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martes, 5 de mayo de 2026

Alberto Hernández: La condesa y el organista es un ensayo permanente, frente a los ojos de una mujer creada por Cesia Hirshbein

 



Crónicas del Olvido


LA CONDESA Y EL ORGANISTA, DE CESIA HIRSHBEIN


**Alberto Hernández**


**La puso sobre el escritorio, la abrió y desplegó los documentos. Los revisó uno a uno, la Marcha fúnebre en memoria del emperador Maximiliano de México que compuso el gran Liszt, su inacabado ´Réquiem´, y además el que Bruckner junto a la condesa habían logrado seguir casi hasta la mitad (…) En ese momento se había convertido en un solo ´Réquiem´ al que debía agregar algunos fragmentos y pulir**
**´La condesa y el organista´: C.H**

**En 1861, el Presidente Benito Juárez suspendió los pagos de la deuda externa mexicana. Esta suspensión sirvió de pretexto al entonces emperador de los franceses, Napoleón III, para enviar a México un ejército de ocupación, con el fin de crear en ese país una monarquía al frente de la cual estaría un príncipe católico europeo. El elegido fue el Archiduque austríaco Fernando Maximiliano de Habsburgo, quien a mediados de 1864 llegó a México en compañía de su mujer, la Princesa Carlota de Bélgica…"

Carlota y su prometido Maximiliano por Louis-Joseph Ghémar (1857).



**´Noticias del Imperio´: Fernando del paso**

1.-
Leer a unos personajes imbuidos por la música. Leerlos y tenerlos presentes en sus obras. Abrir un libro y encontrarse con una historia donde descubrimos a varios artistas que siguen sonando en nuestro espíritu. Leer la música que Cesia Hirshbein construyó a través de una novela en la que no sólo la creación de magistrales sonidos nos impresionan sino el perfil psicológico de cada uno de los actantes que aquí logran entrar en nuestras mentes como intrusos benignos. 




He aquí que se trata de una novela en la que se juega en dos planos: la realidad y la ficción. ´La condesa y el organista´ es un ensayo permanente, un estudio frente a un piano o frente a los ojos de una mujer creada por nuestra autora, Henriette von Fürster. Anton Bruckner existió en una época plena de sonidos estéticos, compuso piezas de una belleza que muchos de nosotros desconocemos, pero estuvo allí, como un fantasma ante una hermosa mujer que quería aprender más acerca de la música: tocaba el piano y cantaba, y logró acercarse a un hombre gordo y feo, pero genial, quien le sugirió la posibilidad de alcanzar el amor. Ella, la condesa Henriette. Esta historia recoge varios instantes en los que tanto el maestro como la alumna se aproximan a través de las palabras, a través del miedo a una reacción negativa. Asomo romántico que queda en suspenso por las distancias sociales y por el temor de ella a ser castigada por Dios. Posteriormente, la aparición de una música e investigador que por encargo de la mujer, ya madura, le pidió, le suplicó que completara la obra Lizs y Bruckner. 

Franz Liszt. Imagen tomada de aquí.


Esta es también la historia del Archiduque Maximiliano de Hagsburgo, quien fue fusilado en México bajo las órdenes de Benito Juárez, acto que enloqueció a su mujer la princesa Carlota de Bélgica y forzó a otros personajes a revestirse de valor para no enloquecer como ella. Esta es la historia de un investigador que anda tras la pista del maestro Bruckner: Richard Wetz, personaje que rearma la obra en la que participaron Lizt, como queda bien dicho en el primer epígrafe. 

2.-

Todo personaje de ficción se convierte en real cuando es llevado a la escritura. Nombrarlo, destacar su fisonomía, sus pasiones, sus miedos son motivos para traerlo al mundo real, mientras los reales, los actantes que respiraron este aire narrativo, pueden ser sujetos de ficción si el lector lo cree necesario. Bruckner pudo haber sido sólo una sombra, mientras Henriette fue su luz. Ambos se combinaron para construir un universo íntimo que se transformó al final en una obra terminada por otro, por Wetz, quien forma parte de un segmento existencial de esta obra de Cesia y de los personajes con quienes se encuentra tras tanta búsqueda.  

Bruckner, estudiado en varios textos, entre ellos en la ´Breve guía de la música clásica´, de Anne Gray, ocupa, al lado de otros creadores, varias páginas que lo definen, describen y ahondan en su realidad. Por su parte, Jonathan Kramer, en su ´Invitación a la música´, reconoce las 300 obras más importantes del mundo clásico musical, donde estudia todas las obras de Bruckner, quien nació el 4 de setiembre de 1824 en Linz, Austria, y falleció el 11 de octubre de 1896, en Viena. En su haber, Kramer escribe acerca de las nueve sinfonías de Bruckner donde deja plasmado el genio de este organista, pianista, compositor y director obsesivo compulsivo que hoy es personaje en esta obra de la venezolana Cesia Hirshbein. 


La música es el fondo de esta historia. La música inventa a los personajes, quienes trazan una ruta en medio de eventos trágicos, como el de Maximiliano Emperador de México, como el de su mujer Carlota, como el de la misma Henriette, quien estuvo a punto de enloquecer. Como el mismo maestro, deshilachado, obeso, enano casi, sucio a veces, pero genial, Bruckner. Historia de un amor frustrado, de demencias, obsesiones, en fin, un relato en el que no faltan los paisajes y los diálogos que enriquecen la narración y las descripciones. Un retrato del Romanticismo, estropeado por su propio contenido vital. Esta corriente artística, de la que bebieron músicos, poetas, novelistas y hasta pintores dejó una marca donde el ensueño, la tragedia y ciertos rasgos de majadería fueron los elementos básicos para su definición. 

3.-

Novela escrita en dos tiempos, en dos retazos temporales separados. Mientras ocurre la muerte de Maximiliano, la locura de Carlota y la ayuda que Henriette le ofrece, Brucker luchaba con su genio, con una locura musical que se transformó luego en un encuentro con la segunda cuando se tropezó con ella en el acto funerario del Emperador. De allí en adelante la novela toma cuerpo, se hace densa gracias a los referentes vivos o muertos de la gran música de la época y de otros que ya habían desaparecido físicamente. El mismo Humboldt aparece, imaginamos que agobiado por el calor tropical, en estas páginas. Es el primer momento público de Bruckner cuando no le va muy bien. Hasta Gustav Mahler hizo burlas de su trabajo, de lo cual luego se arrepintió. 

Muchas eran las discusiones donde tanto la música como la filosofía formaban parte de los encuentros de personajes de la época: Wagner, Hugo Wolf, Brahms, Liszt, Mahler, entre otros, quienes adensaban el ambiente con su presencia, con sus conversaciones. Europa, vista desde Viena o Alemania, era el reflujo de tantas reflexiones culturales. En medio de ese cruce de voces, en otros lugares, en pasado o en futuro, aparecieron los protagonistas de esta historia. Anton Brucker y Henriette von Fürsten. Bella y joven ella, feo él. A Wetz le fue confiado el manuscrito donde estaba escrito el ´Réquiem´ de Liszt, que Bruckner a su vez le pidió a Henriette terminar, quien no pudo, pero sí Wetz, quien lo hizo para cerrar con éxito el estreno de la obra. 

4.-

Tantos son los datos aportados por esta melómana nacida en Alemania pero criada y formada en esta Venezuela arisca y a la vez amable, que nos dejan perplejos ante la calidad de este ´experimento´ ficcional que se ha convertido, para los lectores, en una realidad verdaderamente fascinante. 

En un epígrafe de un capítulo del libro de Gray, titulado ´De la caverna a la catedral´, Richard Baker escribe: “El descubrimiento del canto y la creación de los instrumentos musicales…responden…en su origen, a un impulso humano…la necesidad del ritmo de la vida…”. Este comentarista de radio inglés sazona el relato tanto de Bruckner como de Henriette, y que la autora londinense haya titulado de ´De la caverna a la catedral´ resume una metáfora de la existencia sombría, atormentada y solitaria de nuestro personaje, sacado de la oscuridad y llevado al gran público donde la música, su talento, fue el reconocimiento final de su historia. Henriette, invitada al concierto desapareció de la vista del ahora afamado investigador, director y compositor, Wetz, como si fuese un verdadero fantasma. Los aplausos cierran esta aventura que la literatura nos tenía reservada.   




(La condesa y el organista fue publicada por la Universidad Católica Andrés Bello y abediciones, en Caracas, en noviembre de 2025.)


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Cesia Hirshbein


Fürstenfeldbruck (Alemania), 1946. Narradora. Licenciada en Letras por la Universidad CAtólica Andrés Bello. Cursó estudios de postgrado en filosofía y literatura latinoamericana contemporánea en la Universidad Simón Bolívar. Fue profesor titular y directora del Instituto de Estudios Hispanoamericanos de la U.C.V. Profesora visitante del Departamento de Estudios Iberoamericanos de la Universidad de Jerusalem y del Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Londres. Es autora del libro de cuentos Hombres que eran bosques y otros relatos y las novelas El hilo de Miriam y La condesa y el organista. También ha publicado varios libros académicos y de ensayo.


https://ficcionbreve.org/autor/cesia-hirshbein/


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

Enlaces relacionados:









lunes, 20 de abril de 2026

Alberto Hernández: En el "El habla secreta" segunda parte, José Napoleón Oropeza hace un arqueo de los poetas venezolanos que han mantenido una propuesta individual y coherente

 




CRÓNICAS DEL OLVIDO


El habla secreta (segunda parte), de José Napoleón Oropeza


Alberto Hernández lunes 24 de mayo de 2021


El habla secreta (segunda parte), de José Napoleón Oropeza (CoberGroup / Seguros Caracas / Ipapedi, 2020).


1

En el prólogo de la primera parte de El habla secreta, publicado por la Dirección de Medios y Publicaciones del Departamento de Producción Editorial de la Universidad de Carabobo en julio de 2011, su autor, José Napoleón Oropeza, escribió:


Cuando los filósofos o poetas presocráticos nos propusieron la síntesis e indagación del universo tomando como centro cosmogónico la imagen del agua, de la tierra, del fuego o del aire, abrieron la puerta del conocimiento a una especulación de la materia que admitía, en el proceso, la derivación de esas imágenes —tierra-aire-fuego-agua— en otros signos equivalentes a su fuerza centrípeta...


Sin descanso, Oropeza se concentró en estos elementos en compañía del silencio y la soledad, mientras el río de Heráclito sustanciaba la vida y las palabras y se resumían en líneas arteriales para dar a conocer la circulación espiritual del hombre: la poesía.


Así, los elementos, ataviados de voces, se hicieron ecos, resonancias, tiempo y espacio. La poesía le añadió a la vida otra vida. Le insufló aliento eterno. La de nuestro país encuentra en José Napoleón Oropeza a un buceador, a un investigador que entra y sale de los poemas como entra y sale del imaginario de sus reflejos.



El que estudia este oficio, el de escribir, soñar, vivir o morir, es también parte de los sueños.

Aire, agua, fuego, tierra: amasados en el ojo que lee. Revelados en la extensión de las horas, en la historia personal de cada creador.


En ese primer volumen, ganador del Premio I Bienal Nacional de Literatura Orlando Araujo 2001, nuestro ensayista ha estudiado a poetas venezolanos del siglo XX. Largo sería enumerarlos al comienzo de este escrito dedicado al segundo volumen, razón por la cual al final serán dados a conocer los nombres de los autores estudiados por José Napoleón Oropeza.


 


2

La segunda parte El habla secreta, rostros y perfiles en la poesía venezolana de los siglos XX y XXI, editado esta vez por CoberGroup, Seguros Caracas y el Instituto de Previsión Social del Personal Docente y de Investigación de la Universidad de Carabobo (Ipapedi), en Valencia, 2020, recoge estudios de autores de poesía de relevancia nacional e internacional de distintos rostros y perfiles, como ha sido la intención del autor en todos los estudios, tanto en el primero como en el segundo y los venideros.


La continuación es una permanente porfía. El que estudia este oficio, el de escribir, soñar, vivir o morir, es también parte de los sueños: escribe para saberse parte del poema, porque la poesía es de quien lee y es leído. De esta manera, Oropeza cuando analiza disfruta; cuando escribe respira, y con él todos los poemas y los autores tratados en estas páginas.


Para darle inicio a este libro, José Napoleón Oropeza se vale de la metáfora del arca de Noé, su construcción, su espacio donde caben todos los milagros, todos los silencios, todos los miedos, todas las esperanzas, todas las palabras.

Miguel Ramón Utrera. Fotografía de Sandra Bracho.



Esa imagen revelada da cuenta entonces de un ensayo en el que Oropeza se embarca para trabajar con denuedo y densidad el trabajo poético de Miguel Ramón Utrera desde “Los nombres de la noche y el paisaje”; de María Calcaño con el título de “Los árboles salvajes de su poesía”; “Ceremoniales y cantos a la muerte”, en Miyó Vestrini; “Relámpagos y puertas”, en Antonia Palacios; “El cielo sin aldabas”, en Martha Kornblith; “Múltiples mares y un mismo caracol”, en Edda Armas; “La palabra como piedra y nube”, en Belkys Arredondo Olivo; “Espejos y caminos para nombrar a un árbol”, en María Clara Salas, y “La luz transmutada en un fulgor de piedra”, en Lázaro Álvarez.


Se dice y confirma un esfuerzo intelectual que merece la atención de los lectores del país, porque no se trata de dos volúmenes que revisan las voces de nuestra poesía. Son cinco los volúmenes que poco a poco se irán integrando a las bibliotecas de los lectores venezolanos.


En el prólogo de esta segunda aventura verbal, el autor expresa:


Tras la meta propuesta, hemos realizado un arqueo e inventario de nombres de algunos poetas venezolanos que, a través de dos o más obras, han mantenido un discurso coherente y sólido en la novedosa indagación formal de un determinado tema. Ello nos permite —al mismo tiempo, quizá— intuir los hallazgos individuales en cada uno de los creadores, el “atisbo” de luz mantenido y desarrollado en sus indagaciones, ofreciendo la posibilidad de fijar un itinerario de las tendencias formales de la poesía venezolana de la actualidad y el aporte de una propuesta individual en el proceso del devenir histórico de nuestra poesía.


Martha Kornblith

 

Seguirán apareciendo volúmenes, porque aún quedan muchos autores que ya José Napoleón Oropeza ha estudiado.

3

La primera parte, un poco más voluminosa, acerca al lector a autores como Salustio González Rincones, José Antonio Ramos Sucre, Fernando Paz Castillo, Vicente Gerbasi, Enrique Arvelo Larriva, Luz Machado, Ida Gramcko, Ana Enriqueta Terán, Juan Liscano, Juan Sánchez Peláez, Rafael Cadenas, Rafael José Muñoz, Ramón Palomares, Alfredo Silva Estrada, Víctor Valera Mora, Gustavo Pereira, Rafael Ángel Insausti, Eugenio Montejo, Luis Alberto Crespo, Teófilo Tortolero, José Barroeta, Reinaldo Pérez So, Hanni Ossott, Alejandro Oliveros, Rafael Arráiz Lucca, Armando Rojas Guardia, Yolanda Pantin y Harry Almela.


Una obra que ha mantenido al profesor y académico valenciano inmerso en el mundo de tantos poetas durante varios años. Madrugadas para saber de las sombras y luces de autores que han hecho de sus existencias sonidos y música, ávidos de voces que alimenten la imaginación y provean a los lectores de belleza y pensamientos.


Seguirán apareciendo volúmenes, porque aún quedan muchos autores que ya José Napoleón Oropeza ha estudiado. Ya están escritos esos tomos que serán dados a la luz cuando también se sepa que nuestro país se sostiene anímicamente sobre ecos, revelaciones, secretos, misterios, amores y odios, sobresaltos y quietudes.


Habrá tiempo para trabajar cada uno de los ya publicados tomos de esta necesaria aventura.


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José Napoleón Oropeza

Puerto Nutrias, 1950 – Valencia, 2024. Narrador y ensayista. Licenciado en Educación egresado de la Universidad de Carabobo (1972). Doctor en Literatura por el King’s College London (1982). Fue profesor de la Universidad de Carabobo en la Cátedra de Teoría y Análisis Literario de la Maestría de Literatura Venezolana. Como gestor cultural, presidió el ateneo de Valencia (1991-2007) y la Federación de Ateneos de Venezuela (1991-1994).


Su obra narrativa comprende diversos títulos: Parte de la noche (Cuentos. Universidad del Zulia, Maracaibo, 1971), La muerte se mueve con la tierra encima (Cuentos. Monte Avila Editores, Caracas, 1972), Las redes de siempre (Novela. Monte Ávila Editores, Caracas, 1976), Ningún espacio para muerte próxima. Cuentos 1969-1976  (Cuentos. Monte Ávila Editores, Caracas, 1979), Las hojas más ásperas (Novela. Monte Ávila Editores, 1980), El bosque de los elegidos (Novela. Fundarte, Caracas, 1986) Entre el oro y la carne (Novela. Editorial Planeta Venezolana, Caracas, 1990), La guerra de los caracoles (Cuentos.  Monte Ávila Editores, Caracas, 1991), Testamento de un pájaro (Novela. S.d., 1992 – Universidad de Carabobo, 1999), La carta que contenía arena (Cuentos. Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2002) Entre la cuna y el dinosaurio. Cuentos completos 1972-2002 (Cuentos. El otro, el mismo, 2006)), Las puertas ocultas (Novela. Bid&Co Editor. 2011), El cielo invertido (UCAB – Bid & Co Editor, Caracas, 2016), La lluvia inconclusa (novela. Rubiano Ediciones, 2022) y El huésped invisible. Cuentos. 2002-2015 (Monte Ávila Editores, Caracas, 2023). Su obra literaria abarcó también la poesía, el ensayo y la crítica destacándose con títulos como: Para fijar un rostro y El habla secreta.


Premio de Poesía Alberto Arvelo Torrealba (s.d., 1970). Premio Único de Cuentos de la Universidad del Zulia (s.d., 1971 y 1972). Premio Único del Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional con su cuento La muerte se mueve con la tierra encima (1971). Premio de Prosa de la Universidad de Carabobo (s.d., 1971). Premio de Novela Guillermo Meneses por su novela Las redes de siempre (1975). Premio Municipal de Prosa Manuel Díaz Rodríguez (s.d., 1983). Premio CONAC Narrativa (s.d., 1987). Premio Cuarenta años de la Universidad de Carabobo (s.d., 1999). Premio Bienal de Literatura Orlando Araujo por el libro El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (primera parte. 2001). Premio de Cuentos de El Nacional por el texto Entre la cuna y el dinosaurio (2002). Doctorado Honoris Causa en Educación, otorgado por la Universidad de Carabobo (2007). Premio de la Crítica a la Novela por su novela Las puertas ocultas  (2011). Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua (2015). Premio Nacional de Cultura Mención Literatura por su trayectoria literaria (2021-2022).  Premio Nacional de Literatura por su obra El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (segunda parte. 2023). ​


Su obra ha sido incluida en diversas antologías y muestras de narrativa venezolana.



https://ficcionbreve.org/autor/jose-napoleon-oropeza/


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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Dirigió el suplemento cultural Contenido, del diario El Periodiquito (Maracay), donde también ejerció como director, secretario de redacción y redactor de la fuente política. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. En 2020 fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el estado Aragua.  Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000) y Relatos fascistas (2012),; cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Además ha publicado los libros de ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981) y Notas a la liebre (1999); la novela La única hora (2016) y los libros de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999) y Cambio de sombras (2001). 

Publica regularmente en Crear en Salamanca (España), en Cervantes@MileHighCity (Denver, Estados Unidos) y en diferentes blogs de Venezuela y otros países. Sus ensayos y escritos literarios han sido publicados en los diarios El Nacional, El Universal, Últimas Noticias y El Carabobeño, entre otros. Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al italiano, al portugués y al árabe. Con la novela El nervio poético ganó el XVII Premio Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2018).

Publica un blog llamado Puertas de Galina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés. 

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lunes, 19 de enero de 2026

Alberto Hernández: Gregory Zambrano nos hace ver que la literatura venezolana es un pedazo de mundo que ha sido dejado de lado

 



Crónicas del Olvido


VOCES DE VENEZUELA, DE GREGORY ZAMBRANO
                           (Ensayos Literarios)


**Alberto Hernández**



1.-

Extenso el recorrido, largo el trayecto de quien se dedicó a hurgar, a buscar con delicada paciencia en las páginas, en las empolvadas portadas donde tantos nombres le han agregado apellidos a la literatura venezolana. Y extensa ha sido la labor del investigador, académico, poeta y profesor universitario Gregory Zambrano, asentado en Japón, desde donde nos hace ver que la literatura venezolana tiene un cuerpo y un espíritu abiertos a ser estudiados, a ser descubiertos porque para mucha gente nuestra historia, nuestros pasos por este universo de palabras siguen, para muchos, siendo un espacio desconocido, un pedazo de mundo que ha sido dejado de lado que, a pesar de porfiar por hacerse saber, sigue siendo una de las materias pendientes de nuestra nacionalidad cultural.

“Voces de Venezuela, Ensayos Literarios”, publicado por el Centro Editorial Castalia en Mérida, Venezuela, en 2025, y escrito en Japón, donde Gregory Zambrano imparte clases en una universidad, es un reto que nos convida a retornar a los primeros pasos de muchas lecturas, de muchas voces que siguen siendo el sostén del pensamiento letrado nacional. Es un libro sobre autores, pero también de historia, de nuestra historia, de ese terreno difícil de pisar para algunos que sólo atienden al eco de las palabras. En este caso, Zambrano estudia los libros, pero agudiza en los avatares que dieron con la construcción de un país que no termina de debatirse entre la luz y la sombra.

Desde los primeros días de aquel territorio escindido, tomado por asalto por caudillos y aventureros, por conquistadores, esclavistas y ensombrerados guerreros, estas hojas escritas por nuestro autor destacan la fuerza de unas voces que continuarán forjando cuerpo y espíritu si los venezolanos atendemos a su llamado a través de sus títulos, a través del comportamiento de quienes dedicaron su existencia a fundar Nación, a quebrar lanzas contra la ignorancia y abrirle paso al conocimiento y a la belleza de un idioma convertido en literatura: en novelas, cuentos, poesía, ensayos, teatro: voces que siguen creando sueños en quienes son capaces de insistir en abrir los libros y convertirlos en universos luminosos. 

Cada libro es una voz. Cada libro es un eco. Aquí, en este que escribe el poeta y académico Gregory Zambrano están muchos de los que han aportado una letra más a la lectura del tiempo. 

2.-

El viaje por estas páginas nos encuentra con tres estancias o capítulos que recogen parte del protagonismo de algunos autores del país. En estas secciones Zambrano dedica su estudio con la pasión de quien por años ha trabajado el libro venezolano. 

Andrés Bello (Caracas, 29 de noviembre de 1781-Santiago, 15 de octubre de 1865)

En el primer escaño, “Venezuela en formación”, nuestro autor trata la épica criolla y la revela entre la carencia y el desengaño. Desentraña la presencia de los clásicos, pero sin dejar pasar el ´pensamiento emancipador´. Es decir, nos aproxima a la guerra de independencia donde tres nombres encallan como seguros iniciadores de esta épica, ellos son Andrés Bello, Simón Bolívar y Francisco de Miranda. Poeta y gramático, el primero. Emancipador político y proclamador de una voz donde la política es el país, el segundo. Y uno, el de la ´Colombeia´, el más universal de los tres, Miranda. En ese mismo ambiente, la poesía popular, la voz de los distintos acentos del mapa.

General Francisco de Miranda por Martín Tovar y Tovar


Se pasea nuestro autor por el paisaje, por los distintos accidentes terrenales que ofician como imágenes para que nuestros autores, los de la época, puedan adiestrar sus ecos. De esta manera, los que intentaron crear ciudadanía desde los principios de una identidad para fundar o crear una Venezuela moderna, recorrido que va desde 1870 hasta 1900.

3.-



El segundo escalón que trabaja Zambrano lo titula “La memoria y sus huellas”, donde se vislumbra o aparece la novela de la modernidad criolla: ´Doña Bárbara´, de Rómulo Gallegos, obra en la que el lector podrá descubrir los símbolos o los arquetipos de una época que aún nos resbala por la piel, como si se tratara de una marca que no termina de borrarse. La vieja consigna, opacada por otras emisiones del pensamiento, ´civilización y barbarie´, seguramente será recordada por muchos de los que han tenido la gracia de haber leído la novela fundacional de Gallegos. También trabaja Zambrano a un autor poco conocido, Rafael Angarita Arvelo. Desde esta postura, nuestro ensayista aborda la historia de la novela venezolana, entonces aparecen los nombres de Arturo Uslar Pietri, Andrés Mariño Palacios, Miguel Ángel Campos (ensayista de agudo pensamiento). Quien esto escribe es tratado gracias al trabajo que Gregory Zambrano escribió para la novela ´La carne narrativa”, y Karina Sainz Borgo, a quien aborda a través de ´La hija de la española´.  



4.-

El tercer tramo de este importante estudio de Gregory Zambrano da cuenta de ´Otros horizontes´ en los que trabaja ´El extravío fundante: el cuento de tema petrolero en Venezuela´, ´Los discursos migrantes y las fronteras de papel (el caso venezolano) ´ y ´Las patrias circundantes´.

Estamos frente a un libro que renueva el deseo de revisar nuestra historia literaria, nuestro devenir social y político, nuestro todo borroso, nuestra angustia por la desmemoria nacional.
 
Se trata de un esfuerzo que nos impulsa a no dejar de lado el país que se nos extravía a diario, el que se nos borra si continuamos atados al caudillismo del olvido. 

Nuestro compatriota, nacido en Mérida (1963), nos relata su experiencia en aquel lejano país, el país por donde aparece el sol. Nos dice de su sentimiento de lejanía, de su apegado recuerdo por su ciudad, su bella ciudad, la de los caballeros, como él lo es. Encontramos en estas líneas no sólo al intelectual que nos regala su esfuerzo, sus estudios, su talante de hombre creador, universal, sino su paso personal, su pesar por estar tan lejos de su clima, pero también nos hace sentir la valentía de quien ha viajado al otro lado del mundo a trabajar, no por razones políticas o económicas, sino por cuestiones de índole académica. Nos hace sentir igualmente su aprendizaje referido a un mundo nuevo, a un mundo en el que nuestra literatura es poco conocida. 

Este es un libro para aprender, para sabernos parte de la vida de los libros que ha mencionado, de los autores que ha estudiado, también para sabernos muy cercanos a este venezolano gracias a su poesía y a dos excelentes títulos: ´La tradición infundada´ (1996) y ´Cartografías literarias´(2008), entre otros, donde insiste sabiamente en el estudio de nuestras voces, de nuestras palabras, de nuestros ecos, de nuestro país sembrado en el pensamiento de la poesía, la novela, el cuento y el alma de una Nación, la venezolana y la latinoamericana, que se debate entre el olvido y la desmemoria.





Gregory Zambrano en la voz de Gregory Zambrano.
183 Visualizaciones desde el 29 jun 2017 hasta la fecha de publicación de la entrada.



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Gregory Zambrano


Escritor, académico y editor venezolano (Mérida, 1963). Es licenciado en Letras (1987) y magíster en Literatura Iberoamericana (1994) por la Universidad de los Andes (ULA), y doctor en Letras Hispánicas (2002) por El Colegio de México. Miembro fundador del Taller Literario Mucuglifo y corresponsable de la página cultural Vértice del diario Frontera, de Mérida (1984-1999). Se ha desempeñado como locutor y productor de programas radiales, así como promotor de revistas culturales. Se vinculó al equipo académico que preparó el Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina (Delal), para el cual redactó numerosas entradas. También participó en la fundación de la Bienal Mariano Picón Salas (1991-2012). Formó parte de los consejos de redacción de las revistas Actual y Voz y Escritura, perteneció a la redacción de la revista Trasiego y dirigió la revista Solar (1992-1995). Ha publicado los poemarios Víspera de la ceniza (1990), Dominar el silencio (1993), Ciudad sumergida (1997), Desvelo de Ulises y otros poemas (2000), Memorial del silencio (2003), Los mapas secretos (2005) y Paisajes del insomnio (2015). Asimismo, los libros de ensayo Los verbos plurales (1993), La tradición infundada: literatura y representación en la memoria finisecular (1996), El lugar de los fingidores y otros estudios sobre literatura hispánica (1999), De historias, héroes y otras metáforas (2000), Mariano Picón-Salas y el arte de narrar (2003), Cartografías literarias (2008), Tulio Febres Cordero y la tradición humanística venezolana (2010), Hacer el mundo con palabras (Los universos ficcionales de Kobo Abe y Gabriel García Márquez)  (Premio Apula de ensayo, 2011) y Mariano Picón Salas (biografía, El Nacional, 2008). También ha publicado las compilaciones Odiseos sin reposo: Mariano Picón-Salas y Alfonso Reyes, correspondencia 1927-1959 (2001); Mujer, cultura y sociedad en América Latina (2001); Mariano Picón-Salas y México (2002); Mujer: imaginario, cultura y sociedad en América Latina (2004), y Mariano Picón Salas y Chile (2021). Es miembro correspondiente de la Academia de Mérida. Se jubiló como profesor titular de la Universidad de los Andes en 2011 y desde entonces vive en Japón, donde ejerce labores docentes y de investigación en la División de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Tokio. Información completa sobre su trabajo puede leerse en su web, gregoryzambrano.com. 




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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández, es poeta, narrador y periodista, Fue secretario de redacción del diario El Periodiquito. Es egresado del Pedagógico de Maracay con estudios de postgrado de Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar. Es fundador de la revista literaria Umbra y colabora además en revistas y periódicos nacionales y extranjeros. Ha publicado un importante número de poemarios: La mofa del musgo (1980), Última instancia (1985) ; Párpado de insolación (1989),  Ojos de afuera (1989) ganadora del 1r Premio del II Concurso Literario Ipasme; Nortes ( 1991), ; Intentos y el exilio(1996), libro ganador del Premio II Bienal Nueva Esparta; Bestias de superficie (1998) premio de Poesía del Ateneo de El Tigre y diario Antorcha 1992 y traducido al idioma árabe por Abdul Zagbour en 2005; Poética del desatino (2001); En boca ajena. Antología poética 1980-2001 (México, 2001);Tierra de la que soy, Universidad de Nueva York (2002). Nortes/ Norths (Universidad de Nueva York, 2002); El poema de la ciudad (2003). Ha escrito también cuentos como Fragmentos de la misma memoria (1994); Cortoletraje (1999) y Virginidades y otros desafíos.  (Universidad de Nueva York, 2000); cuenta también con libros de ensayo literario y crónicas. Publica un blog llamado Puertas de Gallina. Parte de su obra ha sido traducida al árabe, italiano, portugués e inglés.