jueves, 30 de septiembre de 2010

El viaje (Il viaggio) un poema de Eugenio Montejo y "Esto queda del día" y dos poemas más de Teófilo Tortolero



Teófilo Tortolero. Fotografía de Yuri Valecillo. Tomada del libro "Rostro y Poesía"


La siguiente nota fue modificada y actualizada el 23 de Marzo de 2014

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Estimados Amigos


Hoy le obsequiamos un poema del poeta venezolano Eugenio Montejo que fue atribido a Teófilo Tortolero (Valencia, Edo Carabobo,1936 - Nirgua, Edo Yaracuy, 1990) por Orlando Barreto en un libro póstumo que recopilaba la obra de Tortolero titulado "El libros de los Cuartetos". Ediciones La Oruga Luminosa, San Felipe,1994. 

Eugenio Montejo


Erróneamente Barreto supuso que el poema pertenecía a Teófilo Tortolero cuando lo encontró en el archivo personal del poeta fallecido aunque el poema realmente era de Eugenio Montejo. Al no realizarce la aclaratoria mucha gente gente al consultar el El Libro de los Cuartetos asume a Teófilo Tortolero  como el autor del Poema Il Viaggio. Aunque este texto había sido publicado con anterioridad.


Leamos cómo surgió el equívoco en las palabras del poeta Luis Alberto Angulo:

El poema de Eugenio Montejo fue tomado con la autorización de la señora Livia (viuda del poeta Tortolero) por el profesor y escritor Orlando Barreto del archivo personal del poeta Teófilo quien lo guardaba como original. Una costumbre de poetas fraternos de regalarse textos. Pero ese poema ya estaba publicado mucho tiempo atrás. Por cierto, al disculparme ante Eugenio por no haber advertido la errata y haberlo incluido en Rostro y poesía, poetas de la Universidad de Carabobo, le dije, "me equivoqué de autor pero no de poema". Montejo siempre dijo que los poetas eran víctimas de las erratas y es cierto, una lleva a otra y a otra. Lo importante, no obstante es el texto. El poema es: El viaje (Il viaggio)


Agradecemos a  Luis Alberto Angulo la aclaratoria de la verdadera autoría de Il Viaggio.



Richard Montenegro



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Los textos y la fotografía fueron tomados del libro Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, publicado por esta institución en 1996. La selección y notas de este libro corrieron a cargo de Luís Alberto Angulo.


Tanto la imagen como el texto presentado en esta entrada son inéditos en la red. Disfruten a continuación del  poema.



      El viaje (Il viaggio)

Dábase a oír en las cigarras
un hondo tren que con la noche
lo circuía entre sus ecos
De los vagones de la densa tiniebla
velaba el rostro ya difuso
de los viajantes muertos
Nada sabía de los rieles del aire
ni del tabletear con que los hierros
borraban en el humo
los puertos del dolido itinerario
miró tras la ventana
en la confusa sonaja de los élitros
y supo que iba a bordo frotando la ultima morada
sobre paisajes ya desiertos.
Quiso decir adiós y no hubo tiempo



Eugenio Montejo

·       
  ///

Esto queda del día:
chilló un ave en el naranjo,
se hizo un nido y otras aves chillaron

Se vació el nido, se hizo nube, quimera
testigo de plumajes

Voló el aire
con el nido quemado por el viento

Otro nido se hizo más tarde
y aves locas entraron y salieron
del naranjo

Quedó entonces el sentimiento, la opresión
de lo perdido y lo hallado
en un nido cargado de sangre y vaciado
de plumas

Quedó el patio, el naranjo y el sol
Deslizando sus patas por el corredor
Y el patio de humildes ladrillos.

·         ///

El año termina en cansancio:
Me siento envecejer y padecer
como los animales antiguos del planeta.
Mi paso es lento y torpe,
tropiezo y caigo igual que un lagarto de plomo
cubierto de espinas que hieren hacia adentro

Pero en mi lenta marcha
escarchada por el aire fiero
aún tengo deseos de besar la tierra
y untar mis lágrimas de luz fogata
de luz ceniza y piedra del día
de llevar mis pasos al mar
que lava todo engaño y toda manía triste.

·         ///

No pretender poemas eternos
Escribir en la tierra,
bajando la bóveda de versos
igual que los mansos becerros

Ahuecada el alma de los girasoles
se sabrá que en la boca está el polvo anhelante
que en las rayas de tus manos
pueden también adivinarse
las sagradas estaciones del sol

Dejar que tu corazón hormiguero
venga a lamer la lluvia
Entrada la noche. 





Teófilo Tortolero


Rostro y Poesía. Poetas de la Universidad de Carabobo, 1996



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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.


1 comentario:

  1. Muchas veces aclarar confunde, quizás por eso Montejo nunca dijo nada de esa errata. Ahora cometes sin querer también y como Orlando,pecas de buena fe. El poema El Viaje,sólo es la primera parte como se indica en el libro Rostro y poesía al que le has dado una gran divulgación. El viaje (Il viaggio)

    Dábase a oír en las cigarras
    un hondo tren que con la noche
    lo circuía entre sus ecos
    De los vagones de la densa tiniebla
    velaba el rostro ya difuso
    de los viajantes muertos
    Nada sabía de los rieles del aire
    ni del tabletear con que los hierros
    borraban en el humo
    los puertos del dolido itinerario
    miró tras la ventana
    en la confusa sonaja de los élitros
    y supo que iba a bordo frotando la ultima morada
    sobre paisajes ya desiertos.
    Quiso decir adiós y no hubo tiempo



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