martes, 11 de diciembre de 2018

"Es muy difícil hacer reír a los demás". Entrevista a JUAN ERNESTO "PEPETO" LÓPEZ






Estimados Amigos

Ayer lunes 1 de diciembre de 2018 falleció A LOS 83 AñOS el humorista venezolano JUAN ERNESTO "PEPETO" LÓPEZ, que fue un visitante usual en todos los hogares venezolanos a través de la televisión. Nuestra entrada de hoy, es una vieja entrevista que tomamos de la edición aniversaria numero 69 del diario El Nacional,  es un pequeño homenaje a este hombre que brindo mucha alegría a los venezolanos durante años.

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JUAN ERNESTO "PEPETO" LÓPEZ | 24 DE JULIO DE 1981


 "Es muy difícil hacer reír a los demás"


Por Esteban Yepes



Juan Ernesto López (Pepeto) ha tenido la suerte, dice él, de integrar los elencos de los mejores programas cómicos de la televisión venezolana. Como suerte han tenido también esos espacios de contar con la presencia de uno de los más importantes comediantes del país, arte y parte de una generación de actores que pasará a la historia.



―Además de actor cómico, ¿te consideras humorista?


―Es indudable que los venezolanos arrastramos una gran tradición humorística como una manera de ver las cosas y los problemas que nos agobian de otra forma, desde otra dimensión. Los problemas los superamos mamando gallo. Yo parto de esa diferencia: el humorismo es un estado anímico de toda persona que siente por dentro una especial alegría y que la expresa con confianza y seguridad, y que puede ser utilizada también para superar los problemas. La comicidad, por su parte, es el don o la virtud que tienen ciertas personas para hacer reír a los demás. Quiero decir que todos tenemos algo de humoristas, pero no todos tenemos algo de cómicos, porque a través de muchos años en este trabajo he llegado a la conclusión de que es muy difícil hacer reír a los demás.

―¿Tiene algún estilo tu comicidad?

―Siempre he tratado de hacer comicidad de una forma seria y profesional a ver si con eso logro un mediano éxito. Mentiría si digo que me he esforzado por lograr un estilo impactante para hacer reír a los demás.

―¿Se podría decir que tu generación fue la primera en hacer comicidad?

―En Venezuela existen ahora muchísimos actores cómicos. Considero que en sus inicios Radio Rochela marcó la novedad de la comicidad porque nunca se había hecho parodia de personajes públicos. Desde su fundación, cada día nacen nuevos cómicos.



―¿Agregamos algo más?

―Sí. En estos 21 años que tengo como artista debo agradecer a todas aquellas personas que se han preocupado por hacerme libretos ingeniosos.


Tomado de El Nacional

Caricatura de  Pepeto Lopez de Edoilustrado

lunes, 10 de diciembre de 2018

Lejos de mi San Carlos natal


El monumento al Mango



A Reinaldo Manjarrez


Lejos de mi San Carlos natal y con la nostalgia de quien ha dejado su tierra, quizá para no volver, viene a mi mente la vez que mi tía Victoria me señaló uno de los panteones más antiguos del Campo Santo de mi ciudad para decirme: “Aquí yace el poeta Mauricio Pérez Lazo… El autor del Himno del estado Cojedes”.

Iglesia San Juan Bautista, San_Carlos


            Las estrofas grabadas en el granito del panteón del juglar cojedeño mostraban el paso del tiempo y le mostraban a mis siete años que un poeta es alguien que vence de algún modo la muerte, puesto que sabía de memoria las estrofas que divisaba con asombro.

            Desde ese momento quise ser poeta y me di a la tarea de leer cuanta obra conseguía de este autor, del cual recuerdo con afecto el poemario “Crepúsculos”, desde ese momento intento escribir algo que me sobreviva.



Los derroteros de la vida son tan extraños, y lo que la mente selecciona es tan indefinible, que comparto estos pasajes con la esperanza de que me ayuden a perpetuarlos.

            Toda obra es la relación que el artista tiene con su tierra y hoy, que estoy lejos, puedo decir que cada línea que he escrito le pertenece a mi pueblo, pues de una u otra forma me la ha inspirado. 

            “En las pampas que surca el Cojedes” está la flama que me impulsa a seguir pese a las complejidades que acarrea el exilio. Quiera Dios que pueda volver para trabajar con mi gente: “El trabajo es el numen propicio / genitor de la dicha y el bien”. 

            A kilómetros de casa me toca ver todo con los ojos de la memoria y aprecio como el que más cada palmo del llano de mis querencias. Hoy, que recuerdo al poeta Mauricio Pérez Lazo y a su himno inmortal, se acrecienta el amor por mi pueblo y el deseo de que pronto recupere su libertad.  


Francisco José Aguiar




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Francisco José Aguiar, Cojedes, Venezuela, 1.985. Narrador, poeta y dramaturgo.  Licenciado en Educación Mención Castellano y Literatura por la Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales Ezequiel Zamora (UNELLEZ). Cursó el Taller de Formación Teatral que auspició la Compañía Nacional de Teatro (CNT) en el año 2014. Es tallerista de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y miembro activo de la Sociedad Bolivariana Capítulo Cojedes.  


domingo, 9 de diciembre de 2018

¡VIVA LA PASTA!, de Renato Rodríguez






**Alberto Hernández**


A mi amiga Magaly Salazar y a los italianos todos que tengo por familia



1.-


Sentado ante una máquina de escribir, cigarro entre los labios, gorro y delantal de cocinero, Renato Rodríguez, ahora Gennaro, nos presenta al maestro don Giuseppe, quien relata esta novela enciclopédica porque en ella encontramos recetas de cocina, datos históricos, musicales, literarios, teatrales, amorosos, cotidianos y hasta ilustraciones de diferentes tipos de cuchillos para cortar cebolla, tomate, carne, pizzas, etc, así como de los distintos tipos de pasta.



Don Giuseppe es un sabio. Don Giuseppe es el maestro que relata toda la historia, y Gennaro, que no es otro que el alter ego de Renato, como lo fue Donato en otra de sus aventuras narrativas, es el aprendiz, el receptor del viejo italiano del sur de la península quien lo enseña a preparar todos los platos de esa extraordinaria cultura culinaria.



Don Giuseppe es fuente de conocimiento. Relata con alegría mientras una copa de vino se asienta en su espíritu. El alumno también toma del vino que el maestro le brinda mientras los grandes compositores, escritores, cantantes, chefs, músicos, personajes como Napoleón, Moliére, Garibaldi, filósofos, fantasmas y hasta los duendes de una desbordada imaginación irrumpen en la cocina donde los dos hombres se pasean por un mundo de sabores, olores y formas.



“¡Viva la pasta/ Las enseñanzas de Don Giuseppe”, editado por R.A. Rodríguez, en Caracas, 1984, es una especie en extinción. Y digo esto porque para algunos lectores se tratará de un recetario de cocina. Pero va más allá. Es una novela donde la cocina italiana es el personaje, pero donde también ambos sujetos actantes, don Giuseppe y Gennaro, son los depositarios de esa curiosa amalgama de nombres en el musical idioma de Dante y D´Annunzio



En estas páginas aprenderemos a querer a un hombre que enseña. Es un libro de afectos culturales. Un libro en el que un italiano y un margariteño se entrelazan para inventar otro mundo: el de la cordialidad, el saber y el placer.


2.-


Nuestro personaje/ narrador protagonista, testigo y a veces omnisciente, porque de alguna manera todo narrador lo es, vivía en California y tuvo que mudarse a Nueva York, a Brooklyn, ciudad donde recaló en el restaurante Il Giardino, cuyo propietario, don Giuseppe, cuenta con el apoyo de dos hijos, Peppino y Alberto, quienes “atendían la caja registradora y el bar”.

Con la llegada de Gennaro don Giuseppe adquiere otro hijo, el putativo que encarará el largo discurso académico de un maestro amable, inteligente y culto. “¡Un vero maestro!”, en la voz del narrador.

Mientras aprende, el personaje retorna en recuerdos a su isla de Margarita, donde se reconoce en vecinos, familiares y amigos, en el maestro ebanista Fermín y en el paisaje agreste de su tierra. La memoria va y viene, mientras la voz del viejo italiano construye todo el mundo de sabores que su pupilo logrará exponer en un libro que se transforma en novela.


Aprendió a usar los cuchillos para trinchar, de zapatero, para la pizza, para las carnes, para los vegetales, para uso variado, éstos, los llamados de filo liso. Y los de filo estriado: para cortar el asado, para el pan, para rebanar embutidos, para el queso, para las tortas y las toronjas. Su primera experiencia fue cortar la cebolla Alla Giuliana. El viaje se extendió por el antipasto, el Arte della Pizza, porque “digamos así como se ha dicho que la Alquimia es la Poesía de la Ciencia, la Pizza es la Poesía de la Alimentación”. 


De su boca se desprendió esta afirmación: “La pizza es una ilusión nada más que eso”.


3.-

El Menestrón y sus distintos sabores, hasta llegar a Il Minestrone di don Giuseppe. Y mientras hablaba mencionaba a Rabelais y su Gargantúa, el glotón. Rossini y sus “Il Barbieri di Siviglia”, “La Gazza Ladra” y “Guglielmo Tell”. Los olores en medio de tanto conocimiento. Escritores cocineros. “El acto de beber es sagrado”, porque también el vino forma parte de la revelación culinaria. 

Todos los platos, todos. Los gnocchi, las salsas, la pasta, todas las pastas que son una sola en diferentes formas: “¡Una creazione dell´estro italiano!”. La historia de Marco Polo y cómo supo del nacimiento en China del spaghetti, un invento de un peninsular residente en el país asiático llamado Pietro Spaghetti. Largo relato donde el Khan y Marco Polo tienen mucho trabajo.

Las ilustraciones de las formas de la pasta también protagonizan o personifican: el acini, el capelletti, el conchiglie, el farfallette, el fusilli, la lasagne, el mostraccioli, el ravioli, el tagliatelle y el ziiti. Formas para comer y admirar. Formas para degustar, aunque “el sabor no ocupa espacio”.

Y todo lo que un italiano de la cocina puede enseñar o un ser humano puede comer mientras pronuncia cada nombre en ese idioma, en el idioma de Sciascia, de Ungaretti, en el mismo de todos los artistas que aquí aparecen. 


“¡Viva la pasta!” es un método de trabajo, una tesis en la que participan los lectores con la boca hecha agua, pero admirados por la sabiduría de don Giuseppe y la paciencia de quien aprende porque está al frente de un gran maestro.

El libro dice más. Mucho más. Queda que los interesados, pasteros o no, lo busquen y terminen leyéndolo, comiéndoselo con los ojos mientras Renato o Gennaro siguen cortando las cebollas, el cilantro y demás ingredientes para preparar la salsa mientras la pasta hierve. 

Un joven Renato Rodríguez. Foto tomada de aquí


4.-

Renato Rodríguez –o Gennaro- cierra su prontuario de sabores, olores y datos de todo tipo con unos Artificios y Triquiñuelas de Don Giuseppe, en los que aconseja cómo mejorar el trabajo en la cocina, secretos que muchos conocen pero que nuestro personaje convierte en una suerte de apostolado. Igual, un Glosario de términos frecuentemente utilizados en el Arte Culinario y un Índice de Recetas.

Todo un libro. Toda una aventura para aprender a cocinar. Páginas para lectores y amantes del arte de meterse entre ingredientes, ollas, cuberterías, hornillas, carnes y vegetales, vinos y demás yerbas para poder obtener un plato que haga más amable el mundo.

Renato Rodríguez. Foto tomada de aquí




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Alberto Hernández. Fotografía de Alberto H. Cobo.


Alberto Hernández

Nació en Calabozo, estado Guárico, el 25 de octubre de 1952. Poeta, narrador y periodista. Se desempeña como secretario de redacción del diario “El Periodiquito” de la ciudad de Maracay, estado Aragua

Fundador de la revista literaria Umbra, es miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo y colaborador de publicaciones locales y  extranjeras. Su obra literaria ha sido reconocida en importantes concursos nacionales. En el año 2000 recibió el Premio “Juan Beroes” por toda su obra literaria.

En Venezuela ha publicado sus trabajos en la Revista Nacional de Cultura, Imagen, Solar, Poda, et al. Miembro del consejo editorial de la revista Poesía de la Universidad de CaraboboIntegrante de “Crear en Salamanca”, página digital de la ciudad castellana. Igualmente, en Cervantesmileshighcity de la ciudad de DenverEstados Unidos. Y en diferentes blog nacionales e internacionales.


En 2018 fue reconocido en la XVII Edición del Premio Anual Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana por su novela “El nervio poético”.


Ha publicado los poemarios La mofa del musgo (1980), Amazonia (1981), Última instancia (1989), Párpado de insolación (1989), Ojos de afuera (1989), Bestias de superficie (1993), Nortes (1994) e Intentos y el exilio (1996). Además ha publicado el ensayo Nueva crítica de teatro venezolano (1981), el libro de cuentos Fragmentos de la misma memoria (1994) y el libro de crónicas Valles de Aragua, la comarca visible (1999).  Stravagnza (Italia 2012), 70 poemas burgueses (Caracas 2014), Ropaje (Cancún, México. 2012), Los ejercicios de la ofensa (Estados Unidos. 2010)
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