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jueves, 19 de diciembre de 2024

La plata de los astronautas depende de la velocidad del viaje

 







El  9 de febrero de 2015, Paco Mancera Romero, publicó lo siguiente en su perfil de Facebook: "Cosas de la vida. Los de Jot Down sacan un artículo sobre la economía de Interstellar, dicen que Paul Krugman (premio nobel de economía) escribió el artículo en 1978, pero se ha publicado en 2008. Yo conté cosas parecidas (escrito y publicado) en 1996.". 

2001: A Space Odyssey | 4K Trailer | Warner Bros. Entertainment


Hace algún tiempo le pedimos a Paco Mancera que nos permitiera publicar su texto, petición a la que gentilmente accedió. Mancera, en algún momento antes de que se acabe la cuerda del reloj de la creación (aunque no sabemos si Mancera es darwinista) hará una entradilla a su texto donde ahondará un poco más en esos aspectos comunes que tocaron tanto Paul Krugman, ex ejecutivo de la ENRON, como él, dentro de eso que seguramente un austríaco sin oficio con un escarabajo dorado llamaría  diacronicidad. Pero si hay algo seguro es nuestro deseo de que esta entrada no genere otra disputa del Cálculo.


The Time Machine Official Trailer #1 - Rod Taylor Movie (1960) HD




Pero después de haber orbitado por un par de meses alrededor del centro galáctico a 220 kilometros por segundo hemos decidido con  inmenso  gusto compartirla con ustedes en nuestro portal, acicalada con una entradilla de nuestro amigo "el siempre listo" Armando Boix Millán con el acostumbrado montaje lleno de referencias y disgresiones relacionadas con la cultura popular. 

Agradecemos el regalo que PacoMan nos hizo y quedamos en ansiosa espera de su siguiente artículo: El papel de la contabilidad cuántica en la futura miseria de los trabajadores. Esperamos que la cuerda no se acabe antes...*


Ahora todos ustedes pueden disfrutar de la entrada.



Atentamente

La Gerencia







Beto Vega - El Tiempo Es Oro (Official Video)




*Este párrafo es una broma...


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En “La decadencia de Occidente”, Spengler decía algo así como que en las sociedades donde, abandonado el trueque, se pierde de vista todo contacto directo con los bienes para el consumo y el comercio, y la relación económica se reduce solo a guarismos en una cuenta de resultados de operaciones especulativas, se empieza a descender por una rampa pronunciada de senilidad cultural… Al menos eso nos puede parecer a quienes, como yo, somos absolutos ignorantes en la ciencia de la economía. Y la ignorancia es muy atrevida. Como no me voy a embarrar más de lo que ya lo he hecho en las primeras líneas de esta introducción, seguiré el consejo de guardar silencio, dejar hablar a quien de verdad sabe y escuchar sus palabras para intentar aprender algo.


Armando Boix Millán



Back To The Future (1985) Theatrical Trailer - Michael J. Fox Movie HD



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jueves, 8 de noviembre de 2012



El tiempo es oro pero depende de la velocidad del viaje



Alan Parsons Project Time ( 1981 )



He rescatado un antiguo texto creado y publicado en el fanzine CYGNUS, número 12 en 1996. En las páginas 25 a 30.

Lo daba por perdido, sólo creía que conservaba la copia en papel. Pensaréis que es un mal menor que con un buen escaneado el texto es fácilmente recuperable a un Word con un simple corta-y-pega. Y es cierto... excepto para las fórmulas del apéndice, que las he tenido que tratar como imágenes.


Portada de Cygnus 12


Como si Queen, tocase de fondo su "Magic", según la famosa reflexión de Arthur C. Clark; "una tecnología lo suficientemente sofisticada será percibida como magia para los no iniciados". 

Queen - A Kind of Magic (Official Video Remastered)


Pues eso, la magia me ha permitido recuperar la antiquísima versión de Word y volverla a tener operativa.  En un exceso de pedantería la subo a la nube, más con el propósito de evitar su perdida, que el de ser compartida... Tanto información a disposición de la voluntad del cibernauta, no evita que se siga cumpliendo la afirmación de T. Sturgeon: "El 90% de todo es basura" ("Ninety percent of SF is crud, but then, ninety percent of everything is crud."). 

Interstellar - Trailer - Official Warner Bros. UK


Podría divagar sobre como el tiempo torna en obsoleto los medios, que los estúpidos mortales utilizamos para preservar nuestra elucubraciones… pero no. Hoy toca hablar del sentido económico del tiempo, cuando el tiempo se alarga como sólo saben alargarlo los autores de Ciencia Ficción.


Os dejo, besos y abrazos repartidos de forma generosa y según el gusto de cada uno:




EL TIEMPO ES ORO, PERO DEPENDE DE LA VELOCIDAD DEL VIAJE.



LOS AVENTUREROS DEL TIEMPO (TIME BANDITS, 1981). Trailer para EE.UU.


            El viaje de los seres humanos por el espacio a velocidades cercanas a la luz, produce una conocida diferencia sobre el tiempo subjetivo de los viajeros y el de las personas que quedan en la Tierra. Este fenómeno ha permitido escribir cientos de obras de ciencia-ficción y casi nada nuevo puede añadirse al tema; pero existe un error muy extendido entre los autores de ciencia ficción sobre los efectos del diferente transcurrir del tiempo en los intereses que generan la riqueza y rentas originadas por el trabajo de los viajeros "lumínicos". Esta percepción errónea se sustenta en un hecho cierto: si nuestro viajero temporal en el momento de iniciar su viaje invierte su riqueza en activos financieros de mínimo riesgo, (supongamos que por un valor c1) (ejemplos típicos son la deuda pública, depósitos en bancos muy fiables y propiedades inmuebles) al retorno de su viaje, la diferencia del tiempo subjetivo transcurrido para él y para su inversión, le permitirá disfrutar de considerables riquezas (a modo de ejemplo, supongamos que a estado 80 años fuera de la tierra y que el interés anual ha sido constante al tipo r; luego tendría: c1(1+r) 80), erosionadas eso sí, por la inflación y los impuestos (el futuro podrá ser muy imprevisible; pero desde tiempos de Adam Smith[1], sólo dos cosas son seguras: la muerte y pagar impuestos). A todo esto, se debe suponer que no existirán revoluciones políticas, desastres naturales o artificiales y cambios en la sociedad que dejen sin valor legal a los derechos de propiedad del viajero temporal sobre sus inversiones. Aunque parece razonable asumir que estas transformaciones no se producirán.



            El problema surge cuando el viajero temporal tiene derecho a una retribución por el trabajo que desempeña durante el viaje. A modo de ilustración, se puede tomar el soldado de la guerra que se desarrolla con naves que viajan a velocidades superiores a la de la luz, en la novela de Hadelman: "La guerra Interminable"[2]. La diferente percepción del tiempo debe tenerse muy en cuenta. Un ejemplo será muy ilustrativo. Pensemos que la guerra dura dos meses del tiempo subjetivo del soldado, mientras que en la Tierra pasan 10 años. Supongo que el tiempo transcurre homogéneamente para el soldado y para la Tierra, esto quiere decir, que cuando haya pasado un mes para el militar, en la tierra habrá transcurrido un lustro. Así, el soldado sólo tiene derecho a dos pagas, la primera a los cinco años terrestres y la segunda y última a los diez años. De esta forma, sólo la primera mensualidad habrá acumulado intereses durante cinco años. Así, el militar podrá gastar su pequeña fortuna en la TIERRA, ya que nuestro famoso soldado no podrá disfrutar de su íntegro capital en ninguna otra colonia, planeta, nave espacial, etcétera, que esté a la suficiente distancia de la Tierra para que se produzca el efecto de la dilación temporal. Veamos por qué:


Ilustración original de autor desconocido


            El viaje lumínico tiene interesantísimas consecuencias restrictivas sobre el comercio temporal, pero en este artículo sólo me interesan los efectos temporales sobre el comercio entre planetas cercanos.  Supongo dos planetas: Tierra y Mancer, separados por un viaje de un mes para el viajero; pero cinco años para el planeta de origen (por simplicidad, supongo que para el planeta de destino también transcurren cinco años). Supongo que se transporta una tonelada de hierro desde la Tierra hasta Mancer. El precio de venta para Mancer, de este hierro, debe ser substancialmente mayor que el precio del mismo hierro en la Tierra, ya que cuando se recibe el pago habrán transcurrido diez años (nótese que la operación completa tarda quince: cinco para  el pedido, otros cinco hasta que llega la mercancía y otros cinco para el pago); luego, un mayor precio al comprador de Mancer debe compensar el coste de oportunidad de disponer de ese dinero durante diez años terrestres al vendedor terrícola[3]. Este fenómeno tendrá un efecto devastador sobre nuestro soldado, si el militar se licencia en Mancer y no desea volver a la Tierra y si suponemos que existen bancos, no usureros, en ambos planetas, que mantienen contactos regularmente. El soldado podría solicitar un préstamo avalado por su fortuna en la Tierra; pues bien, el valor del crédito concedido a nuestro soldado lumínico sería bastante inferior a la suma de sus dos mensualidades. Veámoslo matemáticamente: sean el valor de cada mensualidad respectivamente c1 y c2 , sea el tipo de interés anual constante en el tiempo e igual a r. Así, el capital de nuestro soldado en la Tierra  es de: c1(1+ r)5 + c2. Pero el valor actualizado de ese capital terrícola en Mancer es únicamente de:




que es obviamente menor que c1 + c2 .


Nuestro soldado también podría solicitar el traslado de su capital de la Tierra a Mancer, y después de cinco años de espera, dispondría de su capital integro. En el apéndice puede encontrarse la generalización.

            El empobrecimiento del militar es debido a la improductividad del capital del soldado durante el viaje de la Tierra a Mancer. Es legítimo aducir que  las transacciones entre bancos no se corresponden a traslados de fondos físicos (o sea, dinero) , ni tan siquiera electrónicos (o sea anotaciones en las cuentas abiertas por los bancos entre ellos), sino que únicamente se trasladan (generalmente electrónicamente[4]) los saldos netos de las operaciones entre los bancos. Es decir  que el banco manceriano puede compensar la importación de capital de la tierra con alguna exportación de capital solicitada por algún banco terrícola; pero no deja de ser cierto que las transacciones no se compensan exactamente, sino que existirán saldos netos entre bancos-planetas que tienden a mantenerse en el tiempo. Luego, a medio y largo plazo surge la necesidad de compensar esas deudas bancarias, lo que producirá que la cantidad compensada pierda valor por el viaje.


Pensamiento del astronauta: "Y todo ese tiempo mis ahorros generando intereses... de forma compuesta"



            Aún podría aducirse otros mecanismos que reducirían este fenómeno, por ejemplo que cada planeta tuviese moneda propia y que estos saldos comerciales y financieros interplanetarios determinasen el tipo de cambio entre estas monedas planetarias, tal y como actúa la balanza de pagos en la determinación del tipo de cambio de las divisas en nuestro planeta. Es tarea de los escritores de ciencia-ficción reconocer y solucionar el hecho de que: "el tiempo es oro; pero depende de la velocidad del viaje".



            GENERALIZACIÓN.


            Se analiza el efecto del viaje relativista entre la Tierra y Mancer.

            Sea t la variable que mide los meses (de 30 días de 24 horas terrícolamente estandarizadas) subjetivos del viajero, supondremos que el viaje tomará T meses, luego t = 1, 2, ... T. Sea f la función que expresa los meses transcurridos en la tierra en función de los transcurridos para el viajero:




                 La función f es continua y creciente (luego existe en todo el dominio la función inversa f-1 ). Se aprecia que para momentos del tiempo del viajero en que f ' >= 1 (la derivada de la función respecto a t, evaluada en el valor de t considerado sea mayor o igual a uno) el tiempo en la tierra transcurre "más rápidamente" o igual que para el viajero, mientras que para esos momentos en que f ' < 1 el tiempo transcurre "más lentamente" en la tierra que para el viajero. Sea i la variable (básicamente actuará de índice), que mide los meses que transcurren en la tierra.

            Sea k la variable que mide los meses subjetivos en Mancer. Sea g la función que expresa los meses transcurridos en la Tierra en función de los transcurridos para Mancer:


           

            Donde lo indicado para la función f también se aplica para g. Por lo tanto, g(k), f(t) e i miden la misma magnitud temporal.

            Sea b la función que expresa los meses transcurridos en Mancer en función de los transcurridos para el viajero:       


            Donde lo indicado para la función f también se aplica para b. Luego b(t) y k miden la misma magnitud temporal. Nótese que b(t) se puede encontrar como la composición de las funciones anteriores:



 , es decir parte del tiempo del viajero (t) y se pasa a tiempo terrestre con f(t) y este tiempo terrestre pasa a tiempo de Mancer con la función inversa de g ; g-1(f(t))

.

            Sea ri con i = 1, 2, ...., f(T), el tipo de interés mensual en la Tierra. Sea ik , con k = 1, 2, ..., b(T), el tipo de interés mensual en Mancer. Sea yt  con t= 1, 2, ... T, el tipo de interés mensual en las naves que realizan el viaje (sólo excepcionalmente este tipo de interés será diferente de cero). Sea ct el salario que percibe el viajero por el mes t de trabajo pagado en la Tierra.

            Si el viajero posee un capital (c0) en el momento de su marcha lo deposita en un banco, al finalizar el viaje tendrá en la tierra un capital de:

        4] 𝑉𝐹𝑇𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎(𝑇,𝑐0)= 𝑐0Π(1+𝑟𝑖)


            Expresión que da el valor futuro (VF) en el momento T del viajero, en la Tierra de su capital c0 .

            En la Tierra, las mensualidades del viajero se habrán convertido al finalizar el viaje en:

   

5] 𝑉𝐹𝑇𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎(𝑇,𝑐𝑡)= Σ𝑐𝑡Π(1+𝑟𝑖)


            Supongamos que el viajero no regresa a la Tierra y desea poseer su salario en Mancer. Una posible alternativa sería cobrar por adelantado y llevar consigo su salario. Para poder saber que cantidad llevará en su nave es necesario actualizar o descontar (traer cantidades del futuro al presente) el flujo de salarios. Esta cantidad o valor presente en el momento t = 0 (Nótese que f(0)=0) se puede obtener a partir de la expresión 5:

         

6] 𝑉𝑃𝑇𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎(0,𝑐𝑡)= 𝑉𝐹𝑇𝑖𝑒𝑟𝑟𝑎(𝑇,𝑐𝑖)Π(1+𝑟𝑖)


            Expresión que una vez simplificada se convierte en:




            Si suponemos la existencia de un banco en Mancer donde el banco de la Tierra envía el salario acumulado del viajero en el momento terrestre M, (en el momento f-1 (M) del viajero y en el momento g-1 (M) en Mancer) y el viaje toma G meses del planeta Mancer, el esquema de esta situación es la del gráfico y una calabera sobre dos tibias indica donde se encuentra el capital:

           


            Cuando llegue el viajero a Mancer podrá disponer de un capital








           Nótese que M no tiene por qué ser menor que f(T). Si fuese mayor la expresión 8 se simplificaría, pues el segundo sumando del corchete y el último multiplicando desaparecería. A modo de ejemplo, si el momento del traslado del capital (M) coincide con f(T), o sea, con el final del viaje y el tipo de interés en la nave es cero, la anterior expresión se convierte en la expresión:





            Las anteriores expresiones permiten valorar corectamente flujos salariales y monetarios en contextos donde el tiempo transcurre subjetivamente debido a fenómenos relativistas.


(Vídeo oficial) El Tiempo Es Oro ?? L: y M: Francisco Machado Canta: Francisco Machado






[1]              Moralista escocés del siglo XVIII, que los anglosajones hacen padre de la ciencia económica. De obligada lectura para los economistas es su obra de 1771 "Investigación de la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones"

[2]             Haldeman  Joe (1974) "La guerra interminable" Clásicos Nebulae 15, Ed. Edhasa.

                Pero para no faltar a la verdad cabe decir que hay autores que si lo tienen en cuenta. El mejor ejemplo lo tenemos en "Hijos de la eternidad" de Juan Miguel Aguilera y Javier Redal (1989) Ed. Ultramar.



En las página 109 y 110 los protagonistas mantienen una discusión sobre el transcurrir del tiempo a velocidades sublumínicas. Además en la página 374 se publica una 'Tabla de tiempos, distancias y velocidades con  corrección relativista', siendo una aplicación de las ecuaciones de Lorenz.

[3]              Este tiempo total puede reducirse a diez años, si pedido y pago se realizan simultáneamente en el mismo viaje.  Nótese que en este último caso, el manceriano tarda diez años en recibir la mercancía, desde el momento en que paga hasta el momento en que recibe la mercancía, luego el precio que fije el terrícola debe ser muy ventajoso respecto al precio del hierro en Mancer. Pero este último mecanismo tiene un pequeño problema, ¿Por qué mandarle la mercancía al manceriano, si el terrestre ya ha cobrado?.

[4]              La última transacción real de fondos entre bancos se produjo entre el Banco Central de Francia y la Reserva Federal de los EE.UU., al exigir De Gaulle el valor en oro de los dólares americanos de las reservas del banco francés. La Reserva Federal fue incapaz de cubrir con sus reservas de oro el valor de los dólares en manos de los franceses, lo que provocó el fin de la convertibilidad del dólar en oro. El dólar era la única moneda convertible. Desde entonces, las monedas no tienen valor intrínseco, únicamente fiduciario. O sea, el valor de la moneda se basa en confiar en que será aceptada por el resto de personas, como pago de nuestras compras.




https://bypacoman.blogspot.com/2012/11/el-tiempo-es-oro-pero-depende-de-la.html











Armando BOIX (1966). Formado en artes aplicadas, ha desarrollado una carrera profesional como dibujante  técnico  y diseñador, al  tiempo que, desde 1994, empezaba a publicar sus primeros relatos y artículos en fanzines y revistas. Dirigió la revista especializada en cine fantástico Stalker y ha recibido diversos premios literarios, como el Gran Angular de novela juvenil por  El Jardín de los Autómatas  (1997),   el   Pablo  Rido   de   relatos  o   el   Gigamesh   de  ensayo.  

 Sus últimos libros publicados son  la novela  La joven a la que amaban las hadas(2012), la antología  El noveno capítulo y otros relatos (2014) y el volumen contres novelas cortas En calles oscuras (2015).



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by PacoMan (Paco Mancera Romero)

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico (aunque no sabemos a cual equipo de fútbol asesora, las cursivas son nuestras).


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po



sábado, 16 de febrero de 2019

Historia de un muerto: Una obra cubana extravagante.

Por Armando Boix




Toda literatura tiene obras extravagantes, que generalmente reposan en el rincón más polvoriento de las bibliotecas sin que nadie las lea en décadas o siglos, al menos hasta que a los Diógenes de los libros nos da por husmear entre sus páginas. Uno de mis más extraños descubrimientos recientes es "Historia de un muerto" de Francisco Calcagno. Este autor hispano-cubano nació en 1827, cuando la isla era una provincia española, y murió cuando ya era una república independiente, aunque su temor ante la posibilidad de que Cuba acabara siendo absorbida por Estados Unidos, laminando su cultura hispana (como ocurrió en gran medida en Filipinas), le llevó a exiliarse a Barcelona, donde publicó la segunda edición de la obra que aquí os traigo. Calgagno fue hijo de médico, y aunque él se dedicó a la literatura y el periodismo, fue siempre un materialista convencido que utilizó la imprenta para divulgar sus ideas. 

Francisco Calcagno

"Historia de un muerto", publicada por primera vez en 1875 y reeditada en 1898, es una extrañísima obra literaria donde, desde la perspectiva del cadáver, nos va contando todo el proceso de descomposición post mortem con detalle bastante escabroso. "La religión pretende decirnos á donde va el alma; la química, hasta donde puede, nos revela en su árido lenguaje lo que se hace de la materia; el asunto es digno de pluma más idónea, y por eso nos sorprende que antes no se haya tratado de vulgarizarlo", nos dice el autor. Pero lo más inusual es que el texto trasciende la divulgación cienfífica para adoptar los modos de la ficción y dejarse llevar, incluso, en algunos capítulos, por raptos líricos, sustituyendo la prosa de la mayor parte del texto por el verso rimado. Así podemos ver convertido en poema esta dramática escena bien propia de un cuento de Edgar Allan Poe, de la que solo reproduzco un pequeño fragmento:

"(Respirando con dificultad.)
Más raro el aire cada vez se muestra,
¡Y la sed me devora!
Mas ¿para qué llamar? Aquí, á mi diestra,
Pone el agua Consuelo:
La alcanzaré.

(Quiere moverse y no puede; trata de levantar un brazo y se encuentra impedido.)
Pero ¿qué es esto? ¡Cielo!
(Separa los codos, tocando por ambos lados)
¡Un muro! y otro; ¿en dónde estoy? Sin duda
Sueño hallarme cautivo:
La falta de salud...

(Trata de alzar la cabeza y se hiere contra la tapa del ataúd; entonces reconoce, donde se halla, y da un grito sordo, ahogado, horrible, quedando desfallecido.)
¡Pero esto... esto!... esto es un ataúd.
¡Ah, santo Dios!... ¡me han enterrado vivo!

(Momento de silencio hasta que vuelve en sí.)
¡Que horror!... ¡socorro! venga alguno, acuda
Pronto, pronto, yo muero... ¡Oh, suerte cruda!...
Mas ¿cómo pude?... ¡ah, sí!... recuerdo ahora;
Yo estaba enfermo, en cama... quedé yerto...
La horrible catalepsis, esa ha sido
La enfermedad traidora;
Un síncope fatal solo el oído,
Solo el cerebro me dejó despierto!
El médico... ¡insensato!
Palpándome un momento dijo:—«¡Ha muerto!»
Luego escuché sollozos y gemidos;
El lúgubre aparato
Lentamente empezó. Yo enmudecía
Con espanto y terror...y luego... luego
Sentí que movía,
Que me alzaban... ¡era hora de enterrarme!
Quise gritar, no pude...mudo, ciego
Quedé, ¿por qué á salvarme
Piadosa entonces no acudió la muerte?
¡Oh, Dios! mi horrenda suerte
Jamás ninguno concebir podría;
¡Vivo, morar donde los muertos moran!"


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Armando BOIX (1966). Formado en artes aplicadas, ha desarrollado una carrera profesional como dibujante  técnico  y diseñador, al  tiempo que, desde 1994, empezaba a publicar sus primeros relatos y artículos en fanzines y revistas. Dirigió la revista especializada en cine fantástico Stalker y ha recibido diversos premios literarios, como el Gran Angular de novela juvenil por  El Jardín de los Autómatas  (1997),   el   Pablo  Rido   de   relatos  o   el   Gigamesh   de  ensayo.  

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martes, 8 de enero de 2019

Van Meegeren un “Cristo entre los adúlteros”

Por Armando Boix





Armando Boix Milián


Me fascina la figura del falsificador de arte, porque el suyo es un crimen que requiere de talento enorme. De hecho, para la creación de una pintura falsa que sea capaz de engañar, al menos temporalmente, a los expertos, se necesita habilidad manual, profundos conocimientos de la historia del arte, preparativos técnicos muy minuciosos y una sensibilidad especial que le permita “entender” al artista que está imitando. Pintar una obra original no resulta tan exigente.

Por otro lado hay una cuestión estética, que es una parte de la filosofía: ¿Cuánto hay de prejuicio en nuestra valoración de los méritos de una obra de arte? ¿Hay valores objetivos en la apreciación de la belleza? ¿No caemos, cuando manifestamos nuestras preferencias, en el puro fetichismo? ¿Por qué, si no, concedemos más valor al original que a la copia?

Uno de los falsificadores de arte más famosos de la historia, hay quien lo llamaría el mejor, fue el holandes Hans van Meegeren. Estudiante de arquitectura, abandonó la carrera para dedicarse a su gran pasión, la pintura. Logró un cierto éxito popular con sus primeras exposiciones pero la crítica fue demoledora con él: “Posee todas las virtudes, menos la originalidad”. Van Meegeren era un continuador de la tradición realista de los grandes artistas del siglo XVII y su obra no encajaba en la corriente transformadora y rebelde de las primeras décadas del XX. Van Meegeren había sido bendecido con un ojo y una mano de gran pericia, sin embargo se encontraba desplazado en el tiempo.

En los años treinta, por tanto, renuncia a impresionar a nadie con su obra original y se dedica a estudiar e imitar a Veermer. Y digo “imitar” porque Van Meegeren nunca fue un simple copista: reproducía el estilo de su modelo, para pintar obras completamente nuevas. Eso lo convertía en el falsificador ideal y a esa actividad se ocuparía durante años, procurándole una doble satisfacción: la económica y la humillación de la crítica, que habría de expresar enormes elogios de esos Veermer recién “descubiertos”, cuando en realidad habían salido de sus pinceles.

Hans van Meegeren en 1945

Uno de sus mayores logros lo consiguió durante la ocupación de Holanda por los nazis. Van Meegeren vende a los alemanes unas cuantas de sus falsificaciones de Veermer, y una de ellas, “Cristo entre los adúlteros” termina en la colección de Hermann Göering, lo que por otra parte demuestra que Göering era de esos necios que se acercan al arte solo por el prestigio que comporta, pues no saben apreciarlo. Un vistazo un poco inteligente a ese cuadro nos revela que es una de las obras de Van Meegeren en la que se permitió más traslucir un estilo propio.

Hermann Göering.

Lo que podía considerarse la burla suprema, en la que se mofaba de los falsos entendidos al tiempo que estafaba a los invasores de su país, pudo llegar a costarle caro. Terminada la guerra, sus ventas de cuadros a los alemanes fueron consideradas un colaboracionismo que atentaba contra el patrimonio cultural holandés, acusación que podía suponerle la pena de muerte o, al menos, una cadena perpetua. Ante la perspectiva de una condena muy dura, Van Meegeren se vio obligado a confesar la verdad, que aquellos cuadros vendidos a los alemanes, como todos los anteriores, los había pintado él. Tuvo que presentar pruebas, incluso pintar personalmente ante la mirada de un comité de peritos. No hubo duda de que estaba diciendo la verdad: un buen número de Vermeer muy apreciados eran falsos. Su engaño a los nazis lo convirtió, entre sus compatriotas, en un héroe popular. Aún así fue condenado por sus delitos a una pena leve, de un año solo. No llegó a cumplirla. El hombre que engañó a Göerin engañó también a la justicia, porque murió antes de entrar en prisión de un infarto.





Quedémonos, para la reflexión, con unas palabras de Van Meegeren pronunciadas durante su juicio:

“Ayer esta pintura valía millones y expertos y amantes del arte hubiesen venido de cualquier parte del mundo para admirarla. Hoy no vale nada, y nadie cruzaría la calle ni para verla gratis. Pero la pintura no ha cambiado. ¿Qué es lo que ha cambiado?”


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