sábado, 4 de abril de 2026

Gustave Flaubert y las tentaciones de san Antonio en Génova

 






Gustave Flaubert asombrado en Génova

  

   



JOSÉ PULIDO –


El barco se acercaba lentamente hacia el puerto de Génova. Ya ellos notaban el movimiento alucinante de personas en el muelle. Los recién casados, muy juntos y aferrados a la baranda de la nave, susurraban sus impresiones. El joven esposo acercaba su rostro al cuello de la esposa y olía con fruición la piel durante un profundo instante, aprovechando que la mamá, el papá y el hermano de su amada se hallaban juntando el equipaje para descender a la bella ciudad

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Los viajes, que eran tan difíciles de planificar, resultaban menos peligrosos y más plácidos si se realizaban en grupos. Era la primavera del año 1845 cuando la pareja de recién casados llegaba a Génova de luna de miel. Ya habían debatido en secreto la contrariedad de que no disfrutaban demasiado al carecer de la soledad y la privacidad que exige toda luna de miel que se precie.


Estaban acompañados en su aventura amorosa por la madre, el padre y el hermano de la joven esposa. Pero el joven esposo, además de amar a su inquieta dama, apreciaba mucho a su cuñado: era un muchacho muy culto y talentoso que ofrecía magníficas explicaciones de cuanto paisaje, fenómeno o construcción se topaban.

Por su parte, la recién casada sabía que su hermano no la incomodaría porque a él le gustaba irse de modo solitario a recorrer museos y palacios, calles y lugares. Aunque de todas maneras se preocupaba por él a cada rato debido a que era un joven tan apasionado como enfermizo.

Gustave Flaubert aproximadamente en 1850, daguerrotipo 10×8 cm.




Ese apasionado enfermizo tenía 22 años de edad y no había estado de acuerdo con la idea de acompañar a su hermana en la luna de miel, pero no quiso despreciar la posibilidad de conocer Italia. Todo el tiempo andaba observando, anotando y recreando personajes, situaciones, historias.


Se llamaba Gustave Flaubert y ya lo mencionaban en algunas tertulias del ambiente literario francés. Todavía no soñaba con escribir Madame Bovary pero lo hizo después de pasar por Génova. En esta ciudad se motivó para escribir una de sus obras más extraordinarias: Las tentaciones de San Antonio.




Al principio del tour, cuando sus padres imponían paseos por mercados o por diversos comercios, se fastidió un poco y en una carta le reveló a un compañero suyo de la escuela de Rouen, todo lo que le frustraba su situación. Al inicio de la carta le aconsejaba: “Nunca viaje con nadie, querido y dulce Alfredo, con nadie”.



Y a continuación explicaba:


“Quería ver a Aigues-Mortes y no vi Aigues-Mortes, Sainte Baume y la cueva donde lloraba Maddalena, el campo de batalla de Mario, etc. No vi nada de esto porque no estaba solo y no era libre. Porque viajar tiene que ser un trabajo serio: de lo contrario, es una de las cosas más tontas y amargas de la vida”.



En ese entonces el viaje estaba en su peor momento porque la madre y la recién casada temían que a Gustave le asaltara la epilepsia que un año antes le había afectado. Y el padre de Gustave andaba quejándose, enfermo de los ojos.


Sin embargo, en Génova, Gustavo Flaubert encontró una atmósfera que alegró su alma: los palacios, los jardines, las calles de la ciudad lo fascinaron. Escribió en ese entonces: “Es una ciudad bella, una ciudad verdaderamente hermosa. Caminas sobre mármol, todo es mármol, escaleras, balcones, palacios …”


Estuvo en el Palacio del Príncipe, asistió a un concierto en los Jardines della’ Aquasola; fue espectador en el teatro Carlo Felice; alquiló un bote y admiró Génova desde el mar. Y luego vivió una experiencia que borró el impacto de todos los palacios: la presencia de una mujer. Al parecer era tan impresionante que escribió: “Es la mujer más hermosa que he visto en mi vida: estaba ebrio de contemplarla, mientras bebía un delicioso vino a grandes sorbos”.


Flaubert sintió un gran temor en ese momento fantástico: imaginó que podía ser asaltado por la epilepsia si se acercaba a la dama y le expresaba su admiración. Ese temor impidió que se presentara y hablara con ella. Aquella bella mujer nunca supo que había impresionado ferozmente a Gustave Flaubert.




Un segundo deslumbramiento sería decisivo en su vida como escritor: visitó el Palazzo Balbi Senarega y allí vio el cuadro Las tentaciones de San Antonio, de Pieter Breughel el Joven, a quien llamaron “Infierno Breughel”. Fue tanta la emoción manifestada ante esa obra de arte, que el padre, la madre, la hermana y el cuñado de la fallida luna de miel, lo rodearon asustados pensando que era víctima de una nuevo ataque de epilepsia. Gustave los tranquilizó explicándoles el significado de aquella pieza.


Mucho después escribió sobre San Antonio ayunando, hambriento pero también acosado por deseos carnales; además de la doble hambre pensaba en riquezas: creyó encontrar una copa de oro de la cual salían monedas de oro, diamantes, gemas preciosas de todos los colores. Y las mujeres exuberantes se le ofrecían semidesnudas o medio vestidas.


Así fue: de esa visita al Palazzo Balbi Senarega surgió la obra que denominó Las tentaciones de San Antonio y que los críticos calificaron como “Una deslumbrante fiesta del espíritu”.

Jorge Luis Borges escribió al respecto:


“De los muchos libros de Flaubert, el más raro es Las tentaciones de San Antonio. Una antigua pieza de títeres, un cuadro de Pieter Breughel, el Caín de Byron y el Fausto de Goethe fueron su inspiración. En 1849, al cabo de un año y medio de trabajo tenaz, Flaubert convocó a Bouilhet y Du Camp, sus amigos íntimos, y les leyó con entusiasmo el vasto manuscrito, que constaba de más de quinientas páginas. Cuatro días duró la lectura en voz alta. El dictamen fue inapelable: arrojar el libro a las llamas y tratar de olvidarlo. Le aconsejaron que buscara un tema pedestre, que excluyera el lirismo. Flaubert, resignado, escribió Madame Bovary, que apareció en 1857 En cuanto al manuscrito, la sentencia de muerte no fue acatada. Flaubert lo corrigió y lo abrevió. En 1874, lo dio a la imprenta”.


La obra de Pieter Breughel el Joven, que Flaubert admiró, fue adquirida en los últimos tiempos por un coleccionista cuyo nombre se mantiene en el anonimato, pero este propietario cedió en préstamo el cuadro en el año 2016 a la Galería Nacional del Palazzo Spínola, en Génova, para que el público pudiera conocer la interesante pieza de arte flamenco.


En el año 2002, la Galleria di Palazzo Spinola intentó adquirir la obra, que formaba parte de la colección de la familia Balbi degli Odescalchi, pero la negociación no llegó a concretarse. Posteriormente, el generoso coleccionista que la adquirió, la prestó para que los genoveses y demás visitantes de la ciudad admiraran lo que en una inolvidable ocasión dejó sin palabras a Gustave Flaubert.


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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne



José Pulido:

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.



viernes, 3 de abril de 2026

Cory Doctorow, escritor canadiense de CF: Microsoft, Amazon y Google se agrupan para machacar a los usuarios

 




Cory Doctorow: “Microsoft, Amazon y Google actúan como un cártel que tiene más poder que la ONU”


El escritor y ensayista, padre del término “enshittification”, cuestiona desde su último libro el estado actual de internet. Entrevista exclusiva.


Mark Zuckerberg (Meta), Lauren Sanchez, Jeff Bezos (Amazon), Sundar Pichai (Google) y Elon Musk (Tesla), en la asunción de Trump este 2025. Foto: AP



18/05/2025 04:46



Hay una historia según la cual, durante la fiebre del oro de mediados del siglo XIX, quienes se hicieron ricos no fueron los 300 mil colonos que viajaron desde la Costa Este de los Estados Unidos hacia California sino los que vendieron picos y palas para buscar el metal precioso. Eso fomenta hoy la economía de las aplicaciones: desde Airbnb, Uber y Booking hasta Google Drive, el negocio no parece ser generar valor sino vender las herramientas para que otros trabajen.


Sin embargo, al trasladar esta historia de los pioneros de 1848 a la actualidad de Silicon Valley hay un poco de trampa: "Hoy, todos quieren vender 'picos y palas digitales': no generar valor, sino vender las herramientas para que otros lo hagan. El teórico Douglas Rushkoff llama a esto 'ir a lo meta': no ser taxista, sino tener la licencia; o mejor, fundar la app que conecta choferes con pasajeros. Cuanto más lejos estés del trabajo productivo, más aislado estás del riesgo y eso es lo que premia el mercado. Por eso hay toda burbuja en Silicon Valley pero creo que esa metáfora hoy es un mito: una forma narcisista de inflar el valor comercial de las aplicaciones".


La crítica es de Cory Doctorow, escritor, activista y crítico canadiense, que publicó Picks and Shovels ("Picos y Palas") en febrero de este año, la tercera novela de la saga de Martin Hench, un joven de San Francisco que en 1986 se da cuenta de los abusos de una empresa tech que comete crímenes económicos y los enmascara con las tecnologías de la época.

IBM PC XT. Imagen tomada de aquí.


En su ficción, Hench conoce un grupo de mujeres tecnológicas, sistemáticamente excluidas del sistema, que opera como resistencia tecnopolítica y se transforma en una pieza clave de la “ingeniería inversa”, una de las ideas rectoras más importantes: desarmar sistemas, comprenderlos y crear alternativas. Como pasó con las PC a principios de la década del 80, con los clones que eran computadoras compatibles con el monopolio de IBM, pero fabricadas por otras marcas como Compaq y vendidas a menor precio.

Compaq plus portable. Imagen tomada de aquí.


“Antes había resistencia. Hoy, las empresas se concentran e imponen condiciones a los usuarios. Cuando buena parte del mundo online depende de unos pocos proveedores —como Microsoft Azure, AWS (Amazon) o Google Cloud—, esos gigantes actúan como un cártel: tienen poder internacional, incluso mayor al de la ONU, que al menos necesita consenso entre países. Estas empresas sólo deben ponerse de acuerdo entre ellas para decidir qué condiciones imponer”, explica a este medio.

 Imagen tomada de aquí.


Acá, todo sobre su novela, la dominancia de las Big Tech, el monopolio de las 5 gigantes (Google, Apple, Facebook -Meta, Amazon y Microsoft), la interoperabilidad como concepto clave, el nuevo orden mundial que quiere imponer Trump con los aranceles y la “enshittification” de las plataformas que usamos día a día, en diálogo con Clarín.



Daguerrotipo de George Johnson de la colección Bruce W. Lindberg, en el 150. aniversario de la fiebre del oro. Foto Reuters (colección)


De los 80 a la actualidad: un mundo online “enshittificado”


Cory Doctorow empezó a usar el término “enshittification”, de difícil traducción al español, pero bastante claro en inglés: cómo las plataformas que usamos todos los días se han vuelto una “mierda” (“shit”) para los usuarios. Es una idea que el autor exploró en sus libros de estos últimos tres años (La estafa de internet y Capitalismo de estrangulamiento), expuso en conferencias de hackers como DEF CON -que el año pasado tomó al término como el hilo conductor- y algunos autores argentinos hasta la han castellanizado a “mierdificación”.


El buscador de Google se convirtió en un mar de publicidades, repleto de notas periodísticas engañosas (con títulos como “Murió el dólar” ante una fluctuación de la moneda), Instagram y Facebook se llenaron de publicaciones de influencers virales para dejar de mostrar contenido de amigos y Microsoft llenó Windows de aplicaciones innecesarias con IA que, más que ayudar, molestan y vuelven al equipo más lento forzando a que se invierta más dinero en uno nuevo.



─¿Qué es la la enshittification y cómo aparece en Picos y Palas?


─He descrito a la enshittification no sólo como un fenómeno que se puede observar desde el exterior de una empresa empeorando (o muchas empresas empeorando), sino también como un fenómeno social, algo que cambió en el entorno que causó que todo empeorara y, sobre todo, es un fenómeno material. El libro ocurre antes de que estas leyes de propiedad intelectual aparecieran por primera vez en los Estados Unidos. La primera ley fue la sección 1201 de la Ley de Derechos de Autor del Milenio Digital (DMCA), en 1998, antes de que se convirtiera en un régimen jurídico mundial. En el libro sucede algo: hay una lucha justa contra la “enshittification” de estas leyes.


─¿Cómo es esa lucha?


─Hay un grupo de personas que es dueña de una empresa de computadoras, operada por el Reverendo Sirs, que puede enshittificar lo que le vende a la gente. Por ejemplo, obligarlos a usar sólo la tinta que ellos venden para sus impresoras. Y si la empresa del Reverendo acude a la violencia para resolver sus problemas es en parte porque no pueden recurrir a los tribunales, la ley de propiedad intelectual todavía no se amplió como para convertir a las preferencias de un accionista en obligaciones legales sobre sus competidores. Esto es lo que más ha cambiado en nuestra era y lo que “Picos y Palas” intenta representar, antes había más resistencia a estos fenómenos.



Cory Doctorow, autor, crítico y ensayista canadiense. Foto: NK Guy, nkguy.com.tiff


─¿Qué cambió entonces entre la década del 80, cuando ocurre el libro, y la época actual?


─A ver, no es que la gente fue a hacer un MBA, se volvió codiciosa e hizo cosas malas. Siempre ha habido codiciosos, pero la diferencia entre la época en la que nuestros dispositivos eran buenos y los servicios que usábamos [Uber, Airbnb, Amazon, Google, etc.] eran buenos en general, es que en la actualidad son cada vez peores pero esto no parece afectar a esas empresas. La diferencia es que antes había consecuencias por enshittificar los servicios que brindaban las grandes compañías y esas consecuencias se han evaporado.


─¿Qué tipo de consecuencias?


─Antes esas compañías tenían que preocuparse por los reguladores o por los competidores, incluso por sus propios trabajadores, que eran tan escasos que si trataban de perjudicar a los usuarios podrían renunciar. Todo eso desapareció, entre los despidos masivos, las desregulaciones y la monopolización.


─Hay dos ideas muy fuertes en el libro que tienen que ver con la interoperabilidad y la ingeniería inversa. ¿Cómo aparecen y por qué son tan importantes?


─Sí, porque la otra cosa por la que las empresas tenían que preocuparse era la interoperabilidad. Las empresas se preocupaban de que alguien hiciera ingeniería inversa sobre el producto que ellos habían enshittificado para hacerlo compatible, operable, aunque no fuera el oficial. Entonces si subís el precio de la tinta de la impresora que vendés, alguien va a desarmar tu cartucho para ver cómo funciona, hacer uno alternativo y venderlo: eso es hacer ingeniería inversa para hacer un producto interoperable con otro.

John Von Neuman.


─Y esto aparece como forma de resistencia en el libro. ¿Por qué es tan importante?


─Es una propiedad latente en toda tecnología. Cada dispositivo puede “hablar” con cualquier otro dispositivo, y cada programa puede ser modificado por otro programa, porque la única computadora que sabemos hacer es algo llamado máquina von Neumann Universal completa, y esa computadora se define por su capacidad de ejecutar cualquier programa válido. Eso significa que dondequiera que haya un programa enshittificador, hay un programa des-enshittificador.


─¿Por ejemplo?


─Por ejemplo, Elon Musk cambia la forma en que Twitter funciona para que ya no veas títulos de artículos periodísticos cuando compartís una nota, entonces, alguien puede escribir un programa que ponga los titulares de nuevo (una extensión en el navegador, por ejemplo). Y así podés pensar mil ejemplos que te demuestran que todo se puede modificar, pensando hasta en autos o tractores que impiden que el usuario lo repare, impresoras que quieren que uses los cartuchos que ellos fabrican y así.


La resistencia: cómo arreglar internet


Bill Gates, padre de Microsoft, habla con Mitchell Kapor, creador de Lotus 1-2-3 y fundador de la Electronic Frontier Foundation. Foto: Archivo


─¿Creés que es posible imaginar que toda esta situación cambie, por ejemplo a través de regulaciones como la que enfrentó Bill Gates por Internet Explorer a fines de los 90?


─No hay razón para pensar que la tecnología actual es su forma final. Sería raro que, tras solo 25 años de internet, ya hubiéramos llegado a un modelo perfecto e inmutable. De hecho, antes de la web, la tecnología también estaba concentrada. Fueron las acciones antimonopolio las que abrieron el juego: contra AT&T, que permitió el desarrollo de módems; contra IBM, que impulsó la PC; y contra Microsoft, que dio aire a empresas como Google.


─Entonces, ¿cuál es el problema que ocurre hoy para que las empresas tengan tanto dominio sobre los usuarios?


─Lo que se interpone en todo esto es la ley, no la tecnología. Ley de propiedad intelectual es el impedimento más grande para tener un mundo en el que las tecnologías que utilizamos puedan ser modificadas para que sean localmente apropiadas, para que respeten nuestros derechos, para que no violen nuestra privacidad, para que no nos roben nuestros salarios ni todo lo que deberíamos desear para nuestra infraestructura tecnológica.


─¿Cómo creés que pueden afectarlos aranceles de Trump al ecosistema de Silicon Valley y las grandes tecnológicas?


─Los aranceles de Trump van a generar un realineamiento, incluso si él cambia de opinión como suele hacer. Durante más de 20 años, EE.UU. presionó a países como Canadá, Argentina o hasta la Unión Europea para que adoptaran leyes que prohíben la ingeniería inversa y protegen a las empresas de las consecuencias cuando perjudican a los usuarios. Ese modelo podría empezar a desmoronarse.


─O sea que los polos tecnológicos por fuera de EE.UU. pueden ganar terreno.


─Es una oportunidad histórica para que otros países imaginen un ecosistema tecnológico más plural y distribuido, con normas comunes, interoperabilidad y decisiones que se tomen más cerca de donde vive la gente. Si EE.UU. ya no ofrece libre comercio, ¿por qué seguir atados a leyes de propiedad intelectual que sólo benefician a Silicon Valley?


─¿Puede cambiar todo esto? ¿Puede revertirse la dominancia de estas grandes compañías como Microsoft, Amazon y Apple?


─Mi amigo Mitchell Kapor, que fundó Lotus e inventó Lotus 1-2-3 y también fundó la Electronic Frontier Foundation (EFF) dijo alguna vez: “La arquitectura es política”, lo que significa que el diseño de una infraestructura es altamente influyente en el tipo de sociedad que va a vivir “encima” de ella. Todo lo que conocemos se hizo por gente que hoy está viva, así que podemos preguntarles cómo lo hicieron, no tenemos que reinventar nada. Sólo se trata de hacer algo que hicimos hace un par de generaciones, cuando yo era un niño. Así que, sí: por supuesto que podríamos hacerlo de nuevo. De hecho, es nuestro deber revertir esta enshittification.





Picks and Shovels” se publicó en febrero de 2025, por el momento no tiene edición en español. Cory Doctorow lanzará el 7 de octubre un nuevo libro, "Enshittification", y además lanzará un proyecto por los 25 años de Creative Commons y trabaja activamente con distintos países “para pensar nuevas leyes de propiedad intelectual en esta era de Trump.




https://www.clarin.com/tecnologia/cory-doctorow-amazon-microsoft-google-actuan-cartel-poder-onu_0_dQqHzAytS2.html





El caso del autor estadounidense Cory Doctorow








Cory Doctorow - Rescuing the Internet From “Enshittification” | The Daily Show





jueves, 2 de abril de 2026

MARICARMEN PAZ UNA ARTISTA INCANDESCENTE.

 




Maricarmen Paz, es una artista que hace analogía perfecta entre su apellido y su creación pictórica, cargada de simbología y movimiento.





Esta artista tiene el resoluto don de jugar con las formas. Invadiendo de manera temeraria  todos los espacios. Ya que su obra representa en un primer momento esa alegoría trascendente muy propia del cubismo.




Maricarmen experimenta con el color y la forma de manera muy subjetiva y con sublime elocuencia desafía al espectador, retando sus sentidos de forma pragmática y concisa, es que la obra de Maricarmen refleja autonomía y profundidad plástica en cada trazo, armonía y ritmo en cada pincelada.





En todos los cuadros de esta artista caraqueña se entrelaza el espacio y la forma en simbiotica armonía con el color y el sentimiento rebelde de una creadora auténtica y sin complejos.

Sus colores incandescentes y eclécticos dan aires naturales y refrescantes a su obra, con toques surrealistas qué armonizan cualquier salón de arte, con audacia e irreverencia su obra puede iluminar de alegría y originalidad desde la pupila más inocente, hasta la óptica más erudita, proporcionando vientos oníricos y destellantes reflejos matutinos qué pueden enaltecer con fibra poética toda visión del arte en cualquier momento y lugar.




Para Maricarmen su constructo pictórico emerge más allá de un oficio, más allá de una inspiración natural, ya que en cada linea esta artista desafía parámetros, arrastra convencionalismos y defiende la pureza del arte como enigmática forma de crear universos alternos y pasiones metafísicas, porque su obra en un remolino avasallador donde comulgan el color y las formas espaciales, donde se aglutina el temple de una mujer que se hace un nombre propio en el abismal camino pictórico, y lo hace con desmedida pasión por lo que realiza dejando en cada brote de su pincel la huella indeleble del amor propio y el convencimiento absoluto de que su obra nos conecta cada vez más con el mundo Divino propio de una artista por convicción y con lo profundamente humano, de una mujer con sangre creadora y sin ningún tipo de miedo a reflejar todo el caudal imaginativo que nace de su alma, recorre a caudales  venas y con ímpetu desbordante explota con fuerza telurica en su pincel, y con envolvente maestría posarse su lienzo y hechizarnos sutilmente con cada obra que sale de sus manos. 

JOSE GREGORIO MEDINA


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 José Gregorio Medina.

Profesor de Literatura y amante de la Poesía.


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