jueves, 18 de abril de 2019

Jinete a pie, de Israel Centeno: Una distopía Venezolana





Estimados Liponautas:

Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes un texto realizado por Daniel Fermín donde hace una acercamiento a la novela Jinete a pie, del escritor venezolano Israel Centeno. En esta entrada compartiremos algunos fragmentos del texto y el texto completo para la lectura en linea y su descarga en la pc.

Israel Centeno


La distopía del presente: apuntes sobre Jinete a pie, de Israel Centeno.


Daniel Fermín

danielfermin10@gmail.com

Resumen: Este artículo propone una lectura analítica de la novela Jinete a pie (2014), de Israel Centeno, que forma parte del grupo de obras, publicadas en los últimos años, que vislumbran un futuro distópico para Venezuela. Inicialmente se repasa el origen de la distopía como género literario y sus antecedentes utópicos, así como el auge de la novela distópica venezolana en el siglo xxi; luego se estudian las características de Jinete a pie, para analizar la construcción de una distopía que remite a una Caracas arrasada por la violencia y su relación con el contexto venezolano actual.

"Introducción: sobre los orígenes de la distopía El origen de la palabra “distopía” hay que buscarlo en el término “eutopía”. No se pretende resumir aquí la ingente bibliografía que existe sobre este último. Sería una tarea imposible, por no decir utópica, y ajena al objetivo central de este artículo. Bastará con decir que la eutopía, hoy más conocida por el neologismo griego “utopía”, acuñado por Tomás Moro en el siglo xvi, significa literalmente “no lugar”."

"Sobre el auge de la distopía en Venezuela. La literatura venezolana del siglo xxi ofrece testimonios de la crisis que afecta a ese país. La llegada de Hugo Chávez Frías a la presidencia de Venezuela en 1999 vino sucedida por una crisis política y social, que se ha agudizado en los últimos años con el mandato de Nicolás Maduro Moros: incremento de la delincuencia (Agencia efe, 2017), debacle económica (Europa Press, 2018), escasez de productos básicos (El Nacional, 2017), protestas callejeras (El Nacional, 2018), migración masiva (Agencia efe, 2018). Ese contexto ha coincidido con el aumento de novelas distópicas escritas por venezolanos."

"En el siglo xx, la práctica de la novela distópica en Venezuela no es muy notoria. Una cronología del género hasta entonces, apenas tendría escasos títulos. Algunos estudiosos de la ciencia ficción, como Richard Montenegro (2017), señalan que El regreso de Eva, de Federico León Madriz (1933), firmada bajo el seudónimo Pepe Alemán, es la novela que inaugura el género en la literatura venezolana. Desde ese momento, pocos autores de ese país han incursionado en universos prospectivos. Las novelas 1998, de Francisco Herrera Luque (1992), y Dóctor, de Carlos Moros Puentes (1998), podrían incluirse en la corta lista de obras distópicas venezolanas publicadas en el siglo pasado."

"Sobre la trama y la estructura de la sociedad en Jinete a pie.


Jinete a pie es una novela distópica en la que se narra la historia de un hombre que intenta sobrevivir en una Caracas en ruinas, dominada por hordas de motorizados. Roberto Morel, el protagonista, un antiguo profesor, sufre, al igual que el resto de personajes, de desmemoria: poco se sabe con certeza del pasado de cada uno de los individuos que habitan en la ficción; sin embargo, Morel está obsesionado en rescatar los recuerdos de sus viejos romances. Pero Jinete a pie es más que un relato de amores perdidos. Lo que destaca de la obra es la recreación de un universo decadente, en el que predomina la miseria y la violencia."


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Descarga La distopía del presente: apuntes sobre Jinete a pie, de Israel Centeno pulsando aquí 






miércoles, 17 de abril de 2019

Notre-Dame de Paris por Gérard de Nerval



Charles Laughton en 'El jorobado de Notre Dame'


Estimados Amigos

La Catedral de Nuestra Señora de París sufrio un incendio la trde del lunes 15 de abril de 2019 que fue controlado el martes 16 en la tarde. Por esta razon decidimos compartir con ustedes este poema.

Imagen tomada de El Periodico 


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Incendio en la Catedral de Notre Dame en París.



Nuestra Señora de París


Aunque Nuestra Señora es muy vieja, es posible
que algún día sepulte a ese mismo París
que ella ha visto nacer; pero cuando transcurran
más o menos mil años, podrá el tiempo abatirla,
como un lobo derriba hasta a un buey, y torcer
esos nervios de hierro, y roer con sus dientes
tristemente su antigua osamenta de roca.

Para entonces vendrán gentes de todo el mundo
para así contemplar esas ruinas austeras,
releyendo abstraídas la novela de Víctor...
Y la antigua basílica creerán estar viendo,
poderosa y magnífica, como fue tiempo atrás
que se yergue cual sombra de una muerta a sus ojos.

Gérard de Nerval (1808-1855)



Notre-Dame de Paris 



Notre-Dame est bien vieille : on la verra peut-être
Enterrer cependant Paris qu'elle a vu naître ;
Mais, dans quelque mille ans, le Temps fera broncher
Comme un loup fait un boeuf, cette carcasse lourde,
Tordra ses nerfs de fer, et puis d'une dent sourde
Rongera tristement ses vieux os de rocher !

Bien des hommes, de tous les pays de la terre
Viendront, pour contempler cette ruine austère,
Rêveurs, et relisant le livre de Victor :
- Alors ils croiront voir la vieille basilique,
Toute ainsi qu'elle était, puissante et magnifique,
Se lever devant eux comme l'ombre d'un mort !


Tomado de Poemas en Francés 




"Nuestra cultura es una cosa hinchada y creo que llegado la hora, en beneficio de todos, de desinflar el globo": MARTA TRABA



Fotografía de Hernán Díaz


MARTA TRABA | 17 DE JULIO DE 1965
"El arte latinoamericano es inflacionista" 




—¿Para quién pinta América Latina?

—El artista es esencialmente un hombre libre, lo importante no es preocuparse para quién pintan, sino cómo pintan. La intención previa del artista, conduce o no a la obra de arte.


Imagen tomada de Señal memoria



—¿Qué le reprocha esencialmente a los artistas latinoamericanos?


—La velocidad con que adoptan y reciben todas las formas extranjeras y el desinterés por ubicarse en una circunstancia propia.


—¿Qué propone, entonces?


—No propongo soluciones, sino solamente sugerencias que cambien de actitud. Que tengan la intervención básica de cambiar, sin que nada importe los resultados que por otra parte no podría adivinar. No sé si con el cambio vamos a lograr o no solución. Pero lo importante es el cambio. No puedo aceptar la tesis de J. R. Guillent Pérez de que debemos adscribirnos a la cultura occidental. ¿Por qué? Si no somos una cultura occidental. En la relación entre colonizadores y colonizados, los culpables son los que no dejan colonizar. Los colonizadores están en su papel.





—¿Por qué el mundo considera entonces a nuestros pintores?


—Porque están figurando en el campo internacional en mayor número que antes y naturalmente se habla de ellos. Son citados como los son muchos de otros países. Los pintores nuestros no son pioneros, sino seguidores, entre otros motivos porque hasta ahora no han podido ser pioneros. Nuestra cultura es una cosa hinchada y creo que llegado la hora, en beneficio de todos, de desinflar el globo. En esta cultura inflacionaria hay verdaderos valores que quedan mezclados en todo este maremagnum sin una auténtica escalda de autenticidades. Yo entiendo las reacciones, a nadie le gusta que le revisen sus valores cuando se ha llegado a las cimas de la apología, aunque en el fondo no haya motivos para defenderlos.





—¿Entonces su actitud?


—No es en modo alguno una actitud destructiva, sino constructiva para que nos afiancemos en bases sólidas y reales. No soy una redentora, ni un político que reclama votos electorales o una cantante de hoteles que exija adhesiones, a mí las adhesiones o las repulsas no me importan nada, porque no es lo esencial.


Tomado de El Nacional