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lunes, 21 de agosto de 2023

Ni a la Poesía, ni a Medellín, ni a Colombia, ni a Venezuela, ni a Fernando Rendón, ni a Freddy Ñañez, ni a Vadim Terenkhin le importan que Rusia invada a Ucrania

 




Provoca indignación la presencia en el Festival de Poesía de Medellín de supuesto activista a favor de la guerra en Ucrania

También se cuestiona la no inclusión de poetas ucranianos en la nómina de invitados de este año.


Hay serios señalamientos sobre que Vadim Terenkhin es un activista a favor dela guerra en Ucrania. Su nombre fi gura en una lista de aliados del Kremlin. Fotos:EL COLOMBIANO y War y sanctions
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09 de julio de 2023



El Festival Internacional de Poesía de Medellín es el evento literario más importante de Antioquia y uno de los más relevantes de Colombia. Cada año invita a cientos de poetas a visitar el departamento y a compartir sus obras con los lectores de Medellín y de los municipios cercanos. Esta peculiaridad —la cantidad de invitados de América, Europa y Asia— ha sido, al tiempo, ponderada por algunos y cuestionada por otros. Para los primeros, dicha apertura deja en evidencia la amplitud de miras del Festival. Sus organizadores lo creen así: “En la poesía hay diversidad y es la riqueza de la diversidad la que el Festival ha promovido siempre”.

Fernando Rendón con el poeta ruso Vadim Terekhin y con Gloria en Caracas. No hay plata en Venezuela para los hospitales y las escuelas públicas pero si hay para estos encuentros.12/10/2022




No obstante, otras voces señalan que el Festival privilegia la cantidad a la calidad. Y también algunos han reparado que la hoja de vida de los invitados no es tan impoluta como se quisiera tener para un evento de estas magnitudes. Ese es el caso de Vadim Terekhin, que, según denuncia el profesor Gerard Martin, es un activo propagandista a favor de la invasión de Rusia a Ucrania.


Gerard MartinImagen tomada de Al día Noticias.

“¿Por qué esta persona está invitada en el festival poesía Medellín esta semana? Es propagandista activo del dictador Putin y su guerra colonial en Ucrania. ¿Quién está pagando su participación? ¿Por qué no hay poeta de Ucrania?”, escribió en su cuenta de Twitter.



Reunión en Caracas de un grupo de integrantes del Comité Coordinador del Movimiento Poético Mundial: tercero de izquierda a derecha Freddy Ñáñez (Venezuela), Luís Filipe Sarmento (Portugal), Fernando Rendón (Colombia, coordinador general), Ismael Diadié (Malí), Vadim Terekhin (Rusia), Alex Pausides (Cuba) y los activistas colombianos Gloria Chvatal (directora de comunicaciones), Gabriel Jaime Franco, Lorena Zapata y Ronald Cano. No hay plata en Venezuela para los hospitales y las escuelas pero si hay para estos encuentros. 19/10/2022


Según la información dada por el propio Festival en su página web, Vadim Terekhin es presidente de la Unión de Escritores de Rusia y ha tenido puesto en la burocracia estatal. Su nombre está incluido en la lista de War y sanctions, un portal que da a conocer a la opinión púbica internacional los nombres de personalidades rusas que han apoyado de distintas maneras la invasión del Kremlin a Ucrania.


No solo se incluyen los nombres de los militares y de los activos en los asuntos bélicos, sino también de los ciudadanos y funcionarios que —en palabras del portal— “están directamente involucrados en la implementación de políticas que impulsan la maquinaria estatal rusa, apoyan la economía o reproducen narrativas propagandísticas del Kremlin”. Ese último parece ser el caso de Vadim Terekhin.

Victoria AmelinaFotografía de Osabadash


En su caso se le acusa de varias cosas. “Está difundiendo narrativas de propaganda del Kremlin para justificar las acciones rusas que socavan y amenazan la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania, así como su estabilidad y seguridad. Visitó ilegalmente regiones separadas de los óblasts de Donetsk y Luhansk, apoya la invasión rusa, incluso firmando el llamamiento de los escritores ‘¿Quién quiere víctimas?’. Llama a Ucrania ‘escudo humano de la OTAN’ y ‘prisionera de las autoridades fascistas de su país’”, se lee en su entrada en la página en mención.


COLOMBIA: #AguantaUcrania, campaña desde América Latina contra la invasión rusa | EL PAÍS


Frente a la invitación del poeta ruso, el profesor Martín formula una serie de preguntas: “¿Quién está financiando la venida de este ruso? ¿Todo el mundo está de acuerdo con que este señor puede hablar en Comfama y otros espacios corporativos y/o públicos?, ¿cómo explica el festival que invita este señor y no a un poeta de Ucrania?”. Este hecho adquiere particular relevancia luego de la muerte la escritora de Victoria Amelina, en un hecho de guerra en el que también salió lastimado el novelista antioqueño Héctor Abad Faciolince.


"La muerte a mí me coquetea y me esquiva en último momento": Héctor Abad sobre caso Victoria Amelina






EL COLOMBIANO se comunicó con los organizadores del Festival de Poesía de Medellín. Primero afirmaron que no están enterados de una sanción a Vadim Terekhin. Además, dijeron que en ediciones pasadas han invitado a escritores de Ucrania. Luego, el fundador del Festival llamó telefónicamente al periodista de EL COLOMBIANO y lo increpó para que le dijera quién estaba detrás del malestar por la presencia de Vadim Terekhin en la lista de invitados.





En su cuenta de Facebook, Vadim Terenkhin ha compartido información del Festival de Poesía de Medellín. Además, publicó un video que muestra la inclusión de sus poemas en un ejemplar de la revista Prometeo.



Tomado de El Colombiano


El cielo (Iryna Vikyrchak, Ucrania)
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Lectura de poemas en el marco del 21° Festival Internacional de Poesía de Medellín, en el Teatro Lido, en julio de 2011




viernes, 26 de mayo de 2023

Evguéni Evtuchenko a José Pulido: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor es inmoral ser completamente feliz.

 

De izquierda a derecha: José Pulido y Evguéni Evtuchenko


Evguéni Evtuchenko:  Cuando hay tanto sufrimiento alrededor es inmoral ser completamente feliz.

Una entrevista de José Pulido

No hay lado colombiano,

No hay lado peruano.

Solamente hay lado humano.





Esta es una entrevista que le hice a Evguéni Evtuchenko (Nizhneúdinskprovincia de Irkutsk18 de julio de 1932​-TulsaOklahoma1 de abril de 2017en 1984. Hace unos cuantos años. Ha pasado mucha agua por debajo de todos los puentes habidos y por haber.


UNA POESÍA COMPLICADA COMO LA VIDA DE LAS MASAS

En el rojo césped de la alfombra, en el mero centro del hotel, ha caído una nave que se desprendió del cosmos. La puerta metálica del ascensor se abre y sale un tripulante, alto como un poste, en mangas de camisa blanca. Se llama Evguéni Evtuchenko; es sonriente, impulsivo, inmediatamente habla el idioma de los terrícolas para expresar que está hambriento y que con tanta hambre no puede hablar. 

Es el más famoso de todos los poetas grandes de hoy, del presente, tan célebre que en 1963 la revista Life y todos los medios de comunicación del planeta le ofrendaban portadas, comentarios, fotografías, artículos, reportajes, entrevistas, como si Dios hubiese salido de un huevo en la Plaza Roja y llegara volando hasta el capitalismo, dispuesto a hacer su nido en esos lares. Es un poeta tan conocido que sus libros se venden por millones y Estados Unidos decidió (por alguna razón no expuesta todavía) no continuar enamorando a Evtuchenko, pero el nombre del poeta sigue circulando en el norte.

Ya no se dedica mucho a los recitales masivos, pero Evguéni Evtuchenko ha sido el poeta que ha recitado sus poemas ante más público en toda la historia de la humanidad: ni Maiacovski concentró tanta gente en un estadio o una plaza, como la que ha tenido embobada este escritor siberiano, cuya voz expresiva y honda ha conmovido a multitudes dentro y fuera de su país.

TRADUCCIONES

Su estadía en Caracas se debe a que la Asociación de Escritores de Venezuela, presidida por Ramón Urdaneta, le invitó con el respaldo de la Embajada de la URSS, ya que existe un convenio entre escritores de los dos pueblos, que facilita este tipo de actividades. Dicho convenio fue logrado por Urdaneta, en su primera gestión como máximo dirigente de los escritores y poetas venezolanos.

Evtuchenko tiene los ojos transparentes y azules. Algo debe estar sucediendo en el mundo, porque el hombre no es un cobarde ni un huidizo, no se muestra con el cerebro lavado: Algo debe estar pasando, porque esos ojos azules, un poquito agresivos, reflejan poder, sarcasmo, osadía.


Comercial de Marlboro para Televisión en los 70´s 480p



Apenas termina de desayunar, abre su cajetilla de Marlboro, marca que prefiere desde hace más de veinte años, y se dispone a conversar con este diario. Están presentes Ramón Urdaneta, Petruvska Simne, Ian Burliai (Embajada), Yuri Isaev y Elena Dorante

—Me gusta desayunar como los georgianos: con sopa de mondongo —dice, luego que ha comenzado el día con un desayuno mitad criollo mitad gringo. 

En ese instante se le pregunta:

—Su último libro ¿está traducido al español?

—No. Mis poemas han sido traducidos a setenta lenguas, pero en español no me siento feliz, porque en español todavía no tengo buenas traducciones. Traducir poesía es como tocar una mariposa: Un movimiento sin tacto y se caen los colores de las alas y después la mariposa no vuela con el mismo cuerpo. Por eso sueño encontrar a alguien que pueda traducirme bien al español. Yo escribo en rima y también en versos libres, pero creo que es mejor no traducir mis rimas, si no se hace en buena prosa. 

Segundo cigarrillo. La administradora del hotel le dice al gerente que pida un autógrafo a Evguéni porque le admira “hace muchos años”.

—¿Qué escribe en estos días?

—Tengo una novela que es para mí muy importante. La he titulado El lugar de las fresas silvestres y el tema es un mosaico. Hablo de la vida pre revolucionaria, la de los primeros años de revolución, luego de la vida de un poeta, un geólogo, narro el último día de Salvador Allende como lo imagino: Lo conocí perfectamente. Es una novela muy libre, que no tiene forma geométrica. En Rusia se han vendido cuatro millones y medio de ejemplares. Pronto saldrá en Estados Unidos, en inglés y español.

—¿Cómo ha sido recibida esta novela en la URSS y en otros lugares?

—Ha habido muchas discusiones: Algunos críticos dicen que la obra es genial, otros me atacaron y dijeron que era una obra inmoral. Algunos críticos, hipócritas, me culparon de que esa novela glorifica y elogia el donjuanismo. Eso no es verdad. La he escrito con variedad, como una sopa rusa, que lleva todos los vegetales. Mi sopa incluye hasta carne de autor.

¿QUÉ LE SUCEDIÓ?

Había que preguntarle si se siente libre, si escribe lo que quiere, si es feliz, si es disidente. Con su segundo cigarrillo enciende su tercer cigarrillo. Quizás es el cuarto cigarrillo. “Tengo que explicar en detalles” expresa.

—Empecé a escribir desde muy joven, soy un poeta provisional desde los 15 años. No terminé la escuela ni la universidad, me expulsaron por mal comportamiento. Durante esos años publiqué ciento veinte mil versos. Hoy, he publicado tres volúmenes de poemas de toda mi obra y he seleccionado sólo cincuenta mil versos: El resto me parece que no ha pasado la prueba del tiempo. El setenta por ciento de lo que escribí, aunque siempre fue muy sincero, lo eliminé… la mierda también puede ser sincera.

Le han traído un jugo de melón, que se ha tomado con algo de sed. Sin embargo, no parece afectado en lo más mínimo por el sol del trópico.

—Durante su tiempo —continúa— Pushkin, el gran poeta ruso, vendía apenas tres mil ejemplares de sus obras. Cada libro costaba mucho y sólo los aristócratas podían leer. Para los años de la revolución de 1917, el setenta por ciento de los rusos era analfabeta. Vladímir Maiakovski realizó una revolución, al inclinar al pueblo hacia la poesía, leyéndole en estadios y plazas. Sus libros alcanzaron tirajes de veinticinco a treinta mil ejemplares. Boris Pasternak sólo pudo vender dos mil libros, siendo más complicado que Maiakovski. Este, con su poesía, hizo más primitivo el lenguaje de una manera adrede, para ser más comprensible a las masas.


Mayakovski en un retrato de 1924


—¿Esto qué significa?

—Que el poeta tiene que ser más adelantado que el pueblo para elevar la cultura. Es lo que sucede ahora. Nosotros, mi generación, quisimos renovar la tradición de Maiakovski sacando la poesía a los estadios. Cuando organizamos el recital de poesía de 1955, en la Plaza Maiakovski, se congregaron treinta y cinco mil personas. Nuestra generación escribía poemas dirigidos a las masas, pero ya no era necesario bajar el nivel sino elevarnos al nivel de las masas. Es lo que ha pasado con Pasternak: Cuando vivió era leído por una élite, ahora los obreros lo leen, lo entienden.

—¿Cuál es su propósito entonces?

—No bajar la poesía sino hacerla tan complicada como la vida de las masas. Quiero hacer poesía polifónica, quiero ser comprensible para todos los obreros y al mismo tiempo para el sabio más inteligente. Esa tarea es muy complicada: La poesía es ahora el género más popular de nuestro país.

—¿Es posible que haya un país donde se venda mucha poesía?

—Para mis volúmenes de la antología faltó papel y sólo se editaron setenta y cinco mil ejemplares y ha habido más de tres millones de personas haciendo peticiones para adquirirlos. Sin embargo, este libro ha sido objeto de especulaciones en el mercado negro de la poesía (se sonríe), costaba tres rublos cada ejemplar y en ese mercado negro lo venden entre setenta y cien rublos.

EVTUCHENKO Y EL CINE

Se ha conocido a través de las agencias internacionales, que Evguéni Evtuchenko acaba de terminar su primera película, Kindergarten, en cuya trama mira la Segunda Guerra Mundial a través de los ojos de un niño de ocho años.

—El guion es mío y la dirección también y en esa película tengo un pequeño papel, como un ajedrecista loco que se cree campeón mundial- dice el poeta. En realidad fue campeón de tenis de mesa y sabe jugar bastante el ajedrez. Quizás ese personaje, que se cree campeón de ajedrez, contiene toda la ironía de Evtuchenko.

—Yo me siento alumno del neorrealismo italiano, —comenta— y de Fellini. Mi película es una mezcla de Ladrón de bicicletas y Amarcord; el único actor profesional que trabaja allí es el de Mefisto, Klaus María Brandauer; yo le escribí que no tenía ni un dólar para pagarle, sólo la hospitalidad rusa. No lo conocía personalmente, él vino y trabajó gratis para nosotros, porque yo fui una especie de padrino de bodas suyo.

Sexto o séptimo cigarrillo. La cajetilla se ha desinflado. Las manos de Evtuchenko tienen algunas sombras de nicotina. Las uñas muestran restos de clorofila: eso parece mostrar que le gusta andar entre jardines, entre plantas.

Klaus me contó que, siendo un joven de 17 años, caminaba por las calles de Viena con un libro mío en la mano. En un parque, una muchacha leía el mismo libro y esto hizo que hablaran de ello; ella es ahora directora de cine y televisión y es su esposa. 

Esta película, de acuerdo a lo que manifestó Evtuchenko, es un mensaje para la humanidad, un mensaje contra la Tercera Guerra Mundial.

LOS MOSQUETEROS

Como primicia, Evtuchenko adelanta que hará una próxima película sobre las últimas páginas del libro de Dumas, cuando los mosqueteros mueren. Se titulará El fin de los mosqueteros. Los mosqueteros, de jóvenes, mataban por diversión, su heroísmo era utilizado por reyes y reinas, para resolver pequeñas intrigas, para estrechos intereses. Será una película con mucha filosofía.

Feliz, como un muchacho que se divierte, Evguéni Evtuchenko siente placer al apuntar:

—Yo seré un Dartagnan viejo; Peter Ustinov será Portos; un italiano hará de Athos; Brandauer será Aramis y Jean Paul Belmondo sería mi lacayo. Los lacayos se convierten en ricos y los mosqueteros vuelven a ser pobres, como cuando estaban jóvenes.

Evtuchenko habla luego de que ya no repite aquellos recitales ante multitudes; el año pasado cuando cumplió 50 años de edad, ofreció un recital a unas diecisiete mil personas.

Se le ha planteado la interrogante de por qué no lo hace con la frecuencia de otros tiempos. 

—No lo hago muchas veces porque es cosa muy peligrosa: Puedes hundirte en el más ruidoso aplauso, perder el control y eso es algo de dos filos. Creo que el escritor debe tener un gnomo sardónico dentro de su alma, que lo pinche. El escritor debe hacer humorismo de sí mismo y no olvidar que nuestra tarea es contar las experiencias de la gente que no escribe.

—¿Cuántos libros suyos se han vendido en la URSS hasta ahora?

—Se han vendido veinte millones de ejemplares y yo digo que soy poeta de los que no escriben poesía, soy narrador. La poesía debe ser confesión de ti mismo, y también la posibilidad de dar una voz con eco a quienes no pueden confiar sus propias experiencias. Soy un narrador, no invento cosas. Le tengo envidia a los poetas metafísicos: no tengo imaginación…

—Le pregunté antes si era feliz.

Sólo los idiotas pueden ser completamente felices, absolutamente felices: Cuando hay tanto sufrimiento alrededor no hay derecho a ser totalmente feliz: Es inmoral ser completamente feliz. 

—¿Cuáles son los momentos más difíciles para un escritor?

—El primero no ser reconocido. El momento en que nadie te reconoce. Luego ser reconocido y olvidar que se fue desconocido una vez. Sólo un escritor grande se comporta como si fuese un desconocido. Eso es muy importante, de lo contrario se pierde el sentido de la frontera que hay entre el bien y el mal. 

Evgueni Evtuchenko se ha quedado pensativo apenas la milésima parte de un segundo. Se ha tomado un jugo de naranja y ha encendido, con el último fósforo de una caja, el penúltimo cigarrillo Marlboro. Es un hombre muy libre y podría asegurarse que representa algo que tal vez nadie represente en el mundo con tanta fuerza: Evtuchenko es como el poder de la poesía por encima de todo. Esto le transforma en una combinación de utopía y mito. 

Él es, para el capitalismo, el atractivo número uno del socialismo, y para el socialismo es el desprejuiciado revolucionario, capaz de reflejar la parte buena y aprovechable que pueda tener el capitalismo.


En síntesis: Evtuchenko es la vida. Su poder radica en ser todo lo contrario al dogmatismo que robotiza al mundo.

Mueve sus manota-manzana-manopla-derecha, fuerte y sensible a la vez. Un diamante del tamaño del ojo de un pez brilla en su sortija, y sus ojos transparentes también brillan.

Mirando hacia el iluminado día venezolano, como un gran niño caído del espacio, Evtuchenko dice, respondiendo a otra pregunta: “Debe existir vida en otros planetas, estoy segurísimo”.

El Nacional, 16 de marzo de 1984.



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José Pulido. Fotografía de Gabriela Pulido Simne

José Pulido

Poeta, escritor y periodista, nació en Venezuela, el 1° de noviembre de 1945.

Vive en Génova, Italia. 

En 1989 obtuvo el Segundo Premio Miguel Otero Silva de novela, Editorial Planeta. En el 2000 recibió el Premio Municipal de Literatura, Mención Poesía, por su poemario Los Poseídos. Ha publicado cinco poemarios y nueve novelas. Desde el 2018 el Papel Literario de El Nacional creó la Serie José Pulido pregunta y publica las entrevistas que ha realizado a creadores y artistas.

(Ha fundado y dirigido varios suplementos y revistas de literatura. Si se requiere información detallada sobre estas publicaciones, favor solicitarla a este  correo: jipulido777@gmail.com)

Forma parte de la Antología Por ocho centurias, XXI Encuentro de Poetas Iberoamericanos, Salamanca, España, entre otras. Ha sido invitado a festivales en Irak, Colombia, Brasil, Chile, España y Génova. Participó, en 2012, como invitado de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que se celebran en SalamancaEn el 2018 y en el 2019 invitado al Festival Internacional de Poesía de Génova. 

Publicaciones más recientes:

El puente es la palabra. Antología de poetas venezolanos en la diáspora.

Compilación: Kira Kariakin y Eleonora Requena, para Caritas.

Poeti Uniti per il Venezuela, Parole di Libertà  (Poetas Unidos por Venezuela, Palabras de Libertad) publicado por Borella Edizioni, evento respaldado por la Associazione culturale Orquidea de Venezuela, con sede en Milán.

Poemario Heridas espaciales y mermelada casera editado por Barralibro Editores

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Una entrevistade José Pulido



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domingo, 3 de julio de 2022

A LAS ORILLAS DE SHEREZADE

 

Kay Nielsen. Las mil y una noches.



12/10/2018


EN LA ORILLA DE LA FICCIÓN


Carlos Yusti


Vladimir Nabokov, en su introducción a su Curso sobre el Quijote, escribió que era bueno hacer todo lo posible por no caer en el fatídico error de buscar en las novelas la llamada “vida real”, y subrayaba: “Vamos a no tratar de conciliar la ficción de los hechos con los hechos de la ficción. El Quijote es un cuento de hadas, como lo es Casa desolada, como lo es Almas muertas. Madame Bovary y Ana Karenina son cuentos de hadas excelsos. Pero sin estos cuentos de hadas el mundo no sería real”. Con esto más o menos claro, de que las grandes novelas no son más que inventos bien estructurados de la imaginación, el lector se encamina hacia la ficción dispuesto a creerlo todo, a tenerle pasión (o descuido) a determinado personaje e incluso a darle más cualidades reales que a nuestros propios vecinos.



    De joven llega uno a ser un lector depredador que lee de todo sin discriminar nada, luego la madurez se encarga de colocarlo todo en perspectiva.

 



Me inicié como lector leyendo suplementos y comiquitas, luego pasé a las novelitas vaqueras y después a Corín Tellado, Barbara Cartland y las fotonovelas del Santo y otras con ribetes más pornos que eróticos.


El primer libro que leí de verdadera literatura fue uno de Stendhal, Rojo y negro. Ese libro me hechizó. Las razones: me identifiqué con el personaje principal. Julián Sorel era un autodidacta sin escrúpulos dispuesto a ser alguien en la sociedad decimonónica francesa. Su visión era lo militar (con sus sueños afiebrados e infantiles sobre el pasado napoleónico) o lo eclesiástico (aunque su espiritualidad se apoyaba sólo en el conocimiento al caletre de la Biblia). Aunque yo no tenía un pelo de arribista, pero sí algo de autodidacta, ese personaje decidió mi destino lector.


En esa etapa de juventud (improductiva y vaga) leí casi todo lo que había escrito Thomas Mann, excepto La montaña mágica que nunca llamó mi atención. Me gustaba en sus novelas esa arquitectura compositiva del lenguaje, esas catedrales imponentes de palabras concatenadas con una belleza limpia y perfecta. No me importaban las tramas ni los personajes, sino el lenguaje, que en Thomas Mann era faustuoso, brillante y casi milagroso. Luego, con algunos años encima, he tratado de leerlo, pero me ha resultado infructuoso, y esa fascinación que sentía por sus frases, sus párrafos construidos con exquisitez y armonía se había esfumado. Algo similar me sucedió con Hermann Hesse y su novela El lobo estepario. De joven llega uno a ser un lector depredador que lee de todo sin discriminar nada, luego la madurez se encarga de colocarlo todo en perspectiva, es decir de agrisarlo todo y untarle una pátina de solemnidad y almidón a la existencia para no incordiar a los administradores de esa caricatura que llaman Estado.


El hombre necesita historias para vivir, necesita inyectarse su dosis diaria de ficción (sea oral o escrita) para sobrevivir. Las mil y una noches es un libro que recopila un conjunto de cuentos orales árabes y de otras regiones del Oriente. Aunque tiene la particularidad de tener una historia central que sirve de columna vertebral a las otras historias. Es la archiconocida historia de Sherezade y el rey visir atormentado.


Kay Nielsen. Las mil y una noches.


Este rey sale un día de su palacio y se despide dichoso de su esposa. Regresa antes de lo previsto para descubrir a su amantísima esposa en brazos de un amante. Como es lógico de esos tiempos, del honor masculino y otras sandeces en ese tenor, asesina al amante y decapita a su esposa. No obstante esto no calma su dolor y entonces en su locura desposa cada noche una doncella y a la mañana siguiente ordena que la decapiten. Sherezade, que “había leído los libros, los anales, las leyendas de los reyes antiguos y las historias de los pueblos pasados… y era muy elocuente y daba gusto oírla”, tiene otras hermanas y para salvarlas fragua un plan. Su estratagema es simple: en la noche cuenta una historia que se alarga hasta la mañana siguiente. Con la llegada del sol la historia llega a su punto culminante y si el rey manda a ejecutar a Sherezade no sabrá el desenlace de la historia. Lo que le permite a Sherezade ganar un nuevo día para comenzar otra historia distinta más fantástica y llena de aventuras que la anterior. Son cuentos memorables los de Aladino y la lámpara maravillosa, Alí Babá y los cuarenta ladrones o las aventuras de Simbad el marino.



    El narrador de historias vive en esa orilla extraordinaria de la ficción y uno como lector, de vez en cuando, cruza hacia ese narrador de cuentos con el único propósito de conocer una historia nueva.


LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS Tráiler Español Latino (Netflix, 2018) James Franco, Coen

https://m.youtube.com/watch?v=y8ydTcF4uXI 

LA BALADA DE BUSTER SCRUGGS Tráiler subtitulado Español Latino (Netflix, 2018) Hermanos Coen.


La contraparte de ironía trágica de Sherezade puede ser el personaje de uno de los relatos de La balada de Buster Scruggs, película de los hermanos Coen, que narra con imágenes los cuentos de un libro viejo (ilustrado) de breves episodios del oeste americano. Se trata de un vendedor ambulante que en un carromato cruza las montañas en invierno llevando su inusual mercancía. Llega a un pueblo y transforma el carro en un pequeño escenario vacío. Unas cortinas que se cierran le sirven de telón. Luego va pegando carteles, anunciando su mercadería: un orador. La gente poco a poco se aglutina frente al escenario del carreta y cuando se despliega la cortina descubre al orador, impecablemente vestido, maquillado y con una luz cenital de lámpara que le ilumina. Tiene algo angelical. Lo impactante es que no tiene brazos ni piernas. Es sólo un torso parlante. Su aspecto es llamativo, pero del asombro inicial los espectadores pasan a maravillarse por el tono discursivo del orador, ante su dicción impecable, su memoria y sus apasionadas modulaciones para trasmitir el discurso, que es una especie de collages de otros discursos; con algo de Emerson, con fragmentos del famoso discurso de Gettysburg de Abraham Lincoln e incluso se aprecian segmentos de alguna obra de Shakespeare. Al terminar el discurso el vendedor pasa el sombrero y recoge algunas monedas. Entre el vendedor y el orador no existe vínculo alguno, ni siquiera conversan entre ellos. El vendedor lo alimenta y lo cuida, pero no como una persona, sino como otra cosa, e incluso viaja en el carro con los otros cachivaches como si sólo fuese otro adminículo más. Un día en un pueblo hay una atracción más singular que el orador: una gallina que es capaz de sumar. El vendedor la compra. En un recodo del camino se detiene. Hay un puente y debajo transita un caudaloso río. El destino del orador está sellado. Luego vemos el carromato proseguir su camino. Ya no está el orador entre los objetos, sólo se ve a la gallina, la cual estará hasta que aparezca algo más insólito que vender. Lo demás se intuye. Quizás el vendedor compró el orador a otro comerciante. La metáfora sutil de esta historia podría ser las palabras con su poder hipnotizante, aunque el vendedor crea que la condición minusválida del orador sea lo que deslumbra a la audiencia.


Alguien habla, cuenta. Así comienza la literatura. Sin saberlo comencé a hipnotizarme con las palabras en el barrio Bello Monte 2, escuchando los cuentos burlescos o de horror en los velorios.


El narrador de historias vive en esa orilla extraordinaria de la ficción y uno como lector, de vez en cuando, cruza hacia ese narrador de cuentos con el único propósito de conocer una historia nueva, un relato de hadas donde los dragones se convierten en princesas, recordando aquello escrito por Rilke: “…Quizá todos los dragones de nuestra vida sean princesas que sólo esperan vernos una vez hermosos y valientes. Quizá todo lo horrible, en el fondo, no sea en realidad nada, y sí sólo algo indefenso y desvalido que solicita nuestra ayuda”. Por eso estamos ganados por la ficción, para hacerle frente a todo lo horrible y por una vez vivir con arrojo y valor nuestra propia historia.


Tomada de la Revista Escaner.


Rimsky Korsakov - Scheherazade (Şehrazat)

Rimsky Korsakov - Scheherazade (Şehrazat) From the Album: Barış Manço - Sözüm Meclisten Dışarı (1981 / Turkey)


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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal