sábado, 30 de junio de 2018

Jacqueline Goldberg: Miro por una ventana que a veces está en Paris, otras en Caracas y a ratos en Maracaibo


Jacqueline Goldberg ~ Fotografía por Marco Tulio Socorro. Imagen tomada de aquí


Jacqueline Goldberg: “La escritura es el lugar donde no hay impedimentos”

La poeta presentará el próximo mes de julio dos libros: “El cuarto de los temblores”, publicado por Oscar Todtmann Editores, y “Las bellas catástrofes”, con la editorial El Estilete.




DULCE MARÍA RAMOS

17/06/2018 01:00 am

“Soy Jacqueline Goldberg,
la que tiembla y escribe.
La que jamás ha dejado de temblar.
(…) 

En el anchuroso árbol familiar,
se presume que sólo yo tiemblo,
sólo yo tiemblo y escribo.
Sólo yo escribo mientras tiemblo.

¿Temblará alguien más tarde?
¿Temblará un lejano pariente en el instante de su muerte?
Jamás lo sabré.
Estoy sola en el árbol,
sola en el temblor. 

De El cuarto de los temblores (fragmento)

Poeta, periodista, editora. Los que alguna vez hemos conocido a Jacqueline Goldberg siempre la hemos visto temblar, jamás preguntamos las razones porque han sido más poderosas sus palabras que sus temblores. En esta oportunidad en El cuarto de los temblores, publicado por Todtmann Editores, Goldberg desnuda ante sí y ante sus lectores su enfermedad, que se convirtió en un camino para refugiarse en la literatura, para escribir desde lo que le sobra. Un libro que es definido por su autora como “des-generado” y donde confluyen la autoficción, el ensayo, fragmentos poéticos, la autobiografía y la crónica.

A la par, Goldberg también presenta Las bellas catástrofes con El Estilete. Aquí la voz poética se centra en las tragedias y ese matiz misterioso que esconde la muerte. Una poesía documental que pasa por los acantilados Beachy Head en Londres, el río Nazas en México o el Mar Caribe de Vargas.

-Parafraseando uno de los títulos que pronto presentará, quizás es una bella catástrofe publicar dos libros en este periodo tan doloroso que vive el país.

-Publicar en este momento en Venezuela es un gran milagro que habla de cómo dos editoriales se sobreponen a la catástrofe y siguen apostando al porvenir. Nunca imaginé que estos libros saldrían casi juntos y se presentarían con una semana de diferencia. Ambos estuvieron terminados hace por lo menos tres años. El cuarto de los temblores comencé a escribirlo quizá hace diez años. Y Las bellas catástrofes hace cinco. Fueron escritos en momentos muy distintos, comenzaron su camino editorial cuando el país era casi otro. Y si, ciertamente es una bella, pero necesaria catástrofe publicar libros, seguir diciendo. El país se lee en estos libros porque yo escribo desde él. No puede uno dejar de hacer lo que debe hacer, aún en medio del desastre.



-El escritor José Cardoso Pires a raíz de una isquemia cerebral escribió De profundis. Ahí reflexiona sobre cómo la enfermedad afectó su lenguaje y la forma de comunicarse con el mundo. De cierta manera en El cuarto de los temblores usted no sólo habla y reflexiona sobre su enfermedad, sino también sobre el camino que siguieron sus temblores, aunque le dedica poco espacio a la tartamudez en su escritura.

-El cuerpo conduce a la escritura. A cada quien como puede. El cuerpo reclama una sintaxis para ordenar el mundo, para no extraviarse del todo en él. Cuando el cuerpo padece —sea grave o no, visible o no— eso supone una diferencia con el otro. El lenguaje intenta aportar los andamios que faltan.

-Para Mario Bellatin, quien le dedicó unas palabras a su libro, la escritura es una enfermedad y la falta de su brazo le permite trabajar desde el vacío. Para usted, ¿qué es la escritura y desde qué vacíos ha trabajado sus temblores?

-La escritura es el lugar donde no hay impedimentos, donde a ratos no tiemblo y a veces tiemblo a mis anchas. Desde niña la escritura ha sido refugio en el que nadie pregunta, nadie mira, no se rompen copas, no hay derrames. Empecé a escribir porque temblaba, seguí escribiendo para seguir temblando. Mario parte desde un vacío, yo desde algo que sobra.

-El cuarto de los temblores fue una manera de entender su enfermedad. A pesar que, como usted bien lo cuenta en las primeras frases de su libro: “Alguien dijo que el día que escribiese sobre el temblor, dejaría de temblar”.

-Sigo temblando. Escribí ese libro y no he dejado de temblar. No sé si ocurra más tarde, nunca creí que fuera una promesa, sino una propuesta. Se convirtió en una necesidad y tras ella en una responsabilidad con quienes pudieran temblar o no en mi parentela. El libro me ha servido para escudriñar en mí misma y en las muchas formas que adquiere el temblor a mí alrededor. Su escritura fue un ejercicio intelectual sin pretensiones que, con los años, me fue permitiendo dar nombre a mi condición temblorosa y mostrarla a los demás. “No estamos aquí para sanar nuestras enfermedades, sino para que nuestras enfermedades nos sanen”, dijo Carl Jung.

-Lo que relata da indicios de una infancia no muy feliz, ¿para escribir se necesita una infancia desdichada?

-La infancia son retazos en la memoria y en la mía sobresalen momentos muy felices. Tuve unos padres amorosos y dedicados. Tuve posibilidades de afrontar dificultades, tuve fuerzas, tuve anhelos, tuve pasiones. Tengo todo eso. Y no, nadie necesita desdichas infantiles o adultas para escribir.

-La poeta portuguesa Filipa Leal en Los poetas no sirven para nada reflexiona sobre los clichés que envuelven al poeta, a la poesía y a los lectores de poesía. Para usted, ¿qué representa ser poeta y qué ha significado la poesía en su obra literaria?

-No puedo hablar de ser poeta como si se tratase de una anomalía, como tampoco lo es ser arquitecto, periodista o veterinario. Finalmente, si lo pensamos demasiado, nada sirve para nada. La poesía es una respiración, una mirada sobre el mundo. Hay clichés para todos los oficios y la poesía es un oficio. La poesía me ha permitido hallar palabras precisas, voces cercanas. Desde la poesía he hecho periodismo, gerencia cultural y hasta producción editorial. Es el tamiz por el que aspiro pasar todo cuanto escribo y leo. Anhelo llevar el lenguaje y la precisión de la poesía a la escritura periodística, al ensayo, a la narrativa. Aspiro a que la poesía sea el género que me permita que los géneros desaparezcan y quede, como decía Marguerite Duras, una escritura de lo no escrito, “breve, sin gramática, una escritura hecha solo de palabras”.

-Recientemente falleció su padre, en sus redes sociales documenta a sus lectores sus tristezas, agonías y hasta las dificultades que enfrenta su madre en Maracaibo. ¿Siente que vive en un insilio? ¿Ve el futuro de Venezuela con tanto pesimismo?

-No me gusta hablar de insilio. Es una categoría que se usa para insistir en los argumentos de la soledad. Esa soledad ha existido siempre y es a partir de la cual se escribe. Para escribir se necesita un poco de voluntario encierro. El insilio es enajenación y no creo que yo esté enajenada, ni exiliada en una interioridad que lucha con un mundo exterior. El insilio es silencio y las redes son todo menos silencio. Con ello no niego que en Venezuela estemos más encerrados que antes, vamos poco al cine, al aire libre. Pero el mío como el de muchos, por lo pronto, es un encierro físico, no mental ni espiritual como el que suponen los insiliólogos. En las redes, si le pones un tono dramático y agónico, todo suena dramático y a agonías. Cada quien ve y escucha lo que puede. Yo escribo sobre el funambulismo del presente, de lo que voy viendo y viviendo. Es importante que demos cuenta de la terrible cotidianidad que se vive en Venezuela. Es importante dar cuenta de lo que vamos presenciando, estemos donde estemos. El futuro es un artefacto que no puedo adivinar con pesimismo u optimismo. Es, si acaso, una apuesta.

-En su segundo libro, Las bellas catástrofes, habla de la muerte, el suicidio, esa extraña belleza que se puede encontrar en una desgracia. También le dedica un poema a la tragedia de Vargas, ¿quizás en ese momento empezó el devenir que vivimos hoy como país?

-Las catástrofes de Venezuela -porque no es sólo una- empezaron antes y después de Vargas. No me atrevería a hablar de aquel deslave como un momento genealógico del país que somos hoy. Desenmascaró, eso sí, pequeñas y grandes tragedias. La de un gobierno que no le importó lo que el agua se llevaba y fingió proezas donde solo había mezquindad y sed de poder. Fue el lodazal perfecto para que desaparecieran cosas, presagios e incluso personas. En medio de ese desastre yo estaba a punto de dar a luz. Debía mirar el horror afuera y la belleza dentro. Debía cuidarme para dar la bienvenida a ese otro ser que yo misma había invitado a este mundo.

-Y finalmente, ¿cómo es la ventana por donde mira Jacqueline Goldberg?

-Tiene una cortina. A veces está París y un día muy soleado tras ella. Otras está Caracas y un cielo encapotado. A ratos está el lago de Maracaibo y un mediodía transparente. Mi ventana cambia y yo con ella.

El libro El Cuarto de los Temblores será presentado por Ana Teresa Torres, Naky Soto y Albor Rodríguez. 


Tomada de El Universal



viernes, 29 de junio de 2018

Recital #Canción contra ELAMO convoca a enfrentar creadoramente al extractivismo minero en el Orinoco y en Perijá




Este 1ero de julio la agrupación de cantautores Verbigracia hará el recital “Canción contra el AMO” para presentar su primera producción musical en la Librería Lugar Común.

Al ser consultada la cantautora Robzayda Marcos Vera nos cuenta las razones de este trabajo:

“Danilo Angulo y yo no somos artistas de show, nuestras canciones nacen en la calle, en la experiencia de lucha por el derecho a la tierra de los pueblos indígenas y campesinos en Venezuela, en la lucha contra un modelo viejo de estado, exacerbado en los últimos años, que niega nuestras identidades y está para el servicio de todas las plagas de langostas corporativas que deseen expoliarnos, nacen de la disciplina que requiere el comprometerse con contar las historias que el poder quiere poner en el olvido”.

Verbigracia dedica este recital inaugural a los que luchan contra el proyecto extractivista etnocida y ecocida del Arco Minero del Orinoco (AMO) desde distintas posiciones y visiones “una convocatoria de alegría y afinidad para que la ausencia sea derrotada y todos seamos convocados para la acción creadora”. También rechazamos la nueva escalada extractivista y represiva contra los pueblos indígenas de Perijá y la Guajira.

“Cantamos también al amor y a la esperanza, y desde el amor interpelamos a una clase media urbana, cuyas reacciones nacen en el miedo y en la desesperación, a abrazar un nosotros (hace énfasis en esta palabra) que tiene todos los acervos para rehacerse mas allá del rentismo, el clientelismo y todos sus vicios, pero para lograrlo deben romperse los limites de una cultura cuyo signo es el egoísmo y el temor, el amor invita en nuestras canciones a aprender memoria, pero desde la memoria no estancarnos en la nostalgia de un pasado que nunca fue realmente bueno, hay que construir algo nuevo”.




Este disco se ha grabado de manera autónoma y falta poco para terminarlo y ponerlo digitalmente a disposición de los públicos, los productores y cantautores necesitan la ayuda de todos los que se identifiquen con las historias hechas canciones para terminarlo, este recital también servirá para pedir esa ayuda: “no le pediremos a ningún poder que nos apoye, pero nuestros iguales solidarios pueden ayudarnos, cada quien a su manera, así hemos logrado grabar y seguir diciendo cosas en este tiempo donde la supervivencia mata todas las iniciativas y eso es un milagro colectivo concreto”.

Robzayda nos dice que ellos se reafirman en la disciplina de seguir cantando y contando: “La vida sigue reafirmándose en medio de la adversidad en nuevas canciones, este disco es el trabajo de los años pasados vividos intensamente desde la lucha social, pero la experiencia misma de lucha nos reta a mostrar lo que hemos aprendido y lo que vemos ahora, lo nuevo que estamos aprendiendo de la gente que periste”.

Este recital ha sido posible a la ayuda de Provea, quienes ha realizado una serie de actividades con la Librería Lugar Común y su apoyo nos suma a esas experiencias creadoras agrega Juan Carlos La Rosa de laguarura.info, medio digital dedicado al registro y comunicación de  las luchas de los pueblos.

Tomado de laguarura.info


jueves, 28 de junio de 2018

Mariano Picón Salas: La dolencia de la época es haber hecho de la vida un maratón hacia el dinero



Picón Salas durante el discurso inaugural de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, 1946.


Mariano Picón Salas, Discurso inaugural de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela

Caracas, 12-X-1946




Trataré de decir en sencillas palabras que no pesen, rehuyendo el discurso engalanado, los problemas que nos plantea y las finalidades que le asignamos a la nueva Facultad de Filosofía y Letras. Una vez me atreví a afirmar en un ensayo que en Venezuela acontecen las cosas mágicamente, y que de pronto ese misterio numen, ese «Dios de Colombia» de que habló Bolívar resuelve o nos lanza cuestiones de tan vívida urgencia que ya no es posible sino enfrentarse a ellas, con rapidez que anhela el saldo de muchos años de olvido y de postergación. Siempre hubo en la historia venezolana, a pesar de la prédica derrotista y desengañada de los sembradores de cenizas, un impulso de ascenso social y espiritual, y por ello lo que yo llamaría la «sorpresa del pueblo», la voz y el reclamo de una patria olvidada y escondida, vino a refutar los cálculos y previsiones mezquinas de quienes hubieran mantenido el país como en eterna minoría de edad, ofreciéndole los bienes de la civilización con la usura del cuentagotas.

Si los profesores que vamos a enseñar en la nueva escuela mirásemos la cuestión desde nuestro solo ángulo, habríamos aconsejado de inmediato la antigua fórmula de las antiguas universidades: limitar la matrícula y sembrar de escollos y trámites el camino que conduce a la inscripción universitaria.

Antigua sede de la UCV en 1911. Actualmente el Palacio de las Academias.

Pero sin que tuviésemos que erogar, como la famosa Universidad de Harvard, más de cien mil dólares para una encuesta previa sobre las necesidades presentes de la educación superior, se nos reveló una realidad que seguramente inspirará más de un trabajo y actitud universitaria en los días que comienzan.

Por vocación yo soy cazador de pequeños hechos sociológicos, me gusta ver saltar la liebre del problema y advertir cómo se resuelve, con este «ahora o nunca» que debe ser el signo de toda generación decidida. Mucha más gente de la que esperábamos llenó los formularios de la Facultad de Filosofía por dos simples razones: primero, porque se siente hoy como nunca la deficiencia de la Universidad puramente profesionalista y se requiere -por sobre la técnica del médico o del ingeniero- lo que yo llamaría una inicial técnica humana que si no ofrece beneficio económico aspira a lo que vale tanto como eso: un arte de vivir y de comprender, un espíritu de fineza en el más estricto sentido pascaliano; y, segundo, porque son estos días laberínticos que vive el mundo, de crisis y socavamiento de costumbres y tradiciones, este estrépito sin finalidad, de este no saber a dónde se marcha que es el terrible signo de la civilización contemporánea. Cuando hablamos de que el excesivo profesionalismo universitario debía corregirse con más amplia fundamentación cultural, y que era necesaria esta Facultad de Filosofía, decíasenos que de surgir, ella, sólo sería el refugio de algunas pocas gentes líricas y descentradas, o de escasos jóvenes a quienes el turbulento entusiasmo de la edad y el gusto de las palabras nuevas, torna -como es explicable un poco pedantes, y que el país tan urgido de técnicos, no hallará mayor provecho social en auspiciarla.

Es decir, se miraba el problema de la formación del hombre con el lente del más angosto positivismo; de un positivismo marchito en todas partes, pero que en Venezuela podía aún esgrimirse como viviente novedad. Hubo, además, en algunos políticos la falsa creencia de que el proceso educativo era separable y divisible en aisladas etapas, y que siendo cuestión primera la lucha contra el analfabetismo de las grandes masas, podría pensarse en la Filosofía y en las Letras cuando todos los venezolanos de todos los sitios escribiesen y leyesen. Pero nadie se preguntaba si al abandonar un aspecto de la educación para desenvolver otro, no se corría el riesgo de que al cabo de algunos años habría más lectores que buena lectura venezolana.

Era exactamente lo mismo que si en el famoso día del Génesis que abrió la historia de la humanidad de acuerdo con la tradición sacra, Jehová se contentase con hacer los pies y el tronco de Adán, reservándose la cabeza para otro sábado de mayor sosiego.

Pero el soplo de Jehová, el soplo de la cultura –podemos decir- metafóricamente dirige a la vez, los pies y la cabeza del hombre. No se trata de procesos aislados o sucesivos sino paralelos y simultáneos. A la educación fragmentadora hay que oponer siempre la imagen de la educación integradora. Y que no era un proyecto vago y nebuloso el de la Facultad, vino a enseñárnoslo con una de sus habituales sorpresas, el pueblo venezolano.

La abundante matrícula, la cantidad de solicitudes, telegramas, cartas que se han acumulado en estos días en nuestra mesa de trabajo, demuestra que estos estudios obedecen a una necesidad nacional y tan auténtica, como cualesquiera otras.

Y aquí rozamos el nervio vivo de un asunto, cargado de especial problemática. ¿Qué es lo que se propone tanta gente que se incorpora a los cursos humanísticos o que pide -cuando tiene sus títulos y certificados en orden- que se le acepte, por lo menos, como oyentes de las aulas? ¿Es que todos desean ser escritores o filósofos con mengua y descuido de otras actividades urgentes en el país como las técnicas e industriales?

No fue menor la sorpresa -y sobre este asunto quiero reflexionar hoy- que nos ha dado la Facultad de Filosofía y Letras. Pensando en estos últimos años en el proceso de crecimiento económico de la nación, en el desborde de negocios que nos trajo la explotación petrolera y la abundancia de divisas, alguien observaba si no era tentativa quimérica hacer un sitio en los estudios universitarios para el pensamiento puro, para las humanidades clásicas, para aquellos altos goces de espíritu que no pueden expresarse en las estadísticas de producción o en los índices de ganancia financiera. La dolencia de la época -como ustedes lo saben- es haber hecho de la vida un maratón hacia el dinero, un pragmatismo esterilizador de otras formas más altas de existencia, que acaso explique por qué hay en este mundo de nuestros días tanto residuo de angustia, tanta nostalgia de felicidad y auténtico equilibrio humano; tan estruendosa quiebra de valores, tanta neurosis.



El hombre mira todo, menos el aseo y armonía de su alma. Sofrosine y Eutimia, dos maravillosas virtudes griegas, huyeron de días en que emerge, sin duda, con ruido de convulsión el perfil de una nueva edad, parece buscarse, asimismo, la explicación integradora, el nuevo hilo de Ariadna que nos conduzca por las tortuosas y contradictorias encrucijadas de nuestra alma individual y de nuestra psique colectiva. No es un problema localizado en las latitudes geográficas; es de todo el universo.

Aun aquellos países como los Estados Unidos que gastaron tanto dinero en educación y que parecían tan seguros de la opulencia material y el rumbo de sus universidades, experimentan una igual crisis; se dan cuenta de que frente a la Universidad que da títulos y ofrece profesiones remuneradas, hay que injertar otra que atienda tanto como al adiestramiento económico a las grandes incógnitas del hombre, a este «¿Cómo?» y a este «¿Para qué?» por el que se clama con desgarrada angustia.

Leed -para que advirtáis lo profundo y universal del problema- el informe de la Universidad de Harvard.

Porque en estos años recientes de guerra, de fascismo, de generales convulsiones, casi nos precipitamos en la inhumanidad y en la infrahumanidad, en el colapso de todos los valores, volvemos a decir la vieja palabra Humanitas buscándole el urgente sentido de completación estética y moral del hombre.

Sabemos que acaso no cabrán en las aulas de la Facultad de Filosofía y Letras todos los alumnos que se han inscrito. La propia técnica de un buen trabajo docente nos obligará a dividirlos en grupos y a distinguir entre los que tienen constancia y aptitudes para la investigación y aquellos que sólo se satisfacen con las conferencias, las clases y las lecturas mínimas. En la más democrática selección humana, los inconstantes deben dejar su sitio a los esforzados; los tardos y perezosos, a los responsables y diligentes.

Pero ha aparecido en la Universidad de Caracas (llamada actualmente Universidad Central de Venezuela) un alto problema público que los directores universitarios no pueden ya sino considerar a riesgo de no cumplir con la esperanza de nuestro pueblo: el de tanta gente que pide al instituto una orientación espiritual, y el estudiantado que advierte que el hombre no sólo vive para el usufructo de una profesión, sino también para comprender el mundo en que se mueve, las ideas que orientan su época; para tener acceso a aquellas altas formas de perfección y casi diría de suma felicidad –la única felicidad que no engaña- que nos dan los grandes libros, los grandes pensadores, las obras de arte.

Con fe en este pueblo venezolano, tan ágil, tan despierto, eterno Anteo a quien no derribó definitivamente ninguna derrota; pueblo que desde todos los rincones de nuestra patria está gritando su enorme anhelo de mejorar y aprender; pueblo al que en los últimos años hemos visto ganar una creciente epopeya de conciencia, iniciamos la tarea.

Nos acompañarán en ella; ofrecerán a la juventud venezolana su mayor experiencia en este género de disciplinas, algunos ilustres maestros españoles. Aquella España de la Junta de ampliación de estudios, de las promociones magníficas que antes de estos diez últimos años de guerra y universal tribulación, buscaban en todas las universidades de Europa: en Upsala como en Marburgo, en Lieja como en Heidelberg, los nuevos métodos y las nuevas formas del pensamiento contemporáneo, constituye para nosotros una obligada escala en el camino de nuestra recuperación cultural.

Juan David García Bacca

Hombres como Juan David García Bacca y como Eugenio Imaz, que ahora son nuestros huéspedes, nos han enseñado con edificante escolaridad, que en la vieja lengua de nuestros padres, es posible decir y ordenar todo lo que el angustiado hombre de hoy sabe acerca del universo.

Eugenio Imaz

Espero que así como hoy visitan nuestras cátedras maestros españoles, mañana puedan hacerla -y es el desiderátum de toda universidad bien organizada maestros de otras lenguas y latitudes. Ninguna nación, ningún instituto de cultura pudo renovarse sin este intercambio de hombres, de técnicas, de conocimientos.

Lo necesitó la Universidad de París de una fecha tan lejana como el siglo XIII para ordenar los grandes monumentos de la escolástica medieval, y el Salema de Federico II de Hohenstaufen para que el Occidente se incorporase a la medicina y la matemática de los árabes; lo requirió la Rusia de Pedro el Grande y el Berlín de los primeros Hohenzollern; lo requieren todavía -con la más ejemplar diligencia- las universidades de los Estados Unidos.

El mejor nacionalismo, el más eficiente, no es el que queda atado a los límites de las colinas o de la frontera acústica de las campanas parroquiales, sino el que abre para los pueblos el camino de la Universidad. Sabiendo qué hicieron y cómo aprendieron los otros, surge el espíritu de emulación, sin el cual todo patriotismo sería narcisista y se ahogaría como el joven del mito en el estanque inmóvil. Quien sólo se ve a sí mismo, ni siquiera se ve, porque nuestro ser define su individualidad en el contacto con los otros. Hasta el espejo es ya, una proyección; un salir de sí.

Amor y amistad, móviles del mundo según el verso dantesco, surgen de este yo que encuentra a un tú con quien compartir y con quien dialogar; de esa completación de nuestro propio ser que se nos había perdido, de acuerdo con el mito platónico. Y como el amor y la amistad, la cultura es también colaboración, debate y encuentro.

Quienes sin visión histórica se amurallan en su nacionalismo cultural-que a veces parece tan sólo justificación de la propia pereza, porque resulta naturalmente más fácil ser el primer matemático de Upata y el primer metafísico de El Hatillo, que serlo de toda Venezuela- olvidan que hasta una empresa tan entrañablemente cargada de nacionalidad como nuestra Revolución de Independencia, se fecundó y fue posible porque a través de una ideología mundial, descubrieron los hombres de entonces sus soterrados derechos.

¿Qué libros leyeron Sanz, Miranda y Bolívar; qué problemática del mundo suscitaron en nuestro gran Precursor y nuestro gran Libertador, las sociedades y el pensamiento de Europa; qué idiomas tuvo que aprender Palacio Fajardo para alegar fuera de las fronteras nacionales, la justicia de nuestra causa? Paradójicamente la primera batalla por nuestra libertad política: la de las ideas, se ganaba en los periódicos de 1810 con citas de Rousseau y Montesquieu, con frases de Locke y de David Hume. Un William Burke, escritor irlandés trasladado a Caracas, era uno de los inspiradores de la Gazeta (de Caracas), primero de nuestros grandes periódicos insurgentes; y en el equipaje de Miranda y en la cabeza milagrosa de Bolívar había muchos planes de reforma social que les comunicara en Londres, en 1810, aquel curioso utopista y legislador, enamorado a distancia de nuestra América, que se llamaba Jeremías Bentham.

En mi pequeño libro de literatura venezolana traté de probar que por conocer también a  Maupassant y a Daudet, y por haber hecho una previa excursión cosmopolita por las literaturas de la generación de 1895, escribieron ya, con tan segura maestría, los primeros cuentos criollos.

Ni siquiera el propio país o el pueblo en donde nacimos pueden entenderse si no se compara con otros; si carecemos de paralelo o de perspectiva. Desde este punto de vista, la «realidad venezolana» no es precisamente la que mira el hombre desde el estrecho valle en que está sumergida su aldea, sino la que resulta de cotejar muchos fenómenos venezolanos con otros de la época y del universo entero.

Que en estos claustros se trabaje con fe y generosidad por esa Venezuela universal; grande no tan sólo por su territorio y su ingente riqueza promisoria y por su heroica historia vivida, sino grande asimismo, por la cultura que debe crear y por la nueva historia que debe hacer, es el más sencillo y también más ardiente voto que se me ocurre ahora. Recuerdo unas frases de Hegel:

«La edad florida, la auténtica juventud de un pueblo, es el período en que el espíritu es todavía activo. Los individuos tienen entonces el afán de conservar su patria, de revisar el fin de su pueblo. Cuando esto se consigue, comienza el hábito de vivir. Así como el hombre perece con el hábito de vivir, así también el espíritu del pueblo se agota en' la costumbre y el goce de sí mismo. Cuando el espíritu del pueblo ha llevado a cabo toda su actividad, cesan la agitación y el estímulo; se vive en el tránsito de la virilidad a la vejez, en el simple disfrute de lo adquirido. Se inicia un opaco presente sin necesidades. El pueblo, renunciando a diversos aspectos de su fin, se contenta con el ámbito menor; no se inician nuevos propósitos, se estanca en la satisfacción del fin alcanzado, se cae en la costumbre donde ya no hay vida alguna; se camina hacia la muerte natural. La vida pierde su máximo y supremo interés, pues el interés sólo existe donde hay lucha y antítesis.»

A la juventud que viene a estas aulas y a los profesores que trabajamos en ellas nos incumbe, pues, la tarea de animar ese cotidiano impulso, ese viviente hacer y rehacer; esa historia que no se empozó porque sigue creciendo y circulando, que Hegel ha llamado la «edad florida de los pueblos».

Facultad de Ingeniería.



miércoles, 27 de junio de 2018

Descarga ya la Revista Digital miNatura 161 (Castellano e inglés) Especial Weird Fictión





Revista Digital miNatura 161 (Castellano e inglés)

26.05.18



El buen benedictino de Augustin Calmet (Mesnil-la-Horgne, cerca de Commercy, en 1672. Moriría en Paris (1757) nunca debió escribir su Traité sur les apparitions des esprits et sur vampires oú les revenants de Hongrie, de Moravie, etc (1751), en el decía:

Otra de las criaturas de la noche en la cultura griega será la empusa, partiendo de la definición de Aristófanes, las identifica como «demonios femeninos ávidamente seductores», concepción probablemente llevada a Grecia desde Palestina, donde se las llamaba lilim (hijas de Lilith) y se creía que tenían ancas de asno, pues el asno simboliza la lascivia y la crueldad. Las empusas, como todas estas criaturas de la noche, eran demonios súcubos.




Sus palabras alimentaron la imaginación de John William Polidori, creador de El vampiro, y Sheridan Le Fanu su célebre Carmilla, ni a Bram Stoker se le hubiese pasado por la cabeza redactar los diarios y las epístolas que constituyen Drácula.


John Polidori

Es interesante hablar, por último, de las erinias, demonios malévolos llamadas otra veces Eunémides, que los griegos consideraban seres divinos, nacidas de la sangre de los testículos de Urano, ávidas de sangre, que se alimentaban de esta sustancia vital y eran devoradoras de niños y hombres. Habitaban en la penumbra y habían nacido en la noche.

Sheridan Le Fanu
Otra vez sus frases se expanden por el universo onírico hasta llegar a Lovecraft. Definitivamente el abad nunca debió escribir este tratado.


Lilit (1892), por John Collier.


Revista Digital miNatura Nº 161 Weird Fiction II

La Revista de los Breve y lo Fantástico

Asociación Cultural miNatura Soterrània

ISSN: 2340-977

Directores: Ricardo Acevedo Esplugas y Carmen Rosa Signes Urrea

Editor: Ricardo Acevedo Esplugas

Portada: S.t. / Jordi Bayarri (España)

Contraportada: S.t. / Jordi Bayarri (España)

Diseño de portada: Carmen Rosa Signes Urrea

Las colaboraciones deben ser enviadas a: minaturacu@yahoo.es

Sumario:

01/ Portada: S.t. / Jordi Bayarri (España)

02/ FrikiFrases

03/ Editorial

05/ Acta del jurado del X Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2018

10/ Bases del XVI Certamen Internacional De Microcuento Fantástico miNatura 2018

14/ Cómic: Música divinal / Ilustración: Catarina Teixeira (Portugal) Guion: Samir Karimo (Portugal)

16/ Sumario

19/ Miedo, Mentiras y Tinta China: Antes muerto que asqueado/ Evandro Rubert (Brasil)

Cuentos:

21/ El voraz auxilio de los anélidos / Pablo Martínez Burkett (Argentina)

23/ Un continente en la otra orilla del futuro / Odilius Vlak —seud.— (República Dominicana)

25/ Nuptiae Sabbati / Salomé Guadalupe Ingelmo (España)

27/ Verano / Amilcar Rodríguez Cal (Cuba)

29/ Al caer la noche / Dan Aragonz —seud.— (Chile)

31/ Oscuridad / Dolo Espinosa —seud.—(España)

33/ Música divinal / Samir Karimo (Portugal)

34/ La puerta / Morgan Vicconius Zariah —seud.— (República Dominicana)

36/ El zumbido de la codicia / Pablo Martínez Burkett (Argentina)

38/ El último truco / Dan Aragonz —seud.— (Chile)

40/ Dudas / Dolo Espinosa —seud.—(España)

42/ En el cuarto círculo / Omar Martínez González (Cuba)

44/ Cuthulku / Tomás Pacheco estrada (México)

46/ La mano de gloria / Morgan Vicconius Zariah —seud.— (República Dominicana)

48/ Danza / Dolo Espinosa —seud.—(España)

49/ La mosca / Samir Karimo (Portugal)

50/ Cuestión de voluntades / Jaime Magnan Alabarce (Chile)

52/ El heredero / Natalia Strigaro (Argentina)

54/ Lovecraft en weirdtales land / Odilius Vlak —seud.— (República Dominicana)

56/ Nueva Thule / Francisco José Segovia Ramos (España)

58/ Nutrientes / Lucía Pradillos Luque (España)

59/ Anestesia / María Victoria Vázquez (Argentina)

61/ Premoniciones / Mª del Socorro Candelaria Zárate (México)

63/ Revelaciones / Marta Kieffer (Argentina)

65/ El Monolito / Markus E. Goth —seud.— (República Dominicana)

67/ ¿Vivir? / Carlos Enrique Saldivar (Perú)

68/ La ley del talión / Juan Pablo Goñi Capurro (Argentina)

70/ Liberty Place / Raquel Sequiero (España)

72/ La caja / Manuel Santamaría Barrios (España)

74/ Florencia / Ana María Caillet Bois (Argentina)

75/ Ojos rojos en la noche / Ariel Carlos Delgado (Colombia)

77/ El diablo y la tlanchana / Laura Velarde (México)

79/ El que laceraba / Carlos Enrique Saldivar (Perú)

80/ Camarotes / Guillermo Echeverría (Argentina)

82/ Paradojas / Iván Mayayo (España)

84/ Instrucciones para corromper / Sarko Medina Hinojosa (Perú)

85/ El plan / Patricia Marta Kieffer (Argentina)

87/ Un futuro terrible / Carlos Enrique Saldivar (Perú)

88/ Mantener la estirpe / Patricia K. Olivera (Uruguay)

90/ Lo dicho y lo no dicho / Juan Manuel Valitutti (Argentina)

92/ Más allá de lo que se oculta tras la sangre / Israel Santamaría Canales (España)

94/ Ad libitum / Silvia Alejandra Fernández (Argentina)

96/ La boletería / Oswaldo Castro Alfaro (Perú)

98/ En tiempos de Dagoon / Carmen Rosa Signes Urrea (España)

Poesía

100/ El eterno / Sergio F. S. Sixtos (México)

103/ Cuentitos / Lynette Mabel Pérez (Puerto Rico)

105/ El último secreto / Patricia Marta Kieffer (Argentina)

107/ Otoño Umbrátil / DanyConfig —seud.— (México)

110/ Llamado siniestro / Carlos Enrique Saldivar (Perú)

Humor:

112/ Weird / Manuel Santamaría Barrios (España)

113/ HPL / Manuel Santamaría Barrios (España)

114/ La Biblioteca del Nostromo: Aeternum Revista de literatura oscura; Fántastica sin fronteras; Círculo de Lovecraft.

118/ Sobre los Escritores e Ilustradores

133/ Sobre las Ilustraciones

134/ Contraportada: S.t. / Jordi Bayarri (España)

Sobre las ilustraciones:

Pág. 01 S.t. / Jordi Bayarri (España)

Pág. 14 Música divinal / Catarina Teixeira (Portugal)

Pág. 19 Miedo, Mentiras y Tinta China: Antes muerto que asqueado / Evandro Rubert (Brasil)

Pág. 101 S.t. / Sergio F. S. Sixtos (México)

Pág. 112 Weird / Manuel Santamaría Barrios (España)

Pág. 113 HPL / Manuel Santamaría Barrios (España)

Pág. 134 S.t. / Jordi Bayarri (España) / Jordi Bayarri (España)

Y en el próximo número:

Universo Robert E. Howard
(Hasta el 1º de junio)



The good Benedictine of Augustin Calmet (Mesnil-la-Horgne, near Commercy, in 1672. He would die in Paris (1757) never had to write his Traité sur les apparitions des esprits et sur vampires ou les revenants de Hongrie, de Moravie, etc (1751), in it he said:

Another of the creatures of the night in Greek culture will be the empusa, starting from the definition of Aristophanes , identifying them as "avidly seductive female demons", a concept probably taken to Greece from Palestine, where they were called lilim (daughters of Lilith) and it was believed that they had donkey legs, because the donkey symbolizes lasciviousness and cruelty. The empusas, like all these creatures of the night, were succubus demons.

His words fueled the imagination of John William Polidori, creator of The Vampire, and Sheridan Le Fanu his famous Carmilla, nor had Bram Stoker ever thought of writing the diaries and epistles that constitute Dracula.

It is interesting to speak, finally, of the erinias, malevolent demons called again Eunémides, that the Greeks considered divine beings, born of the blood of the testicles of Uranus, eager for blood, that fed on this vital substance and were devourers of children and men. They lived in the gloom and had been born in the night.

Once again his phrases expand through the dream universe until they reach Lovecraft. Definitely, the abbot should never write this treatise.

Revista digital miNatura 161 Weird Fiction II

The magazine of the Brief and Fantastic

Asociación Cultural miNatura Soterranìa

ISSN: 2340-977

Directors: Ricardo Acevedo Esplugas y Carmen Rosa Signes Urrea

Editor: Ricardo Acevedo Esplugas

Main cover: S.t. / Jordi Bayarri (Spain)

Back cover: S.t. / Jordi Bayarri (Spain)

Cover design: Carmen Rosa Signes Urrea

Contributions should be sent to: minaturacu@yahoo.es

Summary:

01/ Cover: S.t. / Jordi Bayarri (Spain)

02/ FrikiFrases

03/ Editorial

05/ Acta del jurado del X Certamen Internacional de Poesía Fantástica miNatura 2018

10/ Bases del XVI Certamen Internacional De Microcuento Fantástico miNatura 2018

14/ Comic: Divine musick/ Illustration: Catarina Teixeira (Portugal) Script: Samir Karimo (Portugal)

16/ Summary

18/ Fear, Lies & China Ink: Before dead that disgusted / Evandro Rubert (Brazil)

Stories:

19/ The eager help of the annelids / Pablo Martínez Burkett (Argentina)

21/ A continent in the other shore of the future / Odilius Vlak —seud.— (Dominican
Republic)

23/ Nuptiae Sabbati / Salomé Guadalupe Ingelmo (Spain)

25/ Summer / Amilcar Rodríguez Cal (Cuba)

27/ When the night falls / Dan Aragonz —seud.— (Chile)

29/ Darkness / Dolo Espinosa —seud.—(Spain)

31/ Divine musick / Samir Karimo (Portugal)

32/ The door / Morgan Vicconius Zariah —seud.— (Dominican Republic)

34/ The buzz of greed / Pablo Martínez Burkett (Argentina)

36/ The last trick / Dan Aragonz —seud.— (Chile)

38/ Doubts / Dolo Espinosa —seud.—(Spain)

40/In the fourth circle / Omar Martínez González (Cuba)

42/ Cuthulku / Tomás Pacheco estrada (Mexico)

44/ The hand of glory / Morgan Vicconius Zariah —seud.— (Dominican Republic)

46/ Dance / Dolo Espinosa —seud.—(Spain)

47/ The fly / Samir Karimo (Portugal)

48/ Question of wills / Jaime Magnan Alabarce (Chile)

50/ The heir / Natalia Strigaro (Argentina)

52/ Lovecraft in weirdtales land / Odilius Vlak —seud.— (Dominican Republic)

54/ New Thule / Francisco José Segovia Ramos (Spain)

56/ Nutrients / Lucía Pradillos Luque (Spain)

57/ Anesthetic / María Victoria Vázquez (Argentina)

59/ Premonitions / Mª del Socorro Candelaria Zárate (Mexico)

61/ In Dagoon's time / Carmen Rosa Signes Urrea (Spain)

Poetry:

63/ The eternal / Sergio F. S. Sixtos (Mexico)

66/Little stories / Lynette Mabel Pérez (Puerto Rico)

Humor:

68/ Weird / Manuel Santamaría Barrios (Spain)

69/ HPL / Manuel Santamaría Barrios (Spain)

70/ La Biblioteca del Nostromo: Aeternum Revista de literatura oscura; Fántastica sin
fronteras; Círculo de Lovecraft.

74/ About the Writers and Illustrators

82/ About illustrations

83/ Back cover: S.t. / Jordi Bayarri (Spain)

About illustrations

Pág. 01 S.t. / Jordi Bayarri (Spain)

Pág. 14 Divine musick / Catarina Teixeira (Portugal)

Pág. 18 Fear, Lies & China Ink: Before dead that disgusted / Evandro Rubert (Brazil)

Pág. 64 S.t. / Sergio F. S. Sixtos (Mexico)

Pág. 67 Weird / Manuel Santamaría Barrios (Spain)

Pág. 68 HPL / Manuel Santamaría Barrios (Spain)

Pág. 83 S.t. / Jordi Bayarri (Spain) / Jordi Bayarri (Spain)

For the next issue:

Robert E. Howard Universe

(Deadline: June, 1)