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lunes, 23 de marzo de 2026
Manuel Armas y su ADN pictórico
viernes, 20 de marzo de 2026
Las Instrucciones para armar el meccano de Harry Almela
Alberto Hernández. Instrucciones para armar el meccano
I
Los honrados años de la infancia se reconstruyen bajo la bóveda de los cielos nocturnos. Se presume un lago, el asombro de un niño, el relato inocente en la superficie, la mirada acerca de los héroes fijados en una pared del cine en los años lejanos. Una corriente lenta hacia la oscuridad semeja un río mientras el medio siglo se consume en las marcas de la piel.
Un hombre, un poeta, confirmación de la patria encarnada en una muchacha adolescente, como motivo para desafiar páginas de un libro anterior y entrar definitivamente en estas Instrucciones para armar el meccano (Fundación para la Cultura Urbana, Caracas, 2006), en las que Harry Almela retorna airoso, niño y adulto, profanador de licencias, entre fábulas y meriendas, encaramados en un brocal.
El niño que escribe este libro es el mismo de los cincuenta años, el que no se cansa, el de la cicatriz en la frente… ante el espejo, a pesar de su capricho de ocultarse”.
II
La patria se gana o se pierde. En estos desganados años de contienda, en los que la poesía adquiere la fuerza del silencio o de la bulla callejera, el poeta Almela ha estimado regresar del exilio, del actual, éste en el que abunda la destreza de la memoria. Se podría afirmar, con todo el temor al yerro, que Harry Almela no ha dejado de estar en esa estación etaria, en el límite, entre la ventana abierta y el viejo arte de inventar retornos.
Hace poco, a propósito de su anterior libro, este cronista escribió: La patria también es un sueño al amanecer. El destello de una muchacha que camina sin ropa interior”. En este de hoy, el autor no extravía ese destello, el de la patria en la niñez, en la lejanía de algunos años, de ese medio siglo que avanza hacia la madurez y escancia el brindis de una poesía cada día más robusta.
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| Meccano. Imagen tomada de aquí. |
Instrucciones para armar el meccano es la justificación de un viaje, el de esa épica vital y literaria producida por el desarraigo, el despertar de nuevos mundos, la ruptura y revisión de un país ahora enfrascado en eternizar sombras y precipicios. En Dedicatoria para decir adiós se resume el ardor de la pérdida, la puesta en marcha de unos verbos en pasado: Es preciso escuchar eso/ que me llama/ cada noche desde el remoto día/ del dolor.// Y te pido perdón maestro,/ perdón por no seguir tus pasos. Esta primera incineración, este relámpago remoto, indica el rompimiento, la muerte de una infancia, porque el verano también pasa./ Y los caballos. Existe la punción, la rasgadura. El poema es también esa patria descompuesta, asomada con nombre y apellido. El poeta hombre y niño sabe hablar de horas convertidas en muros.
III
Sí, la lectura nos conduce a tiempos movedizos. La nostalgia nos acomoda en un lugar de esta casa que es el mapa. Nos arredra, nos empuja hacia un lugar del origen, hacia los espantos de calles oscuras, orillas donde Todo es recuerdo y principio,/ cartílago dudoso, fragua sin uso, y a sólo una pausa, Ahora hay licor y picadura,/ manchas en la piel a los cincuenta años. El niño que sigue siendo enfrenta al adulto que escapa hacia el lado remoto de la memoria.
Ya todo está perdido./ Vendrá el duro viento sobre la escuela.// Me iré del pueblo./ Vagaré por amplios y recientes caminos.// Miraré las estrellas.// Intentaré descifrar/ las huellas inútiles/ de gaviotas en la arena.// Amaré. Seguro que amaré// Sabré de tibiezas/ entre sábanas en un amanecer.// Probaré el licor y el cigarrillo./ Buscaré en los libros/ el sosiego que nunca habré de conocer.// Llegaré al próximo siglo/ ya cansado de la vida.// Para desaparecer hastiado en la penumbra.
La infancia, ese umbral del mundo, tiene sus paisajes, sus relámpagos, algunos apagados. El poema experimenta los legados de aquella otredad. Frente a Moisés, el bíblico, Almela convierte a Mariara en el centro del Universo. Acerca, con una mano en la oscuridad, el rostro de Charlton Heston: Porque fuiste el único profeta en ver cara a cara/ el áspero rostro de Dios. Y más próximo a la breve existencia del asombro, la poesía se instala en la permanencia de la casa, la otra casa, la patria más chica. Los viajes, los asuntos del tiempo trastocado. La Tierra siempre gira alrededor de un poema. Quien diga la contrario desconoce las mareas, de allí que Harry Almela, dueño de una voz que nos hinca y anima a la vez, también es propietario de una particular manera de borrarnos, amputarnos y completarnos con su sintaxis. Cada poema de este libro es un lector o todos los lectores.
IV
Y si el mundo es un verso en cada dolor, en cada instante de Harry Almela, muy cierto es que el escribir lo hace precipicio, abismo de su respiración. ¿Cómo armar el meccano? ¿qué instrucciones exactas para no entender que la biografía de una comarca atiende a un lago, a un almendrón, al mismo patio del poeta Utrera, a una madre que en la cocina traza el milagro de un pedazo de pan. Y de todo eso, de esas cabales instrucciones, la escritura constante, teorética de la carne y el espíritu. Entonces me dijeron:/ vete por allí, a decir lo que debes,/ a cantar lo que no has vivido/ y deseas con ardor. Así se hizo este poemario, con la vida vivida y la por vivir, con la sombra de un árbol mientras la patria heroica se sumerge en la rabia y los sueños, en la melancolía, en la revelación de los oficios, en la tardanza del silencio.
¿Cuántos viajes hacen falta en un libro para que el poema ocupe todo el dolor por la tierra prometida y luego olvidada en la carrera precipitada de un tren? Un niño viaja. Regresa adulto, tocado por la bruma de un cuerpo impune, despojado, anudado a la culpa.
Comienzo y fin, entrada y salida. En medio de estos extremos, la niñez, la madurez, el brillo de un día, la podredumbre del universo y sus bellezas. Un poema hace este libro, un solo poema lo consagra. Es todo un alfabeto, una confusión: ¿Y qué haremos ahora,/ al final del camino?.
Me toca celebrar por este hermoso trabajo de mi amigo Harry Almela. Me toca hacer un alto y desenfrenar tantos asuntos, como estos que amargan y ahogan: Hoy te veo sentado en la puerta de Galina,/ quejándote en voz baja:/ ¿A dónde se llevaron el país, poeta?/ ¿Cuál fue la luz que desobedecimos?/ ¿En cuál vuelta de juego nos extraviamos?. A modo de respuesta: la infancia siempre retorna, duele en su inocencia, como aquella patria que una vez se encontró con Pérez Bonalde.
El espíritu de nuestros más antiguos padres sabrá armar el meccano y hacerse en el silencio necesario.
https://laliebrelibre.wordpress.com/guarimba/resenas/meccano-alberto/
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Harry Almela
(Caracas, 1953 – Mariara, 2017) Licenciado en Educación, mención Literatura, por la Universidad de Carabobo (1990). Ensayista, escritor, poeta, editor y narrador venezolano.
Coordinó, en 1992, el Taller de Creación Literaria, mención Poesía, del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), en donde además se desempeñó como investigador. Fundó, en 1991, la editorial La Liebre Libre, activa hasta 2003. En 1996 asistió al Curso para Profesores de Lengua y Literatura Española en el Instituto de Cooperación Iberoamericana, de Madrid, y realizó el Curso de Posgrado en Técnicas Editoriales en la Universidad de Barcelona. Colaborador asiduo de publicaciones venezolanas como Papel Literario, del diario El Nacional.
Ganador del Premio Bienal de Poesía Francisco Lazo Martí (1989), el 46º Concurso de Cuentos del diario El Nacional (1991), la Bienal de Poesía José Rafael Pocaterra (1994), la Bienal de Literatura Casa de la Cultura de Maracay (1994), la Bienal de Literatura Miguel Ramón Utrera (2004) y la Bienal de Poesía Abraham Saloum Bittar (2014), entre otros reconocimientos. Fue becario de la Fundación John Simon Guggenheim, de Nueva York (2009).
Autor de Poemas (1983), Ventana de emergencia (1990), Cantigas (1990), Muro en lo blanco (1991), Fértil miseria (1992), Frágil en el alba (1994), El terco amor (1997), Los trabajos y las noches (1998), Palabra o indigencia (2000), La patria forajida (2006), Instrucciones para armar el meccano (2006) y Los daños colaterales (2019, edición póstuma de La Poeteca), entre otros.
https://cultura-urbana.com/autores/harry-almela/
miércoles, 18 de marzo de 2026
Están invitados hoy 18/03/26 a la presentación de la novela de Cesia Hirshbean: La condesa y el organista por parte de Marisol Marrero y Héctor Torres en la librería El Buscón a las 4:30 p. m.
Hoy 18 de marzo a las cuatro y media de la tarde se presenta en la librería El Buscón del Trasnocho Cultural, la nueva novela de la escritora y docente Cesia Hirshbean: La condesa y el organista.
Este sugerente título nos ubica en el encuentro de dos mundos en el que la ficción y la realidad se dan la mano para pasearnos por una obra que influenciada por el Romanticismo nos acercará al mundo seductor que atrapa la música. Editada por Abediciones (UCAB), explora las pasiones y el contexto histórico entre el final del siglo XIX y principios del XX.
Una minuciosa investigación documental, aborda la agitación política, las revoluciones sonoras y la sensibilidad artística de la época romántica.
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| Franz Liszt. Imagen tomada de aquí. |
Sin llegar a convertirse en una biografía, la vida de este y de otros destacados compositores de la época, como Franz Liszt y Gustav Mahler, así como la del emperador Maximiliano y su esposa Carlota, se cuelan en el acontecer de la trama enriqueciéndola con el rigor histórico.
Carlota y su prometido Maximiliano por Louis-Joseph Ghémar (1857).
Del mismo modo, la libertad creativa le permite a Hirshbean explorar en las profundidades de la psique de Anton Bruckner, presentando así a un hombre apasionado y atormentado por su vocación musical y una devoción mística junto a las sombras que estas le despiertan. Esto es posible, justamente, gracias a la entrada de la condesa Henriette von Fürsten. Personaje ficticio de una refinada construcción literaria, la condesa encarna la sensibilidad aristocrática y la castidad consagrada. Su encuentro con Bruckner, mediado por el aroma a palo de rosa y la resonancia de un piano Bösendorfer, no representa una mera anécdota biográfica, sino el catalizador de una transformación espiritual.
La presentación de este libro estará a cargo del periodista Hector Torres y la escritora Marisol Marrero quien ya ha expresado: “ Sumergirse en las páginas de La condesa y el organista, la más reciente obra de Cesia Hirshbein, es aceptar una invitación a un territorio donde la música se convierte en lenguaje de la memoria y la ficción se entrelaza con la historia para crear un universo irrepetible. La novela abre un espacio en el que el lector se ve transportado a la transición entre el siglo XIX y los albores del XX, cuando la música no era mero entretenimiento, sino una forma de fe, un modo de habitar el mundo”.
El libro ya está a la venta en las librerías Kalathos y El Buscón, así como en Mercado libre y Amazon.com
Lo más conmovedor, sin embargo, es la humanidad que la autora insufla en sus personajes. La condesa Henriette, aunque ficticia, se siente tan real como Bruckner: ambos comparten la dualidad de la existencia, la luz y la sombra, la fortaleza y la vulnerabilidad. En esa oposición, descubrimos que la ficción no es un mero artificio, sino una forma de verdad que ilumina lo que la historia oficial no alcanza a decir.
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| Hölderlin |
El lenguaje, trabajado con la precisión de un orfebre, se convierte en puente entre mundos. Cesia parece recordar las palabras de Hölderlin: «el lenguaje es el bien más preciado y más peligroso». Con él, la autora construye un espacio donde la música se vuelve metáfora de la vida, y la literatura, celebración de lo humano.
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Cesia Hirshbein
Fürstenfeldbruck (Alemania), 1946. Narradora. Licenciada en Letras por la Universidad CAtólica Andrés Bello. Cursó estudios de postgrado en filosofía y literatura latinoamericana contemporánea en la Universidad Simón Bolívar. Fue profesor titular y directora del Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la U.C.V. Profesora visitante del Departamento de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Jerusalem y del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres. Es autora del libro de cuentos Hombres que eran bosques y otros relatos y las novelas El hilo de Miriam y La condesa y el organista. También ha publicado varios libros académicos y de ensayo.
https://ficcionbreve.org/autor/cesia-hirshbein/




















