Mostrando entradas con la etiqueta Constituciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Constituciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de septiembre de 2017

Kafka, la calle y la policía




Estimados Amigos


Hoy tenemos el gusto de compartir nuevamente un texto del escritor valenciano Carlos Yusti. Esta nueva entrega nos obsequia su personal y certera visión sobre la cultura en Venezuela. A pesar de las cortinas de humo que se notan a lo lejos y muy de cerca también no podemos obviar la magnifica labor de gente como Carlos Yusti que ajeno a roscas culturales,  que otorgan privilegios a sus favoritos acríticos, continúa haciendo su labor de manera inexorable.

Disfruten de la entrada.



La Gerencia

******

Lunes 5 de Junio de 2017

Carlos Yusti


“Alguien tenía que haber calumniado a Josef K, pues fue detenido una mañana sin haber hecho nada malo. La cocinera de la señora Grubach, su casera, que le llevaba todos los días a eso de las ocho de la mañana el desayuno a su habitación, no había aparecido. Era la primera vez que ocurría algo semejante. K esperó un rato más. Apoyado en la almohada, se quedó mirando a la anciana que vivía frente a su casa y que le observaba con una curiosidad inusitada. Poco después, extrañado y hambriento, tocó el timbre. Nada más hacerlo, se oyó cómo llamaban a la puerta y un hombre al que no había visto nunca entró en su habitación. Era delgado, aunque fuerte de constitución, llevaba un traje negro ajustado, que, como cierta indumentaria de viaje, disponía de varios pliegues, bolsillos, hebillas, botones, y de un cinturón; todo parecía muy práctico, aunque no se supiese muy bien para qué podía servir”.

(Párrafo inicial de la novela El proceso, de Franz Kafka)

Los “guarimberos” han levantado barricadas cerca de mi edificio. El Estado aduce que es ilegal cerrar la calle por eso del libre tránsito y demás mecanismos leguyéricos. Lo cierto es que la calle está encendida con una polémica, colérica y justa desobediencia civil. Hace un par de noches, mientras releía esa sempiterna novela de Kafka, El proceso, en la cual detienen sin razón aparente a un individuo y le abren un proceso absurdo, irrumpieron (sin ninguna orden y a mandarriazos) en el edificio. No conforme con ello lanzaron, a medida que iban subiendo los pisos, objetos para destruir los vehículos aparcados en el estacionamiento. Detuvieron a tres jóvenes, uno de ellos menor de edad, sospechosos de estar detrás de las barricadas. La actuación del ejército (Guardia Nacional) y del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC) fue de tal vandalismo que uno se ha encariñado con los dichosos guarimberos. Lo dicho: el Estado es en última instancia el terrorista, el guarimbero mayor y el que pisotea, siempre, los derechos civiles más elementales.



Volviendo a la novela de Kafka (Orson Welles hizo su versión cinematográfica, cuyo protagonista fue Anthony Perkins), debo decir que la leí de adolescente en una de esas ediciones de Losada. Tiene manchas de café, hojas arrugadas e incluso un mordisco de algún perro, mascota de la familia. Tengo otras ediciones mejores en la biblioteca, pero esta es mi preferida porque ha sorteado conmigo muchos naufragios.



Elias Canetti escribió un lúcido e ilustrativo ensayo, El otro proceso. Las cartas de Kafka a Felice. La publicación de la correspondencia entre Kafka y Felice Bauer le sirve a Canetti para discurrir sobre los resortes de inspiración para la escritura de algunas obras de Kafka, pero sobre todo de esa novela inacabada que es El proceso.

Las cartas de Kafka a Felice son el viaje de un encuentro que termina en noviazgo hasta la fractura definitiva de la relación. Resumen el striptease tragicómico de un autor como pocos, o así lo subraya Canetti: “El grado de intimidad de estas cartas es inconcebible: son más íntimas que cualquier descripción detallada de una felicidad. No hay informe alguno de un hombre perennemente titubeante que pueda comparársele, ni personalidad que se haya desnudado tan íntegramente. A un ser humano primitivo, esta correspondencia podría resultarle ilegible: vería en ella la exhibición impúdica de una impotencia espiritual. Pues todo lo que la caracteriza reaparece siempre en dichas cartas: indecisión, timidez, frialdad de sentimientos, minuciosidad en la descripción de la falta de amor y un desvalimiento de tales proporciones que sólo resulta creíble por el detallismo extremo con que es descrito”.

Seis de las novias de Kafka. Arriba, desde la izquierda, Felice Bauer, Hedwig Weiler y Julie Wohryzek. Abajo, Grete Bloch, Dora Diamant y Milena Jesenská

En una carta Kafka le pide matrimonio a Felice. Desde ese momento la relación comienza a enrarecerse. Canetti anota: “Y entonces se inicia su implacable lucha contra los esponsales, que se extenderá a lo largo de los dos meses siguientes y culminará con su huida”.

Para suavizar las relaciones Felice envía una aliada como mediadora, o como lo anota Canetti: “Felice envió a Praga a su amiga Grete Bloch, con el ruego de mediar entre ambos. Y así, a través de una tercera persona, comenzó una nueva y sorprendente fase de sus relaciones”.



Kafka se apasiona con Grete y abre un ciclo de cartas con ella. A pesar de los altibajos anímicos e hipocondríacos del novio, el noviazgo se hace oficial (con recepción y todo) en Berlín el 1 de junio del año 1914. Para el novio fue una velada tenebrosa y crispante. Canetti refiere que “la compleja y casi inextricable situación en la que Kafka se vio envuelto a raíz de su noviazgo fue descrita por él con sorprendente claridad en el primer capítulo de El proceso”.

Grete Bloch, atraída en principio por el novio, se convierte en su confidente y el cruce de cartas es intenso. Pero algo pasó y de pronto la mujer hace causa común con la novia. La explicación de Canetti es obvia: “Este noviazgo, en el que decididamente no era ella la prometida, debió de ser un duro golpe para Grete”. Kafka le confía a Grete su poca disposición a contraer matrimonio. Ante tal predicamento Grete le informa todo a Felice y entonces ella como novia enérgica toma las riendas y Kafka —en palabras de Canetti— “fue emplazado a comparecer ante un tribunal en Berlín”.

Este extraño tribunal se reunió en un hotel y Canetti escribe: “…marca la culminación de la crisis en su doble relación con ambas mujeres. La disolución de su compromiso, a la que Kafka tendía con todo su ser, le fue impuesta aparentemente desde fuera. Pero es como si él mismo hubiera escogido a los miembros de ese tribunal, preparándolos como jamás lo había hecho acusado alguno”. Kafka no dijo palabra alguna. En junio su compromiso se hizo añicos y en agosto comenzó la redacción de El proceso.



La realidad por lo general proporciona la materia prima para la escritura. En Kafka se produce una característica peculiar y su percepción de lo real se distorsiona de tal modo que termina escribiendo espesas pesadillas, en las cuales sus personajes entrampados en leyes (del destino o de los hombres) absurdas pueden hacer muy poco y sucumben en la desolación más atroz.

En mis días juveniles, a la par que leer El proceso, participaba en marchas y protestas con mi amigo el fotógrafo Yuri Valecillo. Hoy ya no estoy en la calle y observo los toros desde la otra acera. Como es lógico mi solidaridad va para con los jóvenes que incendian los cauchos y se atrincheran detrás de las barricadas. No me veo haciendo causa común con la policía (o el ejército por más revolucionario que se pinte). Ni religiosos, del cuño que sean, ni militares, jamás han sido salvadores de la patria.

La vida en comunidad no es sencilla y a este respecto Savater reflexiona: “La vida en comunidad busca y pretende exigir si no el amor fraterno, porque ser santo no es el destino de todos, al menos unos ciertos miramientos convivenciales. Nuestro primer medio ambiente es la sociedad y por tanto también debe tener su propia ecología: para que pueda respirarse en compañía civil hay que evitar la polución de insultos, calumnias, bulos, hostigamientos denigratorios, etcétera”. En estos momentos el Estado ha contaminado de insultos el ambiente, ha desmejorado las relaciones entre sus conciudadanos y sobre todo se ha saltado algunas leyes que han puesto a un gran porcentaje del país en la calle.


Mientras escribo esto en la avenida cerca de mi edificio sigue ascendiendo el humo blanco de las bombas lacrimógenas. Entre el humo he visto a un muchacho huesudo y desgarbado (como sin duda era Kafka en su juventud) sorteando el humo absurdo de un Estado que se ha convertido en un gran tribunal donde todos somos culpables.

Ah, y denominarlos “guarimberos” es despectivo y de muy mal gusto. Creo que mejor les va ciudadanos en desobediencia civil, y que por otro lado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela está escrito de forma clara y precisa.1

1. Artículo 350: El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.

 Tomado de Letralia



*******




Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.



Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


martes, 28 de enero de 2014

¿Que debe entrar por la puerta para que el derecho a la intimidad no salte por la ventana?:

La Constitución







Es normal que en los estados democráticos encontremos muchos episodios de encontronazos del derecho a la información y el derecho a la privacidad de las celebridades (el tan cacareado acoso de los fotógrafos o paparazzis a las estrellas mediáticas) y en menor medidas de las personas públicas por su dedicación a la política.

Sin embargo, lo que, en una democracia, cuesta mucho más de encontrar es un listado de nombres y apellidos con su respectivo número de la cédula de identidad, fecha y destino de vuelos de miembros de la oposición y periodistas de medios de comunicación opositores al actual gobierno. Si a eso le sumamos que el emisor de esa información es una ministra del actual gobierno, cabe la duda razonable sobre la firmeza de los fundamentos del derecho del estado democrático venezolano. 

Pero lo peor está aún por llegar. La aludida ministra defiende su actuación poniendo en duda cualquier derecho a la intimidad de los ciudadanos a los que gobierna y al igual que la Inquisición se atribuía la obligación de velar por la ausencia de herejías en la fe de los creyentes, la ministra de Comunicación e Información se atribuye la protestad de velar por la honorabilidad de los fondos que financian los viajes de estos individuos, sin mediar inspección policial ni orden judicial. A estas alturas ya no queda ninguna duda sobre el respecto a la constitución venezolana de la ministra Delcy Rodríguez, como se evidenciara en el artículo de Marianne Díaz Hernández que sigue a esta pobre presentación.



Se podría decir más alto… pero mejor pedir prestadas las palabras que Unamuno pronuncio el 12 de Octubre de 1936 en el paraninfo de la Universidad de Salamanca con motivo de la inauguración del curso académico. Fruto de un acalorado enfrentamiento dialéctico, el general franquista José Millán-Astray grita:

«¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!»

A lo que el rector de la Universidad de Salamanca, Miguel de Unamuno, contesta:


«Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis, porque para convencer hay que persuadir.»



by PacoMan
 
 *******



VENEZUELA, EL PAÍS DONDE LA PRIVACIDAD ES UN OXÍMORON


5 ENERO, 2014 



MARIANNE DÍAZ HERNÁNDEZ




En días pasados, la Ministra venezolana de Comunicación e Información, Delcy Rodriguez, difundió a través de su cuenta en Twitter (@DRodriguezMinci) una lista contentiva de presuntos destinos de viajes al exterior de líderes de oposición venezolanos (incluyendo algunos periodistas contrarios al gobierno).





Twiter con 27 Nombres, DNI, destinos y fecha de salida



Delcy Rodríguez @DrodriguezMinci



No te pierdas la lista de los destinos en el extranjero de vacaciones de  dirigencia opositora. 4:42 AM - 2 ene 2014






A pesar del revuelo que levantara la actuación de la ministra en redes sociales, usualmente no acostumbro emitir opinión sobre este tipo de juegos de humo, que sólo sirven para distraer a la opinión pública durante algunos días y luego, a otra cosa: el partido de béisbol o la coronación de la Miss de turno acapararán la atención de quien esté conectado. Sin embargo, días después, la ministra se pronunció a través de un comunicado en los siguientes términos:



Permítanme aclarar que no todo lo personal es privado, menos aún en el ámbito funcionarial donde la responsabilidad pública se impone. Por ejemplo, es de interés público conocer de los fondos a través de los cuales se cancelaron los costos de vuelos privados al exterior. ¿Fueron donaciones? ¿Pago de favores? ¿Fondos familiares? (…) Privado es la intimidad del hogar, que es constitucionalmente inviolable. Privado es la salud de las personas; objeto incluso de protecciones profesionales derivadas del ejercicio de quienes cuidan la salud de las personas; verbigracia, el secreto profesional en materia de salud. Incluso hasta el secreto profesional de protección de la fuente periodística. (…) A los que amenazan con acciones judiciales, por informar asuntos de interés público, comunicacional y de dominio NO PRIVADO, les informo que yo también tengo Inpreabogado, y con muchísimo gusto los espero en los tribunales de la República.
 


Ahora bien, quien tenga memoria (un bien cada vez más escaso en nuestro convulsionado país) quizás recuerde que, hace algunos años, la organización no gubernamental Espacio Público solicitó ante el Tribunal Supremo un recurso de amparo constitucional, ante la negativa de la Contraloría General de la República Bolivariana de Venezuela de otorgar respuesta a la solicitud de información que realizaran con respecto al salario base y otras erogaciones que devengan el Contralor General de la República y las remuneraciones del resto del personal de la Contraloría General de la República. A dicha solicitud, la Sala Constitucional dio respuesta en los siguientes términos:



(omissis) la protección de la vida privada es un derecho fundamental reconocido por nuestro ordenamiento constitucional, en principio, sin ningún tipo de distingo, enmarcado en los denominados derechos de la personalidad. (…) Es así como, entre los intentos para definir la delimitación del derecho a la intimidad la doctrina constitucional destaca la teoría de las esferas, de factura alemana, según la cual, grosso modo, se distinguen varios ámbitos de acción del individuo: el centro más cercano al individuo corresponde al secreto; la periferia atañe a la individualidad de la persona; y, entre ambas, una intermedia referida la intimidad, en la que se sitúa todos aquellos aspectos que se desean mantener al margen de la injerencia de terceros. (…) Por otra parte, el carácter reservado de la declaración de impuesto sobre la renta, o de la declaración de bienes que los funcionarios públicos realizan ante la Contraloría General de la República demuestra que tal información no es un dato de difusión pública, pues se trata de información que se contrae a la esfera privada o intimidad económica de los funcionarios. Aun en la doctrina norteamericana actual, se ha pretendido superar la concepción pasiva de la privacidad, concebida como ausencia de información sobre nosotros en la mente de otros; sustituyéndola por una concepción activa de la privacidad que reconoce el control y disposición sobre cuándo, quién y para qué se puede acceder a la información que nos concierne, el denominado derecho a controlar la información acerca de sí mismo (the right to control information about oneself), lo cual implica que la información privada o intima está sometida al control de sí mismo, y es al funcionario quien le corresponde discrecionalmente decidir si otorga o no la información de sí mismo. (Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, 15 de julio de 2010. Negrillas nuestras)



En dicho fallo, asimismo, la Sala dejó sentado el siguiente criterio:



De modo que, esta Sala determina con carácter vinculante, a partir de la publicación de esta decisión, que en ausencia de ley expresa, y para salvaguardar los límites del ejercicio del derecho fundamental a la información, se hace necesario: i) que el o la solicitante de la información manifieste expresamente las razones o los propósitos por los cuales requiere la información; y ii) que la magnitud de la información que se solicita sea proporcional con la utilización y uso que se pretenda dar a la información solicitada.


Cabe acotar que en ocasión del citado fallo, el Magistrado Pedro Rondón Haaz expresó su voto de disentimiento, alegando que los solicitantes habían exigido únicamente la información salarial de los funcionarios, y no así su identidad individual, lo que sitúa este caso en una esfera incluso más restringida que la información que ha difundido la Ministra sin el menor rubor.

Creo que las citas lo dicen todo, pero quiero acotar que una buena cantidad de los ciudadanos cuya información se ha divulgado no son funcionarios públicos, de modo que los argumentos de la Ministra en este sentido no tienen ninguna validez, por una parte, y por otra, quizás sea pertinente analizar si el daño causado a la intimidad de las personas afectadas ha sido, para utilizar los términos de nuestra insigne Sala Constitucional, “proporcional con el uso que se ha pretendido darle”. O si es acaso que el derecho humano fundamental a la vida privada, establecido en el artículo 60 de la Constitución, se aplica y se desaplica a conveniencia de los órganos del Estado.

Toda persona tiene derecho a la protección de su honor, vida privada, intimidad, propia imagen, confidencialidad y reputación.

La ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y ciudadanas y el pleno ejercicio de sus derechos.

Art. 60, Constitución de la República Bolivariana de Venezuela




 Tomado de La vida no tiene instrucciones


*******




by PacoMan




En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po
 


jueves, 15 de agosto de 2013

La Oposición venezolana rechaza la Ley de Cultura



María Corina Machado (izquierda), Tulio Hernández (centro) y Luis Barragán criticaron la propuesta. VENANCIO ALCÁZARES




Después de un decenio ayer Martes 13 (ni te cases ni te embarques) de Agosto fue aprobada la "Ley de Cultura".



*******



DANIEL FERMÍN |  EL UNIVERSAL 


jueves 8 de agosto de 2013 

La Ley Orgánica de Cultura todavía es motivo de discordia. Mientras en la Asamblea Nacional el proyecto se somete a discusión en sesión ordinaria (hasta la noche del martes se habían aprobado 14 artículos), representantes de la oposición denunciaron ayer en una conferencia de prensa ciertas imprecisiones del documento.

El diputado Luis Barragán (Primero Justicia) criticó la forma y el fondo del proyecto: el predominio del sector oficialista en las consultas públicas realizadas en varias regiones, la premura con que se quiere aprobar la propuesta definitiva, la falta de definiciones importantes en material cultural. "La cultura no se puede regular así. Sólo en los regímenes totalitarios es que se pretende programar la creación artística. Con esta ley, el Estado es el que promueve, el que ve por el resto de los venezolanos (...) La bancada de la oposición se niega a aprobar un proyecto de ley que nos lleva al suicidio", dijo el parlamentario, que sustituye a Richard Mardo.

El documento final que está en discusión es una sexta versión de la que se presentó por primera vez en el año 2002. Entonces Manuel Espinoza era el presidente del antiguo Consejo Nacional de la Cultura. "El actual proyecto es una involución ética, jurídica y cultural en relación con el primero. Cada proyecto que se hizo es más deficiente que el anterior. Esto pone en evidencia que en estos 12 años no ha existido una política de Estado en el campo cultural sino que las estrategias culturales han dependido de los intereses de quienes han tenido el cargo de ministro", dijo Tulio Hernández, profesor de la maestría en Política y Gestión Cultural de la Universidad Central de Venezuela.

El sociólogo cuestionó algunas aspectos de la ley (citas textuales de Hernández):



  • La inconsistencia conceptual. Esta es una ley que no soporta un análisis, que se contradice, que no parte de un marco de definiciones precisas.
  • El segundo problema es que es una ley eminentemente estatista. No aparece ningún otro actor que no sea el Estado. Solamente una vez se menciona al sector privado. Nunca se habla de sociedad civil.
  • La ley tiene omisiones fundamentales: no se habla de industrias culturales, que en todos los países del mundo son las que generan productos que circulan con mayor intensidad. Cultura no es sólo lo popular o artesanal. No se habla nunca de la cultura digital, que es uno de los espacios que mayor peso tiene hoy. No se habla del plan nacional de cultura como el instrumento que permite fijar las metas y estrategias. Tampoco se habla del mecenazgo o auspicio privado a la cultura.
  • El otro problema es que tiene grandes contradicciones (...) Al decir que las culturas populares son los únicos constitutivos de la venezolanidad, además de ser una gran mentira, es una manipulación. Tan sustento de la nacionalidad son las pinturas de Martín Tovar y TovarArturo Michelena, o el arte de Jesús Soto, o los valses académicos de Vicente Emilio Sojo, o el repertorio de José Ignacio Cabrujas, como las culturas indígenas.
  • La otra gran carencia de esta ley es que enuncia cosas y no las desarrolla. Por ejemplo, el Sistema Nacional de Cultura, que en casi todas las leyes latinoamericanas es uno de los puntos más importantes, aquí se le enuncia y no se define ni miembros ni funciones.
  • Otro problema inaceptable es que es una ley absolutamente centralista. No se reconoce lo que la Constitución establece en relación a competencias culturales concurrentes de Alcaldías y Gobernaciones. No habrá descentralización de la cultura si no se hace a través del Gobierno Municipal.
  • La ley no traduce los tres artículos dedicados en la Constitución en la parte de los derechos culturales y educativos. El primero establece que la ley cultural es libre, y eso no está sustentado en el proyecto. La ley tiene que garantizarle a la sociedad que el Estado no va a imponer sus criterios a través del gobierno de turno.
  • Uno de los peligros es que sigue insistiendo en un concepto que en el mundo cultural internacional ha sido superado: la identidad nacional. No se puede decir que el Estado va a asegurar la identidad nacional (...) El reconocimiento de la diversidad es uno de los criterios fundamentales para la elaboración de políticas públicas.
  • Hay otro exabrupto, que es decir que las políticas culturales deben regirse por los valores éticos y caribeños fundamentados en el pensamiento de Simón Bolívar. No se puede fundamentar una cultura en el pensamiento de una persona.

"Un arroz con mango", definió la ley el gestor cultural Nicomedes Febres. "Mi conclusión es que esto no es un resultado aleatorio sin intencionalidad, esto es parte de una sistemática vocación de control y sumisión de la población. Se quiere utilizar la Ley como mecanismo para imponer una sola visión. Eso es peligroso en el sector", agregó María Corina Machado. Así, la Ley de Cultura sigue sin generar consenso definitivo. 

dfermin@eluniversal.com


Tomado de El Universal









Enlace relacionado:

  • Nueva Ley de Cultura   . Programa radial donde conversaron sobre esta ley Cesar Miguel Rondón y La Directora Ejecutiva de Gestión Cultural y Presidenta de la Fundación Cultural Chacao Diana López y el sociólogo y columnista de El Nacional Tulio Hernández.

Actualizada el 29/01/2024



Enlaces relacionados:


“Balada del preso insomne”, por Leoncio Martínez




El quincuagésimo cuarto aniversario de la revista Poesía y sus homenajes




Mario Briceño Iragorry: 2024 Y LA USURPACIÓN DEL VOTO POPULAR




El poeta Armando Rojas Guardia a Yoyiana Ahumada Licea: La poesía en Venezuela tiene el empeño y la tarea contracultural de oponerse a la barbarie.




JUAN CARLOS MÉNDEZ GUÉDEZ a Rafael Arráiz Lucca: Creo que los militares venezolanos deberían tener mayor participación política de que la que tienen.




La Cuba sin mascarilla



Jaime Ballestas, “El hombre más malo del mundo” a José Pulido: Venezuela fue devorada por hienas



Boves, Castro y Chávez: LOS ANTIHÉROES por Pedro Berroeta



¡Dios santo, cómo aprendí lavando pocetas, Nicolás!



Kafka, la calle y la policía



MANIFIESTO DE AMANTES DE LA CIENCIA FICCIÓN EN VENEZUELA CON MOTIVO DE LOS RECIENTES HECHOS OCURRIDOS EN EL PAÍS DESDE EL MES DE ABRIL DE 2017



Yuri Valecillo y la cacería de brujas en la escenografía de las ciudades



El Plan revolucionario de lectura en Venezuela fue un gran fracaso avalado por muchos escritores

ESCRITORES CON PIEL DE LECTORES/ Richard Montenegro



La Gran Fiesta de los Libros. Por Luis Britto García



CRÓNICAS INVERTIDAS SOBRE PARAÍSOS ARTIFICIALES.

UNA RESEÑA DEL LIBRO "FANTASMAS" DE LUIS LAYA.

Por José Carlos De Nóbrega



William Osuna, poeta venezolano: Ofrecemos un reto: imponerle la paz con canto y poesía en nuestro idioma y en otras lenguas a un sector de la derecha fascista venezolana.



Don Pedro Berroeta, escritor venezolano: "Aquí lo que ha faltado es gobernar con el ejemplo. Ha faltado austeridad".






viernes, 26 de julio de 2013

Una Constitución europea en verso



Extractos de la "Constitución Europea en verso".

 

Pequeño Tratado de poesía europea



EVENIMENTUL ZILEI BUCAREST 

16 junio 2009

Los dirigentes europeos tienen dificultades para que su proyecto de constitución sea aceptado por los ciudadanos. Un colectivo de artistas ha decidido reescribir el documento en verso. A un tiempo poético y surrealista.


Traian Danciu

"Si Shakespeare pudiera permitirse/ sonarse la nariz en el pañuelo de Desdémona,/ yo también, desearía ser el torero para derribar al toro que ha secuestrado Europa,/ para clavar mi boli Bic de tinta invisible entre sus cuernos". Así comienza el artículo 44 de la "Constitución Europea en verso".


La obra ha sido publicada en tres idiomas y presentada en Barcelona, Bruselas y Praga. El poeta Mircea Dinescu, por lo que corresponde a Rumanía, sostiene con ironía y humor, el derecho a la libre circulación en el seno de la Unión europea y alienta la libertad más allá de las diferencias religiosas o culturales entre los ciudadanos de Europa.  


El artículo 44 trata del derecho al "matrimonio blanco" y forma parte del párrafo relativo a los "derechos fundamentales" del ciudadano europeo. Se puede leer más adelante:" Para poder casarme con una chica por interés/ obtener sin problemas la nacionalidad francesa, belga o alemana/ como el gamberro que conocí hace veinte años en el tren de Novossibirsk/ él que soñaba con escaparse al Salvaje Este, hasta Israel/ casándose con una vieja judía/ porque no consideraba a la mujer un lujo, sino un medio de transporte,/ sin complejos cristianos,/ siempre considerando que, en fin de cuentas,/ incluso Jesús es el fruto de una pareja de tres."  


 Cuando que el proceso de ratificación de la Constitución europea se retrasa por el rechazo de ciertos países miembros, pareciera que los poetas desempeñan un papel de vanguardia y encuentran "la solución" para la unificación de Europa. El proyecto de "Constitución Europea en verso" fue lanzado en 2008 por un grupo de artistas belgas bautizado como "Colectivo de poetas de Bruselas", en el marco de la manifestación Passaporta. Estos enviaron una primera versión de la Constitución poética a autores de todos los rincones de Europa -50 poetas originarios de Europa, desde el premio Nobel de literatura, el irlandés Seamus Heaney hasta Eva Cox, la autora de origen austríaco afincada en Australia.  


 El resultado es un texto de casi 100 páginas que refleja el pensamiento europeo pero también, de forma simbólica, los problemas a los cuales se enfrenta la Unión.Cada autor ha aportado su contribución en su propio idioma y luego los iniciadores del proyecto, coordinado por David Van Reybrouck y Peter Vermeersch, han "remezclado" los textos.  


En cuanto al eventual impacto social de la "Constitución europea en verso" -en el contexto de las discusiones sobre "la unificación" de Europa por medio de la poesía -Mircea Dinescu es más bien escéptico: "Yo he escogido este texto porque trata del antiguo tema del bárbaro del Este, del Homo Esticus. Todos vivimos en el Salvaje Este. Es una constatación amarga. Los poetas han dejado de ser desde hace tiempo la voz de la ciudad. Antes, la poesía era un arma, al menos en el mundo comunista. El miedo a la palabra, a las alusiones tenía su efecto. Ahora, en el mundo capitalista el poeta no es más que un bufón, no nos engañemos". 


 El texto está dividido en ocho capítulos, estructurados en párrafos, con títulos genéricos basados sobre los mismos de la Constitución, tales como los "Principios", "Derechos Fundamentales", "Constitución" o "Himno Europeo". Traducido hasta ahora en francés, inglés y neerlandés, será pronto traducido en varios idiomas. Los extractos de la "Constitución europea en verso" pueden ser leídos en el sitio oficial del proyecto. 



Presseurop





Pulsando aquí pueden descargar la Constitución Europea en verso




sábado, 16 de marzo de 2013

Baruch de Spinoza: "UNA COSA ES GOBERNAR Y ADMINISTRAR CON DERECHO, Y OTRA DISTINTA GOBERNAR Y ADMINISTRAR MUY BIEN"

LA MEJOR CONSTITUCIÓN,






"UNA COSA ES GOBERNAR Y ADMINISTRAR CON DERECHO, Y OTRA DISTINTA GOBERNAR Y ADMINISTRAR MUY BIEN"LA MEJOR CONSTITUCIÓN, por Baruch de Spinoza



“Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera, se deduce fácilmente del fin del estado político, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida. Es, por tanto, el mejor Estado, aquel en el que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones, las guerras, y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado. Los hombres, en efecto, no nacen civilizados, sino que se hacen. Pues así como los vicios de los súbditos y su excesiva licencia y contumacia deben ser imputados a la sociedad, así, a la inversa, su virtud y constante observancia de las leyes deben ser atribuidas, ante todo, a la virtud y al derecho absoluto de la sociedad.”

* * * * * *

Hemos demostrado que el hombre alcanza el más alto grado de autonomía, cuando se guía al máximo por la razón. Ahora bien, como la mejor regla de vida que uno puede adoptar para conservarse lo mejor posible es aquella que se funda el dictamen de la razón, se sigue que lo mejor es siempre aquello que el hombre o la sociedad hacen con plena autonomía.

UNA COSA ES GOBERNAR Y ADMINISTRAR CON DERECHO, Y OTRA DISTINTA GOBERNAR Y ADMINISTRAR MUY BIEN

Yo no afirmo, en efecto, que toda acción conforme a derecho sea la mejor posible. Pues una cosa es cultivar un campo con derecho y otra cultivarlo muy bien; una cosa, digo, es defenderse, conservarse, emitir juicio, etc. con derecho, y otra defenderse, conservarse y emitir juicio lo mejor posible. Por consiguiente, una cosa es gobernar y administrar la cosa pública con derecho y otra distinta gobernar y administrarla muy bien.



Así pues, tras haber tratado del derecho de cualquier sociedad en general, ya es tiempo de que tratemos de la constitución mejor de cualquier Estado.

Cuál sea la mejor constitución de un Estado cualquiera, se deduce fácilmente del fin del estado político, que no es otro que la paz y la seguridad de la vida.

Es, por tanto, el mejor Estado, aquel en el que los hombres viven en concordia y en el que los derechos comunes se mantienen ilesos. Ya que no cabe duda que las sediciones, las guerras, y el desprecio o infracción de las leyes no deben ser imputados tanto a la malicia de los súbditos cuanto a la mala constitución del Estado. Los hombres, en efecto, no nacen civilizados, sino que se hacen.

Además, los sentimientos naturales de los hombres son los mismos por doquier. De ahí que, si en una sociedad impera más la malicia y se cometen más delitos que en otra, no cabe duda que ello proviene de que dicha sociedad no ha velado debidamente por la concordia ni ha instituido con prudencia suficiente sus derechos.

Efectivamente, un Estado político que no ha eliminado los motivos de sedición y en el que la guerra es una amenaza continua; y las leyes, en fin, son con frecuencia violadas, no difiere mucho del mismo estado natural, en el que cada uno vive según su propio sentir y con gran peligro de su vida.

Pero, así como los vicios de los súbditos y su excesiva licencia y contumacia deben ser imputados a la sociedad, así, a la inversa, su virtud y constante observancia de las leyes deben ser atribuidas, ante todo, a la virtud y al derecho absoluto de la sociedad. Con justicia, pues, se considera como una excelente virtud de Aníbal el que nunca se haya producido en su ejército ninguna sedición.


EL ESTADO CUYA PAZ DEPENDE DE LA INERCIA DE UNOS SÚBDITOS QUE SÓLO SABEN ACTUAR COMO ESCLAVOS NO MERECE EL NOMBRE DE SOCIEDAD

De una sociedad cuyos súbditos no empuñan las armas, porque son presa del terror, no cabe decir que goce de paz, sino más bien que no está en guerra. La paz, en efecto, no es la privación de guerra, sino una virtud que brota de la fortaleza del alma, ya que la obediencia es la voluntad constante de ejecutar aquello que, por decreto general de la sociedad, es obligatorio hacer. Por lo demás, aquella sociedad, cuya paz depende de la inercia de unos súbditos que se comportan como ganado, porque sólo saben actuar como esclavos, merece más bien el nombre de soledad que de sociedad.

Cuando decimos, pues, que el mejor Estado es aquel en que los hombres llevan una vida pacífica, entiendo por vida humana aquella que se define, no por la sola circulación de la sangre y otras funciones comunes a todos los animales, sino, por encima de todo, por la razón, verdadera virtud y vida del alma.

Hay que señalar, sin embargo, que cuando digo que el estado está constitucionalmente orientado al fin indicado, me refiero al instaurado por una multitud libre y no al adquirido por el derecho de guerra sobre esa multitud. Porque la multitud libre se guía más por la esperanza que por el miedo, mientras que la sojuzgada se guía más por el miedo que por la esperanza. Aquélla, en efecto, procura cultivar la vida, ésta, en cambio, evitar simplemente la muerte; aquélla, repito, procura vivir para sí, mientras que ésta es, por fuerza, del vencedor. Por eso decimos que la segunda es esclava y que la primera es libre.

Por consiguiente, el fin del Estado adquirido por derecho de guerra es dominar y tener esclavos más bien que súbditos. Es cierto que, si tan sólo consideramos sus derechos respectivos, no existe ninguna diferencia esencial entre el Estado que es creado por una multitud libre y aquel que es conquistado por derecho de guerra. Sus fines, sin embargo, son, como ya hemos probado, radicalmente diversos, y también los medios por los que cada uno de ellos debe ser conservado.

Maquiavelo ha mostrado, con gran sutileza y detalle, de qué medios debe servirse un príncipe al que sólo mueve la ambición de dominar, a fin de consolidar y conservar un Estado. Con qué fin, sin embargo, no parece estar muy claro. Pero, si buscaba algún bien, como es de esperar de un hombre sabio, parece haber sido el probar cuán imprudentemente intentan muchos quitar de en medio a un tirano, cuando no se pueden suprimir las causas por las que el príncipe es tirano, sino que, por el contrario, se acrecientan en la medida en que se le dan mayores motivos de temor. Ahora bien, esto es lo que acontece cuando la masa llega a dar lecciones al príncipe y se gloría del parricidio como de una buena acción.

Quizá haya querido probar, además, con qué cuidado debe guardarse la multitud de confiar su salvación a uno solo. Ya que, si éste no es ingenuo, como para creer que puede agradar a todos, debe temer continuas asechanzas; de ahí que se verá forzado a protegerse más bien a sí mismo y a tender asechanzas a la multitud, en vez de velar por ella. Me induce a admitir más bien esto último el hecho de que este prudentísimo varón era favorable a la libertad e incluso dio atinadísimos consejos para defenderla.

* * *



BARUCH DE SPINOZA, Tratado político, capítulo 5. Alianza Editorial, 1986. Traducción de Atilano Domínguez, Alianza Editorial. [FD, 31/08/2006]


Tomado de Filosofía Digital



22/06/2024