asfalto de tratamiento superficial doble. El tramo a través del Tipnis, de 177 kilómetros, requiere una licencia ambiental que aún no ha sido expedida.

Con un costo de 415 millones de dólares, 80 por ciento financiado por Brasil, el principal argumento del gobierno es integrar a 1,7 millones de habitantes de Cochabamba y Beni y concretar un corredor internacional para el tránsito de mercadería desde Brasil hacia el océano Pacífico.

Para la analista ambiental Teresa Flores, ese elevado costo anuncia el "uso de grandes insumos como cemento, hierro y la operación de maquinaria pesada para deforestar con altos impactos", dijo a Tierramérica.

Los riesgos para la zona, con una fauna de 714 especies y una flora de 3.400, son enormes, dijo a Tierramérica el exsenador del gobernante Movimiento al Socialismo, Gastón Cornejo. Por la vía ingresarán proyectos para desarrollar biocombustibles y transgénicos, herbicidas y componentes químicos para procesar marihuana y cocaína, lo cual elevará también la delincuencia e inseguridad, sostuvo.

Un análisis del Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo al que tuvo acceso Tierramérica compara el efecto de la carretera con "el paso de un tornado que destruiría todo a su paso, con la anticipada desaparición de las 64 comunidades que habitan el Tipnis", compuestas de unas 15.000 personas de las etnias moxeña, yuracaré y chimán.

Bolivia es uno de los países que más bosques talan en el mundo, a razón de 320 metros cuadrados anuales por persona, unas 20 veces más que el promedio mundial estimado en 16 metros cuadrados por persona al año, según la coordinadora de Biocomercio Sostenible de la Fundación Amigos de la Naturaleza, Andrea Urioste.

Cada año se pierden cerca de 130.000 kilómetros cuadrados de bosques tropicales en el mundo, un área similar a la de Nicaragua, recordó.

Bolivia "no reconoce la posición que ocupa como uno de los países con las mayores tasas de deforestación per cápita en el mundo" y carece de "una propuesta real" para "avanzar en un verdadero plan de desarrollo sostenible", dijo Urioste en el texto "Deforestación en Bolivia: Una amenaza mayor al cambio climático", publicado en septiembre de 2010.

En mayo, la representante de las Naciones Unidas en Bolivia, Yoriko Yasukawa, afirmó que "si bien Bolivia no es uno de los grandes culpables del calentamiento global, tampoco creemos que ha apoyado suficientemente la reducción de emisiones, si pensamos que todos los años se destruyen –en el país– 300.000 hectáreas de bosque".

Para Flores la carretera representa una "apertura a la colonización y a la plantación de coca". El gobierno concedió tierras a los cultivadores del vegetal en el norteño departamento de Pando, pero, según la analista, la concentración de alcaloide en las plantas de esa zona es menor y por eso los cocaleros tienen puesta la mira en el Tipnis.

El cultivo de coca para usos ceremoniales y alimentarios es legal en Bolivia, pero hay extensas zonas plantadas con fines ilegales.

El 28 de septiembre de 2009, funcionarios del Servicio Nacional de Áreas Protegidas y dirigentes indígenas denunciaron la presencia en el Tipnis de gente con armas de fuego, presumiblemente vinculada al narcotráfico, a la que se atribuyó acciones de violencia que terminaron con un muerto y dos heridos.

Un día después, el entonces viceministro de Tierras, Alejandro Almaraz, dijo sospechar que los asentamientos de colonos y las plantaciones de coca se relacionaban con el narcotráfico y que había entre 4.000 y 5.000 hectáreas de cocales ilícitos en la reserva. El 2 de febrero de 2010 renunció a su cargo y hoy es uno de los activistas contra la carretera.

Los cocaleros consideran "legítimo" despojar de su territorio a los indígenas de tierras bajas porque los ven como "salvajes" y por tanto sin capacidad para producir alimentos, arguyó Flores.

De hecho, el avance de los cocales en la zona tropical de Cochabamba, especialmente en el Chapare, obligó al pueblo yuracaré a dejar tierras ahora cubiertas de coca y refugiarse en el Tipnis, recordó. "El impacto no sólo es ambiental, es cultural".

El gobierno cree que la carretera permitirá combatir las irregularidades y concertar entre todas las partes la preservación del territorio, dijo a Tierramérica el secretario general de la ABC, Antonio Mullisaca.

Pero todavía no se hizo una consulta previa sobre la ruta a las comunidades indígenas, prevista en la Constitución y varias leyes, y ese mecanismo no está reglamentado.

En opinión del exministro de la Presidencia y director de la estatal Agencia para el Desarrollo de Macro Regiones y Zonas Fronterizas, Juan Ramón Quintana, la marcha contra la carretera que llevan a cabo un millar de indígenas amazónicos hasta La Paz, es azuzada por organizaciones no gubernamentales que impulsan una política ambiental del mundo desarrollado.

El mayor retirado Quintana, hombre de confianza del presidente Evo Morales, acusó incluso a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid, por sus siglas en inglés) de promover la caminata de 600 kilómetros para generar un ambiente de desestabilización, y propuso expulsarla. El gobierno no se adhirió a esa sugerencia.

* *El autor es corresponsal de IPS.

Si quiere visitar la página original pulse aqui

Publicado con la autorización de Tierramerica

Puede visitar el portal de Facebook prodefensa del parque pulsando aqui