domingo, 22 de julio de 2018

El amor te jode la vida: Presentación del libro "Parece una playa"





El amor te jode la vida


Presentación "Parece una playa"  de Francisco M. Romero el 12 de Julio de 2018.

A las 20 horas del caluroso 12 de Julio de 2018 se inició el acto en el fresquito Rincón del Cervecero, rodeados, evidentemente, de cervezas en los estantes y en las manos de los asistentes. Nos dio la bienvenida el capitán-editor de "El Transbordador", Miguel Ángel Villalobos (recientemente se han fusionado El Transbordador con Gaskmask). La comodora del Transbordador se encuentra en Avilés atendiendo el Celsius 232 (un Festival de terror, fantasía y ciencia ficción) presentando otras novedades de la editorial, pero nos mandó saludos vía Miguel Ángel.



"Parece una playa" se ha editado en la colección SOYUZ con el número 13. Se da la feliz coincidencia que el SOYUZ #1 "Las tostadas de la libertad" también es del mijeño Francisco M. Romero, que se editó ahora hace dos años. En aquella oportunidad la presentación se hizo en el restaurante PicNic Soho, a unos escasos 75 metros del Rincón Cervecero y que en este enlace podéis leer su crónica: http://notcf.blogspot.com.es/2016/07/cronica-de-la-presentacion-en-malaga-de.html.


Miguel preguntó al autor por el germen de esta novela. Fran lo situó en un visionado de El Hijo de la novia (2001, Juan José Campanella) que de aburrida que es, le dio para imaginar una historia que acaba siendo todo lo contrario a lo que aparenta. Miguel tuvo que interrumpirlo para evitar que desvelara nada del argumento, porque hacerlo es destrozar su lectura… como suele ser habitual en los SOYUZ.

Intentaron ponerle etiquetas y en lo único que estuvieron de acuerdo es que la obra es de género. Ubicarla en que género ya es otro cantar. El autor si matizó que es una historia de amor. Apostilló el editor que es un relato experimental, un flujo de conciencia. El autor nos desveló:

“… Cuando escribo no tengo un significado en la cabeza, si luego se le puede encontrar uno mejor: el significado es un accidente. …”




A pesar de ello nos brindo: “El amor te jode la vida”. Porque lo contrario al amor no es el odio, es algo más jodido que el odio… como veréis cuando acabéis de leer "Parece una playa". Miguel Ángel aportó que el amor se entiende como una adicción, que aunque sea un amor tóxico y perjudicial no te puedes desenganchar de él.



Miguel Ángel preguntó al autor por qué ha abandonado del ciberpunk de su anterior obra. Fran contestó que la historia requería otro enfoque, ni ciberpunk, ni noir (genero en el que se encuadró "Los polvorones de la traición", diciembre 2016, Diversiones #1, El Transbordador).

A costa de las etiquetas comerciales y el rutilante nacimiento del Greenpunk de manos de algún departamento de marketing de alguna editorial americana, se habló de redes sociales, fandom y la generación de los internautas eternamente ofendidos. Fran reconoció que ahora es una sombra del troll que fue, afirmación que ha estado a punto de ser el título de esta crónica.

Miguel Ángel se alegró que este texto sea políticamente incorrecto y abandone la senda edulcorada que se está generalizando en la literatura: corrección política, proporción equilibrada de géneros y tendencias sexuales en protagonistas (aunque sin incidencia real en el personaje). El protagonista de "Parece una playa" es un hijo de puta, con esa afirmación Fran refrendó lo expuesto por el editor. La narración muestra su visión de las cosas que sin compartirla, es enriquecedor escucharla y cerró con: “… Quizá no deseara uno tanto ser amado como ser comprendido. …” cita tomada de "1984" de George Orwell y que abre el primer capítulo de la obra presentada.



Se inició el turno de preguntas del público. En respuesta a una de ellas Fran destacó la labor de los editores. En su caso, considera sus obras fruto de un trabajo coral, más que un trabajo individual suyo. Empezando por los títulos y acabando por la corrección de estilo.




A preguntas de Pablo Bujalance, escritor y periodista malagueño, se reflexionó sobre la idea de frontera que transmite la palabra playa. Y acabaron hablando de la obsesión al amor, equiparándolo con la obsesión de Ahab a la ballena blanca, descrita magistralmente por Herman Melville en su "Moby Dick". Resumiendo su posición al respecto Fran apostilló: yo me anclaría a la ballena.

Tras las firmas dedicadas del autor y sin necesidad de movernos, iniciamos un extenso y refrescante tercer tiempo, donde la cerveza desplazó a las bebidas espirituosas de mayor contenido etílico habituales de otros terceros tiempos.

by PacoMan

Tomada de Noticias de Ciencia Ficción.



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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po

sábado, 21 de julio de 2018

El lago de Valencia en el tiempo





    


                                                                                                            Julio, 2018

                                                  

       La referencia más antigua sobre el lago de Valencia remonta al año 1531, la hace Juan de Castellanos,  donde describe que el primer conquistador que llegó aquí fue Domingo Velásquez “el mañoso” acompañado de un capitán arawako llamado Tawato: << Damos en Tacarigua, que es un lago/de siete leguas de circunferencia, / con islas dentro, do los infieles/ Tienen jardines, huertas y vergeles>>; <Patenemo
y Aniquipotare, / Ariquibano, Guayos, Tapatapa. >> (Elegías IX, canto segundo).

      Si para aquella época Los Guayos (445 msnm) y Tapatapa (436 msnm) eran islas, quiere decir  que todo lo que sea inferior a estas cotas, estaban bajo las aguas. Y que la orilla del lago estaba entre Los Guayos y a poco más de media legua de la primera Valencia.

      La primera Valencia fue fundada a siete leguas al Sur de Borburata y poco más de media de la laguna de Tacarigua (Oviedo y Baños, III, cap. IX). Con esta referencia matemática se puede ubicar la orilla del lago en la actual población de El Charal, frente a la isla La Culebra.

      En el año 1723, Oviedo y Baños  en su “Historia de la provincia de Venezuela” da unas mediciones: << a este mar interior, a este monstruoso cuerpo de la laguna de Valencia, 14 leguas de largo por 6 de ancho (84 leguas cuadradas que equivalen a 2606.09 kilómetros cuadrados)>> (Viajes, III: 99). Se estima que estos cálculos se hicieron a principios del siglo XVII.



     Las mediciones que hizo Humboldt, en el año 1800: << La largura del lago en su estado actual, de Cagua a Los Guayos, es de 10 leguas y su anchura 2.3 leguas >> (Viajes, III: 99). Lo que da un área de 23 leguas cuadradas (714.85 kilómetros cuadrados). Aquí se observa que  ya Los Guayos no era una isla, y que la orilla del lago estaba entre Los Guayos y Guacara. Y por el otro extremo llegaba a Cagua (458 msnm).

     En 1801 llegó el francés François Raymond Depons, que en su obra “Viaje a la parte oriental de la Tierra Firme” (1806), publicó las mediciones,  que el lago tenía 404.70 kilómetros cuadrados de superficie (Viajes, III: 105). En estos cinco años  continuó el decrecimiento acelerado y el lago perdió 309.63 kilómetros cuadrados, que fueron ganados para la agricultura.

    Luego posteriormente, fue decreciendo lentamente y la cota mínima  la alcanzó en 1980 con 401 msnm. En la actualidad tiene 344 kilómetros cuadrados y 413.10 msnm.

     ¿A qué se debe esa abrupta disminución del lago, que de 2606.09 se redujo a 344 kilómetros cuadrados? Perdiendo 2262.09 kilómetros cuadrados (226.209 hectáreas) que fueron ganadas para la agricultura. ¿Cuál fue el motivo?



      A la desviación del curso del río Pao, que nacía en La Galera y desembocaba en el lago con dirección Sur a Norte: << A fines del siglo XVII, el propietario de una hacienda vecina determinó abrir un nuevo lecho al río Pao a espaldas de un collado (cerro). Desvió el río; y después de emplear una parte de las aguas en la irrigación de su campo, hizo que las restantes corrieran como al azar hacia el Sur siguiendo el declive de los Llanos (abra de Villa de Cura). En esta nueva dirección meridional (Sur), reunido el río Pao a otros tres, el Tinaco, el Guanarito y el Chirgua, se arroja en la Portuguesa, que es un brazo del Apure>> (Viajes, III: 110).

       Esta obra fue hecha a mano, si se estima que se hizo en un lapso de tiempo de 30 años, entonces se realizó entre los años de 1670 y 1700. Los indios arawakos de esta zona, tenían como característica cultural, las construcciones de movimientos de tierra, tales como: túmulos, terraplenes, calzadas artificiales, cerritos (A. Jahn, 1973, II: 25).

         El área máxima que puede alcanzar el lago, son 3.150 kilómetros cuadrados que es la superficie de la fosa tectónica (graben en alemán) de Tacarigua o Valencia, antiguamente conocida como Los Valles de Aragua. Los cuales Humboldt, quien era geólogo egresado de la antigua y prestigiosa Universidad de Gotinga, da sus linderos: << No dudo que antiquísimamente  haya estado lleno de agua todo el valle tendido desde el pié de los cerros de La Cocuiza (La Victoria) hasta el cerro El Torito (Tocuyito) y desde la sierra de Mariara (Cordillera de la Costa) hasta la serranía de Güigüe (Serranía del Interior)>> (Viajes, III: 95, 101).

       La máxima extensión que abarcaba el lago, y se pudo comprobar físicamente la hizo Humboldt: <Valencia
, se hallan en capas de 3 a 4 pies de espesor tierra adentro hasta Turmero y La Concepción cerca de LaVictoria>> (Viajes, III: 101).

         La Concepción (500 msnm), población aragüeña del municipio José RafaelRevenga, ubicada a 1.93 km de Las Tejerías y 7.74 km de El Consejo. No se sabe en qué época el lago llegaba cerca de Las Tejerías, cosa que en la actualidad se puede averiguar por medio del método llamado  Datación por Radiocarbono. Lo que sí es que se remonta antes que llegaran los españoles.

      En esta época prehispánica, todo lo inferior a la cota de 500 msnm, estaría bajo las aguas del lago. Desde La Concepción hasta la actual Valencia (520 msnm). Por el Sur llegaría a la meseta de Villa de Cura (526 msnm), que está en la Serranía del Interior. Taiguaiguay y Zuata son vestigios de esa enorme masa de agua, que al descender el nivel quedaron como embalses independientes.

      En consecuencia, todos esos lugares de cotas de altura, menores de 500 msnm donde posteriormente los conquistadores fundaron ciudades, estaban bajo las aguas del lago de Valencia, a saber: Maracay (436 msnm), Cagua (458 msnm), Turmero (446 msnm), Tapatapa (436 msnm), Mariara (454 msnm), San Joaquín (443 msnm, aproximado), Guacara (438 msnm), Los Guayos (445 msnm) y San Diego (465 msnm aproximado).



      Tucutunemo, es el nombre del río que es uno de los linderos de la meseta de Villa de Cura. T’uqu/Thuni/Mo.

T’uqu “hornacina, hueco a modo de nicho en la pared (dicc. Quechua- Laime: 110.)

Thuni “escombro, desecho de obra derrumbada” (dicc. Quechua-Laime: 112).

Mo, Mu “venir” (dicc. Quechua, 2008: 445).

Entonces Tucutunemo (T’uqu/Thuni/Mo) sería: “venir al sitio de los huecos y escombros de obra derrumbada”.

    Algunas palabras son verdaderos vestigios y monumentos arqueológicos .Será que esta palabra (Tucutunemo) encierra un mensaje de nuestro pasado aborigen, por donde se desaguó esa gran masa de agua, de miles de millones de litros.

    ¿Cómo sería el impacto ambiental, de ese monstruoso cuerpo de agua, corriendo hacia el Suroeste? En base a la inclinación de los Valles de Aragua que es hacia el Suroeste, donde está la arista de separación de los Llanos centros occidentales (Viajes, III: 111).-


                                                    Elio Araujo Henríquez

                                                             C. I. 3.577.768

                                                     araujo_uc@yahoo.com
         

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viernes, 20 de julio de 2018

Una tarde de cuarto creciente en la Universidad Arturo Michelena





Estimados Liponautas

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes una breve crónica enviada a nuestra redacción donde se hace un acercamiento a una de las más recientes actividades de la Sociedad Astronómica de la Universidad de Carabobo que fue realizada en la Universidad Arturo Michelena ubicada en municipio San Diego de la ciudad de Valencia.  Las actividades fueron dos charlas realizadas el 19 y 20 de junio de 2018. La primera charla fue dictada por el Dr Nelsón Falcón a las 11 y media de la mañana y la segunda por el ingeniero Alcides Ortega a las 7 y 30 de la noche. El texto fue realizado por Rosalinda Figueroa una de la asistentes a la actividad y estudiante de la universidad Arturo Michelena.

Aprovechamos este medio para agradecer al público asistente a las actividades y al profesor Alfonso Bejarano por la invitación a realizar estas actividades en la Universidad Arturo Michelena.

Deseamos disfruten de la entrada.


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Queridos amigos…



            Cuando la luna, el miércoles 20 de junio del 2018 estaba en cuarto creciente, una tarde común y corriente en la Universidad Arturo Michelena se convirtió poco después en lo que sería una experiencia inolvidable en mi vida.



            ¿Quieres asistir a una charla sobre astronomía? Me preguntaron, y yo sin dudar ¡Por supuesto! Respondí.



            No hay nada mejor que una buena conversación, y las charlas dictadas estuvieron tan cargadas de conocimientos, que la tarde pasó volando entre preguntas, respuestas y risas…Al momento de salir de la charla, debo admitir, me sentía ansiosa y entusiasmada. Cuando llegó la hora de ver a través del telescopio, al principio no vi nada más allá de la oscuridad del firmamento nocturno, pero  una vez el paisaje se hizo visible, vi cosas maravillosas, más de las que podía imaginar. Lo que más me encantó fue ver en toda su magnífica expresión la espectacular Luna, que, a través del telescopio ¡Vaya que se veía majestuosa! Además, las estrellas y planetas brillaban con tanta intensidad que casi contaban una historia… En fin, yo me encontraba consumida por la emoción. Al terminar, lo que sentía no lograba expresar; era un regocijo de sensaciones…



            Toda una experiencia entre las charlas, la vista guiada en telescopio, y el compartir entre amigos y compañeros, que esa noche se sintió como en familia, viendo las estrellas e intercambiando anécdotas.

Asistentes a la charla de astronomía junto con el ductor de la misma Alcides Ortega que esta agachado junto al telescopio con una franela color negro.


            La vivencia de las charlas de difusión astronómica y la observación del firmamento nocturno en la Universidad Arturo Michelena ha sido inolvidable; un  tema de conversación constante y de inspiración para mí y el resto del grupo con quienes he compartido. Siempre he tenido curiosidad por lo que hay más allá de nuestro cielo, pero a raíz de esta experiencia, cada vez más me intrigan los misterios de universo.



            Hablo en nombre de los estudiantes que asistimos a las charlas que, como aficionados con respecto al tema, y seres curiosos que somos, estamos en una constante búsqueda de conocimientos y respuestas,  y recomendamos sin dudas esta experiencia.



            Me tomé la libertad preguntarle quienes asistieron a la charla; su opinión acerca de esta experiencia, y sus respuesta fueron: “Definitivamente una noche para recordar”…“Brutal”…“Una magnífica noche estrellada”…”Ver los planetas hizo que valiera la pena quedarse hasta tarde”…“Nos pusimos al día con nuestro vecindario planetario, ¿pero que tanto?”…”Que genial la pasamos esa noche”…“Muy buenas charlas ¿cuándo será la próxima?”...



Se despide, hasta la próxima.



Rosalinda Figueroa Romero

Estudiante de  Diseño Gráfico, Universidad Arturo Michelena.

@rosalinda_fr


E-mail: rosafiguerome@gmail.com