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lunes, 17 de noviembre de 2025

Elena Garro a Octavio Paz: Perdóname, por favor y disculpa que tu hija sea también la mía

 



Estimados Liponautas


Hoy compartimos este nuevo  hallazgo en la Red de redes. Una carta donde Elena Garro se inculpa de todas las injusticias que padeció y donde Octavio Paz tuvo un peso determinante. Octavio Paz fue mal padre y mal compañero. Nunca asumió su condición de Gay y siempre usó su posición política para pisar a Elena Garro. El siempre buscó la manera de maltratar a ex esposa e hija. De hecho nunca enviaba a tiempo el dinero que le correspondía a ellas. Así que está carta solo es una forma de hacer que Paz, el enchufado del gobierno, cumpliera con sus obligaciones, la necesidad tiene cara de perro.

El mundo cultural mexicano y Paz le hicieron y le hacen mucho daño a Garro aún.


*******


Una carta postrera de Elena Garro a Octavio Paz

A fines de 1989, Elena Garro, que vivía en París con su hija Helena Paz Garro, envió una carta a Octavio Paz, que estaba en México.

por

Guillermo Sheridan

13 septiembre 2017



A fines de 1989, Elena Garro, que vivía en París con su hija Helena Paz Garro, envió una carta a Octavio Paz, que estaba en México. La carta forma parte de la colección “Elena Garro Papers” que custodia la Biblioteca Firestone de la Universidad de Princeton.


La reproduzco, pues al parecer ha pasado desapercibida por las estudiosas y los estudiosos de la vida y la obra de la escritora que, quizás, la encuentren interesante.


 


 


Diciembre 28 de 1989, París.




Señor Don Octavio Paz.


 


         Estimado Octavio Paz:



         Este año va a terminar. El que entra suma diecinueve y este número siempre trae sorpresas desagradables. De ahí que me apresure a molestarte. Hace ya tiempo que deseaba escribirte para pedirte perdón por todas las calamidades desdichas y sufrimientos que ocasioné en tu vida. Créeme que te pido perdón después de una larga, muy larga temporada de introspección, examen de conciencia y análisis de mi execrable conducta. Perdona, no puedo dejar de llorar. Sí, llorar a lágrima viva. ¿Cómo pude ser tan estúpida?, ¿tan frívola?, ¿tan inconsciente? Ahora, después de estos años terribles, no lo entiendo. ¡Y tú decías que yo era ¡muy inteligente! Y, yo, vanidosa me lo tomé en serio! Esto me martiriza. Pues veo que todo lo que me dijiste, (salvo lo de la inteligencia) era verdad.


No lloro por mí. Lloro porque el mal que hice ya no tiene remedio. Y ese mal ha caído sobre la Chata, que ninguna culpa tiene. Su vida ha sido más que triste. ¡Mucho más! Lo que sí te puedo asegurar es que siempre le he dicho: “No hagas esto o aquello, acuérdate de que tu padre no estaba de acuerdo y el tiempo ha demostrado que él tenía la razón”. Ella te quiere mucho, más de lo que te imaginas y también le tiene afecto y le hace mucha gracia tu mujer. Anoche estaba feliz, porque habló un ratito con ella y estuvo muy amable. He oído que a veces riñen. Ella me explica: “Es que las dos somos como la leche que se sube en un instante y luego baja…” A mí me consuela que se entienda con la señora, pues está ¡tan sola y tan desamparada!, que solo por eso me da terror morirme.


El accidente la ha dejado muy mal. Pesa cuarenta y cinco kilos y mide un metro setenta. El golpe principal lo recibió en la cabeza. Los médicos opinaron que estos golpes producen depresiones nerviosa fuertes, vértigos y náuseas, que es lo que ella padece. Por eso me da miedo que salga sola y tome ese Metro a la hora justa de la multitud. Ese accidente me preocupa. Te diré por qué: cuando ella estaba en el hospital, yo venía a ver a Petrouchka,[1] el gatito, que estaba ya muy ancianito y que tanto la quería. Era un animalito muy inteligente y que había sufrido mucho en las fondas españolas. Tú sabes lo brutales que pueden ser los españoles con los animales. Y Petrouchka se quedó traumatizado. Una vez que vino E. Junger[2] a visitar a Helena, el gatito corrió a esconderse. Junger dijo: “Este animalito tiene mucho miedo”. Y me miró con reproche.


Pero, volvamos a la mañana en que vine a verlo. Lo encontré empapado y lleno de sangre. En el baño había una larga mancha de agua y sangre. El, estaba de pie sobre las dos patitas traseras, con cara de loquito y no quería que me acercara a él. ¡Claro, lo cogí y lo sequé! Pero había más: un gran desorden en mis papeles. Papeles que tenía guardados en un baúl. Ni hice mucho caso, me preocupaba Petrouchka. Al día siguiente, cuando estaba limpiando un cuarto, encontré más papeles y en el pasillo un timbre usado con un sello de Tunez.


Me pareció que algún ladrón se había metido a robar y que no encontró nada de valor. En cambio Petrouchka se murió a los tres días, cogido con las dos manitas del brazo de Helena, que quiso salirse del hospital cuando supo lo ocurrido. Después, cuando volvió al trabajo, Paca le dijo: “¡Cuídate! No salgas sola a la calle. Ese fue un golpe contra la familia. Nosotros lo sabemos”. Lo mismo nos había dicho el Dr. Lievain. Pero no lo creímos.


Helena, contraviniendo mis órdenes y MI VOLUNTAD se empeñó en que viviera aquí un primo, hijo de mi hermano.[3] Lo ayudó en todo. Yo estaba indignada, pues el hombre se portaba absolutamente mal. Pero tu hija me reclamaba: “¿Quieres que me quede sola en la vida?”. El tipo la ha mentalizado: “Tu madre ya está muy vieja, se va a morir y tú te vas a quedar ¡sola! ¡sola! ¡sola!”. Todos los días le dice esto y luego la insulta y me insulta si la defiendo. ¡Como me he acordado de tus vaticinios! Y se los he repetido a Chata, que vive desesperada. Ya una vez le estrelló un vaso en la sién y le produjo una hemorragia tremenda. Subimos corriendo a ver al Dr. Van Der Elst y nos dijo que él no podía curarla. A las once de la noche la tuve que llevar al hospital Ambroise Pare. Llenó el taxi de sangre. En urgencias, la cosieron y le hicieron radiografías de la cabeza, etc. Nos ha roto los muebles que Helena está pagando en abonos. (Son muy pocos, la casa está casi vacía). A mi también me ha pegado e insultado de la manera más horrible.


Helena pensaba que estaba tan histérico porque no tenía trabajo y lo llevó al Consulado, a trabajar gratis. Allí se portó muy bien, durante varios meses. Pero al llegar a la casa se convertía en el mismo demonio. Por fin, Del Paso[4] lo nombró auxiliar con un sueldo de unos mil dólares (nunca ha visto su fundillo en tan alto cojinillo) como decía Pepita.[5] Pues ahora que Chata necesita que alguien la acompañe en el Metro, el tipo no lo hace. Y en la oficina se queja de Chata, poco a poco, está metiendo intrigas contra ella. Yo se lo dije: “No lo lleves al Consulado. Va a lograr que te quiten el trabajo”. ¡Fue inútil! La amenacé con decírtelo y me acusó de querer dejarla sola. La otra noche, le golpeó la cabeza contra la pared y porque yo quise defenderla me cogió de las muñecas y casi me las rompe. Luego vino a nuestro cuarto y destrozó el librero. Lo hizo añicos y ahora tenemos todos los libros en el suelo. ¡Esto es el acabóse! A veces te ha hablado llorando. Esto sucede, cuando el tipo hace algo terrible. Él lleva las cuentas, y estamos endeudadas. Yo no gasto nada, porque por mis manos no pasa un céntimo. Helena puso su cuenta a nombre de los dos, para que pudiera tener la Carte de Sejour.[6] Él invita a comer, a cenar, a beber, a sus amigas (del Consulado) con el dinero de Chata. Lo van a nombrar en febrero. Yo quisiera QUE NO LO NOMBRARAN. Pero, ¿que puedo hacer? Aquí a la casa no entra NADIE. La Nochebuena vino Víctor, porque el niño se fue con una amiga y pudimos recibirlo. Ha corrido a todos los amigos de Chata y míos. También a las amigas. Eso sí, en la oficina es una seda y Chata no puede decir NADA de él. Todos se le vienen encima. Ya sabes que no la quieren, porque está “de a dedo” como dicen ellos. Aunque todos estén en la misma condición, solo que los “dedos” que los han puesto sean menos ilustres que el que puso a Chata.[7]


Ayer todos se le echaron encima porque dijo que el “juicio” de Caecescou, era un asco y una vergüenza.[8] No solo lo dice ella, lo dicen todos los disidentes rumanos que aparecen en la T.V.


¿Ves como tengo razón de llorar y pedirte perdón? Yo te aseguro que nunca pensé que mi familia pudiera convertirse en esto. Ahora cómo me arrepiento de no haberte escuchado. Cuando menos Chata no pasaría estos tragos. Yo le digo: “¿Cómo que estás sola? ¿Y tu padre, que es el que te socorre? ¿Y yo, que te cuido como a la niña de mis ojos?” Pero el hombre[9] contesta: “Están muy viejos, ya se van a morir y se va a quedar sola, sola, sola”.


¡Ay! Octavio, yo tengo que llorar hasta mi último día, a ver si Dios me perdona por haber sido tan rebelde, estúpida, egoísta y majadera! No creo que tú puedas perdonarme, pero yo cumplo con una necesidad muy grande, que tengo de implorar tu perdón. Me sentiría un poco aliviada y sentiría a mi hija más cerca de ti, que para mí es FUNDAMENTAL.


No duermo, me paso la noche leyendo a los rusos. Si cierro los ojos veo todo el desastre que produje. Perdóname, por favor y disculpa que tu hija sea también la mía. ¡Por favor! Pobre criatura. Sí, los hijos pagan los delitos de los padres. En este caso de la madre.


Te admira y te desea lo mejor del mundo.


Elena Garro.


P.D. Si puedes hacer algo hazlo sin que se note o sepa. El chico éste dice siempre que se va a vengar. Y yo lo temo.


        


 


[1] Este gatito “Petrouchka” es personaje de Andamos huyendo Lola y del cuento “La corona de Fredegunda”.


[2] Ernst Jünger prologó La rueda de la fortuna (FCE, 2007), el libro de poemas de Helena Paz Garro. 


[3] Jesús Garro, hijo de Albano Garro. Murió en 2017. Se ostentaba también como albacea del legado literario de Garro y apoderado legal de su prima, a quien “cuidaba” al final de su vida.


[4] El escritor Fernando del Paso estaba a cargo del consulado de México en París.


[5] La madre de Octavio Paz, Josefina Lozano.


[6] El documento que certifica la residencia legal en Francia. 


[7] Es decir, los de su padre.


[8] El 25 de diciembre de 1989, el gobierno provisional del Frente de Salvación Nacional de Rumania condenó a muerte al dictador y a su esposa luego de un juicio sumario. 


[9] Es decir, el sobrino Jesús Garro.


AUTOR

GUILLERMO SHERIDAN

Es un escritor, editorialista y académico, especialista en poesía mexicana moderna.


https://letraslibres.com/literatura/una-carta-postrera-de-elena-garro-a-octavio-paz/




Presentación Editorial: Elena Garro sin censura. Obra inédita, edición Patricia Rosas Lopátegui

116 Visualizaciones desde el 2 dic de 2023 hasta la fecha de publicación de esta entrada

https://m.youtube.com/watch?v=acdblwFnME8










Ya nadie lee a Elena Garro?

https://m.youtube.com/watch?v=BisWKfiNqfo&pp=ugUEEgJlcw%3D%3D


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domingo, 5 de octubre de 2025

Elena Garro: En la única libertad que creo es en un espacio abierto dentro de nosotros mismos, que nos permita soñar, pensar y crear



 





Elena Garro sin censura. Obra inédita, de Patricia Rosas Lopátegui



Por Alfredo Cabildo el 20 abril, 2024


En las páginas de Elena Garro sin censura. Obra inédita encontramos un avance muy amplio de lo que estaba destinado a convertirse en una obra magna, en la que la autora hace gala de su enorme habilidad para mantener la atención del lector, por medio del dramatismo y los giros sorprendentes en la trama.




En la única libertad que creo es en un espacio abierto dentro de nosotros mismos, el único espacio libre que nos queda para soñar, pensar y crear, aunque tu obra quede secreta y ese espacio a fuerza de tener miedo se estreche cada día un poco más.

—Elena Garro




En años recientes se ha formado una mancuerna sumamente fructífera entre la investigadora y catedrática Patricia Rosas Lopátegui y la editorial Gedisa, que ha dado algunos frutos editoriales muy relevantes, entre ellos, los primeros cuatro títulos de una colección de diez volúmenes dedicados a diez escritoras mexicanas y que lleva el título de Insurrectas. Se trata de un esfuerzo enorme e imprescindible para un cabal conocimiento de la literatura escrita por mujeres en México durante el siglo XX. Más cercanos al libro que ahora comentamos son los dos sendos tomos de Diálogos con Elena Garro (2020), entre ambos incluyen prácticamente la totalidad de las entrevistas que dio la escritora. El resultado más nuevo de esta colaboración es Elena Garro sin censura. Obra inédita.



Como puede notarse al recorrer las páginas de este libro, Garro utilizaba constantemente sus vivencias para plasmarlas en su literatura, la escritora seguía como poética la máxima de Ortega y Gasset: “Lo que no es vivencia es academia” y las posturas de Dostoievski y Balzac respecto a que “La novela es vida”. Sin embargo, como ella misma lo aclara al crítico Emmanuel Carballo en una carta aquí incluida: “…eso no quiere decir que lo que cuento (…) sea una simple calca de mi vida al papel”. En este sentido, el nombre de Octavio Paz aparece frecuentemente en Elena Garro sin censura. Obra inédita; la presencia del poeta recorre sus páginas, pues se trata de alguien que estuvo casado con la escritora durante más de veinte años y tuvo una hija con ella. Lo encontramos desde su juventud, descrito en los “Diarios de adolescencia” incluidos en este volumen, como un joven celoso que entra al rol del machismo y que mantiene con ella una relación conflictiva, llena de rencores y revanchas.



De hecho, la mención en sus obras de algunas situaciones vividas al lado del poeta dificultó a Garro el poder dar a conocer su literatura en su momento y la hizo sufrir muchas veces la censura y también la autocensura, pues tanto los editores como la misma escritora tenían cuidado de no agraviar a un personaje que ostentaba un enorme poder cultural. Sin embargo, finalmente, gracias a un libro como éste, la verdad sobre esta relación se está conociendo, como la misma Garro lo vaticina en una carta dirigida al escritor argentino José Bianco —también incluida en este compendio— con las siguientes palabras:


Pero para qué quejarse. Además, nadie creería, Paz es un hombre ¡tan sobresaliente!, como me han dicho algunos tontos. Yo… Yo sé las verdades y sé que él es sobresaliente y yo… ¡No lo digo! ¡Pero me admiro!, me admiro sin límites. No por lo que he hecho, sino por lo que no he hecho después de la persecución sistemática e indigna de Octavio Paz. Yo sé que al final se sabrá la verdadera historia y él estará en el otro mundo muy muy mortificado.

En el género dramático, una de las obras que más resalta en este libro es “El cono de tinieblas”. Ésta sucede en la casa de la familia de su esposo en Mixcoac, donde Elena Garro, recién casada, fue llevada a la fuerza y sufrió un calvario. Ahí se suscita una serie de eventos en los que se da una mezcla de elementos realistas y fantásticos, que tienen que ver con personas, algunas vivas y otras muertas, del clan Paz, convertidas en personajes de la obra.

Octavio Paz Solórzano


En el momento de la acción la protagonista Hebe (Elena Garro) está atrapada en medio de la relación enfermiza e incestuosa entre Josefa (Josefina Lozano) y su hijo Horacio (Octavio Paz), seres crueles y truculentos, que la maltratan e insultan. Al quedar presa en este lugar, arrancada de su casa paterna siendo apenas una muchacha ingenua, sufre su primer encuentro con el mal y descubre el sufrimiento, lo que la lleva incluso a abrigar pensamientos suicidas.

Octavio Paz posa junto su madre, Josefina Lozano de Paz (ca. 1931).


Madre e hijo son carcomidos por rencores del pasado y están llenos de secretos íntimos que tienen que ver con el destino trágico que rodea a esta prole. El padre de Horacio (Octavio Paz Solórzano), alcohólico y golpeado por su hijo, se suicidó tirándose a las vías de un tren, mientras que su tía Amelia (Amalia Paz Solórzano), murió de manera sospechosa, aparentemente envenenada por Josefa. Estos personajes que aparecen como fantasmas, convierten la obra también, de alguna manera, en una trama gótica. El título de la obra remite, además, al infierno de Dante en La Divina Comedia, que era representado bajo la forma de un cono invertido. Además, las culpas y los vicios familiares hacen de la casa un espacio tenebroso, habitado por sombras encerradas en sus historias que recuerdan el inframundo dantesco.

Amalia Paz Solórzano


Ante el divorcio inminente, cuando la escritora tuvo que salir por primera vez exiliada de México en 1959, después de defender a un grupo de indígenas morelenses, Paz se quedó con su casa y llevó a cabo un trámite de divorcio, igualmente al vapor y subrepticio en Ciudad Juárez.

Octavio Paz y Elena Garro, recién casados. Barcelona 1937.
  



Además, en Elena Garro sin censura. Obra inédita conocemos diversos momentos del complicado matrimonio entre los escritores, por ejemplo, aquél en que la autora cuenta que se casó por medio de engaños y sin estar plenamente consciente de lo que hacía, en una boda al vapor y subrepticia. Desde el principio sufrió insultos y descalificaciones por parte de su marido, además, la escritora tuvo que enfrentarse a la homosexualidad encubierta de Paz, quien sostenía una relación oculta con Carlos Pellicer. Ante las dificultades económicas, ella le daba dinero y lo ayudó a conseguir trabajo como diplomático, incluso llegó a financiar sus proyectos literarios como la revista Taller, aunque esta información no fuera conocida. Ante el divorcio inminente, cuando la escritora tuvo que salir por primera vez exiliada de México en 1959, después de defender a un grupo de indígenas morelenses, Paz se quedó con su casa y llevó a cabo un trámite de divorcio, igualmente al vapor y subrepticio en Ciudad Juárez. Aunque el poeta nunca fue fiel en su matrimonio, siempre sintió rencor y no perdonó las relaciones que tuvo Garro con Archibaldo Burns y Adolfo Bioy Casares.





Salir a verte sin que nadie sepa

que tu belleza sólo me redime.

Tu alegría es minero de palabras

que me ordena las pula y las apile.


Toda tu lozanía

es el regalo de las frutas vivas

que en cerámica fuerza da tu vida.


Cuando tu mano al saludar me toca,

en la frugalidad dese momento

tengo todo el placer de tu persona.

En tu risa la piña paladea

un aire naranjal y en dos aromas

tu adolescencia tropical vocea.


Eres el agua nueva que se baña

en la muelle espiral de mi remanso

que saltea las sombras de las cañas.


Caña y piña en un orbe anaranjado

crucen el nombre junto al agua en vidrio

que en la mesa del sueño he dejado.


Toda la lozanía

que en octavos de tono -paz intensa-

cifro en sangre poema y poesía.


México, 31 de julio de 1931

Carlos Pellicer

Patricia Rosas Lopátegui .


Incluso ya divorciados su relación continuó siendo complicada, cuando la escritora salió huyendo de México por segunda vez en 1972 y posteriormente llegó a vivir a Madrid, Octavio Paz contaba en esta ciudad con una gran autoridad literaria y, debido a ello, Elena Garro sufrió un boicot editorial y no la publicaban. Además, sus vidas no podían ser más distintas, Garro era presentada en el mejor de los casos tan sólo como la exesposa de Paz, sufría el ostracismo y su obra era desconocida en México y España, mientras su exmarido, supuesto disidente del PRI, estaba en la cúspide, ella estaba derrotada. El escritor encarnaba la figura del “gran chingón” de la que habla en el ensayo “Los hijos de la Malinche”: era el más laureado en México y un gran caudillo cultural, representante del patriarcado, principal capo de la mafia literaria en los setenta, un equivalente de la omnipotente figura presidencial en el ámbito intelectual, era una estatua formada desde el gobierno y Garro su principal opositora, aunque no la única. Por otro lado, la escritora tenía que mantener contacto con Octavio Paz, pues por órdenes del poeta le negaban trabajo y estaba sin dinero para mantener a su hija enferma, hacían una comida al día y tenían que realizarle varias operaciones; su situación era tan desesperada que hace sentir pena por ellas. Por todo esto se veía obligada a solicitar la ayuda económica del padre de Helena Paz, aunque esa ayuda llegaba retrasada o muchas veces no llegaba. Por otro lado, la relación del escritor con su hija cuando ésta era adulta tampoco fue la mejor, tenían constantes diferencias políticas, además de que la ninguneaba y no la consideraba verdaderamente una escritora, nunca le comentaba nada sobre los textos que publicaba, aunque en ocasiones plagiaba versos de sus poemas.


La escritora critica la contracultura de los años sesenta que condujo, desde su punto de vista, a una falsificación de la filosofía oriental y a la pérdida de una verdadera espiritualidad debido a la masiva persecución de los ideales hedonistas del hippismo y a la influencia de los filósofos de la “nueva izquierda”.




Aunque no hay un apartado dedicado especialmente al ensayo, entre los textos que componen este libro encontramos ejemplos de escritura muy cercana a la ensayística, como en el titulado “Notas sobre el zarismo, la revolución rusa, el gobierno de Stalin, México y otros temas”, las cuales son sumamente importantes, pues en ellas Garro realiza un análisis profundo de las condiciones que rodearon el estallido estudiantil del 68 en México, a través de argumentos profundos y sólidos, en los que se presenta como una pensadora original, con ideas propias, que ha fundamentado mediante el estudio y la lectura. A través de sus posturas filosóficas y opiniones estéticas y artísticas vertidas en estos textos la escritora critica la contracultura de los años sesenta que condujo, desde su punto de vista, a una falsificación de la filosofía oriental y a la pérdida de una verdadera espiritualidad debido a la masiva persecución de los ideales hedonistas del hippismo y a la influencia de los filósofos de la “nueva izquierda” que mezclaban sexualidad, existencialismo y comunismo.

Octavio Paz, Elena Garro y su hija Laura Helena Paz Garro, en París.


En estas reflexiones, además, podemos constatar que la escritora abrigaba un anhelo de espiritualidad que provenía de la influencia de sus lecturas de los poetas del romanticismo alemán y sus ideas sobre los sueños, la belleza, el arte y su relación con el origen de la ciencia moderna y, por otra parte, de la Iglesia católica, ambas fuentes indispensables dentro de su formación. A contracorriente de la mayor parte de los intelectuales de su época que eran ateos y comunistas, Garro siempre defendió su filiación cristiana. En estos textos con visos ensayísticos aborda el tema del catolicismo, religión que aparece constantemente mencionada en su literatura, y demuestra que su fe en ella no proviene de la ingenuidad o del fanatismo, sino que es pensada y meditada. Cabe decir que, de la moral cristiana de Garro, proviene también en gran parte su actitud como defensora de los animales, los débiles, los desposeídos, los rechazados, los indefensos. Garro confronta a los intelectuales de la “nueva izquierda” con los padres de la Iglesia católica y establece la incompatibilidad de la idea de un cristianismo comunista, además, también formula con claridad sus diferencias con el pensamiento marxista y crítica el materialismo histórico, el socialismo y los horrores cometidos por sus dirigentes. Estas ideas resultan reveladoras en el contexto de su supuesta participación en el movimiento estudiantil del 68 y se constituyen como una respuesta argumentada e inteligente, ante una de las acusaciones más absurdas de su momento: que la escritora y Carlos Madrazo pretendían implantar el comunismo en México por medio de la manipulación de los estudiantes.


Elena Poniatowska y Elena Garro

Elena Garro también abordó temas que estaban fuera de su ámbito personal. Uno de los trabajos que la ocupó constantemente fue el que dedicó a investigar y fundamentar una idea original que tomó la forma de una hipótesis, verosímil y novelesca al mismo tiempo: la de que la gran duquesa María Romanov, una de las posibles sobrevivientes de la última familia de la realeza rusa en funciones, y Greta Garbo, diva de la época dorada del cine en Hollywood, eran la misma persona.

Greta Garbo.


En sus diversos acercamientos al tema presenta las historias de las dos mujeres de manera paralela y hace que sus biografías se conviertan en una sola, y al hacerlo demuestra su erudición tanto sobre Rusia, su cultura y su historia, como sobre el cine clásico de Hollywood y sus protagonistas, logrando que ambos registros confluyan en uno solo.


En las páginas de Elena Garro sin censura. Obra inédita encontramos un avance muy amplio de lo que estaba destinado a convertirse en una obra magna, en la que la autora hace gala de su enorme habilidad para mantener la atención del lector, por medio del dramatismo y los giros sorprendentes en la trama. En sus diversos acercamientos al tema presenta las historias de las dos mujeres de manera paralela y hace que sus biografías se conviertan en una sola, y al hacerlo demuestra su erudición tanto sobre Rusia, su cultura y su historia, como sobre el cine clásico de Hollywood y sus protagonistas, logrando que ambos registros confluyan en uno solo. De esta conjunción resulta un conjunto de textos que se basan en una acuciosa investigación histórica, similar a la utilizada por la autora al escribir su obra de teatro Felipe Ángeles. De tal forma, Garro escribe sobre la literatura de grandes escritores como Dostoievski y Tolstoi, así como también sobre los momentos definitorios de la historia rusa, el papel que desempeñó este país en el contexto de la Primera Guerra Mundial, la injerencia de Alemania y el nazismo en el triunfo del comunismo soviético, y conjunta todo esto con el retrato de uno de los momentos de mayor esplendor en Hollywood, con referencias a películas clásicas y directores con los que trabajó la actriz sueca, como Mauritz Stiller y Victor Sjöström.


En la época que le tocó vivir a Elena Garro la información se monopolizaba desde el poder, desde ahí se construía una realidad en la que quienes eran señalados o acusados por los medios de comunicación, controlados en su totalidad por el Estado, no tenían siquiera la posibilidad del derecho de réplica; era un momento anterior a la expansión de las redes sociales y las reivindicaciones feministas de los últimos años que, posiblemente, le hubiesen otorgado a la escritora una plataforma desde la cual pudiera expresarse y defenderse de los ataques de sus detractores en el gobierno y entre los intelectuales; sin embargo, no pudo ser así, por el contrario, padeció una persecución constante y no tuvo la posibilidad para ofrecer su propia versión de lo que había vivido. Esta situación la marginó de la vida cultural y literaria y afectó enormemente las posibilidades de publicación de su obra, por lo que todavía quedaba pendiente hasta hace muy poco la publicación de muchas de sus obras, pero ahora, gracias a la perseverancia de Rosas Lopátegui y su incansable labor de rescate y edición, al fin, su palabra indómita logró vencer la censura. ®


Rosas Lopátegui, Patricia (Ed.), Elena Garro sin censura. Obra inédita, Gedisa, México, 2023, 808 pp.


https://revistareplicante.com/elena-garro-vence-la-censura/


Presentación Editorial: Elena Garro sin censura. Obra inédita, edición Patricia Rosas Lopátegui

https://m.youtube.com/watch?v=acdblwFnME8






Ya nadie lee a Elena Garro?

https://m.youtube.com/watch?v=BisWKfiNqfo&pp=ugUEEgJlcw%3D%3D



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viernes, 22 de agosto de 2025

Elena Garro, en 1953:En México la crítica es amable y llena de encomios, aquí todo el mundo es un genio.

 


Estimados Liponautas


Hoy tenemos el agrado de compartir con ustedes la primera entrevista hecha, por Ana Cecilia Treviño, a la escritora Elena Garro en México. Esta entrevista fue publicada el 11 de noviembre de 1953 en el periódico Excelsior. Como solemos hacer con nuestras entradas, modificamos el título original por una afirmación de Elena Garro más contundente y que curiosamente puede ser aplicada a la Venezuela de ayer y de hoy, no sabemos si es aplicable a la Venezuela de siempre. Como es usual aderezamos la prsentación con un montaje que consideramos más agradable y con las referencias necesarias.


Disfruten de la entrada.


Atentamente


La Gerencia



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Ana Cecilia TreviñoBambi, fue la cara amable de las noticias culturales y de sociales de Excélsior durante décadas. Su especialidad fue la entrevista literaria y el chisme social disfrazado de buen gusto y actualidad. Presentamos la primera entrevista, hasta donde sabemos, hecha a Elena Garro. Mucho antes de su primera obra, la pieza teatral Un hogar sólido (1958). El encuentro tuvo lugar a las pocas semanas de su regreso a México tras un largo recorrido por el mundo acompañando la carrera diplomática de Octavio Paz. La pareja, que arrastraba lustros de conflictos y denuestos, se mantenía, sin embargo, unida en público. La conversación ofrece un cruel retrato de la vida cultural de México, con sus capillas y sus santones, tremendamente pobre en comparación a la vida intelectual de París. Con un toque esnob y otro ingenuo, la conversación ofrece la aportación indudable de ser hecha por una connacional que es, al mismo tiempo, portadora de una refrescante mirada extranjera. (AGA)




Escritores que hacen pintura*

Nota de Bambi


Ana Cecilia TreviñoBambi. Fotografía de Kati Horna.



(Elena Paz estuvo diez años en París, Ginebra, Delhi y Tokio. Y al llegar a México... recibió un choque):


—Porque cuando partí las cosas iban de otro modo: existía Xavier Villaurrutia, se hablaba de Octavio Barreda, de José Gorostiza, de José Vasconcelos, de Alfonso Reyes. Pensando en ellos imaginaba el país. En diez años se olvidan muchas cosas y se empieza a inventar un poco México. Se produjo el choque cuando encontró un México muy falso.


(Entierro colectivo en este país):


—Se efectuó el entierro colectivo de los escritores mexicanos y los sustituyeron gentes que se hacen propaganda de una manera absurda. Hay una cantidad de personas que aparecen en los diarios y que... no existen. No hay revistas literarias. No hay crítica, porque la crítica es amable y llena de encomios, todo el mundo es genio.


(Las cinco cosas mexicanas que subyugaron a París):


 —Tamayo, "Los olvidados”, el arte prehispánico, el arte popular y Lupe Marín. Cuando llegó Tamayo todos los escritores, todos los grupos literarios antagónicos, de ideas diferentes, fueron a su "vernissage” y empezaron a escribir sobre México. Y esto se repitió ante la película de Buñuel, ante la exposición de arte mexicano y ante la personalidad de Lupe Marín.


 (El pájaro que se escapa por la camisa):


Lupe Marín cayó en un grupo de escritores jóvenes que cultivan la literatura imaginativa surgida directamente del movimiento surrealista. Jullien Gracq, André Pieyre de Mandiargues, ganador del Premio de la Crítica en 1951 por su libro “El museo negro", George Schehadé, poeta y dramaturgo autor de “Monsieur Boble” (teatro poético), a quien la cocinera de mi casa llamaba “el pájaro que se va por la camisa". El persa Hedayat. Por un azar yo descubrí el secreto del éxito de Lupe: una especial fuerza magnética. Les hablaba en español y le entendía todo el mundo a la perfección.

Lupe Marín


 (Los franceses quieren información sobre Alfonso Reyes):


—Todo el mundo habla de Alfonso Reyes y nadie lo lee. Todos mencionan a José Gorostiza y tampoco se conoce su obra. Yo esperaba que México hubiera madurado, que se tuviera en cuenta a la gente que valía, y cuando llegué me encontré con un desorden total, con una mentira horrible. Se está mintiendo siempre. Yo tenía noticias de México por Jorge Luis Borges, por Victoria Ocampo. Los franceses preguntan nuevas sobre Alfonso Reyes y ningún mexicano las sabía.

Victoria Ocampo


(Los escritores hacen la pintura):


—Se da en México un curioso caso: que no hay escritores, los han enterrado a todos y, en cambio, se ha exagerado la pintura mexicana, cuando son los escritores los que hacen, entre otras cosas, la pintura. Cuando sobre un gran pintor escribe un gran escritor, el pintor empieza a ser verdaderamente grande. El escritor es el que lleva la crítica y el que consagra al artista.


(El teatro de México):


 —Otra cosa deprimente es el teatro. Hace diez años había revistas literarias, críticas. Había personas como Julio Bracho, Alfredo Gómez de la Vega y Xavier Villaurrutia, que tenían la idea de fundar la Comedia Mexicana o el Teatro de México. Y no se ha pasado de los grupitos teatrales que proliferan como el cáncer, que traducen cosas maravillosas, convirtiéndolas en engendros desconocidos. A partir de la Comedia Francesa, existe el teatro en Francia. Por el Kabuki existe el teatro en Japón, y por el Old Vic, en Inglaterra. Sin la Comedia Mexicana no puede haber, lógicamente, teatro en México. Porque, ¿qué es el teatro de México? Un teatro traducido.

Vista exterior del Old Vic desde la esquina de Baylis Road y Waterloo Road


(En dónde acabó el existencialismo):


Sartre pasó de moda. Se hizo una gran publicidad, pero todos sus discípulos acabaron en las cavernas. Los escritores que cuentan son Mandiargues, Gracq, Schehadé, Junger. Dicen que el surrealismo ha muerto, pero lo dicen quienes no saben ni lo que es el surrealismo. Lo que está pasado de moda es el Realismo Italiano y el realismo de todas partes. En cuanto a cine, acaba de filmarse "La cortina escarlata”, una película de cierto tipo poético. No es como las películas de Cocteau (a Cocteau se le quiere mucho, pero no se le estima, y lo que hace se considera más bien un "pastiche", porque él ha sacado un poco de Buñuel, un poco de Breton y un poco de todos). Es una historia de amor que ocurre en el interior de una casa, en el transcurso de la noche mientras los padres de la muchacha están dormidos. La chica muere esa misma noche. Ella es Anouk Aimeé, que es muy fina, muy inteligente también. ¿Cómo están en México en ese teatro y ese cine realistas todavía?

Anouk Aimeé en 1952.


(El papá del Surrealismo):


—He notado que, en general, no se sabe lo que es el surrealismo. Dicen cada tontería sobre él, que yo me quedo estupefacta. El surrealismo vive y su papá es André Breton. Cuando él dice: "esto es bueno", todo el mundo lo toma en cuenta.


(La familia de la inteligencia):


—A Renato Leduc lo llaman "el rey del campo", por ese aire extraño con su pelo blanco y su sombrero tejano. Llegó y todos lo aceptaron en París. Los franceses son muy exigentes. Se necesita una calidad especial que tiene poca gente, para ser admitida entre ellos, y cuando lo es, se le considera ya como de la familia, de una gran familia de la Inteligencia. Allá no importa que se tenga dinero o no, que se llegue a una recepción en taxi y traje sastre. Lo único que sí se toma en cuenta es cierto, el buen gusto.


 (El salón de la licuadora):


—A veces llego aquí a una casa y me encuentro el salón destartalado. Pero asomo a la cocina y veo un refrigerador, una lavadora, una batidora. La licuadora es otro monstruo que nació en México y que no había cuando me fui. Me asomo más, y el refrigerador está vacío. Cenamos una taza de café con leche y una rosca (¿para qué sirven los aparatos?), en una mesa sin mantel (¿qué se lava en la lavadora?). Esto es el resultado de una Influencia norteamericana tremenda. Y yo me pregunto: para qué quieren en Estados Unidos tantos aparatos automáticos si siempre están comiendo latas y a eso se debe que la mayoría de las norteamericanas estén casi calvas o con el pelo escaso. En Europa no hay estas cosas.

Edwige Feuillère


(Menos enfermedades y más humor):


—Otra cosa que me ha sorprendido es que no se habla más que de achaques, de enfermedades, de tristezas. Recuerdo a una vieja dama amiga a la que su sobrina invitaba hace meses a ver a Edwige Feuillère  en "La Dama de las Camelias" y contestó: "Vi ‘La Dama de las Camelias’ hace cincuenta años y me parece que todavía se muere en el tercer acto, no voy”. Y el sentido del humor que siempre tienen: "¿A dónde va usted?, Señora, usted no se viste usted se disfraza"…



NOTAS


* La entrevista apareció en "Un entierro colectivo" en Excelsiór, 11 de noviembre de 1953, segunda sección, pp. 1 y 8.



https://zonaoctaviopaz.com/detalle_conversacion/308/la-primera-entrevista-a-elena-garro/




Ya nadie lee a Elena Garro?

https://m.youtube.com/watch?v=BisWKfiNqfo&pp=ugUEEgJlcw%3D%3D


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