jueves, 22 de octubre de 2026

ESDRAS PARRA, ESCRITORA VENEZOLANA A JOSÉ PULIDO: YO BUSCO LA DISLOCACIÓN DEL POEMA MANTENIENDO LA COHERENCIA INTERNA

 


Fotografía coloreada

Esta entrevista la publiqué en El Nacional en el año 2001. La fotografía que pongo hoy es del poeta y fotógrafo Vasco Szinetar



 

ESDRAS PARRA (Santa Cruz de Mora, 13 de julio de 1939 - Caracas, 18 de noviembre de 2004): MI POESÍA ES SUBVERSIVA

José Pulido  

Desde hace unos seis años la poeta Esdras Parra acude al Círculo del Dibujo, que se realiza en el Museo de Arte Contemporáneo Sofía Ímber. 


Su poemario más reciente, Antigüedad del frío, publicado por Ediciones Mucuglifo, de Mérida y la Dirección de Literatura del Conac, muestra un dibujo suyo en la portada. En la presentación, Víctor Bravo habla sobre la plasticidad implícita en los poemas de Esdras Parra.

“Para mí, la pintura tiene mucho que ver con la poesía. Yo estoy muy cerca de la pintura, la siento con mucha fuerza”, dice la poeta.

Sin embargo, el logro predominante en Antigüedad del frío es el empeño puesto por Parra en la búsqueda de una manera de decir las cosas, sin contarlas.

―Su amor por el lenguaje ¿no es lo que la ha salvado de una vida común?

―El lenguaje es esencial en la vida cotidiana, pero el enfoque que el poeta hace de ese lenguaje común es, por supuesto, una elección muy personal y el trabajo que el poeta hace del lenguaje constituye como la esencia de su trabajo poético. El lenguaje en poesía lo es absolutamente todo, es casi un mundo en sí mismo.

―¿Qué es la verdad a la hora de la muchedumbre? dice un poema suyo. Eso hace pensar en que por mucho que se refugie en su escritura tiene que vivir la realidad dura y cruda. ¿Cómo se lleva con la realidad y con la ciudad?

―La poesía tiene que ser verdad antes que nada: no hay trucos, no hay engaños en la poesía. El mensaje que encierra el poema tiene que ir directo al lector y él es quien debe captar si la verdad está ahí.

Yo pienso que la verdad de la poesía se apoya en la realidad, surge de ella, porque la realidad tal como la vemos y la aceptamos no es en esencia engañosa. Lo que sucede es que nosotros creamos nuestra propia realidad a partir de la realidad en la que estamos sumergidos. Es decir, el elemento esencial para captar esa realidad es nuestra percepción. El hombre percibe. Y el poeta que tiene una sensibilidad más aguda percibe con mayor intensidad, de modo que esa percepción es la base de su trabajo poético, incluyendo aquí la experiencia que el poeta va ganando a través de su existir.

―¿Y la ciudad?

―Para mí la ciudad es el ámbito perfecto del hombre, que necesita del contacto con los otros. A mí particularmente me gustan las ciudades grandes, porque como soy una persona solitaria las ciudades grandes, populosas, me proporcionan eso que siempre he buscado que es el anonimato.

―La poesía ¿es una manera de vivir?

―Me encanta esa pregunta. Porque pienso que uno vive a través de las propias acciones. Las acciones son como el resultado de las decisiones que uno toma constantemente en la vida y, por supuesto, esas acciones se expresan a través del lenguaje.

De modo que la poesía viene siendo una acción del ser humano, una manera de proyectarse hacia afuera, hacia los otros, en la misma forma como uno interviene en la vida de los otros y si tienes el don de la poesía, tú vives a través de ese hacer que es la poesía. Es como una manera de vivir, quizás más intensa, más cargada de fuego interior y hasta cierto punto más real.

Alfredo Silva Estrada


Los primeros libros de Esdras Parra fueron de relatos. En una ocasión dijo que había llegado tarde a la poesía. Sin embargo, a los veinte años de edad escribía poemas. El poeta Alfredo Silva Estrada conoció esos poemas y aún conserva alguno, según Parra. “Yo me establecía una limitación, que era una traba mental”, dice Esdras Parra. Pero en 1987 comenzó a escribir poemas de nuevo y la primera versión del poemario Este suelo secreto apareció. Ganó la Segunda Bienal Mariano Picón Salas y en 1995 fue publicado por Monte Ávila Editores.

Reedición de la editorial El Perro y la Rana



―La primera versión de Antigüedad del frío la escribí inmediatamente después de Este suelo secreto. La mantuve varios años sin leerla y en algún momento volví a esos poemas y comencé a descartar, a corregir. Todavía fue necesaria una tercera versión, después de todas esas correcciones, el resultado es este libro que quizás no se parece mucho al libro original.

―¿Qué representa Antigüedad del frío?

―Este libro representa un avance en el proceso de crear una obra. Lo que me interesa en este libro es un trabajo dentro del lenguaje, un trabajo de transformación y de búsqueda de una sintaxis que exprese lo que intento hacer con mi poesía. Yo creo que mi poesía es una poesía subversiva. Yo intento dislocar el orden común del lenguaje, por eso hablo de una poesía subversiva, que vaya a contracorriente de cualquier otra búsqueda.

Esto puede observarse, de manera muy imperfecta, en mi primer libro. Libro que no gustó a los lectores, por lo menos a una mayoría. Porque lo que yo me proponía en esos poemas, como en los de este nuevo libro, no era contar historias. No niego que la poesía tenga un propósito narrativo, yo siempre leo poemas donde hay cuentos, historias, y no me siento molesta para nada, es más: los disfruto, los acepto.

Lo que pasa es que yo camino en sentido contrario, no me interesa escribir una poesía erótica, social, histórica, sociológica, porque de cierta manera yo sigo el dictado de Wallace Stevens que dice “La poesía es el sujeto del poema”. Es decir, el poema crea su propio mundo y ese mundo depende del lenguaje que el poeta ha elegido de manera deliberada para dar curso a sus ideas.

Wallace Stevens. Imagen tomada de Dreamstime.


―Hay un efecto mágico en el acto de colocar una palabra al lado de otra, sobre todo si comúnmente no son vecinas…

―Eso tiene que ver con lo que intento hacer en mi trabajo. Es decir, desquiciar el orden natural de las palabras buscando asociaciones nuevas, como quiso Rimbaud.

Darle a cada palabra un significado diferente y esto se logra cuando tú estableces relaciones inéditas en las palabras. Aquí en esta pregunta que me haces está la esencia de mi trabajo, y lo que quiero realizar con los poemas. Por supuesto, no hay nada nuevo en ese intento, lo único novedoso (si pudiera hablarse de ese modo), es el enfoque personal que le imprimo a los poemas. Busco que el poema se disloque, pero sin perder jamás la coherencia interna que lo sostiene.

―¿Está desarrollando ese propósito?

―Estoy trabajando en tres libros que vengo corrigiendo simultáneamente. El último de ellos me interesa mucho porque intento eso que decía, de dislocar el poema, de hacer la búsqueda más radical. No me propongo hacer una poesía abstracta, pero de alguna manera el hecho de desintegrar la imagen dentro del poema, como buscando una discontinuidad deliberada, podría hacer incomprensible el poema.

Pero yo pienso que el lector debe hacer un esfuerzo. Un poema y por extensión un libro, no se da tan fácilmente, requiere de muchas lecturas y cada lectura agrega algo más a esa comprensión. El riesgo de la poesía es doble: es del poeta que estructura su lenguaje según su preferencia, y del lector que debe descubrir ese mensaje.






BUSCANDO PALABRAS

Camisa de bluyín, cabellera gris, ojos andinos.
El agua del té está hirviendo.
“Voy a buscar una palabra en el diccionario”.   
La tetera silba. Las manos largas pasan páginas.
Esdras Parra murmura “es un té de hierbas”.
Malojillo y naranja.  
Quizás le recuerde
cuando moneaba los naranjos
de Santa Cruz de Mora,
desafiando espinas,
oteando el fin del mundo que es morado.
Ahora trepa sus rumas de libros y revistas.
Cosechando voces. Fuerte en el verbo, frágil en el té.
Solitaria ante la página en blanco.
Y multitudinaria al mirar por la ventana,
como todas las personas que se asoman para ver si escampó.

(Terminé la entrevista con este poema para Esdras)






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(Santa Cruz de Mora, 1939 – Caracas, 2004)
Narradora, crítica de cine, traductora y redactora de importantes revistas literarias. Estudio Filosofía en Caracas (UCV) y en Roma. Directora-fundadora de la revista Imagen (Caracas). Fue Jefe de Redacción del Papel Literario de El Nacional.

DISTINCIONES: Mención Especial de Cuento en el V Concurso de Literatura de la Facultad de Humanidades de LUZ (1966) con “El insurgente”. Primer Premio de Poesía de la II Bienal “Mariano Picón Salas” (1993) con su libro Este suelo secreto. Premio Nacional de Literatura (1998).

OBRA NARRATIVA: El insurgente (1967); Juego limpio (1968, novela); Por el norte el Mar de las Antillas (1968). OBRA POÉTICA: Este suelo secreto (1995); Antigüedad del frío (2000); Aún no (2004). Lo que trae el relámpago (2021, póstumo).




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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne


Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en Salamanca. En el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores.


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miércoles, 21 de octubre de 2026

Pablo Ramos, escritor argentino autor de la novela "Mientras mi mujer no está": Esdras Parra fue un intelectual que lo perdió todo en una Venezuela que lo sigue tratando de manera infame

 




Estimados Liponautas


Hoy compartimos con ustedes una entrevista del año 2012 al escritor argentino  Pablo Ramos  que donde menciona que se hallaba escribiendo una novela basada en la vida del escritor venezolano Esdras Parra . Hoy es 21 de octubre de 2016 y aún no la hemos vista publicada por lo que asumimos que permanece inédita.

Disfruten de la entrevista.


Atentamente


La Gerencia.


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ENTREVISTA


Vie 09.03.2012


Por el camino de Esdras


Esdras Parra fue una poeta, ensayista, narradora, traductora transgénero que nació en 1939 en Venezuela y que se sometió a una operación de cambio de género en tiempos en que ni siquiera se hablaba de eso. El escritor Pablo Ramos está escribiendo una novela basada en su vida y aquí adelanta algunos detalles y contradicciones.



› Por Facundo R. Soto


Decir que Pablo Ramos publicó su primera novela El origen de la tristeza hace ocho años y cuatro libros más, no alcanza para definirlo. Decir que practicó boxeo durante cinco años y noqueó a un tipo de cien kilos, tampoco. Pablo critica a la gente que hace cualquier cosa por lograr mil visitas en su blog, y no le importa nada. A Pablo también pareciera no importarle nada, pero es sólo un parecer. En este momento le importa escribir la novela sobre Esdras Parra, donde cuenta la libertad que tuvo el poeta venezolano para operarse y hacerse mujer. Su mejor cuento, según Liliana Heker, va aparecer en su próximo libro, que se llama “El camino de la luna”, saldrá en junio por Alfaguara. Los ángeles también deben morir es la novela que está escribiendo ahora mientras le da los últimos trazos a Mientras mi mujer no está, la novela sobre Esdras Parra.

Pablo Ramos


¿Qué fue lo que te motivó a escribir la novela sobre el poeta venezolano Esdras Parra?

—Me llamó la atención el primer verso que él escribe después de las cirugías que se hizo para convertirse en mujer. La pasó bastante mal. Escribió: “Recibe mi cuerpo como si fuera nieve”. Es un verso profundamente femenino. Leí la poesía y me fascinó. Sus versos me conmovieron. Los leí por primera vez mientras recorría las calles de su Mérida natal.


Acá no es muy conocidx, ¿qué podés contarnos de Esdras?

—Esdras Parra nace hombre en Mérida, Venezuela, en 1939. Logra un enorme reconocimiento como intelectual y escritor (cuentista y poeta). Viaja en los ’70 a Londres y, según contara Cabrera Infante, se enamora perdidamente de una lesbiana. Enloquece por ella. Tiempo después, en su afán por conquistarla, comienza a travestirse y termina sometiéndose a una vaginoplastia y otras cirugías feminizantes. Nunca logra el amor de esa muchacha, pero sigue su vida como mujer y muere en Caracas en el año 2004, habiendo perdido casi todo lo que tenía. Sobre las razones que lo llevaron a cambiar de sexo hay muchas opiniones y teorías encontradas. La mayoría son abanderamientos de ideologías machistas, feministas, o trans, que desestiman lo interesante del caso, su lado humano: el profundo conflicto espiritual en el cual un ser se ve inmerso antes, durante y después de haber tomado una decisión tan trascendente. Te aclaro que Esdras Parra estaba casado, y que su mujer no lo abandonaría ni aun después de haberse transformado en mujer. Siguieron juntos hasta el final. Por eso, ésta va a ser una novela sobre la tolerancia, sobre el ejercicio de la libertad individual y el respeto que sólo puede dar otra libertad.

Mérida. Imagen tomada de aquí.


¿Qué es lo que más te conmovió de esa historia?

—Era como si esa mujer que nacía reclamara pureza, como si le pidiera al mundo que protegiera su alma, que cualquier susurro de rencor, cualquier reclamo, cualquier mirada triste o de extrañeza hubiese roto su corazón asustado, al borde de la vergüenza, pero decidido a llevar hasta el límite el ejercicio de la libertad.


¿Por qué le pusiste Mientras mi mujer no está?

—Porque Esdras empieza a vestirse de mujer mientras su mujer no está. Te dije que terminan juntos, Esdras con su mujer, juntos hasta el final de los días. El empieza a seguir a la otra porque se enamora de ella. Su mujer encuentra ropa de mujer en su casa y él le dice que tiene otra, una amante, que en realidad nunca se levanta.


¿Cómo llegaste a Esdras Parra?

—Por casualidad. Muy poco conseguí de él. Fui a Mérida, una ciudad universitaria en Venezuela, justamente donde él nació, a una feria del libro para dar un curso. Vi a un alumno con un libro raro. Me llamó la atención la foto de tapa, había una señora. Me lo dio, me lo llevé al hotel, lo fui leyendo en la calle y me fascinó. Es un poeta increíble. Venezuela lo sigue tratando de manera infame. Es un intelectual que lo perdió todo.

Mérida. Universidad de los Andes. Venezuela.


¿Cómo estructuraste la novela?

—La novela va a tener dos planos narrativos. Uno en tercera persona, en pasado, donde recorreré los eventos más significativos de la vida del escritor. De niño, luego de joven, donde hay indicios de que busca lo que luego va a terminar siendo. Que de alguna manera no entra en la cápsula de un cuerpo y quiere ir más allá. Su formación, sus amistades, sus amores, sus primeros versos, sus primeros textos y amigos. Su despegue del pueblo natal a la ciudad de Mérida (ciudad de universitarios) y luego a la gran capital, Caracas, pasando por su estancia en Londres, ciudad fundamental donde empezó a travestirse mientras su mujer estaba en el trabajo. El segundo plano narrativo es una suerte de diario de la transformación. Va a ser el pensamiento del personaje Esdras Parra, por supuesto en primera persona, con destellos de anotaciones que serán versos o pensamientos reales (sacados de la investigación biográfica sobre el autor). Y ese diario reflejará los días de internación, de operación y post-operación. Intentará hacer carne el miedo a la mirada de los otros, la salida al mundo como nuevo ser, el dolor de los amigos que le dan la espalda, la pérdida y la incomprensión. La muerte de él fue una cosa muy bizarra, porque lo tomaron como orgullo transexual; y nada que ver, él era muy pudoroso.


Escucho que lo nombrás como él... Después de la operación, o incluso antes, ¿no pasa a ser ella?

—Ideológicamente Esdras va a ser ella siempre, incluso desde que ella no es ella. Pero no definí si tratarlo siempre como ella. Tengo un problema semántico. Esdras es lo que un escritor debería ser para terminar con su obra y seguir con su cuerpo; transformarse en lo que realmente uno es. El acto final sería transformar el cuerpo, en igual medida que el alma. En Venezuela, en los años ’70, las primeras operaciones de ésta índole fueron como si les cortaran la pija con un hacha, Esdras casi se muere. Después tuvo veinte operaciones y siguió laburando. ¿Qué lo llevó a eso? Era una persona grande y no le gustaba la pija, siguió con la persona que amaba, su mujer. Yo creo que entendió algo: se enamoró de una persona, y si esa persona justamente amaba a las mujeres, se dijo, hacerme mujer es la única posibilidad que tengo de convertirme en lo que realmente soy.


¿Ella se cambió el nombre después de la operación?

—No. Igual, creo, que es un nombre ambiguo, que se puede usar para los dos lados. En esa época, obviamente no se pudo cambiar el documento. Pero Esdras nunca quiso ser parte de una movida de orgullo, de nada. Su velatorio fue una de las cosas más bizarras, lleno de travestis como un estandarte de algo que no era. Lo suyo fue una decisión. Yo no encasillo a Esdras Parra en nada (ni gay, ni travesti, ni transexual), como a ningún travesti, lesbiana o trans. Esas definiciones no me gustan. Las terminologías heterosexual, homosexual me parecen médicas. La palabra gay me parece pobre. Esdras Parra es un poeta para mí, después habrá sido, para otros, otra cosa.


¿Cómo investigás los hechos de su vida para escribir la novela?

—No hay ninguna biografía sobre Esdras. Vargas Llosa escribió una pésima obra de teatro, con la misma imbecibilidad moral con que lo trataban a él. Mi idea es seguir investigando y ficcionar las escenas para hacer la novela.


¿Por qué te motiva escribir sobre la libertad? ¿Hay alguna fantasía que no hayas podido realizar, todavía?

—Si hoy quisiera ser travesti y después operarme, no me condicionaría ni la operación ni lo que dijeran los demás. Me condicionaría que, obligatoriamente, pasaría a formar parte de un grupo que no conozco y no sé si quiero formar. En un momento dudé sobre si yo era libre. Pero hoy considero que nací bastante libre, porque no se me ocurre hacer lo que no hago. Yo no soy cuidadoso cuando estoy con mis amigos, porque no los diferencio si son o no son gays, por ejemplo; entonces digo: ése es un puto. Y al lado está Gabo, que somos superamigos, yo toco con él...


Sos supernatural a la hora de insultar...

—Yo soy un tipo con mucha libertad personal, no me acosté con un tipo porque todavía no me gustó. El día que me guste, lo hago a los dos minutos. Si una travesti me gustara, le chuparía la pija, no sólo me lo cogería por el orto. Me gustaría, creo, el travesti entero. Pero mi gusto sexual, como el de la comida, no es un rótulo. No puedo decir: “Hola, soy Pablo, soy vegetariano y soy heterosexual”. Cuando me ofrecen carne, puedo decir “no, gracias, no como carne”. Pero, ¿por qué tengo que andar diciendo que soy vegetariano? Tenemos que guardar cierta intimidad, sobre todo por nuestros hijos. No me sacaría una foto chupando una teta. En un momento hizo falta, porque había que exagerar para romper con lo establecido, pero ahora no. Porque me pinto las uñas, algunos piensan que soy loco, pero este loco tiene tiempo de estar con los amigos, con la gente del taller que doy. Yo voy a la parrilla de la esquina y nadie me tilda de puto, ni nada. Es uno el que pone los límites.


¿Pudiste investigar sobre el contexto de Esdras en la época en que ella se operó?

—Mal. Los amigos la abandonaron, la familia la abandonó. Perdió los trabajos y quedó en la ruina. Venezuela hoy es machista, y lo era más en ese momento. Esdras nunca hizo una poesía de militante gay, ni transexual. Seguía haciendo su poesía como mujer. En un punto no fue una cuestión sexual, fue un acto de plena libertad, por eso la novela habla sobre la libertad, porque comprometió todo, hasta el cuerpo. Esdras pensó: si empiezo a comprender que la energía femenina es mi ámbito, seguramente sin testículos lo voy a entender mejor. Los carpinteros tienen una moral de la madera. Hay una moral del lenguaje y su ética en consecuencia.


https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/soy/1-2348-2012-03-09.html?mobile=1




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martes, 20 de octubre de 2026

AQUEL PAÍS DE CABRUJAS: Crónica de una presentación. Por Lidia Salas.

 


Imagen tomada de aquí.




    José Ignacio Cabrujas (1937 - 1995) fue un célebre dramaturgo, ensayista, actor, guionista de cine y televisión, periodista,  quien supo interpretar las coordenadas que cruzaban a Venezuela, expresando las,  en obras de teatro, telenovelas, y en sus crónicas sabatinas en el  diario El Nacional. 

José Ignacio Cabrujas. Foto coloreada.

Yoyiana Ahumada ha compilado ensayos de diversos autores, sobre las ideas de Cabrujas,  para señalar que estás, además de interpretar la realidad nacional en estas horas menguadas, sirven como derroteros de luz y sabiduría para trascender tales encrucijadas.




El miércoles 7 de Octubre se presentó este libro: "Aquel país de Cabrujas" con una concurrida audiencia en los espacios del Teatro Trasnocho y bajo los auspicios de la librería: El buscón. 

Katyna Henríquez Consalvi, dijo las palabras de bienvenida, seguidas por la presentación apasionada de Yoyiana Ahumada. 

Se mostraron vídeos de J. I. Cabrujas y de A. J. Barrera Tiszka. 


Rodolfo Izaguirre tomó la palabra para recordar anécdotas de su inolvidable compañero en las faenas culturales compartidas.

Se cerró el acto con un conmovedor monólogo de la actriz: Rossana Hernández y un brindis.

Como dato curioso el libro se bautizó con caraotas, para conmemorar una frase del autor homenajeado.




Pudimos saludar a queridos compañeros del CEV y a escritores que acompañaron este importante evento.

Lidia Salas. Octubre 2026.







YOYIANA AHUMADA LICEA. Imagen tomada de Poémame.


Yoyiana Ahumada Licea es Magister Literae. Periodista, guionista de televisión, dramaturga, poeta, locutora, docente universitaria y actriz. Ha publicado el libro de poesía (poedramas) ‘Polvo de hormiga hembra’, 2013. Autora y directora de los cortos, ‘El ángel de Bucaramanga’,' No llames a las bala's, 'Niño Jesús ven a esta casa', 2021 (Proyecto #Telacuentoyo, para la plataforma informativa El Pitazo). Es autora de los espectáculos, 'Cabrujas: la voz que resuena', 'Cabrujas por siempre,' 2011-2012; 'Cabrujas: el estruendo de la memoria', 2018;' Venezuela: la obra inconclusa de José Ignacio Cabrujas', (Ebook-2012). Ha publicado, 'Portugal y Venezuela: 20 testimonios, 2011'. De igual manera, tiene publicado el ensayo: 'Alucinados, visionarios e irreverentes, la idea escénica en Venezuela en los 70, 2001'. Compiladora de' El mundo según Cabrujas', 2009. Ha publicado, 'Poesía venezolana en voz alta', 2019; A'ntología poética de funcionarte' 2018; '102 poetas Jamming', 2014;' Aproximación a nuestra cultura', 2008; Ha realizado guiones para telenovelas. Es coautora de la revista,' Brevilla'. Es colaboradora para las revistas, diarios y portales, como: 'Standupoetry,' 'La parada poética', 'poemame'. 'comaliciagallegospoeta.blogspot.com' Se ha especializado en la obra del dramaturgo venezolano, José Ignacio Cabrujas. En la actualidad es profesora de las cátedras de Literatura española I y II, en la Escuela de Idiomas Modernos de la Universidad Central de Venezuela. Forma parte del equipo de radio del programa, 'Librería Sónica', y es miembro de la Asociación Venezolana de Crítica Teatral, y del Círculo de Escritores de Venezuela.


Tomada de Astorga Redacción.

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Lidia Salas. Poeta y ensayista. Nació en la ciudad de Barranquilla, Colombia. Ha vivido en Venezuela por más de 40 años. Posee doble nacionalidad, colombo-venezolana.

Licenciada en  Filología e Idiomas de la Universidad del Atlántico. (Colombia)  Obtuvo su maestría en Literatura venezolana en la  Universidad Central de Venezuela.


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