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viernes, 27 de mayo de 2022

La Economía de la Atención frente a la Economía del Monedero


Imagen tomada de Sapos y princesas.


Estimados Liponautas

Hoy compartimos esta vieja nota que permanecía archivada en el blog. Leerla nos hizo caer en cuenta de nuestra sorprendente longevidad en la web. Esta nota es  del año 2013 y ninguno de los sitios web nombrados aquí existen en este 2022. Lo que sigue siendo relevante son las economías que se mencionan aquí ya que son más que importantes en la actualidad en este asombroso mundo interconectado y lleno de redes sociales digitales, para usualmente compartir tonterías, el manejo de la atención de los usuarios para poder tener acceso a sus monederos a través de sus smartphones o teléfonos inteligentes es vital para los anunciantes ya que por medio de esos teléfonos los anunciantes tendrán acceso a los monederos de los usuarios. Y los empresarios de las redes sociales digitales tendrán accesos a otro producto con el que comercian sin nuestra autorización real: nuestros datos.

Los smartphones son los mejores grilletes que hemos inventado. Como nos gusta autoflagelarnos...

Esperamos haber ganado su atención quizá la próxima vez ganemos su monedero...

Disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia.


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2 modelos de negocio freelance: la Economía de la Atención frente a la Economía del Monedero



En OnStartups nos explican la diferencia entre dos modelos de negocio muy diferentes: la  y la . Evidentemente, son esquemas simplificados, pero pueden resultarnos muy útiles para analizar los pros y los contras de cada uno, y para elegir el que más nos conviene. Allá vamos.

La Economía de la Atención


La Economía de la Atención es quizá la que más éxito ha tenido entre los emprendedores web. Este es el funcionamiento típico:

1. Captar la atención del usuario.
2. Vender esa atención a otros

Consiste en llevar a un buen montón de usuarios hasta el sitio web para luego  -transformar en dinero contante y sonante- esa atención a través, por ejemplo, de la  (es decir, de la reventa de atención).

¿Por qué ha tenido tanto éxito este modelo entre las empresas que empiezan en Internet?

- Porque arrancar es más fácil
- Porque es más divertido

Lo entenderás enseguida cuando veas en qué consiste la Economía del Monedero.

La Economía del Monedero


En este modelo no se compite por la atención del usuario, sino por una parte de su monedero. Por su dinero, vaya. Para mucha gente, el problema de la Economía del Monedero es que hay que vender algo, y eso no siempre nos resulta agradable. Normalmente preferimos picar código, hacer traducciones, diseñar, pensar, escribir, e incluso barrer la oficina antes que ponernos a vender.

Por eso, muchas veces a los emprendedores web les seduce más la opción de incorporar Adsense… Todo parece más sencillo así, pero ojo: el mercado de la atención tiene sus dificultades. Vamos a verlas.

Problemas asociados a la Economía de la Atención


1. La atención del usuario es un bien escaso. La atención es limitada y está fragmentada. Cada vez resulta más complicado atraer la atención de los usuarios, porque el número de competidores -y por tanto de estímulos- sigue aumentando sin parar. Sin embargo, nuestra capacidad de atención permanece invariable. Puede que tengamos más dinero para gastar -que nuestro monedero esté más lleno- pero nuestra atención sigue siendo la misma.

2. La batalla entre el usuario y los anunciantes. En la Economía del Monedero, sólo tienes que satisfacer al usuario. Si el usuario necesita una aplicación, tú la construyes. Y si le gusta, ya está todo hecho. Pero en la Economía de la Atención no sólo tienes que contentar al usuario, atrayéndole hasta tu sitio web, sino que además tienes que satisfacer al anunciante, que es el que acaba pagando por esa parte de la atención del usuario.

Es una ecuación muy complicada, porque está atravesada por una contradicción: para satisfacer al anunciante, tienes que interrumpir cada vez más al usuario, de forma que preste auténtica atención a los anuncios. Es decir, la mejora para el anunciante -que es el que te paga- se traduce en una experiencia de usuario más incómoda.

Si estas molestias hacen que pierdas la atención del usuario, lo habrás perdido todo. Ya ves que hay que encontrar un equilibrio muy complicado.

3. La pregunta clave. Como hemos visto, el reto de satisfacer al usuario y a los anunciantes a la vez no es sencillo. Así que antes de elegir tu modelo -atención o monedero- puedes plantearte la pregunta clave: ¿qué problemas prefieres arreglar, los de tus usuarios o los de tu anunciante?

Puedes consultar el artículo original The Attention Economy vs. The Wallet Economy, publicado por Dharmesh Shah en OnStartups.


Tomado del Blog del Freelance




miércoles, 12 de mayo de 2021

Vivir del blog: tipos de blogueros y fuentes de ingreso









Estimados Liponautas

Hoy compartimos una entrada del recuerdo llena de hiperenlaces caducados.

Esperamos que el contenido base sea de su agrado.


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¿Se puede vivir del ? Es algo que todavía no está al alcance de demasiada gente pero, como vamos a ver, cada vez es más común.

Technorati acaba de publicar su informe Estado de la Blogosfera 2009, basado en una encuesta a más de 2.800 blogueros en USA. En esta edición, el estudio se ha fijado especialmente en los blogueros profesionales y, por tanto, en las posibilidades de obtener  a través del blog.

4 tipos de blogueros


Teniendo en cuenta la dedicación y la  forma de obtener ingresos,Technorati ha clasificado a los blogueros en 4 grupos diferentes:

1. Blogueros por placer. En esta categoría se encuentra el 72% de los encuestados. Bloguean simplemente porque disfrutan haciéndolo. No obtienen ningún  por hacerlo, y sólo algunos han pensado en esa opción.

La mayor parte de ellos tienen un blog para expresar sus opiniones y pensamientos. Actualizan al menos una vez por semana y su métrica de éxito es la satisfacción personal.

2. Blogueros a tiempo partido. El 15% de los encuestados completa sus ingresos principales con el dinero que obtiene a través del blog. No lo consideran un trabajo a tiempo completo.

El 75% de ellos bloguea para compartir sus conocimientos, mientras que el 72% lo hace para atraer nuevos clientes a su negocio. La métrica de éxito principal en este grupo es el número de páginas vistas únicas, seguido muy de cerca por la satisfacción personal.

3. Autoempleados (empresarios, ). El 9% de los encuestados son personas que bloguean a tiempo completo para su propio negocio o compañía. El 10% de ellos dedican al menos 40 horas semanales. El 22% afirma que su blog es su propio negocio, mientras que el 70% responde que tiene una compañía, y que bloguea sobre su negocio.

Su principal métrica de éxito son las páginas visitadas, seguida de la satisfacción personal. Esta categoría de blogueros es la que más utiliza Twitter: un 88% afirma usar el servicio.

4. Pagados por una compañía. El 4% de los encuestados bloguea a tiempo completo para una compañía, aunque muy pocos de ellos dedican 40 horas semanales al blog. Este grupo es el que más importancia concede al número de páginas visitadas. Una buena parte de estos blogueros son periodistas.

¿Cómo son los blogueros?


Según Technorati, éste es el perfil medio: son gente influyente y con buena formación. Casi la mitad de ellos tienen una licenciatura. Al menos una tercera parte cuenta con unos ingresos familiares de al menos 75.000 dólares al año. El  medio gestiona 3 o más blogs, y lleva 2 o más años blogueando.

¿De dónde viene el dinero?


El estudio muestra que cada vez hay más blogueros que obtienen ingresos de los blogs, aunque siguen sin ser mayoría, claro.

Casi todos los que lo consiguen lo hacen como emprendedores: incluyen  en sus propios sitios web, y utilizan sus blogs para conseguir charlas y , y para contribuir a los medios de comunicación tradicionales (columnas, comentarios, intervenciones, etc.).

Como hemos dicho, el 72% de los blogueros no obtiene ingresos relacionados con su actividad en el blog. De los que sí obtienen dinero:

- El 54% lo obtiene como trabajadores a tiempo parcial, es decir, completando su actividad principal con los ingresos del blog.

- El 32% tienen su propio negocio.

- El 14% cobra de una compañía.



La principal fuente de ingresos (un 40%) de los blogueros a tiempo partido y los autoempleados proviene de la publicidad: especialmente los anuncios relacionados de buscadores, y los enlaces de  asociado. Un 15% afirma cobrar por dar conferencias sobre los temas de los que bloguea.

Entre los profesionales y los autoempleados, un 17% de los encuestados tiene en la blogosfera su fuente principal de ingresos.

En resumen: la publicidad, los salarios (en el caso de algunos blogueros corporativos) y el pago por post son los principales componentes de los ingresos de un bloguero. Pero también encontramos las tarifas por conferencia pronunciada -como resultado de la actividad en el blog-, las contribuciones a medios escritos y la participación en programas de radio o televisión. Es decir, que el blog también constituye una buena plataforma para obtener ingresos por canales tradicionales.

Puedes consultar aquí el estudio completo: Technorati State of the Blogosphere 2009.






viernes, 9 de abril de 2021

Apología de la literatura breve





18/01/13

¿Hay otra forma de escribir cuentos? Entre la perfección del relato clásico, la experimentación y el minimalismo, el género encuentra nuevos modos de concebirse, a partir de los efectos y los soportes. Los escritores Ariel Idez, Betina González y Andrés Neuman arriesgan ideas sobre cómo leerlos.



POR Ariel Idez 

 

Unos días atrás Ignacio Molina, un joven cuentista argentino, comentaba en Facebook que había soñado la sanción de una ley que prohibía los finales sorpresivos en los cuentos. Lo más perturbador del sueño era la dislocación temporal de esa ley punitiva, que llegaba para prohibir lo que ya nadie hacía, acaso con la paradójica intención de alimentar esa costumbre perimida inyectándole el sabor de lo prohibido y paraestatal (lo que, a fin de cuentas, sería un final sorpresivo para el relato del sueño). ¿Por qué los cuentos ya no apelan a los finales sorpresivos? ¿Se gastó el truco de tanto ejecutarlo? El final sorpresivo del cuento que podríamos llamar “clásico” (Poe, Cortázar) dejó de serlo cuando todos los lectores esperaban la sorpresa y se transformó en un acto de mala fe en el que tanto el autor como el lector escribían y leían “haciendo como si” les importara pero a sabiendas de que la cosa pasaba por otro lado. Pero si ya es una verdad de perogrullo que los cuentos no portan un final que cambie el sentido de todo lo que se ha contado. ¿No se ha vuelto predecible también la falta de sorpresa? El relato despojado se impone y clausurar su sentido ha quedado tan atrás como las vinchas flúo. Pero si no hay sorpresa y no hay secreto, ¿hay acaso otra vía para que prospere el cuento? En su tesis sobre el cuento, Ricardo Piglia explica que la sorpresa del final revelador se debe a que “todo cuento cuenta dos historias”, la historia 1, visible y la historia 2, que se desarrolla en sus silencios e intersticios. El final sorpresivo haría emerger de golpe la historia 2, como el iceberg que se eleva frente al trasatlántico, resignificando todo lo que se había escrito antes. Podemos aventurar dos hipótesis para esta extinción de la sorpresa al final de los cuentos. Primera hipótesis: la historia dos ha quedado sepultada y jamás se hará visible, pero el escritor la conoce y narra como si el lector también la supiera (y acá no nos alejamos ni un centímetro de la famosa “teoría del iceberg” de Hemingway). La segunda hipótesis, más inquietante, sería que ya no hay historia 2, que el cuento narra sólo una historia, o menos que una historia, o que narra mucho más que dos, como una proliferación patológica e incesante.

Ignacio Molina



La argentina es una literatura que se funda con algo así como un cuento ( El matadero ) y un poema narrativo de épica popular ( El Martín Fierro ) que pese a la boutade borgiana difícilmente podríamos llamar “novela”. Si se quiere, agréguese un ensayo freak de hibridación de géneros (crónica, historia, biografía, folletín) titulado Facundo , recopilación de los posts que Sarmiento publicaba en el diario chileno El progreso, interfaz gráfica y analógica del siglo XIX. No hay novelas a la vista y cuando las hay ( Amalia ) son menos objeto de la tradición productiva de un escritor que del afán arqueológico de los historiadores de la literatura. Exceptuando a Arlt (autor también de cuentos memorables), hubo que esperar bastante para que la novela argentina diera el peso en una velada literaria de categoría, mientras Borges, Bioy, Cortázar, Silvina Ocampo, Wilcock, entre otros, escribían cuentos. Los sesenta, con el boom de la literatura latinoamericana, cambiaron la ecuación y provocaron una burbuja inflacionaria en las acciones de la novela que duró, más o menos, hasta fines de los noventa. 

Los grandes narradores de los noventa fueron los poetas. Mientras la narrativa se encandilaba con “las luces del centro” ante el desembarco de las multinacionales del libro, los poetas se aplicaron a una deriva narrativa que les permitió contar una época sin épica. La poesía de los noventa provocó al menos dos consecuencias en la narrativa en dos órdenes distintos: en el plano del texto los poetas de los noventa les enseñaron a escribir a los narradores, es decir, les enseñaron cómo escribir. El estilo objetivista de esos poetas, su capacidad de síntesis, su poder de observación, su trabajo con los argots (el arte ventrílocuo de hacer hablar al otro, a los otros), su capacidad de asimilación de los discursos de los medios masivos hasta las consignas políticas y una educación sentimental que pasaba más por los Sábados de Súper Acción que por las novelas de Flaubert fueron algunos de los rasgos que los narradores del nuevo siglo tomaron rápida nota. Las compatibilidad genética entre el objetivismo poético y el minimalismo narrativo norteamericano (Hemingway, Cheever, Carver) hicieron el resto.

Pero así como la poesía tuvo una deriva narrativa en los 90, la narrativa experimentó una deriva poética en los albores del S. XXI. Claro está, no en ampulosas “prosas poéticas” o inflamables arrebatos líricos, sino en un modo de construcción del relato que opera con los motivos de la historia como el poema lo hace con las palabras, a través de resonancias internas. Ya no es la “historia oculta” la que dicta la trama, sino las derivas de la superficie del relato, las “asonancias” y “disonancias” de las acciones de los personajes y el salto hipertextual de un tema a otro a través de vínculos precarios y azarosos. 

En el otro plano, el del formato y el soporte, los 90 también marcaron un camino que los narradores transitarían una década después: el de la creación de sus propios medios de publicación: editoriales independientes, fotocopias plegadas, fanzines, libros de cartón, plaquetas, todo un arsenal de guerrilla literaria para difundir la obra. Una obra que debía adaptarse si quería ser difundida por estos medios: una novela de trescientas páginas se atasca al tratar de circular por estos canales en los que los cuentos breves se desplazan como peces en un estanque.

El factor blog

El otro día escuché en una charla de bar, en la que se debatía por qué ya no surgían “10” clásicos en el fútbol argentino, que alguien argumentaba: “Es que en las inferiores ya no se juega con enganche”. Si la formación explica el modo de jugar habría que señalar que la mayoría de los autores surgidos en los últimos años hicieron “las inferiores” en la blogósfera. ¿Qué consecuencias podemos extraer de esto? El blog pareció cumplir aquel célebre dictum lamborghineano: “Primero publicar, después escribir”. La plataforma de publicación precedía a su contenido y lo solicitaba puntualmente para la creación de un público (en general, otros bloggeros, con lo que, de paso, se iban conformando una red de escritores con intereses afines). La publicación en blogs permitió superar obstáculos difíciles de salvar para los escritores noveles de la generación analógica, brindando un acceso en tiempo real a la publicación, la difusión y la circulación (virtualmente ilimitada, aunque casi siempre se trataba de microaudiencias) e incluso noticias sobre la recepción (a través de los comments ). Sin embargo, esta nueva interfaz también imponía sus condiciones: el tiempo de lectura en pantalla es mucho más acotado que en papel, por lo que los posts (artículos) debían ser breves. Se competía con muchos otros blogs que surgieron al mismo tiempo por un público acotado, por lo que el texto debía llamar la atención desde sus primeras líneas, lo que obligaba a una combinación de estilo con escándalo confesional y economía de lenguaje y recursos. El relato corto y la crónica se revelaron rápidamente como géneros privilegiados para este formato.

Osvaldo Lamborghini. Imagen tomada de Infobae



En La masa y la lengua, Juan Terranova dice: “Que los blogs hayan caído en una semi-desgracia no implica un retroceso. Twitter continúa acentuando las diferencias, extremándolas, con la cultura textual del siglo XX”. Los blogs todavía implicaban un soporte digital para usos propios de la cultura letrada (el cuento, el ensayo, la crónica, el diario). Twitter parece estar ya enteramente del otro lado de la frontera digital. En su timeline pueden pulular personajes independizados de una trama, mientras Facebook permite que la “figura de autor” se construya antes que la publicación de la obra. Los nombres de los factores permanecen pero las ecuaciones de la literatura moderna se dislocan. ¿Qué sucederá con los escritores que se entrenan haciendo piques cortos de 140 caracteres en Twitter y habitan una plataforma (Facebook) que parece prestarle más atención al tercer tiempo que al partido? Todavía está por verse.


¿Literatura 2.0?

Somos objeto de un experimento estético sin precedentes. Imaginen un mundo en el que todos se comuniquen editando y enviándose videos unos a otros. ¿Cómo haría cine una generación formada bajo semejantes condiciones de producción? Chats, posts, tweets, sms, nunca la sociedad estuvo sometida a tales cantidades de escritura y lectura. ¿Es eso literatura? Por ahora no, pero desbarata la autonomía de la disciplina anteriormente conocida como literatura. El nombre de posautonomía con el que Josefina Ludmer ha bautizado el fenómeno indica la intuición de algo que aún no termina de independizarse de un estadio anterior. ¿Qué hace la literatura con esta masa crítica de escritura? La convierte, por un pase de magia, en obra. Títulos como Escribir en Canadá de Luciano Lutereau, Red Social de Ana Laura Caruso u Odio la literatura del yo de Esteban Dipaola y Nuria Yabkowski recopilan entradas de Facebook, búsquedas de Google y chats ajenos capturados en el vértigo de las redes sociales y los publican como propios, poniendo (otra vez) la noción de autoría en crisis. ¿A quién pertenecen esos libros que parecen celebrar menos el perfil heroico de una pluma solitaria que la porosa inteligencia colectiva de una red? Del autor como productor al escritor como editor, las operaciones de selección, captura, recorte, combinación, se vuelven mucho más cruciales que la mera y agotada invención. En la sociedad en la que todos escriben, más importante que saber escribir es saber leer en los intersticios de la red de escrituras.

El e-book como soporte propone una nueva revolución. Si con los blogs todos podían publicar, ahora todos pueden publicar un libro (no pasará mucho tiempo antes de que aparezca un programa amigable y prácticamente automático para diseñar libros destinados al Kindle). Esto podría hacer pensar en la inminente extinción de las editoriales. Sin embargo, ya ha quedado demostrado que pocos son los aventureros que se atreven a explorar la ambigua e ilimitada selva de la red para encontrar algún tesoro oculto. En un mundo en el que las publicaciones se multiplican, el criterio de selección y jerarquización editorial se torna crucial. Tal vez pasemos de lectores de autores a lectores de editoriales y lo que es más, tal vez sean las propias editoriales las que empiecen a dictarle a los autores un programa de escritura (algo de eso ya está anticipado “analógicamente” por la editorial experimental Spiral Jetty, que publica libros brevísimos reproducidos con una impresora láser. Tras una serie de títulos iniciales, varios escritores emprendieron la composición de “libros para Spiral Jetty” cuya existencia nunca habían imaginado antes del surgimiento de la editorial). De todas formas, mal que les pese a los bosques, el papel sigue jugando todavía un rol legitimador y consagratorio. No ha surgido aún un autor que se instale únicamente desde formatos digitales y son muy pocas las editoriales que le dan la espalda a la celulosa para abrazar el e-book (Determinado Rumor o Blatt y Ríos pueden ser algunas). 

Como explica Juan Mendoza en Escrituras past , la irrupción electrónica se abre camino en la literatura o bien como referente o bien como matriz productiva, en el primer caso, se trata de un corpus amplio que abarca desde las pioneras La ansiedad de Daniel Link y Keres cojer? = Guan tu fak de Alejandro López hasta la reciente No alimenten al troll de Nicolás Mavrakis, novelas y cuentos que tematizan los nuevos usos de la tecnología a través de mails, chats y mensajes de texto. En el segundo caso se trata de incorporar para la literatura modos de procesamiento de archivos digitales: el loop ( Qué hacer de Katchadjian), el spam ( Poesía spam , de Gradín) y también, a través de la proliferación hipertextual de diferentes discursos tomados de los medios masivos, de la red e incluso de los papers académicos, como en Sol artificial , de J. P. Zooey. En estas obras suelen ponerse en cuestión los límites entre realidad y ficción. La nueva literatura puede ser informe, acta, discurso, paper , el cuento omnívoro, camaleónico, puede adoptar cualquier registro, como el catálogo de la muestra de un artista que nunca existió, o el testimonio del testigo inexistente de un hecho notorio.

Para explicar este progresivo adelgazamiento de la literatura habría que pensar la literatura dentro de una ecuación que incluye tres variables: tiempo, ocio y privacidad. Si los adelantos técnicos de los medios productivos incrementaron los segmentos de ocio en el siglo XIX, fomentando la novela como un consumo posible para atravesar esas horas sin ocupaciones, habría que pensar qué sucede ahora que el ocio se ha vuelto intersticial (breves períodos a lo largo de un día pleno de ocupaciones, urgencias, “conectividad” y distracciones). Los géneros breves, como el cuento o la nouvelle, parecen más aptos para estas pausas que la novela de trescientas páginas. Además, la lectura va camino a perder su carácter privado, casi secreto. Muchas lecturas se comentan en tiempo real a través de tuits o posts en redes sociales. Se lee por recomendación, o para discutir la lectura de otro, se lee “en red”. Es verdad que el e-book hace a toda la literatura portátil y esto podría promover el regreso de los grandes “ladrillos”, aunque esas grandes sagas narrativas parecen haber migrado a otros formatos más acordes con la época (como las series) mientras que la literatura se ha vuelto transgénica: incorpora adn de otras disciplinas, en fuga hacia las artes plásticas (el duchampiano Aleph engordado ), la música ( Los covers es el título de una antología de próxima aparición), el cine (las “Mental movies”, sinopsis de películas inexistentes publicadas como pósteres por la editorial Clase turista). En una literatura del procedimiento, el tamaño no importa, o mejor dicho sí importa que sea breve, y la obra deviene mero testigo del procedimiento que contiene agazapado en su seno.

¿Y la literatura?


No hay lugar para apocalípticos. Nada desaparece, los estratos anteriores conviven con estos nuevos usos y apropiaciones como la pintura de caballete convive en el mundo del arte con los tiburones en formol. Se seguirán escribiendo cuentos clásicos, finales sorpresivos, novelas de trescientas páginas (y de quinientas y de mil). No desaparecerá el artesanado de la frase pulida y la palabra justa ni la trama aceitada como un mecanismo analógico de relojería pero, mientras tanto, parte de la literatura se hace cargo de su tiempo y lanza expediciones a las tierras vírgenes de la era digital para ampliar el campo de batalla. “El nuevo libro reclama un nuevo escritor. El tintero y la pluma de oca han muerto”. La frase es del formalista ruso El Lissitsky y está fechada en 1923.


 Tomado de  Revista Ñ

 

 

martes, 8 de septiembre de 2020

Un acercamiento a la escritora Cinzia Procopio, una Pasajera de la Antología del Cautiverio

 


La pasajera Cinzia Procopio es una editora de larga trayectoria en Venezuela. Ha colaborado con una gran variedad de editoriales públicas y privadas en el país.

Actualmente se desempeña como editora independiente.

Leamos sus respuestas a la encuesta pasajera:


1) ¿Piensas que escribir en esta antología ha estimulado de alguna forma tus procesos creativos?

Sí. Pude conectarme de nuevo con mi manuscrito de relatos, olvidado por meses en un archivo del computador. Aún no he retomado el ritmo de la escritura como lo hacía hasta el año pasado, pero es un adelanto, sin duda.


2) La cuarentena, en general, ¿ha dificultado o facilitado tu disposición a leer, escribir, dibujar, fotografiar, entre otras actividades artísticas?


Ha dificultado la disposición a leer, en línea general, incluso textos cortos. Los dos primeros meses de la cuarentena los pasé con poca angustia y algo de incertidumbre.

Ahora que respondo a tu pregunta, es 3 de julio, ha crecido la incertidumbre, que puede ser peor que la angustia o, en todo caso, la alimenta. Pero ha facilitado algunas otras áreas de creatividad, por ejemplo, el blog de gastronomía que tenía en proyecto desarrollar para el año que viene ya está adelantado en su diseño. He adelantado algunas cosas como abrirle la cuenta de Instagram, crear una estrategia para la creación de contenido, definir el modelo de las comunicaciones, etc.

Me resulta más entretenido y más ligero para el ánimo. Tal vez la razón sea no pensar en el mañana, en el futuro.



3) ¿En qué forma crees que el retorno a la normalidad modificará tu actividad creativa?

Es difícil ver el camino a ese “retorno a la normalidad” Seguramente cambiarán muchas cosas en mi vida (como en la de todos, supongo). No me sorprenderá ver cambios de oficio, de profesión, de país... Y eso también es parte de la actividad creativa. Buscar otras formas de creatividad para enriquecerse en otros espacios que hasta ayer nos eran totalmente ajenos. En todo caso, lo único que aspiro es abrazar cualquier cambio con la mayor templanza posible.


Descarga el libro Pasajeras. Antología del Cautiverio pulsando aquí.


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Graciela Bonnet

Nació en Córdoba, Argentina, en 1958. Es Licenciada en Letras por la Universidad Central de Venezuela (1984). Ha trabajado 25 años como correctora de pruebas y supervisora de ediciones por contrato para todas las editoriales venezolanas, entre ellas Monte Avila, Planeta, Biblioteca Ayacucho, ediciones de la Casa de la Poesía, Pomaire, Eclepsidra, Santillana, Editorial Pequeña Venecia, La Liebre Libre. Experiencia de tres años como redactora free lance para una editorial de libros de autoayuda. Escritora fantasma (sin firma) realizó investigaciones para crear libros, novelas, tesis y monografías. Es dibujante amateur. En 1997 el grupo editorial Eclepsidra publicó su poemario "En Caso de que Todo Falle." En 2013 editorial Lector Cómplice editó "Libretas Doradas, Lápices de Carbón" En el año 2000 participó del encuentro de Mujeres Poetas en Cereté, Colombia.









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22/10/2025

sábado, 1 de octubre de 2016

NO AL HACKEO DE NUESTRAS COMPUTADORAS – NO A LOS CAMBIOS A LA REGLA 41








(Ex-Google, orador internacional en tecnología)


El gobierno de los Estados Unidos quiere utilizar un procedimiento oscuro –modificar una regla federal conocida como Regla 41—para expandir radicalmente su autoridad para hackear. Los cambios a la Regla 41 les facilitaría entrar por la fuerza a nuestras computadoras, tomar información, y realizar una vigilancia remota. Estos cambios podrían afectar a cualquier persona que utilice una computadora con acceso a internet en cualquier lugar del mundo. Sin embargo, afectarán en forma desproporcionada a las personas que utilicen tecnologías para proteger la privacidad, incluyendo Tor y VPN. El Congreso de los Estados Unidos tiene solo hasta el 1 de diciembre para evitar que las modificaciones entren en vigencia. Tenemos que alzar nuestra voz. Comparte esta publicación con tus amigos y en tu blog. ¡Despierta la consciencia sobre los cambios en la Regla 41! 




¿Qué es la Regla 41 y cómo te afecta a ti que vives fuera de los EE.UU?

La Regla 41 autoriza a jueces federales a emitir órdenes judiciales para que los oficiales de la ley realicen inspecciones e incautaciones. Pero contiene una limitación importante: requiere que el gobierno obtenga una orden de un juez en la jurisdicción donde se quiere llevar a cabo la inspección, excepto en ciertas circunstancias limitadas. Las modificaciones a la Regla 41 suavizarían esa restricción, y permitiría que el gobierno solicite órdenes judiciales en una jurisdicción para realizar inspecciones remotas de computadoras ubicadas en otra. Los cambios se aplicarían:

1. Cuando alguien utilice “medios tecnológicos” para ocultar la ubicación de su computadora; o

2. Cuando se investiguen botnets, donde las computadoras dañadas están ubicadas en 5 o más distritos.


50 organizaciones –incluyendo grupos de interés, proveedores de herramientas de privacidad y compañías de internet—se han unido para protestar contra las modificaciones a la Regla 41. vpnMentor, en coordinación con noglobalwarrants.org está liderando los esfuerzos globales para dejar sin efecto los cambios propuestos para la Regla 41. Mientras que noglobalwarrants.org se centra en los ciudadanos estadounidenses, alentándolos a que se pongan en contacto con sus representantes en el congreso, es muy importante que todo el mundo esté al tanto de esta regla, ya que el gobierno de los Estados Unidos también podrá hackear a usuarios de todo el mundo que utilicen una VPN o navegador Tor. Por esta razón hemos traducido la “convocatoria” original a 26 idiomas y nos estamos esforzando para compartirla en todo el mundo.


¿Por qué es tan mala la modificación a la Regla 41?

Los cambios en la regla podrían aumentar exponencialmente la frecuencia con la que agentes del orden público hackean computadoras. Eso es porque las modificaciones autorizarían a casi cualquier juez federal en el país a emitir estas órdenes judiciales. Las fuerzas policiales pueden buscar una jurisdicción favorable, y encontrar al magistrado más tendiente al procesamiento legal o al más técnicamente tosco en los Estados Unidos para que firme estas órdenes judiciales peligrosas.

Bajo estos cambios en la regla, los jueces de casi cualquier distrito de los Estados Unidos podría autorizar a las fuerzas del orden público a que inspeccionen o hackeen las computadoras de personas en casos donde la tecnología de protección de la privacidad oculta la ubicación de su computadora. Esto significa que aquellos a quienes más les preocupa su privacidad podrían recibir un impacto desproporcionado con esta modificación a la regla.

En muchos casos, los jueces magistrados podrían firmar sin saberlo órdenes judiciales para computadoras ubicadas en todo el mundo, no solo en Estados Unidos, sin importar la protección legal de otros países.

Las modificaciones a la regla también invitan al orden público a obtener una sola orden judicial para inspeccionar en forma remota miles de computadoras , incumpliendo la protección que otorga la Cuarta Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos y la ley internacional de derechos humanos.





El hackeo –ingresar sigilosamente sin autorización a las computadoras, copiar datos, eliminar información, o ejecutar códigos—puede tener consecuencias graves para los usuarios y sus dispositivos. Un agente gubernamental podría causar más daños a las computadoras de usuarios inocentes durante una investigación de botnets que el propio botnet. Si el congreso da el paso extremo de autorizar el hackeo por parte del gobierno, debe haber limitaciones estrictas respecto a cuándo se permitirá tal acción, así como una protección robusta para los usuarios congruente con la Constitución de los Estados Unidos y las leyes internacionales.

Si el congreso de EE.UU. no actúa, esta nueva regla simplemente entrará en vigencia el 1 de diciembre de 2016. Por esa razón debemos alzar nuestra voz y rechazar esta modificación a la regla. Comparte esta publicación en las redes sociales y en tu blog. Compartela en Facebook! o Twittéala




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