martes, 10 de marzo de 2026

ESDRAS PARRA: Venezuela, "El país de la pena" de Hanni Ossott es una obra maestra

 







Estimados Liponautas


Hoy compartimos este acercamiento que hizo Esdras Parra (Santa Cruz de Mora, 13 de julio de 1939 - Caracas, 18 de noviembre de 2004) al poema "El país de la tristeza" de Hanni Ossott (CaracasVenezuela; 14 de febrero de 1946-31 de diciembre de 2002)  en el V Coloquio Latinoamericano de Literatura (Valencia / 2000). Nosotros en el título de la entrada le agregamos la palabra Venezuela, ya que creemos que refleja fielmente lo que sentimos los venezolanos que actualmente padecemos el gatopardismo septentrional.

Imagínense lo que pudo haber escrito Hanni Ossott si hubiese visto los padecimientos de los venezolanos bajo la bota del chavismo en sus diversas fases.


Plaza Altamira, campo de batalla de protestas en Caracas

https://m.youtube.com/watch?v=fVYO90Z4Jhg&pp=ygUbcHJvdGVzdGFzIGVuIHZlbmV6dWVsYSAyMDE0



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Atentamente


La Gerencia


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¿Por dónde transita Hanni Ossott en su poesía?


La poeta Esdras Parra, en el V Coloquio Latinoamericano de Literatura (Valencia / 2000), calificó al poema "Del país de la pena", perteneciente al libro "El reino donde la noche se abre" (1987), como una una "pequeña obra maestra"








ESDRAS PARRA

¿Por dónde transita Hanni Ossott en su poesía?


Pocos poetas, en nuestro medio, viven su poesía como una pequeña prolongación de su existencia, como debería ser. Quizá como un hito en la lucha que sostienen dentro del mundo de las cosas y de su lenguaje. Hanni Ossott es uno de ellos. Ella vive su poesía, o la poesía vive en ella, la habita. Estos términos pueden ser intercambiables y significan que no se desprende de sí misma en la hora de escribir sus poemas. No se pone una máscara diferente a la que lleva su rostro. Por lo que cuanto dicen sus poemas debemos, con toda certeza, tomar en consideración con la seguridad de que es su voz y no otra la que habla, como si sus poemas fueran parcelas dolorosas, punzantes, que se desglosan de su vida, que ella entrega con la generosidad que es capaz.

Qué más demostración que traer aquí la visión de esa pequeña obra maestra titulada "Del país de la pena". Poema que se ha convertido en objeto de culto entre sus más asiduos lectores. Pues el desgarramiento interior que le exigió escribir de un tirón, en una noche, estas páginas esclarecedoras, no siempre es fácil encontrar en la historia de nuestra poesía. "Desgarramiento", "esclarecedoras", palabras fuertes que no escapan a los oídos de aquellos que me escuchan. Aunque sucede que yo quiero decir con ellas lo que significan como cualidades del poema de Hanni. No se debiera tener miedo a las palabras. Elaborar conjuntos más o menos discriminados a los que se les prohíbe su uso. Hanni misma es un ejemplo. En su poema, ella da rienda suelta al lenguaje y a la imaginación. Ambos juegan allí, libremente, en su propia aventura. Ella arriesga su verbo, y en ese arriesgarse está su secreto. Sólo está allí para conducir ese torrente de vocablos, reveladores de una batalla interior que no con mucha frecuencia otros han vivido. Si Hanni se pregunta incansablemente: "¿Quién soy?" -pregunta clave a lo largo del poema-, es su voz la que habla. Pero habla también la incertidumbre, la seguridad de saberse mortal, la soledad, la añoranza, la ausencia de identidad, la fragilidad misma de encontrarse en esta tierra, en el "país de la pena", y no tener asideros, la impaciencia honda de no poder reconocerse a sí misma, no saber quién es ni por qué está aquí. "Yo te he buscado para saber quién soy, y no sé quien soy".




                

Si su poema resulta a veces poco accesible es porque no deja que la atmósfera del mundo exterior lo inunde"

Se pueden leer esas imágenes que pueblan su poema como si se leyera el libro de la mente. Pero no se trata de una representación mental. Hanni se ha visto atrapada por el demonio de la poesía, lanzada en el trance de vivir lo que dicen sus palabras, cada una llena con el peso específico de su significado. La pregunta que se hace constantemente, pregunta que sirve como guía para adentrarse en el poema y apresarlo en su esencia, es una pregunta desesperada, porque la poeta está detrás o dentro de la pregunta misma como otra interrogación y no puede salir de ella. Hay ira, exasperación que solo se mitiga al expresar otras imágenes, pero el sosiego no está de su parte. Hanni se propone asir para siempre esa esfera dolorosa de su propia interrogante. Si su poema resulta a veces poco accesible es porque no deja que la atmósfera del mundo exterior lo inunde, no la deja circular en su interior para que las visiones se aireen y ella al fin quede libre.

Es posible imaginarla mientras lucha sintiéndose prisionera en las redes de la inspiración, inspiración torrentosa y tiránica. Sentirla frágil e indefensa, intentando desarticular su desamparo que es, por lo demás el de una mujer que sólo aspira a ser ella misma y su poema. Las va edificando con certera seguridad, accediendo a que entren en la realidad de su mundo. En efecto, la primera impresión que causa este poema es su fluidez, la espontaneidad con que el poeta urde el tejido de sus imágenes, dejando espacios entre los intersticios para introducir allí su pregunta. Ese rasgo hace que lo podamos sentir en la propia conciencia, quizá como lo sintió la poeta que lo compuso, como si saliera de nuestra propia voz, impregnado con nuestra desnudez y nuestra indeterminación.

Hanni en su juventud. Cortesía de Letra Muerta Inc.


 Se exige a sí misma una forma errática en el poema sin descuidar sus grados de intensidad: lo satura de imágenes"

Diálogo consigo misma, interrogación fundamental sobre sí y sobre su sentir: "¿Quién soy? ¿Soy los árboles, las plantas? ¿Acaso el mar?". Hanni busca no una respuesta a estas preguntas sino un espacio donde extender su voz, hacerla visible y audible. Porque la voz es la afirmación de la propia persona, y ella pide esa afirmación para estrechar esos vínculos con el mundo. Está ante el mundo, en el sentido rilkeano de esta expresión, gracias al rumbo y elevación de su conciencia. Aspira a experimentar totalmente lo que dice su poema. Tal aspiración es sólo un camino entre muchos caminos. Es arrastrada por su condición de poeta hacia el abismo de su poesía. En el fondo oscuro y denso donde se mueve con su carga de vivencias, Hanni se vuelve ajena a su lenguaje. Necesita desprenderse de sus significaciones a fin de establecer con firmeza su realidad. De ahí que para ocultar su ansiedad, acaso para anularla se exige a sí misma una forma errática en el poema sin descuidar sus grados de intensidad: lo satura de imágenes. Se aferra a esa imágenes tratando de encontrar un punto de apoyo, una suerte de iluminación que puede estar fuera de su poesía. Incorpora su anhelo a las imágenes para imponerse a ellas y lograr una soberanía absoluta. Su propósito final es hacerse de una de su poema y, a la vez, introducir los signos inequívocos de su mundo: sus inquietudes, sus intuiciones, los misterios para los cuales no tiene respuesta.



Su poema está dirigido hacia una meta que es, por igual, un punto de partida: la revelación de un yo sin identidad. Hanni no se niega a recibir las influencias de las vicisitudes de su camino. Estas constituyen etapas en el proceso de llegar a su límite. El yo de Hanni no es un espejo que se refleja estáticamente a sí mismo. Es, por el contrario, la conciencia activa y vigilante de querer volcarse hacia los otros y entregar a ellos su mensaje, establecer una conexión con las voces semejantes a la suya, los que quieren escucharla y se enfrentan a esa sutil aventura. El diálogo, pues, no se queda detenido en una sola presencia, intenta proyectarse en la claridad de su mundo y recoger su eco. La poeta no solo habla para sí, habla también para los demás. No se cree en posesión de verdad alguna, la única verdad que sostiene es la de la certidumbre. Cuando se pregunta: "¿Quién soy?" es porque esa interrogación anuda bel lazo que la lleva al mundo de los otros. Ellos no son un mero reflejo sino aspectos desconocidos de su propia persona. Necesita interrogarse sin esperar una respuesta, para entregar en su peculiar realidad, en el peligro que significa ser el centro mismo de su poema.

Hanni parece incansable en esta búsqueda angustiosa. Se sobrecarga de confusión, aviva los detalles de sus imágenes para bajar la tiniebla de su noche. Persigue su voz, la acorrala, reflexiona sobre ella. Pretende que esa voz sea la metáfora de todo lo que la rodea. Quizá por eso requiere escuchas, y se dirige a reconstruir el presente que la acerque a quienes la oyen. Su voz tiene la cualidad del grito: "¿Quién soy? ¿Una ruta? ¿Un cambio? ¿Dime quién soy?". Espera que su voz, su grito lo haga reconocerse en su poema. Quiere ver el esplendor, la belleza asumir el amor del mar, la melancolía de la Tierra y apresurarse hacia el "país de la pena": "¿Adónde, adónde?". Se encamina hacia la duda. Primero el abismo. Hanni descansa en la profundidad de la duda. Corre a las bastas distancias que le revelarán, por fin, el misterio de los ausentes, los seres queridos, el misterio como la única verdad que no le ha sido revelada, el lado de la vida que no conocemos. La pena que siente es como una hoja suspendida en el vacío. El aire enrarecido la deja pasar: Da libre curso a su grito. Hay una abertura en ese cielo de su sufrimiento: "padezco", "quiero obviar el dolor, el horror. Olvido. Olvido". Esa hoja debe soportar el peso de tanta luz, de tanta tiniebla, de tanta invalidez y desazón. Porque tiene que mantenerse firme en la carencia y en la humildad y ser ella misma dentro de su poema.

Hanni en su juventud. Cortesía de Letra Muerta Inc.



¿Por qué se empeña en tratar de unir su ser con su poesía? ¿Por qué ese anhelo de llegar al dominio de los otros? El mundo se mueve a su alrededor, pero ella borra sus huelllas. No desea permanecer en un solo lugar. Los otros, decididamente, no son su reflejo. Pone en movimiento su deseo de identificarse con los otros, con la Tierra, el viento, el mar. Los otros son una aventura extraña, una fatalidad. Asume que su poema debe encarnar en ella misma. Solo así puede responder a su eterna pregunta y ser, además, las colinas, riberas, agua bañada de luz, el pájaro que enterró en el jardín, y dormir bajo tierra para que todo pase. Olvido, olvido, grita en medio de la resaca. Por fin la fusión se realiza: "Estoy extenuada". Indaga en los otros como si indagara en sí misma. Está frente al mundo. Camina hacia lo abierto, que no es el espacio ni el cielo sino todo lo existente: las imágenes que atrapa en la vigilia e incorpora a su poema. Ve objetos, representaciones. El mar es un suspiro. Sólo trae barcos llenos de invalidez, barcos enfermos, antiguos dolientes, con sus luces, sus banderas, los cañones, las invisibles balas. Significan la llegada, el arribo. "¿Quién oye? ¿Quién está allí? ¿Quién habla?". Habla ella porque su voz se aísla. Se amalgama con la voz de la naturaleza, la voz de la tierra. Es el enigma, lo innombrable, para lo cual no hay palabras, ni voluntad de crearlas, ni imaginación. Ella se ha convertido en un muro. Escucha el silencio que la rodea. Vuelve sobre sus pasos cerrando su círculo: "Es la luz de la Luna lo que hoy me ilumina".

II

No sé cuantas veces he vuelto a este poema y en cada lectura siempre encuentro algo nuevo que me conmueve. Su lenguaje fluye libremente o tropieza, es dúctil, áspero, fuerte. Corre como un torrente sobre piedras lavadas, forma remansos o rápidos en su trayectoria. En mi mente se transforma como si surgiera de la sombra. De la sombra, de las desdichas, de las penas de la autora, que no necesito sino sentarse a su mesa, en su "cuarto propio", una noche escribirlo o dejar que la fuerza ciega de su impulso primigenio y el sonido febril de su voz hicieran el trabajo. Hanni parece inspirarse en la idea del ser; en el sentido que Heidegger, su mentor, su maestro, da a esta palabra: el fundamento de todo lo existente. Sería interesante investigar hasta qué punto el pensador alemán ha influido en su poesía. Ella, que por sus raíces germánicas siempre se ha sentido cercana a los poetas y pensadores de esta cultura: Goethe, Hölderlin, Nietzsche. No debemos olvidar que a Hanni debemos una de las mejores traducciones de las Elegías de Duino de Rilke.

Por su deseo de abarcar la totalidad etimológica de las palabras, creo que el dominio desde el cual la poeta habla tiene cierto principio en esa lengua. Ella dilucida su pensamiento y afirma desde allí su armonía. La estructura de su poema es sencilla y, a la vez, compleja. Se deja arrastrar por la presión y el movimiento de las imágenes sin perder su vigilancia, su control. Su dolor es dosificado. ¿Cómo intentar una interpretación de este poema? No me creo capacitada para hacer un análisis. Yo sólo lo leo, una, muchas veces, intentando en su lectura dejarme llevar por su agitación interior, por su tiempo, su sonido, los principios semánticos que lo unifican. Percibo allí la ansiedad de la poeta, su desamparo, su sentimiento de inutilidad, su resignación, el fracaso de su mundo. Siento que ella va a la deriva dentro de su oscuridad. Tantea las sombras. Ciegamente va hacia la luz, sin encontrarla. Su pregunta es un grito que surge desde espesas tinieblas, las del ser que no podrá alcanzar, contra las que lucha. No busca una identidad, no desea encarnar su propia imagen, a pesar que ese impulso es los que la sostiene. ¿Se identifica con las cosas que nombra? Primero soy una pena, dice, luego el soportar. Sobrelleva el peso de su vacío, este es su única certidumbre. Desde ese vacío toma fuerzas para soltar su grito: "Soy un cuerpo cansado de tanta errancia". Intenta al fin encontrar un descanso, una identidad y encontrar para siempre el dolor, el horror, los abandonos, las distancias, el llanto.

Yo que he pagado un precio muy alto por proteger mi vida, puedo decir que Hanni ha pagado el suyo"



Con tanteos, venciendo dificultades, vacilaciones, pero al mismo tiempo dueño de una absoluta seguridad, un manejo consciente de su lenguaje, Hanni ha avanzado reciamente en su poesía. Este poema podría ser el climax de su obra, por su situación y el vigor de su verbo, situado a medio camino entre sus primeros y sus últimos libros. Libros que son como hitos en su ruta hacia la creación de su mundo. La poeta ha buscado el ascenso, y así como explora la obscuridad de su pasado, esas "sombras", se hunde también en la niebla del presente. Su voluntad está dirigida a alcanzar la plenitud del ser como equilibrio de todo lo que existe. En su poema, quiere abarcar esa plenitud que es, además, la plenitud de la Tierra. Canta desde esa instancia, como canta también desde lo oscuro. Escucha lo oscuro. Oye lo profundo. Al ascender, se siente bañada de luz, la luz de esa revelación que hasta el momento no había sido señalada. Su pregunta nunca obtendrá respuesta. Tal negativa se incorpora a su voz. La recibe como si fuera una dádiva. Una dádiva que viene de la noche. El silencio, el vacío es la única información. ¿Por dónde transita Hanni en su poema? Ella no lo sabe. Se aferra a su imploración y se apresura a llegar al abismo. Va hacia lo invisible. Reconoce en lo invisible, como Rilke, "una jerarquía más elevada de la realidad". Es decir, de su salvación.

¿Se ha enriquecido nuestra poesía con este poema? Ciertamente. Sería absurdo negarlo. Hanni, como poeta ha hecho allí un surco profundo. Creo, sin embargo, que no se ha reconocido en verdad lo que hay en él de fundamental, de revelador, Las visiones agudas que suscita. Las ramificaciones que parten de sus imágenes. El poema permanece como la voz de la poeta que nada desvanecerá, que se escucha entre las líneas del poema. Hanni muestra su rostro. Lo muestra y lo oculta. Se pone una máscara. Pero deja que el poema siga solo su camino. Lo abandona para que se encuentre a sí mismo. Nadie sabe hasta donde puede avanzar en ese camino. La poeta es finita como todo mortal, aun no sabiendo lo que hay en ella de mortal.



Yo que he pagado un precio muy alto por proteger mi vida, puedo decir que Hanni ha pagado el suyo, y quizá su precio se aún más alto. Ahí está su poesía para atestiguarlo. Esos libros lanzados como hojas en el viento, como mensajes cifrados dentro de una botella sin posibilidad de llegar a destino.

Este poema que es una leyenda nos da, justo, la idea del precio que ha pagado por tratar de proteger su vida. Protegerla de las penas, de las desgracias, la incertidumbre, la mirada de los otros, el pensar de la gente. La vida de Hanni ha girado en torno al círculo concéntrico de sus preocupaciones más íntimas, que es el objeto de sus poemas: los sentimientos, los seres queridos, la casa, el amor, la feminidad, el pasado, la muerte. Todo ello está contenido en este poema. Como el anhelo de rescatar su vida, protegerla de la desolación para lanzarla con su pensamiento a la aventura.

La memoria ha poseído a esta poeta desesperada. La memoria y la acción. La ira, el sosiego. La voluntad de llegar a su corazón. Si todo esto ha sido malo... ¿entonces?. Se adelanta en la búsqueda de su poema. ¿Puede ser atrapado aún? Ella es su poesía, la lleva hasta el límite de lo oscuro por el solo deseo de hacerlo transparente. Por la desposesión de su ser. Hay perplejidad y asombro en su lenguaje. El asombro y la perplejidad del niño que hay en ella. Un viento la empuja. Atónita, se mueve en espiral. Acuna en sus brazos ese niño que nunca tuvo. Lo acaricia en su imaginación.


Hanni Ossott. Cortesía de Letra Muerta Inc.


En la tarde, cuando el sol se ha ocultado tras el horizonte, un poco cansado, con el libro abierto en la página leída tiempo atrás, esta mujer menuda, nerviosa e impaciente se acerca a la ventana y contempla las montañas próximas, el perfil abrupto de la ciudad erigida sobre colinas boscosas que le hacen recordar su infancia y le traen el perfume del vestido de su madre muerta en otro siglo. "No tengo cara", dice, y sin embargo no puede detener el asomo de una lágrima.



http://revistaculturalcarohana.blogspot.com/2019/03/revista-carohana-hanni-ossot.html


Esdras Parra (Santa Cruz de Mora, 13 de julio de 1939 - Caracas, 18 de noviembre de 2004). Fotografía de Vasco Szinetar.




Del país de la pena- Hanni Ossott


«te enseñaré el miedo en un puñado de polvo«                                                 -T.S. Elliot



¿Quién soy?. .. «¿La luz que ilumina esta verja, esta tierra?»  ¿Soy los árboles y las plantas? ¿Acaso el mar?  Soy colinas, riberas, agua bañada de luz  Soy un cuerpo cansado de tanta errancia      un cuerpo y un alma cansados del miedo      Soy el temor. Desde lo profundo y oscuro escucho y tiemblo  Oigo lo profundo, lo oscuro, lo difícil  las contradicciones, todos los polos opuestos  las negruras, las blancuras, los intercambios  como si lo blanco reuniera a lo negro  como si lo negro reuniera a lo blanco.     ¿Quién soy?     Primero una pena, luego el soportar. Veo barcos, barcos múltiples que tocan mi orilla  Veo una casa destrozada por el dolor, demasiado cercana.  Los barcos relucen en la noche                 -veo sus banderas     ellos son el arribo, la llegada     mas no la cura de la más antigua herida.      Veo barcos enfermos, antiguos, dolientes                 y adentro muletas, invalidez, desazón. ¿Quién soy? El sol me quema, incendia mi piel, ilumina mis ojos  Me vuelvo ardiente, soy ardiente         respondo con amor a la canícula. Yo te he buscado para saber quién soy, y yo no sé quién soy La hojarasca me ha arrastrado Quizás para salvarme     Mi cuerpo está cubierto por una alfombra vegetal      la pelusa de las hojas me acaricia      me he hundido en lo verde      duermo, duermo, duermo     para que todo pase, para que todo termine de pasar. Soy ahora el pájaro que enterré en el jardín      duermo bajo la tierra para que todo pase      quiero obviar el dolor y el horror. Olvido, olvido. . . Pienso, ya no es tiempo de la resaca     cada ola me dicta una continuidad      nos la dicta mi continuidad es una estación sutil, imperceptible      a los apresurados. Tú llegaste del país de la pena. ¿Adónde, adónde?     El mar se abre en mí, vasto para lavarme,         regarme     poco a poco voy hacia él         con respeto. Y lejos veo los barcos barcos cargados de llanto, de indignación contenida                  barcos magdalenas. «¿Escribiste el poema, lo lograste hacer bien?                         Te pregunto».     ¿Quién soy?    Te fui a buscar                 Pero fue en Venecia donde te vi      Allí estaban tus cosas         manteles, bisutería, un granate, topacios      Venecia: reposo para la melancolía.      Padezco      ¿Quién soy yo?     Quiero ir a la playa, quiero ver el mar     quiero ver la tierra estremecida por el amor del mar      adoraré la belleza, los esplendores      La ciudad me obliga a trabajar                     y yo mientras tanto suspiro                     suspiro.     Después de tanto dolor creo que las cosas se acomodarán                      un remiendo por aquí, otro por allá                     estoy extenuada     tres años y medio de edad son suficientes                      para entenderlo todo                     vida, muerte, abandonos, distancias.     No soy hija de la guerra, suspiro…                      soy nieta Este pasado me lo voy a tomar lentamente, con demoras (mi marido es humorista y ríe, ríe de mí y tiene razón)     También mi padre decía: «Hay que reírse»      pero no pudo reír, de tanta pena. ¿Quién soy? Creo que soy una trinitaria encendida                      una trinitaria fucsia                      colgando sobre el muro. He colocado mi florecer sobre el muro                  para que sea más hermoso                             para que se suavice     quizás quiero ocultar u olvidarme                 de esa piedra tan áspera. El muro.                  El muro de Berlín.     No quiero el horror sino la tolerancia                 la casa, amigos, libros,                 el granate de amor, los hermanos. Quiero que en mí se resuelva el mar, la hojarasca.     ¿Dónde estás?           ¿Dime, quién soy yo?     Los árboles están silentes, no hay grillos                 sólo lo metálico suena                 máquinas y dinero se dejan sentir                  oigo carros y al fondo una huelga                  ¡nada pasa aquí!                 pero las luces están encendidas                         y el corazón arde. Soy testigo de esto. Y de lo otro              Soy testigo.     No importa.     Allí está la flor del apamate             Tú dijiste que era la flor del apamate.              He visto la flor del cerezo             era bellísima.      Doctor, era bellísima.     Ah, tanto agobio, a veces carezco de fuerzas. Todo lo que tenemos que cuidar: nosotros, la tierra, el alma  supongamos que la poesía también                     y los niños, el niño en nosotros                     la cocina, la lucidez en la cocina     la lista es demasiado larga                     y es demasiado para nosotras                      ¿podrán los hombres ayudarnos?                      ¿oírnos?     demasiado peso; sí, demasiado peso demasiado                     agobio.     Venecia, Venezuela                     Suspiro, tiemblo, ardo     Mi marido trabaja y es de noche.        Las gatas chillan.     Oigo el mar, la caracola me informa     No todo es resolución, pero algo debe resolverse                      algo así como una paga                      ¿pero qué?, no sé… ¿Qué soy? Escucho algo en mí, una voz, quizás                  algo que quiere salir                  algo claro                 que ahora no entiendo, que rumorea.  ¿Soy de la Edad Media?                 atrás están mis muertos                  atrás y cerca                 ellos, los dolientes                 los que no entendieron el absurdo                  su propio absurdo                  los que no pudieron verse aún                  ellos, los adolescentes                  los que padecían, adolecían.                 Una vez dije: El mar en mí no deja dormir                                  Ahora lo sé,                                  sé qué significa la vigilia                                  estoy atenta                                 llevo algas apegadas a mi cuerpo.     ¿Quién soy? ¿Una ruta? ¿Un camino?                 ¿Una carretera entre ciudad y ciudad?                 ¿Seré un intermedio, un lapso?      No la conciliación, no. Sino algo más      Veamos, debo clarificarme, o quizás no. Veo una línea de palmas, una neblina          Allí hay dos y tres          un hombre, una mujer          dos hombres          lejos, niños     Sé lo que ello significa                 arenisca, polvo visto entre la luz                          puntos que atajo     Mi corazón arde, latido a latido                  no hay fragua                  estoy en calma. La casa está aquí, aquí los fuegos y las aguas                  aquí el lar «Pero tú, tú sufriste tanto, para todo esto» Ah… mi pasión. Ah… mis perdones  Claridad, luz divina, ven a mí. El sol arde y quema, se consagra frente a mi otoño  El sol me habla, contra el otoño, contra la ruina                  -pero también soy el otoño. Ah fruta veloz pronta a la tristeza todo lo bello en ti, pelusa de durazno             se regala para ser higo             como si fuese un intercambio             entre lo difícil y lo fresco. Mi ámbito, ¡cuánta claridad! Oh tierra, cuánto debo hacer para comprenderte              cuán minuciosa debo ser.     Ahora vivo en el detalle, en fragmentos, en trazos              sobre la línea de un rostro. ¿Quién soy? No tengo cara, seguro, es seguro, no tengo cara              mis ojos vuelan más allá                 mis pómulos son contundentes             mi cabello revolotea o se hace dócil              la luz lo abrillanta, lo achica              fuegos en mí arden         Y ahora quiero algo parecido a la paz                     algo así como lo regular                     tiemblo encendida de tanta pasión          (Mi marido está durmiendo… , al fin; así no me oye          mi marido sabe cuando pienso, cuando siento,          la resonancia de mí le llega y es fuerte).         Estoy en mi cuarto, en mi «cuarto propio»         Allí está la ardilla alemana         las muñecas: la inglesa, la merideña          la venezolana, la italiana          allí está el pájaro primitivo          la talla                     allí la foto del balcón hacia ningún lugar     Grecia, Alemania, Venezuela, Londres, Venecia, Egipto.         Los cuidos.         Es demasiado.   Suficiente. Suficiente.              Carezco de fuerzas         He dejado el poema, la palabra          He hablado demasiado.         Ya casi no hay culpas         sólo la sombra desfalleciente de lo que somos                     amparo         queremos amparo     los buques con sus luces                         las banderas                         los cañones, las balas, las invisibles balas                          ya no entran en mí     oigo sólo la voz de los grillos                     la voz de la tierra                     la voz de la naturaleza                      queda, casi mugiente                     como una imploración                      ¿quién oye?                      ¿quién está allí?                      ¿quién habla?                      Toco a                     las puertas     No es el de adentro quien pregunta     Es el de afuera                     el demolido                      el cansado                      el exhausto     Y mi voz se alarga, se extiende                      ¿Quién está allí?     El rayo de luz se ha acortado                     debo dormir, es de noche                      los ángeles nos cubrirán                      como a una pareja de amor                         en cuido     Mi alma sola late y veo los reflejos     hay allí un cuaderno, hay allí un lápiz                     un molinillo de café                     y está la firma de Steinberg, a quien no conozo  El grillo salta y salta -lleva la libertad en sí         Acciono, acciono y no comprendo                 trato de comprender, lentamente      mi niñez y mi vejez lo impiden                 tengo cuarenta años. Dios, ¿qué significo. .. ¿quién soy?                 Hay un alba, sí                 y una medianoche                 hay un cuerpo que ondula                  hay mujeres con un pañuelo amarrado a la cabeza                  y eso significa algo, un luto quizás                  pañuelos negros para sujetar la desesperación     creo que todo tiene significado                 sé de todo lo que significa ¿Quién soy? ¿Tengo yo un significado?                 ¿Soy una palabra, un viento, una planta?                  Mi corazón arde.    Lloro, ardo…                     Ahí voy, como a la sombra de destinos     La pluma de mi pluma está ardiente                 revoloteando, siguiendo la brisa Mar, en ti confío para que des a los otros su límite                         como a la playa      Estoy absorta ante ti, casi espantada                 todos mis riesgos se retraen     Cuido. Cuido. Cuido.     Habrá que ir con cuido. ¿Qué mas?           Las estrellas están allí.   Silentes.                     Y hay obra.     Corazón.      Si todo esto ha sido malo… ¿entonces?                     Entonces no habrá corrección. ¿Quién soy?             ¿El milagro de un error?                      La ventana se abre                      La culpa se ventila                      El sol irradia         En la costa yace un marinero                     la mujer llora  desconsuelo, desconsuelo, desconsuelo No hay punto final para esta guerra                      esta guerra horrible                      esta destrucción     mi alma ha sido partida en dos                      piedad por mis ángeles                      Santa Cruz He llorado.             La tierra me sublima. Los vegetales                             La carne                             El hombre me sublima         y estoy por él más allá de él                                 entre cacharros y suspiros Por ello lavo la casa                             Y este grito solitario… ¿qué será? Suficiente. Es la luz de la Luna lo que hoy me ilumina.                                                         
Hanni Ossott.  Noviembre, 1985.




Poema del libro El reino donde la noche se abre (1987).



lunes, 9 de marzo de 2026

Walt Whitman: Arrebatarle el territorio a México es aumentar la felicidad y la libertad de nuestra raza noble que poblará el Nuevo Mundo

 


Walt Whitman en 1848



Walt Whitman: ¿"Racista, Imperialista, Antimexicano"?


2 de junio de 2024

por Philip Gambone


Durante el invierno de 1836-1837, Walt Whitman tomó una posición de enseñanza cerca de Babilonia, en Long Island. A la edad de diecisiete años, el hombre que se convertiría en uno de los poetas más grandes de Estados Unidos, ya había metido su mano en una variedad de otros llamados, como: oficinista, aprendiz de periodista, impresor oficial, polemista aficionado, y ocasional escritor de historias y bocetos. Pero no importaba el trabajo, las palabras eran su pasión.


Era un momento de embriaguez para ser un joven americano. El aire estaba vivo con conversaciones sobre política presidencial, abolición, inmigración irlandesa y derechos de los trabajadores. Según Gay Wilson Allen, uno de sus biógrafos, el adolescente Whitman participó en debates formales sobre las ventajas de la formación militar, la formación profesional versus la educación liberal, los bonos para los soldados, el imperialismo y "la viabilidad de resolver las disputas nacionales sin guerra".


Las conversaciones de guerra estaban en el aire. Las noticias de rebeliones de esclavos y guerras indias llenaban los periódicos. Sobre todo, estaban las noticias de Texas. Después de diez años de enfrentamientos cada vez más hostiles entre el gobierno mexicano y la creciente población de colonos angloamericanos en México, los Texianos, como se llamaban, declararon su independencia de la madre patria y establecieron una República el 2 de marzo de 1836.


No se sabe cómo la creación de la República de Texas afectó a Whitman. Durante este período, él estaba, según Allen, "absorto en su enseñanza y experimentos en la escritura, guardado a sí mismo, [y] confiando en nadie". Sin embargo, a principios de 1840, Whitman había salido de su caparazón. Cada vez se dedicaba más al trabajo periodístico, y antes de cumplir los veintitrés años, se hizo cargo de uno de los diarios de Nueva York, el Aurora. Su postura editorial tendía hacia el individualismo autosuficiente. Siguieron otros trabajos periodísticos, el más importante de los cuales fue la dirección del Brooklyn Daily Eagle.



Los dos años que Whitman editó el Daily Eagle (marzo de 1846 - enero de 1848) corresponden, casi exactamente, a las fechas de la Guerra México-Americana. Esta guerra, que resultó en la apropiación de EE.UU. de la autoproclamada República de Texas y una gran parte de otro territorio mexicano, se libró con el argumento de que era el "destino manifiesto" de los Estados Unidos, un término acuñado en 1845 por John L. Sullivan, editor de la revista Democratic Review "para sobredimensionar el continente asignado por la Providencia para el libre desarrollo de nuestros millones anuales multiplicadores". La idea despegó. Los defensores del Destino Manifiesto vieron los designios expansionistas de los Estados Unidos como aprobados por el mismo Todopoderoso.


Puede sorprender a algunos -ciertamente me sorprendió- que durante su dirección, Whitman, ciudadano del mundo y campeón de la democracia, se alineara con el nacionalismo rampante de la época. Una pieza que escribió en el Daily Eagle (11 de mayo de 1846) argumentó "la necesidad de una Declaración de Guerra inmediata". Diez días después, después de que el Congreso hubiera declarado la guerra, Whitman continuó presionando su reclamo, escribiendo que "esta nación debe perseguir una guerra vigorosa y severa con el enemigo, llevando nuestras armas, si es necesario, a la capital de México".


Whitman defendió el derecho de los Estados Unidos a incorporar Texas y otros territorios mexicanos a los Estados Unidos. "Nos encanta pensar en la extensión y el poder futuro de esta República", escribió el 7 de julio de 1846, "porque con su anexión es el aumento de la felicidad humana y la libertad... ¿Qué tiene que ver el México miserable e ineficiente, con su superstición, su burla sobre la libertad, su tiranía real por unos pocos sobre los muchos, con la gran misión de poblar el Nuevo Mundo con una raza noble? ¡Sea nuestro para lograr esa misión!"


Imagen tomada de aquí


Batalla de la Guerra Mexicana

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En otro editorial de Daily Eagle, Whitman proclamó que las victorias estadounidenses en la Guerra Mexicana "¡rivalizan las peleas de los viejos en los pases griegos, y los ejemplos más orgullosos del valor latino!" Al mismo tiempo, exaltó "el intercambio de negocios y placer" que supuestamente tuvo lugar entre los soldados estadounidenses y los nativos de México. Tenía grandes esperanzas de que la guerra, a la larga, "aceleraría el advenimiento de esa era santa cuando todas las espadas serán golpeadas en las partes de arado y las lanzas en los ganchos de poda".


Los otros dos periódicos de Brooklyn y algunos de la ciudad de Nueva York se opusieron a la guerra, pero Whitman se mantuvo firme en su lealtad a la causa y su oposición al Partido Whig anti-guerra. De hecho, en la editorial "Anexión" (6 de junio de 1846), planteó la idea de la anexión de "la mayor parte" de México. En el "grande, fértil y hermoso" Yucatán, había, declaró, "una disposición popular amplia para venir bajo las alas del águila [americana]. Además, California y Santa Fe, ¿cuánto tiempo pasaría, preguntó, antes de que ellos también brillaran "como dos nuevas estrellas en nuestro poderoso firmamento?"


A la acusación de codicia expansionista, Whitman declaró que "tal codicia no es nuestra. Jadeamos para ver nuestro país y su gobierno de largo alcance, solo en la medida en que se quita los grilletes que impiden a los hombres la oportunidad de ser feliz y bueno... No tenemos ambición para la mera grandeza física de esta República. Tal grandeza es bastante ociosa y engañosa. O al menos solo es deseable como una ayuda para alcanzar el bien más verdadero, el bien de todo el cuerpo de la gente". En otro editorial (13 de octubre de 1846), Whitman pronunció que la captura del General Zachary Taylor de Monterey será "otra prueba contundente de la energía indomable del personaje anglosajón".




Richard Caton Woodville, Noticias de guerra desde México (1848)

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Finalmente, el celo de Whitman por la guerra comenzó a disminuir. Para el invierno, sintió que la guerra había durado lo suficiente. I****"¡Que no fuera más lejos!" ***Escribí el 4 de enero de 1847. "Se ha hecho lo suficiente para vengar nuestro honor ofendido. Los mexicanos han sido castigados lo suficiente".


Varios comentaristas han tratado de entender lo que uno ha llamado el "nacionalismo extremo y el democrático-imperialismo de Whitman". Se esfuerzan en señalar que su idea era simplemente "tomar territorio que estaba escasamente poblado y hacerlo florecer a través del cultivo y palpitar con vida viril y libre", como Cleveland Rodgers y John Black escribieron en su libro sobre los ensayos de Whitman para el I******Brooklyn Daily Eagle**I. Rodgers y Black hacen mucho del hecho de que Whitman finalmente apoyó la Enmienda Wilmot, que habría impedido la introducción de la esclavitud en los territorios recién adquiridos. Cuando el Congreso no logró aprobar la Enmienda Wilmot, Whitman retiró su apoyo a los demócratas y al presidente Polk y se unió al efímero Partido Tierra Libre.



Presidente James K. Polk

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Es comprensible que el apoyo de Whitman a la guerra sea menos indulgente. Por ejemplo, Mauricio González de la Garza, periodista y escritor mexicano, ha argumentado que los ensayos de Whitman Brooklyn Daily Eagle "reflejan su postura ante una guerra que no tenía otra justificación que la expansion territorial a costa de un país débil". En su libro, Walt Whitman: Racista, Imperialista, Antimexicano (1971), González de la Garza sostiene que el patriotismo de Whitman significaba "dominio de su país sobre los demás y el derecho de los americanos de imponerse a las demás naciones".


Destino manifiesto, escribió González de la Garza, se convirtió en una frase mágica: "Con ella, además de conformarse como los hijos predilectos de Dios, recibieron una especie de indulgencia plenaria, que eliminaba la molestia de justificar los propósitos de Estados Unidos. En cuanto a la expansión territorial, con razonamientos y argucias intelectuales. La frase ‘Destino manifiesto’ transformaba la expansión en inevitable por decreto divino. Negar a la Gran República el derecho de ser más y más grande era oponerse a la voluntad de Dios". Al final, sostiene González de la Garza, Whitman compartía "la misma mentalidad imperialista de Polk".



Destino Manifiesto

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¿Qué vamos a hacer con el ferviente apoyo inicial de Whitman a la Guerra Mexicana? ¿Fueron sus editoriales del Brooklyn Daily expresiones de un insensible pensador político? ¿Cayó impulsivamente en línea con el expansionismo jingoista de su partido? ¿Basaba su opinión de los mexicanos en relatos sensacionalistas y propaganda? ¿Era la idea del Destino Manifiesto tan embriagadora que se olvidó de darle un examen crítico serio?


Para ser justos, en sus poemas posteriores, reminiscencias y otros escritos, Whitman rara vez mencionó la guerra mexicana y, de hecho, abjuró de su retórica anti-mexicana. En 1864, escribió que México era "el único a quien realmente hemos hecho mal". Y hacia el final de su vida, con motivo del 333 aniversario de la fundación de Santa Fe, esperaba "esa identidad americana compuesta del futuro, [en la que] el carácter español proporcionará algunas de las partes más necesarias". La identidad americana, escribió, tendría que incluir español, así como "nuestra población aborigen o india-los aztecas en el sur, y muchos una tribu en el norte y el oeste".


Ese es el Whitman que nosotros, gringos y mexicanos, todavía podemos celebrar de manera duradera, el poeta que se proclamó "el compañero de todas las personas". Toda la gente. Como él escribió en Canción de mí mismo: "Yo transmito la contraseña primera, doy el señal de la democracia; / ¡Por Dios! Nada aceptaré, si los demás no puedan tener algo equivalente en las mismas condiciones."


**************


Philip Gambone, un profesor de inglés jubilado de secundaria, también enseñó escritura creativa y expositiva en Harvard durante veintiocho años. Es el autor de cinco libros, más recientemente Tan lejos como puedo decir: Encontrando a mi padre en la Segunda Guerra Mundial, que fue nombrado uno de los mejores libros de 2020 por el Boston Globe. Está disponible a través de Amazon, en la librería de la Biblioteca, y en Aurora Books en Calzada de la Aurora.


https://m.lokkal.com/sma/magazine/2024/june/whitmans.php



Enlaces relacionados:











domingo, 8 de marzo de 2026

Eziongeber Chino Álvarez: Cuanto aprendí con Educando a papá, esa comiquita dominguera del Últimas Noticias

 





Estimados  Liponautas

Hoy compartimos un texto que le dedicó el escritor Eziongeber Chino Álvarez a esa longeva comiquita llamada Educando a papá. Ahora no solo necesitamos educar a papá, debemos educar a la mamá, a los hijos y a todos nosotros en realidad. Y pensar que el "nacionalista" y chavista Últimas noticias publicó durante mucho tiempo esta tira cómica imperial. 

Esperamos disfruten de la entrada.

Atentamente

La Gerencia.


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Educando a papá


20/06/2022


EZIONGEBER ÁLVAREZ


«Fue después de la plegaria, cuando los hombres regresaban a sus chozas para desayunar, que Omoro corrió, excitado y sonriente, para darles la noticia del nacimiento de su primogénito, a quien llamó Kunta Kinte»


Raíces, de Alex Haley.


Imagen tomada de aquí






Sí, hablo de la comic aquella que salía creo que en la revista semanal del diario «Últimas Noticias» hace muchos años aquí en Venezuela. 

Imagen tomada de aquí


En Latinoamérica, Pancho y Ramona eran también muy conocidos y por eso no abundaré en ponderaciones: Pancho (Trifón en Argentina), un señor de mediopelo como los demás papás del barrio, repentinamente se hizo multimillonario, pero no atendía de ninguna manera la rogante petición de su esposa, Ramona (Sisebuta en Argentina), de mudarse de allí para seguir trepando socialmente. No qué va. Pancho era bebedor y desadaptado y entonces es que uno empezaba a comprender las peripecias de esta familia, que con sus altas y bajas, estuvieron echándole ganas en muchos diarios del mundo desde 1913 hasta el año 2000, que fue cuando cesaron las publicaciones en forma definitiva de «Bringing Up, Father», así llamadas en EEUU y «Pequeñas delicias de la vida conyugal», como fueron conocidas en Argentina.


 Un día, echaremos el cuento de la importancia de las caricaturas en los periódicos del mundo, pero mientras tanto: «Educando a papá». Un nombre extraño para cualquier comiquita. Importante para mí, destacar este título en referencia a mi viejo.




Lo primero que hay que entender, es que los padres venimos al mundo como hijos, pero tal prodigio no cuenta demasiado ni te garantiza nada. Qué va. Llegamos como hijos y nos vamos como abuelos o como bisabuelos, si es que Dios nos mira con ojos de piedad y nos regala un poco más de tiempo en esta vaina. De ahí en adelante no habría nada más que agregar, de no ser por el hecho de que ¡ey! los padres arribamos desprovistos de Manuales Operativos, y aunque los hubiera, cada hijo precisa de atenciones puntuales que acaso no sean necesarias con su hermano. En una palabra, el oficio de padre es muy raro y no hay reglamento posible. «Nadie se ha tomado la molestia de escribir algo decente en términos de crianza general», decía el Napo, quiero decir, mi papá. «Nadie, salvo el Dr. Benjamin Spock o el señor Freinet», repetía echando fuegos como un águila dragante. Pero no había atisbo de dudas: Mi papá, al igual que Pancho (o Trifón) precisaba de ser educado en muchas cosas, pensábamos nosotros en el fondo de nuestras conversaciones de litera y madrugada. Inconcebible que todo lo que bailara, lo llevara a ritmo de pasodoble. 

Benito QuirósMis Dos Amores



O que siempre escuchara puro Benito Quirós y Francisco Mata. Horrible. También estaban sus brotes coléricos y su afán de que todo en casa marchara perfectamente y en total observancia a las indiscutibles normas emanadas de sí mismo. 



Aparte, mi papá, de joven, era de los tipos que metía en la cava de la maleta del carro sus angustias semanales y se iba regando flores por todo el camino real al abrigo de un frasco de Buchanan’s, llegando después a la casa bien zarataco. Eso hizo durante algún tiempo, pero ¿me pondré a señalar los tantos errores del viejo? No alcanzarían las palabras. Serían muchos. Tantos, que no he contado con la suerte de desprenderme de algunos que heredé y que todavía me acompañan cual si fueran garrapatas.



Una vez, la primera que conversamos «de hombre a hombre», papá me confesó que no sabía cómo ser papá, porque él perdió al suyo a los tres años de edad. ¡Vergación! La tal revelación conmovió cimientos y desde mis ojos de niño, comencé a entender lo inentendible: después de todo y allende los temores y demonios que se guardaba en el alma, mi viejo era un tipo corajudo que se imponía por encima de sus limitaciones y era capaz de amar. Una proeza. Y más que eso que llaman proveedor palacasa, El Napo llegó a ser mi mejor amigo. Lo mismo me enseñó en qué consiste un chubasco, que a cuadrarme con el palo de escoba en el torneo de chapitas de la cuadra. Su presencia en mi vida la veo en mi propio caminar y en el de mis hijos y también la veo en ese sentarme a escribir por el simple hecho de disfrutarlo. Compartimos muchos años en incompleta armonía. Nuestras disputas fueron legendarias. 

Benito QuirósImagen tomada de aquí

Tuvimos problemas, muchas veces propiciados por mí, pero al final de sus días, ambos nos vimos precisados a reacomodar nuestros dolores y a seguir en esa extraña aventura de amarnos en la bulla del silencio de dos manos entrelazadas, la de él y la mía. Y aunque es muy cierto que no existe la sopa de pollo para el alma, coño mano, extraño la sonrisa de mi padre. Y sus chistes malos. Y su perpetuo olor a Jean-Marie Farina.

Colonia Jean Marie Farina


 Y sus maneras de darle la vuelta al «Cantar de los Cantares», al que consideraba un libro erótico de muy alta factura. Échale bolas. La última vez que nos vimos en franca conversación «de hombre a hombre» mi papá, un venezolano orgulloso y hecho a sí mismo, ya no estaba. Vamos, que un cáncer más la diabetes, lo mantenían amarrado a los más íntimos pliegues de la inconciencia y aún así y a pesar de la tragedia tuvo arrestos para pedirme que buscara la Biblia, de forma y manera, que me tocó precisamente a mí, leer jipeando en voz alta y ya de camino al hospital donde murió, aquello de 1ra de Corintios 13-13: «El Amor, todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta».



Educando a papáDespués de todo y a pesar de la misma vida, si te enseñan que amar y amarte es lo más grande, hay que concluir que hay gentes que no necesitan de manuales para aclarar secretos de esos que después de muchos años se revelan cualquier madrugada como esta, en que aparte de saberme orgulloso hijo de mi padre, también me reconozco como orgulloso padre de mis hijos. Vivencias distintas. Personas distintas. Amores distintos, pero que al propio tiempo son muy parecidos y eso ya es un misterio muy grande.


Mi aventura como padre se inició, como es costumbre en mi familia, a los coñazos. Y cometiendo pifias. Cagándola, porque celebrar los miaos me llevó par de semanas. Uno se imagina muchas cosas antes de ser padre, pero nadie te prepara para el gran momento: tu primer hijo. Aquí va agarrando forma el epígrafe con Kunta. Le dije al panadero. Al señor de la quincalla. A la mujer barrendera, que me regaló su más hermosa sonrisa:


-Ay, mijo, lo que te espera es Enea- seguramente pensó. Bah.



El mundo tenía que saber que me convertí en padre, uno bien asustado por cierto. Uno sin bitácora y lleno de inconsistencias y otras pendejadas. Uno que aún no entiende del todo de qué van estos misterios que comportan el vivir, pero que se afirma no en lo que sabe, sino en lo que va sintiendo, porque llenarse de información puede esperar, pero el amor que quita el frío y las angustias, ése no tiene paciencia. Lo que uno tiene que entender es que lo más grande en esta vida es el amor, porque a través de él llega la comprensión y la empatía. Y el respeto por el otro. Tengo un varón. Es abogado como yo. Tiene ideas y un proyecto muy suyo al que seguramente le echará bolas como ya lo hizo su abuelo y como he venido haciendo yo. Y tengo una hija preciosa. Brillante. Y se parece tanto a mí que me asusta. Un día sucederá. Les pediré a mis hijos que busquen la Biblia. Les exigiré a duras penas, que me lean 1ra. de Corintios 13, para que agarren el pulso de lo que en trance de irme, ya puedo ir asegurando. Y muchos años después, en medio de la madrugada, uno de ellos se levantará con su bebé en los brazos y me verá en la lluvia a través de la ventana. Y entenderá por sí mismo y con todas sus letras el gran asunto: «El amor todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, y todo lo soporta». Sí, sí. Somos ineducables. No tenemos remedio. Pero lo que dejamos sembrado es mucho más importante.




https://actualy.es/educando-a-papa-por-eziongeber-alvarez


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El Chino Álvarez, como se le conoce en los medios literarios y las redes sociales es un narrador venezolano que se decanta por la veta del humorismo en la escritura. Más allá de eso, por una parte escribe crónicas memoriosas y por la otra, hace una fuerte crítica política que involucra todas las dictaduras. Y lo hace con inteligente desparpajo. Ahora, en "Humor en tiempos de crisis", explora la comunicación directa con un espectador de quién se pide compromiso, a través del discurso, como en los viejos tiempos en que la oralidad y lo teatral servían para soliviantar las conciencias. El Chino mezcla en sus crónicas el lenguaje típicamente urbano y mayormente caraqueño que resalta la calidad de sus reflexiones, cuyas referencias tocan la historia, la filosofía y la política en tono dicharachero. La risa viene a ser en su caso un vehículo. Eziongeber Chino Álvarez es un escritor y humorista venezolano nacido en Caracas, en 1964. Abogado de profesión, ha dedicado gran parte de su vida al cultivo de la lectura y la escritura, en especial de crónicas y relatos. La mayor parte de sus publicaciones se encuentran en Facebook. En los últimos tiempos, ha incursionado en publicaciones especializadas como Letralia y Actualy.es. Su primer libro es "El País de los Turpiales", publicado por Editorial Ítaca, que es su propio proyecto editorial. La segunda edición fue publicada por FB Libros. Tiene en preparación otros dos libros de crónicas, “Resistencias” y “El Cuarto de lo Imposible”. Además, está escribiendo una novela, “Malandro Viejo” En su blog eziongeberalvarezarias.blogspot.com se encuentran muchas de sus obras e información sobre el autor.


Tomada de Escritores.

JOSÉ PULIDO Y LA VELOCIDAD INVISIBLE.