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miércoles, 12 de noviembre de 2025

Lola Robles, escritora de CF: Desde el 2010 ha aumentado la cantidad de escritoras y de lectores leyendo sus obras

 

La escritora Lola Robles


ENTREVISTA A LOLA ROBLES: “HAY QUE POTENCIAR QUE LAS AUTORAS PARTICIPEMOS EN ANTOLOGÍAS MIXTAS SIN NINGÚN PROBLEMA”

Publicado por Arantxa Rochet | 29 Nov, 2018 | 



Entrevistamos a la escritora y filóloga Lola Robles, coeditora de Distópicas y Poshumanas, dos antologías de relatos que pretenden visibilizar a varias autoras de fantástico en castellano. Los dos volúmenes se convierten en el punto de partida de una reflexión sobre la identidad del género.





La escritora y filóloga Lola Robles empieza a pasar las páginas de Distópicas. Al lado, sobre la mesa, tiene Poshumanas. Ambos libros han sido publicados por la editorial Libros de la Ballena el pasado mes de mayo y las ventas no pueden ir mejor. Acerca la vista y se ajusta sus gafas redondas mientras comienza a repasar cada título del índice. Le he preguntado cuál es su relato favorito de la colección que ella misma se ha encargado de antologar junto con la investigadora Teresa López-Pellisa y la escritora Sofía Rhei, y que recoge lo más destacado de la ciencia-ficción escrita por mujeres españolas desde el siglo XIX hasta la actualidad. “Para mí son todas mis niñas, es muy difícil esto”, dice mientras sigue repasando el índice. “Por ejemplo, «La crisálida», de Blanca Marta, me encanta. «El aprendizaje», de Sofía Rhei, «Quimiuns», de Conchi Regueiro, «Hambre», de Cristina Jurado, «La mujer de Lot«, de Elia Barceló”. Estás diciéndome todos, la interrumpo. Lola ríe, mueve el pelo corto y gris debajo de una gorra negra con la bandera republicana. “Es que me das a elegir a quién quiero más de mis niñas y es imposible, no soy capaz”. Cierra el libro y se rinde. No elegirá uno solo de los 24 cuentos que integran, en total, los dos volúmenes. Porque cada uno tiene detrás una historia diferente, más allá de la que el propio relato cuenta. La historia de cómo Lola Robles, Teresa López-Pellisa (Alcañiz, 1979) y Sofía Rhei (Madrid, 1978) bucearon en la vida y obra de mujeres casi desconocidas unas, consagradas otras, para sacar a la luz una antología sin precedentes en nuestro país.

Elia Barceló


Publicar Distópicas y Poshumanas era para Lola Robles “imprescindible”. Porque en las antologías de ciencia-ficción en español que habían salido hasta entonces, al menos en las que eran algo representativas, las mujeres “eran una mínima parte”. Y haber, había más. “Aunque hayan sido una minoría dentro de la ciencia-ficción, no había solo una autora como podía ser Elia Barceló, insiste, aunque, por supuesto, la gran dama del género también está presente en esta colección.


Estamos sentadas en una cafetería del centro de Madrid. Habíamos quedado para encontrarnos en la librería Mujeres y Compañía, donde Robles ha dejado unos libros antes de la entrevista. Licenciada en Filología Hispánica y una de las coordinadoras y socia fundadora de la Biblioteca de Mujeres, es autora de varios artículos y ensayos, uno de los cuales ganó en 2017 el Premio Ignotus otorgado por la Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror. Ha dirigido varios talleres literarios y como escritora ha cultivado el relato y la novela con obras como La rosa de las nieblas (Kira Edit, 1999), El informe Monteverde (Equipo Sirius, 2005; nueva edición corregida y ampliada en Crononauta, 2018), Flores de metal (Equipo Sirius, 2007), Yabarí (Cerbero, 2017) y El árbol de Sefarad (Cerbero, 2018), entre otros. Un bagaje profesional y personal que la hacían perfecta para una aventura como esta.


Una antología contra la invisibilización

Sofía Rhei


La idea de hacer una antología como Distópicas y Poshumanas la tenía Lola Robles desde hace “muchísimos años”, por la sencilla razón de que “no había nada parecido”. Sin embargo, el tiempo pasó y la iniciativa se difuminó, hasta que en diciembre de 2014 coincidió en un evento literario con la escritora Sofía Rhei: “Ella me propuso la misma idea. Fue el impulso que necesitaba”. A partir de ahí se pusieron en contacto con la investigadora Teresa López-Pellisa, con el fin de luchar contra la doble invisibilización de estas autoras: de un lado, por ser mujeres y, de otro, por escribir ciencia-ficción.

Teresa López-Pellisa


Porque si ser mujer es un escollo, el género literario no lo es menos en un país con una larga tradicional realista. “No se ha leído a muchos autores desde esa perspectiva y quienes han empezado a hacerlo han trabajado menos a las autoras, bastante menos, salvo algunos casos muy específicos”. Ahora, por fortuna, esta tradición realista “ya no es tan intensa o tan exclusiva”, explica Robles, aunque “sigue pasando. A los autores realistas se los lee como realistas y sigue habiendo un rechazo por parte del establishment literario español” hacia la ciencia-ficción. “Es algo muy típico español, que no pasa en América Latina y no creo que pase en los EEUU. Pero aquí hay todavía una especie de clasismo. Hay ciencia-ficción de entretenimiento, y está bien, cumple su función. Pero no sólo es eso: lo que pasa es que mucha gente no conoce los géneros, ni siquiera desde el punto de vista de saber qué son y cómo funcionan. Y mientras en la escuela, en el instituto y en la universidad no se enseñe y no se explique bien, no se va a cambiar de idea”.


Presentación de las antologías en la librería Gigamesh de Barcelona. De izquierda a derecha: Montse Argente Jiménez, del Institut Catalá de les Dones, Lola Robles, Sofía Rhei y Teresa López-Pellisa. Fotografía de Marta Perpiñán Arias.


Lola Robles nació en Madrid en 1963. Desde niña le gustaba leer libros de aventuras y de ciencia-ficción, aunque en ese momento no sabía que lo era. También fue una época en la que tanto el feminismo como el movimiento LGTB+, de los que Lola ha sido activista toda su vida, aún tenían mucho que recorrer en España, más el segundo que el primero. En este sentido, apunta, la ciencia-ficción “es un género que permite presentar alternativas a la realidad que conocemos. Por eso le va muy bien al feminismo o a cualquier otra teoría o movimiento político, porque no solamente permite criticar la sociedad, el mundo que conocemos, el presente, el pasado, sino presentar alternativas lógicas”. En el caso de Distópicas y Poshumanas, los relatos giran en torno a dos ejes temáticos principales: las distopías y los viajes por el espacio, en el primero, y el uso de la ciencia y la tecnología para la mejora de la Humanidad, así como los seres híbridos, los robots y los androides, en el segundo.

Nieves Delgado.


Pero, más allá de los temas, lo que está claro es que no se puede hablar de estos dos libros sin hablar de feminismo. Sobre todo por el reconocimiento de las mujeres escritoras del género que supone, pero también porque tiene entre sus páginas relatos con un claro enfoque feminista, como “Casas Rojas”, de Nieves Delgado, donde se habla de la esclavitud sexual, o “Mares que cambian”, de la propia Lola Robles, ambos publicados por primera vez en Alucinadas I, la antología dedicada a escritoras españolas de ciencia-ficción que se hizo en 2014 por convocatoria abierta. “Le tengo mucho cariño, me interesa mucho el tema de la identidad de género que trato en él”, cuenta sobre su relato.

Cristina Jurado.


Mientras en la escuela, en el instituto y en la universidad no se enseñen ni se expliquen bien los géneros fantásticos va a seguir existiendo clasismo literario en España


Recuperación de autoras clásicas

Emilia Pardo Bazán


No hay que confundir esta visibilización con la intención de diferenciar la ciencia-ficción escrita por mujeres de la escrita por hombres; no existe, según Robles, una distinción en lo que escriben unas y otros. Lo que han pretendido con esta selección de relatos es otra cosa: en primer lugar, “recuperar autoras no consideradas de ciencia-ficción pero que podían tener obra”, como Emilia Pardo Bazán, de la que se ha incluido su relato “La cabeza a componer”, en el que un hombre aquejado por terribles dolores de cabeza y mareos va haciendo que le extirpen parte a parte el cerebro hasta perder todo lo que le hace humano: la memoria, la razón, la imaginación. “Sabemos que Pardo Bazán escribió realismo y naturalismo en narrativa, y también teatro, poesía, ensayo…. Y escribió fantástico y terror, y muy bueno. Pero sobre ciencia-ficción no se la había estudiado prácticamente”, apostilla acerca de la obra de la autora coruñesa. En segundo lugar, pretende incluir autoras que habían quedado relegadas al olvido, como María Guéra o Ángeles Vicente, y otras clásicas como María Laffitte, la condesa de Campo Alange. Y, en tercer lugar, mostrar a escritoras del siglo XX y del siglo XXI “que hubieran escrito más o que fueran significativas por algo”, como Rosa Fabregat, Rosa Montero, Elia Barceló, Felicidad Martínez, Susana Vallejo… “Es una cosa muy variada. Ha habido diversos factores. Ha sido complicado porque hay algunas autoras importantes que se han quedado fuera, porque no podíamos meter novela o porque ha habido problemas con los derechos de autor”, como pasó con Matilde de la Torre o Mercedes Salisach.

María Laffitte, la condesa de Campo Alange


No obstante, el motivo principal de que haya autoras que no hayan sido incluidas en esta antología es otro bien distinto: “Queríamos hacer un volumen de 1.200 páginas pero nos dijeron que no”, ríe. “Yo luchaba mucho porque siempre quería poner más y ellos (los editores) me decían que no podía. Es que no nos cabe, decían. Fue una lucha continua. Yo ponía y ellos quitaban”.

Mercedes Salisach. Imagen tomada de aquí


Daba para eso y mucho más, porque el proceso de investigación para el libro comenzó a principios de 2015 y, aunque “ha habido parones”, también “había todo un trabajo anterior. Yo llevaba años investigando y trabajando sobre la segunda mitad de siglo XX; Teresa López-Pellisa tenía mucha información sobre autoras del siglo XIX y XX; Sofía Rhei conoce mucho a las autoras actuales… No empezábamos de nuevas”.

Matilde de la Torre 


La ciencia-ficción le va muy bien al feminismo o a cualquier otra teoría o movimiento político porque es un género que permite presentar alternativas a la realidad que conocemos

Rosa Montero


Y con el proceso de investigación llegan las anécdotas. Para Lola, ha habido algunos pasos de investigación “casi detectivesca”. Es lo que ocurrió con María Guéra, de la que no se sabía nada y al final “hemos reconstruido prácticamente toda su historia familiar, con su hijo Arturo Mengotti, co-autor del relato incluido en la antología, “Herencia de sueños”. Investigar es una de las pasiones de Lola: “Yo trabajaba en el Registro Civil y un día vi una partida de alguien que se llamaba Mengotti y le pregunté. Y sí debía de ser un familiar, porque me dijo que María Guéra y su hijo habían emigrado a América. Entonces me puse a buscar. A veces lo localizas en una semana y a veces puedes tardar años, o a lo mejor nunca lo consigues”.

Susana Vallejo


En este caso sí tuvo éxito, y la labor resulta ser, casi siempre, muy gratificante. “Normalmente la gente te responde muy bien porque si son familiares de autoras que no han estado muy reconocidas, siempre es una satisfacción para los hijos”. Es el caso también de Florencia Grau, autora que al final no pudieron incluir pero cuya investigación comenzó con un recorte de una revista que Lola Robles guardaba desde niña. “Leí en la revista Lecturas un cuento de ciencia-ficción que me gustó mucho, recorté la página y me quedé con ella durante años. Me gustó mucho porque se trataba de un relato de ciencia-ficción y que, sin yo saberlo, fue el que me hizo aficionarme al género. Así que quería saber quién era esa señora. Puse un anuncio en mi blog y una mujer catalana que no conocía de nada me escribió y me dijo que esta mujer tenía un serial radiofónico en una emisora de Barcelona y era madre de una actriz que se llama Marta Angelat. Busqué su dirección en las Páginas Amarillas y le escribí una carta. Me contestó muy contenta. No la hemos podido meter en la antología, pero tengo pendiente dedicarle más espacio en mi blog porque la información que me dio la tengo recopilada”.


Los dos volúmenes publicados por Libros de la Ballena


También hay hueco para las curiosidades. A Alicia Araujo la eligieron para formar parte de la antología porque su cuento “El hijo de la ciencia” es el único suyo que conocían publicado y además aparece en una de las primeras antologías de ciencia-ficción española, de 1967. “Esta señora pertenecía a un grupo que creía en la existencia de extraterrestres, los umnitas, que venían de un planeta que se llamada Ummo. Estos extraterrestres aparecían sobre San José de Valderas”. Las dos reímos, pero Lola Robles se apresura a añadir: “Por qué no, si aparecen en Wisconsin también pueden aparecer allí. Todos mis respetos para San José de Valderas”.


Extraterrestres aparte, para Lola Robles el trabajo que ha dado como fruto esta antología ha supuesto toda una experiencia, no sólo por la labor de investigación, sino también por la oportunidad de colaborar con Libros de la Ballena, una editorial vinculada al máster de Edición de la Universidad Autónoma de Madrid. “Trabajar con esta gente ha sido un gustazo. Hemos trabajado muchísimo, nos hemos cansado, había días que estábamos a las tres de la mañana enviándonos correos, pero ha sido una experiencia muy satisfactoria y si reeditan sería mucho más satisfactoria todavía. Porque se ha vendido muy bien, ha tenido una acogida muy buena”.


Portada de la antología Alucinadas.


Colecciones de relatos mixtas y no mixtas en la ciencia-ficción


A pesar del éxito, siempre queda, sin embargo, la duda de si con iniciativas como esta existe el peligro de que se relegue a las autoras a publicar en antologías de mujeres. Lola Robles está de acuerdo con que supone un riesgo. Aprovecha para alabar otros proyectos de ciencia-ficción y terror escrita por mujeres como Alucinadas, Terroríficas o el Premio Ripley, que están haciendo “una labor muy importante”, pero considera necesario que “las autoras no nos limitemos a eso sino que participemos después en antologías mixtas. Es una buena manera de dar a conocer a autoras noveles, pero personalmente creo que eso debe tener un tiempo. Hay que potenciar que podamos participar en antologías mixtas sin ningún problema”.


Sobre todo ahora, que se está dando un “cambio espectacular” en el número de lectoras y escritoras de ciencia-ficción. “Desde el comienzo del siglo XXI y sobre todo en la segunda decena, a partir de 2010, ha habido un aumento más que notable. Hay más autoras escribiendo y hay un mayor público leyendo autoras”. Y eso se ve reflejado también en la evolución de los personajes. “Según evoluciona la sociedad también evolucionan los autores”, explica. Lola pone como ejemplo el tabaco. “Antes lo normal era que la gente fumara en las películas y en los libros, pero según te vas acostumbrando a que se fuma menos, va influyendo. Ahora mismo, si tú te fijas en las series, no fuman tanto”. Con los personajes pasa lo mismo. “No es que se haga de una manera políticamente correcta o no, es que influye el entorno”.


¿Entonces, todo está conseguido para las escritoras de ciencia-ficción? No, para nada. “Aún hay mucha gente que sigue diciendo aquello de yo no me fijo en el género del autor. Y yo les diría: pues si no te fijas, no verás el problema que ha habido hasta ahora. Todavía hay prejuicios o ese tipo de ideas”. Matiza, sin embargo, que “no se puede juzgar a todo el mundo por igual, pero sí es verdad que en general respondemos con una serie de frases hechas. Y si, por ejemplo, si te quieres dedicar a escribir, te tienes que fijar”. Además, ahora las cosas son muy diferentes. Aunque aún queda mucho camino por recorrer, “las chicas de ahora tienen incorporado el feminismo de una manera mucho más natural. Antes te daba miedo decir que eras feminista porque te pudiera pasar algo, porque no le gustara a la gente”, dice mientras da vueltas a su gorra en las manos y recuerda una anécdota que le pasó hace poco, en el Festival Celsius: “Iba con esta gorra, con la bandera republicana. La compré porque quise. Y en un cruce, un señor en una furgoneta me gritó: ¡Arriba España! Así que, aunque parezca increíble, porque no creo que sea una cosa para ofender ni yo la llevo para ofender a nadie, hay personas que se dedican a mirarte y no tienen nada mejor que hacer en su vida que meterse con las demás. En ese sentido el miedo que teníamos antes era el miedo de una sociedad que todavía no había conocido los derechos y en la que podía haber agresiones. Que las sigue habiendo. Pero las chicas de ahora, las escritoras más jóvenes, las lectoras, tienen el feminismo mucho más normalizado y además son muy cañeras, muy guerreras, y a mí eso me encanta”.


Desde el comienzo del siglo XXI hay más autoras escribiendo y hay un mayor público leyendo autoras


La cafetería se ha ido llenando de gente. El ruido de las conversaciones se eleva por encima del tintineo de las tazas y los cubiertos. Los dos libros, Distópicas y Poshumanas, siguen encima de la mesa. ¿Se quedarán solos o han pensado en hacer algo parecido en géneros como el fantástico o el terror? “Hablamos de hacerlo en fantástico, pero que nos pongamos a ello ya es otra cosa”, confiesa Lola Robles. “A nosotras nos encantaría, sobre todo la parte de recuperación, que es la más interesante”. En el aire se queda la posibilidad. Porque tanto la ciencia-ficción como lo fantástico o el terror, tienen, para la escritora, “mucho futuro”.



Arantxa Rochet

Redactora. Arantxa Rochet nació un solsticio de invierno como muchos dioses paganos. Vive entre la Tierra y otros planetas y desde pequeña le gusta leer todo lo que se publica en este y al otro lado del Universo. Aquí estudió Periodismo e hizo un máster en Narrativa y Escritura Creativa. Desde entonces ha hecho un poco de todo: ha montado en globo, plantado un libro, tenido un árbol y, a falta de escribir hijos, ha trabajado para diferentes periódicos, revistas y webs. Comparte piso con una alienígena en forma de gata que le ha contado sus planes secretos para dominar el mundo



https://www.fabulantes.com/2018/11/entrevista-a-lola-robles/





¿Qué es la antologia?

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https://m.youtube.com/watch?v=uXKp3F6Gdn4




¿A quién va dirigida la antología?

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https://m.youtube.com/watch?v=8OcsXzApw2k




¿Cómo se eligieron los relatos?

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https://m.youtube.com/watch?v=-DFR4jE8lgs&pp=QAFIAQ%3D%3D




¿Qué relación guarda la ciencia ficción con la literatura transgénero, queer, LGTBI?

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https://m.youtube.com/watch?v=wfmvGWMBuW0




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domingo, 12 de septiembre de 2021

Nieves Delgado: Las escritoras hemos sido invisibles durante siglos, y ahora nos estamos incorporando





Entrevista a Nieves Delgado: ‘Tenemos que empezar a tirar abajo todos esos estereotipos que han sido creados sin nosotras’


Ya estamos de vuelta en #UnAñoDeAutoras tras el merecido descanso estival. Y en esta ocasión os traigo una autora que es muy especial para mi: Nieves Delgado. Lo es por dos motivos principalmente, El primero es porque los temas en los que ahonda y especialmente las IAs son de mis temas favoritos dentro de la ciencia ficción. Esas maravillosas inteligencias artificiales que nos ponen frente a frente con los grandes conflictos que subyacen en lo más profundo de los seres humanos.

El segundo motivo es que, cuando hace un año y medio me lié la manta a la cabeza, abrí esta página y decidí que haría realidad mis sueños de escritora, fue de las primeras escritoras en español que descubrí, junto a Cristina Jurado. Es por ello, por lo que tengo un cariño especial a todo lo que he leído de ella hasta el momento. Después descubrí su cuenta de twitter (@NievesD36 ) y poder hablar sobre los derechos de las IAs con ella fue todo un privilegio.’

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Entrevista a Nieves Delgado: ‘Tenemos que empezar a tirar abajo todos esos estereotipos que han sido creados sin nosotras



¿Por qué las mujeres estamos siendo tratadas de manera diferente dentro del mundo literario?

Porque somos tratadas de manera diferente en la mayoría de los ámbitos. La literatura solo es uno más, uno en el que hemos sido prácticamente invisibles durante siglos, y ahora nos estamos incorporando. Eso no quiere decir que no hubiera escritoras antes, por supuesto, siempre las ha habido; pero no se las veía por cosas como que, por ejemplo, tenían que firmar con pseudónimo masculino o con sus iniciales para que las publicaran, o que directamente se las relegaba a los considerados «géneros femeninos». El caso es que la literatura, a lo largo de la historia, ha sido contada casi exclusivamente desde el punto de vista de los hombres y eso hace que la mirada masculina lo impregne todo. Incluso muchas mujeres han imitado también esa mirada, por el simple hecho de que no parecía haber otra, de que se consideraba “lo universal”. Ahora, las mujeres aparecemos y reclamamos nuestro derecho a contar las cosas con voz propia, y eso a algunos señores no les gusta, porque creen que estamos destruyendo algo que es suyo. Así que el mensaje ha de ser alto y claro: La literatura no os pertenece.

¿Qué podemos hacer para apoyarnos entre nosotras?

Ya lo estamos haciendo. En los últimos tiempos ha habido varias iniciativas de visibilización de autoras que han funcionado bastante bien y se han convocado antologías de participación exclusivamente femenina que han logrado el objetivo de hacer saber que existimos. Bien, pues ya saben que estamos aquí. Ahora, nuestra labor es diferente. Tenemos que empezar a tirar abajo todos esos estereotipos que han sido creados sin nosotras, ser valientes y experimentar hasta sentirnos cómodas. Ofrecer ese punto de vista, esa manera de ver el mundo que nace de una experiencia vital diferente a la que suele ser la vivencia masculina; solo así lograremos poner en valor lo que escribimos y desechar ese tópico de que lo que escriben las mujeres es objeto de consumo solo para mujeres. Y en lo próximo, difundir, apoyar, leer y dar a conocer a nuevas autoras. Fíjate que desde siempre he oído eso de que las mujeres somos terribles entre nosotras, pero yo a mi alrededor solo veo mujeres apoyándose entre sí. Como lectora, además, cada vez me interesan menos las historias con los esquemas de poder tradicionales, así que cualquier soplo de aire fresco es bienvenido; creo que una de las maneras más eficaces de promocionar las nuevas voces es señalar que ya estamos hartas de lo de siempre.

¿Te has sentido discriminada en alguna ocasión por ser mujer?

¿Por ser mujer? Claro, cientos de veces. Casi todos los días. Basta abrir una revista para ver discriminación ahí. Ahora, si te refieres al ámbito literario y a mi faceta como escritora, pues también.

Yo estuve en Alucinadas, la primera antología formada en exclusiva por mujeres, y aún recuerdo los señores furibundos que entraban en las redes sociales a gritar lo muchísimo que estaban siendo discriminados los hombres, como si jamás de los jamases se hubieran publicado en este país antologías formadas solo por hombres, como si nunca se hubiera ignorado a las mujeres en las selecciones de autores. Lo que no te vas a encontrar jamás en este mundo es a un señor editor que te diga “No, no te publico porque eres mujer”. Eso no funciona así. Los editores publican lo que creen que va a vender, pero ellos tienen también sus sesgos; hay editoriales cuyo porcentaje de autoras en catálogo es ridículo y responden airados si les preguntas por qué.

Portada de la antología Alucinadas.



Y luego está la propia inercia del mercado, hay géneros como la ciencia ficción que siempre han estado muy masculinizados y la presencia femenina, al ser más o menos exótica, es percibida como un riesgo, de tal manera que los compradores tienden a comprar sobre seguro, es decir, obras escritas por varones. Si no se hace un esfuerzo consciente por cambiar eso, la dinámica seguirá siendo la misma.

Pero la mayor fuente de discriminación, ahora mismo, creo que está no tanto en la publicación como en la difusión. Algún día lo documentaré con datos, pero es escandaloso el número de veces que los autores de género fantástico que son entrevistados por publicaciones de tirada nacional, resultan ser hombres. Las mujeres, para los medios, ni siquiera somos tenidas en cuenta. Yo creo que no saben ni que existimos. Salvo raras excepciones, claro, como Elia Barceló o Ana María Matute, que lograron traspasar la barrera. Y la visibilidad es importantísima en este negocio, si nadie sabe que existes, nadie querrá comprar tus libros. ¿Sufrimos discriminación las autoras? Por supuesto, pero con la boca pequeña. Los medios y los bloggers especializados hablan de apoyar a las mujeres, pero luego ves el porcentaje de mujeres en sus reseñas y sus entrevistas y te das cuenta de que «algo huele mal en Dinamarca».


Ana María Matute. Imagen tomada de El Mundo.



¿Qué consejo le darías a una compañera que acaba de iniciarse en este mundo y lucha por publicar su primer manuscrito?

Yo es que no creo que deba dar consejos a nadie. En serio, no soy la persona más indicada. De hecho, creo que podría salir en un manual sobre lo que NO se debe hacer para publicar nada. Lo único que puedo decir, porque es válido de manera universal, es que para crear una buena obra hay que leer mucho, escribir mucho y rodearse de buenos lectores cero, de los que dan caña. Y ahí se acaba mi consejo, porque yo tengo espíritu comercial cero y no sé venderle nada a nadie. Siempre he tenido suerte en este mundillo, de no haber sido así estaría haciendo puzles en mi casa.

Bueno, tal vez sí pueda darle un consejo a esa supuesta compañera; busca el apoyo de otras autoras. Hoy en día hay redes de escritoras que, al menos, podrán darte un mínimo de visibilidad dentro del mundillo; o, en cualquier caso, decirte qué pasos son los que deberías seguir en el proceso.

Actualmente trabajas como profesora de física, ¿qué te ha aportado como escritora la docencia?

Poco. O mucho, no sé; lo que quiero decir es que no me ha aportado mucho más que cualquier otra faceta de mi vida. Bueno, tal vez sí, puede que me haya aportado la necesidad de hacerme entender sin demasiada retórica. Creo que cada vez soy más minimalista en esto de la escritura y es posible que tenga que ver con la manera en que me comunico con mi alumnado. A ellos y ellas no les gusta que los marees, que des vueltas alrededor de un concepto sin que lleguen a entenderlo del todo. Y a mí tampoco. Soy fan de los mensajes directos e incontestables, supongo que es defecto de fábrica.

¿Y el hecho de estar constantemente sumergida en el mundo de los jóvenes donde todo se ve de manera tan diferente?

Eso me da la vida. Me convierte en mejor persona. En serio, tenéis que poner adolescentes en vuestras vidas. Mejor que no sean vuestros hijos o hijas, claro, porque eso ya es otro tema; pero los adolescentes son la vida. Todavía no han sido domesticados, todavía luchan por lo que creen y se rebelan ante la injusticia, todavía cuestionan la autoridad. Los ves cómo entran y cómo salen del sistema educativo y te das cuenta de que has contribuido a un proceso de adiestramiento que es, más que nada, empobrecedor. Que seguramente es mejor para ellos, para que se adapten bien a la sociedad y esas cosas; pero parte de la vida se la dejan por el camino. Yo a veces me veo como una vampira que se alimenta de esa sustancia vital que ellos van perdiendo.

Tus dos novelas cortas publicadas por Cerbero son “UNO” y “36”. Ambas llevan como título un número, ¿casualidad o pronto veremos otra novela con título numérico?

Antes de las novelas cortas ya estuvo «Dieciocho engranajes», mi antología de relatos, y «Cuatro», un relato que nunca llegó a ver la luz. Sí, me gustan los números. No obstante, 36 fue un título que me sugirió Israel Alonso, mi editor en Cerbero, porque el título provisional que había puesto yo era simplemente horrible (sí, tengo un talento especial para poner títulos horribles). En UNO, reconozco que fue buscado. Y sí, ahora ya se ha convertido en una especie de tradición y tengo toda la intención de seguir utilizando números, siempre que vengan al caso como título.

Portada de Dieciocho Engranajes de Nieves Delgado.

A mi modo de ver, 36 fue todo un descubrimiento para mí como lectora y futura escritora. Sin embargo, al leer UNO se ve una progresión tan fuerte de tu estilo como escritora que aún me sorprendo pensado de vez en cuando en la estructura tan característica de la novela. El final es simplemente, brutal.

¿Cuál fue tu principal fuente de inspiración para esta gran historia?

En realidad ese cambio de estilo es buscado. En 36 la prosa es más aséptica porque la historia lo requería así, lo que buscaba con ello era que quien la leyera se echara unos pasos hacia atrás para poder contemplar «la obra» con una cierta perspectiva, como sucede con muchos cuadros; y cuando digo «la obra» no me refiero a la novela, sino a lo que es el ser humano y la sociedad que ha construido, quería que se analizara eso a través de unos ojos externos, en este caso una IA. En UNO, sin embargo, tenía que implicar emocionalmente al lector, así que usé una prosa más lírica, que es como más me gusta escribir.

Portada de 36 de Nieves Delgado.


¿La fuente de inspiración de UNO? Sin duda, el vacío; pero no el físico, sino el psicológico. Es un tema que me interesa de una manera casi obsesiva, el saber que todos llevamos eso dentro, que todos intentamos escapar de él y que todos seguimos con nuestras vidas como si eso fuera lo más normal del mundo, como si fuera operativo ignorar algo así. El vacío existencial, nada menos. Y algo me dice que no va a ser la última vez que escriba sobre él.

Portada de UNO de Nieves Delgado.



 
Poniéndonos filosóficos, ¿podemos aspirar los seres humanos a sentir empatía por nuestros semejantes y trabajar de verdad por el bien común?

Poniéndonos filosóficos (y cuánticos); sí y no. Mi teoría es que el principal problema del ser humano es el miedo; el miedo que surge al percibirse separado del resto del universo, al sentir su propia individualidad como algo que lo separa de los demás. La autoconsciencia, podríamos decir. Nacemos solos, sabemos que en realidad vivimos solos todo el tiempo, aunque nos rodeemos de personas para intentar disfrazarlo, y, desde luego, vamos a morir solos, incluso si todos nuestros seres queridos rodean en ese último momento nuestra cama. Y no soportamos eso.

La empatía sería una buena solución, porque ponerse en el lugar del otro y entenderlo de verdad, entenderlo DE VERDAD, supondría dejar de verlo como algo ajeno a nosotros. Ahora bien, ese tipo de empatía requiere de una voluntad de la que mucha gente carece y, desde luego, no es posible de una manera global en este momento de nuestra evolución. Así que hay que buscar otros caminos, y precisamente eso es lo que hago en UNO.

Añade lo que quieras a continuación: 

Bien. Lo primero que quiero es agradecerte esta entrevista y que me reserves un espacio en tu web, que tanto está haciendo por las autoras de este país. Y también quiero agradecer a todas las personas que me siguen y a las que lean esta entrevista su apoyo y su interés.

Y ahora va el mensaje.

Quiero desde aquí contar algo que he decidido no hace mucho tiempo; voy a intentar no publicar nada que sea mediocre. Esto, que puede parecer una obviedad, para mí no lo es; puedo gustar más o menos, ser mis obras más o menos leídas, pero yo soy perfectamente consciente de cuándo escribo algo que A MÍ me parece bueno. Eso sucede cuando entro en una especie de trance en el que me cuesta parar de escribir, en el que noto cómo todo empieza a encajar de una manera tan perfecta e inesperada que roza el concepto de la magia. Y eso no siempre ocurre; he escrito cosas que, sin ser desastrosas, no me han llenado. Algunas han sido publicadas y es posible que alguna más aún lo sea en el futuro; pero nada, nada de lo que escriba a partir de ahora, será presentado a una editorial si no me siento plena con ello. Y eso no quiere decir que no voy a aceptar encargos; quiere decir que si los acepto y no consigo entrar con ellos en ese estado de escritura, no verán la luz. Así de simple.

Eso no quiere decir que todo lo que vaya a publicar sea bueno, ni que mucho de lo que he publicado hasta ahora sea malo, eso ya depende del juicio de quien me lee; quiere decir que tengo la grandísima suerte de tener una profesión, la de docente, que me encanta y de la que vivo de manera digna, así que puedo permitirme el no publicar si creo que no debo hacerlo, o escribir algo que permanezca guardado en un cajón (ordenador, más bien) durante años. No creo en esta locura de mercado que te obliga a publicar de manera regular y frenética para que el público no se olvide de ti, aunque luego esas publicaciones sean valoradas solo durante unos meses. No es mi modelo, no me interesa. Yo seguiré publicando siempre que haya gente que quiera leerme y editores que quieran editarme, y si el público se olvida de mí, pues entonces abriré una web en algún rincón perdido de internet (llevo fantaseando con esto mucho tiempo) y escribiré allí para mis cuatro amigos y algún despistado que se pase de vez en cuando.

Y una última cosa; yo empecé a publicar con cuarenta y cuatro años. Y no porque llevara tiempo llamando a puertas que no se me abrían, no; empecé a publicar cuando empecé a mandar textos para que fueran publicados. Antes escribía cosas para mí o para mi hija, pero nada serio, nunca se me pasó por la cabeza mandarlo a ninguna editorial (de hecho, no conservo casi nada de aquella época). Con esto lo que quiero decir es que la edad, en esto de la escritura, no es un impedimento. No soy yo de las que te dirán «Si quieres, puedes», porque no es cierto; yo no puedo ser campeona mundial de tenis por mucho que me lo proponga. Pero lo que sí es cierto es que, si vales, la edad no será un impedimento, así que deja de poner excusas y coge el ordenador de una vez.

Y creo que ya está. Como poder, podría hablar de muchas cosas más, pero tampoco quiero alargarlo demasiado. Además, habrá que dejar algo para una segunda parte, ¿no?

Ha sido todo un honor tenerte en Escribir Ciencia Ficción, Nieves. No olvides que estoy aquí para lo que necesites.  Te tomo la palabra para hacer una segunda parte cuando pase un tiempo, y cuenta con nosotros para estar entre los ‘despistados’ que siempre haremos por leerte. 

Y en cuanto a tí, que has llegado hasta aquí, te recuerdo que puedes unirte a la newsletter para recibir avisos cuando se publiquen post, haya novedades o promociones de cualquier tipo. Además, también te puedes acercar por el grupo de Escritoras de Ciencia Ficción en facebook, donde estamos creando una hermosa comunidad de apoyo. Nos vemos muy pronto, disfrutad al máximo de agosto. Un abrazo, a todos y todas.



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María del Mar González Gómez.

Escritora, profesora, bióloga y amante de la ciencia ficción.

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20/07/2025