Mostrando entradas con la etiqueta Arthur C. Clarke. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arthur C. Clarke. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de octubre de 2016

Trepando la legendaria y cósmica Rama de Arthur C. Clarke

Una Reseña de Cita con Rama



La personal visión de Joan Antoni Fernández de Cita con Rama




Estimados Amigos

Hoy, miércoles de estrenos cinematográficos en Venezuela, tenemos el gusto de compartir con ustedes este acercamiento que hace nuestro amigo PacoMan a la novela Cita con Rama del legendario Arthur C. Clarke. 




Muchos recuerdan a Clarke por los satélites geoestacionarios aunque la mayoría lo recordará por 2001:Una odisea Espacial, tanto la película como la novela.  Nuestro primer acercamiento a Arthur C. Clarke se dio al devorar ese magnifico cuento llamado Los 9 mil millones de nombres de Dios que está incluido en el libro El Retorno de los Brujos de Louis Pauwells y Jacques Bergier. Afortunadamente en la biblioteca de la casa estaba la colección de la Biblioteca Básica Salvat de 1969 donde estaba incluida la novela 2001. Una Odisea espacial, que ademas traía fotogramas de la película, y varias antologías de relatos que incluían cuentos de Clarke con las que pudimos saciar nuestro apetito. Esa edición de Una Odisea Espacial la prestamos y ahora vaga como Frank Poole por el espacio a la espera de que la encontremos. 



Nuestra pila de tareas acumuladas es inmensa y colocamos una tarea más en la pila después de leer la esta magnífica reseña. Ya tenemos el libro así que aunque no será a ciegas pronto tendremos nuestra Cita con Rama.

Deseamos disfruten de la entrada.




*******


Una Reseña de Cita con Rama


Leer preferentemente escuchando a Mike Olfield particularmente el LP The Songs of the Distant Earth (1994) inspirados en la lectura de la novela de Clarke Cánticos de la lejana Tierra (Songs of Distant Earth, 1986).


Lea esta reseña mientras escucha este video musical de Mike Oldfield


 
 

MIKKE OLLDFIEELD- The Songs of Distant Earth (1994) Full Album



A principios de Septiembre de 2016 el amigo y escritor malagueño Alejandro Gastroguer comunicó en Facebook que iba a releer este clásico de la ciencia ficción de Arthur C. (Charles) Clarke escrito en 1972. Instantáneamente me animé a releerla. Recuerdo perfectamente el inmenso disfrute que me produjo leerlo por primera vez en la década de los ochentas.




En 1968 se estrena la película 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey, 1968, StanleyKubrick) con el propio Clarke participando en el guion junto a Kubrick, su éxito mundial convierte a Clarke en el escritor de Ciencia Ficción más famoso del mundo superando a Isaac Asimov y Robert A. Heilein. Cita con Rama (Rendezvous with Rama) es su siguiente novela que los aficionados estaban esperando como agua de Mayo. Clarke la escribe con 65 años y alcanza con ella su cúspide creativa, de popularidad (Cita con Rama es la novela más premiada de la historia hasta ese momento) y de éxito comercial. Tras la cima le siguieron novelas menores, donde sólo cabe destacar la ya citada Cánticos de la lejana Tierra (Distant Earth, 1986) escrita a sus 79 años que inspiró a Mike Oldfiel el LP que debería estar escuchando mientras lee esta reseña. En el resto de los 80’s y 90’s prestó su nombre para que Gentry Lee hiciera dos secuelas de Rama, Paul Press creara la saga Venus Prime y hasta su muerte en 2008 han sido muchos los que bajo una supuesta colaboración han usado el nombre de Clarke, como reclamo comercial de sus obras. También Asimov sucumbió a esta “name explotation”. Sin embargo su obra maestra la escribió en 1953 con 36 años: El fin de la infancia (Childhood’s End). En palabras de Miquel Barceló[1], hablando sobre sus primeras novelas:

“… Su ciencia ficción, aunque basada en la ciencia, hace gala también de un gran humanismo filosófico. …”



Sin embargo Cita de Rama, abandona cualquier tipo de humanismo y según las palabras de Alberto Cairo hace una novela dónde:

“… Y todo gira en torno al único personaje relevante: el propio Rama. …”

O como afirma Sergio Mars:

“… Los personajes, por ejemplo, actúan como meros observadores. …”

Miquel Barceló apostilla:

“… El contenido filosófico y en cierta forma transcendental que componen el gran atractivo de sus primeras novelas se pierde en las de los últimos años, en las que tal vez domina en exceso la voluntad de una pretendida verosimilitud científica. …”


Clarke dentro del emblemático Discovery

Efectivamente los personajes de la novela son meros robots y las cuatro pinceladas que Clarke les da para dotarlos de profundidad psicológica chirrían en exceso. Apunta algunas cuestiones que con treinta años menos habría desarrollado, pero aquí meramente esboza. Por ejemplo la Quinta Iglesia de Cristo Cosmonauta, realmente siento interés por conocer el dogma de las cuatro primeras…

Y sin embargo es un clásico eterno. ¿Cómo es eso posible? Mars lo describe perfectamente:

“… es sin duda uno de los clásicos indiscutibles de la ciencia ficción, y no por erigirse en el pináculo del resurgir hard neocampbelliano de los años setenta (…) sino por encarnar, mejor que ninguna otra novela antes o después, esa esquiva propiedad, tan socorrida y tan difícil de describir, que viene a definirse como “sentimiento de maravilla”. …”

En palabras de Alberto Cairo:

“… Esto abre las puertas al sentido de la maravilla de una forma que pocas veces ha sido alcanzado en la literatura de ficción. …”
Y las de Miquel Barceló:

“… Cita con Rama es una novela que atrae e interesa, uno de los ejemplos más logrados de lo que se ha dado en llamar “el sentido de la maravilla” en la ciencia ficción. …”

¡Ay! El “sentido de la maravilla” cuánto se disfruta y cómo cuesta encontrarlo. Clarke lo borda, sus descripciones son ligeras y “supuestamente” verosímiles. Treinta años después de su primera lectura me sigue produciendo esa misma sensación de gustoso vértigo enfrentarme a la enormidad de Rama. ¡Qué ensoñaciones! ¡Qué inspirador! ¡Qué magnificencia!




Cita con Rama se tradujo rápidamente al castellano, no en vano tras el éxito de 2001 todos esperaban lo nuevo de Clarke. La editorial argentina Emecé la publicó en 1974 con traducción de Aurora C. de Merlo. En 1976 Ultramar la edita en España en su colección Bestseller, sobre la traducción de Aurora, Francisco Torres Oliver realiza modificaciones. En 1979 Ultramar la edita en su indispensable colección Grandes Éxitos Bolsillo con una nueva traducción de A. Gámez, esta fue la edición que yo leí. Esta misma traducción la vuelve a editar Ultramar en su colección Estelar en 1989. Finalmente en 2006 Edhasa la edita en su colección Nebulae (3º época) y para ello toma la primera traducción de Aurora C. de Merlo.

En esta relectura yo he cambiado, pero el libro no. El magister dixit no luce como tres décadas atrás, mi pensamiento crítico se ha aguzado y mis gustos literarios han madurado.

Al principio de la novela, cuando Clarke está construyendo la reputación del exobiólogo Carliste Perera como el más inteligente y resolutivo de los hombres, que gestionan el Centro de Mando humano encargado de investigar Rama. En ese momento la información recabada de Rama es casi nula y despreciable para los asuntos que ahora se tratarán, sin embargo afirma:

“… Para nuestra concepción de las medidas, Rama es enorme. Y sin embargo sigue siendo un planeta muy diminuto. Mis cálculos, basados en la filtración a través de la corteza y algunas suposiciones razonables respecto al índice del desarrollo biológico indican que su ecología sólo pudo sobrevivir durante, aproximadamente, mil años. A lo sumo le concedería diez mil. …”

¿Filtraciones? ¿Qué filtraciones ni que niño muerto? Perera es exobiologo de una humanidad que no ha contactado con ninguna otra forma de vida. Aún no conocen nada sobre la biología o ecología de Rama pero ya se permite el gusto de realizar supuestos razonables sobre ellas. Pero soy generoso, acepto todo lo anterior a pesar de los pesares. El maestro aplica los valores razonables a las variables y resuelve el modelo y obtiene una predicción: 1.000 años. Como es un modelo estocástico es lógico que presente margen de error. Para entendernos es como una encuesta electoral. Y vaya si presenta un margen de error: de 10.000 años ¡10 veces el resultado! Con un margen de error así, en las pasadas elecciones españolas UPyD (sin representación en el parlamento) pudo perfectamente haberlas ganado. ¿Se imaginan que Clarke para sus cálculos de órbita geoestacionaria se permitiera un error de 10 veces el resultado presentado? Clarke será un gran físico pero a  clases de estadística no fue.

Otra perla:

“… Hay razones fundamentales para que las técnicas de hibernación sólo produzcan efecto durante unos pocos siglos, y debemos recordar que en este caso nos enfrentamos con espacios de tiempo infinitamente largos. …”


Admitiendo que haya razones fundamentales para la limitación temporal de la hibernación en la biología terrícola. No hay supuesto razonable que permita extrapolar esos resultados a otra tipo de biología… sobre todo cuando ni tan siquiera se conoce nada de ella. Y de una tecnología más avanzada que pueda superar esas limitaciones ya ni hablamos. ¿Se pudo imaginar Leonardo Da Vinci que al final los hombres si conseguirían volar?


Leonardo Da Vinci


Pero hay más. El comandante Norton de la nave espacial Endeavour, al mando de las investigaciones de campo sobre Rama y “protagonista-héroe de la novela” hablando de sus conocimientos sobre el explorador inglés James Cook:

“… Era por entonces quizá la principal autoridad mundial sobre el más grande explorador de todos los tiempos, y sabía de memoria pasajes enteros de los Journals. …”


Una réplica del famoso barco Endeavour

Obviamente Endeavour también era el nombre del barco de James Cook en su primer viaje. Norton, gracias a este conocimiento se permitirá preguntarse: ¿Que habría hecho Cook en mi lugar? En mi humilde opinión el chauvinismo inglés que destila Clarke es achacable a su edad y al deterioro neuronal que debía sufrir tras tanta inmersión submarina. Dicen que su gran afición al submarinismo es la causa de que residiese en Colombo, la capital de Sri Lanka (isla de Ceilan), otras voces menos amables opinan que el motivo real, es la mayor tolerancia de sus autoridades antes las prácticas pedófilas de algunos occidentales. En honor a la verdad el propio Clarke reconoció sus prácticas pedófilas días antes de ser nombrado Sir por la corona británica.  En cualquier caso la afirmación sobre Cook se realiza en 2130 con más de medio sistema solar colonizado. Sin querer ahondar en la desfachatez de la afirmación, citaré únicamente la entrada que Wikipedia dedica a James Cook (1728-1779).

“… Realizó tres viajes por el océano Pacífico, durante los cuales se describieron con precisión grandes áreas, y muchas islas y costas fueron documentadas por primera vez en mapas europeos, aunque parece ser que se documentó en archivos, cartas y mapas españoles preexistentes.

James Cook

Sus mayores logros fueron la reclamación para el Reino de Gran Bretaña de la costa este de Australia, descubierta por los españoles en el siglo XVI; las islas Hawái, descubiertas por el español Álvaro de Saavedra en 1527 y la circunnavegación y cartografía de Terranova y Nueva Zelanda. …”
Clarke en 1972 no era el que fue. En Rama no había nada que se pudiese usar como herramienta y recordemos que la Endeavour es una de las nave del Proyecto Vigilancia Espacial que surcan el espacio del sistema solar. Sin embargo en sus bodegas se transporta bidones de combustible. ¿Cómo? Pues sí:

“… Se trataba de una pequeña balsa construida con seis bidones de combustible unidos por un armazón de metal ligero. …”

El transbordador espacial Endeavour

Balsa que usaron para cruzar el Mar Cilíndrico de Rama. Ya me puedo imaginar a Norton, ese remedo de Cook, gritando a sus hombres:

-Viertan más combustible en el motor, usen más bidones, ¡tenemos que abandonar la Tierra!


Arthur C. Clarke recibiendo el premio Hugo del presidente del consejo administrativo Dave Kyle en la  Worldcon de 1956  

Es cierto que en 1945, Clarke, inventa el concepto de satélite geo-estacionario para comunicaciones, y que en 1965 se lanzó el primero. Pero ante tamaños precedentes de perspicacia y sapiencia que el abuelito Clarke vierte en su novela, ponga bajo sospecha y estricta cuarentena las decenas de cálculos físicos, químicos y astronómicos que se vierten en la novela. Sospecho que la misma verosimilitud que adorna sus modelos proyectivos exobiológicos es la que adorna a todos los demás.





Concluyo, está segunda lectura ha ocasionado la caída de un mito, la del propio Clarke. Quizás tendría que haber hecho caso de la canción: El blues de la soledad (1988) compuesta por Joaquín Sabina y Antonio García de Diego y cantada por Miguel Ríos:

“… Al lugar donde has sido feliz, es mejor que no trates nunca de regresar. …”.

El blues de la soledad - Miguel Ríos


Arthur C. Clarke recibiendo la Beca Internacional Marconi por su trabajo de ingeniería en 1982

Pero a pesar de todo, no quisiera dejar de recomendar su lectura. Por ser el mejor ejemplo de sentido de la maravilla que conozco y por lo que dice Sergio Mars:

“… El ser humano (es decir, los astronautas), en medio de tanta inmensidad descubren el verdadero significado del término “alienígena”. …”


Sólo conozco una novela previa a Cita con Rama que genera esa misma sensación “alienígena”: Picnic al borde del camino (Пикник на обочине - Picnic na obóchine, 1971) de Arkadi y Boris Strugatski.


by PacoMan










[1] He utilizado tres obras de críticas literarias de Ciencia Ficción para revestir de objetividad (subjetividad compartida) mis comentarios sobre la novela. Escogí a Barceló por ser, quizás, la más importante hasta ese momento y en mi opinión hasta hoy día. Barceló, Miquel (1990) Ciencia Ficción: Guía de Lectura, nº 28 Nova Ciencia Ficción. Ediciones B. Las citas que aparecen en el texto están sacadas de las páginas 206 y 207. En mi opinión la actualización de esta guía publicada en 2015 es prescindible. En los noventas el Fandom patrio estaba “dominado” por el prozine BEM y Barceló estaba en ese grupo. En Madrid se gesta un grupo importante de aficionados que se aglutinan en la Tertulia de Madrid (TerMa) que acabará “dominando” el fandom unos años después. Lógicamente ambos grupo acabaron enfrentados. El segundo libro que escojo está escrito por los principales “capitanes” del grupo madrieño. Varios Autores (2001) Las 100 mejores novelas de ciencia ficción del siglo XX Colección Solaris Ficción, 19. La Factoria de Ideas. Cita con Rama fue reseñada por Alberto Cairo. Las citas que aparecen en el texto están sacadas de las páginas 148. Finalmente escogí la más reciente y en principio no adscrita a ninguna corriente del Fandom: Mars, Sergio (2013) La 100cia ficción de Rescepto. Cápside Editorial. Las citas que aparecen en el texto están tomadas de las páginas 302 a 305.


*******









Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas tangibles y electrónicas hispanas Fantastic-Films Neutrón, Alfa Eridiani, Valinor, miNatura, Tiempos Oscuros, Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en la revista cubana digital Korad y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.



*******



by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po


Enlaces relacionados:





















































































Actualizada  el 28/05/2026
7/02/2026
27/03/2024





Actualizada el 10/12/2022



miércoles, 25 de diciembre de 2013

Un cuento y un programa televisivo de Ciencia ficción:

LA ESTRELLA,

por ARTHUR C. CLARKE



Tengo la suerte de recordar que obra leí inicialmente de un autor. De Arthur C. Clarke recuerdo muy bien que cuento leí de él en segundo lugar, este cuento fue  La estrella. Un relato que fue la respuesta certera a mi pregunta: ¿Se puede hacer ciencia ficción con Jesucristo? Y la respuesta fue afirmativa. La estrella fue publicado inicialmente en la revista Infinity en 1955 y logro coronarse al año siguiente con el premio Hugo. Posteriormente La estrella fue incluído en una antología llamada The Other Side of the Sky. Este cuento lo pude leer gracias a mi padre que poseía la colección de la revista Planeta, esa revista dirigida por Jacques Bergier y Louis Pauwels, el mismo dueto que conquisto las estanterias de las casas venezolanas en los años 60s y 70s con la obra: El retorno de los brujos. Por lo menos puedo asegurar que ese libro habia conquistado la biblioteca de la casa. Pero volvamos al relato La estrella, este cuento es uno de los tantos que me gusta de Arthur C. Clarke y considero que es un relato de alta factura.  En esta entrada podran disfrutar de dos versiones al español del relato.


El cuento La estrella fue adaptado para el formato televisivo en el lejano 1985 ( en ese año por primera vez un  DeLorean DMC-12 viajó en el tiempo) en la segunda etapa de ese famosisimo programa llamado La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone). Haciendo una encuesta informal entre seguidores de este programa de tv arrojó que este cortometraje televisivo se posicionó como uno de los mas recordados. En esta entrada podran disfrutar del programa de televisión que mencionamos anteriormente tanto en español latino como en la versión original subtitulada en castellano. Quizás el ver este programa de tv despertará la nostalgia de muchos lectores, nostalgia de un futuro  a la vuelta de la esquina que no había llegado y que aún conservaba el agudo brillo del cromo pulido.

Portada de la antología de relatos de Arthur C. Clarke publicada en 1958 titulada The other side of the Sky


Deseamos disfruten de la geosincrónica pluma de Arthur C. Clarke y de un trozo de futuro venido del pasado catódico.




*******

Arthur C. Clarke en su casa en  Washington D.C. en 1952 con un ejemplar de su libro "La exploración del Espacio"



La estrella



A tres mil años luz del Vaticano...

De aquí al Vaticano hay tres mil años luz. Antes, para mí, la inmensidad y la complejidad del espacio eran una cosa, y la fe otra. Estudiaba el universo y creía en el cielo. Pero ahora he visto a Dios en acción. Te he visto en acción, Dios mío. ¡Oh Dios sin Dios, ayúdame!

Contemplo el crucifijo colgado en la pared plástica, sobre la máquina de calcular número seis. Por primera vez en mi vida me pregunto si no es un símbolo vacío.

Todavía no he hablado con nadie. Pero no se puede ocultar la realidad largo tiempo. Ahí están las informaciones: en millares de cintas magnéticas, en millares de fotografías. Todos podrán leerlas. Centenares de sabios en el mundo las interpretarán tan bien como yo, si no mejor. Sé muy bien que mi Compañía ha tenido mala fama en el pasado por haber alterado sutilmente la verdad. Pero la verdad circula libremente al presente. ¿Puedo impedirlo yo? Eso sería intolerable...

Divertía a la tripulación tener como astrofísico jefe a un jesuita. El Doctor Chandler no se acostumbra a ello. ¡Tantos médicos son ateos! Venía a veces a verme en el puesto de observación desde donde examino, a través del alumbrado tamizado, las estrellas que palpitan en su gloria salvaje. Se acercaba. Hombro contra hombro, ante el gran tragaluz ovalado, mirábamos cómo el cielo basculaba lentamente a medida que nuestra astronave daba vueltas a causa de un residuo de rotación que nunca nos habíamos tomado la molestia de anular. Terminaba siempre diciéndome: 

-Helo ahí. Eso continúa, eternamente, sin fin. Quizás algo ha construido formidable. ¿Pero cómo puede usted creer que ese algo se interese particularmente por nuestra pequeña Tierra?

Detrás del tragaluz, estrellas y nebulosas valsaban. Yo replicaba limitandome a citar mis publicaciones en la "Revista de Astrofísica" y el "boletín mensual de la Sociedad Real de Astronomía". Le recordaba que la Compañía de Jesus ha estado siempre al frente del trabajo científico. Es cierto: nuestra contribución a la astronomía y la geofísica, si se piensa que no somos más que un pequeño número de hombres, es considerable.

¿Pero mi informe sobre la nebulosa Fénix va a poner fin a mil años de historia de nuestra Compañía? Temo que ponga fin a más cosas todavía. 

No sé quién le dio ese nombre a esta nebulosa. Es un nombre que no me gusta.Quiero creer que es profético. ¿Pero cuántos millones o millares de años necesitaremos para saberlo?


San Ignacio de Loyola. Pintura de Pedro Pablo Rubens

En la escala cósmica, la nebulosa Fénix es muy pequeña. Es una cáscara de luz incandescente. Yo había colocado el grabado de Rubens que representa a Loyola junto al espectrómetro. Padre mío, ¿qué habrías hecho con lo que yo sé? ¿Tu fe habría sobrevivido, se habría afirmado cuando la mía se hunde? 

¿Hacía qué punto en la lejanía se puede fijar la mente, Padre mío? He recorrido distancias que tú no podías concebir cuando, hace mil años, fundaste nuestra Orden. Ninguna astronave se ha alejado tanto de la Tierra. Estamos en las fronteras del universo conocido. Salimos para llegar a los restos de la nebulosa Fénix. Los hemos alcanzado, Padre mío, y vuelvo abrumado. nesecitaría ayuda. Pero llamo en vano más allá de los siglos y de los años-luz.

En el libro que tienes en las manos, tal como te ha representado Rubbens, se leen las palabras: Ad Majorem Dei Gloriam. Me duele, pero ya no creo. ¿Y tú, seguirías creyendo, Padre mío? 

Al partir sabíamos qué era la nebulosa Fénix: Un inmenso montón de muerte. Sólo en nuestra galaxia, cien estrellas estallan cada año, duplicando o triplicando bruscamente el resplandor en la llama de una nova. 

Pero tres o cuatro veces cada mil años es la llama inconcebible de una supernova la que brilla en el espació infinito , anonadando con su luz todos los soles de una galaxia. Los chinos vieron una en 1054 de la era cristiana sin comprender que ocurría. Cinco siglos después en 1572, en la constelación de Casiopea, una supernova se hizo visible en pleno día. Pasaron otros mil años y se vieron otras tres supernovas. 

Nuestra misión consistía en visitar los restos de esa catástrofe destructora de planetas y, si era posible, averiguar sus causas. 

Llegamos a través de las capas concéntricas de gas. Eran muy calurosas e irradiaban una luz violeta. En el centro de una cáscara que tenía mil veces la dimensión de nuestro sistema solar quedaba un objeto fantástico que había sido una estrella: una enana blanca, el cadáver de una estrella, más pequeña que la Tierra, pero que pesaba mucho más. 

Detuvimos nuestro propulsor interestelar y derivamos a velocidad reducida hacia la estrellita. Nadie esperaba encontrar planetas. Si los había habido antes de la explosión, tenían que haber sido volatilizados. Pero encontramos un mundo muy pequeño a una inmensa distancia de esa estrella muerta. La llama de la explosión había calcinado sus rocas y destruido toda vida. Nos posamos allí y encontramos el Receptáculo. 

Revista Infinity donde fue publicado el cuento La estrella en 1955

Quienes lo habían construido habían tomado sus precauciones para que lo encontraran algún día. Nuestros detectores descubrieron flechas de radiactividad grandes como continentes y enterradas en las rocas, parecidas a las luces de un faro encendido para la eternidad. 

Nuestra nave, siguiendo esas flechas, llegó al blanco. Las columnas de apoyo, sobre el Receptáculo, habían tenido tres kilómetros de altura. Ahora parecían cirios derretidos. Excavamos durante semanas a través de las rocas calcinadas. 

Harán falta generaciones de seres terrestres para hacer el catálogo de los mensajes enterrados. Quienes han dejado esos recuerdos de su vida sabían que su sol iba a estallar. ¡Lástima que no dispusieran de más tiempo! Sabían viajar entre los planetas, pero no habían descubierto la navegación interestelar. Y el sistema solar más cercano se hallaba a diez año-luz. 

Eran seres humanos. Lo vimos en seguida en sus esculturas. Han dejado películas y máquinas para proyectarlas. Y toda la belleza, toda la gracia de una civilización divinamente superior a la nuestra se nos aparecieron. Sus planetas eran bellos, sus ciudades tenían un encanto exquisito. Los hemos visto trabajar y jugar. Hemos oído sus voces musicales. 

Tras mis párpados se ha fijado una escena: Unos niños juegan en una extraña playa de arena azul, y el sol traidor, cuya explosión iba a martirizar a esa inocencia, se hunde tranquilamente en el mar. 

Lo sé, lo sé: culturas y razas han desaparecido de nuestra Tierra. Pero la de allí es una destrucción completa, el engullimiento irremediable de todo un mundo en plena floración y en pleno triunfo. ¿Cómo conciliar esta muerte inmensa con la compasión de Dios? No obtengo respuesta. ¿Acaso, Padre Loyola, oíste voces que para mi alma están muertas? Nada me ha ayudado en los ejercicios espirituales. No había más mal en ellos que en nosotros, Padre mío. No sé a qué Dios. 


Revista Planeta número 6 donde fue publicado este cuento en 1965

Pero he visto su belleza a través de los siglos... 

Adivino lo que mis colegas de las sociedades sabias dirán a mi regreso. Dirán que el Universo no tiene plan ni propósito. Cien soles estallan cada año en nuestra galaxia. En este momento mismo, en las profundidades del espacio, formas de vida y de pensamiento desaparecen, y que esas formas hayan hecho el bien o el mal, nada cuenta finalmente; no hay justicia ni Dios. 



Sé que mi emoción supera a mi lógica. Dios no tiene por qué justificar sus actos entre los hombres. Quien ha construido el Universo tiene derecho a destruirlo o a transformarlo a su gusto. ¿Sabemos, podemos atrevernos a decir lo que puede hacer o no hacer? Sí, sí, eso es una arrogancia parecida a la blasfemia. 

Conozco esos argumentos, Padre mío. Pero hay un punto más allá del cual la fe más profunda se agrieta. He llegado a ese punto. Mis cálculos me han llevado al él. 

Antes de llegar a esta nebulosa sacrificada no podíamos saber cuando se había producido la explosión. 

Ahora lo sabemos por la observación astronómica directa y por el análisis de las rocas. Sé también en qué fecha exacta la luz de esta catástrofe brilló durante unas horas sobre la Tierra, en qué fecha la luz de esta supernova iluminó el cielo de la aurora de un país de Oriente. No es posible duda alguna. ¡El antiguo misterio está resuelto, ay! ¡Habrías podido utilizar tantos otros fuegos, Dios mío, para avisar a los magos!

Dios mío, ¿por qué arrojaste a estos pueblos bellos en el horno ardiente para que el resplandor de su fin brillara sobre Belén?


Fuente: Revista Planeta N°6 -Agosto/Septiembre- Ed. Sudamericana Pag. 111


Dimensión Desconocida 1985. La Estrella
https://www.youtube.com/watch?v=Vt1T6q1Is5w




 *******

 Ahora disfruten de una versión más reciente del cuento de Arthur C. Clarke