domingo, 18 de octubre de 2026

Simón Bolívar y su Cátedra de Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Cambridge

 




La Cátedra Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge



March 19, 2019

Cómo nació la Cátedra Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge ; por Francisco Kerdel Vegas


Una ventana desde Cambridge. Foto: Cristina Vollmer de Burelli.



Era 1967 y yo disfrutaba de mi año sabático en Cambridge, como investigador en la sección de Patología Experimental del Instituto de Fisiología Animal del Agricultural Research Council. Simultáneamente era Agregado Científico de la Embajada de Venezuela en el Reino Unido. Se dio en aquel tiempo la feliz circunstancia de que el presidente Raúl Leoni designara como embajador a Miguel Ángel Burelli Rivas, a quien conocía, al igual que a su esposa María Briceño, de años atrás. Miguel Ángel no solo me invitó a su presentación de credenciales a la reina Elizabeth II en el palacio de Buckingham, sino que me pidió que pensara en algún proyecto significativo para estrechar las relaciones culturales y científicas entre Venezuela y la Gran Bretaña. Le prometí pensar algunas ideas para ser estudiadas conjuntamente.

Raúl Leoni


Yo había leído sobre la cátedra Pitt Professor of American Studies, creada durante la Primera Guerra Mundial para agradecer el apoyo de los estadounidenses durante ese conflicto. Investigué sobre sus estatutos y estructuré lo que significaría para América Latina en general y para Venezuela en particular, el establecimiento de una Cátedra de Estudios Latinoamericanos, con la que intelectuales e investigadores venezolanos podían alternar con sus colegas de otros países y dar a conocer los aportes de nuestra cultura en un ámbito verdaderamente internacional. Miguel Ángel de inmediato se enamoró del proyecto, cuya paternidad en todo momento compartimos, aunque siempre se amplió con la generosidad y vastedad de su pensamiento, y desde ese instante lo convirtió en una de sus prioridades. La “bautizamos” como Cátedra “Simón Bolívar”.



Le pedí una audiencia al vice chancellor de la Universidad de Cambridge, Arthur Armitage, y a los pocos días me recibió: un hombre alto, fuerte, de cejas muy pobladas, que hablaba en voz muy baja y que de inmediato te hacía sentir muy confortable, gracias a sus bien escogidas y amigables palabras. Le expliqué la idea y sin vacilar un momento me manifestó que personalmente le parecía una estupenda iniciativa y que haría las consultas del caso; dado el precedente del Pitt Professorship desempeñado por estadounidenses, presumía que no encontraría obstáculos en la aprobación del proyecto por parte de las autoridades de la institución, lo que en efecto me confirmó después.

Universidad de Cambridge.


La Cátedra sería desempeñada por un año por un distinguido intelectual latinoamericano, alternando un venezolano con una personalidad de otro país de la región (en el supuesto de que los fondos necesarios se originaran en Venezuela) y de acuerdo con la profesión y especialidad de cada candidato, su programa de docencia e investigación se integraría en el departamento respectivo de la Universidad. Los candidatos propuestos serían elegidos por un Comité entre cuyos miembros estaría el Director del Centro de Estudios Latinoamericanos y el Embajador de Venezuela.

Universidad de Cambridge.


Miguel Ángel y yo veíamos con gran optimismo y entusiasmo lo que considerábamos era el reconocimiento explícito, por parte de una de las más importantes universidades del mundo, de la nueva cultura latinoamericana, una hija de la civilización occidental con características propias que merecían ser estudiadas en ese templo de la cultura mundial, y un modelo a ser reproducido en otros ambientes universitarios, como sucede desde entonces. Pronto nos enfrentaríamos a las duras realidades de la economía. El capital necesario para pagar los sueldos de los profesores y otros gastos administrativos montaba a la cifra de un millón de dólares americanos. Al recibir ese donativo, la Universidad de Cambridge se comprometía a establecer “a perpetuidad” la “Cátedra Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos”. ¿De dónde íbamos a obtener lo que entonces era una impresionante suma?



Miguel Ángel, con toda la lógica de un astuto diplomático, conocedor de los grandes intereses petroleros en Venezuela, tenía una sola respuesta: de la compañía Shell. Su argumentación era inobjetable. Shell tenía la capacidad financiera para donar el dinero y al mismo tiempo el interés para vincular más estrechamente, en el campo cultural, a América Latina (y muy en especial a Venezuela) con una institución británica del prestigio de la Universidad de Cambridge.


Miguel Ángel, como embajador de Venezuela, solicitó una reunión formal con el director gerente, a la sazón un académico estadounidense, Monroe Spagth, con completa reserva acerca del motivo. Viajé hasta  Londres para acompañar al embajador en tan importante misión, sin tener ni la más mínima idea de que iba a desempeñar un especial protagonismo. En efecto, en el automóvil de la embajada en que nos trasladábamos al imponente edificio de la Shell en la orilla sur del Támesis (en el que cada ladrillo, según Miguel Ángel, había sido hecho con petróleo venezolano) me comunicó su decisión: él me presentaría a Spaght y yo debía exponer el proyecto y solicitar los fondos.


Spaght nos hizo ver que podía perfectamente entender la significación del esquema propuesto y afirmó que desde luego la compañía Shell se sentiría muy honrada por contribuir a hacerlo posible. En ese momento, decidí jugármela sin ambages y lo interrumpí: Perdone usted, tal vez no me he expresado claramente, pero lo que el señor embajador de Venezuela y yo venimos a pedirle no es una contribución, sino la totalidad del donativo necesario”.

1950• EDIFICIO SEDE DE LA ROYAL DUTCH SHELL DE VENEZUELA


El hombre se quedó mudo y se puso más blanco que mi camisa. Miguel Ángel hizo un gesto para darme respaldo, y después de un silencio que nos pareció larguísimo, Spaght respondió: “Ustedes se darán cuenta que esta es una petición sui generis, por una cantidad de dinero muy considerable, algo que yo no puedo decidir individualmente, que tendrá que ser consultado a diversos niveles corporativos y que por lo tanto tomará algún tiempo”. Miguel Ángel aludió a las relaciones entre Venezuela y Gran Bretaña, y a “las favorables consecuencias para una empresa que es capaz de tener una visión de tal vuelo y envergadura.”


De allí en adelante no había vuelta atrás, pero no imaginábamos los obstáculos con que íbamos a tropezar. Hubo que montar un “lobby” con la Shell para que no engavetaran el proyecto. La Shell Internacional resolvió que la donación vendría exclusivamente de la Shell de Venezuela, con la evidente lógica tácita de no diluir el eventual  agradecimiento, pero pusieron la condición -ciertamente comprensible- de que fuese deducida de su impuesto sobre la renta (una suma cercana a la mitad del donativo, si mal no recuerdo). Esta “condición” amenazó durante meses la realización del proyecto, pues según la consultoría jurídica de Miraflores implicaba una evasión de impuestos. Miguel Ángel tuvo que insistir en Caracas. Por mi parte me valí de mi amistad con la Primera Dama, doña Menca Fernández de Leoni, que organizó una cena en la residencia presidencial de La Casona, para que yo hablara con el Ministro de Hacienda, Benito Raúl Losada. Desafortunadamente el dictamen jurídico prevaleció y todo el esquema languidecía sin esperanzas.


Pasaron meses, y un buen día, en mi consultorio de Chuao, se presentó como paciente uno de los abogados más destacados de la Shell de Venezuela, mi dilecto amigo el doctor Daniel Bendahan, quien estaba enterado del impasse, y lo puse al día de lo que ocurría. A los pocos días me llamó y me dijo que había ideado una solución que podía satisfacer a ambas partes. Shell de Venezuela no tenía interés alguno en hacer algún servicio a la Universidad de Cambridge (de eso se ocupaba la casa matriz en todo caso) sino en dárselo a Venezuela. Por ello, podía donar el millón de dólares a alguna institución del Estado venezolano, sin causar impuesto sobre la renta, siempre y cuando la totalidad de ese donativo se entregase a la Universidad de Cambridge para establecer la Cátedra Simón Bolívar de Estudios Latinoamericanos.



Sin pensarlo dos veces escogimos al INCIBA, la máxima institución de la cultura del país, presidida en ese momento por un hombre admirable, el doctor Simón Alberto Consalvi, quien al conocer el proyecto aceptó poner sobre sus hombros la responsabilidad de recibir el cheque del presidente de Shell de Venezuela, J. J. de Liefde, de inmediato endosarlo a la Universidad de Cambridge y volar a Inglaterra para llevarlo a Cambridge, lo que efectivamente se realizó sin ningún contratiempo.


De la importancia de la Cátedra hay mucho que decir; supongo que los más autorizados para hacerlo son los que han sido profesores “Simón Bolívar” de Cambridge: Octavio Paz, Marcel Roche, Beatriz Sarlo, Fernando Henrique Cardoso, Mario Vargas Llosa, Guillermo O’Donnell, Asdrúbal Baptista, Allan Brewer Carías o Carlos Fuentes, entre otros. Personalmente tuve injerencia en la selección de dos de ellos, ambos colegas: primero, alguien cuyos servicios en la erradicación de la malaria en Venezuela jamás podrán olvidarse, Arnoldo Gabaldón: y luego, ya como embajador en el Reino Unido, propuse a Blas Bruni Celli, Numerario de cuatro Academias Nacionales.


No puedo terminar estas notas sin una gran tristeza, pues Miguel Ángel Burelli Rivas no me acompaña a firmarlas conmigo como hubiese sido mi deseo, pero confío en que, desde donde seguramente está, aprueba mi intención de compartir con él hasta el final el éxito de nuestra idea.


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Francisco Kerdel Vegas es doctor en Ciencias Médicas de la Universidad Central de Venezuela, y médico dermatólogo egresado de las Universidades de Harvard y Nueva York. Embajador y académico, es Individuo de Número de la Academia Nacional de Medicina y de la Academia de Ciencias Físicas y Matemáticas. Fue el Vicerrector Académico (fundador) de la Universidad Simón Bolívar.


Este artículo es una versión editada del original del doctor Francisco Kerdel Vegas, publicado en el blog Bitácora médica en febrero de 2010.



https://revistamastrantus.wordpress.com/2019/03/19/como-nacio-la-catedra-simon-bolivar-de-estudios-latinoamericanos-de-la-universidad-de-cambridge-por-francisco-kerdel-vegas/




sábado, 17 de octubre de 2026

AMISTAD Y LITERATURA EN EL CÍRCULO DE ESCRITORES DE VENEZUELA

 




AMISTAD Y LITERATURA


   El sábado 2 de Octubre, se abrieron las puertas de la casa de Carmen Cristina Wolf, para una reunión de la junta directiva del CEV con su presidente, el escritor y pianista: Edgard Vidaurre.

  Se hicieron presentes' Farah Cisneros con su nuevo libro: "Yo soy mi lugar favorito." 

Yoyiana Ahumada, quien invitó a la presentación del libro de ensayos compilados en su trabajo de investigación: "Aquel país de Cabrujas". Igualmente Marisol Marrero trajo su novela más reciente: "Bajo las aguas del Caribe. Invasión submarina".




Ernesto Marrero, quien propuso una antología de los poetas del CEV, y la necesidad de buscar un auditorio para conferencias y recitales poéticos. 

  Conmovidos escuchamos las experiencias místicas de Edgard en su visita a la casa donde vivió la Virgen María en Éfeso. 

Así mismo, hizo una síntesis de los eventos realizados por la institución que preside y de los nuevos proyectos tales como: La edición de libros, la promulgación de la literatura en la revista digital. La implementación de concursos de narrativa y de poesía. La programación para conmemorar el día del escritor. 




En el intercambio de ideas hubo acaloradas discusiones sobre los efectos de la inteligencia artificial, la responsabilidad de hacernos voceros del sufrimiento de los compatriotas ante los recientes terremotos y por la agobiante situación política y económica que atraviesa Venezuela.

 Se acordó realizar alianzas con otras asociaciones de escritores de Colombia y de Perú y con la Universidad Central de Venezuela.

Carmen Cristina expresó su deseo de buscar una segunda edición de su libro: "La llama incesante".

Mi persona informó sobre la culminación de la escritura del poemario:"Corrientes secretas" y propuso celebrar un homenaje a Miguel Otero Silva para encontrar en su obra, ideas para la refundación del país.  



Se recordó a nuestra compañera, la poeta Magaly Salazar Sanabria, quien por razones ajenas a su voluntad no pudo asistir a la reunión.




Regocijado brindamos por el amor a la palabra inspirada por la verdad y por la belleza y agradecimos a nuestra anfitriona quien con José Gregorio Salas dieron ese toque de generosidad y de alegría que hizo este encuentro inolvidable.

Lidia Salas. octubre 3. 2026.


Enlaces relacionados:












viernes, 16 de octubre de 2026

Pedro Téllez, siquiatra y escritor venezolano: El Banquete de Platón es uno de los tratados de psicoterapia más elevados de la historia

 


Imagen tomada de aquí.




Conversando con el Dr. Pedro Téllez en el marco del Día Internacional de la Salud Mental


12 octubre, 2026




Cada 10 de octubre, el mundo conmemora el Día Internacional de la Salud Mental, una fecha concebida para sensibilizar sobre la importancia del equilibrio de la psiquis en el bienestar integral y para derribar las barreras invisibles de la incomprensión social.

Un Naipe en el Camino del Dorado.


Recordar la máxima socrática: “Conócete a ti mismo” —heredada del antiguo oráculo délfico— nos recuerda que la verdadera salud de la mente no estriba en la imposición de una norma rígida o en el mero diagnóstico de un manual, sino en el encuentro honesto con nosotros mismos y con los demás.


En esta oportunidad, nos adentramos en una conversación profunda con el reconocido médico psiquiatra, ensayista e historiador venezolano Dr. Pedro Téllez Pacheco, quien desde una perspicaz sensibilidad académica y un profundo arraigo humanista reflexiona sobre el aparato psíquico, el sesgo social que rodea las afecciones mentales y el valor de la vida en comunidad.


Pedro Téllez


Raíces, Legado Sanitario y Formación Humanística


Dr. Téllez, para dar inicio a este diálogo, nos gustaría conocer sus orígenes y el recorrido de su formación profesional en el área de la salud mental.

Nací en Valencia, Venezuela, en 1966. Estudié la carrera de Medicina en la Universidad de Carabobo (UC) y, posteriormente, realicé la especialización en Psiquiatría en el Hospital Psiquiátrico de Caracas, el centro asistencial de su tipo más antiguo del país. 

Pedro Téllez y Teresa Pacheco en Madrid en 1955 (tomado de archivo histórico del Colegio Internacional de Neuropsicofarmacología)- Imagen tomada de  Diario de un Medico de guardia

Sin embargo, hablar de mi formación implica remontarme de manera ineludible a mi entorno familiar: tanto mi madre como mi padre fueron médicos psiquiatras. Mi madre fue la Dra. Teresa Pacheco de Téllez, natural de Turmero; mi padre, el Dr. Pedro Téllez Carrasco, oriundo de Madrid. Ambos se formaron en España y fueron discípulos directos del eminente profesor Juan José López Ibor. De igual modo, la vertiente psiquiátrica abarca a ambas ramas de mi familia: mi madrina, la Dra. Alais Pacheco —hermana de mi madre—, ejerció la psiquiatría, al igual que mi tía Isabelita por la línea paterna. 


En mi andadura asistencial, previa al posgrado en Caracas, me desempeñé durante un año como médico residente en la Clínica Residencias Carabobo —institución psiquiátrica privada— junto al Dr. Prypcham. Posteriormente, cumplí tres años de residencia asistencial en el Hospital Psiquiátrico Dr. José Ortega Durán de Bárbula (Insalud), donde tuve la oportunidad de trabajar al lado de los doctores Álvaro Gandica, Giuliana Olivieri e Ildiko Patkus.

Javier Téllez

En el ámbito personal y académico, debo mencionar a mi hermano menor Javier Téllez, quien ha desarrollado un encomiable trabajo artístico junto a pacientes crónicos, creando obras codo a codo con ellos. Asimismo, evoco con profunda gratitud a mi hermano mayor, Santiago (+), quien fue mi tutor y a quien debo los cimientos de mi formación humanística a través del diálogo constante y las lecturas dirigidas.


Durante mi posgrado en Caracas, guardo especial reconocimiento hacia tres de mis profesores: los doctores Padilla, Morales y Cabrera. Asimismo, en el marco de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría (SVP), fue fundamental el aprendizaje recibido de los doctores Carlos Rojas, Efraín Sedek y Néstor de la Portilla.


Finalmente, considero que el proceso de aprendizaje también se consolida entre iguales y en la docencia. En el posgrado compartí aulas y enriquecedores intercambios con condiscípulos como Juan Miguel Soto, Slavko Zupcic y José Guillén. Por esa razón dicto docencia en Bárbula (en el ámbito hospitalario), para aprender con y de mis estudiantes de pregrado y posgrado. Nunca he dejado de considerarme un alumno.


 



​La dinámica psíquica y el mito de la máquina


Si tuviera que conceptualizar la salud mental no a través de una taxonomía médica convencional, sino desde su propia vivencia profesional, ¿cómo la definiría?

La salud mental es, fundamentalmente, una relación armónica con todo aquello que nos rodea: con la pareja, los hijos, los amigos, los padres, los compañeros de trabajo; en fin, con los otros y la sociedad, así como con la naturaleza y con nosotros mismos. 

Pedro Téllez y Slavko Zupcic. 

https://www.instagram.com/p/DdiQ-9CkSIY/


Esta armonía se manifiesta de forma integral en el pensamiento, en la afectividad y en la conducta, sustentándose en un equilibrio psíquico entre los diversos componentes del yo.


Añadir comento (1997)


¿Cuál es el mito o idea errónea sobre la psiquiatría y la salud mental que consideraría prioritario erradicar en la sociedad actual?

El miedo a la enfermedad mental, ese temor desmedido, constituye la auténtica raíz del estigma social.  Para comprender adecuadamente la salud mental es indispensable aproximarse al aparato psíquico, a la mente, la cual dista enormemente de funcionar como un ordenador o computadora. Entre los modelos platónicos sobre el alma, frente al célebre mito del Auriga y los dos caballos, prefiero la alegoría expuesta en La República: una tríada conformada por un león, un hombre y una quimera, habiendo dentro de aquel hombre otro pequeño hombrecillo, un león menor y una quimera, en una sucesión continua. Este modelo respeta y preserva el misterio inherente a la conciencia. Hoy empleamos el término mente, pero “alma” era, en verdad, una categoría conceptual más precisa.

Pedro Téllez


​La salud mental como construcción colectiva


Suele acudirse al especialista solo ante una crisis agudizada. ¿Por qué la salud mental debe concebirse como un hábito cultural cotidiano y no únicamente como un dispositivo de emergencia?

Coincido plenamente. No obstante, debemos precisar que, desde la perspectiva profesional, el abordaje sobrepasa al médico especialista: involucra al médico de familia, a los psicólogos, a los terapeutas, a la maestra o al maestro, a los guías espirituales o sacerdotes de la fe que se profese, a los ancianos y a las personas sabias de la comunidad; es decir, a múltiples actores sociales capacitados para orientar el bienestar emocional. 


La salud mental se edifica en la cotidianidad mediante un estilo de vida saludable, mediante un esfuerzo compartido. No es un asunto estrictamente individual; la salud colectiva debiera entenderse, propiamente, como una salud mental colectiva.


 


​En ese orden de ideas, ¿cuáles serían los hábitos fundamentales para cultivar diariamente un estado de bienestar psíquico?

Señalaría cuatro hábitos esenciales: 


​Compartir con amigos «vivos»: Fomentar el vínculo presencial y afectivo directo.


​Compartir con amigos «muertos»: Es decir, acudir a la lectura de los autores clásicos.


​Evitar las adicciones lícitas e ilícitas: Prescindir de la dependencia al juego, al alcohol, al cigarrillo, al cánnabis, a la cocaína e, inclusive, de la adicción desmedida al dinero.


​Guardar una justa proporción entre el ocio y el trabajo.


 

Pedro Téllez. Fotografía de Yuri Valecillo


Sociedad, aislamiento y sentido de vida


Suele indagarse con frecuencia sobre la patología mental, pero desde su experiencia, ¿qué implica mantenerse «sano» mentalmente en la sociedad contemporánea?

Irónicamente, quien goza de salud mental en el mundo contemporáneo suele ser percibido como «loco». Los alienados suelen calificar de ese modo a quienes eligen un estilo de vida genuinamente saludable; vale decir, a quienes marchan en sentido contrario a la corriente dominante. 


 


​Desde la perspectiva de la psiquis, ¿por qué el aislamiento o la desconexión afectiva deterioran la estabilidad personal y qué ocurre en la mente al experimentar compañía y comprensión?

El primer presidente de la Asociación Mundial de Psiquiatría, el Dr. Ewen Cameron —quien colaboró en proyectos de la CIA—, diseñó cámaras de aislamiento sensorial como métodos de privación. Estar privado de estímulos sensoriales resulta ser una condición más severa que el dolor físico. 

Dr. Ewen Cameron. Imagen tomada de aquí.


​Sabemos bien que esto no se limita a los sentidos: el aislamiento social perjudica profundamente y se utiliza como un instrumento de control colectivo. Es una vía mediante la cual se transita del no sentido al falso sentido. Resulta sobrecogedor observar a un niño jugando en soledad, aislado con visores e interactuando con elementos invisibles de un videojuego. ¿Quiénes están tras estas dinámicas?… es algo que con el tiempo se esclarecerá.


Respecto a la experiencia de sentirse acompañado y comprendido: de ello se nutre la psiquis. Prefiero hablar de la mente, del alma. Esta se alimenta primordialmente del amor; por ello, El Banquete de Platón sigue siendo uno de los tratados de psicoterapia más elevados de la historia.


 



​¿Por qué a la mente humana le resulta complejo desarticular patrones perjudiciales aun cuando se comprende racionalmente su daño, y de qué forma la plasticidad psíquica o social ayuda a transformar dicho proceso?

En la interrogante, allí donde empleamos el vocablo «mente», bien podríamos colocar «familia». ¿Qué fue antes, el huevo o la gallina? Antes están la gallina y el gallo; la familia es el núcleo que antecede a la mente individual. La sociedad, la estructura familiar, la escuela y el trabajo son constitutivos. 


Es preciso transitar de una sociedad basada en el convencimiento rígido hacia una sociedad de la persuasión, cuyo eje sea la libertad; pero no una noción de libertad egoísta o mercantil, sino una libertad colectiva, ejercida en una atmósfera de auténtica solidaridad. En un clima social de esa naturaleza surgirá una dinámica de plasticidad psíquica radicalmente distinta. La empatía, la tolerancia y el diálogo constituyen las herramientas insustituibles para una comunidad saludable.


 



Prescripción para la existencia


¿Qué mensaje orientador transmitiría a una persona que atraviesa por un periodo convulso o de oscuridad y experimenta reparo o vergüenza de buscar ayuda profesional?

Le sugeriría que comience por acercarse a dos amigos; dos amigos verdaderos. Contar con un solo amigo no siempre resulta suficiente ni del todo adecuado en esos momentos. 


 


​Tras años de escucha atenta frente al padecimiento humano, ¿cuál considera que es la lección más valiosa que le ha legado la práctica psiquiátrica acerca del sentido de la vida?

El sentido de la existencia es de carácter individual y subjetivo: cada persona debe hallar su propia razón de ser. No todos los pacientes que acuden a consulta sufren de manera estricta; muchos de ellos se encuentran, más bien, desorientados o aburridos. Indudablemente, la ausencia de un propósito vital constituye una modalidad de afección de la existencia. 


A este respecto, cabe subrayar una certeza fundamental: todos, en algún momento de nuestra trayectoria vital, hemos experimentado o experimentaremos alguna alteración de la salud mental. Ello forma parte inalienable de la condición humana. Un profesional de la medicina veterinaria jamás podría aseverar algo semejante respecto a otras especies.


 

La última cena del ensayo (2005)



​Si tuviera que prescribir una reflexión final para el lector al concluir esta entrevista, ¿cuál sería esa formulación para el alma?

Apelaré a una pequeña licencia literaria, pues la prescripción no es de mi autoría y entraña una exigencia sumamente compleja que no considero haber alcanzado plenamente, sino que la asumo como un horizonte constante. Por ello, concluyo invocando el oráculo de Delfos: «Conócete a ti mismo». Esa premisa, articulada en la filosofía socrática, funciona como el más alto principio de promoción de la salud mental. 


​Y para quienes atraviesan una fase de crisis severa, evoco de memoria al pensador presocrático Heráclito, quien advertía que, en medio de la peor tempestad, son los relámpagos los que iluminan el camino.


 

https://www.ciudadvalencia.com.ve/pedro-tellez-salud-mental/


Fotografía de Yuri Valecillo





Pedro Téllez (Valencia, Venezuela, 1966). Ensayista. Conferencista. Bibliófilo. Médico psiquiatra. Egresado de la Escuela de Medicina de la Universidad de Carabobo, donde también cursó las Maestrías de Historia de Venezuela y Literatura Venezolana.  Ha sido profesor de estética en la Escuela de Arte «Arturo Michelena», Coordinador del Postgrado de Salud Mental en el Hospital Psiquiátrico de Bárbula. Ha publicado los libros: Añadir comento (1977). Fichas y remates (1998), Tela de araña (1999), La última cena del ensayo (2005) y Un Naipe en el camino de El Dorado (2007), Elogio en cursiva del libro de bolsillo (2007), Valencia sulaco (2019).  . Ha sido redactor en las revistas Poesía y La tuna de oro y colaborador de la revista Zona Tórrida, publicaciones   adscritas al Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo. Colaborador en publicaciones periódicas tales como Predios, Arte de leer, Mañongo y Tiempo Universitario. 




Vanileiby Rivas: originaria de Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela, es una artista plástica y poeta con formación en el área educativa y artística.


​Es licenciada en Educación, Mención Artes Plásticas, egresada de la Universidad de Carabobo (UC).


Ha fortalecido su faceta literaria participando en diversos talleres de poesía en el Departamento de Literatura de la UC y en el Instituto Municipal para la Cultura de Puerto Cabello.


​Complementando su perfil artístico, Rivas ha desarrollado habilidades en el campo de la comunicación social, ejerciendo como presentadora en el canal Todo y más TV y como redactora en el periódico Todo y más noticias.


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REMATES DE LIBROS EN LA CIUDAD DE VALENCIA, LA DE VENEZUELA



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UN CIELO DE LIBRERIAS EN SABANA GRANDE



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