domingo, 31 de agosto de 2014

Julio Cortázar: Ese muchachote pícaro



Estimados Amigos


El blog del grupo Li Po se suma a la fiesta cortazariana publicando este texto del librero Walter Rodriguez Pilatti dedicado a Julio Cortazar

La desaparecida Librería Lectura

Julio Cortázar :  Ese muchachote pícaro es un texto que fue extraído del libro Casi toda la verdad. Que es una recopilación de las notas dedicadas a los escritores que Walter conoció. Este libro esta descatalogado y tiene muy pocas referencias en la red, así que decidimos compartirlo con ustedes escritor por escritor. Conocimos a Walter Rodriguez, el librero de la legendaria librería Lectura en la Feria Internacional del libro de la Universidad de Carabobo FILUC 2011 cuando fuimos los encargados del stan del Fondo Editorial de ALBA. Este fondo editorial supuestamente distribuía libros de los países pertenecientes al ALBA, aunque el el 99 % de los libros y discos compactos y videos eran de Cuba. 

El gestionar el stand fue una experiencia enriquecedora en varios aspectos: conocí las manías burocráticas cubanas y la paciencia kafkiana que se debe tener para soportar la espera por el cheque de tu salario,  el desorden inmanente de la FILUC que vende un espacio con una columna de  un metro de diámetro sin avisarle a los compradores del stand. También viví la actitud típica de muchos escritores venezolanos para los cuales un librero no merece ni siquiera un saludo al entrar al stand. Un Buenos días y una sonrisa nunca estan de más. Otra cosa que aprendí es que El principito vende más que Silvio Rodriguez. La obra de Antoine de Saint-Exupéry fue el libro más vendido en el stand del ALBA en esa feria.




Diagonal a nuestro stand estaba el de la Libreria Lectura y obviamente Walter ocupaba  la proa del barco blandiendo la espada de los arcangeles. Ni corto ni perezoso enfilé mi navío con la intención de conocer a esta leyenda libresca. Me acerqué con cuidado manejando con discreción el timón hasta que pudimos quedar frente a frente y le envié un saludo de la forma mas elegantemente libresca que podía. Walter lo recibió gustoso y comenzamos una amena conversación. Yo disfruté enormemente del parloteo compartido y después de un buen rato nos despedimos con la seguridad de encontrarnos al día siguiente. Un nuevo día se colgó del almanaque y me conseguí con Walter que me saludó calurosamente. Después llegaron clientes a nuestro stand y deje de observar a Walter, cuando alce la vista nuevamente hacia él, ya había desaparecido. Llegaron otros posibles clientes y volví a abandonar la mirada del stand de Walter. Después de un rato, sorpresivamente vi a Walter a mi lado. Con sigilo digno de un gato con botas se había acercado con algo en las manos. Muy sonriente me mostró su libro Casi toda la verdad y me dijo: Te lo regalo. Se que lo sabrás apreciar. Le agradecí su bello gesto y comencé su lectura allí mismo. Leí el libro con gusto y rápidamente por lo que pude decirle a Walter días después que me había gustado mucho su libro y le pedí su autorización para publicarlo en la red. El gustosamente aprobó la idea y de antemano agradeció la difusión de su trabajo.

Apenas este año en 2014  comencé a cumplir el ofrecimiento que le hice a Walter en la FILUC 2011, espero que disfruten del primero de los textos de Walter Rodriguez Pilatti que con gran humildad nos cuenta Casi toda la verdad.

Gracias Walter por el regalo.

Deseamos disfruten de la entrada


Richard Montenegro






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A Julio Cortázar lo considero como un autor dentro del boom, no por su obra, sino por su amplitud frente a la de todos los demás, como a uno de los escritores diferentes, en el sentido que no creo que fuera el más pendiente del boom en cuanto tal, pero sí que permanecía atento a lo que ocurría con sus libros. Se puede decir que era un revolucionario pacífi­co, un pensador o más bien, un intelectual en toda la línea, muy alerta a las circunstancias de los cambios en Latinoamérica.




Yo lo conocí a principios de los años setenta en el único regreso que hizo desde París, donde vivió la mayor parte de su vida, lo recuerdo como un gran borgiano, porque era un admirador de Borges, de quien fue amigo y de quien, sin embargo, se separó por intermedio de una carta ya famosa durante una cena en Barcelona, escrita a pedido de él por Ugné Karvelis.



Ugné fue su compañera, con la que rompió definitivamente cuando apareció Carol Dunlop. En esa carta se explica porqué Cortázar se negó a asistir al almuerzo que Gallimard organizó en su honor: «Me encargó decirle a Borges, que seguía siendo un gran admirador del escritor y de su obra, pero que le resultaba imposible encontrarlo por razones que cier­tamente él comprendería», escribió Ugné, o sea, que Ugné fue la que le dijo a Borges en 1977, que Cortázar ya no tenía más interés en comer con él.




Supongo que el fondo de la ruptura debe buscarse en razones extraliterarias: los primeros libros de Cortázar fueron ilustrados por Norah, hermana de Borges, con la que mantenía una linda amistad extensiva al propio Borges. Creo que el distanciamiento de Norah y Julio afectó de alguna manera su relación con Borges.





Este autor que era muy preciado como traductor, sobre todo de Ed­gar Allan Poe, fue tildado en varias oportunidades de estar muy influen­ciado por Borges, por lo que había de Borges en su obra, pero yo creo que Cortázar fue tomando su propio ritmo de escritura y que lo que pudo haber compartido con su compatriota, aunque de forma distinta, es el elemento o el género fantástico.




Él era un hombre afectivo, sobre todo al hablar de Onetti, de quien era un gran admirador y con el que se encontraba cuando podía. Le gusta­ba mucho su obra, la que consideraba que no podría haber sido hecha por los escritores del boom, porque mientras que a ellos les hubiera costado mucho alcanzar su calidad, para Onetti eso era algo muy sencillo.





Cortázar tampoco tenía mezquindad frente a los demás escritores, podía tener divergencias con ellos, pero no era mezquino al juzgarlos, al contrario, era generoso con sus colegas. Creo que tuvo, como tantos otros, sus simpatías en el orden ideológico, con las revoluciones cuba­nas y sandinistas, pero a pesar de eso, su actividad se reducía a la de simple colaborador, podía ser jurado del Premio Casa de las Américas, por ejemplo, y a la vez, defender sus posiciones. Vivió y murió en París, como Carpentier, como Atahualpa Yupanki y como tantos otros.




Onetti tiene algo así como una mirada tétrica, Cortázar, en cambio, parece siempre a punto de reírse, quizás por eso mismo, sus literaturas son tan distintas. En las fotografías se le puede ver con una sonrisa en los labios, por cierto, su barba le daba un aire de muchacho pícaro. Creo que Rayuela ha sobresalido por sobre sus demás libros, aunque en general su obra es monolítica, siempre resulta interesante para alguien. Un tal Lu­cas es un texto que nos permite vivir como lo vivió su autor. El y Benedetti son los dos escritores de los que sus lectores recuerdan los nombres de sus cuentos, sin importar el de los libros propiamente dicho, porque han logrado una universalización de su obra. Así piden a los libreros El perseguidor, Circe o Cartas a mamá, títulos ya emblemáticos de la lite­ratura en lengua española. Hay mucho del realismo maravilloso en sus cuentos, como El perseguidor o Bird sobre la vida de Charlie Parker, que en Argentina han sido llevados al cine, curiosamente, no así sus no­velas. A Rayuela la llamaron cuando salió, el Ulises latinoamericano, quizás por eso a Cortázar lo estudian en las universidades.



Máquina de escribir de Julio Cortazar

En Francia, donde vivió muchísimos años se dedicó a la traducción. Allí obtuvo con El libro de Manuel, el Premio Médicis que se otorga a la obra extranjera considerada la mejor publicada durante ese año, que en América se leyó mucho, pero no tanto como se esperaba, es una de sus obras más ligeras, como La vuelta al día en ochenta mundos, que es un texto largo, muy bien escrito.






De los autores del boom, los que más congeniaban con Cortázar eran Vargas Llosa, Onetti, Rulfo, Carlos Fuentes, todos los que, junto con García Márquez consideraban que Cortázar pertenecía a la vanguardia porque era el que iba delante de todos en ese cambio que estaba dando la literatura latinoamericana. Borges no pertenecía al boom, porque ya se vendían sus libros desde antes y porque además, no participaba de esa amistad común entre todos ellos. Pero Cortázar será, para siempre, una parte entrañable de nuestro corazón, que es mucho más de lo que se pue­de decir de cualquier otro escritor.


Walter Rodríguez Pilatti







Walter Rodríguez Pilatti nació en 1940 en Bella Unión, Uruguay. Desde 1975 vive en Caracas.


A los diecisiete años comenzó a trabajar en el mundo del libro, en la Feria de Montevideo, y ya no abandonó el medio editorial y de las librerías, para continuar después en Caracas donde se ha convertido en la figura emblemática de la librería Lectura desde hace muchos años.


Ha sido presidente de la Cámara Venezolana del Libro durante tres períodos; miembro de la Junta Directiva de Fundalibro, y posteriormente del Centro Nacional del Libro; directivo de la Fundación Kuaimare del Libro Venezolano y vicepresidente del GIE (Grupo Interamericano de Editores). Siempre presente en ferias internacionales, congresos y todo lo relacionado con la vida literaria y cultural.

 


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Richard MontenegroPerteneció a la redacción de las revistas Nostromo y Ojos de perro azul; también fue parte de la plantilla de la revista universitaria de cultura Zona Tórrida de la Universidad de Carabobo. Es colaborador del blog del Grupo Li Po: http://grupolipo.blogspot.com/. Es autor del libro 13 fábulas y otros relatos, publicado por la editorial El Perro y la Rana en 2007 y 2008; es coautor de Antología terrorista del Grupo Li Po publicada por la misma editorial en 2008 , en 2014 del ebook Mundos: Dos años de Ficción Científica y en 2015 del ebook Tres años caminando juntos ambos libros editados por el Portal Ficción Científica. Sus crónicas y relatos han aparecido en publicaciones periódicas venezolanas tales como: el semanario Tiempo Universitario de la Universidad de Carabobo, la revista Letra Inversa del diario Notitarde, El Venezolano, Diario de Guayana y en el diario Ultimas Noticias Gran Valencia; en las revistas electrónicas hispanas Alfa Eridiani, Valinor y Gibralfaro, Revista de Creación Literaria y de Humanidades de la Universidad de Málaga y en portales o páginas web como la española Ficción Científica, la venezolana-argentina Escribarte y la colombiana Cosmocápsula.

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1 comentario:

  1. Walter Rodríguez es una biblioteca ambulante, es un conversador divertido, es un erudito, un gentleman, un inolvidable y querido librero y amigo. Me alegra muchísimo que esta página prestigiosa prometa (y cumplirá, lo sé) difundir ese libro de memorias, que es un verdadero tesoro.

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