sábado, 19 de septiembre de 2026

Cuando Chávez leyó más que Miranda.

 



Estimados Liponautas

Hurgando en la red conseguimos este texto titulado Yo Conocí al Chávez Lector perteneciente a la escritora Mariajosé Escobar que fue publicado en el año 2013 en El Correo del Orinoco. La búsqueda no fue sencilla ya que el portal de El Correo del Orinoco no tiene colgada esta colaboración o la eliminó.  En ese texto Escobar nos presenta una imagen, que consideramos  sumamente alejada de la realidad, la de Chávez como un Lector profundo y consumado. 





Uno de los recursos utilizados es la de nombrar ciertos autores y ciertos títulos para presentarnos al finado Comandante intergaláctico como un lector estudioso y dedicado que se valía del manido recurso del subrayado en los libros. Afirma que en la biblioteca del comandante había autores tales como Marx, Ho Chi Min, Lenin, Galeano, Aquiles Nazoa y Franz Fanon. También menciona los libros que tenia dedicados por Fidel Castro. Lo que nos pareció curioso es que no mencionara a El oraculo del Guerrero, libro que le fue regalado a Hugo Chávez por la que era su esposa en ese momento María Isabel de Chávez y  que se convirtió en una espesa y pegajosa influencia para Hugo Chávez que no dejaba de recomendarlo. 



Hugo Chávez Remix 2 El oráculo del guerrero



Obviamente el texto se convirtió en un fenómeno de ventas; así que todo miembro serio del Movimiento Quinta República fue raudo y veloz a la librería o buhonero más  cercano a comprar el sucedaneo del libro rojo. Y la gente no recuerda que antes de recomendar a los libros de Noam Chomsky, Eduardo Galeano o Victor Hugo recomendó este portable libro.




El amor incondicional de Hugo por Lucas Estrella duró hasta que el periodista Venezolano Boris Izaguirre afirmó que El Oráculo del Guerrero era un libro de homoerotismo. Incluso en una entrevista televisiva llego a interpretar algunas máximas del libro de manera homoerótica. Bastó esta afirmación del escritor venezolano para que Chávez abandonará al libro y su promoción indiscriminada. 



Con posterioridad a este desliz se dio inicio a la creacion de la leyenda urbana, debidamente apoyada por los medios de comunicación oficiales,  de Chávez como megaléctor. En el año 2013, después de la muerte del presidente, Maríajosé Escobar publica un artículo en El Correo del Orinóco titulado: Yo conocí al Chávez lector donde afirma que la biblioteca personal de Chávez constaba de unos 15 mil libros. Se conoce que la biblioteca personal de Francisco de Miranda estaba formada por unos 2.613 títulos y unos 6 000 volúmenes. Pero quizá podamos confirmar ese dato preguntándole al psiquiatra y escritor Pedro Téllez.


General Francisco de Miranda por Martín Tovar y Tovar


Pero ya es el momento de dejar de atosigarlos con datos y dejarlos con Mariajosé Escobar y su Chávez, el que leyó más que Miranda, ups!... y su Yo Conocí al Chávez Lector

Disfruten de la entrada


Atentamente


La Gerencia.




*******


Yo Conocí al Chávez Lector




30 abril, 2014




Mariajosé Escobar Gámez


A finales de 2011, trabajaba yo en el Ministerio del Poder Popular del Despacho de la Presidencia, inicialmente como editora en la División de Publicaciones de la Dirección General de Gestión Comunicacional (luego pasaría a ser Directora de Archivo y Publicaciones, pero esa es otra historia). A finales de ese año, estaba ya el Comandante enfermo. Una esperanza se crecía en medio de tanto dolor que significaba verlo batallando contra un mal que, no me cabe duda, le fue inoculado por el malevo imperialismo que un día derrotaremos.


Por esas fechas fui convocada, junto con un equipo, a la hermosa, titánica e histórica tarea de arreglar y clasificar, nada más y nada menos, que la biblioteca de Chávez. Tal tarea nos fue encomendada desde septiembre de 2011 y se extendió hasta diciembre del mismo año. Fueron días en los que no dejaba que mi cuerpo sintiera fatiga. Vivía yo entregada, maravillada ante cada hallazgo del Chávez lector. Tenía más de 15.000 libros, entre los cuales recuerdo especialmente El Manifiesto Comunista, porque tenía una inscripción en la primera página, en rojo, con la letra que le conocimos a Chávez cuando nos dijo que él no había renunciado. Aquella impresión quedó por siempre grabada en mi retina y en mi corazón, y se me viene a la mente cuando la esperanza flaquea: “Es un río, son muchos ríos, es un gran río invisible” decía en unos versos sencillos, porque el comunismo en nuestro milenio ya no es un fantasma sino un río, como el Orinoco, como el Arauca, como el Caroní, como ese gran río al que se fue Chávez hecho pura energía y desde donde cada mañana nos rocía de amor y de espíritu de lucha.


Recuerdo claramente El libro Verde, de Gadaffi dedicado a nuestro Comandante por el líder Libio, dolorosamente asesinado ese mismo año. La noticia del homicidio de Gadaffi la recibí por cierto mientras tenía en mis manos un ejemplar, subrayado y comentado por Chávez del libro Los condenados de la tierra de Franz Fanon, y que minutos antes de la noticia estaba leyendo y curioseando las notas del gigante. Las lágrimas acudieron a mis ojos al ver la grotesca escena que circuló por los medios del momento en el cual las esperanzas de Libia estaban siendo truncadas. Compartí el dolor con mis compañeros, varios de ellos militares, sargentos, tenientes de esa nueva fuerza armada bolivariana que Chávez formó. Seguimos la labor. Porque la lucha es indetenible.


Por cierto qué, conforme avanzábamos en el trabajo, del personal civil sólo quedé yo y una camarada querida cuya amistad aún conservo, que me vivía regañando porque no hacía altos en la labor y me metía entre los libros de Chávez, como hipnotizada por su fuerza telúrica, como si él mismo me hablara desde sus libros. Ambas compartimos la ardua tarea con un grupo de sargentos y tenientes muy sensibilizados acerca de la gran importancia histórica de lo que estábamos haciendo.


Algunos de los libros que recuerdo son varios del filósofo Enrique Dussel y Noam Chomsky, dedicados por los autores, un ejemplar del Popol Vuh, todo viejito él, uno de Cien Años de Soledad del gran Gabo (por cierto que Chávez tenía toda la bibliografía del escritor colombiano) y otro de Don Quijote de la Mancha del que Chávez tenía varias ediciones y, sin embargo, había un ejemplar subrayado por él que era su favorito, y había que buscarlo siempre que lo pedía. Uno piensa entonces en Chávez como en un atesorador de libros, como uno, y eso lo hace tan noble, tan cercano.


Tenía también, en cuanto a literatura, la amplia bibliografía de poetas como Miguel Hernández, Pablo Neruda y Mario Benedetti, entre muchos otros. Por ello siempre pienso, que tuvimos y tenemos por siempre en nuestros corazones a un Presidente poeta, sensible, noble, alma buena a quien imagino, como nosotros, aprendiéndose versos sencillos, humanos, plenos de ternura.


El Comandante de los sueños leía sobre los temas más variados: ciencia, literatura, política, filosofía, religión. A veces encontraba hallazgos que quedaran siempre haciéndome eco en la memoria, alguna carta a algún amor, alguna carta de sus hijas, alguna que otra foto como marcalibros. Y es que nuestro amado Chávez era tan pueblo, tan nosotros. Sus libros estaban acuciosamente subrayados y trabajados. Era el tipo de lector estudioso, detallista, de cierta manera obsesivo, de los que marcamos cada detalle que nos interese del texto, encerramos en óvalos las palabras que no entendemos, ponemos el clásico simbolito de “ojo” en las ideas resaltantes, hacemos flechitas y establecemos, mediante comentarios marginales un diálogo cercano, casi de tú a tú con el autor, sin importar que el mismo sea Carlitos Marx o Simón Bolívar, Luis Brito García o Gustavo Pereira.


Chávez tenía volúmenes y volúmenes sobre Bolívar. Libros contentivos de sus cartas y proclamas y numerosas biografías y estudios sobre su obra y pensamiento. A veces me pregunto en qué momento leía todo lo que vi, todo lo que supe que leía porque estaba trabajado por él. Me gusta imaginarlo como yo. Leyendo mientras desayuna, mientras descansa el almuerzo, al filo de la madrugada en la que una mente en permanente ebullición como la suya no le dejaba dormir, esperando en los aeropuertos, en el avión. Me gusta pensar que alguna manchita que pudieran tener sus libros, era de tanto que los trajinaba o gotitas de ese café tan Chávez que siempre le caracterizó. Me gusta imaginar llevando sus libros a cada país al que iba a predicar “la buena nueva” del Socialismo del Siglo XXI, ese que él se inventó, ese que nos legó la apoteósica tarea de terminar, de construir, pensar y formular.


Yo conocí al Chávez lector, a ese que subrayaba y comentaba sus libros en rojo. Yo ordené su biblioteca. Aprendí a utilizar el sistema de cotas DIUU y lo enseñé al resto del equipo que se incorporó después. Fueron 4 meses de absoluta maravilla. Fueron 4 meses de resplandores de páginas. A veces salía a las 9, 11, 12 pm. A veces no salía, y me quedaba a dormir en Miraflores. Digo a dormir por decir algo, pues el trabajo era arduo y las horas de sueño eran 2 o 3 luego de las cuáles seguíamos entre sus páginas, clasificando sus libros por materia, por país, por año de publicación, por autor, por editorial, por si tenía o no comentarios marginales, por si estaba o no dedicado, por si tenía alguna cosa personal del Comandante dentro, por si era necesario mandarlo a restaurar.


Yo recorrí kilómetros de páginas de los libros de Chávez, que fue casi como recorrer kilómetros con él. Fue conocerlo desde algo tan personal, tan cercano como su biblioteca, como sus tesoros personales ya que son eso los libros para todo amante de ellos. Vi dedicatorias de familiares, amigos, grandes filósofos y políticos y desconocidos, anónimos amorosos que regalaban libros al Presidente cuando tenían la oportunidad de verlo en un mitin, en un acto, de penetrar los anillos de seguridad, abrazarlo y entregarle fervorosamente un libro “Pa que lo lea”. Puedo decirle a esos, los sin nombre, los fervorosos, los pueblo que Chávez sí leyó muchos de los libros que le entregaron en medio de la marea roja y bajo el sol. Que los que no leyó fue porque la vida no le alcanzó, pero que los atesoraba, y los guardaba con la misma devoción con que un niño guarda sus juguetes.

Entre los libros de Chávez conseguí Catalino Bocachica de mi admirado y querido amigo el poeta colombo-venezolano Luis Darío Bernal Pinilla y di la buena nueva a su autor que con su mirada de duende casi saltó de la silla.


Entre los libros de mi Comandante lector, dejé el libro de mi abuelo de 92 años Andrés Escobar Muñoz Antología de poemas revolucionarios. No sé si Chávez lo encontró. No sé si pudo leerlos, pero ahí están para la historia los versos rebeldes de mi viejito, ese viejito campesino y obrero, que no fue a la escuela, pero que dedicó su vida a la siembra, al trabajo duro y al tejido del verso.


Por esas fechas Chávez estaba enfermo e iba de viaje a curarse a Cuba. Por esas fechas se acercaba navidad, y todos orábamos por su salud. Yo todos los días dedicaba 12 horas o más de jornada laboral a arreglarle su biblioteca. Y lo hacía por amor. Lo hacía elevando de tanto en tanto una plegaria por el primer Presidente lector, poeta, promotor de lectura.


Chávez tenía entre sus libros los más diversos: los de Ho Chi Min, los de Lenin, los de Vo Nguyên Giáp, los del Che. Qué decir de tanto libro que encontré dedicado por Fidel, ese padre de Chávez, ese amigo, ese hermano que recomendaba siempre a Chávez libros que lo nutrían y le hacían crecer dentro la semilla revolucionaria.

Libros de Galeano y de Aquiles Nazoa, libros de Juan Calzadilla y Simón Rodríguez, libros de Paulo Freire y de Gramsci, libros de Trotski y de Retamar.


Libros sobre Hostos, San Martín, Pancho Villa, Emiliano Zapata, Allende, el Che, Fidel Castro, Marx, Bolívar, Simón Rodríguez, Antonio José de Sucre, Zamora, sobre los mambises, Martí, sobre el Frente Farabundo Martí, los Sandinistas, el subcomandante Marcos, era Chávez un ávido lector y conocedor de todos los movimientos insurgentes de América Latina desde la colonia hasta nuestros días. Y no sólo eso: libros sobre Vietnam, la Guerra del Golfo, La I y II Guerras Mundiales, la guerra de Irak, el conflicto entre Isrrael y Palestina, la Guerra de Angola, La Guerra Fría, La Guerra de los Cien días, La Guerra del Golfo Pérsico, Chávez estaba muy bien documentado acerca de los conflictos generados por el imperialismo en su afán expansionista y los estudiaba constantemente, junto a las diversas respuestas de resistencia de los pueblos del mundo.


Libros sobre agroecología, filosofía, comunas, poder popular, guerra de cuarta generación, economía, informática, guerra mediática, construcción de casas ecológicas –libros de Fruto Vivas-, libros sobre arte, arquitectura, avances científicos, temas indígenas y afros, multiculturalidad, libros sobre la historia de diferentes países del mundo y sus líderes, y muchos otros, Chávez poseía una vasta cultura, manejaba muchos temas diversos.


Ese es nuestro Chávez lector, yo tuve la dicha, el honor, el sueño cumplido de conocerlo, de organizar sus libros. Yo supe de sus desvelos frente a un libro abierto y no una, sino muchas tazas de café. Vivirá siempre en nuestros corazones ese Chávez sencillo, amable, ese Chávez promotor de lectura, que siempre mostraba más de 10 libros en sus alocuciones –libros que estaba leyendo y me consta- ese Chávez lector, que tenía sus libros trajinados, y que era poseedor de una biblioteca muy basta y completa, ese Chávez poeta, que en los márgenes de sus libros ensayaba versos como ese hermoso que me aprendí de memoria y que siempre que pienso en él se me viene, caudaloso, desafiante, bravío como el Orinoco al que se fue Chávez multiplicado, Chávez llovizna nuestra, Chávez tan fuerza Caribe: “Es un río, son muchos ríos, es un gran río invisible”.


Mariajosé Escobar Gámez


https://cultureandoenbarinas.wordpress.com/2014/04/30/yo-conoci-al-chavez-lector/





Mariajosé Escobar (Caracas,​​ 1986).​​ MSc. en Literatura Comparada (UCV, 2023) Lic. en Letras (UCV, 2011). Diplomado en Edición (UNEARTE y Editorial El Perro y la Rana, 2020).​​ Ha publicado​​ Poemas de Insomnio y Lluvia​​ (El Perro y la Rana, 2011);​​ Versos Diversos. Antología poética sexo-género diversa contemporánea e hispanoamericana, Zambrano y Escobar Comp. (El Perro y la Rana, 2011);​​ Gestación​​ gana el Concurso Metro Relatos (2014), auspiciado por Monte Ávila Editores y el Metro de Caracas;​​ La Casa en el Espejo​​ (Casa de las Letras Andrés Bello, 2015),​​ Mención Honorífica del Premio Municipal de Poesía, Luis Britto García, 2016;​​ Verbeldía, Locura del verbo​​ (El Perro y la Rana, 2019);​​ Liquen​​ (Fundarte, 2022);​​ Desde el Vagón,​​ Mención Honorífica del Premio Nacional de Poesía Fernando Paz Castillo (2022).


 

Redes: IG: @marijo_escobarg ​​ X: Escobar_Marijo ​​ Facebook: Mariajosé Escobar.



https://circulodepoesia.com/2024/04/poesia-venezolana-mariajose-escobar/




*******


Enlaces relacionados:









La Gran Fiesta de los Libros. Por Luis Britto García




Rafael Victorino Muñoz a José Pulido: Me duele la gente en Venezuela que no tenga para comer, trato de ayudar, pero estoy limitado. Tienes que pensar en sobrevivir mañana




Rafael Victorino Muñoz: Los políticos opositores tienen el síndrome de Sebastián, el de Casa Muertas, sueñan despiertos entrar en Caracas en un brioso caballo blanco después de derrocar a la "tiranía."





Poesía venezolana contra la opresión



LA BALADA DEL PRESO INSOMNE



“Balada del preso insomne”, por Leoncio Martínez




El quincuagésimo cuarto aniversario de la revista Poesía y sus homenajes



Violeta Rojo: Todavía no hemos visto desaparecer El miedo, pero Venezuela volverá a ser Altamira.



Mario Briceño Iragorry: 2024 Y LA USURPACIÓN DEL VOTO POPULAR




El poeta Armando Rojas Guardia a Yoyiana Ahumada Licea: La poesía en Venezuela tiene el empeño y la tarea contracultural de oponerse a la barbarie.



RAFAEL VICTORINO MUÑOZ en el 2009: Ante la avalancha de textos publicados por el Estado venezolano el lector común necesita una orientación acerca de qué leer de ahí la existencia del plan nacional de la lectura 2002-2012 Todos por la lectura, y el Plan Revolucionario de Lectura




La enemistad secreta de bosques y bibliotecas en el Elogio del Libro







2016: LA UNIVERSIDAD DE CARABOBO DESTRUYE SUS LIBROS


No hay comentarios:

Publicar un comentario