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domingo, 19 de noviembre de 2023

La sociedad actual y esa enfermedad crónica llamada obsolescencia programada

 


Foto: © Killian Seiler



Estimados Liponautas

Hoy vivimos en una economía que pretende ignorar que vivimos en un entorno limitado de tiempo, espacio y recursos y constantemente nos abarrota de productos de poca duración y de calidad limitada. Todo en nombre de una supuesta mejora tecnológica y de estatus social si llegamos a comprar el nuevo producto. Esto nos ha sumergido en una espiral ascendente en la producción de basura y una espiral inversa en cuanto a nuestro compromiso con el medio ambiente y con una sociedad verdaderamente humana. La realidad nos ha confirmado que tener el más reciente Iphone o mas reciente teléfono inteligente de gama alta  con S.O. Android no nos hace mejores personas, solo un poco más idiotas. Por esa razón hoy compartimos con ustedes esta entrada que nos acerca un poco a esa esa enfermedad crónica llamada obsolescencia programada.

Disfruten de la entrada

Atentamente 

La Gerencia


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FALLAS PROGRAMADAS

Cuando las fallas planificadas fuerzan a nuevas compras


NS

 Nimish  Sawant


© Killian Seiler




La obsolescencia programada designa una práctica en la que los productos son fabricados o diseñados defectuosamente de modo intencional para que después de cierto tiempo de uso se vuelvan obsoletos.


“Las cosas sencillamente no duran tanto como antes.”


Quien haya querido comprarles a sus padres un nuevo smartphone u otro aparato electrónico, muy probablemente habrá escuchado de ellos la frase citada. Y no estarán equivocados. En efecto, hoy casi es imposible encontrar un aparato electrónico cuya garantía dure más que un año. Al mismo tiempo, vivimos en un mundo en el que cada vez es más difícil reparar objetos.


La velocidad con que la tecnología se ha desarrollado en los últimos años puede ilustrarse de modo muy gráfico observando el hecho de que los cosas envejecen hoy mucho más rápido que antes. Hay dos conceptos que se relacionan con esta situación: el envejecimiento planificado y la percepción de envejecimiento. Este último es fácil de explicar: prendas de vestir de la llamada fast fashion, que se cambian por otras cada algunos meses; smartphones a los que cada seis meses les siguen modelos nuevos que les ponen a los anteriores el sello de anticuados; autos que se presentan en el mercado en nuevos colores. El objetivo de estas medidas es hacer que los clientes compren productos nuevos aunque estos reemplacen a productos que todavía funcionan bien pero como no son el último modelo que se consigue, los consumidores se ven obligados a deshacerse de los aparatos anteriores.


¿Qué es la obsolescencia programada?

La obsolescencia programada designa la práctica en la que los productos se fabrican o diseñan defectuosamente de modo intencional para que después de determinado tiempo de uso resulten obsoletos.


Reparar un aparato es cada vez más difícil. Si alguna vez usted quiere reparar su vieja netbook y la abre, enseguida se dará cuenta de que los tornillos no tienen una rosca estándar y que los diferentes componentes están soldados de un modo que es imposible intentar reemplazarlos sin dañarlos. La única solución es, entonces, deshacerse de la vieja netbook y comprar una nueva. ¿Después de cuatro años el televisor no funciona perfectamente? Es una lástima, ya no se puede reparar, porque la empresa dejó de fabricar los repuestos correspondientes hace dos años.


“Ese envejecimiento planificado se considera un motor del crecimiento de las empresas. Sobre todo en el sector tecnológico se desarrollan intencionalmente productos de modo que envejezcan muy rápido. De otra forma, no habría crecimiento”, dice Piyush Dhawan, cofundador de The Circular Collective, una organización de la India que busca simplificar la economía circular. Dhawan todavía recuerda la época en que los aparatos electrónicos pasaban de una generación a otra... una situación de la que ahora estamos muy lejos.

Piyush Dhawan


Especialmente en el mercado de productos electrónicos, la moda y el mercado automotor los productos se superan a una velocidad vertiginosa”, continúa explicando Dhawan. En el mercado de los muebles, por el contrario, las cosas son distintas. Allí todavía se pueden seguir reparando bien los objetos, cuando tienen una parte defectuosa, se puede alagar su vida útil reciclando alguna de sus partes.


A propósito, el principio de la obsolescencia programada no es un fenómeno nuevo. El ejemplo más antiguo de esta práctica se remonta a los años veinte del siglo pasado, cuando los productores de lamparitas eléctricas de todo el mundo cerraron filas en los que se llamó el Cartel de Phoebus, que impidió que cualquier productor ofreciera lamparitas que duraran más de mil horas. Toda fábrica que ofreciera lamparitas con una duración mayor era castigada. También es sabido que las fábricas de cartuchos de impresoras configuran sus productos para que ya no impriman después de determinado número de páginas, aunque tal vez todavía haya tinta suficiente. Como los cartuchos no pueden rellenarse, uno está obligado a comprar nuevos.


En los años veinte del siglo pasado, el Cartel de Phoebus obligó a los fabricantes de lamparitas eléctricas a limitar a mil horas la funcionalidad de sus productos. Foto: Philips Archives
 


En los últimos años, sin embargo, se ha comenzado a percibir una resistencia cada vez más clara a estas prácticas. Según un informe de 2017 de la Comisión Europea, el 77 por ciento de los consumidores europeos prefiere reparar sus productos a comprar nuevos. Ahora bien, los costos de reparación son tan altos que parece más razonable comprar nuevos aparatos. En 2018 la Unión Europea prohibió la obsolescencia programada. Y ese mismo año la aprobó el Circular Economy Action Plan (“Plan de Acción para una Economía Circular”) en el que se exige que todos los productos que se venden en la Unión Europea tengan la mayor duración posible, es decir, contribuyan a una economía circular.




Obsolescencia programada y puestos de trabajo en el sector de reparación

A diferencia de muchos países occidentales, en la India todavía florece la cultura de la reparación. En todo el país pueden encontrarse pequeñas tiendas que reparan productos electrónicos pero también de otras clases. Sin embargo, desde que hizo su entrada el comercio electrónico y muchas páginas web atraen clientes con sus ofertas sumamente convenientes, en la India son cada vez menos las personas que hacen reparar sus cosas. Esta evolución tendrá efectos, a su vez, en la situación laboral de quienes trabajan en el rubro de las reparaciones.


Hoy los productos electrónicos se elaboran de modo que ya no se los pueda reparar. Las personas que antes trabajaban en este sector pequeño, autoorganizado, han pasado a vender accesorios de smartphones. Ya no hay muchas personas que reparen celulares, esos puestos de trabajo están desapareciendo”, dice Dhawan. Por el contrario, otros objetos como zapatos, bolsos o muebles siguen reparándose en pequeñas tiendas.


Pero ahora hagamos de abogado del diablo: si hay más demanda de productos, la economía crecerá y más personas tendrán trabajo. En otras palabras: ¿la obsolescencia programada no crea puestos de trabajo? Dhawan responde: no.


Esos productos que son superados velozmente crean puestos de trabajo que existen sólo por un tiempo. Mejor sería crear trabajos de calidad y poner a disposición de las personas las herramientas correctas. Deberíamos establecer un modelo según el cual la venta de productos sea un servicio que construye un lazo duradero entre clientes y marca”, dice Dhawan.


El efecto secundario: una generación de residuos enorme

La obsolescencia planificada causa, además, muchos problemas ambientales, ya que el principio de “comprar y desechar” trae consigo cantidades inmensas de basura. Según un informe de las Naciones Unidas, la tendencia a comprar nuevos productos electrónicos en lugar de repararlos ya genera anualmente cincuenta millones de toneladas de residuos electrónicos, de los cuales una gran parte termina en Ghana y Nigeria. En la India, el 82 por ciento de los dos millones de toneladas de basura electrónica proviene de aparatos de uso privado.


Por eso, la solución ideal sería, explica Dhawan, que en nuestra economía no hubiera residuos electrónicos. Los fabricantes, en lugar de lo que hacen, deberían garantizar que los aparatos que ya no funcionan se podrán devolver y serán reciclados. “Deberíamos ponernos como meta devolver el producto al círculo de la economía y seguir usando los recursos utilizables que aún hay en ese producto”, continúa Dhawan. “Sin embargo, por ahora esas no son las prioridades, pues todavía para las empresas es más barato fabricar un producto nuevo que reciclar uno viejo y seguir usándolo.”


Si ya en el desarrollo del producto se incluye la economía circular, tendríamos estas amplias consecuencias: no sólo nos aseguraríamos de que las cosas durarán más sino también de que al final se desecharán de modo sustentable. Otra posibilidad sería una distinción mediante estrellas, la que, dice Dhawan, ha tenido efectos maravillosos en el campo de los bienes de consumo. Según este sistema, se otorga determinado número de estrellas a un producto en relación con su reciclabilidad. Esto ayuda a los consumidores a tomar la decisión correcta.


En 2018, una de las grandes empresas del mundo, Apple, debió soportar una crítica masiva cuando se conoció que el rendimiento del software se ralentizaba automáticamente después de dos años. Apple debió pagar en Francia una multa de 25 millones de euros y ofrecer también un cambio de batería económico.


Hay leyes que mantienen esa obsolescencia intencional entre ciertos límites, por ejemplo el Plan de Acción para una Economía Circular de las Naciones Unidas y la legislación europea. Y en la India, la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor, que obliga a los productores a ser responsables del desecho de los aparatos viejos. El desafío mayor es, sin embargo, hacer que esas leyes se apliquen con tal rigor que sean realmente eficaces.


Hasta entonces seguiremos siendo esclavos de esa práctica comercial que prevé un envejecimiento planificado.


septiembre 2020



Nimish Sawant


Nimish Sawant nació en Mumbai y es periodista independiente especializado en tecnología. En el marco del programa “Embajadores de medios: India-Alemania” de la Fundación Robert Bosch, Nimish vivió y trabajó en 2017 en Berlín y allí escribió sobre el cambio energético, la vigilancia y la crisis de los refugiados.


Traducción: Nicolás Gelormini


Copyright: Copyright: Text: Goethe-Institut. El texto se publica bajo licencia Creative Commons Atribución – Compartir igual 3.0 Alemania.





La revolución contra la obsolescencia







¿Qué es la obsolescencia programada? | Gael Vallin Iturriaga | TEDxYouth@CVF



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martes, 19 de julio de 2022

Richard Stallman , apostol del software libre: No tenemos el poder de liberar los teléfonos móviles


Richard Stallman . Imagen tomada de Genbeta.




"El usuario merece que sea obligatorio que se respete su libertad", entrevista a Richard Stallman


Richard Stallman es una de esas personas que no necesitan presentación. Nacido en 1953, el programador estadounidense anunció en septiembre del 83 el inicio del proyecto GNU (pronunciado ñu), con el que buscaba crear un sistema operativo completamente libre. En 1985 publicó el Manifiesto GNU, en el cual declaraba su motivación para convertir GNU en una alternativa libre al sistema operativo Unix.

Había nacido la idea del Software Libre, y para defenderlo Stallman creó junto a otros entusiastas la Free Software Foundation. La incombustible lucha de Stallman contra los abusos del software privativo ha continuado hasta nuestros días. Aprovechando que este mes de octubre la Free Software Foundation cumple 31 años hemos estado charlando con él para que nos de su punto de vista de la actualidad.

¿Quién es Richard Stallman?

Richard Matthew Stallman, cuyo nombre muchas veces se abrevia como "rms", nació el  16 de marzo de 1953 en Manhattan, Nueva York. De joven combinó un trabajo en el laboratorio de Inteligencia Artificial del MIT con sus estudios en Harvard, donde se graduó en 1974 con una licenciatura en física.


Su interés por el concepto del Software Libre empezó a germinar en 1981 debido a una impresora láser Xerox 9700. Era una impresora que había sido donada al MIT, pero cuando Stallman y otros hackers de su departamento le pidieron el código fuente al fabricante este se lo denegó. Acabó modificando el código de la anterior impresora para adaptarlo, pero por culpa de no tener el código original no pudo implementar algunas características de la nueva. Esta experiencia sería el inicio de todo.

Xerox 9700.
Imagen tomada de Exevi.com.


En 1983 Stallman anunció su intención de crear el proyecto GNU, que sería un sistema operativo parecido a Unix pero libre. De hecho, con el anuncio también inició el movimiento del software libre.

El 5 de enero de 1984 abandonó su puesto en el MIT para dedicarse a tiempo completo a su proyecto GNU, y en octubre del 85 dio un nuevo paso creando la Free Software Foundation para promover sus ideales de libertad. Durante su trabajo en el proyecto GNU Stallman desarrolló varias herramientas bastante utilizadas, como el GNU Compiler Collection, el GNU symbolic debugger (gdb), o GNU Emacs.

Fue el inicio de todo, y desde entonces ha estado recorriendo el mundo predicando con la necesidad de que el software respete la libertad de los usuarios respetando cuatro libertades fundamentales. En este camino por defender al usuario Stallman no ha dudado nunca en cargar contra el software privativo y el software de código abierto.

Linus Torvalds y Richard Stallman. Imagen tomada de Exevi.com.




Después de haber utilizado una licencia propia en su primera versión, en 1992 el programador Linus Torvalds utilizó las licencias  GNU General Public License en su creación, el kernel Linux. A partir de entonces ambos proyectos empezaron a caminar de la mano creando entre ambos el sistema operativo GNU/Linux.

A este en ocasiones se le llama simplemente Linux, y eso es un error ya que Linux es sólo el núcleo del sistema. En un principio GNU tenía su propio kernel llamado Hurd, pero acabó apostando por el de Torvalds creando así entre ambos un sistema al que tras varios debates acabaron llamando GNU/Linux. Como es algo bastante difícil de decir, el propio Stallman nos aconseja que al hablar digamos simplemente Ñu con Linux (ñu porque sería cómo se pronuncia GNU).

A día de hoy Richard Stallman sigue su incansable batalla por defender la ética detrás del software libre, y desaconseja utilizar smartphones, redes sociales como Facebook o cualquier sistema operativo que no sea cien por cien libre por considerarlos herramientas para coartar nuestra libertad y violar nuestra privacidad.



Genbeta: El próximo mes de octubre, la Free Software Foundation cumplirá 31 años, ¿por qué crees que sigue siendo importante su ética hoy en día?

Richard Stallman: El asunto no ha cambiado. Un programa o respeta la libertad de sus usuarios o los somete al poder de su propietario. El primer caso es la manera justa y legítima de ofrecerle un programa al público, y el segundo es tiránico e injusto, y no se debe hacer. Cuando el programa respeta la libertad del usuario es software libre, y en el segundo caso, cuando el propietario tiene el control del programa y los usuarios, es software privativo, porque priva de la libertad a quienes lo usan.

De hecho, hay dos casos posibles para cualquier programa: o los usuarios tienen el control del programa o el programa tiene el control de los usuarios. Cuando el programa tiene el control, el propietario también lo tiene, entonces, el programa es un instrumento para someter a los usuarios.

Para que los usuarios tengan el control del programa necesitan las cuatro libertades esenciales. La primera es la de usar el programa como quieras para cualquier programa, y la segunda es poder estudiar el código fuente del programa y cambiarlo para que haga la actividad informática como quieras. Estas dos libertades proporcionan el control por separado a cada usuario, algo que es esencial pero no suficiente, ya que algunos usuarios no saben programar.


Por eso hace falta un control colectivo en el que cualquier usuario puede participar. Es la libertad de colaborar con otros para ejercer el control del programa, y requiere dos libertades esenciales más. Una es la de poder hacer copias exactas del programa para regalarlas o venderlas a los demás cuando quieras, y la otra es la de poder hacer copias de tus propias versiones modificadas. Con estas dos libertades los miembros de cualquier grupo son libres de colaborar en el ejercicio del control del programa.

Genbeta: ¿Cómo ves la pelea por conseguir esas libertades? 

RS: Es complicado. En algunos campos de batalla vamos siempre ganando, pero en otros es más difícil avanzar. Además, siempre aparecen nuevos campos de lucha, y cada uno suele comenzar en manos de los propietarios. Es decir, que en cada nuevo campo lo normal es que no haya software libre, y tenemos que empezar nuestra lucha desde cero.

En los servidores creo que hemos ganado la mayoría, y en los portátiles, pues es posible utilizar un sistema libre... aunque sólo un pequeño porcentaje lo hace. La gran mayoría usa sistemas privativos como Windows o macOS. Microsoft y Apple son enemigos de la libertad de la gente.

Pero en los teléfonos móviles es peor aún, porque en casi todos los modelos es imposible ejecutar un sistema operativo libre, y en los modelos que sí pueden hacerlo el sistema libre es capaz de hacer sólo muy poco. Además, casi todas las apps son privativas. Se suelen llamar free las gratuitas, pero no son de software libre.

Genbeta: Windows 10 ha estado ofreciéndose gratis durante un año, un sistema operativo que ha tenido más críticas que nunca con respecto a su libertad y privacidad. ¿Cual es tu opinión respecto a él?

RS: Primero, que es injusto por ser software privativo, como todas las versiones de Windows. Además, todas las versiones de Windows son malware. Malware son los programas diseñados para maltratar al usuario cuando funciona, y que contienen funcionalidades malévolas. 

Aún con funcionalidades malévolas o no, teóricamente un programa podría distribuirse como software libre o privativo, mientras que un software privativo puede ser malévolo o no. Estas dos injusticias son independientes, pero en la práctica casi siempre van juntas: los programas más importante del software privativo son malévolos, mientras que en el software libre es muy difícil encontrar un software malévolo.

Cuando los usuarios tienen el control no desean las funcionalidades malévolas, y tienen el poder de eliminarlas. Por eso los distribuidores no sienten la tentación de lo malévolo, estamos a salvo de la corrupción porque no tienen el poder. Pero el desarrollador o propietario de un programa privativo tiene poder sobre los usuarios y lo sabe, por eso siente la tentación de introducir funcionalidades malévolas para superar las defensas de sus usuarios.

En gnu.org/propietary/propietary tenemos listas categorizadas por tipo de funcionalidad malévola y por tipo de producto en el software privativo.

Genbeta: ¿Y cuales crees que son las diferencias entre Windows 10 y sus predecesores?

RS: Hay diferencias en pequeños detalles. Por ejemplo, en Windows XP había una puerta trasera universal, Microsoft tenía el poder de imponer cambios a distancia cuando quisiera, aunque nunca lo admitió. Creo que tampoco dijo que no existía, simplemente trataba de no contestar.

En Windows 7 admitió la presencia de esa puerta trasera universal, la llamaban oro upgrade, y también está en Windows 10.

Genbeta: Entonces, ¿qué sistema operativo utilizarías?

RS: Hay más de 3.000 distribuciones de GNU/Linux (pone especial interés en que la manera de pronunciarlo es ñu con Linux), pero casi todas contienen software privativo. En principio GNU/Linux es un sistema operativo libre, pero en cada distribución meten unos programas, y algunos son privativos, haciendo que esa distribución en su totalidad no sea libre.

Hay más o menos unas 10 distribuciones totalmente libres, y las recogemos en gnu.org/distros. En cuando a mi, recomiendo cualquiera de esas distribuciones libres, no quiero decir ninguna en concreto ya que no las he probado todas. No es mi trabajo.



Genbeta: En España, Telefónica ha anunciado la creación de una nueva plataforma para recopilar y nos mostrarnos los datos que tienen sobre nosotros empresas como Facebook, Google, Twitter o Telegram.

RS: Me parece que es algo imposible. ¿Cómo puede saber Telefónica qué datos tiene Facebook acerca de alguien? Si el usuario se conecta a través de https, que es la conexión cifrada que se recomienda hoy en día, el proveedor de Internet no puede saber lo que pasa entre el usuario y la web. Es posible que estas campañas pueda presionar a las empresas para que acumulen menos datos, porque el mal está en la acumulación de datos sobre la gente, pero no es posible evitar que se abuse de los datos recogidos.

Una vez recogidos nuestros datos hay muchas maneras de abusar de ellos. La empresa que acumula los datos puede abusar de ellos, unos empleados sin autorización pueden hacerlo, los ladrones de datos pueden robarlos y abusar de ellos, y también los estados pueden tomar los datos en muchos países sin ni siquiera una orden del tribunal.



Esto es un peligro para la democracia. Porque por ejemplo, el uso por el estado de los datos personales acumulados por empresas y organizaciones ponen en peligro las fuentes de los periodistas.

Otro ejemplo es que los matones del estado pueden atacar a gente por la calle, en manifestaciones, y mentir para excusar estos crímenes enjuiciando a sus víctimas. La única manera de evitarlo es sacar fotos y vídeos de los matones en acción, pero en países como España está prohibido publicar estas imágenes, y quien lo haga se encontrará perseguido. La única manera de evitar esto es que el estado no sepa quién ha publicado cada foto, pero si una empresa lo sabe el estado puede tomar esos datos.

También hay que notar que muchas empresas que acumulan datos personales se los venden a otras empresas, y estas pueden comprar datos desde varias fuentes y combinarlos. Entonces es incorrecto pensar que Facebook tiene estos datos sobre mi, Twitter esos, y Google aquellos, porque puede que los tres hayan vendido sus datos a una empresa de combinación que tenga todos esos y otros más sobre nosotros. Sabemos que actúan así generalmente, pero no podemos saber los detalles.

Lo que sí podemos saber es que es un error revelarle datos personales a cualquier sitio web, organización o sistema de husmeo. Hay que decir no cuando nos invitan a ceder nuestros datos. Casi no uso esos sistemas, no compro nada por Internet. Compro las cosas en efectivo en tiendas físicas.

Genbeta: ¿Y qué le dirías a toda esa gente que dice estar tranquila utilizando Facebook y otras redes sociales porque “no tienen nada que ocultar”?

RS: Son tontos, porque se ofrecen como víctimas de manipulación. Ayer leí un artículo que explicaba cómo Facebook y cualquier otro servicio con el mismo poder puede elegir qué artículos mostrarle a alguien para manipularlo e incitarlo a comprar cualquier producto que las empresas quieran vender. Si las empresas están dispuestas, le pueden pagar a las plataformas de publicación de artículos para sugerir los suyos y tener una mayor probabilidad para que se compren.

Ellos dicen que es para que lleguen artículos de nuestro interés. Pero si fueran perfectamente honestos dirían que Facebook, por ejemplo, puede practicar ese tipo de manipulación y considerar los intereses de cada uno al mismo tiempo. Entonces no sería una pura mentira decir que eligen los artículos según los intereses. Sería la verdad, pero no toda la verdad.



Genbeta: Facebook ha tenido críticas por manipulaciones parecidas, por ejemplo, en los trending topics y las noticias, y ha acabado confiándoselos a los algoritmos.

RS: Sí, sí, sí. Puede ser verdad que un algoritmo elija los trending topics, pero ese algoritmo podría ser influenciado por los pagos de las empresas que quieren vender. Además no es sólo cosa de trending topics, a cada uno le llegan artículos sugeridos, entonces es posible que para una cosa sean honestos, pero no para la otra.



Pero quién sabe, no sé nada de cómo actúa internamente Facebook, no puedo acusarles hoy en día de practicar este tipo de manipulación. Leí un artículo que simplemente mostraba el potencial de cada manipulación, y el potencial es innegable.

Genbeta: En cuanto a las redes sociales, otras alternativas libres como Quitter no han terminado de conseguir popularidad. ¿Por qué crees que es eso?

RS: Es obvio. Si quieres hablarle al público, lo lógico es que vayas a donde está el público.

Pero de todos modos, creo que hay que rechazar el uso de las redes sociales injustas, por lo menos el dar los datos personales a estos sistemas. Nunca voy a tener cuenta de Facebook.


Quitter, ¿qué es y cómo funciona?


Genbeta: ¿Y de alguna otra red social?

RS: Es totalmente incómodo para mi, entonces no voy a usar ninguna, sea exitosa o no, porque normalmente no tengo conexión a Internet. Tengo que trabajar sin ella, por lo que me comunico a través de mi sitio web y de correos electrónicos. Paso casi todo el día leyendo y escribiendo correos, y como Ecuador tiene a su presidente Correa, la Free Software Foundation tiene a su presidente Correo (risas).

Por lo tanto no voy a usar ninguna red social porque sería incómodo para mi por motivos prácticos. Pero si fuera cómodo, hay algunas que quizá usaría, como Twitter. Pero nunca Facebook, no voy a permitir que Facebook me utilice.

Genbeta: Antes hemos hablado de Windows, ¿pero qué opinión te despiertan Android e iOS? ¿Hay alguno que utilizarías?

RS: La injusticia es más total en el caso de los iThings, los monstruos de Apple. Android en cambio contiene componentes libres y componentes privativos, entonces en su totalidad es injusto. Es posible ejecutar sólo los componentes libres en algunos modelos, aunque hay muchas cosas que no pueden hacer.

El problema es que cualquier móvil tiene dos computadores. Uno es el de conexión inalámbrica que sólo ejecuta software privativo, y que contiene una puerta trasera universal por la cual se puede sabotear el móvil a distancia y convertirlo en un dispositivo de escucha. Y cuando digo escucha no es sólo escuchar las llamadas, sino escuchar todo el tiempo, 24 horas al día, y transmitir todas las conversaciones que oye. Es orwelliano.




También tiene el procesador de aplicaciones, donde se ejecuta el sistema operativo, que puede ser Android o su versión libre Replicant. Si pones Replicant, que funciona solamente en algunos modelos, tienes sólo software libre en el procesador de aplicaciones, pero el de módem sigue ejecutando software privativo, malévolo y con puerta trasera universal, y con ella pueden llegar a remplazar tu sistema Replicant libre por otro malévolo.

Replicant 6.0 corriendo sobre un Samsung Galaxy Note II. Imagen tomada de Wikipedia.



Entonces no tenemos el poder de liberar los teléfonos móviles instalando cualquier cosa en el procesador de aplicaciones. No es suficiente para eliminar la amenaza escondida en el de comunicación.

Otra injusticia es que cuando el teléfono está en reposo sigue emitiendo señales, y por triangulación se puede determinar exactamente dónde está este teléfono. Esto le convierte en un sistema de seguimiento que también toma nota de las geolocalizaciones del teléfono, y el estado o quien quiera, en caso de error, puede acceder a ellos.



Echando un vistazo a Replicant: una distribución de Android totalmente FOSS


Genbeta: ¿Hay alguna manera de que la filosofía del software libre pudiera llegar a los smartphones?

RS: Es casi imposible. Tenemos un posible proyecto de fabricación de productos físicos en los cuales el procesador de comunicación no tenga el control del procesador de aplicaciones, de forma que sea imposible convertir el sistema en un dispositivo de escucha. Podrían escuchar nuestras llamadas, pero no todas nuestras comunicaciones físicas.

Es un posible proyecto, estamos investigando la posibilidad y aún no nos hemos decidido. También queremos que tenga un interruptor que interrumpa la corriente eléctrica para que el procesador de comunicación no funcione, y así asegurarse de que no transmite señales de ubicación.

Eso haría menos amenazador un teléfono móvil, pero para que no sea peligroso haría falta comunicarse muy poco, porque si el teléfono está transmitiendo la mayoría del tiempo sabremos dónde estamos la mayoría del tiempo.

El problema es que sin transmitir señales no podríamos recibir mensajes. La solución que conozco es usar también un "busca". El buscapersonas unidireccional no transmite nada, pero alguien podría señalarte cuando quiera llamarte o enviarte un texto, y luego podrías elegir cuando quieres revelar tu ubicación para aceptar mensajes o llamadas.


Genbeta: ¿Qué opinas sobre la actual moda de la mensajería efímera de aplicaciones como Snapchat?

RS: La promesa es falsa, siempre es posible hacer una captura de pantalla. Además, la única manera de que te impidan ver una foto pasado un tiempo es ser software privativo. Un programa libre hace lo que su usuario quiera, y no al revés.

Genbeta: Cada vez más grandes empresas como Google y Microsoft están abriendo su código para recibir la ayuda de la comunidad. ¿Qué te parece esta tendencia?

RS: No apoyo el código abierto, y nunca estuve a su favor. El código abierto es una manera de hablar de programas más o menos libres olvidando el asunto ético, como si fuera sólo un asunto técnico o práctico y perdiendo la parte más importante y profunda del asunto. Fue inventado por eso intencionadamente.

Conocí algunos de los que inventaron y adoptaron ese término, y sé por qué lo hicieron. Querían una manera de presentar el software libre a las empresas sin la ética, escondiendo y olvidando la libertad del usuario y la idea de que el usuario merece de verdad que sea obligatorio que se respete su libertad. Intentar negarle o privarle de su libertad es una conducta injusta.



No se debe, no debes publicar un programa no libre, no debes actuar como depredador. Pero es este punto el que el no-movimiento del código abierto olvida. A veces este no-movimiento convence a alguien de publicar un programa libre y es bueno, es una contribución a la comunidad libre, aunque no promuevan nuestra filosofía pueden contribuir con un programa y es mejor que no contribuir nada.

Pero hay un peligro en el hecho de que una gran fracción de nuestra comunidad, quizá el 90%, no sé, no sostenga la libertad explícitamente, y muchos nada en absoluto. Muchos usan algunos programas libres pero no valoran su libertad.

Edward Snowden en 2013. Imagen tomada de Wikipedia.



Genbeta: ¿Crees que alguna de estas empresas podría dar el paso y adoptar también los principios del software libre?

RS: Hay programas libres publicados por Google que utilizamos, Microsoft también quizá. Pero cuando Microsoft publica un programa libre que es únicamente para Windows entonces es inútil en el mundo libre. No rechazaríamos un programa libre porque viene de Microsoft.

Pero lo más esencial en la comunidad libre de hoy es el comunicar a la gente para valorar la libertad y reconocer que Windows no sólo es menos cómodo, sino que le falta legitimidad ética, y es una injusticia que no debería existir. Y también Android, que contiene componentes privativos, y casi todos sus servicios exigen al usuario que ejecute software privativo para utilizar el servicio.

Por ejemplo Google Maps. Hace ocho años era posible conectarse a Google Maps y mirar los mapas sin ejecutar ningún programa privativo, pero un día el mapa dejó de aparecer, y para visualizarlo hacía falta ejecutar un programa privativo transmitido en la página, un programa escrito en Javascript.

Evidentemente esto es peligroso, los usuarios en la comunidad no tienen la posibilidad de estudiarlo, hacer su propia versión y ofrecértela para que lo instales. Y tampoco sería legal que lo hagan, porque el programa es privativo y viene compilado, sin código fuente, por lo que es difícil de comprender y cambiar, y no se debe ejecutar, no los ejecuto, y no puedo usar Google Maps.

Después han cambiado casi todos los servicios de Google de la misma forma, sin ejecutar un software privativo no puedes acceder a ellos.

Richard Stallman y Julian Assange con una fotografía de Snowden. Imagen tomada de La mirada del replicante.




Genbeta: Hace unos días miles de ciudadanos empezaron a pedirle al gobierno de EEUU que exculpara a Snowden, pero estos en cambio le criticaron aún más. ¿cual crees que acabará siendo el final de esta historia?

RS: No veo el porvenir, o sea que no lo sé. Sólo puedo plantear asuntos de lo bueno o malo. Yo he firmado esa petición, y aunque no sé si alguna vez se le perdonará a Snowden, me parece improbable. No me interesa intentar adivinar qué ocurrirá, lo importante no es qué pasará, sino qué debo hacer para que pasen cosas buenas.

Genbeta: En alguna ocasión declaraste que Wikileaks era un modo de resistencia contra los estados que odian las libertades. ¿Crees que está perdiendo relevancia? ¿Qué opinas de que últimamente haya habido polémica porque hayan filtrado información sobre personas inocentes?

RS: Admiraba a Wikileaks en el pasado, pero recientemente ha adoptado una manera dañina de proceder, como el no borrar algunos datos personales sobre gente no muy culpable que puede ser dañada. Pero la idea de revelar los secretos sucios de los estados me sigue pareciendo tan importante como antes.

Ya hay otras maneras de revelar secretos, Wikileaks no es el único. Aún así, deseo que Assange cambie esa política y que merezca de nuevo mi apoyo.


Genbeta: Últimamente se ha vuelto a hablar mucho sobre medidas de seguridad como la de tapar la webcam...

RS: Es sabio, pero hay que hacer mucho más para bloquear el husmeo digital y la acumulación de datos personales. Lo que hace falta es cambiar los sistemas de comunicación y transporte para poder usarse anónimamente. Hacen falta sistemas digitales de pago anónimo para quienes paguen.

Y no me refiero a los Bitcoin, que no fueron concebidos para ser realmente anónimos, ya que cada transacción se identifica en el blockchain. Cuesta trabajo identificar quién paga, pero no es tan difícil. La NSA podría hacerlo y el bitcoin no me satisface.

Tenemos otros sistemas como GNU Taler, que es anónimo para quien paga, aunque identificando siempre quién recibe el pago, que normalmente son los negocios. No es una moneda, sino un sistema de pago que se puede utilizar con dólares o euros. El punto es que así sería como pagar en efectivo a una tienda. El motivo de hacerlo no anónimo para quien recibe el pago es para evitar la evasión fiscal.

Genbeta: Para terminar, ¿crees que hay algo que no hayamos dicho y quienes lean esta entrevista deberían saber?

RS: Si escribes un programa importante y quieres hacerlo libre, hace falta ponerle una licencia libre explícitamente en el código. Sin la licencia para darle la libertades a los usuarios el programa por defecto es privativo según la injusta ley actual de derechos de autor. Cualquier obra escrita automáticamente lleva un derecho de autor que por defecto la hace privativa, y la única manera de hacerlo libre es poner una licencia libre para otorgar las cuatro libertades a los usuarios.

Pero hay diferentes licencias libres y la diferencia es importante. Hay licencias débiles que dicen más o menos que hagas lo que quieras con el código, y las empresas podrán tomarlo para utilizarlo en sus programas privativos. Entonces los usuarios utilizarán tu código pero sin libertad, y no me parece un resultado deseable.

Por eso inventé la práctica del Copyleft. Es un tipo de licencia libre que requiere que todas las copias lleven la misma licencia, y lleven el código fuente. El Copyleft le dice a cualquier intermediario que puede distribuir copias de un programa, incluso con cambios, pero cuando lo hace tiene que respetar la libertad de los demás usuarios. Cuando redistribuyes una copia, salvo algunos casos especiales, esta tiene que llevar las mismas libertades con las mismas licencias.

Los detalles sobre nuestros criterios a la hora de elegir una buena licencia están en gnu.org/licenses. Cuando se trata de elegir los programas para utilizar cualquier licencia libre es adecuada, pero cuando se trata de elegir la licencia para un nuevo programa, es importante saber elegir.


Richard Stallman usando una portatil. Imagen tomada de Genbeta.


Tomada de Genbeta.


Que es el Software Libre según Richard Stallman





 
Richard Stallman explica iBads y teléfonos móviles




 
Richard Stallman - Don't use Mobile Phones.




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