domingo, 25 de octubre de 2026

Luis Barrera Linares, escritor venezolano: soy una persona que vive constantemente en el amor y el humor

 


Luis Barrera Linares


ANAGRAFÍAS

Luis Barrera Linares

Ana Berta López sábado 18 de febrero de 2017





Barrera Linares: “Un tipo particular de literatura está viviendo una crisis extraña”.




Nos encontramos con Luis Barrera Linares en un centro comercial en la urbanización Los Chaguaramos, en Caracas, en diciembre de 2014. Era uno de esos luminosos días caraqueños, calurosos, plenos de azul y sol que a nosotros nos produce un dejo de nostalgia. Nos encontramos con un señor de rostro adusto, razón por la cual pensamos que no sería muy fácil la entrevista, pero ¡oh sorpresa! Barrera Linares resultó una persona sumamente grata. Un hombre dispuesto a conversar muy animadamente y cuya voz nada tiene que ver con su rostro, pues si su cara es seria, casi lo que diríamos malencarado, su voz muy por el contrario va de un tono suave, pausado, a uno alegre y jocoso. Por supuesto ha de tener sus momentos de malestar y mal humor y así será otra cosa, mas en líneas generales su rostro oculta a un hombre afable.


Lo primero que indagamos fue su relación entre vida y trabajo, cómo combina esas facetas de su vida, para él son dos cosas muy aparte su trabajo como docente y su vida, logra convertirse en dos personas aparte una de otra. Pero el escritor sí se combina con la vida privada por obvias razones. Así lo explica: “La vida privada sí tiene que ver con la escritura porque bueno, tienes que escribir en tu casa. Tu familia lo padece, te tolera, lo aguanta. Vive un poco ese proceso, en la vida privada, en lo que es la vida familiar, la casa. Pero en la docencia no. Cuando soy docente, soy docente y me olvido de la literatura, y cuando escribo me olvido de la docencia”.


Luis Barrera Linares es un hombre que hace su mejor esfuerzo por pasar con conciencia por este plano llamado vida; esta certeza se desprende al leer el subtexto de sus respuestas. Es un ser que busca la sencillez de la simplicidad, esa esencia que produce la paz interior y que se proyecta a lo largo y ancho de la vida. Una de las cosas que así nos lo da a entender es su respuesta cuando le preguntamos qué lo motiva y qué lo desmotiva para escribir, y estamos hablando que escribe de todo: crónicas, cuentos, novela, ensayo, crítica literaria y el abarcar tantos aspectos no tiene chance de desmotivarse: “Escribo todos los días, a toda hora. No tengo posturas especiales, ni espacios especiales para escribir. Puedo escribir en muchos lugares, en muchos espacios en cualquier momento pero por supuesto pues hago mi horario particular para esas cosas. Cuando requiero hacerlo, pues”. Ese decir que “puede escribir en muchos lugares” denota la ausencia de poses y divismos, de toda aquella parafernalia sobre la que se montan muchos artistas para demostrar que son “interesantes e importantes” y que sólo termina siendo mucho ruido y pocas nueces. Barrera Linares tiene en su haber todos los elementos para ser engreído y soberbio pues el señor es entre otras cosas profesor de castellano y literatura, especialista en investigación literaria, magíster en lingüística y doctor en letras. Profesor titular de la Universidad Simón Bolívar y de la Universidad Católica Andrés Bello –.ambas universidades en Caracas. Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua, sillón letra D, de cuya junta directiva fue vicepresidente entre los años 2011-2015, y miembro correspondiente de la Real Academia Española. Integrante de la Comisión Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale) en 2013. Investigador en las áreas de desarrollo del lenguaje, narratología, literatura venezolana y análisis del discurso. Ex director general del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg), cuyo taller literario de narrativa ha coordinado en dos ocasiones (1991, 2006). Miembro fundador de la Asociación Latinoamericana de Estudios del Discurso (Aled), de la que fue su primer delegado regional por Venezuela y además tiene en su haber una lista de más de veinticinco textos publicados, o sea que bien pudiera ser un divo petulante ¡y para nada! Es un caballero amable, cordial, sumamente sencillo y accesible, lo cual indica cuán ubicado está en la vida. Así es la descripción de sí mismo que hace: “Me considero muy cercano a la gente. Me considero cercano a mis estudiantes. No... Es decir, tengo un rostro bastante serio, que es una de las cosas que más me critican, pero eso para nada impide que sea una persona que vive constantemente en el amor y el humor”, aunque en su opinión el describirse a sí mismo es complicado, piensa que tal vez lo haría mejor un sicólogo o alguien allegado a él.


Después de haber conversado con Barrera Linares concluimos que los dos grandes pilares de su vida son su familia y la literatura, después la docencia, y lo demás es accesorio. Sus hijos son el gran amor de su vida: “Lo que más deseé en mi vida desde que era adolescente fue tener hijos y he tenido dos, maravillosos, magníficos. Ya hombres los dos pero con mi esposa y mi madre, insisto, son la razón de mi vida”, y el brillo que hay en sus ojos mientras dice esto es un brillo que sale del alma, del corazón. Oír a un hombre hablar así de sus hijos es realmente conmovedor, que exprese con tanta sinceridad y orgullo su amor es una maravilla. Pero no sólo sus hijos son su amor profundo, su esposa y su madre —ésta última ya fallecida— también. De la primera dice: “Y tengo con mi esposa... ella tiene casi cuarenta años tolerándome, aguantándome. Creo que tiene una paciencia enorme porque los escritores, si conoces a alguno de cerca, somos personas bastante difíciles, un poco maniáticos, muchos, la mayoría de nosotros obsesivos. Y entonces conseguir la persona que logre que tú convivas con ella cuarenta años y que las relaciones se mantengan incólumes creo que para ella es un logro tremendo. De manera que es una de las grandes heroínas de mi familia y de mi vida”.


Me gusta mucho el bolero y me gusta mucho la ranchera. De manera que soy completamente si se quiere fundamental o fundamentalista en eso. No me llevo muy bien con la música clásica, lo confieso siempre, no soy adicto a la música clásica.  

Procedente de una familia numerosa, Barrera Linares nace un 3 de junio en la ciudad de Maracaibo, pero se crio una parte en el estado Trujillo y otra parte en Los Puertos de Altagracia, ciudad ubicada en la costa oriental del lago de Maracaibo, por lo que se autodefine como “maragocho” —en lenguaje coloquial al oriundo de Maracaibo se le llama maracucho y gocho se le decía originalmente a los nacidos en el estado Táchira, pero luego la definición se extendió a todos los andinos—, luego, en su adolescencia se fue a vivir a Caracas, y como ya de eso hace muchos años, se siente caraqueño, razón por la cual Manuel Cabré es su pintor favorito: “Mi pintor favorito es Cabré. Por esas cosas del Ávila que hace. Quizás pondría a Bracho, el zuliano, en el segundo lugar no, pero es porque es de los Puertos de Altagracia y entonces lo conocí un poco. Conocí su casa, su museo y tal pero sí, como ya me siento caraqueño pues para mí Cabré ha sido fundamental en esta cosa de admirar a un pintor que es capaz de reproducir el espacio donde vivo”. A su madre la recuerda con mucho amor. Del resto de su familia dice: “Tengo muchos hermanos, algunos ya fallecidos, mi relación con ellos ha sido un poco distante porque todos viven en el interior y yo vivo en Caracas. Lo que no implica que no sea una relación sana y cordial. Cuando vivía mi madre ella lograba reunirnos a todos, sobre todo en estas fechas. Después de que mi madre fallece ya... No sé porque las familias suelen dispersarse, parece que las madres o los padres en algunos casos son como el centro, el foco en torno al cual giran todos los miembros de una familia”, y agrega: “Y en relación con mi familia directa, que son, insisto, mi esposa, mis hijos y algunas personas a las que yo he adoptado, que no son mi familia sanguínea pero que son parte de mi familia adoptiva, con todos tengo una excelente relación. Ellos dicen que soy colaborador. A veces me paso en ser demasiado consentidor con los hijos, pero no me arrepiento de eso. No me arrepiento de eso porque como te digo ya ambos son hombres, están casados y creo que logramos, mi esposa y yo, por supuesto, los objetivos que teníamos con ellos. Que fueran buenos ciudadanos, tranquilos, profesionales, trabajadores, etcétera. De manera que la relación con mi familia es... soy muy feliz realmente”. Y ya que estábamos en el tema de la familia le inquirimos sobre su infancia: “Fue feliz pero complicada. Complicada. Eso está en un libro que yo escribí, que... ficcionalmente, en el que inventé muchas cosas, que se llama Sin partida de yacimiento. Yo buena parte de mi infancia no la pasé directamente con mi madre sino con una tía en Los Puertos de Altagracia, en el estado Zulia, de la cual recibí muchas reprimendas pero también muchísimas enseñanzas. Creo que fue de las cosas que más me marcaron para buscar lograr siempre objetivos en la vida. Pero te voy a decir, no la veo... A pesar de la represión que sufrí y de las muchas reprimendas, porque yo era bastante tremendo, veo eso más bien con alegría y no tengo resentimiento al respecto, ¡para nada, no!”.



Como ya dijimos, es un hombre que disfruta de cosas sencillas, que no tiene gustos rebuscados, por ejemplo sus comidas favoritas son el pabellón criollo (plato típico venezolano que combina arroz blanco, carne mechada, caraotas —frijoles negros— y tajadas de plátano maduro —fruto hermano de la banana pero de mayor tamaño—) y el arroz blanco con huevo frito. Así como sencillo es su gusto por la comida, así es su filosofía de vida: “No hacerle daño a nadie, vivir para mi familia. Consentir a mis hijos, a mi esposa. A mi madre cuando vivía. Relacionarme muy bien con mis hermanos. No, creo que llevo una vida bastante, si se quiere básica, pero es la que me gusta. No soy ostentoso, no me gusta presumir de las cosas que no poseo. Tampoco las quiero. Cuando quiero alguna cosa la busco, la persigo. Soy lo que se puede decir perseverante, obstinado, decía mi madre. Donde me propongo algo intento lograrlo, no siempre se logran las cosas, por supuesto, pero uno hace el intento, ¿no?”. Pero esta simplicidad es algo para nada fácil de alcanzar, llegar a disfrutar genuinamente de la pureza de lo simple y sencillo implica un proceso de depuración del alma y de búsqueda constante del estado de conciencia; ignoramos cómo ha sido el camino que Luis Barrera Linares ha transitado para llegar allí, lo que sí sabemos es que sin estar metido de cabeza en una iglesia es un profundo creyente de Dios, así lo afirma: “En principio yo no soy curero, no soy si se quiere iglesiero, acudo poco a las iglesias ¡pero creo en Dios! Y creo fervientemente en eso”, agregando que su vida espiritual y su vida en general las lleva así: “No tenerle envidia a nadie. Pasarla lo más sencillamente posible y lo más confortablemente posible que uno pueda de acuerdo con sus recursos. Pero creo que espiritualmente, me siento yo por lo menos una persona bastante centrada, bastante conforme. He logrado las cosas que quería hacer: estudiar, escribir, tener una familia, tener una esposa”.


Pero esa sencillez no implica carencia de vehemencia, muy por el contrario, bajo esa serenidad bulle un alma apasionada, creativa, que ama esta música latinoamericana toda pasión, amor e intensidad como son los boleros y las rancheras: “Me gusta mucho el bolero y me gusta mucho la ranchera. De manera que soy completamente si se quiere fundamental o fundamentalista en eso. No me llevo muy bien con la música clásica, lo confieso siempre, no soy adicto a la música clásica. Una que otra pieza de música clásica, por ejemplo, Vivaldi me gusta muchísimo, este... algunas cosas de Beethoven... pero si tú me pones a mí a escoger qué música me llevo yo a una isla cuando me vaya a quedar solo me llevaría muchísimas rancheras mexicanas y muchísimos boleros”. Esta intensidad en el sentir queda descrita así: “Los sentimientos son muy importantes aunque no todos tenemos la misma posibilidad de, bueno, posibilidad sí, pero no la misma actitud para manifestarlos. Algunos somos más secos que otros, lo que no quiere decir que no tengamos sentimientos. Sí, sí los tenemos. Yo soy de ese, de esa camada en particular. Creo que tu concepción sobre los sentimientos cambia después de que tienes hijos, la vida se vuelve otra. Y ya dejas de vivir para ti o para tu pareja y comienzas a vivir para esa tercera o esas terceras personas que ingresan a la familia. Uno se vuelve otro completamente, cambia su concepción del mundo, de la vida, de los miedos, de todo, de todo. Es increíble cómo se le cambia la vida a una persona”.


En la Internet la posibilidad de lectura suele ser muchísimo más amplia que en el caso de los libros de papel, porque cuando tú publicas en la red publicas no para tu país, no para tu región, sino para el planeta.  

Retomando el tema de la literatura quisimos saber su opinión sobre si la literatura es o no coto de una élite: “Yo creo que eso depende. Eso depende de qué tipo de literatura estemos hablando. La literatura que se publica en papel, todavía, en libros, en papel, siempre ha sido elitista, siempre. No solamente ahora. Porque el número de ejemplares de un libro siempre es pequeño en comparación con la potencialidad de los lectores que tendrían acceso a él. Entonces siempre llegará a una élite y en el caso de los escritores hiperreconocidos pues el libro tiene muchas más probabilidades de difusión pero siempre el número de lectores será limitado, en consecuencia lo que ocurre en ese caso es que la élite es más numerosa pero no deja de ser una élite”. Ahora, en cuanto a creer que en este momento, en este tiempo que estamos viviendo la literatura esté en crisis, fue afirmativa su respuesta: “Yo creo sí, que un tipo particular de literatura está viviendo una crisis extraña, por la poca relación que hay entre las personas que escriben y las personas que leen, los lectores. Porque posiblemente estemos viviendo un cambio que tenga que ver con la red, con la Internet. Y por eso te decía antes, y hablaba antes de la literatura de papel porque la de la Internet, a pesar de lo que se crea, suele ser mucho más, este... En la Internet la posibilidad de lectura suele ser muchísimo más amplia que en el caso de los libros de papel, porque cuando tú publicas en la red publicas no para tu país, no para tu región, sino para el planeta y por supuesto cualquier lector del planeta en teoría tiene acceso a lo que tú estás escribiendo, a lo que tú estás publicando allí. En ese caso, la élite, la posibilidad de que la literatura sea elitista es un tanto menor. No significa que deje de serlo, pero es menor”. Entre las muchísimas anécdotas que hay en su vida, existe una muy graciosa ligada a su trabajo de escritor: “De acuerdo con la historia que yo escribí en mi libro de 2009 que se llama Sin partida de yacimiento, yo tuve muchos compañeros entrañables en bachillerato en Los Puertos de Altagracia; en esta novela yo intenté poner los nombres de algunos de ellos y les inventé historias que no ocurrieron con ellos. Lo curioso es que cuando voy a Los Puertos, nos reencontramos otra vez después de muchos años, ellos me dicen todos que recuerdan haber vivido esas historias conmigo cuando éramos adolescentes. Fíjate, eso es magnífico: lograr una realidad a través de la ficción”.


Nos despedimos de Luis Barrera Linares con la sensación de haber tenido una muy grata conversación más que una entrevista. Un hombre que se ha fijado metas en la vida y paso a paso las ha ido logrando con gran tesón y perseverancia. Una persona fuerte, determinada y muy clara en quién es, qué quiere, para dónde y sobre todo por qué va.



Ana Berta López

Fotógrafa y actriz venezolana (Caracas, 1963). Cursó estudios en el Taller de Actuación Luz Columba, de Nelson Ortega, en 1986, y en 1990 cursó el Ciclo Básico de Arte Dramático en el IFAd y el Taller de Elaboración de Libretos para TV con Mariela Romero. Al llegar a San Cristóbal, Táchira, donde reside actualmente, tomó el Taller de Actuación para Cine y TV con Miguel Ponce, en 1998. En teatro hizo la obra Avenida Lecuna, con el grupo Arriba El Telón, en 1989, mientras en televisión se desempeñó en Radio Caracas Televisión como actriz destajista en varios programas tales como Selva María, Señora, Abigaíl, Mi Amada Beatriz y otros. Desde 1997 ha trabajado como docente independiente de actuación en la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Táchira, la Unidad Educativa Bolivariana Páramo de La Laja y el Colegio Don Bosco, entre otros entes. Como fotógrafa cursó los talleres “Fotografía y cultura popular”, dictado por Mariano Díaz, y “Revelado y copiado blanco y negro”, con Gustavo Carmona, ambos en la Fototeca del Táchira. Ha presentado sus trabajos en la exposición colectiva “Creadores del hecho fotográfico”, en la Fototeca del Táchira (2004), y en las individuales “Capturando egos”, en la Casa Steinvorth (1999), “Ojos de miles miradas”, en la Fototeca del Táchira (2004), “Aunque sean tonterías, ¡escríbeme!”, en el Consulado de Venezuela en Cúcuta y en el Ateneo del Táchira (agosto y noviembre de 2005),





https://letralia.com/ciudad-letralia/anagrafias/2017/02/18/luis-barrera-linares/



*******


Enlaces relacionados:












































sábado, 24 de octubre de 2026

Guillermo José Schael, el cuarto Cronista de Caracas que da nombre al Museo de Transporte

 




Estimados liponautas

Hoy compartimos con ustedes esta nota sobre Guillermo José Schael y el Museo de transporte de Caracas. Y para darle inicio le hacemos llegar este fragmento de otra  entrada del blog La Guía de Caracas sobre los cronistas oficiales de la capital de Venezuela.


"En 1945, el Concejo Municipal de Caracas sancionó la Ordenanza sobre Defensa del Patrimonio Histórico de la ciudad, en la cual se determinó la figura del Cronista Oficial de pueblos y ciudades y se establecieron las responsabilidades que debía asumir el primer Cronista de Caracas y que los consiguientes debían continuar ejerciendo. Fue en este momento cuando se nombró al primer Cronista de Caracas, Enrique Bernardo Núñez, quien sentó un gran precedente como el primero en el cargo. Tras su fallecimiento en 1964, como forma de rendirle honor se decretó el 20 de mayo de 1986, fecha de su nacimiento, el Día del Cronista en Venezuela.

primeros cronistas de Caracas

Enrique Bernardo Nuñez, primer Cronista de Caracas nombrado por el ayuntamiento.




El siguiente Cronista de Caracas fue Mario Briceño Iragorry, quién desde 1951 asumió el puesto con igual mérito y profesionalismo.



Prosiguió en el cargo el célebre escritor Guillermo Meneses. 

Fotografía coloreada. Tomada de la Enciclopedia de Venezuela. 1974.


Al fallecer este último, la vacante la ocupó Guillermo José Schael en 1979 y hasta 1989, año en el que fue designado Juan Ernesto Montenegro, el quinto cronista nombrado, quien tras una prolífica gestión en cuanto a la revitalización de las publicaciones en la revista Crónica de Caracas, fallece en 1998, cerrando el ciclo de Cronistas de Caracas del siglo XX, oficialmente nombrados."






*******

Guillermo José Schael el cronista que da nombre al Museo de Transporte


20 OCTUBRE, 2023

Guillermo José Schael


HARIANLYS ZAMBRANO


El Museo de Transporte de Caracas lleva el nombre de Guillermo José Schael, conocido como el más popular cronista de Caracas, quien dedicó su vida al periodismo y a compartir información con la ciudad de la manera más ocurrente posible. Un caraqueño intrépido que dominó el arte de contar historias y fue precursor del nuevo estilo para el cronista, uno que más adelante quedaría en la memoria de las épocas antiguas de Caracas.


Caminar por el Museo de Transporte de Caracas es un viaje a la época de 1970, cuando el museo fue creado y este cronista aún transitaba por las calles de Caracas. Desde el momento en que se fundó el museo, Guillermo sirvió como su director hasta 1989 cuando falleció. Se dice que fue parte fundamental en la recopilación de todas las joyas históricas que alberga el sitio.


Como cronista ha tocado diversos temas como la historia de Venezuela, ciencia y tecnología, qué hacer en la ciudad, desarrollo de la aviación, y hasta desarrollo de tecnologías para la movilización y el transporte humano. Es por esto que se siente atraído a la creación de un museo como lo es el de transporte, la idea de un sitio donde pueda documentarse y almacenarse la maquinaria que con el tiempo el hombre fue actualizando, era demasiado increíble.


Schael fue una de las figuras que trabajó en la recuperación de maquinaria antigua importante en varias ciudades del país, pero no lo hizo solo, lo apoyaron personalidades como Eugenio Mendoza Goiticoa, Santiago Hernández Ron, José Giacopini Zárraga, Mauro Páez Pumar, Alfredo LaFuente Nieto, Antonio Agostini, Rafael Ginnari, Carlos Henrique Tovar, Adolfo Ramírez Torres, José Satiné, Reinhard Helmund, Carlos Valladares, Asdrúbal Fuenmayor, Carlos Stohr, Carlos Mendoza Goiticoa, Guillermo Ochoa Tucker, Leopoldo Sucre, José Curiel, Ernesto Armitano, Luis Teófilo Núñez y Carlos Kauffmann.


Además de ser cronista en El Universal durante muchos años, escribió varios libros, entre ellos uno titulado «Historia del automóvil en Venezuela», otra demostración de lo merecido que es que el nombre del museo sea el nombre de esta figura que para la época no fue tan valorada, y que hoy en día es considerado un amante del conocimiento y parte fundamental de la base histórica en el mundo del transporte que hoy se tiene en nuestro país.


El museo actualmente no está abierto al público por dificultades técnicas para el mantenimiento de los equipos, pero continúa siendo el lugar donde se tiene una biblioteca con contenidos de la historia del transporte y se sigue teniendo la mayor cantidad de objetos históricos en esta área. De igual manera es sede todos los domingos de un mercado de antigüedades abierto al público.





http://laguiadecaracas.net/31015/guillermo-jose-schael/



Micro historia del museo del transporte Guillermo José Schael. Caracas Venezuela.

https://m.youtube.com/watch?v=-Smwjg3Sy9w







Caracas Transport Museum 1975-96

https://m.youtube.com/watch?v=Fqy91N0OM1w


















viernes, 23 de octubre de 2026

Los escritores y delirios de Igor Delgado Senior

 




De escritores y delirios


Crónicas y delirios | Escritores, huellas y sombras

07/06/2024.-


I


Alberto Olmos: terrible ojo sapiens de nuestro tiempo

Alberto Olmos 


Una amiga, de esas que ya casi no quedan por motivo de cualquier razón —el exilio a-dorado, el ingrato síndrome económico o el ocaso generacional—, me escribe desde su apartamento en Madrid con vista repetida hacia otros pisos idénticos, para enviarme las sagaces crónicas del periodista y novelista español Alberto Olmos (1975), recogidas en el volumen Cuando el Vips era la mejor librería de la ciudad.




Como soy un eterno articulador de artículos de prensa, aprovecho la ocasión para expresarle a la amiga, mediante esta vía digital, mi beneplácito por haberme permitido el disfrute de la mordaz inteligencia olmosiana y su agudo ojo sapiens como testigo de nuestro tiempo. Y a la vez, en dicho cumplimiento periodístico, reproducir una muestra de sus opiniones.


 



Sobre ciertos escritores españoles


Ya va para varios años que los escritores dejaron de interesarse por conseguir que los lean y se centraron en un objetivo mucho más noble: conseguir que les paguen. Cobrar por un libro las horas exactas que has empleado en escribirlo es algo que casi nunca se da. Por eso, la literatura era un arte, porque ponía a la gente a trabajar contra todo sentido práctico.


El logro de un escritor medio en nuestros días, sin embargo, es hacerse con muchas becas y residencias; esto es, con patrocinios y manutenciones. Y hasta se lucen estos subsidios en la biografía del autor, muy orgulloso de que su escritura haya estado subvencionada y florezca, por tanto, en invernadero.


 


Ser analfabetos no impide triunfar


Ser analfabeto no impide triunfar en este mundo nuestro (…) No hay ningún tuitstar o youtuber de éxito que sea capaz de escribir una sola frase sin faltas de ortografía. Son ricos. Los futbolistas, los cantantes y los presentadores de televisión, que también son ricos, necesitan dos videotutoriales para los acentos: uno, para ponerlos; y otro, para no ponerlos. No pocos columnistas de renombre serían incapaces de reconocer sus propios artículos si se los dieran a leer sin firma, de tanto que se los corrige el redactor de turno.


 


De cómo la autoficción se convirtió en autopromoción


Para el logro de un enorme éxito, lo necesario sería narrar no la batalla, sino cómo se documentó el autor sobre la dichosa batalla.


Es lo que hacen —un libro sobre cómo escribo el propio libro— muchos autores. Sin embargo, lo cierto es que la autoficción se encuentra en un momento crítico. El grado de narcisismo de los autores hace tiempo que superó la categoría de ridículo y se dirige hacia el diagnóstico de demencia.


La obra literaria se ha visto contaminada por las redes sociales y los autores se dedican diariamente a autopromocionarse en Facebook o Twitter, y a la hora de escribir novelas también creen que deben vendernos su éxito literario: Escribo para que te creas que soy escritor, y para creérmelo yo mismo.



 

Roberto Bolaño por MarcoVillar



Bolaño y yo: la historia jamás contada


Dicen los ganadores que nunca ganan, pero casi, que del subcampeón no se acuerda nadie. Y yo fui subcampeón del premio Herralde que se llevó Roberto Bolaño con Los detectives salvajes. Mi obra se titulaba A bordo del naufragio. Tenía yo veintitrés años. Roberto Bolaño y un servidor iniciamos entonces trayectorias paralelas, y mientras él se ha convertido en un mito literario, yo tengo una columna periodística.


Lo que nunca he olvidado de Bolaño es su jersey desgastado que se volvió mítico. Quiero decir que Bolaño, en la Barcelona de 1998, era un señor que lo tenía todo para fracasar: eminentemente aquel jersey, amén del resto de su indumentaria, vieja y ajada, el rostro magullado por las carencias dentales y la desazón, las gafas desequilibradas y el andar raquítico.


Todo eso, hoy en día, no hay foto que lo recoja. Ves una foto de Roberto Bolaño y siempre observas a un galán de las letras; bohemia y no miseria, intención y no dejadez, estilo y no abandono. La fama debida a esto de la literatura vuelve apolínea toda vulgaridad.


 


II


Franz Kafka, a la derecha, con su amigo y editor Max Brod, en el balneario de Marielyst (Dinamarca). Tomada de El País.


Rememorando a Kafka en los cien años de su nacimiento


Existe entre los creadores el espíritu tánico de destruir su propia obra, en un arrebato de inconformidad extrema frente a lo que han generado; es el círculo ancestral de vida/muerte o de huidiza afirmación ante el dilema de la duda. Los casos abundan y el de Franz Kafka encarna uno de los más representativos, aunque con final inesperado.


Fue así como, a escasos meses antes de morir de tuberculosis, Kafka le escribe a Max Brod, su leal amigo y editor:


Queridísimo Max, mi último ruego: quema sin leerlos absolutamente todos los manuscritos, dibujos, cartas propias y ajenas, que se encuentren en mi legado (es decir, en cajas de libros, roperos, escritorios de casa y de la oficina, o cualquier otro sitio donde pueda encontrarse algo y te llame la atención), así como todos los escritos y dibujos que tú u otros tengáis en vuestro poder. Tuyo, Franz Kafka.


Como recordarán los lectores, el fraterno Max Brod nunca quemó los manuscritos y dibujos de Kafka, conservándolos para la eterna memoria de la humanidad.


 


III

Rómulo Gallegos. Imagen tomada de Escritores Mexicanos Unam.


Gallegos quiso lanzar al mar los originales de Doña Bárbara


Durante la "Entrevista irreal a Rómulo Gallegos", en esta misma columna, la insigne transparencia del escritor tuvo a bien revelarnos:


Le contaré algo personal que pocas veces he referido. En 1929, debimos viajar a Europa para que mi esposa Teotiste se sometiese a una operación quirúrgica, y durante la travesía en el barco me dediqué a la revisión de los originales de Doña Bárbara, pero al terminar la lectura entré en una especie de angustia autocrítica y tanto desvaloricé la obra que me dije: "¡Esto no sirve!", y traté de tirarla al océano. Por fortuna, Teotiste me la arrebató de las manos; y al llegar a Madrid establecí contacto con la editorial Araluce, que auspiciosamente decidió publicarla. La acogida fue total.


 


IV

José Antonio Ramos Sucre (Cumaná, 9 de junio de 1890-Ginebra, Suiza, 13 de junio de 1930)

El insomnio agónico de Ramos Sucre


Nuestro gran poeta José Antonio Ramos Sucre tuvo una existencia lejana de las clasificaciones: fue un creador de luces originales y recónditas, mezcla personal de simbolismo y vanguardismo, cuya prosa poética resultaba de ardua aceptación para sus contemporáneos. Escribió, además, narraciones breves que hoy figurarían como minicuentos avant la lettre, artículos de opinión y un conjunto de notables aforismos ("El tiempo es una invención de los relojeros"; "La aristocracia de nacimiento es una autosugestión, por eso nadie cree en el linaje de otro"…).


En el año 1929, Ramos Sucre es nombrado cónsul de Venezuela en Ginebra y comienza su eterna búsqueda de una cura para el insomnio y la depresión. El 9 de junio de 1930, cuando cumplía cuarenta años, se envenena, muriendo pocos días después. ¡Paz eterna, poeta!


 


Igor Delgado Senior 


 https://www.ciudadccs.info/publicacion/18625-cronicas-y-delirios-escritores-huellas-y-sombras












Caracas, 1942. Abogado y Licenciado en Letras, egresado de la U.C.V. Mantuvo la columna  Fuegos de Palabras en el diario El Nacional, de Caracas, desde 1979 hasta 2003 y ha sido facilitador de talleres de narrativa en el Celarg. Desempeñó diversos cargos de dirección en el área universitaria y en el ámbito de la cultura pública. Fue diplomático en nuestra Embajada en México y en la Delegación Permanente de la República Bolivariana de Venezuela ante la UNESCO (Francia).

Ha publicado los siguientes títulos: Tres mensajes publicitarios. Aproximación semiótica (Ensayo. Caracas. Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela, 1979). Ephphetae (cuentos. Editorial El Mendrugo México, D.F., 1979), Relatos de tropicalia (cuentos. Dirección de Cultura de la Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1985), Sexo sentido y otros cuentos (cuentos. Contexto Audiovisual 3, Caracas, 1988), Fuegos de palabras (artículos y crónicas. Contexto Audiovisual 3, Caracas, 1991), Sub-América (cuentos. Monte  Ávila  Editores, Caracas, 1992), Si me han de matar mañana (cuentos, Monte  Ávila  Editores, Caracas, 1999), Cuentos completos I (Fundación Editorial El perro y la rana, Caracas, 2010), Cuentos completos II (Fundación Editorial El perro y la rana, Caracas, 2010), Fuegos de palabras: crónicas de un cronista crónico (Monte Avila Editores, Caracas, 2011), Cronicuentos de última página (Editorial Lector Cómplice, Caracas, 2016) entre otros.

Ha obtenido, entre otros, los siguientes reconocimientos: Premio de Ensayo Edoardo Crema otorgado por la Universidad Central de Venezuela por la obra Tres mensajes publicitarios (1975); Premio de Narrativa de la Asociación de Escritores de Venezuela por Ephphetae (1975); Premio de Literatura Humorística Pedro León Zapata por Ephphetae (1975); Finalista del Concurso Casa de las Américas, mención narrativa (s.d., 1988); Premio Municipal de Narrativa por Sexo sentido y otros cuentos (1988); Premio de Cuentos de El Nacional con Gloria del traspatio (1990); Mención en el Concurso de Cuentos Juan Rulfo de París (s.d, 1991); Premio del Concurso de Cuentos de la revista Plural, del diario Excélsior de México (s.d., 1991); Premio Municipal de Narrativa de Caracas (s.d., 1998),  entre otros.

https://ficcionbreve.org/autor/igor-delgado-senior/


*******


Enlaces relacionados: