domingo, 18 de noviembre de 2018

Domingo Santos: El hombre que creyó en la ciencia ficción


Domingo Santos


Estimados Liponautas


Reciban un cordial saludo. Hoy tenemos el agrado de compartir un texto de nuestro amigo Javier Pérez Andújar donde nos acerca al recientemente fallecido Domingo Santos que fue escritor, traductor, editor y promotor de la ciencia ficción en España.

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El hombre que creyó en la ciencia ficción

Javier Pérez Andújar

Barcelona - Sábado, 17/11/2018


Le debemos parte de lo que somos. Por supuesto, no era ese su propósito, y acaso ni siquiera fuese responsable. Pero la cultura tiene esos efectos. Es inútil citarle por su nombre, pues Domingo Santos no se había lanzado al universo con su nombre verdadero. Se llamaba de otra manera, pero esto qué más da. Lo cierto es que nació en Barcelona y en esta ciudad murió el pasado 2 de noviembre. Su salud hacía tiempo que era delicada. Dentro de un mes, el 15 de diciembre, hubiera cumplido 77 años. Domingo Santos fue, como autor, editor, antólogo y traductor, el gran promotor en España de la literatura de la ciencia ficción que entonces se escribía en todo el mundo (y también de toda la que la precedió). Cuidó y alentó a los autores locales, y sobre todo introdujo entre nosotros, y desde nuestra ciudad, a los maestros anglosajones. Es decir, a los número uno. De Robert A. Heinlein ya no se habla tanto; quizá su nombre vuelva a nuestras cabezas si se cita la película de Paul Verhoeven Starship Troopers o si se evoca aquel libro suyo, Forastero en tierra extraña, que se convirtió en una especie de Biblia hippie en el sentido en que también el Kama Sutra fue el equivalente ilustrado de las 1.080 recetas de cocina en los años de la liberación sexual (ahora nos hemos pasado a la liberación animal).



El profesor de la UPC Miquel Barceló, otro destacado impulsor de la literatura de ciencia ficción, dijo que la escritura de Santos era “reflexiva y humanista”, que nos avisaba en el camino y que su estilo no estaba lejos de Heinlein. ¿En qué consiste alentar todo un universo en medio del vacío, quedarse flotando como el Coyote una vez pasado el precipicio? ¿Cómo puede cambiar a la gente una persona que lleva unos fotolitos a la imprenta? Cuando Domingo Santos se dirigía a los talleres de nuestra ciudad (¿se acuerdan de la palabra offset?) para divulgar la literatura de Philip K. Dick, el terremoto cinematográfico de Blade Runner ni siquiera existía en forma de guión, Dick era un autor poco considerado incluso dentro de la ciencia ficción que, como toda secta, es carne de ortodoxia, y únicamente un puñado de corazones románticos y solitarios (y que se negaban a echarle la llave a las puertas de la percepción), adoraba a quien hoy habita el santoral de la literatura hipster, a quien celebran hasta los más puritanos de las letras, a quien ahora se cita por delante de Asimov siempre que sale a relucir la materia. Acaso Asimov y Dick ya sean el equivalente de Chaplin y Buster Keaton cuando se habla de los clásicos del cine.



En una entrevista que le hizo su amigo Luis Vigil (otro de esa generación, a la cual se debe que aquí exista una contraliteratura en toda su naturaleza), Domingo Santos contaba que trabajaba por las mañanas en una entidad bancaria y que escribía por las tardes “porque uno, además de escribir, quiere comer... El día que los editores paguen lo suficiente a los autores por sus obras, tal vez me decida solamente a escribir. Mientras tanto, no puedo, quiero, ni me atrevo... Nunca me ha gustado tener que escribir por encargo cosas que no me gustan, solamente para subsistir”. Era el año 1970, y en ese momento Vigil y Santos se habían conjurado, junto con Sebastián Martínez, en la mayor aventura de la ciencia ficción que se ha conocido en este país. Hacía poco más de dos años que publicaban una revista mítica de tapas negras y formato cuadrado llamada Nueva Dimensión. (Nadie había hecho una revista cuadrada, excepto los asombrosos Pauwels y Bergier cuando crearon Planète en París, con la redacción en los Campos Elíseos. Planète fue la revista más fascinante de la historia dedicada al saber disidente, del mismo modo que Nueva Dimensión fue la revista de ciencia ficción más bonita del mundo).


En los números de Nueva Dimensión los lectores rindieron culto a sus autores, aclamaron los dibujos de Beà, Frazetta, Maroto, Moebius, Sió, Steranko, Usero, ahí Jan sacó una de las primeras aventuras de Superlópez. En las páginas azules, Alejo Cuervo (hoy editor y dueño de la librería Gigamesh, templo de la ciencia ficción de Barcelona), vio publicadas sus cartas de fan. La revista salió durante 14 años, al final estaba solo Santos llevando el timón. Luego siguió lanzando proyectos desde diferentes editoriales. Y después escribió sobre los poderes mágicos de las piedras para los coleccionables de los kioscos; era recién entrado el siglo XXI y por fin las palabras ciencia ficción aparecían rotuladas en librerías hasta entonces inhóspitas. Este es el país del Cid campeador aunque lo vistamos de replicante. Hace años que hay un premio literario que lleva el nombre de Domingo Santos y otro con el título de una de sus novelas más célebres, Gabriel.



(El pasado lunes, día 12, murió Stan Lee a los 95 años. Ya saben, lo que venía después de Disney. Éramos nosotros quienes veníamos de la nada, de una ruptura cultural que pagaron muy cara nuestros pioneros. Junto con Domingo Santos, nos enseñó a modelar esa fantasía que nos hacía sentirnos nuevos.)

Stan Lee


Tomado de El Periódico



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Javier Pérez Andujar. Fotografía de Eugeni Forcano

JAVIER PÉREZ ANDÚJAR

Javier Pérez Andújar nació en  San Adrián de Besós en 1965. Es licenciado en filología hispánica por la Universidad de Barcelona. Su primera novela apareció en 2007, y sorprendió por su originalidad: Los príncipes valientes, a la que siguió y Todo lo que se llevó el diablo y Paseos con mi madre. También ha editado y prologado las antologías de relatos fantásticos Vosotros los que leéis aún estáis entre los vivos y La vida no vale nada. Fue colaborador habitual de L’hora del lector de TV3 y en la actualidad colabora en el diario El Periódico.

Tomado de Escritores. ORG
                              

viernes, 16 de noviembre de 2018

ADIOS A LA LIBRERIA SUMA



Estimados Amigos


Hoy tenemos el gusto de compartir con ustedes el texto del artista plástico valenciano  Javier Téllez que rinde un homenaje a la desaparecida Libreria Suma. 

Deseamos disfruten de la entrada.

Atentamente.

La Gerencia.


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No había visita a Caracas con mi padre que no incluyera una parada en la librería ‘’Suma’’ situada en el Boulevard de Sabana Grande. Cuando éramos pequeños mi hermano y yo lo esperábamos con mi madre saboreando helados en el Gran Café o escogiendo dulces en la chocolatería Savoy mientras el desaparecía tras las puertas de cristal de esta librería y solo le veíamos volver una hora mas tarde cargando dificultosamente múltiples bolsas llenas de libros que encontrarían con suerte algún lugar en los anaqueles de nuestra casa-biblioteca en Valencia. A medida que fuimos creciendo empezamos a acompañarlo a la librería y muy pronto a comprar también nuestros propios libros y a cargar con el peso de nuestros intereses literarios, responsabilidad que convertimos desde entonces en un habito. 




En la librería ‘’Suma’’ conocí cuando apenas era un niño a muchos autores Venezolanos que eran amigos de mi padre y a quienes luego leería: Adriano González León, Caupolican Ovalles, Orlando Araujo, Pancho Herrera Luque..Recuerdo haber visto allí en una misma tarde a Rómulo Betancourt y a Papillon


Un joven Raúl Bethencourt. Imagen tomada de aquí

El infatigable librero y editor Raúl Bethencourt, dueño y señor de ‘’Suma’’desde 1963, no solo tenia un ojo extraordinario para mantener siempre en sus estantes las muestras mas relevantes de la actividad editorial en nuestra lengua sino que también ofrecía su librería como un foro abierto de discusión e intercambio de ideas. Fueron muchos los libros que se bautizaron en esta librería, un verdadero Ágora de la escena intelectual de la ciudad que fue también escenario de recitales de poesía y de conferencias impartidas por nuestros mas valiosos escritores.





Como para muchos Venezolanos la librería Suma fue un lugar importantísimo en mi educación sentimental e intelectual. Son muchos los libros que conservo en mi biblioteca condecorados con la típica calcomanía azul y plata de la Librería Suma, que ilustra esta nota: Las Cartas del vidente de Artur Rimbaud, las novelas de Jean Genet, Las cartas desde Rodez de Artaud, la autobiografía de Canetti, las obras completas de Borges, los ensayos de Focault y Deleuze, Benjamin y de Adorno, las Memorias de Adriano de Yourcenar, los guiones de Buñuel, Eisenstein y Godard, ediciones agotadas de la fantástica revista Cine al Día y muchos otros volúmenes que eran fruto de dos décadas prodigiosas en la producción editorial en España y Latinoamerica, caracterizada por firmas editoriales tales como Anagrama, Visor, Seix Barral, Tusquets, Fundamentos, Muchnik, Alfaguara, Taurus, Joaquín Mortiz, Emecé, Tusquets, Sudamericana, Siglo XXI, Siruela





Tristemente recibimos ayer la noticia del cierre final de la librería Suma. Sabemos que no es la primera librería que cierra sus puertas en Caracas en la ultima década, pero el hecho que un lugar tan emblemático como este, que heroicamente ha tratado por todos los medios posibles de subsistir en la grave crisis económica y moral que atraviesa el país, se vea obligado a cerrar sus puertas resulta lamentable y sintomático del grave deterioro de la vida intelectual en el país. Es tarea imprescindible hoy investigar si se conserva un archivo con documentación de los eventos que se realizaron por décadas en el local, para conservarlo antes que desaparezca, como parece desparecer todo aquello que alguna vez significó algo para la cultura en el pais.




Javier Téllez

lunes, 5 de noviembre de 2018

Invitación este 8-11-2018 a la charla: Zoológico Galáctico en el Centro de Ingenieros del Estado Carabobo.




Estimados Amigos

El Grupo Li Po, AsoVAC, la Asociación Carabobeña de Astronomía, la Sociedad Astronómica UC y el Centro de ingenieros del Estado Carabobo   los invitan cordialmente este  jueves 8 de noviembre de 2018  a las 7 pm en el Colegio de Ingenieros de Valencia a la Charla: Zoológico Galáctico– Dr. Nelson Falcón – Sociedad Astronómica UC.


 



Centro de Ingenieros del Estado Carabobo. Avenida Doctor Luis Pérez Carreño mejor conocida como Los colegiosGuaparo.


Observación Telescópica del Cielo (Si las condiciones atmosféricas lo permiten)

Todas las actividades se realizarán todos los segundos Jueves de cada mes del año 2018. La próxima será el 13 de diciembre.


ACTIVIDADES PARA TODO PÚBLICO, COMPLETAMENTE GRATUITAS

domingo, 28 de octubre de 2018

Rafael Cadenas: En Venezuela nos urge instaurar la normalidad, que solo puede ser democrática




Derrota




 Yo que no he tenido nunca un oficio
 que ante todo competidor me he sentido débil
 que perdí los mejores títulos para la vida
 que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)
 que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos
 que me arrimo a las paredes para no caer del todo
 que soy objeto de risa para mí mismo que creí
 que mi padre era eterno
 que he sido humillado por profesores de literatura
 que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada
 que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida
 que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo
 que tengo vergüenza por actos que no he cometido
 que poco me ha faltado para echar a correr por la calle
 que he perdido un centro que nunca tuve
 que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo
 que no encontraré nunca quién me soporte
 que fui preterido en aras de personas más miserables que yo
 que seguiré toda la vida así y que el año entrante seré muchas veces más burlado en mi ridícula ambición
 que estoy cansado de recibir consejos de otros más aletargados que yo («Ud. es muy quedado, avíspese, despierte»)
que nunca podré viajar a la India
 que he recibido favores sin dar nada en cambio
 que ando por la ciudad de un lado a otro como una pluma
 que me dejo llevar por los otros
 que no tengo personalidad ni quiero tenerla
 que todo el día tapo mi rebelión
 que no me he ido a las guerrillas
 que no he hecho nada por mi pueblo
 que no soy de las FALN y me desespero por todas estas cosas y por otras cuya enumeración sería interminable
 que no puedo salir de mi prisión
 que he sido dado de baja en todas partes por inútil
 que en realidad no he podido casarme ni ir a París ni tener un día sereno
 que me niego a reconocer los hechos
 que siempre babeo sobre mi historia
 que soy imbécil y más que imbécil de nacimiento
 que perdí el hilo del discurso que se ejecutaba en mí y no he podido encontrarlo
 que no lloro cuando siento deseos de hacerlo
 que llego tarde a todo
 que he sido arruinado por tantas marchas y contramarchas
 que ansío la inmovilidad perfecta y la prisa impecable
 que no soy lo que soy ni lo que no soy
 que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
 que he vivido quince años en el mismo círculo
 que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
 que nunca usaré corbata
 que no encuentro mi cuerpo
 que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
 flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
 me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.
 1963  
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Estimados Liponautas
El poeta venezolano Rafael Cadenas ha sido galardonado con el premio Reina Sofìa 2018, para celebrar la ocasión compartimos con ustedes su discurso de aceptación del premio.
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Palabras de Rafael Cadenas al recibir el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, Universidad de Salamanca.

“Señora, señor Rector, señor Presidente del Patrimonio Nacional, autoridades, familiares y amigos. Este es un inmenso honor. Debo decir, una vez más, gracias. Esta palabra es muy importante. Se usa para agradecer, como en este momento, un bien recibido que además viene de la mano de la Reina Sofía y de las autoridades de la más antigua universidad española, por añadidura, en la conmemoración de los 800 años de su creación. Este cumpleaños la destaca entre las demás en edad en el mundo. En otro ámbito, el de la política, permítaseme una referencia diferente al motivo que nos reúne. Hay palabras tan principales, como aquella, por ejemplo, libertad, justicia, democracia, civismo, honestidad; las cuales cuando se ausentan de un país tornan muy difícil para sus ciudadanos el hecho de vivir realmente. Esas palabras, además, deben corresponder a lo que designan, sino habría que recurrir a lo que Confucio llamaba rectificación de los nombres, que se asemeja a nuestra adequat. Es que en Venezuela nos urge instaurar la normalidad, que solo puede ser democrática. Pero no voy a adentrarme en este punto porque no es la ocasión de hacerlo.

Quisiera sí señalar la importancia del lenguaje en el ejercicio de la política. Tiene la enorme tarea de enfrentarse a la neolengua de todo totalitarismo, un peligro para los seres humanos porque los vuelve absolutamente dependientes del Estado. Ahora, voy a decirles mis vínculos con España. A ella me une profundamente la lengua. Sobre esta relación no es necesario insistir. Menos evidente es la que he tenido con su literatura. Comencé a leerla siendo muy joven, creo que a los 14 años, y me cautivó. El desfile empezó con la Generación del 27. Rafael Alberti, Federico García Lorca, y Pedro Salinas fueron los primeros con quien estuve. Debo mencionar también a Miguel Hernández, cuya poesía se adhiere tanto a la memoria, y a León Felipe, que peregrinó por Hispanoamérica diciendo sus poemas y quien, a su vez, se adelantó en España, como Walt Whitman en Norteamérica, a la ampliación del poema, la cual lo hermana con la prosa. Recordemos que ya Lorca llamaba prosía a los poemas de Salinas. Más tarde, leí a Jorge Guillén y a Luis Cernuda. Luego pasé a los autores del 98. Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Azorín, y a Miguel de Unamuno, nombre inseparable de esta universidad. Este despertador de almas llegó temprano a Venezuela a través de las ediciones argentinas. De ellas tengo casi toda su obra. De Unamuno me interesa, además de su estilo, lo que él llamaba instinto de charla, su liberalismo y la idea de intrahistoria que realza a la gente del común, que no entra en la historia pero sostiene todo. En cuanto a la riña con Ortega y Gasset sobre lo de españolizar a Europa o europeizar a España creo que lo resolvió la creación de la Unión Europea. Como soy un gustador de la prosa, ¿qué amante del idioma no lo es?, disfruté la de todos los mencionados.



A mi regreso de Trinidad, a donde me exilió una de nuestras habituales dictaduras, que fue derrocada por un sector del pueblo y del ejército, la vida me llevó de la mano a estudiar en la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela. Después di clases por más de 30 años, y en esa época una de las principales materias a mi cargo fue la de poesía española. Continúo este recuento. Con mi esposa, y gracias a ella, recorrimos mucho España. Inicialmente por iniciativa propia, después por invitaciones de la residencia de estudiantes, lugar sagrado para mí, Casa de América, o festivales como Poemat, a cada paso encontrábamos rasgos de nuestra filiación.

Ahora me referiré a un hecho capital de nuestra historia que a menudo se olvida: la llegada a Venezuela de los exiliados españoles durante o después de la guerra civil. Fueron miles y entre ellos vinieron profesores, científicos, escritores, que contribuyeron decisivamente con nuestra cultura. Como Juan David García Bacca, Pedro Grasset, Manuel García Pelayo, Marco Aurelio Vila, Juan Niño, Federico Riu, Manuel Granel, Guillermo Pérez Enciso, Mateo Alonso, Santiago Mariño y muchos otros. Todos dejaron su impronta perdurable en nosotros. Quisiera nombrar a otros, pero en razón de su cantidad no puedo. En realidad vinieron españoles de todas las profesiones. 

Hace años se publicó en Caracas un libro de dos tomos con biografías breves de ellos, aunque no de todos, y en 2015 apareció el libro Humanistas españoles en Venezuela, compilado por el escritor Tulio Hernández, hoy exiliado de Venezuela. Les daré una idea de lo dicho. Yo hice el bachillerato en una ciudad del interior, Barquisimeto, que originariamente se llamó Nueva Segovia de Barquisimeto; y recibí clases de tres profesores españoles. Es decir, no solo trabajaron en las universidades, sino también en el Instituto Pedagógico, en los liceos de Caracas y de otras ciudades.  


Antes de concluir, debo agradecerle a la profesora Carmen Ruiz Barrionuevo lo que a su vez ha hecho aquí por nosotros con el apoyo de la Universidad de Salamanca. Ella fundó hace años la cátedra que lleva el nombre de un gran poeta venezolano, José Antonio Ramos Sucre, a fin de conocer la poesía venezolana. Merece un gran reconocimiento de parte nuestra.

En una entrevista dije que la palabra crisis aplicada a Venezuela es un eufemismo. Nuestra situación es algo que va más allá de la crisis. Es de salida muy difícil. Termino con una observación tal vez oportuna. Creo que los nacionalismos son abominables. Traen odios, conflicto, guerra. Ojalá aprendamos y optemos por la amistad entre las naciones, por eso he evocado la que existe entre Venezuela y España, no sin recordarles a los que atacan este país que lo hacen en español ”.

Tomado de Prodavinci



jueves, 25 de octubre de 2018

Carlos Yusti y El libro como juego en Ludonotas






El libro como juego 

Carlos Yusti 


El libro de artista no es un libro, pero tampoco es una obra de arte en sí. Es más bien un producto híbrido que se apoya en el formato del libro para producir una obra autónoma. Isabelle Jamison ha escrito que “en la historia del arte, el libro de artista se inscribe en una larga tradición vinculada al embellecimiento de los volúmenes. La parte artística del libro se supeditó en primer lugar al texto, teniendo una función puramente decorativa en las coloraciones practicadas por los monjes de la Edad Media. Las letras floridas y los bordes decorados tenían entonces por solo objetivo adornar el documento. Con el Renacimiento y más tarde en el Siglo de las Luces, el libro “de artista” adoptó una función ilustrativa. Fue el principio de la ilustración de arte en los libros, así como el de una larga colaboración entre estos dos medios, especialmente por lo que se refiere a los libros de carácter
religioso, extendiéndose luego, al conjunto de los documentos, algunos siglos después. En consecuencia, el matrimonio del libro y del arte dió lugar a un nuevo género:
el libro de artista”.

En lo particular me interesa el libro de artista por su sentido de juego interactivo tanto cuando se crea, así como cuando cualquiera lo manipula. Respondiendo a este espíritu de objeto sorpresivo he creado un buen número de libros que causen asombro, que arranquen una sonrisa y despierten el
interés tanto por el arte como por el libro. Para crearlos he utilizado material reciclado como cartón, periódicos, revistas viejas, libros descatalogados y papeles usados. Y pueden venir en los envases más inusitados, también reciclados, como botellas, envases plásticos, bolsas de papel, cajas de cartón, cintas de VHS, disquete, etc.



La diferencia entre un libro convencional y un libro de artista es que este último no busca ofrecer enseñanza alguna y más bien trata de que quien lo manipula pueda jugar, entretenerse con su diseño, a veces absurdo, y que sobre todo
quiera convertirse a su vez en diseñador y hacedor de su propio libro de artista.

Los libros de artista que he confeccionado buscan de algún modo apegarse al formato libro: tienen páginas, ilustraciones, letras, palabras, a veces lomo, etc.; pero sobre todo tiene el juego suficiente donde lo textual y lo visual se yuxtaponen para ofrecer un pequeño microcosmo estético o como escribe Sylvie Alix: “el libro de artista es en sí un espacio privilegiado, un pequeño museo donde se invita íntimamente al lector- espectador a leer lo visual y a observar lo textual”.

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Carlos Yusti es pintor y escritor. Ha publicado algunos libros sobre arte y literatura. Este texto pertenece a su charla con el alumnado de la Escuela Wencelao Monserrate como eje motivante para la creación de la Ludoteca en dicha institución educativa.



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Enlace Relacionado:

 
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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal

 Tomado de Letralia






lunes, 22 de octubre de 2018

Recital de Apreciación Musical con Andrés Levell






Estimados Liponautas

Hoy tenemos el agrado de difundir esta actividad que nos hizo llegar nuestra amiga Morelia Muñoz.

Esperamos que asistan y disfruten de la actividad.


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"RECITAL DE PIANO" de Andrés Levell en la Casa de la Historia " Lorenzo Mendoza" o Casa Veroes ubicada en el Boulevard Panteón.

Jueves 25 de octubre a las 2pm. Cordialmente invitados. Entrada libre y apto para público de todas las edades.


Andrés Levell

Recomendación. Llevar libreta de apuntes y lápiz . Se trata de un Taller de Apreciación Musical aunque, a su vez, puede ser disfrutado simplemente como espectador.




domingo, 21 de octubre de 2018

Ludoteca en Valores








Ana María Marín/Carlos Yusti


He logrado ser medianamente  mejor gente debido a dos cosas, y de las cuales no tuve noción en su momento. Una fue que durante mi infancia, a pesar de haberme criado en el Barrio Bello Monte 2 (de la zona sur de la ciudad de Valencia), jugué mucho. Primero solo, mis otras tres hermanas no compartían muchos juegos conmigo, y después con otros niños del barrio. Realizo un vistazo retrospectivo de mi niñez y siempre me veo jugando con carritos, un fuerte de vaqueros de madera con sus apaches y vaqueros. Estoy allí en las calles del barrio jugando metras o volando papagayos con Tijo, Chiquito, Toño, Oswaldo. O jugando pin-pong con una mesa improvisada con el catire, con Humberto. Si no jugando ajedrez con Barquisimeto.

Lo otro fue que durante la adolescencia leí a mis anchas tumbado en el sofá de la sala. En ese tiempo devoré todos los suplementos posibles, todas las novelitas vaqueras y todos los clásicos como Balzac, Sthendal, Proust, Quevedo, Calderón de la Barca, Gide, Wilde. Juego y lectura fueron los componentes esenciales para mi formación.

Todo este bagaje de lectura y juego me ha permitido embarcarme con otros soñadores (la gente de la asociación civil TEPUI (https://tepui.ch/) , en la creación de LUDOTECAS en las escuelas. Con un país tan desmantelado como el nuestro hoy en día, embarcarse en semejante empresa es más bien una locura. No obstante con sus contratiempos de rigor se avanza.

¿Cuál es la importancia del juego?

El juego, sin espíritu de competencia o ganancia, no tiene un producto final, es si se quiere una actividad que sirve para algunas importantes cuestiones, ya que motoriza una serie de actitudes vitales que transforman al individuo que juega. El juego conlleva una sensación de exploración y descubrimiento y viene a ser una especie de “ensayo para la vida” ya que permite la resolución de posibles situaciones problemáticas, lo que produce en el jugador subrayados y significativos cambios personales. El juego activa y edifica las relaciones humanas. Jugando, las personas intercambian estímulos sin prejuicios ni ataduras y se preparan para encarar aquellas situaciones esenciales que le van a permitir delinear su propia identidad. Y algo que parece puntual es que el juego ayuda al jugador a darle importancia a
sus propios errores o fracasos, y  esto de alguna manera endurece su resistencia a la frustración.





 ¿Por qué una ludoteca?

Educar no es instrucción (aprender matemáticas, castellano, etc.), sino introyectar y fortalecer valores como la honestidad, la responsabilidad, el respeto, la tolerancia. La ludoteca puede ser el epicentro ideal para el fortalecimiento de valores tan dejados al margen en estos globales días.

La ventaja de la ludoteca es que refuerza el trabajo colectivo, cuando un padre compra un juguete a su hijo, el niño es su dueño y puede romperlo, destruirlo, compartirlo etc., queda a criterio del niño y al equilibrio que puedan tener sus padres; mientras que en la ludoteca los juguetes son colectivos, son de todos y no tienen dueños, pero lo pueden disfrutar a sus anchas y por lo tanto  deben cuidarlo, mantenerlo y devolver en buen estado como se lo entregaron y con todas sus piezas. Esto permite reforzar la honestidad el niño no se lleva el juego aunque le guste y lo desee, lo comparte y lo disfruta, es responsable porque responde por lo que le entregaron, sin darse cuenta está aprendiendo a ser responsable, honesto, a ser solidario a ser tolerante, en fin a ser ciudadano.

Aparte de introyectar valores tratamos de convertir los libros y la lectura en juegos inesperados a través del Libro de artista, la pesca del cuento, la cadena del ¿quién soy?. Que la lectura también sea una experiencia creativa y placentera.

Otra innovación que buscamos con estas ludotecas es que el niño o niña pueda llevarse el juguete a la casa. Que los padres, familiares y vecinos del niño o la niña compartan el juguete y luego cuente a sus otros compañeros la odisea del juguete en la casa y en la comunidad. Con esto aparte de reforzar el valor de la responsabilidad, la honestidad y la solidaridad, queremos que los padres se conviertan en Ludotecarios familiares y que los vecinos se conviertan en Ludotecarios comunitarios.


Lo que sostenemos no es utopía ni palabrería barata, ya que hemos visto crecer los niños espiritualmente en la escuela Yocoima donde tiene un año funcionando una LUDOTECA, ya iniciamos el proceso para instalar otra Ludoteca en Castillito.  Ya que creemos que como sociedad nos ha costado introyectar los valores de la responsabilidad y la honestidad, por esos hay que trabajarlo fehacientemente con los niños para tener una mejor sociedad. Predicar con el ejemplo es parte del reto.




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ANA MARÍA MARÍN


Sociólogo egresada de la Universidad de Oriente, con estudios en Orientación sexual. Ley Orgánica para la Protección de Niños, Niñas y adolescente, con dos diplomados en derecho de Familia, parte Civil y Penal. y otras áreas vinculadas con la conciliación, la orientación y la paz. Se ha desempeñado como:   DELEGADO DE PRUEBA del Ministerio de Justicia tratamiento a Delincuentes Primarios. Directora de Cultura de la Municipalidad de Caroní, Jefe del programa JUSTICIA DE PAZ, Atención Social en ALMACARONI, Consejera de Protección de Niños Niñas y Adolescente, Orientador en dos instituciones Públicas y privadas.  


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Carlos Yusti en Barcelona, con la estatua de Colon al fondo, al final de la Rambla donde desemboca en el puerto.

Carlos Yusti (Valencia, 1959). Es pintor y escritor. Ha publicado los libros Pocaterra y su mundo (Ediciones de la Secretaría de Cultura de Carabobo, 1991); Vírgenes necias (Fondo Editorial Predios, 1994) y De ciertos peces voladores (1997). En 1996 obtuvo el Premio de Ensayo de la Casa de Cultura “Miguel Ramón Utrera” con el libro Cuaderno de Argonauta. En el 2006 ganó la IV Bienal de Literatura “Antonio Arráiz”, en la categoría Crónica, por su libro Los sapos son príncipes y otras crónicas de ocasión. Como pintor ha realizado 40 exposiciones individuales. Fue el director editorial de las revistas impresas Fauna Urbana y Fauna Nocturna. Colabora con las publicaciones  El correo del Caroní en Guayana y  el Notitarde en Valencia y la revista Rasmia. Coordina la página web de arte y literatura Códice y Arte Literal

 Tomado de Letralia