lunes, 11 de noviembre de 2013

Bai Juyi (Po Chü-i): el poeta que lideró la campaña del Nuevo Verso en la antigua China





Estimados amigos


Hoy compartimos con ustedes esta entrada dedicada al poeta chino Bai Juyi (chino: 白居易, pinyin: Bai Juyi, Wade-Giles: Po Chü-i) , un literato que hizo poesía de la forma más dificil: Usando un lenguaje sencillo. En la actualidad Bai Juyi sería un poeta mas que cotizado, si en la antiguedad logró que sus poemas pudiesen garantizar la compra de alimentos que no hubiese logrado ahora en esta era de hiperconectividad.

Fue un escritor de leyenda que sin afanarse por ello impuso su versos como moneda logrando así algo más duradero que el bronce. Que poeta de ahora podría vanagloriarse de que sus poemas podrían garantizar sustento tanto para el estomago como para el  alma. Con seguridad podemos decir que ninguno.

Esperamos disfruten la entrada.

Richard Montenegro

 *******

Bai Juyi: el poeta que lideró la campaña del Nuevo Verso



Su buen corazón trascendía sus poemas, se preocupaba por los pobres y sostenía que la creación de poesía debía reflejar la realidad





Por David Wu - La Gran Época


Bai Juyi (chino: 白居易, pinyin: Bai Juyi, Wade-Giles: Po Chü-i) (772-846) fue un famoso poeta de mediados de la dinastía Tang. Sus poemas son sencillos, fácilmente comprensibles y de abrumadora aceptación entre la gente común.

A diferencia de otros grandes poetas que sólo fueron respetados después de su muerte, Bai Juyi ganó fama y respeto desde su juventud, tanto en su tierra natal como en otras tierras. En las dos décadas de su apogeo, sus poemas se podían ver en las paredes de templos y hoteles, e incluso fueron utilizados como moneda de circulación en los mercados.

Se decía que en los puestos de venta de pescado y de carne, la gente común utilizaba tela de seda, y los eruditos copias de los poemas de Bai Juyi para negociar el pescado y la carne. Además, a algunos de los primeros ministros extranjeros de negocios se les confiaba la compra de poemas de Bai Juyi a un precio tan alto como más de un centenar de lingotes de oro.

Este fue uno de sus poemas más populares:

"El fuego de color rojo brillante destella en el horno, y se refleja en el nuevo, verde y fragante vino. Una imagen cálida y maravillosa es, en el frío invierno todo es tranquilo. La nieve en la noche parecía estar cayendo, y me pregunto si a mi mejor amigo le gustaría venir y ponernos al día en una conversación sobre el nuevo vino".

En este poema de Bai Juyi describe beber vino con palabras claras y sencillas, pero el ambiente descrito aquí está lleno de tierna emoción.

En comparación con otros poetas, Bai Juyi escribió muchísimos más "poemas alegóricos", lo que refleja su profunda preocupación por el sufrimiento de la gente y su natural virtud de simpatía por las víctimas de la pobreza. Todavía se puede sentir el poder de su buen corazón al leer sus poemas. En ellos, él no sólo se preocupa por los pobres, sino que también mira hacia adentro, y se siente avergonzado por su vida bien provista.

Bai Juyi vivió en un tiempo extremadamente turbulento cuando la dinastía Tang comenzó a declinar. Su contribución a la historia de la poesía era establecer una teoría para abogar por el realismo la poesía. Desencadenó un movimiento llamado campaña del Nuevo Verso. Fueron creados muchos poemas excelentes en la categoría del realismo.

La campaña del Nuevo Verso sostuvo que la creación de la poesía debe reflejar la realidad y debe ser inspirada en hechos reales y circunstancias sociales. La campaña tuvo un gran impacto en la historia del poema y recibió mucho apoyo.

Bai Juyi sobresalió en los exámenes imperiales a la edad de 28 años y fue reconocido como exitoso desde entonces, hasta el día en que fue degradado. En consecuencia, cambió su estilo de vida y el estilo de escritura de sus poemas. Bajo esta sombría situación dirigió su atención a los paisajes, y sus poemas poco a poco fueron cambiando gradualmente para desviarlos a las cosas ordinarias.

En sus últimos momentos vivió una vida apartada y se convirtió al budismo, dedicándose a esta práctica. En 846, murió en su casa a la edad de 75 años.


 Tomado de La Gran Época


 Cuatro poemas de Bai Juyi (Po Chu I)


Acerca del Ayuno del Monje Chu Chuan


Cuarenta años te sentaste mirando la pared,
Cambiando la nada por la vida de este mundo. A las horas de las comidas, de vez en
cuando te ríes de las campanas,
¿Cómo puedes ser tan libre de comer o no comer



El corazón en Otoño



Pocos visitantes traspasan esta puerta,
muchos pinos y bambúes crecen frente a los escalones.
El aire de otoño no entra por la pared del Este,
el viento fresco sopla en el jardín del Oeste.
Tengo un arpa, soy muy perezoso para tocarla,
tengo libros, no tengo tiempo para leer.
Todo el día en esta tierra de una pulgada cuadrada (el corazón),
sólo hay tranquilidad y no hay deseos.
¿Por qué debería hacer más grande esta casa?
No es útil decir mucho.
Una habitación de diez pies cuadrados es bastante para el cuerpo,
un Peck de arroz es suficiente para el estómago.
Además, sin capacidad para manejar los negocios,
recibo ociosamente el salario del emperador.
Ni planto un solo árbol de morera,
ni cultivo una sola hilera de arroz.
Sin embargo me alimento bien todo el día,
y estoy bien vestido todo el año.
Con una conciencia tal, y conociendo mi vergüenza,
¿por qué debería estar descontento?



En el estanque

 

Dos monjes budistas de la montaña
juegan al ajedrez, en el bosque de bambú.
Reflejan la luz los bambúes y no se ve a nadie; de cuando en cuando se escucha el sonido de las piezas.



El fin de la primavera


La flor del peral se comprime y se transforma en fruto.
Los pichones nacen de los huevos de la golondrina.
¿Qué consuelo ofrece la doctrina del Tao
cuando se enfrenta la mudanza de las estaciones?
Me enseñará a ver volar los días y los meses,
sin llorar enexceso por la juventud que muere.
Si el mundo transitorio no es sino un largo soñar,
poco importa si somos jóvenes o viejos.
Siempre, sin embargo, desde que mi amigo me dejó,
y viví en el exilio en la ciudad de Chiang-ling,
hubo un deseo que no he podido dominar:
y es que de cuando en cuando, por azar, vuelva a verlo.



Los crisantemos del jardín del levante



Los años juveniles me han dejado de una pieza,
y me han menguado los años maduros;
¡qué pensamientos tristes y solitarios me invaden
mientras visito de nuevo este lugar desierto y frío!
En medio del jardín me detengo, solo, largamente.
El sol está descolorido, gélidos el viento y el rocío.
La lechuga otoñal se retuerce y convierte en simiente.
Los árboles están cargados y marchitos.

Solo han quedado las flores del crisantemo,
que brotan aquí y allá bajo los setos abandonados.
Quisiera llenar un vaso con el vino que he traído.
Pero la vista de los crisantemos me detiene la mano.
En mis años jóvenes, recuerdo,
rápidamente pasaba de la tristeza a la alegría;
pero ahora, que la vejez se presenta,
los instantes de alegría son más raros.
Siempre me asusta pensar que cuando sea muy viejo
el vino más fuerte no bastará para consolarme.
¿Por qué os interrogo, tardíos crisantemos,
por qué florecéis solos en una estación tan triste?
Aunque sepa bien que no lo hacéis por mí,
quiero, a vuestra semejanza, lo poco que se pueda,
aplanar mi rostro.



*******


Richard Montenegro. Perteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 y en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica editado por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


 

2 comentarios:

  1. hay algo más que poético en el uso de unos versos como moneda...

    ... aunque, al no existir imprenta, ni bibliotecas... pasa por ser un trueque, hermoso eso sí.

    ResponderEliminar
  2. Si, es algo hermoso.Gracias por dejar tu comentaro PacoMan

    ResponderEliminar