viernes, 26 de junio de 2015

STAR WARS: UN AJUSTE DE CUENTAS DESDE LA VENERACIÓN





¿Fue un sueño? ¿Acaso mi imaginación infantil creo una maravillosa ilusión, a partir de imágenes inconexas pero fascinantes? ¿Tal vez el paso de tiempo la deformó, magnificándola? Creo que no. Corría 1977. Tendría, pues, once años. Tumbado en el sofá después de comer, seguramente con un tebeo entre las manos y la televisión de fondo, el dulce sopor de un día aún cálido me amodorraba. Me incorporé de pronto. En la pantalla en blanco y negro se dibujaba una imagen extraordinaria: globos, en forma de naves espaciales, sobrevolaban la ciudad de San Sebastián.


Se trataba de una crónica de su festival de cine anual, pero aquello de lo que estaban hablando se apartaba por completo de lo común: ¡La Guerra de las Galaxias! ¿Acaso algo con título semejante podía dejar de fascinarme? Y su sorprendente campaña publicitaria, para acompañar al estreno, no tenía paralelo con nada visto con anterioridad. Aquello no era una película, era un acontecimiento. A continuación ahondaron en mi asombro con unos minutos de su metraje, con Luke Skywalker –todavía no sabía que se llamaba así–, al mando de un cañón láser disparando a cazas TIE, mientras el Halcón Milenario se evadía de sus ataques. Si no morí aquel día, ninguna emoción podrá acabar conmigo.


Ese día redefinió la vida de un montón de chavales de mi generación, que habríamos acabado siendo algo por completo distintos sin la película de George Lucas. No sé si mejores o peores; diferentes seguro. Espera de semanas, meses, en una época en la que los estrenos de películas, fuera de las capitales de provincia, se demoraban de un modo enloquecedor; lectura de la adaptación al cómic, de la novelización; compra de cromos, una de las pocas colecciones que logré completar, junto a la de Mazinger Z. Hasta colas para ver imitaciones baratas como Buck Rogers o Galáctica. La chiquillería de los setenta, que nos habíamos criado con reposiciones de Tarzán y John Wayne, con Rin Tin Tin, Bonanza y El Virginiano, cruzábamos el umbral hacia una nueva dimensión de placeres imaginativos. Nos convertimos en frikis avant-la-lettre. La corrupción del inocente hecha realidad, pero a nadie se le ha ocurrido interponer una demanda.


Nunca una víctima se sintió tan satisfecha de entregarse sin condiciones a su verdugo.




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STAR WARS: UN AJUSTE DE CUENTAS DESDE LA VENERACIÓN

Recuerdo claramente mi primer contacto con La Guerra de las Galaxias;  mirando la televisión (cuando sólo había dos canales) hablaban de una película que estaba arrasando en los EE.UU. y mostraronla escena del Halcon Milenario abandonandoTatooine mientras unos soldados imperiales observan como la nave se aleja hacia el espacio, desde aquel momento quedé rendido a su magia… y aún lo sigo estando a día de hoy.

 El Halcón  Milenario  despegando de Tatooine. Mínuto 1:25 a 1:30

La Guerra de las Galaxias (StarWars, 1977, George Lucas) revolucionó el cine completamente, introdujo una nueva forma de promocionar los estrenos, a lo grande: un gran presupuesto de promoción, gran variedad y calidad de material publicitario. Varió completamente el cine fantástico de entretenimiento (básicamente el de ciencia ficción) dignificándolo: grandes presupuestos que permitieron unos efectos especiales como nunca se habían hecho, por ejemplo el control de velocidad de la cámara que permitía rodar las naves espaciales con un realismo nunca antes logrado. El diseño de producción es magistral, 38 años después sigue luciendo como el primer día. Siendo honestos, Stanley Kubrick en 1968 estrenó su 2001: Una odisea del espacio (2001: A Space Odyssey) con unos tremendos efectos especiales y un cuidadísimo diseño de producción. Pero su guion es profundo y difícil, además la autoridad censora de los EE.UU. le otorgó la clasificación: Apta para mayores de 13 años, lo que alejó a las familias de las salas donde se proyectó. Esta fue la imagen del futuro en el imaginario colectivo hasta que llegó Blade Runner conocida en Venezuela como El cazador implacable  (Blade Runner, Ridley Scott, 1982), pero esa es otra historia que merece ser contada en otro momento.

Elenco original de Star Wars
La Guerra de las Galaxias definió el futuro en colores blancos, negros y gris marengo, con superficies de metal y vinilo, limpio… y totalitario.  Sin duda, George Lucas desarrollo su visión del futuro limpio, blanco y pesimista en su primera película THX 1138 (1971). Afortunadamente en La Guerra de las Galaxias, el resquicio de esperanza sale victorioso, cosa que no ocurre en su primera película. La Rebelión es más sucia, más desordenada, pero más digna que el Imperio y con unos colores un poco más cálidos,que acaban triunfando sobre el aburrido cromatismo imperial. 

Las naves espaciales nunca volvieron a ser iguales (al menos durante 22 años), se acabaron las naves cromadas, fusiformes y lisas. En La Guerra de las Galaxias, las naves son tan grandes, como el atrevimiento del traductor que engrandeció el conflicto bélico entre estrellas de Lucas a un magnifico conflicto galáctico, con millares de estrellas enfrentadas… y para surcar esas distancias galácticas son necesarias naves gigantes. Naves creadas en el espacio para viajar por el espacio y nunca aterrizar en planeta alguno. Las naves ganaron millones de detallitos y resquicios, siendo el epítome del detallismo la Estrella de la Muerte, una ciudad de acero, llena de estructuras en su superficie.


 Filmando una explosión en la Estrella de la Muerte


De nuevo las naves imperiales están impolutas, recién salidas de fábrica. Mientras que las naves rebeldes están sucias, con “oxido espacial”, los cazas rebeldes están desconchados y abollados… pero son superiores a los imperiales (¿quizás por poseer una unidad R2 de copiloto?): el caza X-Wing, el que pilota Luke Skywalker (interpretado por Mark Hamill con 22 años), es muy superior al Tie Figther imperial. Darth Vader (interpretado por David Prowse y con la voz de James Earl Jones que en el doblaje español fue la de Constantino Romero) y en el doblaje latino fue la de Carlos Petrel) pilota un Tie Advanced, que resultó ser un prototipo pues no volvió a aparecer en las siguientes películas. El caza bombardero rebelde, el Y-Wing es más potente y robusto que… que ninguno: ya que el primer cazabombardero imperial, el Tie Bomber, aparece en la segunda película. 

Aunque en aquel invierno de 1977 sólo tenía 9 años, nunca había visto nada parecido, nada tan real, ni tan alucinante. Ayudaba que en casa la tele era en blanco y negro, y que nunca íbamos al cine. Conseguí que mis padres aceptaran llevarnos, a mi hermana y a mí… cuando la película llegara a Granollers. Barcelona está a 27 kilómetros de Granollers, pero en términos de estrenos de cine, podían pasar meses y meses en llegar. 

Anthony Daniels
El argumento, el guion, de La Guerra de las Galaxias no es nada del otro mundo. Es un Opera Space; aventura espaciales sin ningún respeto por la física ¿Cazas maniobrando en el espacio?... lo más parecido que veremos jamás en la realidad ya lo mostró Kubrick, ese mágico rendezvous de la nave y la estación espacial. La Guerra de las Galaxias es un arquetípico viaje iniciático del joven protagonista repleto de clichés y lugares comunes del género de aventuras. Es difícil encontrar algún crítico cinematográfico que habiendo reseñado la película, no se haya afanado por encontrar docenas de influencias, plagios, homenajes y demás débitos. Todo es cierto, sin duda, pero George acertó; estuvo en el lugar correcto y en el momento adecuado, demostrando su gran visión comercial al acordar con Fox, la productora de la película, que él se quedaba con los derechos del merchandaising de la película: muñequitos, posters, camisetas…

De estas influencias que los miles de críticos han señalado, el mismo Lucas ha reconocido que es deudor de las películas bélicas de combates aéreos de los años cincuenta, y que determinaron el montaje de las escenas de combate de naves:  The Dam Busters (Michael Anderson, 1955) en el ataque a la Estrella de la Muerte.

Comparativa de escenas del ataque a la Estrella de la Muerte y The Dam Busters

No puedo por menos que comentar el homenaje a los artesanos del Stop Motion, donde destaca Ray Harryhausen, que es la partida de “ajedrez holográfico de monstruos” entre Chebwacca (interpretado por Peter Mayhew) y R2D2 (interpretado por Kenny Baker).  Técnica que se usó en la segunda película de la saga para mostrar a Solo y a Luke cabalgando a lomos de sus tauntaun en el helado planeta Hoth. 

 La partida de ajedrez que homenajea a Ray Harryhausen

Sin embargo, la película consigue que los jóvenes espectadores se identifiquen con Luke, que pasa de jugar con sus navecitas a rescatar a una princesa y salvar a la Galaxia, siendo condecorado por ello. Dicho sea de paso la ceremonia es un poco cutre e infantil. En la realidad los condecorados no portan armas en la ceremonia. Pero claro Luke y Han Solo (interpreta do por Harrison Ford con 35 años, que ya había trabajado con Lucas en  American Graffiti (George Lucas, 1973)), no dejan de ser pistoleros del espacio y La Guerra de las Galaxias un wéstern espacial. Nótese la secuencia en la que Luke disfrazado de soldado imperial libera a la Princesa Leia Organa (interpretada por Carrie Fisher de 21 años) , que lo recibe en una pose que quiere ser provocativa pero a la vez compatible con la clasificación de apta para todos los públicos. Pose, que aunque extraña para una prisionera condenada a muerte, no deja de tener su impacto en el atolondrado Luke. Pero lo que realmente nos hubiera gustado es ser como Han Solo: un tipo seguro de sí mismo, sin preocupaciones más allá de salvar el pellejo (todo lo contrario que Luke, que se echa la Rebelión completa a sus espaldas), libre, simpático y cara dura… más aún cuando la segunda película: El imperio Contraataca (Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back, Irvin Kershner, 1980) acaba de definir completamente el personaje: un sinvergüenza sin duda, pero leal, que ha seducido a la Princesa. 

Guinness y Lucas
George Lucas miente cuando dice que su guion era mucho más grande y que solo se grabó una parte, y que el resto permitió crear las otras dos películas de la trilogía original. Hay suficientes evidencias, hay suficientes detalles que demuestran que no hay unidad argumental entre las tres películas. Justo lo contrario del exquisito trabajo de guión que realiza Robert Zemeckis para la segunda parte de su Regreso al Futuro: Regreso al futuro II (Back to the Future Part II, Robert Zemeckis, 1989).



Mientras llegaba el tan ansiado estreno completé dos colecciones sobre La Guerra de las Galaxias que más que calmar, acrecentaban el ansia por verla de una vez. Yo sólo había hecho colecciones de cromos que venían en pastelitos o yogures. La Guerra de las Galaxias fue mi primera colección “de pago” (sólo hice otra más “de pago”: Mazinger Z). Cada sobre con cinco cromos costaba 2 pesetas. 

Un sobre con 5 cromos por 2 pesetas. 



La colección la editó Pancosa y fue un éxito tremendo, en la hora de recreo, en el patio del colegio se formaban corrillos de niños intercambiando cromos. Yo conseguí acabarla, incluso guardé algún sobre vacio, pero el tiempo pasa y crecí, y también creció mi estupidez; tras una docena de años di permiso a mi madre, para que tirara el álbum a la basura. Curiosamente mi madre, que nunca tira nada… aún hoy me arrepiento.

El álbum de cromos. Hoy se vende por 80€.


La otra colección que hice fue de 4 pósters sobre La Guerra de las Galaxias. Para obtener una de las láminas había que reunir 10 tapones (creo que recordar que eran 10) de botellas de Coca Cola de 1 litro (no había un formato mayor en aquel tiempo). Llevabas los tapones a la tienda donde comprabas las Coca-colas y podías elegir entre una de las cuatro láminas. Tuve los cuatro posters mucho tiempo colgados en mi habitación, una excepción a mi costumbre, pues no era niño de colgar deportistas, cantantes o películas. En otros lugares estas láminas las promocionó Burger King, en aquellos tiempos no habían desembarcado en Granollers ninguna de las cadenas de hamburgesas norteamericanas… y lo que tardaron en hacerlo.


 Los 4 posters que adornaban las paredes de mi habitación

Los Jedi son poco más que unos magos de perfil bajo.

A pesar de haber sido los guardianes más que visibles (incluso un pelín prepotentes) de la república por más de 1.000 generaciones como se nos cuenta en La amenaza Fantasma  [la primera de la segunda trilogía:  La guerra de las galaxias: Episodio I – La amenaza fantasma (Star Wars: Episode I The Phantom Menace, George Lucas, 1.999)], Luke no sabe nada de los Jedi hasta que Obi-Wan Kenobi (interpretado por el veterano y afamado actor inglés Alec Guinness) le comienza a explicar… eso sí,  Luke conoce la existencia de la Rebelión que lucha por restaurar la República y sabe manejar un caza de combate X-Wing, conoce los protocolos de comunicación de los grupos de combate rebeldes e incluso lo ascienden a jefe de grupo… sin una sola hora de vuelo y ¡Con 10 minutos de explicaciones! Quizás no debe sorprendernos tanto, pues en medio del rescate de la princesa Leia, Luke es capaz de convencer a todo un contrabandistade gatillo fácil como Han Solo. Los que vimos la película en el cine sabemos que Han Solo disparó primero matando a Greedom, por lo que este no llega a disparar en la cantina de MosEisley... cuestión que posteriormente, los productores intentaron ocultar. 

Han Solo disparó primero

El experimentado contrabandista que es Han Solo, se deja convencer por el granjero paleto que es Luke prometiéndole oro y más oro ¿Quién va a dárselo? y ¿Por qué? Hazañas que más deben sorprendernos al comprobar su edad… recordemos que mientras C3PO (interpretado por Anthony Daniels) se baña en aceite, Luke juega con una nave de juguete (una lanzadera Clase-Lambda) dando las consabidas pasadas de derecha a izquierda y de izquierda a derecha, mientras sueña pilotarla.

Luke jugando con su Lanzadera de juguete


Tanto Obi-Wan como Vader son mandos intermedios. Leia le recuerda a Obi-Wan que sirvió bajo las órdenes de su padre, que no era Jedi como nos mostraron en la última película de la saga: La guerra de las galaxias: Episodio III –La venganza de los Sith (Star Wars: Episode III Revenge of the Sith, George Lucas, 2.005). Pero lo más sangrante es lo de Vader. No sólo es el esbirro de Moff Tarkin (interpretado por el gran Peter Cushing) que constantemente le da órdenes y Vader se le reporta continuamente. De hecho Leia cuando es hecha prisionera llega a decir:

“… Gobernador Tarkin. Debí figurarme que sujetaba la correa de su perro Vader. …”

Hamill y Cushing
 
En la reunión de la plana mayor de la Estrella de la Muerte, Vader no tiene asiento propio, debiendo permanecer de pie.  Lo que sugiere que Vader es una suerte de comandante de las fuerzas de operaciones especiales imperiales o una suerte de SS en el ejército nazi de la segunda guerra mundial. El emperador ni es nombrado… aunque si hay Imperio suele haber emperador, excepto en el Imperio británico que nunca pasaron de tener reyes. Lo peor es que Darth Vader es derribado por el Halcon Milenario… cosa difícilmente explicable para el piloto excepcional en que se acabará convirtiendo en la posterior saga (pero previa en la cronología interna de la saga, por lo que ya lo era cuando es abatido por Solo), pero lo más doloroso es que queda abandonado a su suerte, en un final abierto poco digno para él. Afortunadamente en la segunda películase perfila definitivamente su personaje como el malo más maloso del cine de aventuras. 

El 7 de Noviembre de 1977 se estrenó en España, sólo cinco meses después de su premiere mundial en el Teatro Chino de Hollywood

El  teatro chino de Hollywood el 25 de Mayo de 1977,  el día del estreno mundial.


No recuerdo cuando llegó a Granollers, pero si recuerdo que la televisión seguía informando puntualmente de la película, filtrando más escenas, lo que no hacía más que acrecentar mis ansias por verla

¿La Fuerza? ¿Qué fuerza?

Lucas creo la Fuerza como una religión y los Jedi como sus sacerdotes, por eso pone en boca del Gobernador Tarkin: 

“… Los jedis están extintos y el imperio gobierna la galaxia, tú mi amigo es lo único que queda de esa antigua religión... “

Existen unos Lejanos* que Obi-Wan dice ver y de los que Han Solo se mofa. Estos lejanos desaparecieron para nunca volver en el resto de la Saga (bueno podrían ser los espectros de Yoda, Anakin y Obi-Wan que se ven al final de la tercera película  El retorno del Jedi (Star Wars: Episode VI – Return of the Jedi, Richard Marquand, 1983) (ver nota al final del texto). Otra cuestión jamás aclarada es la herejía de Obi-Wan cometida durante el combate a sable laser con Vader:

“… Si me matas me convertiré en algo más poderoso de lo que puedas comprender. …”

¿En qué? ¿En un espectro? ¿Esa es la razón por la que se deja matar? y ¿Qué es eso de que sucuerpo desaparece? ¿Qué Fuerza es esa? Y cómo es posible que un espectro de Obi-Wan de ánimos y guie a Luke en el foso de la Estrella de la muerte, que le aliente a ampliar su formación Jedi (en la segunda entrega)… y que nadie más, en toda la saga, tenga su ángel de la guarda Jedi.

Parte de los parroquianos habituales del bar
¿Cómo es posible que Anakin, siendo un crío, sea viejo para ser adiestrado en la fuerza y Luke, que es mayor, si pueda serlo?

Vader detecta la Fuerza en Luke cuando este está en el foso atacando la estrella de la Muerte, pero a su hermana, Leia, a pesar de que la tortura físicamente y psicológicamente, (destruyendo delante de sus ojos su planeta, Alderaan) no detecta ningún indicio de fuerza. Sencillo, Lucas no había decidido todavía que Leia fuera hermana de Luke. Además poseer una gran Fuerza no implica necesariamente ser hijo de Darth Vader. 

La Fuerza aún estaba muy lejos de ser la Fuerza que gobernó el mundo en las siguientes entregas… ¿los Sith? Ni estaban,  ni se les esperaba.

El lado oscuro de la fuerza ¿Sith? ¿Qué es un sith?


El segundo recuerdo de La Guerra de las Galaxias se produjo un sábado por la mañana, en ese horario que siete años más tarde ocupó el incomparable programa infantil semanal La Bola de Cristal (Lola Rico 1984-88). De repente, comienza a sonar las fanfarrias compuestas por John Williams en estado de gracia y la nave Tantive IV en misión diplomática es atacada por el destructor imperial sobre el planeta Tatooine 

 El ataque a la nave de Leia, así empieza La Guerra de las Galaxias

Con la ingenuidad que da tener 9 años llegué a pensar que iban a poner la película entera, comencé a saltar en el sofá y gritar de alegría… pero la alegría dura poco en casa del pobre. Rápidamente aparecieron en pantalla presentadores que comenzaron a hablar sobre La Guerra de las Galaxias, pero no a proyectarla. Tendría que esperar aún un poco más. 

La Guerra de las Galaxias es racista y machista.

¿Un soldado imperial negro?

Un soldado imperial negro, esa es la primera imagen del tráiler de La Guerra de las Galaxias: EpisiodioVII -El despertar de la fuerza (Star Wars: EpisodeVII – The Force Awakens, J. J. Abrams, previsto se estreno el 18 de Diciembre 2015), que se lanzó el 28 de Noviembre de 2014. Una forma rápida y efectista de generar un gran impacto entre las legiones de aficionados al Universo Star Wars. Recordemos que en las seis entregas de la saga las fuerzas de Imperio están formadas únicamente por: humanos, varones y blancos: ningún hispano, ningún asiático, ninguna mujer, ningún no humano se embutirá en las armaduras imperiales, jamás: el sueño de cualquier miembro del Ku Klux Klan. 

Primer Trailer oficial, La Guerra de las Galaxias:Epispodio VII - El despertar de la fuerza, estrenado el 28 de Noviembre de 2014

Los productores de Disney (son los nuevos dueños del universo Star Wars) saben lo que se hacen; nada más provocador que ver un negro con la armadura de los “marines” imperiales. El heterodoxo Stormtrooper imperial del tráiler está interpretado por el británico John Boyega. Para tranquilidad de los aficionados, el segundo tráiler lanzado el pasado 16 de Abril de 2015, se encarga de mostrar a John Boyega vestido de civil y huyendo de fuerzas imperiales que les atacan, junto a la supuesta hija de Luke Skywalker (interpretada por Daisy Ridley). 

 Segundo Trailer oficial, La Guerra de las Galaxias: Epispodio VII - El despertar de la fuerza, estrenado el 16 de Abril de 2015

Tampoco es la primera vez que entre los buenos-rebeldes hay negros, el primero fue Lando Calrissian (interpretado por Billy Dee Williams) y el más carismático, hasta ahora, fue el maestro Jedi Mace Windu (interpretado por Samuel L. Jackson).

Más complicado se hace recordar que La Guerra de las Galaxias (1977) es una película blanca, machista y sin extraterrestres, bueno casi sin extraterrestres. Todo los rebeldes son humanos, blancos, y varones… y la Princesa Leia, eso sí resulta una princesa de armas tomar. No hay más mujeres en la Rebelión y salvo la tía de Luke, tampoco las hay en la película. Todos los humanos que aparecen son blancos y los no humanos o son monstruos a los que exterminar, malvados con los que pelear/negociar (moradores de las arenas/jawas) o son puro atrezzo en las calles y cantinas de Tatooine y claro está: Chewbacca, un versión 3.0 del perro de Han Solo.

La chimenea de un cazador tras una cacería en Hoth
A finales de los setentas, en los EE.UU. ya ha desaparecido la segregación legal entre blancos y negros, eso no significa que estos se mezclen alegremente para divertirse: bailar, ir al cine, o que no haya segregación de facto económica, laboral o residencial. En la década de los setentas aparece el fenómeno cinematográfico de la Blaxpoitation (películas hechas por negros para público negro) dirigido  a un creciente mercado creado al calor del orgullo racial, que se inicia con el movimiento político-racial Black Power en la década anterior y cuyo estandarte más importante y visible (para los blancos) es el boxeador Mohamed Ali (nacido Cassius Clay). 

No es que no hubiera películas con actores negros, que si las había (donde destacaba  Sidney Poitier); películas serias, con contenido y otras pretenciosas. Cosa distinta eran las películas de puro entretenimiento y evasión; para toda la familia, donde la aparición de un actor negro podía ahuyentar a muchas familias blancas por temor a ver una película seria, sobre los problemas raciales o de violencia y drogas que proliferaban al calor de la fuerte crisis económica que padecía los EE.UU. y el mundo desde 1973. En España estábamos en plena transición democrática, en 1977 los partidos políticos y los sindicatos acuerdan los pactos de la Moncloa, para evitar que la inflación que estaba en el 26% anual se convirtiera en hiperinflación, cuestión que se consiguió, lo que permitió retrasar, entre otras razones, la llegada a España de la crisis hasta los ochentas.

Filmando la escena de la entrega de medallas
La Guerra de las Galaxias fue el éxito más grande de taquilla visto hasta ese momento. Y todo cambió, los directivos de FOX decidieron ordeñar el producto con nuevas películas, creando una saga. Para ello había que suavizar el producto, lijar sus aristas, contentar a todos los grupos y minorías, introducir nuevos personajes que los identificasen, como el ya comentado Lando o el Almirante Ackbar entre los no humanos. Incluso en 1981 se reeditó la primera película, ahora bajo el nombre de Star Wars: Episode IV - A New Hope,  la posterior remasterización en 1997 añadió más infografías de efectos especiales, retocó algunas escenas como la ya comentada de Han Solo “gatillo fácil” en la cantina o añadió nuevas escenas no incluidas, como la primera aparición de Jabba el Hutt.

Chewbacca es injustamente olvidado en las condecoraciones
Chewbacca es injustamente discriminado en la ceremonia de las condecoraciones. ¿Acaso no está junto a Solo en todas y cada una de las acciones intrépidas que éste hace a favor de la Rebelión? ¿No es el único que sigue a Solo cuando éste empieza a perseguir a un grupo de soldados imperiales dentro de la Estrella de la Muerte? ¿Es qué no participa del rescate de la Princesa? ¿No es el copiloto del Halcón Milenario cuando abaten a Vader? ¿Por qué entonces no lo condecoran a él también? ¿Es despreciado, es segregado por no ser humano?


En 1997, 20 años despues, en los MTV Movie Awards el wookie Chewbacca finalmente recibió su medalla.


Pero la cabra tira al monte, en 1.999 George Lucas escribe el guion y dirige la primera de la segunda trilogía: La amenaza fantasma. Lucas pone en boca del Jedi, Obi-Wan Kenobi: 

"Por qué intuyo que hemos adoptado a otra lamentable forma de vida"
En clara alusión Jar Jar Binks un gungan originario de Naboo. Sorprende ese desprecio hacia una forma de vida inteligente (por torpe que sea) en un Jedi. Sobre todo si consideramos que Binks, acabó siendo su guía, su intervención fue más que necesaria para poder establecer la alianza entre los gungan y los naboo, que luchará en la batalla de Naboo con el rango de Bombad General y finalmente alcanzará el rango de Senador de la República… quizás no debe sorprendernos tanto: Kenobi llegó a maestro Jedi de rebote, es incapaz de percibir que su discípulo le engaña, no suele cumplir las misiones que se le encomienda, suele “dejar solo” a su compañero en las peleas con sable laser, se le olvidará quien es R2D2 a pesar de ser su copiloto de su caza jedi Delta-7B con el que va al planeta Kamino a investigar la construcción del ejercicio clon en La Guerra de las Galaxias: EpisiodioII–El ataque de los Clones (Star Wars: Episode II – Attack of the Clones, Georges Lucas,2.002) y lo más importante no será capaz de matar al Hitler del futuro...sin duda un personaje sobrevalorado y con un infundado complejo de superioridad rayando la alienfobia. Incluso algunos han llegado a decir que es un Sith…

R2D2 es Arturito
Y por fin llegó el momento, un sábado por la tarde acudimos al cine Mundial de Granollers (pero podría haber sido en el cine Majestic perfectamente, es posible que mi memoria me falle), sólo mi madre y yo, mi hermana fue castigada por llegar tarde a casa una tarde previa (cosa que no solía hacer) y mi padre trabajaba. Aún recuerdo la excitación de esperar sentado en el gallinero a que nos trasladaran a una galaxia muy lejana, hacía mucho tiempo, pero mucho tiempo: Y por fin la magia dio comienzo… y aún sigue. No puedo escuchar los acordes iniciales sin que se me alegre el ánimo. Y allí estaré de nuevo, en la oscuridad del cine, esperando con excitación las fanfarrias que anuncien la VII entrega de la saga de La Guerra de las Galaxias.

by PacoMan


 Nota:
*Una vez publicada la entrada, Rodolfo Martínez, escritor y editor de Sportula  amablemente me hizo ver el error que cometía:
"... Esos "lejanos" que aparecen en la primera peli y que luego desaparecen no tienen nada que ver con Lucas.

Son un error de traducción. El original se refiere a "the remote", es decir, el cacharrillo volante a control remoto con el que Luke se está entrenando con la espada de luz.

Es la traducción española la que crea una referencia mística a unos lejanos que no existen. En realidad Luke dice que casi ha podido ver el remoto y Han Solo dice de la fuerza "que valga para un remoto es una cosa, que valga para los vivos, otra muy distinta". ..·


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by PacoMan 


En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.



Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.



Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.





Y colabora con el blog de Grupo Li Po



1 comentario:

  1. yo también me emociono cada vez que oigo la Rebel Fanfare...son sentimientos, sensaciones.....nada me lo trasmite como Star Wars...¡¡¡¡

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