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sábado, 15 de agosto de 2026

ELOGIO A LOS COMPILADORES, por Francisco Aguiar

 





Leí, en mi adolescencia, la Antología del Cuento Venezolano de Guillermo Meneses. Del cual recuerdo, de forma vívida, El diente roto de Pedro Emilio Coll. Después leí, a un mismo tiempo, la traducción de Las mil y una noches del escritor español Rafael Cansinos Assens y Relatos venezolanos del siglo XX de Gabriel Jiménez Emán. Estas obras fueron el punto de partida para que me interesara en las compilaciones y no sólo en narrativa, también en poesía y dramaturgia por la experiencia estética que proporcionan y – hasta la fecha – he participado en tres.




La primera se titula Pido la palabra (2019) y fue editada por la OIM-Colombia. Luego vino Contra las paredes del viento (2020); por Casa-Díaz y en Palabra ociosa (2026), el cual reúne voces de Colombia, España, México y Venezuela y fue editada “bajo el sello compartido del Taller Estudio Latinoamericano de Letras (TELL) y del Instituto Areté de Formación en Oratoria (IAFO) – dos instituciones hermanas, comprometidas desde hace años con el cultivo del lenguaje, la creación literaria y la formación en expresión oral”. (p.5).




Leo y escribo cuentos, poemas, teatro, pero aún no me he dado a la tarea de compilarlos. Sin embargo, sé que es harto difícil lograr un corpus de calidad; tan difícil, que pocos salen airosos. Hago énfasis en esto para elogiar los compiladores, es decir, a quienes tienen la misión titánica de proporcionarle al mundo sin igual belleza.




Ahora bien, si una gota de agua de mar contiene lo que hay en el mar… en un buen compilador (como es el caso de Jesús Pérez Soto) se encuentra lo que vale la pena destacar de los buenos compiladores. Referido esto, mencionaré a los autores que conforman el tomo I de Palabra ociosa (2026). Helos aquí:

1) Manaés Amaya Perea (Colombia)
2) Rafael Alberto Salinas (México)
3) Francisco Javier Torrealba (Venezuela)
6) Umberto Amaya Luzardo (Colombia)
10) Tomás Jurado Zabala (Venezuela)
11) Francisco Aguiar (Venezuela)

Por concreción sólo abordaré, someramente, cuatro relatos de la antología: uno de México, uno de España, uno de Colombia y uno de Venezuela. No obstante, quiero decir que todos brindan la experiencia estética de las historias bien contadas.

Comenzaré con el de la profesora española RosAlma Saavedra que se titula Sin freno, pues hace alusión a que debemos vivir la vida con simplicidad. Tal como lo hace la sagrada infancia. De hecho, es una niña la que invita a su madre a correr: “Sin motivo. Sin utilidad. Sin sentido. Pero con vida”. (p.89)

Sigo con el del odontólogo mexicano Rafael Alberto Salinas que se titula Inglich, plis, puesto que toca el tema migratorio – que por décadas ha afectado a la nación azteca – desde la derrota.

Generalmente se cuentan las historias de quienes logran alcanzar el sueño americano, pero en este caso: Salinas narra la historia de dos hermanos que después de pasar tres años en Estados Unidos fueron deportados y llegaron a la casa materna con las manos vacías.

En tercer lugar, abordaré el cuento del sociólogo colombiano Manaés Amaya Perea que lleva por título Las dos fiestas, pues muestra la mentalidad de quienes se acostumbran a mandar y de quienes se acostumbran a obedecer, más allá de describir la fiesta que armaron los campesinos apureños para celebrar el día del patrono San José o la que armó el rico hacendado para congraciarse con las personalidades (políticas y militares) que asistieron a la infructuosa boda de su hija. Mientras leía esta interesante historia, vino a mi mente la copla de Facundo Cabral que dice: Yo tengo dos enemigos / pues dos puntas tiene el mal / el hombre que pisa a otro / y el que se deja pisar.

Por último, trataré La obra – cuento del profesor venezolano Francisco Torrealba –, pues retrata el dolor de un artista que – mediante una ilustración con lápices de grafito – recrea, cual Pigmalión, a la que fuera su mujer para después enseñarnos que todos, sin excepción, terminamos desdibujándonos.

Repito, si una gota de agua de mar contiene lo que hay en el mar… una buena antología (como Palabra ociosa) reúne las palabras que resistirán el fuerte oleaje del tiempo y por este sublime acto, a los compiladores, brindo el mayor de los elogios.

Francisco Aguiar



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Francisco Aguiar. Escritor venezolano (San Carlos, Cojedes, 1985). Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó en 2014 el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT). La revista Memoralia publicó en 2015 su monólogo La Alcantarilla. En 2018 participó en el XXII Festival Internacional de Poesía Cartagena de Indias (FIPCA). La OIM – Colombia publicó uno de sus poemas, a mediados de 2019, en la antología que se titula Pido la palabra. Ha publicado entrevistas, artículos y notas, en revistas, periódicos y blogs. Autor del libro El cuento más largo. 

viernes, 22 de mayo de 2026

EL ROMANTICISMO EN LA CONDESA Y EL ORGANISTA, por Lidia Salas.






La condesa y el organista es la más reciente novela de Cesia Hirshbein. Solo una melómana como ella, podía escribir unas páginas donde se rinde un homenaje a la energía creadora de la música. La novelista utiliza como protagonista, a Anton Bruckner, un organista, compositor y director de coros austríaco, quien establece un romance platónico con un personaje de ficción: La condesa Henriette von Fürsten, una de sus alumnas.


     La trama sostenida por personajes que vibran desde una profunda religiosidad, comparten una apasionada admiración por la música y por los grandes compositores como: Franz Liszt, Gustav Mahler, Richard Wagner, entre otros. 

Franz Liszt. Imagen tomada de aquí.


A continuación uno de los juicios del organista: "...La música es para estudiarla a profundidad, pero a la vez para disfrutarla, amarla como a la más preciada de las vírgenes... "

      Perfeccionar la técnica como pianista, componer sobre una partitura recibida del compositor amado y disfrutar la belleza de jardines, bosques y aromas del campo son los vínculos que comparte esta pareja, cuyo amor se expresa a través de una delicadeza reverente, expresada por la pluma de la escritora con inteligencia y conocimiento del alma humana. 

    Al fondo de la narración, aparece la trágica experiencia del archiduque de Austria Maximiliano, designado como emperador de México, quien fuera ajusticiado al ser vencido por Benito Juárez. El cruel destino de su viuda Charlotte, de quien Henriette es dama de compañía.

Carlota y su prometido Maximiliano por Louis-Joseph Ghémar (1857).



    La vida y sobre todo la muerte, son también los temas que inspiran las composiciones musicales. El requiem inacabado de Liszt, inspirado en la muerte de Maximiliano, se constituye en uno de los nudos de la narración, por cuánto es usado como material para la composición musical que consuela a Bruckner de la muerte de su hermana, para terminar en manos de Richard Wetz, biógrafo del organista, personaje que redondea la historia de esa pieza musical.

    Cómo lectora de la literatura venezolana, deseo destacar el conocimiento que tiene la autora, de la música clásica. La destreza para expresar el amor desde la sensibilidad contenida de los personajes. La maestría para describir la belleza de la naturaleza. cómo se aprecia en las frases siguientes: "...todo era nuevo para él, el olor de la atmósfera, los colores del cielo, la forma como acariciaba el viento su piel... la música que surgía de las ramas y que le recordaba a su Linz natal."

Cesia Hirshbein


      El amor idealizado por el reverente sentimiento a Dios, tal como se muestra en la cita siguiente, sacada de la misiva enviada a su amada por Bruckner: " Busqué siempre el amor ideal, y lo encontré en Usted. El de dos personas que compartían la pasión por la búsqueda de una verdad superior."

     En tiempos, cuando publican obras, personas quienes no han sido lectores, es oportuno señalar libros como éste, sostenido por un estudio de los grandes músicos del romanticismo. 



     Recomendamos su lectura y deseamos que llegue a una amplia audiencia de lectores. 

Lidia Salas. 15 de mayo. 2026.

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Cesia Hirshbein


Fürstenfeldbruck (Alemania), 1946. Narradora. Licenciada en Letras por la Universidad CAtólica Andrés Bello. Cursó estudios de postgrado en filosofía y literatura latinoamericana contemporánea en la Universidad Simón Bolívar. Fue profesor titular y directora del Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la U.C.V. Profesora visitante del Departamento de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Jerusalem y del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres. Es autora del libro de cuentos Hombres que eran bosques y otros relatos y las novelas El hilo de Miriam y La condesa y el organista. También ha publicado varios libros académicos y de ensayo.


https://ficcionbreve.org/autor/cesia-hirshbein/


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Lidia Salas. Poeta y ensayista. Nació en la ciudad de Barranquilla, Colombia. Ha vivido en Venezuela por más de 40 años. Posee doble nacionalidad, colombo-venezolana.

Licenciada en  Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico. (Colombia)  Obtuvo su maestría en Literatura venezolana en la  Universidad Central de Venezuela.


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Enlaces relacionados:





Lidia Salas: CARONI POLVO DE ORO canta el poder hechizante de la vegetación guayanesa en las aventuras de sus personajes




AMOR Y AMISTAD





lunes, 20 de abril de 2026

Alberto Hernández: En el "El habla secreta" segunda parte, José Napoleón Oropeza hace un arqueo de los poetas venezolanos que han mantenido una propuesta individual y coherente

 




CRÓNICAS DEL OLVIDO


El habla secreta (segunda parte), de José Napoleón Oropeza


Alberto Hernández lunes 24 de mayo de 2021


El habla secreta (segunda parte), de José Napoleón Oropeza (CoberGroup / Seguros Caracas / Ipapedi, 2020).


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En el prólogo de la primera parte de El habla secreta, publicado por la Dirección de Medios y Publicaciones del Departamento de Producción Editorial de la Universidad de Carabobo en julio de 2011, su autor, José Napoleón Oropeza, escribió:


Cuando los filósofos o poetas presocráticos nos propusieron la síntesis e indagación del universo tomando como centro cosmogónico la imagen del agua, de la tierra, del fuego o del aire, abrieron la puerta del conocimiento a una especulación de la materia que admitía, en el proceso, la derivación de esas imágenes —tierra-aire-fuego-agua— en otros signos equivalentes a su fuerza centrípeta...


Sin descanso, Oropeza se concentró en estos elementos en compañía del silencio y la soledad, mientras el río de Heráclito sustanciaba la vida y las palabras y se resumían en líneas arteriales para dar a conocer la circulación espiritual del hombre: la poesía.


Así, los elementos, ataviados de voces, se hicieron ecos, resonancias, tiempo y espacio. La poesía le añadió a la vida otra vida. Le insufló aliento eterno. La de nuestro país encuentra en José Napoleón Oropeza a un buceador, a un investigador que entra y sale de los poemas como entra y sale del imaginario de sus reflejos.



El que estudia este oficio, el de escribir, soñar, vivir o morir, es también parte de los sueños.

Aire, agua, fuego, tierra: amasados en el ojo que lee. Revelados en la extensión de las horas, en la historia personal de cada creador.


En ese primer volumen, ganador del Premio I Bienal Nacional de Literatura Orlando Araujo 2001, nuestro ensayista ha estudiado a poetas venezolanos del siglo XX. Largo sería enumerarlos al comienzo de este escrito dedicado al segundo volumen, razón por la cual al final serán dados a conocer los nombres de los autores estudiados por José Napoleón Oropeza.


 


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La segunda parte El habla secreta, rostros y perfiles en la poesía venezolana de los siglos XX y XXI, editado esta vez por CoberGroup, Seguros Caracas y el Instituto de Previsión Social del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo (Ipapedi), en Valencia, 2020, recoge estudios de autores de poesía de relevancia nacional e internacional de distintos rostros y perfiles, como ha sido la intención del autor en todos los estudios, tanto en el primero como en el segundo y los venideros.


La continuación es una permanente porfía. El que estudia este oficio, el de escribir, soñar, vivir o morir, es también parte de los sueños: escribe para saberse parte del poema, porque la poesía es de quien lee y es leído. De esta manera, Oropeza cuando analiza disfruta; cuando escribe respira, y con él todos los poemas y los autores tratados en estas páginas.


Para darle inicio a este libro, José Napoleón Oropeza se vale de la metáfora del arca de Noé, su construcción, su espacio donde caben todos los milagros, todos los silencios, todos los miedos, todas las esperanzas, todas las palabras.

Miguel Ramón Utrera. Fotografía de Sandra Bracho.



Esa imagen revelada da cuenta entonces de un ensayo en el que Oropeza se embarca para trabajar con denuedo y densidad el trabajo poético de Miguel Ramón Utrera desde “Los nombres de la noche y el paisaje”; de María Calcaño con el título de “Los árboles salvajes de su poesía”; “Ceremoniales y cantos a la muerte”, en Miyó Vestrini; “Relámpagos y puertas”, en Antonia Palacios; “El cielo sin aldabas”, en Martha Kornblith; “Múltiples mares y un mismo caracol”, en Edda Armas; “La palabra como piedra y nube”, en Belkys Arredondo Olivo; “Espejos y caminos para nombrar a un árbol”, en María Clara Salas, y “La luz transmutada en un fulgor de piedra”, en Lázaro Álvarez.


Se dice y confirma un esfuerzo intelectual que merece la atención de los lectores del país, porque no se trata de dos volúmenes que revisan las voces de nuestra poesía. Son cinco los volúmenes que poco a poco se irán integrando a las bibliotecas de los lectores venezolanos.


En el prólogo de esta segunda aventura verbal, el autor expresa:


Tras la meta propuesta, hemos realizado un arqueo e inventario de nombres de algunos poetas venezolanos que, a través de dos o más obras, han mantenido un discurso coherente y sólido en la novedosa indagación formal de un determinado tema. Ello nos permite —al mismo tiempo, quizá— intuir los hallazgos individuales en cada uno de los creadores, el “atisbo” de luz mantenido y desarrollado en sus indagaciones, ofreciendo la posibilidad de fijar un itinerario de las tendencias formales de la poesía venezolana de la actualidad y el aporte de una propuesta individual en el proceso del devenir histórico de nuestra poesía.


Martha Kornblith

 

Seguirán apareciendo volúmenes, porque aún quedan muchos autores que ya José Napoleón Oropeza ha estudiado.

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La primera parte, un poco más voluminosa, acerca al lector a autores como Salustio González Rincones, José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Vicente Gerbasi, Enrique Arvelo Larriva, Luz Machado, Ida Gramcko, Ana Enriqueta Terán, Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Rafael José Muñoz, Ramón Palomares, Alfredo Silva Estrada, Víctor Valera Mora, Gustavo Pereira, Rafael Ángel Insausti, Eugenio Montejo, Luis Alberto Crespo, Teófilo Tortolero, José Barroeta, Reinaldo Pérez So, Hanni Ossott, Alejandro Oliveros, Rafael Arráiz Lucca, Armando Rojas Guardia, Yolanda Pantin y Harry Almela.


Una obra que ha mantenido al profesor y académico valenciano inmerso en el mundo de tantos poetas durante varios años. Madrugadas para saber de las sombras y luces de autores que han hecho de sus existencias sonidos y música, ávidos de voces que alimenten la imaginación y provean a los lectores de belleza y pensamientos.


Seguirán apareciendo volúmenes, porque aún quedan muchos autores que ya José Napoleón Oropeza ha estudiado. Ya están escritos esos tomos que serán dados a la luz cuando también se sepa que nuestro país se sostiene anímicamente sobre ecos, revelaciones, secretos, misterios, amores y odios, sobresaltos y quietudes.


Habrá tiempo para trabajar cada uno de los ya publicados tomos de esta necesaria aventura.


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José Napoleón Oropeza

Puerto Nutrias, 1950 – Valencia, 2024. Narrador y ensayista. Licenciado en Educación egresado de la Universidad de Carabobo (1972). Doctor en Literatura por el King’s College London (1982). Fue profesor de la Universidad de Carabobo en la Cátedra de Teoría y Análisis Literario de la Maestría de Literatura Venezolana. Como gestor cultural, presidió el ateneo de Valencia (1991-2007) y la Federación de Ateneos de Venezuela (1991-1994).


Su obra narrativa comprende diversos títulos: Parte de la noche (Cuentos. Universidad del Zulia, Maracaibo, 1971), La muerte se mueve con la tierra encima (Cuentos. Monte Avila Editores, Caracas, 1972), Las redes de siempre (Novela. Monte Ávila Editores, Caracas, 1976), Ningún espacio para muerte próxima. Cuentos 1969-1976  (Cuentos. Monte Ávila Editores, Caracas, 1979), Las hojas más ásperas (Novela. Monte Ávila Editores, 1980), El bosque de los elegidos (Novela. Fundarte, Caracas, 1986) Entre el oro y la carne (Novela. Editorial Planeta Venezolana, Caracas, 1990), La guerra de los caracoles (Cuentos.  Monte Ávila Editores, Caracas, 1991), Testamento de un pájaro (Novela. S.d., 1992 – Universidad de Carabobo, 1999), La carta que contenía arena (Cuentos. Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2002) Entre la cuna y el dinosaurio. Cuentos completos 1972-2002 (Cuentos. El otro, el mismo, 2006)), Las puertas ocultas (Novela. Bid&Co Editor. 2011), El cielo invertido (UCAB – Bid & Co Editor, Caracas, 2016), La lluvia inconclusa (novela. Rubiano Ediciones, 2022) y El huésped invisible. Cuentos. 2002-2015 (Monte Ávila Editores, Caracas, 2023). Su obra literaria abarcó también la poesía, el ensayo y la crítica destacándose con títulos como: Para fijar un rostro y El habla secreta.


Premio de Poesía Alberto Arvelo Torrealba (s.d., 1970). Premio Único de Cuentos de la Universidad del Zulia (s.d., 1971 y 1972). Premio Único del Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional con su cuento La muerte se mueve con la tierra encima (1971). Premio de Prosa de la Universidad de Carabobo (s.d., 1971). Premio de Novela Guillermo Meneses por su novela Las redes de siempre (1975). Premio Municipal de Prosa Manuel Díaz Rodríguez (s.d., 1983). Premio CONAC Narrativa (s.d., 1987). Premio Cuarenta años de la Universidad de Carabobo (s.d., 1999). Premio Bienal de Literatura Orlando Araujo por el libro El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (primera parte. 2001). Premio de Cuentos de El Nacional por el texto Entre la cuna y el dinosaurio (2002). Doctorado Honoris Causa en Educación, otorgado por la Universidad de Carabobo (2007). Premio de la Crítica a la Novela por su novela Las puertas ocultas  (2011). Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua (2015). Premio Nacional de Cultura Mención Literatura por su trayectoria literaria (2021-2022).  Premio Nacional de Literatura por su obra El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (segunda parte. 2023). ​


Su obra ha sido incluida en diversas antologías y muestras de narrativa venezolana.



https://ficcionbreve.org/autor/jose-napoleon-oropeza/


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Dirigió el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (Maracay), donde también ejerció como director, secretario de redacción y redactor de la fuente política. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Aragua.  Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000) y Relatos fascistas (2012),; cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Además ha publicado los libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre (1999); la novela La única hora (2016) y los libros de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001). 

Publica regularmente en Crear en Salamanca (España), en Cervantes@MileHighCity (Denver, Estados Unidos) y en diferentes blogs de Venezuela y otros países. Sus ensayos y escritos literarios han sido publicados en los diarios El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y El Carabobeño, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al portugués y al árabe. Con la novela El nervio poético ganó el XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2018).

Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

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