viernes, 7 de octubre de 2016

Star Trek: Mas Allá.

¿Más rápida y furiosa?






Estimados Amigos



Habíamos recibido muchos mensajes pidiéndonos encarecidamente mas colaboraciones del siempre eficiente PacoMan y hoy cual genio de Aladino cumplimos con su deseo.



Deseamos disfruten de la reseña que nos obsequia sobre la última película del universo Star Trek.



Atentamente 



La Gerencia.



*******




“Los días señaláitos” de Star Trek: Mas Allá


El gran Raimundo Amador lo cuenta perfectamente en su Gitano de temporá: Cuando llegan los días señaláitos… algunos son gitanos, fuman gitano, hablan gitano, en fin son más gitanos que un Vargas Heredia, pero cuando pasan los días señalaitos: si te he visto no me acuerdo. Pues en los aficionados a Star Trek, los trekkis, hay mucho trekki de temporá.


 Raimundo Amador (1998) Gitano de temporá

En este final de verano de 2016 de una España afortunadamente desgobernada (¿Habéis visto lo bien que va? ¿De verdad queréis un gobierno que nos recorte el gasto público entre 8 y 12 mil millones de euros?), me atreví a ver Star Trek: Más allá (Star Trek Beyond, 2016 Justin Lin “¿P’a qué tan furioso?... vete despacito… y por la sombra”). Y a mí me ha gustado esta tercera entrega del reboot de la saga. 



Soy Trekki por convencimiento, como diría Spock por pura lógica, y Wari por sentimiento, lo que no quita que opine que la última de J. J. Abrams (“¡Quiero ser el nuevo Spielberg!”) de Star Wars sea un truño de tomo y lomo, aunque hoy no toca hablar de eso. Me gustaría pensar que estoy lejos del fanatismo de los seguidores de DC Comics que han reaccionado furibundamente ante las críticas del pestiño de Escuadrón Suicida (Suicide Squad, 2016 David Ayer (“vete y no vuelvas más, ni hoy, ni ayer ni nunca”).





Es innegable que la película tiene una triada de problemas, quizás alguno más. El primero es la pérdida de ritmo hacia la mitad del largo-metraje. Curiosamente dura menos que sus “hermanas de reboot” 5 y 10 minutos respectivamente pero subjetivamente parece más larga. Vamos a ver, que el malo-maloso coja a una de las buenas (en todas las vertientes de la palabra) y la pasee por su reino-del-mal explicándole lo maligno de sus planes, queda bien en una del agente 007, pero no en Ciencia Ficción y menos en Star Trek. 



El segundo problema son las escenas de acción: zotal y cilicio en las espaldas de aquellos directores (y en particular en las de Lin), que por una modernidad mal entendida, ruedan las escenas de acción: ya sean peleas callejeras o combates espaciales, con una operador de cámara sufriendo un ataque de epilepsia. Eso del plano movido y borroso ya estaba pasado de moda en los tiempos de Valerio Lazarov, ahora apesta ha incapacidad narrativa y poca dinero para FX, eso o hay sobrecogedores en la producción, como los hay en el gobierno de España… tendrá que ser esto último ya que el presupuesto ha sido de 185 millones de dólares, sólo 5 menos que la anterior y 35 más que la primera del reboot. La recaudación ya es otra cosa.  




El tercer problema es que es la tercera de una trilogía… y las comparaciones son siempre odiosas para Star Trek: Más allá (Más allá ¿de dónde? ¿De qué?). El último niño mimado de Hollywood: J. J. Abrams (“si Spielberg abusaba de los destellos azules…”) recibió el encargo de realizar este reboot de la saga Star Trek. El mismo dirigió las dos primeras: Star Trek (2009) y Star Trek: En la oscuridad (Star Trek Into Darkness, 2013) pero como andaba liado con lo que ha acabado siendo la gran decepción wari, llamó al Fast and Furious 6 (¿hay alguna peor en esa saga?) Justin Lin. Abrams (“para ser como Spielberg voy a llenar mis pelis de destellos azul cobalto”) ¿No había ningún otro director disponible? Vas y llamas al tonto-el-haba este que no sabe mantener el tempo narrativo, ni aún contado el desembarco de Normandía. Pero no contengo con eso, J. J. Abrams (“la reinona del destello cobalto”) sustituyó al equipo de guionistas de las dos primeras: Alex Kurtzman y Roberto Orci que sólo tenían en su haber los lamentables guiones de Transformers, aunque de Alex es el guion de la interesante La Isla (The Island, 2005, Michael Bay). Para la segunda se les unió Damon Lidenlof (“Oh cielos, que horror: Perdidos”).



“El nuevo Spielberg” sustituyó a este equipo de guionistas y escogió al desconocido Doung Jung (“mejor ni mires su IMDb… no te vayas a asustar”) y a Scotty, es decir el actor y guionista Simon Peggs. El simpaticón ingeniero jefe de la Enterprise es corresponsable del guion y actor, de la sorprendentemente fresca Bienvenidos al final del mundo (The World’s end, 2013, Edgar Wright). 




¿Qué no conoces esta película? Corre, ¡Insensato a verla! 



La historia de Star Trek: Más allá no es mala, tan poco es buena, es divertida. No es pretenciosa, ni trascendente, su objetivo es distraer, ganarse con sudor el precio de la entrada: y eso lo consigue. Ciertamente a los 35 minutos ya sabes que no va a pasar nada realmente inquietante ni importante, apagas el cerebro y te dispones mentalmente para ver una película de sábado por la tarde en tu sofá. 




Hay algunas cosillas raras en el guion, como ¿De dónde sale, cómo funciona esa arma de destrucción definitiva? ¿De verdad esperáis que me crea que soltándola al vacío del espacio deje de ser un problema? Y ¡Carajo! Si usas vampiros de energía al estilo Fuerza Vital (Lifeforce, 1985, Tobe Hooper “pero que tremenda sacas a Doña Mathilda May”) explica de dónde sale, como funciona. ¡No me seas torpe! Pero perdonándoles las chiquillerías hay que admitir que es un guion que Gene Roddenberry habría estado loco por poder grabar en los duros años del inicio, allá por el final de los 60’s.  Ese aire casi camp, completamente naif se aprecia en toda la película. La idea-fuerza es sencilla: “como grupo valemos más que la suma de nuestros miembros”. ¿Para qué complicarte más, si va a funcionar? Y funciona porque utilizan todos los resortes del Universo Star Trek y autoplagiando las dos películas anteriores del reboot. Aunque es evidente que el malo bebe del malo de la última peli de Star Trek previa al reboot, Star Trek: Nemesis (2002, Stuart Baird).  



Impagable el homenaje a la serie original con los decorados del planeta de las “abejas-malas” con rocas de cartón piedra pintadas con pintura de oro, que directamente evocan a Shatner y Nimoy correteando entre ellas. O el guiño a la homosexualidad del timonel Hikaru Sulu (aparece en la película su marido y su hija) en homenaje a la homosexualidad del intérprete original: George Takei.



La película ha recibido malas críticas por comparación con sus dos predecesoras, sobre todo de los trekkis de temporá al calor de los días señalaitos de las dos primeras pelis de Abrams (“rayitos azules Ad Astra”).  






*******







by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po



No hay comentarios:

Publicar un comentario