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miércoles, 21 de agosto de 2024

Invitación a la charla: "Henrique Avril, un artista por descubrir", este jueves 22 /08/24 a las 3:00 p.m

 



Estimados Liponautas

Están cordialmente invitados este jueves 22 de agosto a las 3:00 p.m, al inicio del ciclo de charlas en el marco de la exposición “En la mágica lente de Henrique Avril”. La charla se titula: Henrique Avril, un artista por descubrir y será dictada por Jose Sabatino, presidente de la Academia de Historia de Carabobo. 




La cita es en el Gabinete del Dibujo y de la Estampa de Valencia. Ubicada detrás de la plaza Andrés Eloy Blanco en  la urbanización Santa Cecilia. 


Los esperamos!


Lugar: Gabinete del Dibujo y de la Estampa de Valencia

Detras de la plaza Andrés Eloy Blanco.Avenida 104.

Urb. Santa Cecilia, avenida 104A cc calle 123, #11 Valencia, Carabobo, 

Teléfonos: +58-4144371971

correo electrónico: gabinetedeldibujo@gmail.com

Twitter:@gdev2006



Henrique Avril padre del reporterismo gráfico en Venezuela


En la mágica lente de Henrique Avril
269 visionados
https://www.youtube.com/watch?v=jJHxvajVVrs





En la Mágica Lente de Henri... by Dimitri Lipo





martes, 4 de junio de 2024

Adhely Rivero: Cumplir 70 años... venirme a poner viejo ahora que me está gustando habitar bajo este cielo.

 

Adhely Rivero. Fotografía de Gema Pinto


Estimados Liponautas

Hoy , cuatro de junio de 2024 cumple años nuestro amigo el poeta Adhely Rivero. A manera de acompañamiento compartiremos con ustedes algunos textos de su autoría (prosa y verso, incluyendo cuatro poemas inéditos)  y un acercamiento a su labor como poeta por parte del ensayista Carlos Yusti.

Aprovechamos esta tribuna para desearle un Feliz cumpleaños a nuestro amigo, deseándole un día a su gusto con su familia , allegados y los versos que aletean a su alrededor entre el ayer y el mañana.



La Gerencia

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Haré del recuerdo

la presencia de los que se fueron.

A. R


El viaje


Mi madre me decía: avíseme

cuando salgas para acá de viaje.

Siempre me lo repetía.

Un día le pregunté,

para qué le aviso.

Y me dijo:

Para rezar con Dios

todo tu camino.

Adhely Rivero, 2024


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MI DÍA Y LA PUREZA 


Por Adhely Rivero


Para un joven la vida en el campo es trabajo y libertad. Pasión por la naturaleza. Sentarse sobre una silla de montar caballo es sagrado. Correr por la planicie y comprobar que la sabana es otro color del cielo. Mi padre apostaba por mi libertad y labores de llano. Mi madre decía: estudia una profesión para que trabajes en la sombra. Este sol derrite.

En 1968 llego a Valencia a estudiar en el Liceo Pedro Gual y luego en la Universidad de Carabobo, la casa que vence la sombra. Estaba leyendo y creando poesía. Por la Ciudad y la Universidad caminaban y trabajaban grandes poetas: Juan Sánchez Peláez, Vicente Gerbasi, Ana E. Terán. Teófilo Tortolero, Eugenio Montejo, José Pepe Barroeta, Alejandro Oliveros, Reynaldo Pérez Só y Enrique Mujica.



Un día tuve la oportunidad de estrechar la mano de Teófilo Tortolero, me comunicó que me conocía mucho, y me quedé hablando toda la tarde, sabía que estaba delante de un ser de otra dimensión de lo humano. Se me hace imagen el tono pausado y la mirada apacible que delató el paisaje que le habitaba el alma. No fue fácil sobreponerme a no ser por un verso del poeta, me apartó del asombro y empecé a percibir el afecto que me une a su obra. Aquel verso que hoy recuerdo es de su libro: Demencia Precoz, “Si comienzo a morir esta tarde/ caliéntame con fiebre/ de tu buena compañía”


Teófilo Tortolero


Y fue en este encuentro cuando recibí uno de los consejos que ha sembrado rigor en mi quehacer poético. Me decía Teófilo con insistencia, que lo aprendiera al instante como una guía para la vida: “Poeta, usted es joven, aprenda esto, recuérdelo siempre. Nunca le mienta a la poesía, no la engañe, porque tarde o temprano ella, la poesía, le pasará factura. Ella es la creación”.

Teófilo Tortolero venía de la luz de occidente, venía de Nirgua, del arraigo de esa comarca. 

Otro día lo fui a visitar a la casa del gran número visible, y nos tomó la noche como a viejos amigos. Entendíamos que “un pájaro era esa sed de vivir” y nos quedamos en las neblinas de sus asiduas andanzas “y la taberna resultó pequeña para celebrar” y la calle sostenía una garua a nuestro paso cuando íbamos camino a la casa, hablando con ánimo y poesía, y la sorpresa de que la plaza Bolívar era esa noche, lavadizo de un falso caballo de yeso que se derretía bajo la lluvia. Estaba empozado el tinte del bronce ficticio, bajo el reflejo de su cuerpo mojado. El poeta hundió sus blancas manos y se cubrieron de una pátina disuelta en el agua. El maestro escultor encargado de realizar la estatua ecuestre del libertador Simón Bolívar en la ilustre población de Nirgua, en proceso de fundición, se dejó persuadir por el presidente de la Asamblea Legislativa del estado Yaracuy, para montar un simulacro del caballo y su jinete para adelantar la inauguración, urgidos por mostrar la obra al pueblo ante la proximidad de las elecciones legislativas. El escultor Cardona tuvo que afrontar la justicia y pagar por su credulidad a los políticos quienes lo abandonaron.

El poeta Teófilo Tortolero para entonces estaba muy solo, había perdido contacto con los poetas de Valencia y del país. Se comunicaba por teléfono con Ludovico Silva y Alfredo Silva Estada, se encontraba enfermo y con una situación económica deplorable. Se mantenía en una constante angustia. Le propuse ir a El Nacional para que le hicieran una entrevista. Santos López, el poeta y periodista se vino a Nirgua conmigo y logró la entrevista que se publica y contribuyó a refrescarlo en el mundo literario. Hubo un nuevo acercamiento, pero con el aspecto económico todo fue en vano.

Me encariñé con el poeta y su familia, lo visitaba cada 15 días y nos instalábamos en un bar de la plaza para conversar sobre sus poetas preferidos: Baudelaire, Rimbaud, Tagore y de lo que él pensaba sobre su arte poética…………………



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Lêdo Ivo en Valencia


Hablamos de nuestros orígenes,

el poeta de Maceió, estado de Alagoas,

al sur de Brasil

y mi persona de Guadarrama, Barinas,

al sur de Venezuela,

vinculados a lo rural.

Le comenté de mi jubilación en la Universidad,

para retirarme al paisaje de mi infancia,

entre ríos bucólicos, un mundo de añoranzas.

Lo telúrico.

Le oí decir: La Universidad no cura lo ingenuo.

La vida es un tren de pasajeros que sube

y baja hombres y mujeres en muchas estaciones,

pero nunca repetirá el primer viaje.

Lo que dejaste atrás consérvalo en el recuerdo.

La memoria es un de cajón peretos.


Adhely Rivero, 2024


Adhely Rivero y Ledo Ivo.


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ADHELY RIVERO o el sutil hilo de la memoria poética.


POR CARLOS YUSTI.

La poesía es una voz, un estilo y es sobre todo una manera de dotar al lenguaje de inigualable majestad y belleza. En la ciudad de Valencia, para algunos la sempiterna ciudad de Sulaco (perteneciente al país ficticio de Costaguana descrita en la novela Nostromo de Joseph Conrad), que un poeta logre cincelar un estilo, en el que alcance matizar su voz, en una propuesta poética de envergadura, no es sencillo. En la ciudad abundan los buenos, regulares y malos poetas. Se podría aseverar que este es el primer obstáculo que debe afrontar cualquiera que busque iniciarse en ese complejo arte de la poesía. Luego está la ciudad, especie de pandemonio de conservadurismo ancestral que jamás ha visto con ojos indulgentes a sus diligentes poetas.

Para Adhely Rivero cincelar su estilo no ha sido tarea fácil. No obstante, con perseverancia y aguzando el oído al máximo ha logrado hacerse de una manera particular de abordar el trabajo poético y que por supuesto ha sido permeado por el estilo de los buenos y malos poetas de la ciudad. Para Adhely Rivero esto de las influencias nunca ha sido una angustia, menos un problema que requiera un diván para ventilar sus traumas literarios. Como poeta en permanente formación sabe que para escribir buena y aquilatada poesía es necesario leer hasta el cansancio a los maestros del día para de alguna manera decantar un estilo que lo ubique en buen camino y tratar, en la medida de lo posible, de sacarle chispas de belleza filosófica a las palabras de siempre.

Adhely Rivero. Foto de Yuri Valecillo. Tomada del libro "Rostro y Poesía". 1996

El recorrido poético de Adhely ha sido fructífero y no solo como escritor de solvente poesía, sino como promotor cultural e impulsador de iniciativas en favor de la palabra poética y de sus distintos oficiantes. Su nombre está ligado a la revista Poesía del departamento de literatura de la Universidad de Carabobo.



Rivero ha publicado los siguientes poemarios: 15 poemas (1984); En sol de sed (1990); Los poemas de Arismendi (1996); Tierras de Gadín (1999); Los poemas del viejo (2002); Antología poética (2003); Medio siglo, la vida entera (2005);  Poesía (Casa de Poesía, IX Festival Internacional de Poesía de Costa Rica, 2010); El libro de Canoabo (con prólogo del poeta y crítico puertorriqueño David Cortés Cabán y Luis A. Crespo) y el libro antológico La vida entera (2020). Half a Century, The Entire Life, 2009, versión al inglés de Sam Hamill y Esteban Moore. Poemas (Antología editada en Costa Rica, 2009). Compañera (2012). Poesíe Caré, Poemas queridos (2016, versión al italiano de Emilio Coco, publicado en Colombia). La vida entera, antología, ediciones El Taller Blanco. Colombia, 2021. Su poesía se ha traducido al inglés, portugués, italiano, alemán y francés. Se encuentra incluido en diversas antologías, tanto nacionales como internacionales. 



En lo personal tengo el libro Los poemas de Arismendi como el poemario en el que de alguna forma Adhely Rivero consigue su tono poético, el tarén (1) estético de su voz interior. Hay en estos poemas una profundidad filosófica sin pretensiones de ninguna naturaleza que se entrelaza con el paisaje natural y el habla familiar o del contexto rural de Arismendi. Adhely escribe con estos poemas una especie de conjuro coreográfico e hipertextual que le permite llegar al hueso limpio de lo metafórico con enorme economía de medios verbales y donde la sencillez en nombrar parece ser la norma, el mapa dibujado de su entorno familiar, del paisaje como memoria que aporta un aprendizaje esencial para vivir.


De  izquierda a derecha: Adhely Rivero, Carlos Osorio y Enrique Mujica.



Todo esto podría explicarse mejor a través de un ensayo (o más bien un texto-reminiscencia) que Adhely escribe sobre el poeta Lêdo Ivo, a quien conoció y con el cual departió en algunos recitales poéticos. Pedro Téllez escribe que cuando se trata de ensayo siempre este refiere más del ensayista que del tema tratado. En tal sentido, Adhely escribe: 

«“Felices los que poseen un alma distraída”. Hermosa frase que se la oí decir al poeta Lêdo Ivo en Valencia. Hablábamos de nuestros orígenes, él de Maceió, estado de Alagoas, al sur de su país, Brasil, y mi persona de Guadarrama, Arismendi, estado Barinas, al sur de Venezuela. Conversación que nos llevó a descubrir nuestros vínculos campesinos. Le comenté de mis aspiraciones de jubilarme de la Universidad, para retirarme a los paisajes de mi infancia, entre aquellos ríos bucólicos y mundos de añoranzas. La fuerza de lo telúrico. Me dijo que la Universidad no cura lo ingenuo, que volver atrás es imposible. "La vida es un tren de pasajeros que sube y baja hombres y mujeres en muchas estaciones, en idas y vueltas continuas, pero nunca repetirá su primer viaje. Lo que dejaste atrás consérvalo en el recuerdo. La memoria es un cajón de peretos»

Eso podría ser la poesía de Adhely Rivero: un acucioso, mágico y variado cajón de peretos. 

Resulta pertinente lo escrito por José Carlos De Nóbrega: «Adhely Rivero se ha preocupado por revisar y componer su obra poética en la estructuración de un solo libro dividido en sucesivas entregas, integradas por el tono austero e inmediato de la Poesía del Decir. [...] La interiorización del paisaje no se regodea en el barroco trazo deslumbrante del llano, más bien se nos antoja despojada y minimalista, en pos de una revelación enmarcada en la cotidianidad del diálogo entre el entorno y su habitante asombrado y silencioso…». Con Los poemas de Arismendi Adhely reencuentra sus huellas y vuelve a esa habla poética desnuda que expresa en pocas palabras ese universo particular del paisaje, de la vida encaramada en los hombros de la sencillez, del hombre que busca a través de la palabra poética aquello que Fernando Savater escribió: «Una mente compleja y gusto sencillos».



En este libro Frontera invisible condesa de algún modo un recorrido, una manera de mirar el mundo, de buscar la otra cara menos visible del asombro dispuesto en la mesa de lo cotidiano:



SANATORIO

Hacer la siesta en el Sanatorio no es extravagancia,

había tormentas en el cielo,

fortaleza y bondad en los pacientes.


Una canción a medio dormir suena agotada.


Soñar donde otros no saben si duermen.

Tuve ojeras del cansancio

y miedo a la muerte del día.

Metido en los corrales

Me lavaba la cara con leche de vaca.

En el bote de la leche me frotaba los ojos con la espuma,

y del cincho tomaba el suero destilado del queso.

Pasaba el día triste.

Ya no sabía alegrarme.


Libro de evocaciones y de un reencuentro de eso que define, que se instala como una impronta y que no es fácil olvidar, a pesar del tiempo trascurrido:



PENSANDO EN EL CIELO

Vengo a pie de la quesera.

Me tumbó el caballo,

se me fueron los buenos tiempos.

Vi el cielo azul

y venía pensando en el cielo,

qué hermosas sabanas debía tener Dios.


Adónde va uno después de tanto Llano,

animales de día y de noche.

Si me ponen a pedir un deseo

voy a pedir que me dejen en lo mío.

Allí es donde puedo estar bien.


David Cortés Cabán y Adhely Rivero


Lo escrito por David Cortés Cabán es pertinente: «La poesía de Adhely Rivero ha mantenido a través de los años un equilibrio que refleja un mundo poético de honda gratitud hacia el entorno. El entorno es sentido como la realidad que alienta un modo de vivir integrado a la tierra, a la naturaleza, a la familia y a las faenas humildes del campo. Por eso, los temas que abarca tocan las fibras del corazón presentándonos un mundo tangible, pero también de inquietudes y cuestionamientos. Una poesía donde las posibilidades interpretativas serán determinadas no sólo por lo que germina en el poema, sino también por un decir que se convierte en un estilo y una manera muy peculiar de sentir la realidad. Se narra desde un yo que siente el paisaje no como algo sintético y lejano, sino como un vínculo con la tierra amada, ampliando así las experiencias del hablante y anexándolas a la poesía».

En Frontera invisible hay una reflexión subyacente del país de rebatiña y desasosiego que nos ha tocado vivir en estos últimos años. No hay panfleto, ni desgarro de vestiduras. Más bien una iluminada reflexión desde lo poético de todo ese marasmo político que ha destruido toda perspectiva:




LAS MIGRACIONES 

Cuando pasaban volando las migraciones 

de pájaros, decíamos: 

van a donde hay comida, van a las cosechas. 

Pasaba una parvada de pájaros amarillos, negros, 

debajo de ellos corría sobre la tierra una sombra oscura. 

Mi madre se santiguaba. 

Los espantapájaros se plantaban en la siembra 

con su cara deforme y seria a proteger los granos. 

Ahora los humanos están migrando 

y ellos son la sombra de la decadencia 

de la civilización. 

Los espantapájaros están en los puentes 

de las fronteras como muñecos perfumados, 

con gases, precintos y peinillas para inutilizar su vuelo. 

Cuando el agua migra de la mano cerrada 

asemeja al hombre cuando escapa de sus captores 

por las trochas, los caminos verdes, por los ríos. 

Los poetas son resilientes por desfachatez y testarudez. Nunca se dejan mellar por las dificultades y los contratiempos, por eso trabajan sin descanso la parcela de su destino. 

Pero si el terruño (ya estoy escribiendo como un crítico del siglo XVIII) forma el eje trasversal de la poética de Adhely, lo es de igual modo la ciudad de Valencia. Alberto Hernández ha escrito: «Las varias lecturas de la poesía de Adhely Rivero han sido registros que andan por los distintos senderos de nuestra curiosidad. Desde hace décadas las hemos tenido presentes en notas, crónicas y aventuras en las que nunca ha faltado el paisaje de su vocación llanera. No se ha dejado pasar por alto el viaje desde las sabanas de Arismendi hasta el valle de la cuenca del Lago de Valencia, ciudad donde ha escrito casi toda su obra»

Pero este poema describe mejor este cambio del campo a la ciudad:


LA HERENCIA 

No te detengas a contemplar la sabana, 

mueve la bestia, apura el paso. 

Debes comenzar temprano el viaje. 

Llévate un queso entero y carne seca, 

algo harás con ella

mientras te instalas en el mundo. 

Deja los gallos de pelea.

Estos campos ni se van, ni se borran, 

cambiarán un poco. 

Cuando vuelvas tu mirada también habrá cambiado.

Tu corazón tiene paisaje, tierra y familia.

No quiero que te quedes detrás de la herencia, 

aquí no crece el pensamiento. 

La pandemia del Covid ha dado algo de tregua. En cuarentena, aparte de no volvernos locos, encontramos ese delicado equilibrio de la lentitud. Nuestra vida de pronto entró en una espiral ascendente de ralentización y los días iban cayendo en cámara lenta como minúsculos granos de arena en el reloj del encierro. Poco a poco hemos ido recuperando la calle y se vuelve a respirar el aire transparente de la inmediatez acelerada. Para Adhely la pandemia fue oportunidad de retomar la escritura desde esa lentitud aguijoneante del encierro. Retomó la poesía rodeado de incertidumbre por todas partes, pero con la convicción de no mentir desde lo poético por aquello que le dijo el poeta Teófilo Tortolero o como lo ha escrito él mismo: «Un día entré a un restaurante y me le presenté. Me comunicó que me conocía mucho. Y me quedé hablando toda la tarde. Fue en 1980. Ya para irnos, me paró y me dio un consejo: La poesía es muy celosa, no le mienta, tarde o temprano te lo va a cobrar. Desde entonces mantuvimos una amistad por años. Siempre lo visitaba en Nirgua».

Adhely Rivero . Fotografía de José Antonio Rosales.


Por mi parte he escrito todo esto del poeta Adhely Rivero rodeado de una insondable modorra. He estado en el cuarto oscuro del bloqueo y este libro Frontera invisible vino a rescatarme del acuciante orden que impone la oscuridad.

La poesía es una extraña música del detalle que viene de los escombros del asombro. Solo quien tiene un agudo oído sabe escucharla. Sin duda Adhely tiene un amaestrado oído para lo vital y él al igual que yo nos hemos perdido todos los ruidos de las revoluciones posibles para quedarnos a escuchar la música de las palabras, pero él tiende a centrarse en los detalles que la poesía le dicta. Por mi parte, tiendo a borrarme en los detalles. Para Adhely la poesía es un sutil hilo que teje y fija todo como un cuarto memorioso de magia y espanto de preciso hallazgo de la belleza a través de las palabras. Cada poema escrito por él es un frágil hilo que enhebra la memoria. 

Por teléfono le digo al poeta cómo anda todo y con su estilo inconfundible de veguero me dice: «Camarita, todo bien. Lo frágil sigue en la trinchera de la resistencia».

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(1) Los Tarén son especie de invocaciones mágicas que tienen a las palabras como ejes más allá de los meramente comunicacionales y permiten trastocar el entorno tanto humano como natural. Cesáreo de Armellada escribe: «Nociones lexicales. Tarén es un substantivo cuya etimología desconozco; y, si es que la tiene, nadie ha sabido dármela. Muchas veces me he preguntado si coincide o es la misma palabra ta- (k, u) rén: el que está en, el que vive dentro de. Por eufonía y por otros motivos gramaticales, que no es del caso explicar aquí, también se dice taremú y más frecuentemente y alargándolo aún más, taremurú. Así tenemos las expresiones: tarénsak, el dueño o sabedor de tarén; pemontóntaremurúdapón, libro de los tarén de los pemones; apotoimátaremurú, tarén contra las viruelas; kaikuséekupuipéerektaremurú-pe, el tigre se destinó a ser tarén contra los diviesos. Del substantivo se deriva el verbo activo tarem-bá y el verbo reflexivo ese-tarembá, hacer tarén a otro o hacérselo a sí mismo. Y de aquí la forma verbal taremba-tok y ese-tarembatok: lo que sirve para hacer o hacerse tarén».


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23 de enero


Hay marcha

de los seres humanos

por las calles

para que el gobierno los atienda

y no los trate más como Toro de Lidia:

poca libertad, sin agua ni comida,

baja luz o encierro en cuarto oscuro,

sin contacto con el mundo, sin sol,

ni paisaje para hacerlos débiles.

Los gobiernos y los toreros son imbéciles.

Los seres no se entregan a pesar de la ventaja

que le monta el gobierno.

Un toro dará la lucha,

algún día el torero se descuida.

Mientras tanto la plaza aguarda la lidia

por la razón.


Adhely Rivero, 2024

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Venirme a poner viejo


Qué puedo estar pensando en soledad,

entre recuerdos y retazos de vida.

Así se le hacen los años a una persona,

preguntándose por los que viajan.

Conozco este plano de tierra, su gentilicio,

su lenguaje compartido con los animales

que entienden y se alegran.

Uno se mira a un espejo

y sabe que le están cobrando

la renta año tras año,

lo anotan las arrugas.

Decía Padre,

ah vaina,

venirme a poner viejo

ahora que me está gustando habitar bajo este cielo.


Adhely Rivero, 2024


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Cumpleaños


Cumplir 70 años.

La brisa zumba en los oídos.

Mi padre a esa edad se paró en la sala

frente al espejo con el sombrero en la mano

y en veinte segundos comentó:

que vaina se traerá Dios conmigo

en este invierno tan solo y sin mujer.

Se puso a mirar lejos por el tapiado de la casa

hacia la sabana y el monte de El gadín,

muy callado.

Y se fue sin prisa al patio.

Ahora me toca y me acompaña la memoria,

las palabras suenan en el pensamiento

y veo por la ventana la montaña del cerro El café.

Pienso que el testigo no existe en la finca,

la única prueba la tengo en el recuerdo

y busco el espejo en el apartamento para verme

los trotes de los años.

Pienso que llegar a esta edad

cuenta haber estado muy pendiente de usted mi Dios

y en buenas con la naturaleza.

Brindo mi ánimo.


Adhely Rivero, 2024


Poetas venezolanos en voz viva desde el Festival Internacional de Poesía de Bogotá, 2009




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Adhely Rivero. Venezuela.1954.

Lic. en Lengua y Literatura por la Universidad de Carabobo. Cursó estudios en la Maestría de Literatura Venezolana en la Universidad de Carabobo. Venezuela.

Poeta, editor. Fue jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la U.C. Dirigió la revista Poesía. Coordinador del Encuentro Internacional Poesía de la Universidad de Carabobo. Director de las Ediciones Poesía. Coordinador de las Ediciones El Cuervo, traducciones, U.C.

PUBLICACIONES: 15 Poemas, 1984; En sol de sed, 1990; Los poemas de Arismendi, 1996; Tierras de Gadín, 1999; Los Poemas del Viejo, 2002; Antología Poética, 2003; Medio Siglo, La Vida Entera, 2005; Half a Century, The Entire Life, 2009, versión al inglés de Sam Hamill y Esteban Moore. Poemas (Antología editada en Costa Rica) 2009. Compañera, 2012. Poesíe Caré, Poemas queridos, 2016, Versión al italiano de Emilio Coco. Está representado en varias antologías nacionales y en la antología italiana La Flor de la Poesía Latinoamericana de hoy, tomo I, editada en Italia, 2016. La vida entera. Antología. Ediciones el Taller Blanco. 2021. Colombia. Frontera Invisible. Editorial Sultana del lago. 2022. Gente Íngrima. Editorial Sultana del lago, Zulia. 2023. Campo del alma. Traducción al alemán de Jonás Burghardt y Tobías Burghardt. E. Letra Grande. América. 2024. Sabanas en el cielo. Ediciones Rubiano. Inédito, en imprenta. Dios se está poniendo viejo. Antología. Inédito. Cajón de Peretos, poesía. Inédito.

Ha recibido los Premio Nacional de Poesía Cecilio Chío Zubillaga Perera. Carora, Venezuela. Premio Nacional de Poesía Universidad Rómulo Gallegos. Venezuela.

Premio Único de Poesía 40 Aniversario de la Reapertura de la Universidad de Carabobo. Premio Nacional de Poesía Universidad de Carabobo. Premio Beca del CELARG, de Poesía, con Rafael Cadenas.

Homenaje en la Revista Poesía 156. Condecoración en su Única Clase Alejo Zuloaga. 2009, Condecoración Chuchuíta Carvallo de Díaz, Ateneo de Valencia, 2023. Botón de FILUC. 2023.

Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en 2007 y 2016. Festival Internacional de Poesía Al-Mutanabi en Suiza.2008. Festival Internacional de Poesía de Bogotá, Colombia. Festival Internacional de Poesía del Mundo Latino, México. Encuentro Internacional Poesía Universidad de Carabobo, Venezuela

Traducido al inglés, portugués, italiano, alemán, griego, francés y árabe.

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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal


Enlaces relacionados:


**José Carlos de Nóbrega: Crónica de una memoria imborrable en la distancia**



El poeta Adhely Rivero estará hoy, 28/06/2024, a las 11 AM en el programa radial "Mejor Vivir" de Arnaldo Rojas



Adhely Rivero: Cumplir 70 años... venirme a poner viejo ahora que me está gustando habitar bajo este cielo.




DAS SEELENFEL - CAMPO DEL ALMA. Un poemario bilingue Aleman-Español de Adhely Rivero




DAVID CORTÉS CABÁN: EL LIBRO DE CANOABO, DE ADHELY RIVERO proclama mediante la palabra bondadosa un sentido más lúcido y humano de la vida




UN HOMBRE SILBA CON LA BOCA SECA EN LA FRONTERA INVISIBLE DE ADHELY RIVERO



Disfruten el video del "Recital de Poesía" con los poetas Enrique Mujica, Carlos Ochoa y Adhely Rivero



"Recital de Poesía" con los poetas Enrique Mujica, Carlos Ochoa y Adhely Rivero el 7 de diciembre




La honda gratitud de Adhely Rivero hacia el entorno natural en su Mundo Poético



El poeta Adhely Rivero será homenajeado en la Filuc 2023



Los Poemas Queridos de Adhely Rivero



III Concurso literario de la Facultad de Derecho “Miguel José Sanz” en 1980



SEPARADOS EN EL TIEMPO Y EN EL ESPACIO (3)


sábado, 4 de mayo de 2024

José Napoleón Oropeza, narrador y ensayista venezolano: Yo soy un poeta de la vida, porque yo le pongo pasión a todo lo que hago

 



Estimados Liponautas

El pasado domingo 17 de marzo de 2024,  desapareció físicamente el escritor venezolano José Napoleón Oropeza, el hijo ilustre de Puerto de Nutrias, población del estado Barinas. Por esta razón compartimos con ustedes esta entrevista hecha por la periodista Marisol Pradas en el año 2007, como un modesto homenaje, recordatorio y despedida...


Alcaldía de Ciudad de Nutrias, estado Barinas, Venezuela (2001).



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Oropeza: No he hecho otra cosa que ser el soldado que siempre fui





"Creo en la necesidad del riesgo, al menos si queremos tener el derecho a luchar por un ideal perenne y nunca completamente consciente de toda interpretación y valoración; ese según el cual un día Orfeo no se dará la vuelta, y la verdad del poema volverá a la luz del entendimiento, absoluta, inviolada, generadora de vida, incluso desde la oscuridad de la omisión y la muerte" 

escribió George Steiner para una conferencia en homenaje a Leslie Stephen en la Universidad de Cambridge*.



José Napoleón Oropeza comenzó bien 2007. La editorial El Otro, El Mismo acaba de entregarle un libro que reúne un conjunto de cuentos titulado "Entre la Cuna y el Dinosaurio" y la Universidad de Carabobo le conferirá el 21 de marzo el Doctorado Honoris Causa.




Quiso realizar la entrevista en un salón aparte de su oficina del Ateneo de Valencia teniendo como fondo la obra "La Sirena" de Fernando Wamprechs, consumada con tiza de colores y trazos dejados como al descuido, nacida en un taller para enseñar a los niños a pintar realizado allí años atrás.




Aquellos que lo conocen, lo quieran o lo desestimen, no podrán negar la fuerza que tienen sus ojos, observadores y penetrantes, negados a los vicios del alcohol y las drogas, que le han permitido viajar por los dos ríos en que confluye su quehacer narrativo y el trabajo intelectual que también desarrolla como docente y gerente cultural. Son ojos dedicados a descubrir los secretos de cualquier manifestación artística que tenga frente de sí.



- Considero que la distinción que me brinda mi universidad es un homenaje a mis alumnos. Propicio en el aula de clases el dialogo entre quienes son partícipes. Siempre he creído que estar allí es entregarse a una vivencia única, a una vivencia del día. Y así como es un homenaje a mis alumnos también lo es a los excelentes docentes que ha tenido la UC, donde nos formaron a nosotros, la generación que surgió del año 1972. En esa época había en la Facultad de Educación docentes de gran vocación, eso no quiere decir que ahora no lo hayan; con identificación plena de lo que significa ser un universitario a carta cabal; el que escribe, el que estudia, el que investiga, el que infunde conocimientos; participa en comisiones y se convierte en guía para la comunidad. Para mi será siempre memorable haber sido alumno de Esther Fernández Faraldo, Carlos Bazan y Rene Boissiere.




¿Con cuál novela se siente más satisfecho? ¿Es "Entre el Oro y la Carne" la definitiva?


Con "El Bosque de los Elegidos". Desde el punto de vista de la imaginación, de la fantasía, del lenguaje. Historia de una gran ambigüedad y una gran poesía. Sé que es una novela tal vez difícil de comprender a diferencia de "Entre el Oro y la Carne" celebrada por la critica y por el escritor Denzil Romero como la primera obra mía de "gran madurez". Hay un espejeo en todos mis libros con los fantasmas de mi infancia y adolescencia y "Entre el Oro y la Carne" es la primera vez que me alejo de mi historia personal porque me impuse novelar a una figura real como Felipe Pirela: Imaginar cómo pudo haber sido su vida; su dolor, su desgracia, su caída y en definitiva su muerte. Pero además me propuse inventar un Alter Ego de lo que siempre he querido ser: Un periodista. Inventé la figura de Javier Díaz para meterme en el alma de ustedes.


Felipe Pirela – El Malquerido



La novela que dijo que nunca se la publicarían en Venezuela: ¿Cómo va?



Yo espero publicarla mas temprano que tarde. Se llama "Las Puertas Ocultas" y en cierta forma es mi homenaje a dos grandes escritores cubanos, Reinaldo Arenas y José Lezama Lima. Es una novela que sigue la tetralogía de la invención del país que está en todas las novelas mías, "Las redes de siempre", "Las Hojas más ásperas", "Los caballos vencidos" y "Las Puertas Ocultas". Aparte de eso es una experiencia que yo narro allí, contando lo que yo viví tratando de conocer a Reinaldo Arenas e imaginando cómo sería ese encuentro con él pues pasé miles de dificultades para conocer al personaje. Finalmente lo conocí en New York cuando había salido de Cuba. Es una novela de una atmósfera religiosa que tiene que ver con el conocimiento del alma cubana que en buena parte se ha nutrido en lo mitológico de la santería. Con ella no cierro el ciclo porque se cierra con "Los caballos vencidos" (inédito) que es la obra con la cual no es que muere Eduardo, el Alter Ego de mis novelas, pero en definitiva es cuando Eduardo asumirá su rol de escritor. El último libro de esta tetralogía es la experiencia de Eduardo en un seminario buscando a Dios de otra manera. No buscando a Dios queriendo ser sacerdote.




¿Qué escribe en la actualidad?



Un libro de relatos que tienen que ver con la tragedia de Vargas. Hubo una cantidad de historias que a mi me impresionaron vivamente. Hay un trabajo periodístico que me impresionó mucho realizado por Yelitza Linares quien escribió una crónica esplendorosa sobre lo que fue la tragedia de Vargas.




A mediados de los 70 José Napoleón Oropeza (1950-2024) viajó a Cuba buscando a Reinaldo Arenas (1943-1990), recibiendo por respuesta que no existía.Esta anécdota la narró Oropeza en la novela de  "Las puertas ocultas" ( editada en Caracas por Bid & Co. en 2011).

Reinaldo Arenas lo cuenta en esta entrevista hecha en Estados Unidos.
Reinaldo Arenas entrevista | Escritor Cubano habla sobre el régimen Castrista





¿No ha seguido la línea ensayística nacida en "Los Perfiles del Agua"?



- Yo me propuse desde "Los Perfiles del Agua" escribir para explicarme a mi mismo, los hallazgos y las búsquedas de los años 70' pero al mismo tiempo escribir textos sobre lo que ha sido la literatura venezolana en la poesía, en el cuento y en la novela. En "Los Perfiles del Agua" indago sobre las obras que son el fundamento de la literatura universal y latinoamericana. Toco muy brevemente la literatura venezolana por lo que decido con estos tres ensayos escribir lo que ha sido la poesía y la narrativa venezolana del siglo XX. Y estoy dándole forma al libro sobre el cuento venezolano en el siglo XX a propósito de la evolución del cuento en Venezuela. Espero concluirlo este año. El titulo provisional que tengo es "La Batalla de los Libros".




¿Cómo un escritor llega a conocer el resto de las artes?



Los poetas dicen que se sorprenden por la penetración que yo tengo, sin ser poeta, supuestamente, del trabajo de ellos. Que yo los analizo y ellos se sorprenden que yo pueda ver el poema desde adentro. Todo el arte es poesía. No estoy inventando el agua tibia. La fuerza del arte surge del lenguaje poético. Todo el arte es la invención de una suprarealidad, de otra realidad. Todo surge del conocimiento como creador que soy de la lectura de la poesía. Comencé leyendo y escribiendo poesía antes que otras cosas.



Pero aparte de eso yo me dedique hace mucho tiempo a estudiar las artes visuales como poesía. A través de unos materiales, de los colores, planos, pinturas, líneas y la fotografía, poesía del instante. La escultura es poesía convertida en volumen. Todo surge del conocimiento y del amor que tengo por la poesía.




¿Usted es o no poeta?



Yo soy un poeta de la vida, de todo lo que hago. Soy un poeta dando clases. Soy poeta como presidente del Ateneo de Valencia porque yo le pongo pasión a todo lo que hago, desde escribir, hasta salir a comprar algunas cosas para mi casa en el supermercado.




¿Qué significa la Bienal Arturo Michelena?



El Salón Michelena convertido ahora en Bienal ha sido la gran escuela por los que pasan por el Ateneo de Valencia y también para los espectadores. Es la gran puerta del arte venezolano. Ha sido realmente una especie de universidad del arte. Comenzando porque tiene una biblioteca especializada que no tienen siquiera las universidades.



Como presidente del Ateneo de Valencia no he hecho otra cosa que ser el soldado que siempre fui cuando ingresé como miembro regular a los 17 años, admitido por ganar un premio de ensayo siendo estudiante de quinto año de bachillerato.




Del extenso currículo de José Napoleón Oropeza, por falta de espacio, solo podremos destacar que a los 28 años alcanzó el rango de profesor titular de la Universidad de Carabobo. Obtuvo su título Mph/Phd en el King`s Collage de la Universidad de Londes donde es invitado a dar seminarios. También da clases de postgrado en las universidades Simón Bolívar y Los Andes. Fundó y es docente de la Maestría de Literatura Venezolana de la UC. Presidente del Ateneo de Valencia desde el año 1991. Ha ganado dos veces el concurso de cuentos de El Nacional, en el año 1971 con La muerte se mueve con la tierra encima y en el 2002 con "Entre la Cuna y el Dinosaurio".




Sus obras literarias publicadas, los cuentos, Parte de la Noche, La Muerte se Mueve con la Tierra Encima, La Guerra de los caracoles, Ningún espacio para muerte próxima, La Carta que contenía arena y Entre la Cuna y el Dinosaurio. Las novelas, Las Redes de Siempre, Las Hojas más ásperas El bosque de los Elegidos, Entre el Oro y la Carne y Testamento de un Pájaro, y los ensayos Los Perfiles del Agua y El Habla Secreta.




José Napoleón Oropeza se levanta todos los días a las 4 AM. Escribe. Lee. Piensa. Desde que era seminarista cuando leía a escondidas, a la luz de unas velas, los mundos que se abrían a sus ojos con los libros. Perseverancia que permanece lúcida e incólume. La verdad del poema es una presencia real. Voz intacta (Notitarde, 17/02/2007, Confabulario).-



* STEINER, George: Pasión Intacta, Editorial Siruela, España, 1997, p71.



Tomado de Azul Fortaleza



Leer para Comprender José Napoleón Oropeza
85 visualizaciones 23 feb 2015


José Napoleón Oropeza

Puerto Nutrias, 1950 – Valencia, 2024. Narrador y ensayista. Licenciado en Educación egresado de la Universidad de Carabobo (1972). Doctor en Literatura por el King’s College London (1982). Fue profesor de la Universidad de Carabobo en la Cátedra de Teoría y Análisis Literario de la Maestría de Literatura Venezolana. Como gestor cultural, presidió el ateneo de Valencia (1991-2007) y la Federación de Ateneos de Venezuela (1991-1994).


Su obra narrativa comprende diversos títulos: Parte de la noche (Cuentos. Universidad del Zulia, Maracaibo, 1971), La muerte se mueve con la tierra encima (Cuentos. Monte Avila Editores, Caracas, 1972), Las redes de siempre (Novela. Monte Ávila Editores, Caracas, 1976), Ningún espacio para muerte próxima. Cuentos 1969-1976  (Cuentos. Monte Ávila Editores, Caracas, 1979), Las hojas más ásperas (Novela. Monte Ávila Editores, 1980), El bosque de los elegidos (Novela. Fundarte, Caracas, 1986) Entre el oro y la carne (Novela. Editorial Planeta Venezolana, Caracas, 1990), La guerra de los caracoles (Cuentos.  Monte Ávila Editores, Caracas, 1991), Testamento de un pájaro (Novela. S.d., 1992 – Universidad de Carabobo, 1999), La carta que contenía arena (Cuentos. Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2002) Entre la cuna y el dinosaurio. Cuentos completos 1972-2002 (Cuentos. El otro, el mismo, 2006)), Las puertas ocultas (Novela. Bid&Co Editor. 2011), El cielo invertido (UCAB – Bid & Co Editor, Caracas, 2016), La lluvia inconclusa (novela. Rubiano Ediciones, 2022) y El huésped invisible. Cuentos. 2002-2015 (Monte Ávila Editores, Caracas, 2023). Su obra literaria abarcó también la poesía, el ensayo y la crítica destacándose con títulos como: Para fijar un rostro y El habla secreta.


Premio de Poesía Alberto Arvelo Torrealba (s.d., 1970). Premio Único de Cuentos de la Universidad del Zulia (s.d., 1971 y 1972). Premio Único del Concurso Anual de Cuentos del diario El Nacional con su cuento La muerte se mueve con la tierra encima (1971). Premio de Prosa de la Universidad de Carabobo (s.d., 1971). Premio de Novela Guillermo Meneses por su novela Las redes de siempre (1975). Premio Municipal de Prosa Manuel Díaz Rodríguez (s.d., 1983). Premio CONAC Narrativa (s.d., 1987). Premio Cuarenta años de la Universidad de Carabobo (s.d., 1999). Premio Bienal de Literatura Orlando Araujo por el libro El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (primera parte. 2001). Premio de Cuentos de El Nacional por el texto Entre la cuna y el dinosaurio (2002). Doctorado Honoris Causa en Educación, otorgado por la Universidad de Carabobo (2007). Premio de la Crítica a la Novela por su novela Las puertas ocultas  (2011). Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua (2015). Premio Nacional de Cultura Mención Literatura por su trayectoria literaria (2021-2022).  Premio Nacional de Literatura por su obra El habla secreta. Rostros y perfiles de la poesía venezolana del siglo XX y XXI (segunda parte. 2023). ​


Su obra ha sido incluida en diversas antologías y muestras de narrativa venezolana.



https://ficcionbreve.org/autor/jose-napoleon-oropeza/



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15/03/2026