miércoles, 1 de febrero de 2023

Don Ubik de Dick: el papanatismo en do mayor.

 

Portadas de diversas ediciones de Ubik en distintos países. Imagen tomada de The Dirt.

Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un acercamiento que nuestro amigo PacoMan, hace a la novela UBIK  de Phillip K, Dick, más que a la novela el acercamiento es a  la valoración que los miembros del fandom hacen a la obra novelística de este autor estadounidense.

Esperamos que la entrada sea de su agrado.

Atentamente

La Gerencia.

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Ubik el papanatismo en do mayor.


Ilustración de Curro Burgos.



El pasado viernes 25 de noviembre de 2022 a las 21 horas en La Marítima, como habitualmente, nos reunimos en el 19º Club de Lectura Manuel Berlanga de Literatura Fantástica, Ciencia Ficción y Terror de Málaga. En esta ocasión le tocó el turno a Ubik (1969) de Philip K. Dick. Dick tenía 40 años cuando la escribió. Se da la triste circunstancia que Philip murió en 1982 con tan solo 53 años. La vida del escritor es más apasionante que su extensa obra. De los 50’s a los 60’s escribe compulsivamente a un ritmo que ni los escritores de bolsilibros podrían igualar. Pero en los 70’s la cuestión cambia radicalmente[1]:

“… A principios de la década de 1970, la teología gradualmente se introdujo en la vida de Philip K. Dick en episodios de paranoia y epifanía, culminando en una experiencia religiosa en marzo de 1974, que pasó gran parte del resto de su vida analizando en forma de una "Exégesis" …”





En España, Ubik se publicó por primera vez en 1976 por Martínez Roca en su colección Superficción (1ª época) con el número 13.  Traducción de Manuel Espín de 1976, siendo la única traducción que hay. En esos momentos la colección estaba dirigida por Román Cano. Gracias a esta colección se introdujeron en España por primera vez, y a muy buenos precios, grandes autores norteamericanos y sus obras más señaladas.

Philip K. Dick. Imagen tomada de Revista Paco.

En 1985 se publicó con el número 17 en Biblioteca de Ciencia Ficción Editorial Orbis (asesorada por Domingo Santos) que se vendió en los kioscos, y que hoy y día, es fácil encontrar en librerías de segunda mano. También se publicó, en mayo de 2000, con el número 3 de la colección Solaris Ficción de la editorial Factoría de Ideas; en total realizó siete ediciones, siendo la última la de 2009.


Domingo Santos.(1941-2018)


En 2011 Minotauro en la colección clásicos Minotauros (sin numerar), saca una nueva edición, pero con la misma traducción. En 2019 saca otra edición cambiando únicamente la portada. En 2020 repite la misma jugada, con otra nueva portada. En 2012, Booket con el número 8040 de la colección ciencia ficción saca una nueva edición.

Alejo Cuervo. Imagen tomada de Wikipedia.

Resumiendo, en España, Ubik se ha editado por cinco editoriales a lo largo del tiempo, once ediciones y todas con la misma traducción. Hay al menos dos ediciones adicionales en Latinoamérica.


Juan Manuel Santiago. Imagen tomada de Babelio


Sin duda esta novela cuenta con el beneplácito del público que la compra con asiduidad. A mí no me gusta. Digo más: no he sido capaz de acabarla en ninguno de los dos intentos que he realizado en su lectura, el primero en 1996 y el segundo en 2022. Antes de rescatar mis argumentos de 1996, destacaré que hasta 1987 la opinión, en España, sobre Dick no era muy buena, fue la publicación de la antología de cuentos de DickAquí yace el Wub en Gran Super Ficción de Martínez Roca, colección dirigida por Alejo Cuervo la que comenzó a cambiar el tema. El debate sobre Dick fue una pequeña batalla de “las guerras del fandom” que Juan Manuel Santiago (uno de los más beligerantes, todo hay que decirlo) recopila en su Moriremos por fuego amigo (noviembre 2019) Cazador de Ratas Editorial


Miquel Barceló .(1948–2021)


Cedo la palabra al docto Miquel Barceló (1948–2021) que lo cuenta bastante mejor que yo:

“… En los años sesenta publicó el resto de su obra más interesante en la que, a veces, la pretendida duda sobre la realidad da lugar a narraciones que resultan deshilvanadas y ofenden el sentido de la racionalidad del lector, pero que se salvan por el gran dominio del oficio y la habilidad narrativa de Dick. En esos años su obra empezó a ser muy valorada en Europa, mientras que en Norteamérica se le consideraba un escritor de segunda o tercera fila. Fue en Francia donde obtuvo más éxito y en dónde se alzó con el cetro que antaño tuviera Van Vogt en ese país, tal vez por lo surrealista de algunos de sus argumentos.  (…)

A partir de una vida problemática y compleja, su voluntad de cuestionar el concepto de realidad por medio de una narrativa torturada y a menudo caótica se agudizó a finales de los sesenta con obras que muchos consideraban claramente influidas por la droga a la que fue asiduo. Algunas entrevistas concedidas en esta época muestran claramente cierta irracionalidad en su lógica.

Tras el caos argumental de Ubik … (…)

En cualquier caso, la calidad narrativa de este autor justifica muchas de sus obras, pero no los excesos de sus exagerados adoradores y epígonos de hoy. …”


Ilustración de Curro Burgos.



La cita está tomada de las páginas 217, 218 y 219 de Ciencia Ficción: Guía de Lectura (1990), Colección Nova Ciencia Ficción número 28, Ediciones B. Cabe destacar que fue en 1990 tres años después de la edición de Aquí yace el Wub por parte de Alejo.


Armando Boix. Imagen tomada de Ecured.

Y ahora sí, mi A mí no me gusta Philip K. Dick que vio la luz en el efanzine Ad Astra volumen 6 en 1996 y que he recuperado gracias a la generosidad de su editor: Armando Boix lo más parecido que existe a un hombre del renacimiento en el fantástico patrio. Es uno de los tres textos que conformaron la sección ¿Qué opinas tú sobre Philip K. Dick? Los firmados por José Antonio Suárez y Juan Manuel Santiago eran opiniones favorables.




 

A MÍ NO ME GUSTA PHILIP K. DICK

Pero me gusta tan poco que sólo he leído dos novelas (¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas? y El hombre del castillo) y una decena de cuentos. Como no me gusta no he leído más, ni pienso hacerlo. Ese es uno de los principales problemas para criticar su obra; el desconocimiento, el siguiente, el desinterés. De estas premisas se extrae que sólo los adoradores de la obra pueden realizar defensas brillantes, coherentes y llenas de luz mesiánica. O muy tibias o poco creíbles son las críticas perfectamente documentadas y que demuestran haber ingerido toda la obra, porque nadie come muchos platos de sopa si no le gusta, con la vaga esperanza de encontrar que con las últimas cucharadas se desvela su verdadera naturaleza y traslada al comensal al séptimo cielo del gourmet, como si de una Schwepps se tratase. No es razonable, si no gusta algo no se sigue leyendo.


Ilustración de Curro Burgos.



¿Por qué entonces me estoy tomando la molestia de escribir esta crítica, si no tengo ningún interés en la obra de Dick? Por sus fanáticos. Al igual que la simplona serie norteamericana Star Trek, el fenómeno sociológico de sus aficionados trasciende la importancia de la misma serie. Con el alcohólico Dick pasa igual, los acólitos de su obra se cuentan por miríadas y su obra evangelizadora no puede dejar indiferente. La principal característica del defensor del esclarecido de Berkeley es la prepotencia: «Ah, no te gusta Dick» mientras encoge la nariz en gesto inequívoco de reprobación, seguidamente empieza el adoctrinamiento, si el infiel muestra interés ya ha ganado un amigo, al cual acudir cada vez que el nuevo seguidor haya leído una nueva revelación, y poder poner en claro los mensajes más que confusos (por inexistentes) que Dick dispensaba. Si el infiel mantiene sus creencias, su fin está próximo vía auto de fe.

Ilustración de Curro Burgos.



Toda obra cultural es susceptible de un proceso de racionalización que legitime el marchamo de obra de arte, lo sé por mis propios esfuerzos al reseñar novelitas de la saga de La Guerra de las Galaxias. Cualquier folletín se puede convertir en singular punto de referencia de la próxima generación si se pone el suficiente empeño en proclamar sus virtudes y se cuenta con los medios de difusión masivos necesarios (en la medida que la masa susceptible de recibir el mensaje sea grande). También ayuda que un lumbreras defienda a fulanito para que las críticas que reciba sean mínimas, y los disidentes deban actuar en la clandestinidad del «Petit comité» o desde el fatídico anonimato que permite un seudónimo; todo ello fruto del importante ascendiente que sobre todos nosotros tiene el «magister dixit».

Ilustración de Curro Burgos.


Pero como venganza los aficionados no iniciados en el sectarismo dickiano, no han/hemos valorado excesivamente bien a este californiano, pues el reconocimiento a su obra no es «exuberante»; sólo recibió el Hugo en 1963 por su ucronía de El hombre del Castillo y en 1979 por A scanner Darkly el premio Británico de Ciencia Ficción. Pero además los editores de ciencia ficción no lanzaban las nuevas obras de Dick al mercado en rústica (destinado a las obras con expectativas de buenas ventas) sino en bolsillo, como claro reconocimiento del poco interés de los compradores. Esta incapacidad de comunicación del imán Philip la han eternizado sus ridículos seguidores fundando un premio de ciencia ficción para la mejor novela publicada originalmente en formato bolsillo... con adoradores como esos no hace falta detractores.

Francisco M. Mancera

By PacoMan





[1] Cita tomada de la página 329 de la voz Dick, Philip K(indreed) de The Encyclopedia of Science Fiction (1993) de John Clute y Peter Nicholls, editado por St. Martin’s Griffin, New York, edición noviembre 1995



Tomada de By Pacoman.


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PacoMan


En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de cuatro lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad sobrevive como puede: lo que viene siendo malvivir.

Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando sube posts a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po


lunes, 30 de enero de 2023

Arthur Miller: No hay nada nuevo que pueda decir sobre Marilyn

Una entrevistade José Pulido

 


Estimados Liponautas

Hoy compartimos la entrevista que le hizo nuestro amigo José Pulido a Arthur Miller, dramaturgo estadounidense egocéntrico e inseguro, quizá mas conocido aquí gracias a Marilyn Monroe. Miller es un escritor importante y políticamente comprometido aunque poco comprometido humanísticamente o moralmente. Son muy conocidas las pobre valoraciones de él acerca de su exmujer Marilyn Monroe, solo basta leer su autobiografía o ver su obra Después de la caída (After the Fall) , pero mucho menos conocido es la forma como relegó a su hijo Daniel, que sufre de sindrome de Down, a una institución y al que Miller solo se acercó e incluyó en su testamento apenas dos años antes de su muerte.

Inge Morath conoció a Miller durante el rodaje de la película The Misfits. Arthur Miller y Marilyn Monroe se divorciaron en enero de 1961. A principios de 1962 Miller e Inge Morath se casan, el 4 de agosto muere Marilyn Monroe y el 15 de septiembre nace su hija Rebeccarealizadora cinematográfica, guionista, escritora, actriz y esposa del actor Daniel Day-LewisDaniel es casualmente es tocayo del hermano de Rebecca Miller

Es muy curioso e indignante como Arthur Miller e Inge Morath trataron a su hijo Daniel y eso nos hace pensar nuevamente en lo importante que es la coherencia entre nuestro discurso y nuestras acciones.

Ahora disfruten de la entrevista hecha por el poeta José Pulido.

Atentamente

La Gerencia.


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Esta entrevista la hice en los años ochenta. Ya la conocen, pero por si hay quién no la haya leído, la pongo otra vez. Tomé prestada esta foto porque aparece Inge con su cámara. Es del fotógrafo Alfred Eisenstaedt / Time & Life Pictures / Getty Image




Arthur Miller:

ESCRIBO PARA INTEGRAR MI VERDAD EN 150 PÁGINAS



-Parece música –dice Arthur Miller, y sube la cabeza para oír mejor el tintineo de un carrito de helados, empujado por el heladero que sube la cuesta cercana a la residencia del embajador norteamericano William Luer.

Se abstrae unos segundos y luego responde a una pregunta: “Me ha impresionado mucho la idea de un festival de teatro en Venezuela. Espero completar mi impulso teatral, aprender más sobre el teatro venezolano. Me sorprende esto, no es muy normal que un país tenga 14 o 15 agrupaciones teatrales profesionales”.


Arthur Miller y su esposa Inge Moranth. 1975. Fotografía de Alfred Eisenstaedt / Time & Life Pictures / Getty Image


Está sentado en un mueble de hierro pintado de blanco; a cierta distancia hay una dama de ojos azules pequeños y cabello corto que le observa con atención: es su esposa, la fotógrafa de la revista Life, Ingeber Morath


Arthur Miller y su esposa Inge Moranth en una clásica y machista pose.


Miller es un hombre muy alto, fuerte, de manos grandes y tostadas, con uñas tiesas. Parece más bien un actor retirado que en alguna ocasión hizo de Tarzán. Es enteramente juvenil en sus expresiones, humorista a ratos, irónico siempre y por instantes parece cansado de repetir cosas.  

- La cultura convertida en industria, en venta masiva, ¿ha modificado su obra?

Miller medita la pregunta y responde después de un “ah”, con cadencia de suspiro: “Yo no creo realmente que vaya a cambiar la manera de escribir, que eche a un saco obras teatrales porque son representadas en otros países y otros idiomas. Mis obras son mi reacción ante la sociedad norteamericana, donde vivo y trabajo. Y me gusta saber cómo sonará lo que escribo cuando se presenta en otra parte; esto no cambia en sí lo que escribo, tal vez me dé una perspectiva más amplia y menos provincial...

VANGUARDIA

Está presente la interrogante respecto al teatro de vanguardia. Una mata de malanga cuelga detrás del autor y cuando el viento sopla fuerte las hojas le tocan un hombro. Se vuelve creyendo que es alguien. Sonríe a la mata de malanga y como hablando con ella dice: “Oh no, no... estas ideas de retaguardia y vanguardia ya no son de interés hoy en día. Mire: en 1960 había una explosión maravillosa de eso, pero con poco drama y lo que yo creo es que los artistas de teatro redescubrían los principios del teatro. Ni siquiera necesitaban dramaturgos; la misma idea de ser dramaturgo era reaccionaria... pero con el tiempo eso pasó a ser aburrido, ya el público podía predecir lo que iba a ver, y volvió a pedir que regresarán los dramaturgos y los sorprendiera.  En realidad, nunca lo tomé como un antagonismo hacia mí, sino como un redescubrimiento. Era una tontería, una falta de sentido”.

Señala que los actores se liberaron en esa etapa y se convirtieron en mejores actores, pero deseando que retornaran los dramaturgos, para liberarse de la responsabilidad de escribir dramas.

Eso tuvo también, a su juicio, un origen político porque la gente comenzó a creer que cuando se dice mucho se miente; que se dicen mentiras cuando se organiza un discurso.

 “Yo creo que hoy en día –agrega con una leve sonrisa, donde una pieza dental muestra una brizna dorada- nos damos cuenta de que se puede mentir al bailar o en cualquier otra actividad, que no se necesita el lenguaje para decir mentiras. La cuestión es, si se tiene talento o si no se tiene”.

 “¿Experimentar?”, repite la pregunta, y contesta: “Lo experimental no es en sí hacer algo que no lo haya hecho antes otro, sino conocer lo más posible la realidad histórica, tal como la ve el artista. Experimentar por experimentar, sin conseguir nada con ello, lo considero negativo. Entiendo lo experimental que trata de comprender lo que está ocurriendo”.

Toca con un dedo su reloj de acero inoxidable, tal vez deseando adivinar la hora. Siente como deseos de realizar una actividad física y no estar allí sentado. “Un gesto espectacular simplemente lo pueden hacer hasta una ama de casa o un viejo tonto”, explica con voz determinante.

Una dama que está cerca y es norteamericana se molesta y le dice “injusto”.

-Señora, usted me entiende... –dice Miller, como disculpándose, sin hacerlo realmente.

-Hay quienes consideran más importantes “Las brujas de Salem” que el resto de sus obras... –se le hace la interrupción para que no le caigan encima las amas de casa.

-Yo no tengo ninguna objeción respecto a que alguien considere una obra mía más importante que otra. A veces el público prefiere unas y yo las otras- comenta. Le gusta hacer frases con viceversas.

-¿El  hecho de que hoy se encuentre en esta embajada indica que ha cambiado la política norteamericana o que ha cambiado Arthur Miller?

-¡Bof! –exclama Miller

-¿Qué significa bof?-

Él no lo aclara, pero expresa: 

-Ambos hemos cambiado (no sé si realmente eso es verdad) pero puedo decir que yo sí he cambiado, cada hora, cada mes, cada año, si no fuera así estaría muerto:  hay que cambiar.

Su esposa Morath dice que Miller está escribiendo una pieza, “pero no tiene título”.  Es un comentario aparte, de ella, pero él habla sobre su trabajo en términos categóricos.

-Yo escribo muy pocas obras de teatro. Me la paso escribiendo y tirando textos a la basura. Siento la necesidad de llegar al público, a mi público, con una imagen diáfana, clara, de lo que soy en un momento dado.  ¿Autobiográfico? ¿Quién no lo es? Yo no escribo para perfeccionar un estilo sino para tratar de integrar totalmente mi verdad en 150 páginas.

Tratando de aclarar algo dicho sobre el vanguardismo, apuntó: “Respeto el trabajo bien hecho, siempre tratando de proteger las altas normas del profesionalismo de teatro. Creo que un autor es peor actor que un actor y viceversa. La cuestión es eficiencia, eso es lo que realmente se requiere”.

-¿Quién es el mejor dramaturgo? 

Miller dice a eso: “Desde 1890 para acá los buenos dramaturgos se pueden contar con los dedos, con cuatro dedos de una mano; eso refleja lo difícil que es el arte. El dramaturgo debe ser agresivo escribiendo, pasivo en la parte que tiene de poeta; debe ser sensual, manager, administrador, sentir los gestos, estar inmerso en la literatura... Sería una imposibilidad estadística ¿verdad?”.

 “Hay poetas sin escena, escena sin poeta: hombres de grandes ideas que no pueden escribir un cuento, cuentistas sin ideas. Ser dramaturgo es como ser un Cadillac bien grande, que necesita poquísima gasolina”, comenta luego.

-Nosotros no trabajamos juntos: cada quien por su parte... Arthur se levanta muy temprano y trabaja toda la mañana –habla su esposa.



-¿Le molesta que en todas partes estén preguntándole a Miller sobre Marilyn?

-No... no me molesta. La conocí a ella antes de que Arthur. La fotografié: era una mujer fantástica.


Marilyn Monroe. Fotografía de Inge Moranth.


Lo dice con sinceridad. Aclara que se casó con Miller después de morir Marilyn.

-¿Usted no es fantástica?

-Cada una tiene una cosa distinta- susurra Ingebor Morath, con un libro de fotografías en la mano.


Miller explica: 

-No hay nada nuevo que pueda decir sobre Marilyn y como no quiero aburrir, mejor será no decir nada.

Arthur Miller entrevistado sobre Marilyn Monroe en 1987


Respecto a los autores soviéticos, aquellos que son considerados disidentes, explica: “Muchos talentos se han ido de la URSS a Europa y Estados Unidos. Es la emigración más grande de la historia intelectual. ¿Cuál va a ser su impacto en la literatura norteamericana? no lo sé; allá no es popular la literatura disidente. Sólo lo es para las personas interesadas en la Unión Soviética”.


Marilyn Monroe y Arthur Miller. 1960. Fotografía de Inge Moranth. Imagen tomada de WMagazine.


Dijo “Soviet Union”, y alzó la cabeza, creyendo que volvía el carro de helados con su música.

Señala: “La gente siempre comenta que el teatro norteamericano está en crisis”. 

Desde que comenzó a escribir ha oído eso. Luego dijeron que Tennessee Williams y él habían salvado al teatro. “Pero a los cinco años se olvidaron de esa salvación”.

Arthur Miller e Inge Morath con su hija Rebecca


La mala de malanga le tocó el hombro de nuevo. Eso le recordó que tenía que ir a almorzar y posteriormente a la Universidad Central de Venezuela, donde escucharía preguntas de estudiantes y público diverso.

Probablemente, preguntó a la traductora, cuando estaba alejado de la presión periodística:

-Esa planta tan insistente ¿cómo se llama?


Enlaces relacionados:


"LA INFANCIA DE TODOS SE ACABA"

Tres textos de Marilyn Monroe


QUERIDA NIÑA A LO MARILYN MONROE

Un poema de Gladys Ramos.


 

Marilyn, Yo diría que eres una adorable criatura.



MARILYN REPETIDA HASTA EL CANSANCIO.

Un poema de José Pulido.



MARILYN ENFERMA por José Pulido



"A veces creo que debí hacer más por Marilyn Monroe".

Una entrevista a John Huston


Carlos Ayesta, fotógrafo venezolano: La fotografía es la síntesis emocional de una situación vista a través de una cámara

Una entrevista de José Pulido