(De "The Complete Poems"; 1981). (Traducción del inglés: Wilfredo Carrizales).
*******
Escritor y sinólogo venezolano (Cagua, Aragua, 1951). Reside actualmente en Peking, China, donde estudió chino moderno y clásico, así como historia de la cultura china en la Universidad de Peking (1977-1982). De septiembre de 2001 a septiembre de 2008 fue agregado cultural de la Embajada de Venezuela en China. Textos suyos han aparecido en diversos medios de comunicación de Venezuela y China, entre otros países. También ha publicado los poemarios Ideogramas (Maracay, Venezuela, 1992) y Mudanzas, el hábito (Pekín, China, 2003), el libro de cuentos Calma final (Maracay, 1995), los libros de prosa poética Textos de las estaciones (Editorial Letralia, 2003; edición bilingüe español-chino con fotografías, Editorial La Lagartija Erudita; Peking, 2006), Postales (Corporación Cultural Beijing Xingsuo, Pekín, 2004), La casa que me habita (edición ilustrada; Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2004; versión en chino de Chang Shiru, Editorial de las Nacionalidades, 2006; Editorial Letralia, 2006) y Vestigios en la arena (Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2007), el libro de brevedades Desde el Cinabrio (Editorial La Lagartija Erudita, Peking, 2005), la antología digital de poesía y fotografía Intromisiones, radiogramas y telegramas (Editorial Cinosargo, 2008) y cuatro traducciones del chino al castellano, entre las que se cuenta Libro del amor, de Feng Menglong (bid & co. editor, 2008). La edición digital de su libro La casa que me habita recibió el IV Premio Nacional del Libro 2006 para la Región Centro Occidental de Venezuela en la mención “Libros con nuevos soportes” de la categoría C, “Libros, revistas, catálogos, afiches y sitios electrónicos”.
Cuando la memoria es afirmación de vida y esperanza la poesía se convierte en celebración, esplendor de imágenes que construyen una cotidianidad que transita por saberes y sabores donde todo confluye en un mismo sentimiento.
En esos espacios transcurre la escritura poética de, José Pulido (Venezuela, 1945). Escritor de una prolífica obra poética, narrativa y también de significativa indagación en la serie de entrevistas a escritores y artistas.
Radicado desde hace varios años en Génova (Italia), Pulido se ha mantenido fiel a la palabra poética y a la poesía, a la que se ha dedicado en ‘cuerpo y alma’ hasta lograr construir un estilo personalísimo, donde el habla poética es revelación, indagación y uso de múltiples estéticas y estructuras escriturales que otorgan a su poética, originalidad y trascendencia en su cotidianidad.
José Pulido, es, además de poeta, narrador y periodista. En 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía. En 1989 recibió el Segundo Premio ‘Miguel Otero Silva’ de novela. Ha publicado, hasta la fecha, siete poemarios y nueve novelas. Forma parte de la Antología ‘Di tú que he sido’, del XV Encuentro de Poetas Iberoamericanos (Antología en homenaje a Miguel de Unamuno); Antología ‘Por ocho centurias’, del XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca-España. Ha sido invitado a festivales de poesía, en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España e Italia. Ha sido invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova (2018, 2019 y 2020). Desde 2018 el Papel Literario de El Nacional publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas en la Serie ‘José Pulido pregunta’. Entre sus publicaciones más recientes, citamos: El puente es la palabra: Antología de poetas venezolanos en la diáspora. Poeti Uniti per Venezuela, Parole di Libertá (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad). Heridas espaciales y mermeladas caseras, Nunca es un artificio el viajo exilio, Los espacios del adiós y otros poemas, Cada ciudad dice que sí grita que no (bilingüe italiano-español).
Presentamos a continuación, un poema inédito de este destacado escritor y poeta.
Más o menos ausencia
Tan pálido este día, la palidez metálica
que bruñe las alturas
el congelado cielo hizo su hechizo
enfriando frentes pensativas y manos
reposadas
atravesando muros y cristales,
Y eso no sería mencionado
por su escasa importancia
faltaban las profecías y solemnidades
Se escuchaba gente despertando el olor de
los jabones en los baños
y era acertado imaginar que en una calle
recién atormentada
alguien podría creer que había encontrado
una moneda
al relumbrar tímidamente un parpadeo
caído desde arriba
Suelen sonar a desvaríos los notorios
silencios sin registro
ausencia de zumbidos en las cansadas
flores
manchones, tornillos, raspaduras,
capítulos de historias
que escriben en el seno de las casas libros
amargos de leer
El rostro ensimismado muy cerca de otra
cara, melocotones respirados
alientos que se cruzan, ojos en abismos
aceptados por los demás sentidos
y rechazados por las nuevas auroras que
quizás no lleguen
¿quién ha de recordar contigo esas
carencias?
Los friolentos días
pueden inclusive suceder en verano
No hay con quién recordar momentos
importantes
necesitas un patio, un gallo negro y rojo,
amarillo y dorado
los santos y la virgen del altar casero
para que conversen contigo
¿Podemos recordar alguna vida juntos?
y aquel corazón desasistido
que no se puede recuperar con pasiones
gastadas
Ninguna pasión es infinita
todas las pasiones son fugaces
si se miden de acuerdo a quien las sienta
tienen la duración de un fósforo
encendido
por alguien que suspira
Juan Guerrero: Tu escritura poética narra la vida y quienes la habitan. Algunos críticos de tu obra poética han indicado que en ella existe una confluencia de géneros literarios: poesía, relato, una variedad de ejercicios escriturales que le dan un carácter personalísimo. Las metáforas se pierden o están generalmente ausentes, mientras el tema que tratas, termina cubriéndolo todo.
José Pulido: No creo que el tema lo cubra todo. Porque siempre abro un abanico buscando áreas del sentir. En cada poema mío hay tantas metáforas que a veces borro unas cuantas. Y la variedad de los ejercicios escriturales, como dices, es solo lo que han hecho tantos poetas, que usan todos los recursos según lo que el poema exija. Desde Homero hay poetas narrando la vida. Shakespeare hacía eso. John Keats en Endymion, por ejemplo. Wallace Stevens con Domingo por la mañana. En los poetas recientes puedes encontrar a una maravilla como Anne Carson desarrollando una poesía que lo contiene todo. Bolaños, Anne Sexton, Lenore Kandel. Antes podías leer a Eliot, Apollinaire. Muchos. Hasta ensayos se incorporan en la poesía. John Ashbery es la máxima expresión en el uso de todos los recursos, porque en definitiva se trata de que la poesía se mantenga en el tope de un milagro llamado lenguaje. Pensamiento/sentido y viceversa. Ya Heráclito dijo algo alucinante: El pensamiento es una enfermedad sagrada.
La memoria y en ella, la madre, son referentes en tu poesía. ¿Qué tanto te ha marcado el pasado?
Somos seres cargados de pasado, engendrados por lo que ha sucedido. Solo vamos creciendo y envejeciendo, pero del pasado venimos siempre. Es lo que puedo entregarle al presente. Nunca he hecho nada en el presente. La infancia nos conduce hasta el final y la infancia no es otra cosa que pasado. Puro pasado.
La verdad, la belleza y el sentido misericordioso de la vida son términos (o más bien, virtudes teologales) en tu escritura. ¿Es así?
No. La verdad es una búsqueda perenne que a la larga sirve para descubrir nuestra ignorancia; la belleza es interior, es lo que extasía interiormente ante algo que te acaricia o te hace amar con asombro aquello que percibes. Como decía Marina Tsvetáyeva: lo de afuera es bonito, es hermoso. Lo bello es interior. La misericordia es propia del poeta, es lo que lo hace solidario, piadoso, en algunos momentos. Pocas veces han sido misericordiosas las religiones. Y mucho menos las ideologías. Jesús era un gran poeta oral. Quizás el mejor.
Aun cuando existe en tu obra poética celebración de la vida, leer tu poesía es quedarse con una sensación de melancolía; queda un largo silencio, un desamparo en las manos, pero a la vez un corazón pleno, colmado de emociones. ¿De dónde procede tanta memoria amorosa?
En esto has acertado completamente. Es lo que deseo siempre: hacer sentir y que el sentimiento quede como algo que no se desentraña completamente. Juego con las palabras como si cocinara unos platos especiales en el caldero de las almas de la gente. Mi memoria amorosa procede de mi amor por la vida. Nadie me lo enseñó con más claridad que mi madre: nos alegramos viendo lo que existe, teniendo el privilegio de ver un pájaro, una gallina, un cielo, una mata de mango. De probar frutos. De escuchar música, de ver arte, de conocer gente.
Escribes en uno de tus poemas: “Con su lengua de pez a punto de ser tragado / Dios habita en las palabras del poeta” Lo indicas, para luego concluir: “Con sus ojos de poeta enfermo / Dios mira la alegría y se alegra” Hay una marcada huella, no diría religiosa, pero sí de religiosidad en tu poesía. ¿Hay un sentido místico, de religiosidad en tu escritura?
La poesía tiende a ser metafísica pero no religiosa. Es la religión la que usó el don de los poetas para elevarse con los rezos, con los salmos, con El libro de Job, con el Cantar de los Cantares, El Eclesiastés, El Apocalipsis… y te repito algo que ya han dicho antes muchos otros: Jesús era un gran poeta oral. El ‘Padre nuestro’ es su mejor poema. Toda la cultura griega está bellamente abrumada de poesía. Endiosada de poesía.
Creo que busco en la poesía que ella me toque, me otorgue un poco de su lumbre, de esa otra gracia que no siendo divina es la que pertenece al origen del lenguaje, a ese momento en que los seres humanos comenzaron a comunicarse con las primeras palabras, los primeros sonidos, a decir lo que sentían, lo que necesitaban y lo que inventaban sin saber.
¿Qué te angustia para que tu poesía devenga lenguaje poético? Podrías hablar de ello.
Con las palabras agitando el milagro de los pensamientos descubres que eres un pozo sin fondo, que tienes una interioridad tan enorme como el espacio sideral. Puedes dejarlo así de oscuro o irlo iluminando para que otros obtengan su propio mapa. La única angustia es la muerte, cualquier muerte. Porque la vida es hermosa y uno quisiera más tiempo. Pero resulta mucho más satisfactorio descubrir que somos capaces de invocar poesía para dejarla a merced de la estructura sentimental ajena, como la abeja modela su trascendente destino y la flor hace un perfume.
¿Es la poesía una profecía?
El corazón de la imaginación que la poesía cabalga, puede recorrer un siglo en un segundo, pero la poesía solo puede asumir la posición que será necesaria alguna vez; la posición más digna, justa, pura y noble, venga el tiempo que venga. En el planeta que se disponga.
¿Qué te acercó a la literatura y concretamente a la poesía?
Desde la niñez veía que la gente hacía cosas hermosas, amorosas y también había quienes actuaban con violencia. Vi gente matándose, vi gente cruel haciendo sufrir a otros. Y en mi familia había mucha paz espiritual, aunque no éramos muy religiosos. Nunca supe por qué, especialmente en la familia de mamá nunca había violencias ni actos trágicos. Era como una herencia. Comencé a leer autores fáciles y me sentía con deseos de escribir así. Pasé de Salgari a Gallegos y a Pedro Emilio Coll y de allí pasé a Conrad. De Conrad a Edgar Allan Poe. Y luego a Hemingway, Faulkner. Pero todo cambió drásticamente cuando leí a Whitman, especialmente cuando me topé con estos versos: “Ya he dicho que el alma no vale más que el cuerpo,/ Y he dicho que el cuerpo no vale más que el alma,/ Y que nada, ni Dios, es más grande para uno que uno/ mismo,/ Que aquel que camina sin amor una legua siquiera,/ camina amortajado hacia su propio funeral.” Porque hasta ese momento solo leía poesía rimada. Y casi a continuación descubrí a Rilke y no hubo más nada qué hacer: me quedé abismado desde la primera Elegía: “¿Quién, pues, si yo gritara, me oiría entre las jerarquías/ de los ángeles? Y aun suponiendo que, de pronto,/ uno de ellos me apretara contra su corazón, yo/ sucumbiría/ ante su existencia más fuerte. Pues la belleza no es sino/ el comienzo de lo terrible; apenas la soportamos/ y si la admiramos es porque desdeñosamente no se/ preocupa/ por destruirnos. Todo ángel es terrible(…)”
¿Te consideras un creador iluminado, o acaso un intelectual formado en la lectura
Solo soy alguien que ama la poesía y la escritura, que ha vivido mucho y ha leído mucho. Te asombrarías si te dijera todo lo que he hecho en la vida y todo lo que he leído. Y sin embargo es muy poca la buena obra que he realizado. Cuando te digo que amo la poesía es porque le he estado entregando mi vida con mucho gusto.
Vives desde hace años fuera de Venezuela. Ahora tus pasos recorren las calles de Génova. ¿Hay tristeza por esas distancias?
Siempre estoy triste porque hubo una época en que el paisaje humano nuestro era tan hermoso como el paisaje natural, y sé que eso no volverá a suceder. No para mí. Detesto mucho la delincuencia y el avasallamiento que arrasaron con el país, con la moral del país. Y sé que eso no será fácil diluir. Me hace falta Venezuela, claro que sí, allí están muchos de mis familiares y amigos, muchos de los lugares que han formado mi espíritu. Pero solo volveré en palabras. Y en el cariño que le envío a diario a ese territorio.
Quisiera saber tu parecer sobre la poesía italiana de estos últimos años. ¿Qué la está marcando?
Creo que los poetas italianos, como en todas partes, andan buscando sus voces, tratando de interpretar su tiempo. Están marcados por eso y porque hay una poderosa participación de las mujeres poetas que son muy significativas porque abren el panorama en cuanto a los temas y la diferente sensibilidad. Pero los poetas italianos, lógicamente, siguen apegados a los grandes nombres, en particular a Ungaretti, Quasimodo, Pasolini, Montale, Leopardi.
Tu poesía describe, nos habla de una cotidianidad, de un día a día. ¿Acaso la marca tu experiencia periodística?
Mi experiencia periodística hace que me atreva a usar el castellano del modo en que disponga lo que quiero decir; hace que conozca más la realidad. Pero abordo lo cotidiano buscando la crudeza de la realidad para contraponerla a lo invisible y conocer más nítidamente las diferencias de ambas dimensiones. Somos cotidianos envejecidos de pasado y macerados en ilusiones futuras.
Por años el cultivo de la poesía ha estado cercana a la presentación de poetas en recitales, desde librerías hasta bares. ¿Permite ello la difusión de la poesía o será una moda, una especie de ‘farándula poética’?
Si conoces en profundidad la poesía y sabes reconocer al poeta en su modo de vida y en su modo de ser, eso de ‘farándula poética’ es tan absurdo como hablar de ‘piedad militar’. Los poetas, en esta época de pandemia, han tratado de no perder la costumbre de leer sus poemas ante la gente. Lo de librerías y bares es más viejo que el ‘pan de hallaquita’. Todos hemos leído en bares, librerías, plazas públicas y casi siempre ante cuatro o diez personas. Lo que nos interesa es mostrar lo que hacemos y tratar de encontrar gente que no lea la poesía por encima. Que la lea en profundidad y la escuche en profundidad. No buscamos autógrafos ni premios. Ni jolgorios superficiales. Un poeta necesita mostrar lo que escribe. No es lo fundamental, pero debe hacerlo. Y es gratis. Aunque haya quienes no lo aprecian, es un regalo.
Tienes presencia permanente en las redes sociales. Presentas y difundes, no solo tus poemas, también imágenes. ¿Qué logras con ello?
Tengo presencia permanente en los medios donde puedo ser leído. Cuando pongo imágenes con mis poemas lo hago como una especie de performance que quizás llame la atención para que lean. Son dos obras que se alternan para que el lector, el espectador se acerquen. Es como cuando en los periódicos se destacaba una buena fotografía o un buen titular en la portada para llamar la atención. “Ven a ver esto y de paso, si quieres, lee lo que está al lado”, eso es lo que dice una imagen. De paso, puedo ayudar a difundir la obra de alguien. O simplemente expreso mi amistad con esa persona que me acompaña con su fotografía o su cuadro. No sé si logro algo. Dime tú.
¡Lo logras, y mucho!
Por décadas la actividad intelectual y literaria venezolana estuvo centrada en las universidades nacionales. Hoy, con los centros del saber anulados, destruidos y olvidados por el Estado, son las editoriales alternativas e independientes, así como librerías privadas que han ocupado esos espacios. ¿Qué piensas sobre esto?
Que nadie puede destruir la creación, la búsqueda de conocimientos y de expresiones artísticas elevadas. Y creo que esa actividad no solo estuvo centrada en las universidades: solo se desconocía la efervescencia creadora que en cada rincón del país existía y sigue existiendo. Porque estaban los ateneos siempre activos y motivadores; estaban las agrupaciones culturales diversas… y así…
Si debo indicar algunas palabras que definan tu obra poética, diría que es una poesía del esplendor, de la afirmación de la fe en la vida y su celebración. ¿Qué agregarías?
No te voy a contradecir. Es hermoso lo que dices. Es valioso para mí. Yo siento que mi poesía es el resultado de una vida que desde sus inicios estuvo dedicada a rendir culto a la palabra y sus poderes venidos del ayer más lejano.
José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne.
Si de sabores habláramos, indicaría que tu poesía tiene sabor a receta de repostería, construida entre sabores de mermeladas caseras. Ello le otorga una especial sensualidad, acaso cierto erotismo. ¿Es así?
Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.
Vive en Génova, Italia.
En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado acreadores y artistas.
Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras.Ha sidoinvitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova.Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova.
Publicaciones más recientes:
El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.
Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.
Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.
Hay trillones de maneras de “auto-joderse”, y de “joder a un escritor”; o quizás tal vez, de ser “jodido” por alguna editorial, jurados de festín, políticos a color o ante algún “lameculo” del espectro cultural, sea del ruidoso mundo de la farándula o del “crimen organizado”. Tampoco podemos decir que el mundo entero anda buscando “cómo joder a un escritor”. Hay gente que no solo “apapacha” a los escritores, sino que les promocionan, y les ayudan a surgir de las cenizas. A veces, nosotros mismos como escritores (o posibles “escribidores”) nos “auto-jodemos”; jugamos a “no ser”, o a execrarnos; y tendemos a “endiablarnos de alienación”. Existen instituciones culturales o editoriales que funcionan excelentemente o de forma honesta, y que no andan tratando de “joder” a los demás. Aunque vivir de lo poético es un sueño, nos lo dice Antonio Orihuela al desentonar su cante así: “La poesía es un incendio … no da para comer da para arder”. El argentino Cristian Vásquez nos plantea que: “Desde un punto de vista capitalista, dedicarse a escribir libros es uno de los peores negocios del mundo. Tal vez el peor de todos. Lo explican muchos de esos artículos repletos de palabras como éxito, coaching, liderazgo, actitud, emprendedores y otras del mismo campo semántico”.[1]
Cuando un escritor o pseudo-escritor (en especial poeta, cuentista, novelista) o cuando un “gánster letrado” comienza a dudar de su creación aparentemente inamovible e intocable, para tratar de re-plantearla, re-escribirla, interrogarse o seguir evolucionando; o sea cuando eso pasa, realmente su literatura puede tomar una vida propia, pulula aún más, y entra fugazmente en una especie de dinámica de reflexión-verbo-reflexión. Lo contrario sería, fallecer con nuestra rígida escritura desde los labios del féretro.
Cuando el asunto del “ego crecido” o cuando “el ego híper-volador” nos ataca el ser; sucede una “erección mental permanente por la fama”, lo cual nos hace perder ciertos rumbos. Allí, es inevitable que algo de auto-destrucción entre en escena. No importa si el autor o autora ha ganado premiaciones y reconocimientos que ha montado hermosamente en sus paredes de cristal. Todo ello, no significa que su literatura sea potente, interesante, o audaz dentro del laberinto escritural. Existen poetas que viajan por los países y dedican autógrafos a sus orgásmicos “fans” y seguidores por doquier, generando cierta “baba pública”. Hay algunas “literaturas de lo comercial” que venden excitación, y sus asiduos lectores compran mucha ilusión del desdén. Y jugando al ejercicio de des-escribir diría Orson Welles: “Lo peor es cuando has terminado un capítulo y la máquina de escribir no aplaude”. “En realidad, el escritor no necesita más lectores que los pocos que le comprenden. Es inmodesto querer más” nos deja asentado Gore Vidal sabiamente. Y si hablamos de editoriales “gobierneras” y “ministerios de cultura y artes” es necesario escuchar a Octavio Paz decirnos que: “No hay nada más triste que el escritor sometido al dictado del político”.
El mundo de los escritores es tan complejo como el de las tramas de una supernova o un big bang. Hemingway se voló la tapa de los sesos para marcar su estilo, según dicen unos. Alfonsina Storni para morirse se arrojó al mar y dejó una nota. “Vendrá la muerte y tendrá tus ojos” escribiría Pavese y se lanzó dieciséis envases de somníferos. Anne Sexton dejó al provocarse la muerte, dos hijos y un premio Pulitzer en caja, además de hermosos poemas que escribiría años atrás en el psiquiátrico. De su nota de suicidio queda este fragmento: “…Seré una cosa ligera. Entraré en la muerte como alguien que perdió sus lentes. …La vida se inclina hacia atrás y hacia adelante. Ni siquiera las avispas pueden encontrar mis ojos”.[2]
Hubo poetas “medio malditos” o “súper benditos” del mal y del bien, si es que eso existe en la palabra. No lo sabemos. Baudelaire nos regaló Las Flores del Mal. Bukoswki decía que las palabras no eran aburridas, y que eran cosas que podían hacer zurrar tu mente. Ha habido de todo en esta licuadora de la vida para andar releyendo y re-escribiendo auroras sin pistón, o hasta para profesar el oficio concreto de perderse la existencia ante un papel en blanco. Muchos escribimos o “mal escribimos” y no sabemos por qué o para quién lo hacemos, mientras otros ganan y pierden espectáculos. Escribir “algo mal e irregular” o fuera de las normas establecidas, no nos hace tan “malos poetas”; a veces “ser bueno no es tan bueno” como uno cree. Y si no, preguntémosle al anti-poeta, el Nicanor Parra quien nos respondería lo siguiente: “…Mi poesía puede perfectamente no conducir a ninguna parte ¡las risas de este libro son falsas! argumentarán mis detractores, sus lágrimas ¡artificiales!, en vez de suspirar, en estas páginas se bosteza, se patalea como un niño de pecho, el autor se da a entender a estornudos. Conforme os invito a quemar vuestras naves, como los fenicios, pretendo formarme mi propio alfabeto. ¿Para qué molestar al público entonces? se preguntarán los amigos lectores, si el propio autor empieza por desprestigiar sus escritos, ¡Qué podrá esperarse de ellos!…”.[3] Por otra parte y más al norte de Latinoamérica, nos dirá Aníbal Nazoa que: “Ser escritor en Venezuela equivale casi exactamente a no tener oficio conocido”.
Han pasado por la historia diversos poetas o escritores en guerra, en esa extraña faena de bombardearse para supuestamente sobrevivir peleándose “egos”, o rollos intensos y pasándose “facturas de vida” sin papel alguno. Verlaine y Rimbaud tuvieron una loca relación amorosa, donde en una borrachera Verlaine le da un tiro a Rimbaud en la muñeca. Al parecer, Lope de Vega describe en una carta a Cervantes como: “un puerco, un culo, un muladar, un baladí”. El puñetazo de Vargas Llosa a García Márquez (El Gabo) en público según dicen, fue por líos de faldas. Los artistas Dalí y Buñuel dedican una carta contra el Nobel de Literatura Ramón Jiménez y le acusan de que su obra les repugna por “cadavérica, histérica e inmoral”. Los villanos Hitler, Stalin y Mussolini fueron nominados al Premio Nobel de la Paz, al igual que el guerrerista Obama. Los premios pueden ser también un gran festival de mentiras. Hitler podría haber sido un estrafalario o interesante pintor en vez de un “mega-asesino”, pero fue rechazado dos veces en la Academia de Bellas Artes de Viena. Volviendo a los escritores, podemos decir que unos atacan a otros, diciendo que habría que asesinarlos usando hasta sus propios huesos. Truman Capote decía de Hemingway que era idiota del todo. Señalaba Roberto Bolaño una vez: “Como poeta sería maricón o si acaso loca, como Whitman y Blake. Neruda y Paz, en cambio, son maricas”.[4]Virginia Woolfdecía de James Joyce a raíz de Ulises, que él como escritor era “un despistado preparatoriano rascándose los barros”. Kingsley Amis sobre Vladimir Nabokov: “Qué hijo puta. Ese tipo es un completo galimatías”. En fin, es larga la lista de pleitos y “mentadas de madre”, hasta choques políticos entre escritores “izquierdosos” versus “derechistas” y al revés. “Nunca he conocido a un comunista tan deslumbrado por el lujo” expresaba Francisco Umbral sobre Alejo Carpentier. Podremos encontrar también muchos escritores, que no viven en guerra o en pleito permanente con los demás creadores pues, hay tipos que realmente se apoyan entre sí y en vez de competir, comparten sus locas ideas críticas, sus estrambóticas rumbas o hasta proyectos de ensoñación. Unos sujetos han salvado la vida de otros sujetos, tanto en el mundo de las artes como en la literatura (que es otra forma de arte). Kafka a diferencia de tantos escritores que solo pretendían publicar, le encargó a su gran amigo Max Brod, que quemara todos sus textos y en cambio este, los divulgó. ¿Querría Kafka no mutar de nuevo al morir?
Puede existir lo que llaman algunos como “poesía fácil”, y quizás sea la que se escribe con posibilidad de ser fácilmente digerida por los demás, la cual no genera atragantamientos peligrosos. Hay gente que le “teme al temor” o que tiene miedo del enojo que pueda causar su literatura en el lector o lectora. En internet o en el mundo en línea, existen blogs y páginas literarias que no son realmente muy interesantes que se diga; aunque sí existen también unas páginas web demasiado interesantes y que causan gran impacto por su generosa calidad en la generación de poesía y narrativa, además de investigación, visualidad y recorrido como entorno digital, creando inclusive intercambios múltiples, comunicativos o de interacción. Por otra parte, existen espacios de literatura en la red donde ningún “comecaca” de los encargados, es capaz de contestarle o simplemente responder al escritor que envía sus trabajos para revisión y posible publicación. Uno agradecería que por lo menos, le respondiesen por email algo como que: “Los textos enviados por Usted no podrán ser incluidos por razón de espacio y tiempo. En estos momentos no recibimos colaboraciones; sin embargo, lo contactaremos si más adelante es seleccionado por el comité evaluador, gracias”. Así sean mentiras, se podrían aceptar y que por lo menos, las escriban al correo de quien envía o para avisar que será publicado en la fecha tal o cual. Suele haber casos, donde el silencio es algo parecido a la estupidez. También pasa que un “escritor terrible” a veces, no es capaz de aceptar que a sus escritos les falta “fogueo y gasolina”. Por supuesto, montar una revista también es un lío, muchas veces se hace de forma gratuita. Casi nadie te paga por mantenerla. Es casi un deporte extremo y de voluntariado.
En el universo de las editoriales, encontramos hasta las más significativas y dedicadas, así como las que te ofrecen que firmes un contrato donde no te pagarán jamás derechos de autor, sino que te dan el 10% de los libros impresos y que tú intentes venderlos en la calle o a tus amigos -sin dinero- para que te lancen un duro o un plato de papas y frijoles, menos el ron. Quienes hemos hecho eso de publicar sin pago alguno, sabemos muy bien que nos “jodimos”, porque deseábamos sacar el poemario “equis” a como diera lugar. Somos tan culpables como la editorial misma en la marca del crimen auto-asumido. Muchas veces al publicar, aunque no nos traigamos la pasta, creemos sentirnos como en el poema de Hanni Ossott: “…Sé que sostengo entre palabras un adentro del afuera…” Y levitamos orgásmicos en nuestra excitación. Hay editoriales que económicamente sí pudieran pagar. Pero habrá las más pequeñas y autogestionarias, que apenas si sobreviven.
Aunque más del 90% de nuestro cuerpo esté conformado por polvo de estrellas según la ciencia, igualmente podemos escribir experimentando entre otros, mucho estiércol, cursilerías, lugares tan vagos como comunes y palabrerías demasiado barrocas o adulteradas de verborrea para la ocasión. No hay que ser muy genio para saber que ponerse a escribir tal como Neruda lo hacía hace tanto tiempo, sería hoy día -en plena contemporaneidad-, algo más que un suicidio planetario. Leer los poemas nerudianos no está de más, pero escribir desde el pasado sin una crítica revisión de lo que ya pasó y lo está pasando ahora en las transformaciones del lenguaje y la escritura, sería desfasado y “melancolicón”. Algunos poetas o no poetas se sienten reptilianos, agnósticos, “ateo-espirituales”, invisibles e invencibles y post-apocalípticos. Unos contra-poetas u “odiadores de la poesía ramplona” podrían ser “adictos a la escribiruela”; pero también existen los metrosexuales que con versos enamoran nenas o chicos al pasar. Los millennials (del milenio), en cambio parecen nacidos dentro de un computador, su sensibilidad es más que digital, es eléctrico-cibernética y se mantienen “medio equilibrados” en su cordón umbilical USB. No hay que ser muy poeta para ser capaz de generar sus propias metáforas, chispas y alumbramientos de las sensaciones energéticas más sublimes o las más cercanas al lodo, al propio inframundo lírico. Puede un herrero, un trabajador de la basura urbana, o un sucio indigente llegar a ser una especie de poeta callejero o transeúnte. Un “anónimo jodedor” llegó a declamar que una mujer debía quedarse con quien le hiciera sentir “mariposas en el clítoris”; porque lo del estómago era solo hambre.
Quienes nacimos en los setentas, apenas conocimos el lápiz, no existían computadores en nuestro país (como los conocemos ahora). Los “cuarentones”, llegamos a “dibujar letras” incluso con carbones de leña. Yo me pregunto ahora: ¿Existirá una poesía neo-hardcore, una hispter, y un “nuevo poeta” de las enredadas redes del mainstream?
Pueden encontrarse en la actualidad, diversos estudios e investigaciones de compilación muy valederas sobre escritores a manera de antologías en los más conocidos ambientes literarios como en los más recónditos lugares. De entre tantas antologías, podríamos con suerte toparnos con ciertos estudios sólidos, trabajados y desarrollados sin el pudor o la exclusión hacia nuevos autores (o alternativos) en variados casos; pero igualmente nos encontraremos con antologías realizadas en séquitos y grupúsculos de los “amiguitos de los más amiguitos” dentro del poder institucional-cultural, dígase familiar, sexual, político, “de clase social” o “de farras”, entre otros.
Para escribir firmemente y de modo audaz, tampoco hay que estar navegando en fantasías de LSD, o en canales inter-cósmicos emporrados de rock n´roll o estar por otro lado, embriagado de ginebras o en la “caña clara del abandonado” en su boulevard roto. En el campo de los artistas visuales, auditivos, escénicos, circenses, y demás, pueden encontrase situaciones parecidas entre los creadores de tanto des-orden y zaperoco de poiesis.
Sobre el mundo de las competiciones y ciertos premios literarios españoles, deja clara su posición el escritor José Manuel Caballero cuando se refiere críticamente a tales concursos: “Lo que prevalece a la larga es la rentabilidad comercial o el lucimiento de la entidad patrocinadora. Eso de descubrir nuevos valores viene a ser un reclamo para incautos o algo así”.[5] El escritor Juan Marsé (Premio Planeta, 1978), después de estar haciendo críticas y recomendaciones al Premio Planeta en 2005 advirtió que: “los componentes del jurado, muchos de ellos vinculados laboralmente a la editorial Planeta desde hacía años, no podían evitar cierta complacencia acrítica que convenía a ciertos postulados oportunistas, meramente comerciales y literariamente vacuos. El negocio primaba sobre la literatura”. Sobre el caso contrario, uno podría decir sobre concursos mejor desarrollados -tratando de ser equilibrados- que: Bienvenidos los premios “honestamente entregados” o “justamente ganados”. Hemos conocido unos cuantos excelentes poetas gracias a los concursos, hay que decirlo también. Ahora, valdría la pena preguntarse sobre cuánto ha jodido y bloqueado el proceso de trabajo de tantos escritores, al enfrentarse a la testarudez de tanta competición absurda en busca de “vedettes”. Y cuánta falta ha hecho la posibilidad de “becas”, apoyos solidarios, “incentivos variados a la creación”, financiamientos para encuentros creativos permanentes de escritura y con seguimientos estructurados, etc.
Pensemos en una crítica y propuesta sistémica, más allá de lo planteado por JoséManuel Caballero y Marsé. Es decir, plantear una idea más glocal y holística como salida. La pregunta es: ¿hasta qué punto es interesante que se haga una mega-actividad y un gran show solo para premiar una obra o un único autor o autora, en medio del festín y las celebraciones del caso eventual? O sea, qué tal hacer un espectáculo “buscando un o una sola ganadora” para mandar a la verga a los 1000 escritores participantes, de los cuales si quiera 170 podrían ser potenciales o interesantes escritores. No es muy divertido tratarles como “simples pedos bajo el agua” ¿No creen? Imaginemos entonces, unas convocatorias diferentes donde se lograse generar financiamientos variados para más de un escritor, ojalá 20 (claro, con mayores recursos y uniendo esfuerzos entre editoriales y países en sendos convenios, tomando la base de datos de los participantes). Además, que se publicase más de un libro, ojalá 15 incluyendo, una antología de textos de los escritores más sobresalientes o cuya literatura fuese impresa por su audacia, originalidad, densidad, etc. Y no solo contentos con ello, que se crearán más encuentros o ferias alternativas para promover a otros poetas, narradores y participantes de la misma convocatoria que, aunque no resultasen ganadores en la competición, fuesen igualmente potentes, excelentes, arriesgados y valiosos sus trabajos. Se intentaría proyectar de ese modo, a más escritores y logrando quizás, que otras editoriales conozcan y hasta se atrevieran a querer publicar a otros creadores, más allá del concurso en cuestión. Tales encuentros podrían realizarse como “reflexión dialógica ampliada” donde críticos, jurados, escritores, editores y público en general, compartiesen ideas, proyectos, críticas constructivas (y no tanto), y hasta sueños “descalabrados” y se vieran cara a cara para asumir los retos que hay que asumir, si queremos que la literatura no sea solo un festín eventual que se evapora como gaseosa, sino que fuese, al contrario, algo groso, sostenido, complejo, empático y abrasador.
Por otra parte, pueden realizarse convocatorias de publicación e impresión de libros de tipo más artesanal o más micro-empresarial, tomando en cuenta que la espectacularidad no es suficiente al hablar de literatura o “literaturalidad”. Cuando se trata de pequeñas iniciativas autogestionarias, ya sabes que es menos lucrativa la cosa, y no podrás exigir mucha ganancia. Eso es diferente a una editorial mucho más grande. Hoy día, hay demasiados escritores que sobreviven haciendo traducciones, redacciones, revisiones, o produciendo “libros de autor” de bajo tiraje o de pocos ejemplares; o tal vez, dictando talleres literarios y en el campo de las pedagogías de la lecto-escritura y la educación no convencional. Existen escritores que poseen otras profesiones para poder comer, y aparte siguen creando poesía y generando digamos literatura, aunque no ganen concursos o simplemente, les “vale madres” los mismos. Se puede participar en un concurso solo por necesidad o sobrevivencia, y luego al ganarlo (teniendo en mano el premio en metálico); podría ser divertido, declarar que “los concursos y competiciones son una mierda” pero se necesitaba la pasta para llevar “el pan al hogar” y algo para los vicios que amerita un “cerebro de escritor”. Tal declaración, podría no agradar a los jurados, a la policía, a los críticos o a la “ciudad en vela”, o a vuestras propias madres, lo cual tampoco debe importar mucho a un “no tan mal poeta”. Defraudarnos de vez en cuando, puede ser un “relajo de fuego en juego”. Sería estimulante recibir un premio del Rey de España y al otro día decir “Me cago en el rey y que devuelva las tierras y el oro”. En la canción “Lo niego todo”Joaquín Sabina plantea que: “He defraudado a todos, empezando por mí”. Pero lo mejor sí podría ser, tomar el dinero de un certamen o competición y con parte de esos recursos, hacer algo realmente transformador como publicar a poetas emergentes que casi nadie quiere apoyar o apostar por ellos, generando nuevos movimientos o posiblemente alternativos, desde abajo, no montados en el arriba.
Si de niños, nuestros padres o la escuela, nos hubiese permitido descubrir que literatura podría ser también cada “cosa loca” que vivíamos de pequeños narrándolo, y que nos dejasen escribirlo-relatarlo con nuestras propias palabras y dibujos a los 9 años, quizá nuestra seducción por la auto-creación y más adelante por los libros, habría nacido tempranamente. Pero, se nos invadía con textos pesadamente aburridores o exageradamente complejos, para que un chico en vez de enamorarse de la lectura terminase, al contrario, obviando o hasta odiando lo literario e institucionalizado, lo estandarizado, lo controlado u obligado. Un niño podría en su ingenuidad llegar a decir: “Los huevos son cocos que ponen los osos”. El hijo de este servidor, exclamó a sus 9 años estas frases: “Papá no arrugues la leche” y “Ya estoy cansado de vivir como un cambur”. ¡Y vaya, qué grandes poemas dicen los chicos! Ante toda esta reflexión; entonces, uno concluiría con razón, que seguro ha sido gigantesco e histórico el daño (el “joder” digamos), que ha causado en personas “creactivas” desde niños (artistas o creadores bloqueados), nuestra sociedad cuadrada y visceralmente carcelaria hace muchos años. Tales perversiones habrán ido convirtiendo en pasividad o acostumbramiento en el ser ya pasivo, tantos sueños de creación estética. Por supuesto, existen creadores que a pesar de lo crudo de lo vivido y los bloqueos, han renacido como muchos fénix, y han generado una creación desde la resiliencia.
Narrar ficción es mentir, posiblemente, con gran belleza. Escribir cuentos es “cuentear” o hacer recorrer tantas “historias de vida” con la palabra envuelta en magia, horror o humor, y demás posibilidades que el narrador sabe sacar de su “casita neuronal”. Facundo Cabral hizo célebre la frase de la mamá del Gabo, cuando expresó: “Yo no sé nada de literatura, yo solo sé que el Gabo tiene mucha memoria porque todo eso que escribió se lo contaron” . Vargas Llosa, declara: “En efecto, las novelas mienten -no pueden hacer otra cosa-, pero ésa es solo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que solo puede expresarse disimulada y encubierta, disfrazada de lo que no es. Dicho así, esto tiene el aire de un galimatías. Pero, en realidad, se trata de algo muy sencillo. Los hombres no están contentos con su suerte, y casi todos -ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros- quisieran una vida distinta de la que llevan. Para aplicar -tramposamente- ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener”.[6] Los poetas también mienten como mudos perros marinos, los pintores mienten a colores o sin brocha alguna. La mentira poética es quizás, una extraña e interesante verdad. “El loco hierra pero no miente” decía el español LeopoldoMaría Panero desde su manicomio azul. Escribir podría ser un intento por “endemoniar dioses”, “espiritualizar verbos”, “purificar negruras del alma” o “sacar de quicio a alguien”. Dicen que Benedetti cuenta sobre una “historia romántica” lo siguiente: “Me enamoré de sus demonios y ella de mi oscuridad, éramos el infierno perfecto”. Más adelante dirá Benedetti si lo parafraseamos, que este jodido mundo es un pobre planeta de mierda y de huesitos rodando redondo en el espacio. Eso es una poética de descripción fatal de lo que sucede y parece “un no tan lindo poema” para obsequiar. En otros cuantos poemas, Benedetti se pone demasiado dulce y “romanticón”, vamos a estar claros.
Cantinflas: ¿Jugamos como lo que somos o como caballeros?
El gran Cantinflas expresaba: “O nos tratamos como caballeros o nos tratamos como lo que somos”. No sabremos si este texto que ahora leen ustedes, sirva de algo para generar reflexión, duda o hasta divertimento, pero es lo que le sale a deshoras a este servidor o “mal escribidor”. La vida nos hace ser lo que somos, es decir, unos “incivilizados mamiferianos” que se abotonan, se descalabran y masturban, se leen de reojo o “muchas veces se joden entre sí”; pero otras veces, solo otras veces escriben y escriben sin parar, incendiándolo todo con algo de “genialidad”.
Etimología de «JODER» desde el LATÍN hasta el español actual
Ender Rodríguez (San Cristóbal — Venezuela, 1972). Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez — Nuevos idiomas en la creación formato e—book (FEUNET, 2014); Entrecruzamientos (Editorial Académica Española EAE, 2015); Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca – 10 cuentos grotescos (AMAZON, 2017) y Creactivo II (AMAZON, 2017) entre otros publicados en internet, y en físico como coautor. www.enderodrigueznomeempoeme.blogspot.com
(San Cristóbal - Venezuela. 1972) Escritor y artista multidisciplinario. Lcdo en Educación Integral. Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014), Entrecruzamientos (EAE Editorial Académica ESpañola 2015), Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca (AMAZON, 2017), Creactivo II (AMAZON, 2017), Poemas Absurdos (LP5 Chile, 2020) y VISO Poesía visual, objetual y collages en Venezuela (SABERULA, 2020) entre otros publicados en internet, y en físico como coautor. Ha publicado en espacios digitales literarios de Venezuela, España, México, Bolivia, Argentina, Chile, Colombia y Brasil. A través del proyecto LAVOE algunos de sus poemas se han traducido y grabado al alemán, inglés, francés, portugués, wayuú y africano. Actualmente se plantea publicaciones alternativas, audiopoesía y experimentos variados en otras plataformas de publicación digital y audiovisuales de fácil acceso.(SCRIBD / ACADEMIA.EDU / SABERULA)