lunes, 2 de marzo de 2020

¿Si las humanidades nos hacen mejores personas por qué se enseñan cada vez menos en las escuelas...?







¿Por qué se enseñan cada vez menos humanidades en las escuelas?

Hoy Grupo LiPo trae el artículo ¿Las humanidades nos hacen mejores personas? de Magí Camps publicado en La Vanguardia el 18 febrero 2019, en realidad es una encuesta a eminencias de las letras para demostrar que las humanidades nos hacen mejores personas. Evidentemente un blog que lleva a gala la hermenéutica y poesía para defender lo bueno, donde quiera que se encuentre da una respuesta positiva a semejante pregunta inicial. Claro que las humanidades nos hacen mejores personas, una vez realizada esta declaración de intenciones, veamos en más detalle esta cuestión. El artículo, en particular, les hace a estos próceres de las humanidades estás tres preguntas:


1. ¿Qué aportan las humanidades a un mundo eminentemente práctico? ¿Para qué sirven?

2. ¿El mundo funcionaría peor sin las humanidades?

3. ¿Nos hacen mejores personas?


Como ahora podrán ver, tras esta entadilla, hay algunas respuestas ingeniosas pero las más de las veces son lugares comunes y argumentos manidos por un uso superficial.

La cuestión de fondo que nos trae a este tipo de artículos, verdaderos anuncios de libros de ensayo sobre el estado de la cuestión es: ¿Por qué la escuela ha ido dejando de impartir humanidades para centrarse en materias técnicas?

Pero para contestar a esa pregunta primero cabe preguntarse ¿Por qué se educa? Como nuestra cultura procede de la cultura helénica arrancaremos justo ahí. Para los griegos la educación era un objetivo, un fin en sí mismo, pero para los romanos era una cuestión más práctica, un área de estudio era buena sólo si sirve a un propósito más alto o extremo determinado. Empieza rápido el declive hasta hoy, pero cabe constatar que el malestar actual ni tan siquiera es novedoso. Lo único rabiosamente nuevo es el desconocimiento culto que da el acceso ilimitado a vastos océanos de información. Pero ni internet, ni la mejor biblioteca del mundo es conocimiento. El conocimiento es información regada con esfuerzo, con sudor, con trabajo, con entendimiento que nace del estudio. Aun así en la antigua Roma se impartía muchas humanidades. La educación se dividía en tres etapas: en la básica se enseñaba a escribir, leer y hacer cuentas. En el segundo nivel se impartía geografía, historia, física y religión básicamente. Y en la final: retórica, derecho y filosofía. El ejercicio físico formaba parte de todas las etapas.

Pero es en Prusia, con Federico I a finales del XVIII y principios de XIX cuando se instaura la educación obligatoria. Dada la sofisticación de la guerra el objetivo era crear  soldados disciplinados y obedientes, incapaces de cuestionar órdenes.  No es coincidencia que el advenimiento de los nacionalismos coincida en el tiempo con este fenómeno. Nacionalismo patriotero que impela a los soldados a dar su vida por la patria, defendiendo una bandera que no es más que un trapo de cocina con pretensiones. Tampoco es coincidencia que la sofisticación de la revolución industrial requiriera mano de obra formada. Cabe recordar que los primeros trabajadores de la inicial revolución industrial eran niños, sin formación, ni capacitación alguna.

En este sentido el profesor Sebastián Giménez en su ensayo de julio de 2012 publicado en margen nº 65: El quiebre de laescuela moderna: De la promesa de futuro a la contención social, dice textualmente:

“…Es imposible concebir a la escuela sin el capitalismo. La escuela nace para formar a la mano de obra. Su mismo modo de funcionamiento lo atestigua: momentos de trabajo y ocio claramente pautados; acceso al conocimiento graduado; organización rígida del horario escolar. De hecho, una de las funciones de la escuela moderna es el disciplinamiento. Para Michel Foucault[1], “…la disciplina fabrica cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos ‘dóciles’: aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia)…”

¿Cuál es el objetivo de la escuela pública y obligatoria de nuestros modernos países? ¿Abaratar los costes de las empresas en formación de sus trabajadores? Si esa fuera la cuestión ¿Por qué los contribuyentes debemos cubrir ese coste de las empresas? Y si no es el caso ¿Qué objetivo persigue la educación pública y obligatoria? ¿Quizás ciudadanos sin pensamiento crítico, obedientes y disciplinados con el régimen? No lo sé, en los programas electorales de los partidos no se encuentra la respuesta. Eso es algo que deberá responder usted, amable lector. Solo puedo añadir que ya nací viejo y sigo envejeciendo, desconfió hasta de mi sombra. Tiempo de leer las reconstituyentes respuestas de los encuestados.

by PacoMan





[1] FOUCAULT, Michel (2003). Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión. Siglo XXI
Editores, Buenos Aires.

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¿Las humanidades nos hacen mejores personas?



  Personalidades de la cultura se pronuncian



El mundo de la cultura vive constantemente cuestionado. Cuando hay reducciones en los presupuestos, las instituciones del ámbito cultural suelen sufrir los recortes más hirientes. Casi nadie cuestiona la eficacia de la investigación médica, por ejemplo, pero no todo el mundo sabe ver los beneficios de leer un libro o de oír un concierto. Los planes de estudios se resienten, y los humanistas ponen el grito en el cielo.




La filósofa Marina Garcés ha coordinado en un libro, Humanidades en acción ( Rayo Verde ), el trabajo de una veintena de ponentes bajo la premisa de “pensar las humanidades desde su potencial transformador y como un activo positivo para el conjunto de la sociedad”. Sus puntos de vista, diversos y enriquecedores, ayudan a formarnos una idea del potencial inmaterial de las humanidades.





No son los únicos. Tal como hizo ya hace unos años Jordi Llovet en su ensayo Adiós a la universidad: el eclipse de las humanidades (Galaxia Gutenberg), ahora ha sido el psicólogo canadiense Steven Pinker, autor de The New York Times , quien ha publicado En defensa de la Ilustración. Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso ( Paidós), siempre con el pesimismo de la pérdida de la dimensión de la persona como rasgo que nos distingue del resto del mundo.




Las siguientes personalidades de la cultura responden a estas preguntas:

1. ¿Qué aportan las humanidades a un mundo eminentemente práctico? ¿Para qué sirven?

2. ¿El mundo funcionaría peor sin las humanidades?

3. ¿Nos hacen mejores personas?






Filósofa. UOC

1. Las humanidades, para mí, no son un conjunto de disciplinas académicas “de letras”, sino una aproximación a la experiencia humana que lo que tiene en cuenta es el punto de vista de la dignidad y libertad. Por lo tanto, las humanidades son aquella mirada que no se reduce a evaluar resultados, sino que nos permite interrogarnos por el sentido y el valor de lo que hacemos. En un mundo donde la práctica se entiende como una aplicación inmediata de soluciones a corto plazo, la mirada humanística nos hace menos esclavos.


2. Me parece bastante evidente que el mundo funciona muy mal: la devastación de formas de vida, humanas y no humanas, crece exponencialmente. Ante este hecho, que casi estamos aceptando como un destino inevitable, las humanidades aparecen de nuevo como un elemento de resistencia y de contrapoder, como un compromiso existencial y político con una vida más

3. Por ellas mismas, las humanidades no hacen nada. Somos nosotros quienes nos podemos hacer mejores o peores según cómo nos relacionamos con los límites de lo que sabemos, de lo que somos y de lo que podemos. La relación entre el conocimiento y la virtud hace muchos siglos que está en cuestión. Las sociedades más cultas han cometido las peores atrocidades. Por lo tanto, la cuestión es: de todo aquello que sabemos, ¿qué estamos dispuestos a comprender? ¿Y hasta dónde dejaremos que nos afecte y nos transforme?





Dramaturgo

1. La propia palabra incluye la respuesta. Es aquello que nos hace humanos, que nos define. Sirven para dar sentido a la vida.
2. Sin humanidades no hay humanos. En un mundo sin humanidades no seríamos conscientes ni de que hay mundo.

3. Sólo la cultura nos salva de la bestialidad. A más cultura, menos instinto, menos violencia. He visto que en Francia se está poniendo a prueba un cheque cultural para la gente joven, es una inversión inmejorable.





Pintor

1. Las humanidades, como la poesía, como el arte y el pensamiento, constituyen un proceso que conduce a la claridad. Si no condujeran a la claridad y a ayudar a conformar una persona más completa, no servirían para nada. Gracias a ellas, el hombre puede hablar al propio hombre.

2. Hay que decir que el mundo funciona bastante mal, aunque cuesta analizar su realidad porque formamos parte de él. Las humanidades, en toda su extensión plural, nos pueden enseñar a mirar, a escuchar... a dotarnos de conocimiento y de perspectiva. Y por lo tanto: a mejorar. Que lo consigamos o no es una cuestión que se me escapa. Los retrocesos de la historia hacen temer lo peor.

3. ¿La buena persona nace? ¿Se hace? ¿Se autoconforma? Las humanidades nos pueden hacer personas más cultas, más educadas, más comprensivas, incluso más civilizadas, sí... Ahora bien, ¿más bondadosas? Lo que entendemos como bondad tiene que ver más con la herencia, la memoria y el entorno, no con el conocimiento. ¡Cómo querría equivocarme!





Presidenta Secció Filològica, IEC

1. En este mundo tan práctico, las humanidades ofrecen la posibilidad de hacernos reflexionar y, por tanto, de hacernos cambiar actitudes y comportamientos ante las situaciones. Al mismo tiempo nos ayudan a conformar una actitud crítica sobre lo que va ocurriendo.


2. Evidentemente peor, por las mismas causas que ya he dicho. Enfrentarse al mundo sin un espíritu crítico y una mente estructurada dificulta la estabilidad mental y emocional. Así nos va en estos tiempos en que las humanidades se menosprecian en la formación a todos los niveles.

3. Más que hacernos mejores personas, yo diría que nos dan herramientas y modelos de actuación a partir de una práctica reflexiva. Y eso nos mueve a actuar de modo más mesurado y justo.





Cantautor

1. Aportan el conocimiento de los modos que tenemos de entender y estar en el mundo las personas y las sociedades; y sirven para tener más recursos para entender y estar en el mundo.

2. Mucho peor, evidentemente, porque sin las humanidades las personas somos más vulnerables a la manipulación, por más que también a través de las humanidades podamos manipular y ser manipulados perfectamente, y de hecho, se usan también para eso.

3. Las humanidades nos hacen mejores personas porque nos permiten conocer mucho mejor a los otros y a nosotros mismos, realidades alejadas de la nuestra y nuestra propia realidad. Las personas en esta vida sólo queremos ser felices y para conseguir eso necesitamos a los otros y trabajar para ser mejores personas, y las humanidades son un arma de construcción masiva, que decía aquel.




Librera

1. Me preguntas por la practicidad de las humanidades porque las humanidades son prácticas. No creo que lo práctico vaya por un lado y lo de las humanidades por otro. Cuando buscamos un modo práctico para resolver una necesidad, ya estamos reflexionando... Y una vez resuelto seguiremos reflexionando; la antropología se dedica a eso, por ejemplo. Creo que la separación ciencias-humanidades es un artificio relativamente reciente que responde a necesidades mal resueltas del sistema educativo.

2. No sabríamos si funciona o no. No tendríamos herramientas para pensarlo. Todo sería aquí y ahora.

3. Creo que, igual que las ciencias, aportan un conocimiento que según como sea aplicado después hará bien o hará mal. El mal y el bien son naturales en las personas; eso también lo enseñan las humanidades.





Director general de la Fundéu

1. Nada me puede resultar más práctico que conocer la historia del pensamiento y de la humanidad, la evolución de la lengua, así como la expresión artística del hombre, para entender lo que me rodea y tomar con mayor conocimiento de causa decisiones personales, laborales y empresariales.

2. El mundo funciona peor ­desde que se han relegado las humanidades a un segundo plano. No será esta la causa, pero sí el ­reflejo de un mundo que pone
por delante la obtención de unos logros que no dan la felicidad.

3. Las humanidades ayudan a tener una mejor educación y por lo tanto a controlar mejor nuestros peores instintos. Nos hacen mejores.





Escritora. Académica de la RAE

1. Son fundamentales precisamente porque nos humanizan.

2. Funciona mucho peor y ya lo notamos. Falta interés por la literatura, la música, las artes, valores relacionados con el espíritu.

3. No lo sé, algunos nazis eran cultos, amantes de la música y el arte. Pero sí que nos hacen más ricos y vivos, nos aportan posibilidades.





Cantante, actor y director teatral

1. Las humanidades sirven para llenar de sentido y concepto todo lo que nos rodea, conectándolo con nuestro inte­rior. ¿Qué haremos del tiempo que ganamos gracias a la tecnología, que tanto nos ha facilitado la vida? Este tiempo ganado lo tenemos que llenar de todo lo que no parece necesario, pero precisamente por eso nos es imprescindible.

2. Directamente, no funcionaría. El mundo pasaría a ser una máquina aparentemente perfecto, pero fría y sin empatía. Para mí, dejaría de ser el mundo. Como mínimo, no sería el mundo que a mí me interesa. Ni me lo imagino.

3. Nos hacen más personas. Y sin duda nos dan herramientas para establecer un criterio y decidir qué es ser buena persona y qué es no serlo: nos ayudan a tener conciencia. Pero ser buena pers­ona siempre acaba siendo una decisión personal, que tomamos cada día.





Lingüista. UB

1. Aportan la dimensión que nos permite explorar y desarrollar todas nuestras capacidades. Sirven para darnos algunas respuestas sobre el hecho existencial.

2. No funcionaría. Porque en las humanidades está la dimensión más profunda de la creatividad (y sin la capacidad de ­crear, el mundo no funciona).

3. Me gustaría creer que sí. Porque nos permiten reconocer al otro como igual.





Lingüista informático. RAE
Como cuestión previa, debo confesar que hacer referencia a las humanidades me resulta un tanto ­inseguro. En el mundo del conocimiento científico, estas distinciones no sirven de mucho. La historia o la lingüística, por ejemplo, son disciplinas empíricas, y las diferencias que pueden presentar con las consideradas ciencias duras se explican por la naturaleza distinta de los objetos de los que se ocupan: los que resultan de la actividad de los seres humanos, de su vida social, tienen un carácter complejo, menos fácilmente sometido a reglas o leyes que los objetos naturales. De ahí las dificultades de la predicción en sociología, economía o lingüística. Otra cosa es, claro, si pensamos sólo en la creación artística y no en su estudio.
1. Es habitual decir que nada hay más práctico que una buena teoría. Creo que se puede aplicar también en este terreno. Sirven para comprendernos a nosotros mismos, a la comunidad a la que pertenecemos, a la historia que compartimos, para explorarnos en profundidad, aspectos todos ellos realmente prácticos.
2. El mundo simplemente no funcionaría. Al menos, no un mundo que mereciera la pena vivir. La presencia de las humanidades en los programas de estudio es fundamental para educar ciudadanos, ciudadanos críticos. Me remito al libro de Martha Nussbaum, Sin fines de lucro.

3. Debería, pero no estoy seguro. La diferencia entre el genio en su vertiente pública y el


Tomado de La Vanguardia.


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by PacoMan 

En 1968 nace. Reside en Málaga desde hace más de tres lustros.

Economista y de vocación docente. En la actualidad, trabaja de Director Técnico.


Aficionado a la Ciencia Ficción desde antes de nacer. Muy de vez en cuando, sube post a su maltratado blog.

Y colabora con el blog de Grupo Li Po



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