La señora Blanca Querales de Moreno necesita de la ayuda de todos para iniciar el tratamiento de quimioterapia y realizarse los exámenes correspondientes.
Sus familiares no cuentan con los recursos necesarios y tienen que recaudar 1.200 dólares.
Las personas que deseen colaborar con esta noble causa pueden realizarlo a través del pago móvil.
Mi nombre es María del Pilar Ciscar, cédula venezolana 5.530.770 y estoy enfrentando una condición cardíaca grave y urgente que requiere cirugía inmediata. He sido diagnosticada con insuficiencia cardíaca con fracción de eyección preservada, que involucra tres vasos coronarios, afectados, incluyendo una obstrucción en el tronco coronario izquierdo. Debido a la gravedad de mi situación, mis médicos han determinado que necesito urgentemente una cirugía de bypass coronario sin bomba para sobrevivir y recuperar mi calidad de vida.
Opciones para la donación:
1) Zelle: ciscarguzman1996@gmail.com
José Ciscar
2) Cuenta de María del Pilar:
Banco Mercantil, cuenta de ahorros número:
01050068140068310862.
¡Tu generosidad y apoyo pueden ayudarme a seguir viviendo!
Desde el fondo de mi corazón, gracias por acompañarme en este momento crítico.
Cecilia Ortiz es una poeta cardinal de nuestra poesía, pero para mí ha sido además una amiga y mentora. Todo lo que escribo lo paso por sus manos y cuando estoy pachucha me da palabras de aliento. Hoy necesita de la ayuda de los buenos corazones que puedan aportar con la causa de operarle dos lesiones cancerosas que tiene en la piel y con las cuales se corre el riesgo de un escenario indeseable en el corto plazo, por lo que hay que intervenirla lo más pronto posible.
Estas lesiones ya han recibido tratamientos tópicos de quimioterapia y su sola presencia ha hecho angustioso este período para Cecilia, lo cual también la afecta en otros aspectos de su salud.
A @zairasoprano su hija, le es imposible solventar los gastos médicos adicionales, que este procedimiento implica, a los que son regulares en el cuido de su mamá, por lo que solicita la ayuda y solidaridad de todos.
Cecilia ha formado a multitud de poetas y artistas en este país y hoy nos necesita.
Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes Vasija de barro. Rapsodia literaria ecuatoriana interpretada por el Coro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Vasija de barro. 1252 visualizaciones hasta el 11 de abril de 2022.
Si
un artista no tiene un manager, un mecenas, un marchante o alguien que de
alguna forma lo ayude a difundir su obra, es muy difícil que surja. Las
actividades del espíritu son difíciles de tasar: ¿en cuánto puede vender un
poeta un soneto?, ¿en cuánto un intérprete puede vender su canto?, ¿en cuánto
un pintor puede vender sus telas? Obvio que todas estas cosas tienen un precio,
pero el precio radica en el reconocimiento que se tuviere. Sin embargo, pienso
que los artistas – si son buenos claro está – deberían vivir de su labor
creadora.
El dinero no debe ser lo primordial;
lo primordial es la actividad del espíritu que se desarrolle, pero no sólo del
espíritu vive el hombre. El hombre necesita: comida, vestido, medicinas,
albergue. Contrario de lo que han querido implantar ciertos mitos: el artista
no funciona mejor si vive con deudas, estrés o en la miseria. Si no me creen
observen el caso de Fernando Botero; Botero, por sus obras, gana lo suficiente
para vivir una vida holgada y como esto es así se dedica exclusivamente a
desarrollar sus creaciones. Imaginen a Botero trabajando ocho horas en una
oficina, ganando sueldo mínimo, pagando arriendo y servicios. Si Botero viviera
en tales condiciones no hubiera desarrollado ni el 5 por ciento de la copiosa obra
que ostenta.
Fernando Botero, junto a su 'The Street' en la galería Marlborough de Madrid.
Los creadores venezolanos que están
en calidad de migrantes, por regla general, están en aprietos económicos y se
deben convertir, aunque jamás lo hubieran imaginado, en artistas callejeros.
(En el mejor de los casos esto es así, pues podemos encontrar a un actor
trabajando de mesero, a un pintor; albañilería, o a una bailarina fungiendo de
empleada en un almacén de ropa). En mi trajinar he visto a (N) cantidad de
colegas haciendo representaciones teatrales en plazas, danzando en parques, realizando
retratos en cafés y cantando o ejecutando algún instrumento en unidades de
transporte público.
¿Son artistas callejeros? Algunos lo
son, pero me he topado con músicos que pertenecían a nuestro Sistema Nacionalde Orquestas, actores egresados de la UNEARTE, cantantes que estudiaron
vocalización en prestigiosas academias y a pintores de la Arturo Michelena, es
decir, me he encontrado a artistas de calibre que, por razones hartamente
conocidas, deben bregar como los buenos para ganarse el pan.
Venezuela: el Sistema Nacional de Orquestas cumple 40 años.
Cuando estoy vendiendo medicina
naturista en los barrios de Cartagena, a veces, les comento a mis clientes que
organizaba un Festival de Música Venezolana o que tengo una obra publicada en
Estados Unidos... he notado que me escuchan con incredulidad y sin embargo,
cuando hago esta clase de comentarios no los hago para alardear o por
pedantería, sino porque al hacerlos me estoy afirmando como artista.
A comienzos de 2019 leí El hombre en
busca de sentido de Viktor Frankl… me identifiqué con los pasajes en que el
autor de esta obra les comenta a los soldados nazis y a sus compañeros del
campo de concentración que él era psiquiatra y que había escrito un tratado
científico. ¿A los soldados nazis y a sus compañeros judíos les importaban
estos comentarios? Obvio que no, pero al doctor Frankl ─ en medio del trance
que estaba atravesando ─ le servían para autoafirmarse.
Alguno de nuestros músicos,
siguiendo esta tónica, puede narrar que estuvo en Japón con el Sistema Nacional
de Orquestas ejecutando el clarinete o una de nuestras actrices puede decir que
interpretó un personaje de la obra Las torres y el viento, de César Rengifo, en
el teatro Teresa Carreño.
Nuestros artistas han optado por
autoafirmarse para sobrellevar las actuales circunstancias que atraviesan y
sueñan que en un futuro cercano brillarán en su labor creadora. Por mi parte
sueño que el libro que escribí sobre la migración venezolana llegará a buen
puerto y que, gracias a ello, daré conferencias por toda Latinoamérica.
Francisco Aguiar
ME FUI - REYMAR PERDOMO.
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Me fui: El himno de los migrantes venezolanos que reunió a diferentes cantantes latinos.
Francisco Aguiar. Escritor venezolano (San Carlos, Cojedes, 1985). Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó en 2014 el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT). La revista Memoralia publicó en 2015 su monólogo La Alcantarilla. En 2018 participó en el XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias (FIPCA). La OIM – Colombia publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabra. Ha publicado entrevistas, artículos y notas, en revistas, periódicos y blogs. Autor del libro El cuento más largo.
Todo empieza en el año 2013 o 2014, cuando un
estudiante de diseño industrial de 21 o 22 años en ese momento, Santiago Ares, encuentra
que el mayor índice de mortalidad infantil en zonas marginales de nuestro país,
Argentina, no es como supondríamos desde nuestro sentido común, la desnutrición
o enfermedades asociadas a la falta de higiene por carencias en servicios esenciales,
como es la falta de agua corriente, electricidad o servicios sanitarios, o a casas
precariamente construidas, sino lo que se denomina “colecho”.
Como cuenta su padre, Álvaro, la idea de crear
el kit para recién nacidos se le ocurrió “cuando se enteró de que el colecho, cuando
padres e hijos duerman en una misma cama, es una de las mayores causas de mortalidad
infantil por asfixia o muerte súbita en los sectores más vulnerables”. Y acota:
“Siempre tenía bien en claro la función social de todo lo que hacía”. No era su
primer proyecto, en 2013 el premio Innovar, que otorga en forma anual el Ministerio
de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva (Mincyt). En ambos proyectos Tiago
trabajó junto a sus compañeros del estudio de diseño Polenta, que fundaron cuando
todavía eran estudiantes.
El colecho no es lo mismo según los sectores
sociales, en sectores medios y altos es el dormir en la misma cama padres e hijo
como forma de afecto y se da la discusión si esto es sano psicológicamente para
le niñe; pero en sectores bajos es más una necesidad, no cuentan con los medios
o el espacio para que le bebé tenga su lugar de dormir, por lo que la cama es un
espacio compartido casi diríamos obligatorio, aparte que en invierno es una forma
de mantenerle calentito y protegido.
En este segundo caso se agrava una consecuencia,
le bebé es asfixiado por sus padres, 28,3 muertes cada 1.000 nacimientos, mientras
duermen, que es lo que preocupo y dolió a Tiago, como le decían, y busca de qué
manera es posible resolver esta cuestión.
Como en todo proyecto inicia la tarea buscando
información sobre el tema antes de gastar esfuerzo reinventando la rueda y repitiendo
errores o equivocaciones que ya se resolvieron. En esa búsqueda (en realidad, investigación,
pero sé que muchos desconocen, incluso niegan, que el relevamiento de lo que se
denomina “estado del arte” al momento de encarar un proyecto no es tomada como tal
por muchos, siendo hasta desestimado) encuentra que en Finlandia desde 1938 o 1939
es política de estado el tema, con un kit de productos que completan la entrega
de un moisés, esencial para evitar las consecuencias del colecho.
Junto con compañeros tanto de estudio como de
militancia, Tiago integraba una organización de acción político-partidaria, entran
a trabajar para desarrollar una versión propia del programa finlandés, diseñan el
moisés, así como otros elementos que lo completen, y lo acercan al Ministerio de
Salud para que integrara la asistencia a las beneficiarias del Programa de Asignación
por Embarazo.
En el Ministerio de Salud toman su propuesta
como la base y antecedente para desarrollar el Plan Nacional Qunita”, a pesar que
el nombre que Tiago y sus compañeros lo habían bautizado Wawa, dado que se trata
de un moisés, que se apoya en el suelo o en una mesa y no tiene los requisitos de
solidez de una cuna.
Se pone en marcha el Plan Qunita, dando
cuenta que el objetivo era dotar a las madres de recién nacidos de un kit de productos
que permitieran bajar la mortalidad de bebés entre uno y seis meses. Por eso, el
material incluido era un moisés con equipamiento,ropa para el bebé, termómetro, chupete, instructivos
para la madre, libros de cuentos, sonajero, crema hidratante: lo imprescindible
a los que casi nunca tienen acceso en los sectores vulnerables.
Se elaboraron 140000 kits, de los que se
entregaron en 79000 en todo el país.
Pero, siempre hay un pero, el 23 de junio
de 2015, una legisladora de la oposición, Graciela Ocaña, presenta una denuncia
por sobreprecios y no responder a condiciones mínimas de seguridad para les
bebés.
Hago una digresión, que hace al trasfondo
de la denuncia, el 25 de octubre de ese año de 2015 se llevaban a cabo la
primera vuelta delas elecciones presidenciales, y no fue la única denuncia
presentada por los opositores, ni tampoco, llamativamente, que el sorteo del
juez que se haría de las causas cayera en el mismo juez, ya fallecido, Claudio Bonadio, misterio estocástico que se venía dando y continúo a pesar de la
improbabilidad estadística. Parafraseando a Macedonio Fernández, “el azar es
chambón”, no sabe de la suerte.
El tema de la denuncia fue difundido por
periódicos, radios, canales de noticias, medios web de dos conglomerados
mediáticos que tienen un control superior al 70% de los estos medios, y que se
veían amenazados de tener que desmantelar a partir de una polémica ley y de
dictámenes judiciales que ponían en firme el cumplimiento de esa ley, la denominada
Ley de Medios. Como noticia de color, luego de las elecciones, el partido que
ganó, que integraba la denunciante, por un decreto deroga esa controvertida
ley.
Dejando el pintoresco contexto y volviendo
al tema, la diputada Ocaña fundamenta su denuncia a partir de un muestreo
“casero” en el que consulta precios de algunos elementos en comercios del
barrio de Once de la ciudad de Buenos Aires. Para los que no conocen Buenos
Aires, se podría identificar a este barrio como una suerte de gran mercado con
locales de venta de muchísimos productos, tanto para usuarios como de otros
comercios minoristas, medias, ropa interior, de vestir y de cama y de baño,
vajilla, enseres domésticos, pequeños electrodomésticos… valga la imaginativa
metáfora, un bazaar alejado de la geografía de las mil y una noches pero con
ese espíritu.
Y acá empiezan los asombros.
El juez pide se hagan pericias, y contra
todo antecedente, exige que los peritos se reúnan en su despacho, y encuentra
que los peritajes no se corresponden tanto en precios como técnicamente con las
pruebas que la denunciante a aportado, tanto en cantidad (el muestreo ad hoc
faltan catorce del cuarenta y dos productos que lo integran, la calidad y
materiales no se corresponden con los del kit, el direccionamiento hacia
empresas “asociadas” no se comprueba, las condiciones de seguridad de los
elementos son insuficientes sino peligrosamente deficitarias respecto del kit
cuestionado, y algunas exageraciones, tal como que la cunita o moisés no
resistiría el peso de un “bebé” de siete años, cuando era explícito que era
para usar hasta los seis meses, “hasta que el bebé se arrodillara y parara”.
Dejo de lado la inevitable ironía, o crueldad, que supone tener a un niño durmiendo en una cuna o moisés hasta los siete años, a menos que se deseé
provocarle deformaciones)
A pesar de todo la causa avanzó, se procesó
a funcionarios del gobierno saliente, se les inhibió del uso de bienes y se
ordenó fueran quemados los kits que no se habían entregado.
Esto último provocó una serie de protestas
y rechazos, por lo que el juez lo que decidió que se los guardara en un
depósito, depósito al que le paga el estado nacional para mantenerlos allí.
Por ejemplo, en el año 2017, y a partir de
la sentencia del Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 1, se intimó al
todavía Ministerio de Salud, meses después sería reducido a Secretaría, a que
“en el plazo perentorio de treinta días” comience con la distribución de todos
los elementos de los 27.200 kits almacenados, “con excepción de las cunas y los
sacos de dormir”, que eran los que se sostenía a partir de lo aportado por la
diputada no eran seguros, a partir de un requerimiento que realizó el titular
de la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Isla Maciel y presidente de la
Fundación Isla Maciel. La Isla Maciel es una comunidad de extrema
vulnerabilidad social pegadita a la ciudad de Buenos Aires.
Hubo apelaciones, tribunales de alzada
decretaron la nulidad de lo actuado, otros volvieron a darle validez, hasta que
con la muerte del juez original, pasó a la actual etapa, en donde la fiscal de
juicio Gabriela Baigún que se hizo cargo llevó adelante todas las pericias que
habían quedado suspendidas o descartadas, y en un informe detallado, tanto
sobre la calidad de los productos, la solidez técnica, el análisis de precios
finalmente pagados y los precios de referencia que se habían fijado, el
análisis de los pliegos de licitación, y otros parámetros legales y económicos.
La fiscal aniquiló la denuncia de la
diputada Graciela Ocaña, estableció que no hubo perjuicio para el estado, tal
cual lo determinaron dos pericias, detalló que no se direccionó la licitación y
que el kit cumplía con el objetivo de lograr “un comienzo de vida equitativo”,
al punto que la propia fiscal fue la que activó la distribución de kits a
madres de recién nacidos.
Dos perlitas para el final:
Por un lado la diputada denunciante (que
tiene otra causa, que se conoce como de los “aportantes truchos”, en argentino
trucho es falso, al haber usado listados de beneficiarios de planes de ayuda
para blanquear aportes a su campaña electoral), deberá enfrentar una causa
civil por falsa denuncia y daño al dejar sin acceso a personas necesitadas de
la asistencia estatal.
La otra, dolorosa, Santiago Ares, a los 24
años, y en medio de las denuncias contra el Plan Qunitas, murió de cáncer de
colon. Murió hace cuatro años, viendo cómo se desmantelaba su propuesta de
resolver la muerte de bebés con algo tan simple como una Qunita.
Santiago Ares, Diseñador. Homenaje. // Sala Baliero