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miércoles, 28 de septiembre de 2011

El escritor Hwang Sun - won, la Belleza Coreana y los Valores Modernos



BELLEZA COREANA-VALORES MODERNOS: Hwang Sun - won



Chon Yi-du*

*Profesor de Educación de Lengua Coreana en la Universidad Wonkwang


Hwang Sun-won (1915-2000) es una contradicción en muchas formas -consistente hasta el punto de la testarudez y, al mismo tiempo, infinitamente flexible. Estas dos características, consistencia y flexibilidad, forman la trama y urdimbre de su mundo literario. Su consistencia refleja su autocontrol mental riguroso. No hay explosiones impulsivas o discursos simplemente idealistas en sus trabajos. Hwang nunca se deja llevar por sus impulsos incluso en un momento de gran pasión en un cuento. Su autocontrol siempre se hace cargo. Esta capacidad de control intelectual le posibilita concentrar su energía creativa en mantener un sobrante de descripción, en el sentido de realismo literario, y un retrato enfocado de imágenes que conllevan la esencia de una idea o carácter en una simple frase. La elegancia clásica y la fragancia poética por las que se lo ha conocido también han nacido en este control.

Hwang Sun-won. 1993


Si el autocontrol forma la urdimbre del trabajo de Hwang, su infinita capacidad para el cambio forma la trama. Un simple vistazo a la carrera de Hwang prueba esto, hizo su debut literario como poeta en 1930 a la edad de 16. Cuatro años más tarde publicó su primer volumen de poemas, Canciones Caprichosas. Un segundo volumen Curioso, fue editado dos años más tarde. Hwang comenzó entonces a establecerse como un escritor de ficción, publicando su primera colección de cuentos, El Pantano en 1940. Su primera novela, Ella Vive con las Estrellas, vino diez años después, y desde entonces. Hwang ha sido conocido como uno de los más grandes novelistas de Corea.



Por ello Hwang Sun-won ha pasado los últimos sesenta años de su vida probando los límites de su capacidad literaria, comenzando por la poesía y pasando por cuentos cortos y novelas. Una aproximación a su trabajo revela sus características en cada etapa de desarrollo, pero uno también puede detectar una cuidadosa experimentación técnica en sus primeros poemas al igual que en sus últimos cuentos y novelas. Aunque mantiene tenazmente sus propias formas, Hwang siempre está investigando nuevas técnicas. Por ello se le conoce como un tradicionalista tenaz y un constante experimentador.

Idealismo sobre Realismo

El lirismo e idealismo simple hallado en los primeros poemas de Hwang y su fresco talento intelectual que experimentó en su segunda colección de poemas, Curioso, sirvió como el fundamento de sus trabajos posteriores. En este sentido, Hwang ha sido constante mientras que también se ha comprometido en el desarrollo de nuevas técnicas. La elección de sus técnicas revela su crecimiento metódico, una expansión gradual de su mundo literario, casi como si fuera ascendiendo lentamente por las escaleras.



Tomemos como ejemplo, un cuento temprano suyo, Las Estrellas, de 1941. En Las Estrellas, el cuento de un chico que busca una imagen de su madre fallecida, sentimos una nueva dimensión lírica en la escritura de Hwang. La madre del muchacho murió cuando él era muy joven, y mientras que no hay una memoria real de ella, él busca una imagen idealizada de una bella mujer, un recuerdo tan vivo que está atrapado en su tenaz deseo de poseer esta imagen en el mundo real. Por supuesto, el chico no puede reunirse con su madre, ni tampoco puede verse satisfecho con nada que el mundo tenga que ofrecerle como sustituto. Pronto se halla perdido en un mundo de imágenes, rechazando el mundo real a su alrededor. Él crece para odiar una muñeca adorada y rechazar el afecto de una jovencita y el amor de su propia hermana, porque palidecen en comparación con la imagen idealizada de su madre fallecida.



martes, 13 de septiembre de 2011

Un Pueblo Aislado.

Cuento de Hwang Sun-won. Traducción de Chang Sunión



Un Pueblo Aislado

Novelista.

Traducido por Chang Sunión



La noche en la aldea de Magaul, en la región montañosa, se iba profundizando con el ronquido del viento.

- No me importa lo que suceda, quiero ir.


- Irás, si tienes paciencia. Te llevaré el próximo año. Lo prometo.


- Igual que prometiste el año pasado. No, cariño, si no me llevas esta vez voy a matarme con esa maldita escopeta de caza tuya. Y no creas que no sé cómo usarla.


- Venga, Chil-song. Un año más... Pasará volando.


- No. Ya he tenido demasiada paciencia. Empezará a nevar cualquier día. Y entonces, todo lo que veré aquí, día y noche, será esa maldita nieve... Cuatro meses de invierno son como cuatro años. Y cuando se derrita la nieve, serán esos malditos cuclillos otra vez... Cuclillos durante el día, cuclillos durante la noche, todos con su enloquecido jaleo... No era así antes. Las noches en invierno no eran tan largas. Los cuclillos podían armar su enloquecido jaleo, pero no me molestaban. Todo cambió después de que te conocí el otoño pasado... No sé, cariño, prefiero morir a quedarme aquí un minuto más. Parece que mi marido se ha convertido en un diablo del hollín. ¡Quién sabe si algún día yo también me convertiré en uno de ellos! ¡Qué horror! No quiero ni pensarlo. Por eso te pido que me lleves a Pyeyang.


- Tranquila, tranquila.


- Hablo en serio


El visitante de Pyeyang, como la gente del lugar denomina a Pyongyang, ladeó su cabeza hacia la habitación principal.


- Vas a despertarle- dijo.


- Es sólo el viento... ¿Tienes tanto miedo de ese viejo? Tan pronto como cena se queda frito. No podrías despertarlo ni aunque lo llevaras en el hombro. Yo no tengo miedo de nada.


- Está bien, está bien. Se está haciendo tarde, así que... ¿Qué haces? ¿Otra vez te tapas la cara con la falda? ¡Siempre tan vergonzosa! ¿No?


- Déjame...


- ¿Cómo puedo vivir sin agarrar esa cintura?


- Despacio. No puedo respirar. ¡Ah! Eso está mejor. ¡Si pudiera morirme así


En cualquier valle, en esta época del año, los días son muy cortos, tan cortos como la cola de un ciervo.


Cuando Chil-song y su marido llegaron al paso de la cima de la montaña Hwaenamu, se dirigían a casa, tras otro día de hacer carbón. Al llegar al paso los dos dejaban en el suelo sus cargas de carbón. El marido se quita el soporte de la espalda y ella deja su cesta de paja en el suelo y se sienta sobre ella.


Pero hoy no.


Su marido llenó la pipa de tabaco en hoja, pero Chil-song no deseaba quitarse la cesta de la cabeza. Lentamente, su marido comprime el tabaco, como siempre, sugiriendo que los dos paren a descansar, como siempre.


Cuando se casó con Chil-song y se mudó con su familia, él ya era un hombre flaco, que parecía más viejo de sus veintinueve años. Cada año los huecos detrás de sus orejas se hacían más profundos, y sus capas de hollín se hacían más espesas.


Y hoy, el marido de Chil-song cumplía cuarenta años. Durante mucho tiempo había tenido el mote de "vieja espiga".


Por el contrario, Chil-song parecía vivaracha como una liebre. Era una mujercita bien dotada, e incluso, con veintitrés años, esto la avergonzaba. Y no importaba que tan apretado se abrochaba su larga falda, que le llegaba al pecho; sus senos siempre sobresalían.


Las sombras alrededor de sus ojos aparecieron después de que el hombre de Pyongyang la visitara el otoño anterior. Más o menos al mismo tiempo cogió la costumbre de mirarse en el espejo de mano que él le regaló.


Y ahora, de nuevo, sus ojos con las sombras miraron a la casa,


visible entre los arbustos y los árboles.


- Se está haciendo tarde para la cena- dijo.


Pero Vieja Espiga no esperaba cenar temprano porque era su cumpleaños. Sus pensamientos, en realidad, no iban más allá de la presencia del visitante de Pyongyang. Había pasado casi medio mes desde que ese hombre había llegado en su viaje de caza


Mientras él estaba en su casa la cena tenía que prepararse antes del atardecer.


- Mañana se marcha, ¿no?- preguntó Vieja Espiga mientras se levantaba.


Él sintió algo en su cuello por el viento que venia a través del paso. Alzó una mano y sintió el aire. Se aproximaba la nieve, quizá al día siguiente. Mañana tenía que apresurar a su mujer porque tenía que hacer una saca más de carbón.


Mientras Chil-song descendía por el sendero, había un solo pensamiento en su cabeza: ella nunca debía permitir convertirse en un diablo del hollín, haciendo carbón hasta el final de sus días. Ella seguiría al hombre de Pyongyang cuando partiera, incluso si eso significaba su propia muerte. ¿Esperar otro largo año? ¿Trescientos sesenta y cinco terribles días? ¿Cómo? Sin esperarlo, algo sorprendente pasó por la cabeza de Chil-song. Se sintió sofocada. Sin embargo, su resolución se reafirmó. Cualquier cosa con tal de evitar convertirse en un diablo del hollín


En casa, Vieja Espiga se acercó a la habitación del visitante.


- ¿Ha tenido suerte hoy?


Una voz vino desde dentro; el hombre estaba tumbado.


- He dormido un poco, y eso es todo.


- El año pasado cogió un jabalí Esta vez sólo algunos faisanes. ¿Por qué no lo intenta unos cuantos días más?


De repente, la puerta de la cocina se abrió y apareció Chil-song completamente ruborizada. Fue a la habitación del hombre y salió con la escopeta en la mano corriendo al gallinero. Salió fuego de la boca de la escopeta. Y allí estaba Chil-song, cogiendo el gallo escarlata por el cuello mientras seguía moviéndose.



domingo, 26 de abril de 2009

"VIDA"

un poema del escritor coreano Pi Chyun-deuk





VIDA


Pi Chyun-deuk

Mira lo alto que esta el cielo –Dijiste-
Si de verdad te sientes ahogado con el mar de enojos y enfado.
Sí, lo miré:
Miré el polvo del corazón palpitar
Dentro del huevo empollado durante cuatro días.

Estudia la estadística –Dijiste-
Si te ha dejado la novia.
Estudié:
Vi cuántas exactitudes de vida
Movía cada instante del reloj.

Vete a ver el Mercado del Gran Sur –Dijiste-
Si te cansas de vivir.
Vi
Cuánto correr de vida
Cuánto palpitar de vidas
Surgía así del huevo empollado durante tres días,
Como del gran Karma.


Traducido por Min Young-tae


Pi Chyun-deuk (1910-2007) fue uno de los más importantes ensayistas de Corea. Fue un miembro respetado de la escena literaria coreana desde 1930 cuando hizo su debut literario como poeta en “Shin Tang-a”. Siendo un escritor no muy prolífico, a Pi el pueblo coreano le ama, respeta y recuerda por el uso cuidadoso que hacía del idioma y de las ideas. No es necesario tener un grado universitario para disfrutar de los ensayos de Pi, “Primavera”, “El Ensayo” o “La Buena Vida”. Sus libros de ensayo fueron superventas en Corea, un logro que más de un ensayista venezolano quisiera alcanzar en nuestro país.

Pi nació en Seúl y se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad Huijang de Shanghai en 1931. Enseñó Literatura Inglesa en la Universidad Kyongsong (La actual Universidad Nacional de Seúl) desde 1945 hasta 1974. En este año visita los Estados Unidos. Sus últimos años los vivió de manera tranquila en un apartamento en Banpo al sur de Seúl junto con su esposa.

El Arzobispo católico de Seúl en el sepelio de este intelectual comentó, una historia que tenía la marca de fabrica de los trabajos de Pi, como una vez este fue a comulgar y le dijo al sacerdote que él no tenía pecados. Pi Chyun-deuk era un católico practicante pero, en palabras de Lee Chang-koo, profesor emerito de la Universidad de Chung-Ang, fue un hombre libre al pensar, hacer y creer, un humanista más que un moralista. Era un intelectual que no tenía reparos en mostrar su fascinación por la cultura occidental, como anécdota podríamos señalar que en la pared frente a su escritorio tenía un retrato de la actriz Ingrid Bergman.


Sus restos reposan en el Cementerio Parque Moran donde la devoción de sus estudiantes, colegas y lectores le erigió una hermosa estatua de bronce.

A los 83 años publicó un libro de poemas titulado “VIDA” que causó un gran alboroto en el mundo literario coreano. Esta recopilación de 93 poemas incluía algo más de una docena de textos inéditos que despertó la atención de sus lectores. En su introducción al libro, el catedrático Sak Kyong-jing (Universidad Nacional de Seúl, Departamento de Literatura Inglesa) señaló:

“Los poemas de Pi son tan directos que no necesitan ser presentados. Utiliza palabras poco difíciles o inusuales, pero esto no significa que sus poemas sean necesariamente fáciles de entender. Sin embargo, su poesía fluye suave y claramente gracias a su tono refrenado y su uso apto de metáforas con toques de humor. Su poesía revela la belleza de la verdad en la vida”.

Para Pi Chyun-deuk, la literatura significaba “escribir joyas de gran valor que puedan refinar la vida a través del amor”. Pi no escribía sobre todos los aspectos de la vida de cada día. El remarcaba que escribía lo que creía y debía ser escrito. Por eso a pesar de su corta obra, los textos que ha creado han sido aclamados y leídos una y otra vez. Y por los vientos que soplan así será por un largo tiempo.




Diversas fuentes consultadas, entre ellas la revista Coreana, Tomo 4/ Nº 4, Invierno 1993.