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jueves, 8 de octubre de 2026

José Pulido en la lengua de Sofía Loren

 





Estimados Liponautas


Hoy compartimos con ustedes tres poemas del escritor venezolano José Pulido vertidos a la lengua de Sofía Loren, el italiano. Escogimos la imagen de Sofía Loren para abrir esta entrada porque suponemos que los vínculos de la memoria de Pulido serán mas fuertes con la filmografía de esta diva. Esta entrada será sazonada con otros tres poemas visuales de la república italiana que fueron tomadas de la entrada titulada  Carrá, Bellucci, Cucinotta y otros términos básicos del italiano


"Venezuela está fuertemente vinculada con Italia a través de lazos culturales y poblacionales desde los tiempos en que formábamos parte del Imperio Español.


Raffaella Carrá. Imagen tomada de aquí



En Venezuela fue muy popular la cantante y bailarina Raffaella Carrá, que se convirtió en una visitante usual del mago de la cara de vidrio en los año 70 y 80.


Raffaella Carrà - Hay Que Venir Al Sur (Sin Censura)



Un elemento cultural muy querido en Venezuela es el trabajo de la modelo y actríz Mónica Bellucci. Personaje que se hizo muy conocido en nuestro país con el estreno de la película Malena.


Malena, fue dirigida por Giuseppe Tornatore. Curiosamente en Valencia, la de Venezuela vivían un primo de Tornatore y unos primos de Francis Ford Coppola.


MALENA 2000 trailer subtitulado

https://m.youtube.com/watch?v=jXpGwZuWlfE



Otra actriz y modelo que se ganó el aprecio del público venezolano fue María Grazia Cucinotta con su participación en la película de Il Postino del año 1994. Luego sería la causa de que muchos hombre se volvieran consumidores de nicotina al convertirse en la Chica del cigarrillo en el filme  007: el mundo no basta




Ahora podrán disfrutar de María Grazia Cucinotta en bicicleta..."



LANCIA THESIS and Maria Grazia Cucinotta



Richard Montenegro



Disfruten ahora de los poemas de José Pulido.


Atentamente


La Gerencia.


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3 poesie di José Pulido (Venezuela)



PUBBLICITÀ


Lo que mi madre quería


A mi madre le bastaba una taza de café

para mantenerse activa en el sueño y la verdad

creo que podía estar un año sin morirse ni entristecerse con apenas tener una taza de café en su mano derecha pequeña y delicada a duras penas


Pero jamás sabré a ciencia cierta qué preferían sus gustos ancestrales

resguardados como joyas en su particular espíritu

que se intuía como una racha antiquísima de vapores vegetales


Ella solo hacía cosas para los demás

hervidos, frituras, dulces de lechosa, de cabello de ángel, guarapos de llantén, emplastos de sábila

remedios para el asma y para el pasmo


Su jardín era una posesión tan adorada que sembraba sin parar hasta preguntarse a veces qué mata será esta


Sé que le encantaba vivir

aunque casi nunca la vi celebrar algo porque trabajaba sin horario

y se dedicó a morir lentamente a los 94 años de edad aferrada a un enorme corazón

hinchado de bondades y por la picada de un insecto

que la conoció en su juventud y no resistió la tentación


no sé qué le gustaba más de la vida

pero cuando estaba sola

cantaba y bailaba

una vez la descubrí desde una rendija

y pensé en el acto qué canción será esa


Siendo una niña tiempo atrás lejano

con un cielo más nuevo que el de ahora

de un tosco frescor el aire entre los vientos

y un sol más libre jineteando lomos


-Juegos y espejos, reflejos de agua yéndose,

charrasca del universo entre las piedras,

filigrana de ilusiones con ganas y sin ganas,

largavista para verse los dedos,

arpa de vidrio frío para callarse la cara-


le gustaba pescar en los arroyos

que la gente consideraba ríos

pescaba con sus manos esos corronchos negros de hacer sopa, corronchos feos, feos, feos y tan sabrosos

ella cocinaba desde que tenía uso de razón

y bailaba y cantaba cuando estaba sola


* * *


Quel che mia madre voleva


A mia madre bastava una tazza di caffè

per mantenersi attiva nel sonno e nella verità

Credo che avrebbe potuto stare un anno senza morire o rattristarsi tenendo una tazza di caffè a stento nella sua piccola e delicata mano destra.


Ma non saprò mai con certezza quali fossero i suoi gusti ancestrali.

custoditi come gioielli nel suo spirito particolare

che si intuiva simile a un’antichissima vena di vapori vegetali.


Faceva solo cose per gli altri:

bolliti, fritture, dolci di latte, con capelli d’angelo, sciroppi di piantaggine, intrugli d’aloe vera

rimedi per l’asma e l’indolenzimento


Il suo giardino era una proprietà così adorata che seminava senza sosta fino a domandarsi a volte che cespuglio fosse quello


So che amava vivere

anche se non l’ho mai vista festeggiare quasi nulla perché lavorava senza orari

e si è dedicata a morire lentamente a 94 anni aggrappata a un cuore enorme

gonfio per bontà e per la puntura di un insetto

che l’aveva conosciuta in gioventù e non aveva resistito alla tentazione


non so cosa le piacesse di più della vita

quando però restava sola

cantava e ballava

una volta la spiai da una fessura

e facendolo pensai quale canzone sarebbe stata quella


Da bambina molto tempo addietro

con un cielo più nuovo di quello di oggi

fra i venti l’aria di una frescura grezza

e un sole più libero che cavalcava a pelo


-Giochi e specchi, riflessi d’acqua che si allontanano,

sciabola dell’universo tra le pietre,

filigrana di illusioni con voglia e senza voglia,

lente per guardarsi le dita,

arpa di vetro freddo per zittirsi il viso-


le piaceva pescare nei torrenti

che la gente considerava fiumi

pescava con le sue mani quei pesci d’acqua dolce neri buoni la zuppa, pesci brutti, davvero brutti, orrendi e così saporiti

lei cucinava da quando aveva l’uso della ragione

e ballava e cantava quando restava sola



ÓPTICA DE PECHO ABIERTO


No se puede tener la bienaventuranza,

el gran bien, la felicidad de larga duración

es menester ensanchar el alma, atrapar lo que puedas

y saborear lo breve


“La beatitud se funda en el acto de ver,

y no en el amor a Dios, que viene después”.

decía Beatriz


Guardo los ojos mientras van pasando

injertos de cantares en bandadas

vientos rotundos que no reconocen

el andar de las piedras

ni el callar de los lobos


Cierro los ojos

para que no sufran desmoronamiento

las habitaciones


(en el silencio abundan

respiraciones de otros seres,

hierbas de fuego,

música durmiendo debajo de los pisos)

apago la mirada

para que se extravíen mis pecados

que se la pasan inventando selvas

y fabricando aguardiente propio

con flores nacidas

en las entrepiernas de las inspiraciones

y ahora esta sensación carnívora

más vieja que una iglesia

copia tus facciones mientras me devora


Por eso no despejo las pupilas

para que no se quiebren

las botellas de ajenjo de lord Byron

y no se desparramen

las rumas de tantas bibliotecas

¡ay, tus libros!

-Cada nueva emoción es una tumba

donde lord Byron se levanta-


no quiero abrir los ojos

mi cara ha sido tapiada por la tuya

de tanto detallarte


(mirarte fijamente la frente, la nariz,

entre ruidos y espuma,

desde el Polifemo de la lavadora,

-como clavos calientes los ojos en la bruma-

“¿Por qué tanto mi rostro te enamora

que no ves el jardín?” dijo Beatriz)


Las pestañas extrañas sospechan un delirio

no me atrevo a mover tus poderosos labios

mis huesos creen que cantan porque tu piel los toca

flautas miserables


Estoy orbitando en el silencio de una fotografía

la caseta callejera toma retratos sin sonrisa

mientras indicas como por encanto

que hunda el botón cuando se ponga verde

no sé calcular la seriedad que exige este momento

y la cámara invisible es una potestad que nos rodea


Cierro los ojos para no distraerme

con la inmensa pizarra, tu pizarra

líneas de tiza marcando

las huellas de quienes se fueron por los aires


Para decirlo de una vez y sin adornos:

sé que si abro los ojos

estarás ubicada detrás de una cortina

y tienes que ser tú, porque si no lo fueras

significaría que no he llegado todavía al purgatorio


* * *


OTTICA A PETTO APERTO


Non si può possedere la beatitudine,

il bene grande, la felicità duratura

è necessario dilatare l’anima, prendere quello che si può

e assaporare il breve


“La beatitudine si compie nell’atto del vedere,

e non nell’amore per Dio, che viene dopo”.

diceva Beatrice


Guardo gli occhi mentre vanno passando

inserti di canti in stormi

venti forti che non riconoscono

l’andare delle pietre

né il silenzio dei lupi


Chiudo gli occhi

in modo che non soffrano un collasso

le stanze


(dentro il silenzio abbondano

respiri di altri esseri,

erbe infuocate,

musica dormiente sotto i pavimenti)

spengo lo sguardo

così che si disperdano tutti i miei peccati

che seguitano a inventare giungle

e a produrre loro propria acquavite

con fiori nati

negli inguini delle ispirazioni:

questa carnivora sensazione adesso

più vecchia di una chiesa

copia i tuoi lineamenti mentre mi divora


Per questo non libero le pupille

perché non vadano in frantumi

le bottiglie di assenzio di Lord Byron

e non si disperdano

le pile di tante biblioteche

Ah, i tuoi libri!

-Ogni nuova emozione è nuova tomba

dove Lord Byron s’alza


non voglio aprire gli occhi

la mia faccia è murata dalla tua

per tanto dettagliarti


(osservarti fisso la fronte, il naso,

in mezzo a schiuma e rumori,

dal Polifemo della lavatrice,

-come chiodi bollenti gli occhi nella nebbia-

“Perché il mio viso ti innamora tanto

da non riuscire a vedere il giardino?” disse Beatrice)


Le ciglia strane sospettano un delirio

non oso muovere le tue labbra potenti

poiché accarezzate dalla tua pelle credono di cantare le mie ossa

miserabili flauti


Vado orbitando nel silenzio di una foto

la casetta di strada si presta a ritratti senza sorriso

mentre la indichi come per incanto:

pigia il pulsante quando diventa verde

non so quantificare la serietà che esige quel momento

e ci circonda tutto il potere della camera invisibile


Rinserro gli occhi per non dover distrarmi

con l’enorme lavagna, tua lavagna

linee di gesso che vanno disegnando

le orme di chi se n’è andato per aria


Per dirla tutta e senza troppi orpelli

so che se aprirò gli occhi

ti vedrò ferma lì dietro una tenda

e devi essere tu, perché se non lo fossi

vorrà dire che ancora non sarò arrivato nel purgatorio.



José Pulido (Villa de Cura, Aragua, Venezuela, 1945).



La tortura ignorada


Dejen de estar torturando a esas iguanas

gritaba mamá sin ver lo que hacíamos,

cortábamos la barriga, jalábamos la tripa

sacábamos los huevos,

no pensábamos en la crueldad

ahora mi conciencia siente el dolor de las iguanas

aunque sigan comprobando que para morir

solo necesitan caminar sobre los árboles

unos pocos metros


En la infancia ignoraba que vivía en dictadura

una vez escuché que habían torturado

a un conocido de la familia y las torturas

lo habían acabado: entendí claramente


El señor renqueaba y se detenía unos instantes

a respirar ansioso y decían que había regresado

para morir y una tarde fuimos al velorio

en su casa donde había una gruta con una virgen

y nos dieron chocolate y nadie hablaba de las torturas


Yo era el pequeño ciudadano de un país

donde un dictador

podría convertir a cualquier niño

en soldado, policía, torturador o torturado

apenas creciera


La familia hacía todo lo posible

para que uno comiera y fuera a la escuela

y jugara con la mayor cantidad de fantasía disponible


Nosotros, niños de ayer, ancianos de hoy, quisiéramos

no ignorar que estamos viviendo

en una dictadura mundial de orondos bandidos

pero la familia hace todo lo posible

para que uno coma y se tome

las medicinas


* * *


La tortura ignorata


Smettetela di torturare quelle iguane

mamma urlava senza vedere quel che facevamo,

tagliavamo la pancia, tiravamo le budella

toglievamo le uova,

non pensavamo alla crudeltà

ora la mia coscienza sente il dolore delle iguane

anche se continuano a dimostrare che per morire

hanno solo bisogno di camminare sugli alberi

pochi metri


Da bambino ignoravo di vivere in dittatura

una volta ho sentito che avevano torturato

un conoscente della famiglia e le torture

lo avevano finito: capii chiaramente


Il signore zoppicava e si fermava per qualche istante

a respirare ansiosamente e dicevano che era tornato

per morire e una sera andammo alla veglia funebre

a casa sua dove c’era una grotta con una vergine

e ci diedero del cioccolato ma nessuno parlava di torture


Ero il piccolo cittadino di un paese

dove un dittatore

potrebbe trasformare qualsiasi bambino

in soldato, poliziotto, torturatore o torturato

appena fosse cresciuto


La famiglia faceva tutto il possibile

perché uno mangiasse e andasse a scuola

e giocasse con la maggior quantità di fantasia disponibile


Noi, bambini di ieri, anziani di oggi, vorremmo

non ignorare che stiamo vivendo

in una dittatura mondiale di tronfi banditi

ma la famiglia fa tutto il possibile

perché uno mangi e prenda

le medicine.


TESTO EDITO NELLA NUOVA ANTOLOGIA “IL BUIO DELLA RAGIONE. POESIE E TESTIMONIANZE CONTRO LA TORTURA”, A CURA DI MARCO CINQUE E VITO DAVOLI, 2024


11 LUGLIO 2024 / VITO DAVOLI

José Pulido. Poeta, scrittore e giornalista venezuelano, è nato a Villa de Cura, il 1° di novembre del 1945. Attualmente vive a Genova. è stato in forze alla rivista BCVCultural, del Banco Central de Venezuela fino al 2012 e alla rivista Circunvalación del Sur edita per i tipi del Círculo Metropolitano de poesía, 2008. Ha diretto le pagine di arte de «El Nacional» (1981-1988), del «Diario de Caracas» (1991-1995) e di «El Universal» (1996-98). Membro fondatore dei supplementi Bajo Palabra (Diario de Caracas-1995) e El otro cuerpo (Supplemento dell’Ateneo di Caracas, in «El Nacional»-1997-1998).



José Pulido

Redattore capo, sotto la direzione di Salvador Garmendia, della rivista «Imagen» (1994-1996). Corrispondente dell’Agenzia Giornalistica Venezuelana, Venpres in Perú, 1990. Corrispondente della Organización de Estados Iberoamericanos, (settore Scienza e Cultura)1992 e Consigliere del Museo di Arte Contemporanea “Sofía Imber”. 1996.


Nel 2000 ha ricevuto il Premio Municipale di Letteratura, Sezione Poesia, per la silloge Los Poseídos. Ha ottenuto il secondo premio di narrativa “Miguel Otero Silva” promosso dall’Editrice Planeta, con il racconto Una mazurkita en La mayor.




https://pubblicazioniletterarie.altervista.org/3-poesie-di-jose-pulido-venezuela/


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne


Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.


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José Pulido: Érika Reginato en "Catorce días en el Paraíso, mi vida" (Quattordici giorni in Paradiso, la mia vita) canta a la existencia, con la exótica honestidad de la alegría




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