miércoles, 28 de octubre de 2026

Manuel Terrín, escritor español y concursante profesional en el 2012: Ahora los premios son más pequeños, a veces no te pagan y no te dan los viáticos

 


El poeta cordobés Manuel Terrín Benavides muestra algunos de sus premios. EDP 


Estimados Liponautas

Hoy compartimos con ustedes esta vieja entrevista donde Manuel Terrín, concursante literario profesional se queja frente a los bajos montos de los premios en en año 2012. No estamos al tanto de la situación en este 2026 en España pero si de la situación que padecemos en Venezuela donde el salario mínimo es de 130 bolívares, frente al dólar que hoy 28 de octubre tiene un valor de 888,12 bolívares que viene a ser como el 14,64% de un dólar. Supuestamente cuando José Napoleón Oropeza recibió el Premio Nacional de Literatura de Venezuela correspondiente al lapso 2021- 2022 el monto otorgado fue el equivalente al valor de dos pensiones mensuales (es decir dos salarios mínimos) por dos años.


Quizá le pidanos ayuda a nuestro amigo By PacoMan para que nos aclare la situación con cursiva y económica de la España actual.

Esperamos que disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia.


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ENTREVISTA:


"Tengo más premios que obras"


Manuel Terrín ha ganado 1.769 certámenes de literatura.- El poeta lamenta que los recortes hayan afectado a su remuneración


Albacete - 10 ENE. 2012 - 02:49 VET

Esta entrevista forma parte del proyecto final de la asignatura de Digital de los alumnos de la 25ª promoción de la Escuela de Periodismo UAM / EL PAÍS 2011


Año, certamen, lugar, obra, premio. Por este orden y todo rigurosamente apuntado con una antigua máquina de escribir, Manuel Terrín Benavides (Montoro, Córdoba, 1931) toma nota de los certámenes literarios que ha ganado. Asegura que son 1.769 hasta hoy, aunque en el momento en que se publique este artículo puede que sean más.


El propio Terrín dice que un periódico de Los Ángeles le definió como el escritor que más premios literarios ha ganado en el mundo. "No me interesa aparecer en el Guinness de los Récords al lado del que más chorizo come", contesta el poeta, de 80 años, sentado entre medallas, placas y estatuas en el salón de su piso de Albacete.


Llegó a esta ciudad de joven para trabajar de técnico en el Ejército del Aire. A los 20 años no pensaba en la poesía ni mucho menos, por eso estudió electrónica aeronáutica. Terrín descubrió su segundo amor más tarde. Con 32 años acabó el Bachillerato de letras, pero tuvo que pasar otra década antes de que empezara a participar en certámenes. Corría el año 1969. Fue un amigo el que le animó a concursar y, cuando recibió su primer premio, el poeta no daba crédito a lo ocurrido.


El autor no dispone de ordenador y para estar al tanto de las convocatorias de los concursos confía en un grupo de amigos

El 2008 fue su año récord: ganó 81 premios


En las paredes del pasillo y del salón de su casa se alternan cuadros bucólicos y diplomas, mientras los muebles cobijan fotos de familia, pequeñas columnas y otros premios en forma de pantera, caballo o ciervo. Un Quijote dorado luce encima de una mesilla de cristal y una placa conmemorativa evita que los libros de una estantería pierdan el equilibrio. En realidad, la mayoría de sus trofeos yace en el archivo municipal de su ciudad natal, donde hasta le han dedicado una calle. "Ya no cabían todos esos premios en casa... Necesitábamos espacio", se excusa la musa inspiradora, su mujer. Joaquina se sienta en otro sofá, con la televisión de fondo, pero no se pierde ni una palabra de su esposo. Se limita a asentir con la cabeza, sin esconder el profundo orgullo que se filtra por sus ojos.


Caballero de otro tiempo


Pese a su abrigo negro y la expresión seria en las fotos, Terrín es un caballero al que le encanta hablar tanto de literatura como de cocina manchega. Con tono tranquilo discurre de las obras de Manrique a Machado, algunos de sus autores favoritos, y confiesa que ninguno de sus dos hijos se dedica a la escritura. Mientras habla, suena el teléfono. Le llaman desde la Universidad de Málaga para anunciarle la transferencia del último premio ganado apenas un día antes. "Hoy invito yo", afirma con una sonrisa de oreja a oreja. Terrín no va a recogerlos todos. Para hacerlo, tendría que desplazarse de un lado a otro del país -y en alguna ocasión, incluso en el extranjero- casi cada semana.


Cuando se le pregunta por la cantidad de dinero que gana anualmente con su arte, el poeta y escritor minimiza. "Claro, no son premios importantes como el Planeta... si le quitas los impuestos [aunque muchos premios estén exentos de retenciones, para la mayoría de las remuneraciones suelen rondar el 19%), los gastos de desplazamiento para las ceremonias de entrega... se trata apenas de una ayuda para la economía familiar". Para demostrarlo, desaparece unos segundos detrás del umbral de la puerta y vuelve con unas hojas amarillentas entre las manos. Es ahí donde apunta en una tabla el resumen de su éxito desde 1971. Durante los primeros años se mantuvo en una modesta media de 12-14 certámenes ganados, pero la década de los ochenta marcó el cambio. Al prejubilarse con 55 años, el poeta pudo dedicarse enteramente a la escritura, y eso se refleja de manera muy clara en las estadísticas. Entre las líneas de la tabla trazada a mano, el total de premios recibidos empieza a superar los 50, hasta llegar a 81 en el año récord, 2008.


Las ganancias también fluctúan. El año pasado acumuló unos 28.000 euros brutos. Sin embargo, los recortes han llegado también a los certámenes de literatura y el escritor afirma que no es posible vivir de eso. "Los premios son mucho más reducidos y a veces incluso no pagan", denuncia, pero declina especificar quien. "Además, ya no costean el viaje y las ceremonias de entrega son mucho más austeras".


Profesión: concursante


¿Dónde encuentra el tiempo para escribir tanto? Terrín admite que siempre ha tenido facilidad con los versos, pero todos los días intenta sentarse, aunque sea un rato, delante de su máquina de escribir ("una pieza de museo", como la define). "No me pongo una plumita en el cuello, ni madrugo para trabajar", destaca. Lo que más le gusta componer son los sonetos sobre su tierra natal y "las cosas de la vida", pero a veces incluso se atreve con relatos. Eso sí, siempre textos breves. "Intenté escribir una novela, pero me aburría como una ostra... Al fin y al cabo, entre componer poemas, buscar los concursos, preparar la documentación, las fotocopias, ir a correos para enviar la inscripción... es como un trabajo de oficina", bromea, pero admite que tiene "más premios que obras". Si un texto no sale ganador de una competición, Terrín suele enviarlo a otros concursos. A veces esta estrategia le ha causado problemas. "En alguna ocasión me han acusado de autoplagio. El jurado puede fallar con retraso y ha ocurrido que he enviado un poema a un certamen sin saber que ya había ganado otro con el mismo texto", explica.


El autor cuenta con 24 libros de poesía y seis de prosa publicados. Sin embargo, dice que no tiene ni idea de cuántas copias se han vendido. Y la emoción de ganar un nuevo concurso tras haber triunfado en más de 1.000 certámenes ("¡1.769!", corrige) ya no es la misma que al principio, aunque siempre es "una gran alegría". En ocasiones, incluso ha repetido victorias.


Terrín no tiene ni ordenador y para estar al tanto de las convocatorias de los concursos confía en un grupo de amigos aficionados a la literatura. Cada sábado desde hace más de 25 años los 15 miembros de la asociación cultural Alcandora se reúnen en Albacete para intercambiar opiniones y noticias de competiciones, a pesar de no contar con subvenciones públicas para organizar actividades relacionadas con la escritura.


No todo es tan fácil como ganar premios en la vida del poeta cordobés. La Asociación Damnificados por Terrín (ADT), un grupo de escritores anónimos que se dedica a criticarle en foros literarios en Internet, se encarga de complicarlo. Denuncian supuestas irregularidades en los fallos de los jurados e incluso le desean la muerte para poder obtener algún que otro premio. A los que le acusan de ser cazapremios el escritor contesta orgulloso: "Sí, lo soy. ¿Y qué hay de malo?".



Los concursantes compulsivos



A Ana C. Gómez, redactora de contenidos de la web Premios Literarios, no le gusta nada la palabra cazapremios. "Existen escritores que participan de forma habitual en concursos literarios, a veces de forma profesional, como único medio de vida, al igual que concursan con sus obras los arquitectos o los diseñadores y nadie les llama así", sostiene. Vivir del certamen, asegura, es posible: "Conozco a más gente que a partir de una determinada edad -de jóvenes es más raro- vive exclusivamente de los premios, y que además lo hace de forma siempre limpia".


Para ella, solo pueden definirse cazapremios los que recurren a la trampa. "Hay autores que participan con obras ya premiadas en otros concursos o prácticamente iguales -algo que las bases normalmente prohiben- a las que simplemente les cambian un par de versos o escriben con distintas palabras una idea de otro, etc", explica. De todas formas, es cada vez más fácil descubrir el plagio, gracias a Internet.


Las nuevas tecnologías han facilitado mucho la vida de los concursantes. "Enterarse de las bases no es hoy día difícil, gracias a Internet", afirma Gómez. "Y luego es cuestión de llevar un cuadro claro donde apuntar cada premio, la obra enviada, con qué seudónimo, fecha de fin de plazo, fecha de fallo y algunos detalles más, como quién ha ganado cada año para así ver qué tipo de cosas se premian en un concurso determinado y adaptarse a ellas. Sobre esta tabla van tachando, coloreando y eliminando cada cual a su manera".


La redactora conoce muy bien el nombre de Manuel Terrín: "Escribe bien, según los entendidos. Poco arriesgado o innovador, pero bien". Sería imposible no hacerlo, puesto que el poeta cordobés a menudo se convierte en protagonista de las discusiones del foro de la página web, casi siempre como diana de criticas.


En otro foro literario el escritor Luís Vea García comenta: "Yo he sido uno de los que le he sufrido. Y lo digo con la sonrisa en los labios porque en muchas ocasiones en las que he quedado segundo o tercero, él ha sido el vencedor. Aunque también he tenido el gusto de ganar y luego ver cómo su nombre era pronunciado como uno de los participantes, lo cual ha añadido mérito a mi premio".


Vea llegó a ganar un centenar de premios entre 1999 y 2003. Más que vivir del certamen, cree que se puede "sobrevivir" de ello, aunque no sea fácil. "Dejé de presentarme en concursos cuando cuando me di cuenta de que el premio ya no era un medio para darme a conocer, sino se había convertido en el fin de mi escritura", admite el autor.



https://elpais.com/cultura/2012/01/10/actualidad/1326150003_850215.html



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domingo, 25 de octubre de 2026

Luis Barrera Linares, escritor venezolano: soy una persona que vive constantemente en el amor y el humor

 


Luis Barrera Linares


ANAGRAFÍAS

Luis Barrera Linares

Ana Berta López sábado 18 de febrero de 2017





Barrera Linares: “Un tipo particular de literatura está viviendo una crisis extraña”.




Nos encontramos con Luis Barrera Linares en un centro comercial en la urbanización Los Chaguaramos, en Caracas, en diciembre de 2014. Era uno de esos luminosos días caraqueños, calurosos, plenos de azul y sol que a nosotros nos produce un dejo de nostalgia. Nos encontramos con un señor de rostro adusto, razón por la cual pensamos que no sería muy fácil la entrevista, pero ¡oh sorpresa! Barrera Linares resultó una persona sumamente grata. Un hombre dispuesto a conversar muy animadamente y cuya voz nada tiene que ver con su rostro, pues si su cara es seria, casi lo que diríamos malencarado, su voz muy por el contrario va de un tono suave, pausado, a uno alegre y jocoso. Por supuesto ha de tener sus momentos de malestar y mal humor y así será otra cosa, mas en líneas generales su rostro oculta a un hombre afable.


Lo primero que indagamos fue su relación entre vida y trabajo, cómo combina esas facetas de su vida, para él son dos cosas muy aparte su trabajo como docente y su vida, logra convertirse en dos personas aparte una de otra. Pero el escritor sí se combina con la vida privada por obvias razones. Así lo explica: “La vida privada sí tiene que ver con la escritura porque bueno, tienes que escribir en tu casa. Tu familia lo padece, te tolera, lo aguanta. Vive un poco ese proceso, en la vida privada, en lo que es la vida familiar, la casa. Pero en la docencia no. Cuando soy docente, soy docente y me olvido de la literatura, y cuando escribo me olvido de la docencia”.


Luis Barrera Linares es un hombre que hace su mejor esfuerzo por pasar con conciencia por este plano llamado vida; esta certeza se desprende al leer el subtexto de sus respuestas. Es un ser que busca la sencillez de la simplicidad, esa esencia que produce la paz interior y que se proyecta a lo largo y ancho de la vida. Una de las cosas que así nos lo da a entender es su respuesta cuando le preguntamos qué lo motiva y qué lo desmotiva para escribir, y estamos hablando que escribe de todo: crónicas, cuentos, novela, ensayo, crítica literaria y el abarcar tantos aspectos no tiene chance de desmotivarse: “Escribo todos los días, a toda hora. No tengo posturas especiales, ni espacios especiales para escribir. Puedo escribir en muchos lugares, en muchos espacios en cualquier momento pero por supuesto pues hago mi horario particular para esas cosas. Cuando requiero hacerlo, pues”. Ese decir que “puede escribir en muchos lugares” denota la ausencia de poses y divismos, de toda aquella parafernalia sobre la que se montan muchos artistas para demostrar que son “interesantes e importantes” y que sólo termina siendo mucho ruido y pocas nueces. Barrera Linares tiene en su haber todos los elementos para ser engreído y soberbio pues el señor es entre otras cosas profesor de castellano y literatura, especialista en investigación literaria, magíster en lingüística y doctor en letras. Profesor titular de la Universidad Simón Bolívar y de la Universidad Católica Andrés Bello –.ambas universidades en Caracas. Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, sillón letra D, de cuya junta directiva fue vicepresidente entre los años 2011-2015, y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Integrante de la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) en 2013. Investigador en las áreas de desarrollo del lenguaje, narratología, literatura venezolana y análisis del discurso. Ex director general del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), cuyo taller literario de narrativa ha coordinado en dos ocasiones (1991, 2006). Miembro fundador de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (Aled), de la que fue su primer delegado regional por Venezuela y además tiene en su haber una lista de más de veinticinco textos publicados, o sea que bien pudiera ser un divo petulante ¡y para nada! Es un caballero amable, cordial, sumamente sencillo y accesible, lo cual indica cuán ubicado está en la vida. Así es la descripción de sí mismo que hace: “Me considero muy cercano a la gente. Me considero cercano a mis estudiantes. No... Es decir, tengo un rostro bastante serio, que es una de las cosas que más me critican, pero eso para nada impide que sea una persona que vive constantemente en el amor y el humor”, aunque en su opinión el describirse a sí mismo es complicado, piensa que tal vez lo haría mejor un sicólogo o alguien allegado a él.


Después de haber conversado con Barrera Linares concluimos que los dos grandes pilares de su vida son su familia y la literatura, después la docencia, y lo demás es accesorio. Sus hijos son el gran amor de su vida: “Lo que más deseé en mi vida desde que era adolescente fue tener hijos y he tenido dos, maravillosos, magníficos. Ya hombres los dos pero con mi esposa y mi madre, insisto, son la razón de mi vida”, y el brillo que hay en sus ojos mientras dice esto es un brillo que sale del alma, del corazón. Oír a un hombre hablar así de sus hijos es realmente conmovedor, que exprese con tanta sinceridad y orgullo su amor es una maravilla. Pero no sólo sus hijos son su amor profundo, su esposa y su madre —ésta última ya fallecida— también. De la primera dice: “Y tengo con mi esposa... ella tiene casi cuarenta años tolerándome, aguantándome. Creo que tiene una paciencia enorme porque los escritores, si conoces a alguno de cerca, somos personas bastante difíciles, un poco maniáticos, muchos, la mayoría de nosotros obsesivos. Y entonces conseguir la persona que logre que tú convivas con ella cuarenta años y que las relaciones se mantengan incólumes creo que para ella es un logro tremendo. De manera que es una de las grandes heroínas de mi familia y de mi vida”.


Me gusta mucho el bolero y me gusta mucho la ranchera. De manera que soy completamente si se quiere fundamental o fundamentalista en eso. No me llevo muy bien con la música clásica, lo confieso siempre, no soy adicto a la música clásica.  

Procedente de una familia numerosa, Barrera Linares nace un 3 de junio en la ciudad de Maracaibo, pero se crio una parte en el estado Trujillo y otra parte en Los Puertos de Altagracia, ciudad ubicada en la costa oriental del lago de Maracaibo, por lo que se autodefine como “maragocho” —en lenguaje coloquial al oriundo de Maracaibo se le llama maracucho y gocho se le decía originalmente a los nacidos en el estado Táchira, pero luego la definición se extendió a todos los andinos—, luego, en su adolescencia se fue a vivir a Caracas, y como ya de eso hace muchos años, se siente caraqueño, razón por la cual Manuel Cabré es su pintor favorito: “Mi pintor favorito es Cabré. Por esas cosas del Ávila que hace. Quizás pondría a Bracho, el zuliano, en el segundo lugar no, pero es porque es de los Puertos de Altagracia y entonces lo conocí un poco. Conocí su casa, su museo y tal pero sí, como ya me siento caraqueño pues para mí Cabré ha sido fundamental en esta cosa de admirar a un pintor que es capaz de reproducir el espacio donde vivo”. A su madre la recuerda con mucho amor. Del resto de su familia dice: “Tengo muchos hermanos, algunos ya fallecidos, mi relación con ellos ha sido un poco distante porque todos viven en el interior y yo vivo en Caracas. Lo que no implica que no sea una relación sana y cordial. Cuando vivía mi madre ella lograba reunirnos a todos, sobre todo en estas fechas. Después de que mi madre fallece ya... No sé porque las familias suelen dispersarse, parece que las madres o los padres en algunos casos son como el centro, el foco en torno al cual giran todos los miembros de una familia”, y agrega: “Y en relación con mi familia directa, que son, insisto, mi esposa, mis hijos y algunas personas a las que yo he adoptado, que no son mi familia sanguínea pero que son parte de mi familia adoptiva, con todos tengo una excelente relación. Ellos dicen que soy colaborador. A veces me paso en ser demasiado consentidor con los hijos, pero no me arrepiento de eso. No me arrepiento de eso porque como te digo ya ambos son hombres, están casados y creo que logramos, mi esposa y yo, por supuesto, los objetivos que teníamos con ellos. Que fueran buenos ciudadanos, tranquilos, profesionales, trabajadores, etcétera. De manera que la relación con mi familia es... soy muy feliz realmente”. Y ya que estábamos en el tema de la familia le inquirimos sobre su infancia: “Fue feliz pero complicada. Complicada. Eso está en un libro que yo escribí, que... ficcionalmente, en el que inventé muchas cosas, que se llama Sin partida de yacimiento. Yo buena parte de mi infancia no la pasé directamente con mi madre sino con una tía en Los Puertos de Altagracia, en el estado Zulia, de la cual recibí muchas reprimendas pero también muchísimas enseñanzas. Creo que fue de las cosas que más me marcaron para buscar lograr siempre objetivos en la vida. Pero te voy a decir, no la veo... A pesar de la represión que sufrí y de las muchas reprimendas, porque yo era bastante tremendo, veo eso más bien con alegría y no tengo resentimiento al respecto, ¡para nada, no!”.



Como ya dijimos, es un hombre que disfruta de cosas sencillas, que no tiene gustos rebuscados, por ejemplo sus comidas favoritas son el pabellón criollo (plato típico venezolano que combina arroz blanco, carne mechada, caraotas —frijoles negros— y tajadas de plátano maduro —fruto hermano de la banana pero de mayor tamaño—) y el arroz blanco con huevo frito. Así como sencillo es su gusto por la comida, así es su filosofía de vida: “No hacerle daño a nadie, vivir para mi familia. Consentir a mis hijos, a mi esposa. A mi madre cuando vivía. Relacionarme muy bien con mis hermanos. No, creo que llevo una vida bastante, si se quiere básica, pero es la que me gusta. No soy ostentoso, no me gusta presumir de las cosas que no poseo. Tampoco las quiero. Cuando quiero alguna cosa la busco, la persigo. Soy lo que se puede decir perseverante, obstinado, decía mi madre. Donde me propongo algo intento lograrlo, no siempre se logran las cosas, por supuesto, pero uno hace el intento, ¿no?”. Pero esta simplicidad es algo para nada fácil de alcanzar, llegar a disfrutar genuinamente de la pureza de lo simple y sencillo implica un proceso de depuración del alma y de búsqueda constante del estado de conciencia; ignoramos cómo ha sido el camino que Luis Barrera Linares ha transitado para llegar allí, lo que sí sabemos es que sin estar metido de cabeza en una iglesia es un profundo creyente de Dios, así lo afirma: “En principio yo no soy curero, no soy si se quiere iglesiero, acudo poco a las iglesias ¡pero creo en Dios! Y creo fervientemente en eso”, agregando que su vida espiritual y su vida en general las lleva así: “No tenerle envidia a nadie. Pasarla lo más sencillamente posible y lo más confortablemente posible que uno pueda de acuerdo con sus recursos. Pero creo que espiritualmente, me siento yo por lo menos una persona bastante centrada, bastante conforme. He logrado las cosas que quería hacer: estudiar, escribir, tener una familia, tener una esposa”.


Pero esa sencillez no implica carencia de vehemencia, muy por el contrario, bajo esa serenidad bulle un alma apasionada, creativa, que ama esta música latinoamericana toda pasión, amor e intensidad como son los boleros y las rancheras: “Me gusta mucho el bolero y me gusta mucho la ranchera. De manera que soy completamente si se quiere fundamental o fundamentalista en eso. No me llevo muy bien con la música clásica, lo confieso siempre, no soy adicto a la música clásica. Una que otra pieza de música clásica, por ejemplo, Vivaldi me gusta muchísimo, este... algunas cosas de Beethoven... pero si tú me pones a mí a escoger qué música me llevo yo a una isla cuando me vaya a quedar solo me llevaría muchísimas rancheras mexicanas y muchísimos boleros”. Esta intensidad en el sentir queda descrita así: “Los sentimientos son muy importantes aunque no todos tenemos la misma posibilidad de, bueno, posibilidad sí, pero no la misma actitud para manifestarlos. Algunos somos más secos que otros, lo que no quiere decir que no tengamos sentimientos. Sí, sí los tenemos. Yo soy de ese, de esa camada en particular. Creo que tu concepción sobre los sentimientos cambia después de que tienes hijos, la vida se vuelve otra. Y ya dejas de vivir para ti o para tu pareja y comienzas a vivir para esa tercera o esas terceras personas que ingresan a la familia. Uno se vuelve otro completamente, cambia su concepción del mundo, de la vida, de los miedos, de todo, de todo. Es increíble cómo se le cambia la vida a una persona”.


En la Internet la posibilidad de lectura suele ser muchísimo más amplia que en el caso de los libros de papel, porque cuando tú publicas en la red publicas no para tu país, no para tu región, sino para el planeta.  

Retomando el tema de la literatura quisimos saber su opinión sobre si la literatura es o no coto de una élite: “Yo creo que eso depende. Eso depende de qué tipo de literatura estemos hablando. La literatura que se publica en papel, todavía, en libros, en papel, siempre ha sido elitista, siempre. No solamente ahora. Porque el número de ejemplares de un libro siempre es pequeño en comparación con la potencialidad de los lectores que tendrían acceso a él. Entonces siempre llegará a una élite y en el caso de los escritores hiperreconocidos pues el libro tiene muchas más probabilidades de difusión pero siempre el número de lectores será limitado, en consecuencia lo que ocurre en ese caso es que la élite es más numerosa pero no deja de ser una élite”. Ahora, en cuanto a creer que en este momento, en este tiempo que estamos viviendo la literatura esté en crisis, fue afirmativa su respuesta: “Yo creo sí, que un tipo particular de literatura está viviendo una crisis extraña, por la poca relación que hay entre las personas que escriben y las personas que leen, los lectores. Porque posiblemente estemos viviendo un cambio que tenga que ver con la red, con la Internet. Y por eso te decía antes, y hablaba antes de la literatura de papel porque la de la Internet, a pesar de lo que se crea, suele ser mucho más, este... En la Internet la posibilidad de lectura suele ser muchísimo más amplia que en el caso de los libros de papel, porque cuando tú publicas en la red publicas no para tu país, no para tu región, sino para el planeta y por supuesto cualquier lector del planeta en teoría tiene acceso a lo que tú estás escribiendo, a lo que tú estás publicando allí. En ese caso, la élite, la posibilidad de que la literatura sea elitista es un tanto menor. No significa que deje de serlo, pero es menor”. Entre las muchísimas anécdotas que hay en su vida, existe una muy graciosa ligada a su trabajo de escritor: “De acuerdo con la historia que yo escribí en mi libro de 2009 que se llama Sin partida de yacimiento, yo tuve muchos compañeros entrañables en bachillerato en Los Puertos de Altagracia; en esta novela yo intenté poner los nombres de algunos de ellos y les inventé historias que no ocurrieron con ellos. Lo curioso es que cuando voy a Los Puertos, nos reencontramos otra vez después de muchos años, ellos me dicen todos que recuerdan haber vivido esas historias conmigo cuando éramos adolescentes. Fíjate, eso es magnífico: lograr una realidad a través de la ficción”.


Nos despedimos de Luis Barrera Linares con la sensación de haber tenido una muy grata conversación más que una entrevista. Un hombre que se ha fijado metas en la vida y paso a paso las ha ido logrando con gran tesón y perseverancia. Una persona fuerte, determinada y muy clara en quién es, qué quiere, para dónde y sobre todo por qué va.



Ana Berta López

Fotógrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Cursó estudios en el Taller de Actuación Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990 cursó el Ciclo Básico de Arte Dramático en el IFAd y el Taller de Elaboración de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San Cristóbal, Táchira, donde reside actualmente, tomó el Taller de Actuación para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Telón, en 1989, mientras en televisión se desempeñó en Radio Caracas Televisión como actriz destajista en varios programas tales como Selva María, Señora, Abigaíl, Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente de actuación en la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Táchira, la Unidad Educativa Bolivariana Páramo de La Laja y el Colegio Don Bosco, entre otros entes. Como fotógrafa cursó los talleres “Fotografía y cultura popular”, dictado por Mariano Díaz, y “Revelado y copiado blanco y negro”, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del Táchira. Ha presentado sus trabajos en la exposición colectiva “Creadores del hecho fotográfico”, en la Fototeca del Táchira (2004), y en las individuales “Capturando egos”, en la Casa Steinvorth (1999), “Ojos de miles miradas”, en la Fototeca del Táchira (2004), “Aunque sean tonterías, ¡escríbeme!”, en el Consulado de Venezuela en Cúcuta y en el Ateneo del Táchira (agosto y noviembre de 2005),





https://letralia.com/ciudad-letralia/anagrafias/2017/02/18/luis-barrera-linares/



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sábado, 24 de octubre de 2026

Guillermo José Schael, el cuarto Cronista de Caracas que da nombre al Museo de Transporte

 




Estimados liponautas

Hoy compartimos con ustedes esta nota sobre Guillermo José Schael y el Museo de transporte de Caracas. Y para darle inicio le hacemos llegar este fragmento de otra  entrada del blog La Guía de Caracas sobre los cronistas oficiales de la capital de Venezuela.


"En 1945, el Concejo Municipal de Caracas sancionó la Ordenanza sobre Defensa del Patrimonio Histórico de la ciudad, en la cual se determinó la figura del Cronista Oficial de pueblos y ciudades y se establecieron las responsabilidades que debía asumir el primer Cronista de Caracas y que los consiguientes debían continuar ejerciendo. Fue en este momento cuando se nombró al primer Cronista de Caracas, Enrique Bernardo Núñez, quien sentó un gran precedente como el primero en el cargo. Tras su fallecimiento en 1964, como forma de rendirle honor se decretó el 20 de mayo de 1986, fecha de su nacimiento, el Día del Cronista en Venezuela.

primeros cronistas de Caracas

Enrique Bernardo Nuñez, primer Cronista de Caracas nombrado por el ayuntamiento.




El siguiente Cronista de Caracas fue Mario Briceño Iragorry, quién desde 1951 asumió el puesto con igual mérito y profesionalismo.



Prosiguió en el cargo el célebre escritor Guillermo Meneses. 

Fotografía coloreada. Tomada de la Enciclopedia de Venezuela. 1974.


Al fallecer este último, la vacante la ocupó Guillermo José Schael en 1979 y hasta 1989, año en el que fue designado Juan Ernesto Montenegro, el quinto cronista nombrado, quien tras una prolífica gestión en cuanto a la revitalización de las publicaciones en la revista Crónica de Caracas, fallece en 1998, cerrando el ciclo de Cronistas de Caracas del siglo XX, oficialmente nombrados."






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Guillermo José Schael el cronista que da nombre al Museo de Transporte


20 OCTUBRE, 2023

Guillermo José Schael


HARIANLYS ZAMBRANO


El Museo de Transporte de Caracas lleva el nombre de Guillermo José Schael, conocido como el más popular cronista de Caracas, quien dedicó su vida al periodismo y a compartir información con la ciudad de la manera más ocurrente posible. Un caraqueño intrépido que dominó el arte de contar historias y fue precursor del nuevo estilo para el cronista, uno que más adelante quedaría en la memoria de las épocas antiguas de Caracas.


Caminar por el Museo de Transporte de Caracas es un viaje a la época de 1970, cuando el museo fue creado y este cronista aún transitaba por las calles de Caracas. Desde el momento en que se fundó el museo, Guillermo sirvió como su director hasta 1989 cuando falleció. Se dice que fue parte fundamental en la recopilación de todas las joyas históricas que alberga el sitio.


Como cronista ha tocado diversos temas como la historia de Venezuela, ciencia y tecnología, qué hacer en la ciudad, desarrollo de la aviación, y hasta desarrollo de tecnologías para la movilización y el transporte humano. Es por esto que se siente atraído a la creación de un museo como lo es el de transporte, la idea de un sitio donde pueda documentarse y almacenarse la maquinaria que con el tiempo el hombre fue actualizando, era demasiado increíble.


Schael fue una de las figuras que trabajó en la recuperación de maquinaria antigua importante en varias ciudades del país, pero no lo hizo solo, lo apoyaron personalidades como Eugenio Mendoza Goiticoa, Santiago Hernández Ron, José Giacopini Zárraga, Mauro Páez Pumar, Alfredo LaFuente Nieto, Antonio Agostini, Rafael Ginnari, Carlos Henrique Tovar, Adolfo Ramírez Torres, José Satiné, Reinhard Helmund, Carlos Valladares, Asdrúbal Fuenmayor, Carlos Stohr, Carlos Mendoza Goiticoa, Guillermo Ochoa Tucker, Leopoldo Sucre, José Curiel, Ernesto Armitano, Luis Teófilo Núñez y Carlos Kauffmann.


Además de ser cronista en El Universal durante muchos años, escribió varios libros, entre ellos uno titulado «Historia del automóvil en Venezuela», otra demostración de lo merecido que es que el nombre del museo sea el nombre de esta figura que para la época no fue tan valorada, y que hoy en día es considerado un amante del conocimiento y parte fundamental de la base histórica en el mundo del transporte que hoy se tiene en nuestro país.


El museo actualmente no está abierto al público por dificultades técnicas para el mantenimiento de los equipos, pero continúa siendo el lugar donde se tiene una biblioteca con contenidos de la historia del transporte y se sigue teniendo la mayor cantidad de objetos históricos en esta área. De igual manera es sede todos los domingos de un mercado de antigüedades abierto al público.





http://laguiadecaracas.net/31015/guillermo-jose-schael/



Micro historia del museo del transporte Guillermo José Schael. Caracas Venezuela.

https://m.youtube.com/watch?v=-Smwjg3Sy9w







Caracas Transport Museum 1975-96

https://m.youtube.com/watch?v=Fqy91N0OM1w