Estimados Liponautas
Hoy tenemos el gusto de compartir una entrevista al escritor y médico psiquiatra Pedro Téllez, director del hospital psiquiátrico Dr. José Ortega Durán, hecha por Rafael Simón Hurtado.
Esta entrevista fue publicada en la revista digital Inagoagoa.
Esperamos disfruten de la entrada
Atentamente
La Gerencia.
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Dr. Pedro Téllez Pacheco: “En el Hospital Psiquiátrico de Bárbula funciona una emergencia de 24 horas que atiende a unos 30 pacientes diarios”.
Dr. Pedro Téllez Pacheco:
“El núcleo interpersonal de la psiquiatría no puede replicarse a distancia”
Rafael Simón Hurtado
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| Dr. Pedro Téllez Pacheco. Fotografía de José Antonio Rosales |
Una conversación con el director del Hospital Psiquiátrico de Bárbula, el médico psiquiatra Pedro Téllez Pacheco (Valencia, 1966), rescata el legado institucional.
Ensayista, conferencista y bibliófilo, Téllez se formó en la Universidad de Carabobo y se especializó en el Hospital Psiquiátrico de Caracas.
Su bibliografía refleja la doble vocación de médico y humanista: un ensayista que transita con naturalidad entre la clínica, la estética y la memoria cultural venezolana.
¿Podrías hacer una breve memoria histórica del psiquiátrico de Bárbula?
—El Hospital Psiquiátrico de Bárbula se inaugura formalmente en 1951. Obedece a una serie de políticas públicas y planes nacionales de la Dirección de Higiene Mental en el gobierno de Medina Angarita. El director nacional de salud mental era el Dr. José Ortega Durán. Hoy en día el centro lleva su nombre: Dr. José Ortega Durán.
—Se hizo un plan nacional de salud mental que incluía una colonia rural psiquiátrica, que en su momento llegó a ser la segunda de América Latina en número de casos. La planificación comenzó antes de 1947, se continuó en gobiernos posteriores y la dictadura de Pérez Jiménez concretó la planta física. Los primeros médicos vinieron de la Colonia Psiquiátrica de Anare.
—Antes funcionaba un asilo de enajenados dirigido por el Dr. López Viedma, que cerró y los pacientes se trasladaron al hospital que funcionaba bajo el paradigma del tratamiento institucional, que combinaba hospitalización, laborterapia, arte y tratamiento comunitario. Era como una hacienda horizontal, una ciudad en el campo con publicaciones, anfiteatro, iglesia, pinturas y muebles hechos por pacientes.
Un puente sobre el exilio
¿Hubo participación de médicos venezolanos y extranjeros? ¿Quiénes fueron los fundadores?
—Sí, hubo médicos venezolanos y extranjeros. Los fundadores incluyeron al Dr. Cristóbal Masia, su primer director; Rafael Betancourt Moreno, José Solanes, Román Prytcham y otros. Muchos eran republicanos españoles en el exilio (como Ortega Durán y José Solanes). Prytcham venía de Ucrania. Mi papá, el Dr. Pedro Téllez Carrasco, llegó en los años 60, en una segunda oleada.
¿En qué año comenzó la planificación y qué comprendía originalmente?
—La planificación es anterior a 1947. Originalmente incluía 15 pabellones, de 30. Todo lo que hoy forma parte de la Universidad de Carabobo: escuelas de enfermería, salud pública, facultad de ciencias de la salud, decanato, biblioteca, oncología, etc., eran pabellones del hospital psiquiátrico. El auditorio, control de estudios y otros espacios también integraban el centro. Se realizaban cirugías (incluyendo psicocirugía como lobotomías) en el que hoy es el oncológico. Era un gran hospital completo.
¿Cuál era la concepción original del tratamiento en la Colonia Psiquiátrica?
—Se inspiraba en autores como Francesc Tosquelles Llauradó. Superaba el modelo asilar clásico y era un hospital abierto: los pacientes dormían en pabellones pero tenían vida comunitaria, cafetines, talleres de laborterapia y arte. Se combinó el tratamiento institucional con el farmacológico (aquí se usó por primera vez en el continente la clorpromazina y la clozapina).
El arte como puente de lucidez
¿Qué rol tenía el arte?
—El arte tenía importancia fundamental. Había anfiteatro, proyecciones de películas diarias, obras de teatro hechas por pacientes y la revista Nanacinder, -nombre escogido por un paciente-, que funcionó varios años y fue la primera revista literaria de la zona (10-20 años antes que otras publicaciones regionales).
¿Quién promovía la revista y quién la dirigía?
—La promovían los psiquiatras fundadores y la realizaban los pacientes. El Dr. José Solanes y todo el equipo de médicos fundadores apoyaban la publicación. Solanes había tenido experiencia editorial en España. Mientras estudiaba colaboró con la revista “helix” (en minúscula) que salió en 1929, publicada por integrantes del movimiento surrealista.
—Luego, hubo un director, el Dr. Luis Erasmo Maldonado (quien era médico pero no psiquiatra), decidió cerrar Nanacinder, pues consideró que el relato “Luz, cenizas y espuma”, escrito por un paciente con las iniciales A.P., se parecía demasiado a una historia clínica, lo cual chocaba con el discurso médico tradicional.
—Existe una antología digital editada por el Gobierno de Carabobo, el Fondo Editorial Pocaterra: Nanacinder (1954-1962) Revista Literaria del Hospital Psiquiátrico de Bárbula, cuya recopilación y nota de cierre es de mi autoría, con prólogo de Carlos Yusti.
La curaduría del caos
¿Los pabellones estaban distribuidos por patología?
—Sí, había pabellón de alcohólicos, de niños, de pacientes agudos, etc. El hospital se masificó (llegó a más de 2.000 pacientes), hubo hacinamiento y violaciones de derechos humanos, lo que llevó a una reconversión y desinstitucionalización. Muchos pacientes salieron a la calle. El Estado no tenía recursos para mantenerlo.
¿Había una capilla o componente religioso?
—Sí, había capilla para que pacientes y familiares rezaran, pero la religión no formaba parte del esquema terapéutico. Históricamente, en el medioevo la religión tuvo un rol negativo, la quema de “brujas” que eran consideradas enfermas mentales.
El nuevo rostro del hospital
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| Pedro Téllez Pacheco en compañía de su equipo de trabajo planificando jornadas, en la biblioteca Pedro Téllez Carrasco. Fotografía de José Antonio Rosales |
¿Cuál es la situación actual del hospital?
—La principal diferencia es que antes era para pacientes crónicos y ahora es para pacientes agudos, con estancia ideal de un mes. Funciona una emergencia de 24 horas que atiende unos 30 pacientes diarios. Está articulado con 12 Centros de Salud Mental Comunitarios (CESAME) que funcionan como una consulta externa municipalizada.
¿Qué diferencias hay entre pacientes agudos y crónicos?
—El crónico es una enfermedad estancada/ refractaria al tratamiento, con deterioro social; por eso se enfatiza en la rehabilitación y control de síntomas. Puede requerir institucionalización si no hay apoyo familiar. El agudo es transitorio (ej. depresión, ansiedad) y responde al tratamiento.
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| Pabellón administrativo. Fotografía de José Antonio Rosales |
¿Cómo distinguir una emoción normal de un problema de salud mental?
—Los problemas de salud mental se caracterizan por su intensidad, permanencia en el tiempo y, muchas veces, por la ausencia de causa proporcional (depresión endógena). Una tristeza reactiva ante un duelo significativo es normal y culturalmente esperada. Cuando la depresión es intensa, prolongada y sin causa aparente, amerita tratamiento combinado: psicoterapia y, en ocasiones, farmacoterapia. La combinación es superior a cualquiera de las dos por separado.
¿Las emergencias son realmente psiquiátricas?
—Sí, principalmente trastornos de ansiedad y depresión.
¿Con qué equipo cuentan?
—Fundamentalmente con talento humano: de 4 a 7 psiquiatras, 9 residentes, psicólogos, personal de enfermería y de 5 a 8 trabajadores sociales. Es un equipo multidisciplinario.
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| Residentes en la biblioteca Pedro Téllez Carrasco. Fotografía de José Antonio Rosales. |
¿Cómo se capacitan los residentes?
—El posgrado de psiquiatría dura 3 años. Requiere título de médico cirujano más un 1 año de especialidad (medicina interna o general integral).
¿Se produce investigación en el hospital?
—Sí. En dos años consecutivos, trabajos del hospital (principalmente del servicio de psicología) ganaron el premio al mejor trabajo en el Congreso Nacional de Psiquiatría, con el cual se demostró superioridad de la terapia familiar sobre la individual en depresión; otro estudió patologías en personal de salud con guardias.
¿Hay grupos de apoyo familiar?
—Sí, el departamento de psicología los está implementando. Es poco usual pero efectivo, especialmente en psicosis y depresiones.
¿Cuál es la capacidad actual del hospital?
—88 camas para adultos (hombres y mujeres). Los niños se atienden en emergencia y en el psicopedagógico, pero no se hospitalizan.
¿Cómo funciona el servicio psicopedagógico?
—Contamos con apoyo para unos 100 niños/ estudiantes para mejorar rendimiento escolar y apoyo farmacológico si hay déficit cognitivo. Hay psiquiatra infantil.
¿Hay programas de seguimiento tras el alta?
—Sí, a través del CESAME (Centros de Salud Mental Comunitaria), donde los residentes del posgrado continúan el tratamiento ambulatorio e intervienen a nivel familiar.
¿Hay aumento de suicidios en Venezuela?
—La respuesta es compleja. No hay estadísticas definitivas para afirmarlo categóricamente. Mérida concentra un alto porcentaje debido a posibles factores culturales/endogamia. Aumentan conductas de autolesión en adolescentes ligadas a ansiedad, impulsividad, narcisismo, bullying y redes sociales. El suicidio es más frecuente en la vejez y en la adolescencicrisis
El abordaje del estigma cruzado
¿Cómo se atienden pacientes con HIV?
—El programa CAISIDA (Centro de Atención de Enfermedades Inmunoinfecciosas), a cargo de la Dra. María Eugenia Belisario y con servicio de psiquiatría propio a cargo de la Dra. Astrid, funciona en las instalaciones de este Hospital. Opera como un programa independiente.
¿Se atienden pacientes que han cometido delitos?
—Se atienden en pacientes agudos pero no se hospitalizan (están bajo orden judicial). Se hacen informes para tribunales y jornadas mensuales en penales.
Vínculos institucionales
¿Qué relación tiene con las universidades?
—Tenemos relación con las universidades Arturo Michelena, Rómulo Gallegos, Cecilia Acosta, para pasantías. Pero no hay relación orgánica con la Universidad de Carabobo a pesar de la vecindad.
¿Hay relación con Hogares Crea?
—Sí, para pasantías de terapia psicosocial.
No hay servicio específico de adicciones en el hospital, aunque se ven psicosis por drogas. Se presentó un proyecto para comunidad terapéutica (no concretado).
La ilusión de la consulta virtual
¿Qué opinas de la telepsiquiatría?
—La telepsiquiatría no sirve, ni siquiera como orientación. Mucho menos la inteligencia artificial. Se usó en pandemia por necesidad, pero no se justifica ahora. La entrevista psiquiátrica requiere el encuentro presencial, la relación personal, la empatía y los fenómenos de transferencia y contratransferencia que son terapéuticos en sí mismos. Recomiendo a quienes usan telepsiquiatría privada que acudan a la emergencia del hospital, donde la atención es gratuita y presencial.
¿Qué opina sobre la presencia de coaches en salud mental?
—Es intrusismo profesional. Un psicólogo clínico requiere 5 años de psicología, más 3 de especialización; un psiquiatra, 6 años de medicina, 1 de postgrado general y 3 de psiquiatría. Un coach suele formarse en solo 3 meses. No tienen la acreditación ni el rigor necesario.
Las prioridades de un sistema en crisis
¿Por qué la salud mental no se prioriza?
¿La sociedad venezolana le da la importancia que merece?
—La salud es biopsicosocial. En los últimos 25 años, las políticas nacionales han transformado el sistema hacia la salud colectiva, la prevención y la atención primaria (Barrio Adentro), con énfasis en la inclusión social.
Se crearon miles de consultorios populares, se incorporó la odontología pública, rehabilitación y medicina comunitaria. Esto representa un cambio de paradigma. Aunque existen limitaciones económicas por el bloqueo y las sanciones, el sistema priorizó la salud y la defensa en la crisis, como el cuerpo prioriza órganos vitales.
¿Cuáles trastornos mentales están aumentando?
—Los trastornos de ansiedad, influenciados por el modo de vida. También el vacío espiritual, el narcisismo, el egoísmo y la soledad. Las redes sociales simplifican el lenguaje y conta-minan el concepto de “semiósfera”, término desarrollado por el semiólogo y lingüista ruso Iuri Lotman para definir el espacio cultural, social y simbólico en el que los seres humanos vivimos e interactuamos. Sus propietarios -Elon Musk, Bill Gates- tienen un historial preocupante. Necesitamos controlarlas, no que nos controlen.
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| El camino a luz esta lleno de huecos y goteras en la techumbre. Fotografía de José Antonio Rosales. |
Paredes fuertes, techos rotos
¿Cómo se financia el hospital? ¿Cuáles son las limitaciones de infraestructura?
—Somos financiados por el Estado a través de Insalud y el Ministerio del Poder Popular para la Salud. Las limitaciones principales son de impermeabilización, cuando llega el periodo de lluvias, común en todo el país.
Desmantelar el estigma desde las aulas
¿Cuáles son los proyectos futuros del posgrado?
—Potenciar la sinergia docencia-asistencia. El hospital se vuelve más universitario. Con la integración de residentes en clases, revistas, visitantes. Ampliar el Centro de Salud Mental (CESAME). Luchar contra el estigma, mediante el trabajo de campo, la integración con escuelas y otras disciplinas. Con enfoque en la desinstitucionalización sin cerrar el hospital.
Si pudieras cambiar una cosa en la política de salud pública…
Unificaría todos los sistemas públicos de salud (Ministerio, Seguro Social, Salud Militar, Alcaldías, Barrio Adentro) en un Sistema Único Público Nacional de Salud.
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| Fotografía de Yuri Valecillo |
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| Rafael Simón Hurtado. " Al fondo la Basílica de Nuestra Señora de Chiquinquirá en Maracaibo. Estado Zulia |








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