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viernes, 12 de junio de 2026

DAKISHIMERU: Abrazo

 

Imagen tomada de aquí.


DAKISHIMERU

       Así se dice en japonés: Abrazar. Pero aquí hablaremos del abrazo a los árboles, una actividad fundamental de la ceremonia japonesa de conexión con la naturaleza, el Shirin Yoku. A pesar de que esta actividad formalmente se gestó como un terapia para los citadinos japoneses, por la Agencia Forestal de Japón, en realidad es una actividad milenaria para conectarse con la energía del universo. El término Shinrin-yoku o baño de bosque fue acuñado en 1982 por Akiyama Tomohide, director de la Agencia Forestal de Japón.


    Los árboles, con sus raíces firmemente arraigadas en el subsuelo, elevan sus tallos y ramas, como antenas vivas, hasta tocar el cielo. Poner, conscientemente, las manos en la corteza rugosa de madera, enfocando la atención en la acción que se realiza, conecta la biología humana con la corriente vital que no envejece.

Lidia junto con un buen amigo



       Este antiguo rito ha sido estudiado en investigaciones actuales. 

   Se ha descubierto los beneficios para la salud:

    Este ejercicio concede serenidad al transformar el estrés en calma. Las fitoncidas, o moléculas que defienden al árbol de bacterias, insectos y hongos, al entrar al cuerpo humano, refuerzan el sistema inmunológico. Igualmente ejerce una acción que desinflama y refuerza los telómeros de la células, retardando el envejecimiento. 

     Abraza un árbol con los ojos cerrados. Respira profundamente. Visualiza las moléculas vegetales entrando al cuerpo. Si puedes, descalza los pies. Sonríe con la conciencia de reencontrar un viejo recuerdo: Eres una brizna de vida, que es parte de la creación de un Dios bueno.

     Escucha el susurro del viento entre las hojas, el trino de los pájaros, el latido de la vida en las venas, agradece el milagro de estar con vida. Siente y disfruta el poema de tu cuerpo abrazado al noble soporte del árbol.

    Desde esta orilla, un saludo de paz a mis familiares y amigos.


Y UN GRAN ABRAZO PARA TODOS USTEDES

Lidia Salas. 19 de mayo 2026

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Lidia Salas. Poeta y ensayista. Nació en la ciudad de Barranquilla, Colombia. Ha vivido en Venezuela por más de 40 años. Posee doble nacionalidad, colombo-venezolana.

Licenciada en  Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico. (Colombia)  Obtuvo su maestría en Literatura venezolana en la  Universidad Central de Venezuela.


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martes, 18 de noviembre de 2025

Wu Ming - Yi, escritor taiwanes de CF: El verdadero problema que nos debe preocupar a todos es la crisis climática.

 


Wu Ming-Yi: “El ser humano es la única especie que elige el suicidio como opción”



ENTREVISTA

El escritor taiwanés, cabeza de cartel del Festival 42 de géneros fantásticos, habla sobre su libro traducido al catalán 'El home dels ulls compostos', sobre la crisis climática y sobre la polémica que vivió en el Man Booker



El escritor taiwanés Wu Ming-Yi, uno de los cabezas de cartel del Festival 42. Fotografía de Mane Espinosa


Lara Gómez Ruiz


Barceloma


12/11/2023 06:00

El escritor taiwanés Wu Ming-Yi (Taipei, 1971) , uno de los invitados más esperados del Festival 42 de géneros fantásticos, se pasea estos días por Barcelona para hablar de su obra L’home dels ulls compostos (Chronos), recientemente traducida al catalán. Una ecoficción influenciada por la naturaleza, la crisis climática y los mitos de su país.


Su libro es en sí una denuncia medioambiental.


Lo sé. Pero, cuando empecé a escribirlo, no lo hice con esa intención.

La diseñadora de este cartel es la ilustradora María Picassó.


¿Con cuál entonces?


Intentaba describir con palabras lo que acababa de ver por televisión. No conocía la gran isla de basura que flota en el Pacífico. Escuché hablar de ella en 2005 y verla en imágenes me impactó.


Y entonces se puso a escribir.


Ese mismo día. El vórtice de basura se movía entonces cerca de Taiwán por lo que escribí una historia alrededor de eso.


Su novela se publicó originalmente en 2009, pero sigue su contenido es más vigente que nunca.


Es curioso porque pasan los años y cada vez se traduce a más idiomas.


Se podría decir que despierta consciencias.


No creo que una novela pueda tener un impacto tan grande a nivel medioambiental. Pero sí que aspiro a que las generaciones más jóvenes se hagan preguntas. Al fin y al cabo, el planeta lo heredarán ellos.



¿Y qué planeta les va a quedar?


Cada vez los países toman más acciones. En Taiwán, por ejemplo, las leyes relacionadas con el medioambiente son más estrictas y en el tema de la contaminación marítima hay más investigación internacional. Solo espero que no sea demasiado tarde.


¿Por qué lo dice?


Porque cada vez hay más desastres meteorológicos que suceden por culpa del cambio climático. En el libro narro unos cuantos, pero con los años parece que va a más. En el caso de Taiwán, los veranos son más largos y sofocantes y los tifones mucho más virulentos y peligrosos.


Cargamento de residuos recogidos de la isla flotante del Pacífico para su estudio. Ocean Clean UP



Y, según la novela, hay muchos terremotos.


Siempre los ha habido y por eso no quería dejar de ponerlos en la novela. Cada semana hay y al año más de cien son superiores al nivel 4 de la escala de Richter.


Ahora que ve cómo avanza la crisis climática, si escribiera de nuevo este libro, ¿sería más apocalíptico?


Acabo de publicar en Taiwán otra novela que también tiene conciencia ambiental y los lectores me han dicho que los personajes son mucho más negativos.


También fue negativo cuando en este libro enviaba a los segundos hijos de la familia a morir al océano porque no había recursos suficientes.


Visto así, fui negativo. Pero quería plantearlo más bien como una persona aventurera. De hecho, no los mato a todos. La idea surgió porque me llamaba la atención como muchas poblaciones viven con restricciones de natalidad.


¿Y qué opinión tiene al respecto?


El caso más conocido es el de China, que impuso la política del hijo único. Pero fue un desastre porque muchas familias querían un varón y, al poder solo tener un niño, mataba a las niñas. Y ahora hay una diferencia muy grande entre el número de hombres y de mujeres.




Eso es terrible.


Sí, pero en Taiwán no creo que nos enfrentemos a este dilema. A día de hoy es el país con la tasa de natalidad mas baja de todo el mundo.


Pocos nacimientos y la muerte y el suicidio, al menos en su libro, están muy presentes.


El ser humano es la única especie que elige el suicidio como opción. No hay otro animal que lo haga y esta cuestión siempre me ha interesado. También la perspectiva de muchas religiones, que ponen tan en valor la vida que castigan al que esté en contra de ella y a su entorno. Lo que se debería es escuchar a la gente. Yo soy profesor en la universidad y son varios los alumnos que me han confesado que alguna vez en la vida han barajado esa opción. Yo mismo confieso que la barajé en el pasado. ¿Por qué la gente siente a veces ese impulso? No tengo una respuesta concreta. De nuevo, traté de hallar una respuesta con la escritura.


Wu Ming-Yi se fotografía en la librería Gigamesh durante su visita a Barcelona.Fotografía de Mane Espinosa


¿La ha encontrado?


No una definitiva, pero sí que me he dado cuenta, al menos en mi experiencia, que, contra más responsabilidades tienes, más te alejas de esos pensamientos negativos. Una de las protagonistas, Alice, intenta deshacerse de todo antes de acabar con su vida aunque se olvida de esa idea al encariñarse de un gato. Siente que tiene alguien a quien cuidar y de quien preocuparse. Y se siente querida por ese animal. Creo que ellos dos han ayudado a muchos lectores.


¿Sí?


Mucha gente me escribe reconociendo que se ha visto reflejado en esa situación y que, al ver como Alice la sobrelleva, se han aplicado ciertos consejos a ellos mismos. A veces, recibo también críticas diciendo que puedo provocar un efecto dominó pero, en general, los mensajes son de agradecimientos. Creo que es importante hablar de ciertos temas y que callarlos no hará que no se sigan produciendo.


Igual que China, que no quiere ni oír hablar de Taiwán. Tuvo que vérselas con Xi Jinping cuando le nominaron al Man Booker.


Antes de que se convirtiera en presidente, no había tantos problemas entre China y Taiwán. Cuando me anunciaron la nominación y vi mi nombre al lado del de Taiwán me puse tan feliz que lo compartí en Facebook. Debería ser algo normal, pero no todos los países reconocen al mío. China, que tiene un gran afán de que el mundo mire hacia ella, se enteró y pidió que rectificaran. Todo se solucionó poniendo en la etiqueta país/región.


¿Se sintió cómodo con el cambio?


Cada uno, según lo que opine, podía leer Taiwán como una región o un país. Para mí, Taiwán es un país, el mío. Pero al poner eso, China ya no se podía quejar.


¿La polémica le ha acarreado algún problema?


Ya no se publican mis libros en la China continental. Pero eso es lo de menos. El verdadero problema que nos debe preocupar a todos es la crisis climática.



https://www.lavanguardia.com/cultura/20231112/9370761/wu-ming-yi-taiwan-isla-basura-pacifico-festival-42-suicidio-man-booker-home-ulls-compostos.html




Las alarmantes “islas de basura” en el mundo










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lunes, 8 de abril de 2024

La Inteligencia Artificial (IA) socavará los esfuerzos para hacer frente a la crisis climática




El nuevo juguete favorito de Silicon Valley nos va a costar caro


Sostener el crecimiento de la inteligencia artificial requerirá una cantidad abrumadora de recursos monetarios y físicos, y terminará por socavar los esfuerzos para hacer frente a la crisis climática.


Por Nitish Pahwa


1 septiembre 2023




Hay una gran razón por la cual cada empresa que espera tener algún tipo de relación con la inteligencia artificial está gastando o recaudando miles de millones de dólares en este momento, y no es solo el entusiasmo desbordado de los inversionistas. Estas enormes sumas de dinero son necesarias para cubrir los costos de construir, entrenar y mantener generadores de contenido que consumen mucha energía y recursos, como ChatGPT, así como los conjuntos de datos, redes neuronales y grandes modelos de lenguaje, o LLM, usados para entrenarlos, y que también consumen mucha energía y recursos. Un ejemplo es el GPT-4 de OpenAI, cuya interfaz de programación de aplicaciones (API) fue recientemente puesta a disposición de clientes dispuestos a pagar con experiencia de programación.


Alguien que comprende muy bien el problema de la energía es el propio presidente ejecutivo de OpenAI, Sam Altman. En mayo, mientras testificaba ante el Congreso de Estados Unidos sobre los desafíos causados por la carrera armamentista de la inteligencia artificial que su empresa había iniciado en el mundo, Altman admitió algo curioso: que preferiría que su popularísimo bot ChatGPT, en ese momento la aplicación de crecimiento más rápido en la historia, tuviera menos usuarios. “No estamos tratando de lograr que lo usen más“, afirmó. “De hecho, nos encantaría que lo usen menos, porque no tenemos suficientes GPU”.



Por “GPU”, Altman se refería a las unidades de procesamiento de gráficos, que son los procesadores especializados utilizados para renderizar imágenes en videojuegos, minar Bitcoins y potenciar varios tipos de inteligencia artificial. Debido a la gran popularidad de estos tres sectores, es difícil encontrar GPUs asequibles. Ejecutivos interesados en la inteligencia artificial como Mark Zuckerberg y Elon Musk están acumulando grandes cantidades de GPU en sus empresas, y los inversionistas están buscando fabricantes de chips que puedan producir suficientes unidades para satisfacer la demanda.


La demanda colectiva de GPU ha aumentado tanto que Nvidia ha agotado valiosas unidades como la H100 por el resto del año. Mientras tanto, algunos entusiastas de las criptomonedas están readaptando sus máquinas de minería que consumen mucha energía para usarlas en el entrenamiento de inteligencia artificial, y Google está apostando por sus TPU (unidades de procesamiento tensorial, inventadas por Google específicamente para manejar los requisitos de cálculo para la tecnología de aprendizaje automático).


Ya antes de que la demanda de GPU se disparara, la tecnología no era barata. A principios de este año, Altman admitió a un colega ejecutivo de inteligencia artificial que un “gran margen” de los gastos de OpenAI estaban relacionados con “cómputo”, definido como los recursos técnicos necesarios para entrenar, ajustar y desplegar LLM. En 2018, OpenAI publicó un informe ahora citado con frecuencia titulado ““AI and compute”, que señala que “desde 2012, la cantidad de cómputo utilizada en las ejecuciones de entrenamiento de IA más grandes ha estado aumentando de manera exponencial” y señala que “más cómputo parece conducir de manera predecible a un mejor rendimiento“. El artículo también menciona que “creemos que las ejecuciones de entrenamiento más grandes en la actualidad emplean hardware que cuesta millones de dólares”, incluyendo GPU y TPU. Como es lógico, los modelos avanzados de IA no solo utilizaban cientos de esas unidades, sino que también empleaban versiones de estos modelos con un rendimiento más alto.


En otras palabras: la tecnología que permite a ChatGPT redactar escritos legales inadmisibles y publicaciones de blog llenas de errores en cuestión de segundos utiliza mucho hardware que consume mucha electricidad. Y si estas herramientas son efectivas en este momento, es porque los conjuntos de datos en los que se entrenan no hacen más que aumentar y aumentar –y la infraestructura física en la que funcionan también debe crecer y escalar en consecuencia.


Como es de esperarse, entonces, “los costos de cómputo son exorbitantes” cuando se trata del desarrollo de la inteligencia artificial, como tuiteó Altman en diciembre, explicándole a un usuario entusiasta por qué el ChatGPT, en su mayoría gratuito para usar, tendría que ser “monetizado”. Altman ha estado muy consciente de este hecho durante un tiempo y ha sido notablemente sincero al respecto. “Los costos de cómputo se vuelven significativos para nosotros“, le dijo a un usuario de Twitter en agosto pasado, explicando por qué el generador de imágenes DALL-E 2 de OpenAI aún no tenía un plan de precios más “generoso”.


Esto es clave para entender por qué el sector de la inteligencia artificial se presenta de la manera en que lo hace: está principalmente controlado por corporaciones tecnológicas gigantes que poseen recursos diversos y abundantes, dependen de grandes y constantes flujos de efectivo, tienen esperanzas en proyectos ambiciosos desde hace mucho tiempo en campos como la computación cuántica y la fusión nuclear, menosprecian a competidores más pequeños que no pueden esperar alcanzar los asombrosos avances de las empresas más grandes y son discretos acerca de los factores técnicos detrás de sus insumos energéticos.


Incluso Andreessen Horowitz, la firma de capital de riesgo cuyos fundadores son extremadamente optimistas sobre el futuro de la inteligencia artificial, ha admitido que “el acceso a recursos de cómputo, al costo total más bajo, se ha convertido en un factor determinante para el éxito de las empresas de IA. … De hecho, hemos visto a muchas empresas gastar más de 80% de su capital total recaudado en recursos de cómputo”. Aquí, OpenAI tiene una gran ventaja sobre cualquier competidor recién llegado gracias a miles de millones de dólares de inversión por parte de Microsoft, además de la disposición de esa empresa de invertir sumas considerables en supercomputadoras exclusivas hechas a la medida.


Con el mayor poder ha llegado una menor transparencia. La API de GPT-4 es visible para más partes del mundo, pero el conocimiento público sobre su funcionamiento sigue siendo limitado: cuando el informe de OpenAI sobre el modelo salió en marzo, controversialmente excluyó “detalles adicionales sobre la arquitectura (incluido el tamaño del modelo), hardware, cómputo de entrenamiento, construcción del conjunto de datos, método de entrenamiento”.


El temor constante hacia una conciencia robótica similar a la singularidad tecnológica a menudo no tiene en cuenta los límites físicos muy reales de la inteligencia artificial actual, y como resultado, su impacto muy real en el planeta. Sabemos mucho menos de lo que deberíamos acerca de eso, al tiempo que soportamos temperaturas récord causadas por el cambio climático. No es que no se haya estudiado ni advertido sobre la huella de carbono de la inteligencia artificial: en 2019, mi antigua colega April Glaser entrevistó a un investigador que había copublicado un destacado artículo académico ese año sobre los efectos climáticos de la inteligencia artificial. Pero ese mismo artículo, titulado “Green A.I.”, sigue siendo la principal fuente en la que se basan los reporteros tecnológicos hasta el día de hoy para cuantificar el problema de la inteligencia artificial y el clima. No hace falta decir que mucho ha cambiado en los cuatro años transcurridos desde entonces, en términos de capacidades tecnológicas, inversión y eficiencia energética (o la falta de esta).


Entonces, si OpenAI y otros actores importantes como Google se niegan a compartir detalles que podrían inspirar un escrutinio sobre su uso de energía en la inteligencia artificial y sus repercusiones ambientales, ¿cómo debemos percibir las capacidades en constante avance de la tecnología y sus contribuciones al cambio climático? Para responder a esta pregunta, desglosemos los componentes exactos de lo que sabemos sobre cómo funciona ChatGPT.


Primero, veamos el fundamento que representa el acrónimo “GPT”: un Generative Pre-trained Transformer o Transformador Generativo Preentrenado. El “transformador” que se señala aquí es “una novedosa arquitectura de red neuronal basada en un mecanismo de autoatención” que fue inventada por Google en 2017. Una red neuronal es, en términos muy simples, un modelo técnico formado por la interconexión de un conjunto de “nodos”, que básicamente son funciones matemáticas individuales, en un arreglo destinado a parecerse al del cerebro humano. (No te preocupes por esto.)


Las redes neuronales han existido por un tiempo, pero lo que hace único al Transformador es que, según Google, cuando se trata de detectar patrones y contextos en el lenguaje, “requiere menos cómputo para entrenarse” que los tipos anteriores de redes neuronales. Podrías alimentar a un Transformador con mucha más información que los modelos neuronales anteriores mediante la introducción de unidades de datos conocidas como “tokens”, que la red puede procesar, comprender y memorizar de manera económica, utilizando mucho menos energía, tiempo y dinero de lo que podrían requerir redes neuronales menos eficientes. Por eso los modelos de inteligencia artificial actuales tienen mejores capacidades predictivas y generativas: muchos de ellos están entrenados ahora en cientos de miles de millones de estos tokens, lo que establece así miles de millones de “parámetros“, también conocidos como las “sinapsis” de las redes neuronales (más sobre eso más adelante).


Eso es lo del “T”, pero ¿qué pasa con el “GP”? La innovación “Generativo Preentrenado” es lo que OpenAI añadió a la invención de Google para el año 2018. “Preentrenado” se refiere a que el Transformador de OpenAI ha sido alimentado con un conjunto de datos específico –en el caso de los modelos GPT, fragmentos de texto extraídos de libros y páginas web–, que el sistema procesa para establecerse como “aprendido” en varios patrones y contextos de lenguaje, expresados en parámetros. “Generativo” se refiere a la capacidad de estos modelos para, de manera natural, generar texto que es (a menudo) legible y (a veces) coherente, basado en lo que han sido preentrenados a través del Transformador.


Cada parte de este proceso requiere una cantidad considerable de energía. Algunos académicos, al discutir la huella de carbono de la inteligencia artificial, se centran en todas las etapas del desarrollo de la tecnología, desde la obtención de los materiales necesarios hasta su envío a través de cadenas de suministro, pasando por los vuelos que los investigadores individuales de IA realizan para colaborar entre sí o asistir a conferencias. Sin embargo, para nuestros propósitos, mantengamos las cosas simples y concentremos nuestra atención en el proceso que va desde el entrenamiento del sistema de texto hasta la salida final, probada y desplegada en un laboratorio con todas las piezas ensambladas y listas. (Para abordar la generación de imágenes, videos y audio se requeriría un análisis más detallado).


Primero, los datos. En inteligencia artificial, gran parte de los datos de texto se obtienen en línea de varios sitios web utilizando un método de recopilación masiva que a menudo aumenta bruscamente el número de solicitudes enviadas a un sitio específico y puede sobrecargar sus servidores, externalizando así el consumo de energía a los millones de sitios que están siendo rastreados. Los datos recopilados deben ser almacenados en algún lugar. Microsoft y otras empresas que incursionan en la inteligencia artificial están construyendo campus de centros de datos a “hiperescala“, a menudo en ciudades grandes o en regiones europeas con climas más fríos, lo que proporciona la ventaja de moderar naturalmente las temperaturas operativas de estos centros de datos.


La necesidad de tener en funcionamiento constante, mantener y estabilizar estos centros de datos libera cientos de toneladas métricas de emisiones de carbono. En climas cálidos, enfriar los centros de datos no relacionados con la inteligencia artificial requiere miles de millones de galones de agua. La firma de análisis tecnológicos Tirias Research estima que el consumo de energía global de los centros de datos podría aumentar en un 21,200 por ciento en cinco años, generando costos operativos que superen los $76 mil millones (en dólares actuales). Para satisfacer esta creciente demanda de energía de manera sostenible, necesitaremos mucha más energía renovable.


Está el asunto de mantener los datos que has recopilado a mano y listos en todo momento. Y luego está el proceso de entrenar realmente tu red neuronal, que te gustaría que fuera lo más grande posible, quizás incluyendo billones de nodos y parámetros y capas interconectadas. ¿Por qué tan grande? Porque, como señaló OpenAI en el informe mencionado anteriormente en 2018, cuanto más grande sea el modelo, más rápido y preciso será su resultado, o al menos eso es lo que parece demostrar el historial de OpenAI, desde su primer modelo GPT hasta su iteración actual GPT-4.


Como señalaron los investigadores de Meta y de la academia en un artículo de mayo, “los modelos de lenguaje grandes se entrenan en dos etapas: (1) preentrenamiento no supervisado a partir de texto sin procesar, para aprender representaciones de propósito general, y (2) ajuste de instrucciones a gran escala y aprendizaje por refuerzo, para alinearse mejor con las tareas finales y las preferencias del usuario”. En otras palabras: está el primer paso de incorporar montones de datos a partir de los cuales el modelo crece y aprende, y luego está la cuestión de afinar más el modelo después de que termina su primer “preentrenamiento”.


Esto incluye refinar y ampliar el modelo posteriormente, a través de procesos como el ajuste fino y el aprendizaje por refuerzo a partir de comentarios humanos, o RLHF. Lo primero se refiere a la práctica técnica de agregar más datos de ejemplos del mundo real para beneficiar al LLM, de modo que establezca un conocimiento más amplio sin comenzar el entrenamiento desde cero. El RLHF es la forma en que un entrenador humano asiste al entrenamiento, ya sea calificando ciertas partes de la salida o proporcionando datos refinados que (con suerte) ayudarán a producir un resultado deseado. Por ejemplo: ¿ves cuando le haces tus preguntas tontas a ChatGPT y luego haces clic en el ícono de pulgar hacia arriba o hacia abajo según lo que recibas, o le dices explícitamente a ChatGPT que hizo algo bien o mal y le ofreces una manera de corregirse? Eso es RLHF en acción, externalizado hasta tu escritorio o teléfono.


El ajuste fino se lleva a cabo en el extremo de la investigación y desarrollo, pero el RLHF tiene un alcance mayor: son los enorme grupos de trabajadores mal remunerados etiquetando fragmentos de datos para facilitar que la computadora aprenda cosas fácticas, y somos nosotros, los humanos, diciéndole a ChatGPT por qué su resumen de la historia de la energía estaba mal, mal, mal. De hecho, gran parte de la razón de existir de ChatGPT era para que OpenAI pudiera acelerar la mejora del modelo en el que estaba trabajando, en el caso del chatbot, GPT-3, y llevarlo al siguiente nivel.


Pero cuando se trata de hacer que ChatGPT sea más competente, contar con entrenadores voluntarios dispuestos no significa automáticamente un ahorro de costos. A diferencia del ajuste fino, que modifica directamente la mecánica de una red neutral, tener 100 millones de usuarios realizando RLHF significa que el modelo también se está desplegando simultáneamente para su uso, se está aplicando al mundo real a través de una acción conocida como “inferencia”.


Los GPT pueden tener su preentrenamiento, pero aún requieren cómputo y energía para producir respuestas y párrafos cuando se les solicita. Según el informe de la firma de investigación y consultoría en semiconductores SemiAnalysis, “los costos de inferencia superan con creces los costos de entrenamiento al implementar un modelo a cualquier escala razonable. De hecho, los costos de inferencia de ChatGPT superan los costos de entrenamiento semanal”. Según los cálculos propios de SemiAnalysis, “los costos de operación de ChatGPT son de $694,444 dólares por día en costos de hardware de cómputo”, lo que equivale a aproximadamente 36 centavos por interacción.


Todo eso se suma al costo que llevó simplemente preparar ChatGPT tal como lo conoces. Según el analista de inteligencia artificial Elliot Turner, el costo de cómputo para la ejecución inicial de entrenamiento probablemente sumó $12 millones de dólares, 200 veces el costo de entrenamiento de GPT-2, que solo tenía 1.5 mil millones de parámetros. A principios de 2021, investigadores de Google y la Universidad de California-Berkeley estimaron que solo el entrenamiento de GPT-3 consumió hasta 1,287 megavatios-hora de electricidad, suficiente para alimentar aproximadamente 360 hogares durante un año, y todo eso antes de entrar en la inferencia. Y todo esto es solo para la generación de texto, hay que tener en cuenta que los costos de energía y emisiones aumentan significativamente cuando se trata de generación de imágenes y videos.


Mapear todo esto nos ayuda a comprender la cantidad abrumadora de recursos monetarios y físicos que serán necesarios si se supone que la inteligencia artificial controlará el futuro.


Para muchos desarrolladores, el objetivo actual es asegurarse de que la inteligencia artificial generativa no necesite depender de una infraestructura tan masiva. Investigadores en la Universidad de Stanford en California están trabajando en el desarrollo de modelos neuronales avanzados que podrían ser aún más eficientes en términos de consumo de energía que los Transformadores, tanto en su entrenamiento como en su implementación. Google y Meta están esperando que un preentrenamiento lo suficientemente avanzado para los LLM pueda reducir la necesidad de un ajuste fino intensivo, lo que haría que la implementación fuera mucho más económica y accesible en formas más pequeñas de hardware. Diferentes partes del proceso de potencia de la inteligencia artificial, como la ubicación y eficiencia de los centros de datos, mejoras en la arquitectura de redes neuronales, atajos en el entrenamiento, obtención de electricidad de cómputo a partir de energía solar, eólica y conexiones nucleares, o de redes alimentadas por energías renovables, pueden ser ajustadas en el camino para reducir el impacto.


Sin embargo, lo que resulta alarmante es que la emoción, la competencia, la energía y el dinero que se están destinando a la inteligencia artificial en este momento amenazan con abrumar y socavar las inversiones que finalmente estamos realizando para mitigar las amenazas del cambio climático. Necesitamos esas fuentes de energía, limpias y sucias, para nuestras necesidades cotidianas mientras hacemos la transición de los combustibles fósiles a energías más verdes; necesitamos esos mismos semiconductores y chips utilizados en los centros de datos y la computación de inteligencia artificial para configuraciones de energía limpia y vehículos eléctricos; necesitamos esas extensiones de tierra que se dedican a los centros de datos de inteligencia artificial para la agricultura, el refugio y el mantenimiento ambiental; necesitamos el agua utilizada para enfriar esos centros de datos para el consumo, el riego y la protección de la vida silvestre; necesitamos aliviar la presión y la demanda en nuestras redes eléctricas, que ya están abrumadas en gran parte debido a eventos climáticos extremos provocados por el cambio climático.


En una línea de tiempo en la que la humanidad hubiera tomado medidas más tempranas y decisivas para prevenir y reducir los daños del calentamiento global, una versión más sostenible de esta carrera de desarrollo de inteligencia artificial podría haber sido posible. Pero en un momento en el que los costos de la inacción ya han contribuido a temperaturas récord, desastres climáticos frecuentes y crisis de biodiversidad que amenazan con trastornar los ecosistemas de la Tierra, la rápida manifestación de esta visión estrecha de la inteligencia artificial parece más difícil de justificar. ~




Este artículo es publicado gracias a la colaboración de Letras Libres con Future Tense, un proyecto de Slate, New America, y Arizona State University.


Tomado de Letras Libres



lunes, 1 de abril de 2024

GEA, La Tierra: ahora debe ser el principio

 


Representación de Gea por Yliade. Imagen tomada de Mitologías del Mundo.


Estimados Liponautas

Seguimos rescatando viejos textos de nuestro amigo Richard Montenegro redactados cuando existía el GRUPO ECO-ANTROPOLÓGICO G.E.A. Hoy compartimos con ustedes este texto que sirvió de soporte para una serie de micros radiales dedicados a la mitología y el ecogismo  que fueron transmitidos hace mucho tiempo en una radioemisora ya desaparecida, algunas malas lenguas afirman que recibieron ayuda de Marconi. Lamentablemente no pudimos rescatar el audio del programa. 

Esperamos disfruten de la entrada

Atentamente

La Gerencia


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Cuando la conciencia comenzó a emerger a través de la evolución en el cerebro del hombre primitivo. Se dio cuenta de lo inexplicable y arbitrario que era el misterio del nacimiento y devenir de los ciclos cósmicos. El amanecer y el ocaso, el florecimiento de las plantas, el trueno, el rayo y otras tantas cosas escapaban de su aprehendimiento intelectual. Quizás debido a esta incapacidad cognoscitiva el ser humano empezó a personificar a las fuerzas de la naturaleza. Hicieron así su aparición los Dioses: seres superiores, hechos a nuestra medida, que velaban por el seguimiento del eterno ciclo de la existencia. De esta manera el Sol, la Luna, el Cielo y la Tierra pasaron a ser motivos de veneración que debido a su omnipresencia son base de la genealogía mítica de los diversos pueblos de la humanidad. Entre todas las divinidades hay una que resalta como madre universal y diosa de la fertilidad, la personificación de La Tierra, que entre los griegos era Gea; ahora vamos a contar en la versión del poeta griego Hesíodo cual es el su origen y su papel en la genealogía mítica.


En el principio era el Caos, obscuro espacio informe e impersonal.  De alguna forma que desconocen los mortales, surgieron de él , Gea (la Tierra), el Tártaro, profundo lugar subterráneo; el caprichoso Eros (el Amor), el Erebo, región extensa de tinieblas que se extendía debajo del infierno y la Noche. El Erebo y la Noche se unieron generando el Eter, parte superior de la atmósfera, y el Día.


La Noche, sin ayuda alguna excepto su proactividad, dio vida a Tánato (la muerte), a Hipnos (el sueño), a las Hespérides, guardianas de un árbol de manzanas de oro; a las Moiras: hilanderas defensoras del orden cósmico, a Némesis (la Justica) y a Eris (la Discordia) creadora de la manzana de la discordia que desencadenaría la Guerra de Troya muchos años más tarde. Pero volvamos a nuestro original motivo: Gea. Ella primeramente engendró a Urano (el Cielo) y a Ponto (el Mar). Al unirse a Urano (Gea no  tenía el tabú del incesto)  concibió a un conjunto de seres gigantescos: Los tres Ciclopes, los tres Hecatonquires y los doce Titanes (de estos proviene el adjetivo titánico). Los primeros eran los tecnólogos de la antigüedad, forjadores del trueno, el rayo y el relámpago y poseían un solo ojo en medio de la frente. Los segundos, un racimo de sesos y bíceps, tenían cincuenta cabezas y cien brazos. Los Titanes son progenitores de los demás dioses y los hombres y mujeres (esto ultimo es para complacer a los cultores del género). Entre todos los Titanes habría uno que en un futuro se caracterizaría por un gran amor por los hombres: Prometeo, quien robaría  el fuego de los dioses para dárnoslo.


Urano, primer soberano del Universo, para evitar que algunos de sus hijos lo destronara, apenas nacían los aprisionaba en el seno de Gea. El maltrato a sus hijos junto al dolor de su vientre hinchado, hizo a Gea concebir un golpe de estado. Así que pidió la ayuda a los seres cautivos en su vientre.  Solo el más pequeño de los Titanes: Crónos (el Tiempo) accedió a su pedido.  


Cronos esperó la visita de Urano a su madre  y a su llegada le cortó los genitales con una hoz que Gea le había dado. Al arrojarlos al mar produjeron una frondosa y vasta espuma blanca de la que emergió Afrodita, diosa de la belleza. La sangre  de Urano al caer a tierra dio origen a los Gigantes, a las Ninfas y las Erinnies o Furias (castigadoras de los parricidas). Luego Crónos pasó a ser regente del Universo, liberando a sus hermanos del seno de Gea y casándose con su hermana Rea.  Pero Crónos no se caracterizó por dar un mejor trato a sus hijos, que el dado por su padre a él y sus hermanos. Cronos tuvo seis hijos, tres hembras y tres varones. Cinco de los cuales devoró apenas al nacer. Rea salvó el último, Zeus, ocultándolo en una cueva en Creta después de haberle dado a Cronos una piedra envuelta en pañales. En la cueva fue criado con la leche de la cabra Amaltea, con cuya piel Zeus se fabricó una égida o escudo protector. Una forma algo extraña de agradecer a su nodriza.


 Zeus, al llegar a la adultez, forzó a Crónos a vomitar a sus hermanos. Luego se desarrolló entre ambos una guerra conocida como la Titanomaquia.  Acompañando a Zeus estaban sus hermanos, la Oceánide Estige (en donde bañarían en el futuro al semidios Aquiles, aunque eso es parte de otra historia), los Cíclopes y los Hecatonquires. El bando de Crónos lo integraban los Titanes y parte de sus hijos. El triunfador de esta guerra sería Zeus. Los vencidos fueron desterrados del monte Olimpo. Todos fueron encadenados al Tártaro excepto Crónos que partió a Italia exiliado.  Los triunfadores ocuparon el Olimpo recibiendo, los más importantes, el nombre de Dioses Olímpicos. Estando a la cabeza el nuevo regente del cosmos: Zeus, dios supremo y portador del relámpago, poseedor de un deseo sexual incontenible y padre de numerosos héroes mitológicos e históricos. Recordemos que Olimpia, madre de Alejandro Magno, afirmaba que el padre de su hijo no era Filipo II de Macedonia si no el mismísimo Zeus.

Por lo que hemos relatado vemos que los hijos de la Tierra tuvieron una vida agitada y aún seguimos viviendo así, pero seguiremos hablando de Gea en la próxima entrega.


GEA.Parte 2


En la primera entrega nos adentramos en el fabuloso mundo de la génesis mitológica griega y conocimos el papel que jugó Gea, la Tierra, como generadora Universal.  Pero ahora hablaremos de la relación que el ser humano ha tenido en ciertas etapas de su historia con la diosa Tierra (que por cierto que no en todos los pueblos ha sido una diosa, como por ejemplo en Egipto que era el dios Geb); una relación de respeto, de identificación con el entorno. Incluso está relación puede compararse como la que existe entre los hijos y madres.


El ser humano en cierto momento de su desarrollo histórico ha sentido ese respeto hacia la Tierra como si fuera un ser vivo y  de por sí para una gran parte de los pueblos en el pasado y el presente lo era y es. La Tierra o acaso todo el entorno vital era un ser vivo como lo era el Dios primitivo chino; donde los ríos eran venas, el pasto cabello y el Sol y la Luna ojos.


El ser humano no solo respetaba y  vitalizaba a la Tierra también se sabía parte de ella. No había contradicción entre los intereses humanos y los de La Tierra. Existía algo así como un conocimiento del verdadero lugar que ocupaba el hombre en el teatro de la vida. En 1855 en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Dewamish. El Jefe Indio Sealthl dio un discurso (un polémico discurso que parece más un producto hippie o new wave)) dirigido al presidente  Franklin Pearce donde, entre otras cosas, dijo “El hombre no tejió la trama de la vida, el es solo un hilo. Lo que hace con la trama se lo hace a sí mismo". Esta idea que, durante su evolución inicial, forjó el hombre sobre su relación y la Tierra. Es una percepción de totalidad, de enlazamientos entre todo lo vivo y no vivo. Es lo que hoy llamaríamos una conciencia ecológica.


Pero el hombre a través de su “desarrollo histórico” fue perdiendo esa noción de pertenencia a la Tierra, para absurdamente sustituirla por una noción de extrañamiento frente a ella. Al sentirse ajeno a La Tierra la identificación entre sus intereses y los de su entorno se deslindaron. El hombre actual desarrolló algo así como una actitud de conquistador, de saqueador del entorno natural.


Esta actitud llegaría al extremo en el llamado Occidente. Y  tuvo su más grande empuje en la interpretación catastrófica de las ideas del filósofo isabelino Francis Bacón. Aunque el daño realmente comenzaría con la llamada Revolución Industrial. Con esto se dio inicio a dos siglos de saqueo sistemático de las riquezas de la Tierra bajo el pretexto del progreso.


Ahora estamos en 2010 ¿Cuáles son las consecuencias de esa revolución? Pues veámoslo así: riqueza desmedida para unos cuantos países en detrimento de otros (nosotros), cultura del desperdicio, paraísos artificiales y una sarta de calamidades ecológicas. A pesar de que el capitalismo ha creído posible crear un paraíso artificial de personas alienadas domesticadas por una pantalla de vidrio y unos zapatos de marca ( el socialismo no lo ha hecho mejor); el tiro le ha salido por la culata, puesto que al ignorar los procesos de la naturaleza rompe el ciclo ecológico y la naturaleza no pudiendo hacerse cargo de esta situación antinatural, colapsa y el hombre se empieza a preocupar por ella, tal vez porque también a él le afecta.


Así a causa de todos estos problemas  surgen los movimientos ambientalistas, movimientos heterogéneos formados fundamentalmente en sus inicios por jóvenes que luchan por la preservación del medio ambiente y por la creación de una sociedad alternativa. También renacen viejas actitudes remozadas y apoyadas por una gran cantidad de hechos científicos. Una de esas nociones remozadas es la hipótesis Gaia (Gea) del biólogo británico James Lovelock, que afirma que la Tierra es realmente un sistema autorregulado para mantener la vida. La biosfera es esa delgada y frágil película vital de la cual nosotros formamos parte. Muchos estudios afirman que gran parte de las catástrofes que están sucediendo actualmente se deben por el desbalance creado por la tecnología.


El discurso ecologista desde los años 60’s esta campante en el mundo. Tiene una presencia importante aunque no mayoritaria en muchos medios. 

Pero ahora volvamos al punto de los movimientos ambientalistas; estos movimientos a través de un trabajo continuo a través de los años se han ganado un puesto en la opinión pública, además de  haber ganado más espacio para la naturaleza y su importancia ahora es tal que han logrado figuración política en Europa..


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Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films Neutrón, Alfa Eridiani, Valinor, miNatura, Tiempos Oscuros, Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.




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Carta del Jefe indio Seattle al presidente de Estados Unidos en 1854